Condenado a 23 años de cárcel el dueño de una inmobiliaria en Navarra por estafar a sus clientes 226.000 euros
La Audiencia de Navarra ha condenado a un total de 23 años y 9 meses de cárcel al propietario de una inmobiliaria de Tierra Estella por apropiarse de más de 226.000 euros en arras entregados entre 2021 y 2024. En la primera sentencia se le impusieron 5 años y 9 meses cárcel por un delito de apropiación indebida agravada, además de una indemnización a los afectados en total de 20.000 euros. Posteriormente, se le condenó a 9 años por un delito continuado de estafa y otros 9 por apropiación indebida al haberse apoderado de 201.433 euros de una veintena de perjudicados.
Según se recoge en las sentencias, el procesado era el propietario y único representante legal de una inmobiliaria de Viana y, a pesar de tener dos empleados, ser él quien realizaba todas las gestiones derivadas de las compraventas. Como los contratos que debían suscribir las partes, los importes que se depositaban en concepto de arras u otros derivados de las operaciones comerciales, y las cuentas bancarias. Además del disponer del numerario correspondiente.
Aprovechándose de este poder, el inculpado gestionó engañosamente múltiples operaciones. Falsificó poderes y archivos, no entregó fondos a los vendedores, actuó sin autorización y fingió vender propiedades que no poseía. Todos estos movimientos se han corroborado por las declaraciones de los afectados, a quienes tendrá que indemnizar, como de las pruebas documentales (contratos de arras, escrituras, contratos, transferencias y cheques y conversaciones de WhatsApp).
En ambas sentencias, que pueden ser recurridas ante el Tribunal Superior de Justicia de Navarra, se ha apreciado la agravante de reincidencia. De hecho, durante su último juicio el propio acusado reconoció que tenía 8 condenas y que había sido notificado de otras tres en fechas recientes.
Los jueces, además, consideran como determinante que no se ofreciera una explicación “satisfactoria” ni atendiera a los perjudicados, sino “al contrario”. “Ha continuado con su mecánica delictiva a pesar de haber sido condenado”, reflejan, y consideran que, por tanto, el acusado no tenía “duda alguna” de la ilegalidad “de sus maniobras”.
0