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María Dolores Iglesias, la mujer que lucha por salvar las orcas ibéricas desde la costa de Cádiz

María Dolores Iglesias, posando en Cádiz este miércoles.

Francisco J. Jiménez

Cádiz —
28 de octubre de 2026 17:28 h

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El Palacio de Congresos de Cádiz ha abierto sus puertas este miércoles a una nueva edición de Blue Zone Forum Innovazul, un encuentro que reúne a empresas, investigadores e instituciones vinculados a la economía azul y que este año ha superado los 2.000 inscritos. La inauguración ha tenido un nombre propio en el escenario, el de la investigadora Sara García Alonso, primera mujer española astronauta de reserva de la Agencia Espacial Europea, que ha tendido puentes entre la exploración espacial y el conocimiento de los océanos.

El delegado del Estado de la Zona Franca de Cádiz, Fran González, ha mostrado su satisfacción con la acogida de este año al Blue Zone Forum InnovAzul 2026. “Sin duda, las cifras hablan por sí solas y los más de 2.000 personas reflejan claramente la expectativa que se ha generado en el marco de la Economía Azul, la investigación y la transferencia de conocimiento”.

“Estamos hablando de un evento consolidado en el tiempo que en su programación despierta el interés y el entusiasmo de un público muy amplio”, ha asegurado González. El delegado ha destacado el perfil internacional de la cita de este año, al coincidir con la XXIX Conferencia de Zonas Francas de Iberoamérica, y el alto número de jóvenes de institutos de Secundaria y Bachillerato y de la Universidad con el fin de incentivas nuevas vocaciones en el sector de la Economía Azul.

Por su parte, el rector de la UCA, Casimiro Mantella, ha destacado “el papel extraordinario del talento universitario para la transformación y la mejora del entorno. Es esta la verdadera esencia de la prestación de servicio a la sociedad que, como institución universitaria pública, tenemos que priorizar cada día. Ser útiles para, desde el conocimiento y la innovación, generar oportunidades y consolidar un modelo compartido entre la universidad, la sociedad, las instituciones y la empresa”.

inauguración del Blue Zone Forum Innovazul 2026 en Cádiz.

En este sentido, Casimiro Mantell ha subrayado “el compromiso de la Universidad de Cádiz con la estrategia andaluza y española en torno a la Economía Azul. La planificación estratégica de nuestro mapa de titulaciones y la proyección de nuestra investigación tienen esta vocación por la Economía Azul, la sostenibilidad, el emprendimiento y la internacionalización que son, sin duda, las ideas impulsoras de Blue Zone Forum InnovAzul 2026”.

Pero, entre las voces que han acudido a esta cita, hay otra que invita a mirar hacia el mar más cercano, el de la costa gaditana, para entender hasta qué punto su conservación afecta también al futuro económico de la provincia.

Es María Dolores Iglesias, fundadora de la Consultora Ambiental Trafalgar, una cooperativa de mujeres con sede en Barbate que trabaja en la defensa del litoral, el bienestar animal y la divulgación ambiental. Su preocupación tiene una dimensión muy concreta: la supervivencia de las orcas ibéricas, una población amenazada que, según explica, cuenta actualmente con apenas 22 ejemplares en Europa. “Estamos agotando su vida”, advierte durante una conversación en la que las amenazas al medio marino se entrelazan con la pesca, el turismo y la necesidad de que las administraciones escuchen a quienes viven y trabajan junto al agua.

La trayectoria de Iglesias comenzó mucho antes de la creación de la empresa. Su relación con el medio ambiente se remonta a 1997, cuando se incorporó a la Red de Voluntarios Ambientales del Litoral Andaluz, en una época en la que los varamientos de delfines y ballenas en la provincia de Cádiz despertaban su interés por la protección de los cetáceos. Desde entonces ha participado en tareas de seguimiento y atención a estos animales. Una actividad altruista que, con el paso de los años, ha terminado convirtiéndose también en una forma de vida.

La investigadora Sara García Alonso.

“El año que viene haré 30 años como presidenta de la Agrupación de Voluntarios Ambientales Trafalgar”, explica. En ese recorrido ha pasado por la política municipal, donde fue teniente de alcalde y concejala en Barbate con responsabilidades en áreas como Medio Ambiente, Turismo y Playas. Sin embargo, su vocación terminó imponiéndose a otras formaciones y experiencias profesionales. Aunque es técnica superior en informática, integradora social y diseñadora gráfica, reconoce que lo que realmente le mueve es la naturaleza, especialmente las aves y los cetáceos.

Hace seis años decidió dar un paso más y crear la Consultora Ambiental Trafalgar, una Sociedad Cooperativa Andaluza que actualmente forma parte del ecosistema empresarial de la Zona Franca de Cádiz. El proyecto nació con una doble vertiente: desarrollar una actividad económica vinculada al turismo sostenible y mantener el compromiso con la conservación del entorno. Sus integrantes organizan rutas ecoturísticas y de observación de la naturaleza, respaldadas por sellos especializados y con el apoyo de la Universidad de Cádiz en buena parte de sus actividades.

Iglesias insiste en que la vocación ambiental no elimina las dificultades de mantener una empresa. La cooperativa tiene que afrontar sus gastos y cobrar por sus servicios, como cualquier otra actividad económica. La diferencia, sostiene, está en la red de iniciativas sociales y ambientales con las que colaboran y en la voluntad de que el conocimiento del territorio sirva también para protegerlo. Entre sus proyectos destaca la divulgación sobre las orcas ibéricas, una de las cuestiones que considera prioritarias por la situación crítica de esta población.

Las redes fantasma y el peligro para las orcas

La conservación de los cetáceos no es una preocupación abstracta para Iglesias. La muerte de Onyx, una orca ibérica que quedó atrapada en una red de pesca el año pasado, representa para ella una muestra de las consecuencias que puede tener la actividad humana sobre una población tan reducida. El seguimiento del animal no pudo evitar finalmente su muerte y dejó al descubierto uno de los problemas que más le preocupan: las llamadas redes fantasma, aparejos que quedan abandonados o enganchados en el fondo marino y continúan atrapando animales.

La pesca artesanal forma parte del patrimonio cultural y económico que la cooperativa quiere defender, pero Iglesias considera necesario abordar los riesgos que pueden derivarse de determinadas prácticas y de la falta de coordinación entre territorios. Los fondos marinos, recuerda, presentan relieves y arrecifes en los que las redes pueden quedar enganchadas durante las faenas. El problema se agrava cuando los aparejos siguen activos y se convierten en trampas para la fauna marina.

A ello se suma, según explica, la contaminación por plásticos, que ya alcanza a especies que forman parte de la alimentación humana. La actividad marítima, el tráfico de grandes barcos y los residuos que terminan en el agua añaden presión a unos ecosistemas que también sufren los efectos del cambio climático. Iglesias cita asimismo el impacto de las algas asiáticas sobre la pesca gaditana como otro ejemplo de las transformaciones que afectan al litoral.

Pero su principal advertencia se centra en la fragilidad de la población de orcas ibéricas. Estos cetáceos, que no deben confundirse con las poblaciones de otras regiones polares, tienen un papel relevante en el equilibrio del ecosistema marino. La pérdida de ejemplares, sostiene, no puede contemplarse como un problema aislado, sino como una amenaza que obliga a pensar en las consecuencias para el conjunto de la biodiversidad y las actividades económicas que dependen de ella.

En ese contexto, reclama que la protección deje de quedarse en las normas y se traduzca en medios sobre el terreno. La delimitación de zonas de reserva y las restricciones para evitar molestias a los cetáceos son medidas necesarias, pero, a su juicio, insuficientes si no existe vigilancia efectiva. “Si tú tienes que velar por algo, tienes que velar in situ”, resume.

Turismo sí, pero sin convertir el mar en un zoológico

La defensa del litoral no implica, para Iglesias, renunciar al turismo. Al contrario, considera que el patrimonio natural gaditano ofrece oportunidades para desarrollar actividades sostenibles siempre que se establezcan límites y se evite convertir la observación de animales en una experiencia sometida a las expectativas del visitante.

“Es compatible siempre y cuando haya respeto”, afirma al referirse al turismo marinero y a la observación de cetáceos. Ese respeto pasa por mantener las distancias establecidas por la normativa, evitar las zonas sensibles y adaptar las actividades a los periodos críticos para los animales, incluidos aquellos relacionados con su reproducción.

María Dolores Iglesias, en el Palacio de Congresos de Cádiz.

La responsable de Trafalgar defiende también la necesidad de explicar a los visitantes cómo funciona el medio natural. En el mar no hay garantías de avistar una especie determinada ni de contemplar un comportamiento concreto. La naturaleza no funciona como un espectáculo programado y esa idea, considera, debe formar parte de la experiencia turística.

“Esto no es un zoológico, esto no es un jardín botánico, esto no es un espacio acotado donde tiene el sí o sí”, señala. La propuesta pasa por ofrecer información rigurosa, fomentar la educación ambiental y enseñar a valorar el conjunto del paisaje, desde las marismas hasta las zonas oceánicas. La situación geográfica de Cádiz, frente al continente africano, y la diversidad de sus ecosistemas son, en sí mismas, un atractivo que no necesita promesas exageradas.

La misma filosofía se aplica a la convivencia entre la conservación y la pesca tradicional. Iglesias apuesta por reforzar la colaboración entre los pescadores, las universidades y las organizaciones ambientales para mejorar el conocimiento sobre los efectos de la actividad humana y reducir los daños que puedan evitarse. A su juicio, muchas situaciones se producen por desconocimiento y pueden corregirse cuando la información científica llega a quienes trabajan diariamente en el mar.

Los pescadores, aliados de la conservación

María Dolores Iglesias defiende que los pescadores deben convertirse en aliados fundamentales de la conservación del medio marino. Para ello, propone que los profesionales del sector participen como observadores marinos y colaboren en la vigilancia de las especies y la recogida de datos. “Una forma de conciliar la vida de los marineros en zonas tan importantes como esta es tenerles en cuenta desde el principio”, sostiene. La iniciativa, que asegura haber planteado junto al Ayuntamiento de Barbate y varias organizaciones ambientales francesas y alemanas, busca aprovechar el conocimiento de quienes salen al mar cada día.

La fundadora de la Consultora Ambiental Trafalgar considera que los pescadores pueden desempeñar un papel esencial en la protección de los cetáceos si reciben formación y cuentan con el respaldo de las administraciones y la comunidad científica. “Si tú tienes a todos los hombres en el mar que salen cuando el mar lo permite y están todos los días en su actividad, están ahí, les tienes en cuenta, les das un sitio, van a respetar al animal y van a hacer otros que lo hagan”, afirma. Su propuesta pasa por establecer una colaboración entre el sector pesquero, las organizaciones conservacionistas y la Universidad de Cádiz para que las observaciones realizadas en el mar se traduzcan en información útil para proteger la biodiversidad.

Iglesias también reclama más medios para garantizar la protección efectiva de las zonas marinas, especialmente en el caso de las orcas ibéricas. “Estamos protegiendo, por ejemplo, la protección de la orca de 2017 y no tiene ni un barco, ni un barco de protección”, denuncia. A su juicio, la vigilancia no puede limitarse a establecer normas desde los despachos, sino que debe realizarse sobre el terreno y contar con la participación de quienes conocen el litoral. Por eso, lanza un mensaje directo a las administraciones: “Que se acerquen al territorio y se crean de verdad que somos importantes, válidos, porque la provincia de Cádiz es única”.

Su actividad también está vinculada a la defensa del papel de las mujeres en el sector marítimo. La cooperativa trabaja junto a asociaciones relacionadas con el mar y la pesca y participa en redes de mujeres empresarias de la provincia. Su socia, Ana Isabel Lorenzo, es redera y forma parte de un ámbito profesional tradicionalmente masculinizado, una realidad que refleja las dificultades y oportunidades de quienes intentan abrirse camino en actividades ligadas a la costa.

Blue Zone Forum InnovAzul 2026 se enmarca en el proyecto ZF Blue Core-Vivero de Empresas 4.0, financiado en un 85% por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), dentro del Programa Plurirregional de España FEDER 2021-2027, a través de la Fundación INCYDE.

El contenido de esta información ha sido elaborado con la colaboración de Zona Franca de Cádiz.

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