La angustia de la espera en Urda: “Está en el hospital de Toledo. Díselo a quien sea”
La espera se hace insoportable en un pabellón ubicado en la calle Escuelas del municipio de Urda (Toledo), ubicado a apenas unos kilómetros del lugar donde a las 8:48 horas de este miércoles un convoy de AVE impactó con otro de Iryo que estaba detenido. En este espacio que es poco más de una nave techada, familiares de los pasajeros aguardan noticias dando vueltas en círculos o sentados en unas sillas blancas.
Dentro, el ambiente es de una tristeza absoluta. Algunos de los familiares salen a fumar, hablar por teléfono o tomar algo de aire. Y vuelven a entrar apresurados cuando una voz de mujer empieza a dar una relación de nombres por megafonía. En ese momento, todo el mundo contiene la respiración. “¿Qué más han dicho?”, pregunta alguien. “Nada, están informando de dónde se pueden poner las denuncias”, responde un joven. A consecuencia del accidente, la Guardia Civil ha habilitado puestos de recogida de denuncias en Toledo, Córdoba, Sevilla y Madrid.
Estaba dormido. Cuando abrí los ojos ya me estaba yendo hasta el asiento de delante y me di un golpe en la barbilla. Es como si hubiera vuelto a nacer
Hay quien logra dar con la información que todos esperan: su familiar está vivo. “Está allí, en el hospital de Toledo. Díselo a quien sea, le están haciendo análisis”, grita una mujer a otra. “Nosotros somos unos afortunados”, dice la segunda mientras sale corriendo hacia el coche en dirección al centro sanitario.
Para los demás, la espera se hace cada vez más difícil y arrecia la incertidumbre. En algunos momentos, desde fuera se escucha el llanto de algunas personas rotas por el dolor mientras son atendidas por sanitarios y psicólogos. Voluntarios y vecinos del pueblo les ofrecen mantas y comida. Alrededor de las cinco de la tarde llega la furgoneta de un cátering con comida caliente.
Sentimos un empujón, no sabíamos bien lo que estaba pasando. Había humo y muchos cables caídos
Este municipio de 2.500 habitantes, ubicado a apenas unos kilómetros del lugar del accidente, ha habilitado dos pabellones ante la tragedia. En este, ubicado al lado del colegio, están instalados los familiares de personas que están todavía desaparecidas. Las inmediaciones son un ir y venir de personas: vecinos del pueblo, efectivos policiales, psicólogos, sanitarios… Una vecina cuenta que casi todos los restaurantes del pueblo han cerrado para preparar comida para atender la emergencia y abastecer a todos los servicios desplazados al municipio.
En el otro pabellón, situado junto a la piscina municipal, se han alojado durante las primeras horas los heridos leves o quienes han salido ilesos, como Tongui Biñer, que viajaba en el vagón siete del Iryo junto a su padre. Ambos viajaban a Sevilla. “Sentimos un empujón, no sabíamos bien lo que estaba pasando. Había humo y muchos cables caídos”, dice este joven de 22 años, que logró salir del vagón por la puerta de emergencia.
“Estaba dormido. Cuando abrí los ojos ya me estaba yendo hasta el asiento de delante y me di un golpe en la barbilla. Es como si hubiera vuelto a nacer. Hoy es mi segundo cumpleaños”, dice otro joven, Diego Martín, mientras espera que su padre llegue desde Sevilla para recogerle. Renfe ha habilitado autobuses para llevar a sus destinos a los pasajeros ilesos o heridos leves como este joven, al que le han dado unos puntos en el mentón.
Los vecinos de Urda y de municipios cercanos se han volcado con las víctimas. Muchos de ellos han acudido con sus coches a la zona del accidente y han ayudado a llevar heridos leves hasta el pueblo. Una de ellas es María José, una vecina de Marjaliza, que ha acudido a primera hora para ayudar a los afectados y afectadas. “Estamos a cargo del bebé de esta señora que ha ido a buscar a su marido. Es su abuela y nos ha dejado a su bebé”, afirma. Media hora después ha aparecido la madre del bebé, su hija, en un emotivo encuentro. En ese momento no conocían todavía el paradero del abuelo.
0