Califato 3/4 ya tiene su documental: “Todos los andaluces deberían ser andalucistas, pero está complicada la cosa”
“Los documentales musicales no me gustan mucho, fíjate tú por dónde”. Así arranca nuestra charla con Manuel Chaparro, uno de los integrantes y fundadores del colectivo Califato 3/4, con motivo del estreno de su propio documental. Se justifica explicando que cuesta encontrar cintas “duras y reales”, que se alejen de la fórmula convencional: el de la banda que entra en el estudio o sale de gira y, sobre todo, los relatos excesivamente idealizados. En ese sentido, ’Califato 3/4: Bale el êffuerço que emo exo’ es diferente.
Durante dos años, los directores del documental, Silvia Moreno y Dani Llamas, siguieron los pasos de la banda andaluza y se metieron con sus cámaras, literalmente, hasta la cocina. Y es que el cuartel general de los Califato 3/4, una nave situada en el barrio sevillano del Polígono San Pablo, dispone de un estudio de grabación, varios locales de ensayo, una zona de oficina, fogones e, incluso, una lavadora. Allí conviven cuatro días a la semana, muchas horas, demasiadas, dicen.
“El docu muestra nuestra forma de vivir y trabajar, nuestro día a día. Más real no puede ser”, asegura a elDiario.es el cantante principal del grupo, quien solo pidió a los responsables de la cinta que mostraran su activismo vecinal para visibilizar algunas de sus luchas. “No somos músicos comprometidos de boquilla; nuestro discurso reivindicativo —continúa—, no se queda en las palabras”.
Una de esas luchas es la recuperación del antiguo local de la Asociación de Vecinos La Pancarta para convertirlo en un espacio cultural abierto a todo el barrio. “Nos gustaría que tuviera un pequeño estudio de grabación y unas salas de ensayo y espacio para acoger pequeñas actuaciones. También podría ofrecer cursos de alfabetización digital para gente mayor o talleres para samplear cintas”, enumera el bajista y cofundador de la banda, Esteban Espada, quien recalca la importancia de “hacer red” con vecinos, institutos y entidades del territorio: “Nosotros ya tenemos nuestro local, esto tiene que ser algo comunitario, que la gente lo sienta como propio”. El proyecto, asimismo, podría contribuir a preservar la memoria musical del barrio, muy vinculado al flamenco.
La implicación de Califato 3/4, referentes en la actual escena musical andaluza, fue determinante para conseguir que el Ayuntamiento escuchara la propuesta y accediera a negociar una cesión por 25 años. “Si una banda pequeña como nosotros puede ayudar, imagina lo que podrían ser capaces un Bustamente o un Pablo Alborán”, reflexiona Chaparro, quien prefiere no cantar victoria. Arrancaron algún compromiso por parte del consistorio, pero todavía no han firmado ningún papel. La batalla continúa.
Esa dimensión local y social de los protagonistas tiene un peso específico muy alto en la cinta de Moreno y Llamas, de Wemake Movies. “Todos nuestros documentales tienen un mismo sello: el kilómetro cero. Siempre contamos historias que nos rodean”, subraya Llamas, quien destaca de Califato 3/4 sus ganas de experimentar con otros artistas de diferentes disciplinas e implicarse en “movidas” que no son estrictamente musicales. “El documental muestra el viaje que hicimos nosotros mismos. Con honestidad y entusiasmo, nos contaron su vida, su día a día, su barrio. No hay nada impostado ahí”, añade Moreno, responsable de otros documentales que también transforman la realidad en narrativa cinematográfica como ‘Callejeras’, ‘Un gran salto’ y ‘Steven quiere conocerte’.
Folclore futurista
El filme, que se estrena el próximo 3 de noviembre en el festival In-Edit de Barcelona, también recoge algunas actuaciones en directo y repasa algunos de los capítulos más cruciales en la trayectoria de la banda: desde la gestación esa sorprendente carta de presentación titulada ‘L’ambôcá’, aparecida en 2018, hasta la composición de su cuarto y último largo hasta la fecha, “Êcclabô de Libertâ”, publicado en 2024. Las cámaras acompañan a estos pioneros del llamado Nuevo Flamenco a sus talleres musicales en un instituto de su barrio y a la grabación de videoclips; también se suben a la furgoneta e incluso son testigos de sus largos en la piscina del polideportivo municipal. “Puro neorrealismo, poesía social. ¡Chúpate esa, Pasolini!”, bromea Espadas.
Su música se ha catalogado como Nuevo flamenco o Folclore futurista porque fusiona elementos de la tradición andaluza con electrónica, hip-hop y break beat. Entre sus numerosos colaboradores destaca al malogrado Andrés Cabrales, fallecido en julio de 2025 a los 61 años. El cantaor, conocido artísticamente como Andrés de Jerez, da título al filme con una de sus frases más sentidas. Para Chaparro, tanto su último disco como el documental son un homenaje a su figura: “Tenemos muy buenos recuerdos con ‘tito Andrés’ y tenerlo en el documental es una manera de preservar esos momentos, que no se difuminen con el tiempo”.
Conciencia de clase y andalucismo
En el ideario de este colectivo musical autogestionado confluyen la conciencia de clase obrera, la defensa de los servicios públicos y el andalucismo [en sus trabajos siempre usan el Estándar para el andaluz (EPA), una norma ortográfica especial y no reconocida de los dialectos andaluces del español]. Para el jerezano Llamas, también músico y con varios trabajos fusionando rock y palos del flamenco, la propuesta de Califato 3/4 es tan interesante como necesaria: “Un montón de artistas hemos empezado a mirar hacia lo nuestro sin prejuicios y estamos intentando darle otro sentido, porque habíamos entregado todo nuestro pasado musical al ‘facherío’. Esto va de sentirse orgulloso de dónde venimos, de lo que somos, de creer en el valor cultural que tenemos”.
“Todos los andaluces deberían ser andalucistas, pero está complicada la cosa. No defendemos la independencia, somos soberanistas”, interviene Chaparro, firme defensor de la música como una excelente herramienta para crear conciencia y dar voz a los que no tienen voz.
El encargado de la electrónica y las percusiones, Lorenzo Soria, se incorpora tarde a la conversación. “Me gustaría verlo otra vez. Nos hartamos de llorar, nos hartamos de reír; fueron muchos sentimientos. Más allá de la parte musical, el documental muestra cómo se vive aquí, en los barrios de Sevilla, y esa cotidianidad me parece muy bonita”, explica el músico y productor. La próxima vez que vuelva a verlo, le recuerdan, será en el ‘estreno mundial’: martes 3 de noviembre, en los cines Mooby Aribau de Barcelona.
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