Shakespeare escribió una obra con su mayor rival hace más de 400 años y un nuevo estudio destapa su colaboración

Marte, el dios romano de la guerra, aparece mencionado en un discurso de Eduardo III que ahora se atribuye a Christopher Marlowe

Héctor Farrés

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Las escenas de la condesa de Salisbury en Eduardo III llevan décadas dando pistas sobre la participación de William Shakespeare en esta obra histórica, publicada sin nombre de autor. Los especialistas habían reconocido en esos pasajes características de su escritura, aunque quedaba por determinar cuánto había aportado al conjunto.

Ahora, un nuevo análisis permite situar esas escenas dentro de una colaboración mucho más amplia. Y el otro dramaturgo implicado no era precisamente un desconocido: Christopher Marlowe, al que la historia literaria ha presentado habitualmente como uno de sus grandes competidores.

Los investigadores identifican a Shakespeare como autor principal

La investigación realizada por Rory Loughnane, de la Universidad de Kent, y Brett Greatley-Hirsch, de la Universidad de Leeds, concluye que Shakespeare fue el principal autor de Eduardo III y que Marlowe escribió parte de la obra. Los investigadores consideran que el análisis informatizado del texto permite confirmar esa colaboración con un grado de certeza que no habían alcanzado los estudios anteriores. El resultado abre la puerta a incorporar plenamente la pieza al repertorio atribuido a Shakespeare.

Marlowe habría escrito parte de la rendición francesa

Loughnane, especialista en literatura de la Edad Moderna, lleva años estudiando la autoría de esta obra y participa como editor general en el proyecto Oxford Marlowe. Greatley-Hirsch, profesor de literatura renacentista y estudios textuales, ha trabajado con él en la comparación lingüística.

La Universidad de Kent ha anunciado que los resultados aparecerán en el número de invierno de la revista académica Shakespeare Quarterly. La investigación también está vinculada al nuevo libro de Loughnane, Shakespeare at Thirty, dedicado a los primeros años de la carrera del dramaturgo.

Las nuevas atribuciones modifican la historia de ambos escritores

Para determinar quién escribió cada parte, los investigadores dividieron Eduardo III en fragmentos y los compararon con obras de diez dramaturgos profesionales activos entre finales de la década de 1580 y mediados de la siguiente. El procedimiento examina características del lenguaje que pueden repetirse de forma reconocible en los textos de un autor, como la frecuencia de determinadas palabras o la distancia entre ellas dentro de las oraciones. Así, el término inglés martial, relacionado con la guerra, aparece habitualmente en las obras de Marlowe y con menor frecuencia en las de otros escritores examinados.

Una de las pruebas atribuyó 23 fragmentos a Shakespeare y nueve a Marlowe. Las diferencias también aparecen en pasajes identificables de la trama. Entre los atribuidos a Shakespeare figura un discurso en el que el oscurecimiento del cielo provoca temor entre las tropas francesas.

El análisis lingüístico permitió ampliar la atribución de Eduardo III

La intervención de Marlowe se reconoce, entre otros momentos, en las escenas finales sobre la captura del rey Juan y el príncipe Carlos, así como en la rendición francesa en Calais. Según recoge The Guardian, Greatley-Hirsch destaca que distintos métodos de análisis permiten distinguir reiteradamente la escritura de ambos autores.

La identificación de esas dos voces cambia la manera de entender su relación profesional. Shakespeare y Marlowe desarrollaron sus carreras en el mismo ambiente teatral londinense y durante mucho tiempo se les ha descrito principalmente como rivales. Sin embargo, una investigación de 2016 ya había reconocido a Marlowe como coautor de las tres partes de Enrique VI.

Si Eduardo III fue escrita hacia 1592, como se cree, ambas colaboraciones apuntan a una relación de trabajo mantenida en una etapa temprana de sus carreras. Marlowe murió en 1593, a los 29 años, después de una pelea.

Eduardo III permaneció fuera de la recopilación de 1623

La discusión sobre Eduardo III había comenzado mucho antes de esta investigación. La obra apareció anónimamente en 1596 y quedó fuera del First Folio de 1623, la primera gran recopilación de las piezas teatrales de Shakespeare. En 2016, el propio Loughnane había editado el texto para una edición del New Oxford Shakespeare y admitido que algunas escenas probablemente pertenecían al dramaturgo, aunque entonces consideraba necesarias más pruebas. El nuevo estudio amplía aquella atribución y propone reconocer a Marlowe como colaborador de una obra cuya autoría había permanecido abierta durante siglos.

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