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Crónica

Keanu Reeves triunfa en Barcelona con Dogstar, su otro papel favorito

Los móviles intentan captar a Reeves durante el concierto

Luis Benavides

Barcelona —

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En 1991, en plena explosión del grunge, el mismo año en que Nirvana lanzaba ‘Nevermind’, tres jóvenes afincados en Los Angeles con aspiraciones artísticas decidieron encerrarse en un garaje, colgarse los instrumentos y hacer ruido. La historia de Dogstar podría confundirse con la de cientos de bandas nacidas al calor de esa nueva subcultura musical y juvenil que abrazaba las guitarras distorsionadas, una estética descuidada y unas letras cargadas de melancolía y desencanto social. Sin embargo, había algo extramusical que diferenciaba a aquella banda del resto. En sus filas, uno de sus miembros estaba destinado a triunfar lejos de los focos del rock alternativo.

Keanu Reeves, bajista de la banda, ya apuntaba maneras en la gran pantalla. Ese mismo año el actor nacido en Líbano y criado en Canadá protagonizó la película de acción ‘Point Break’ (aquí traducida como ‘Le llaman Bodhi’), dirigida por Kathryn Bigelow, en la que encarna a un agente novato del FBI infiltrado en una banda de surfistas, y un drama sobre dos gays que ejercen la prostitución callejera titulado ‘My Own Private Idaho’, de Gus Van Sant, junto al malogrado River Phoenix.

Según la versión más extendida, Reeves y el futuro batería de su banda se conocieron en un supermercado ese mismo año. Robert Mailhouse también era actor, principalmente de televisión. Ya había dado el salto a la pequeña pantalla con un papel en una de las series más populares del momento, ‘Days of Our Lives’. Su rostro era familiar para millones de estadounidenses, pero no tanto como el de Reeves, un ídolo juvenil para la llamada generación X cuya trayectoria cinematográfica apenas estaba despegando. Estaban por llegar papeles como el de Jonathan Harker en ‘Drácula, de Bram Stoker’; Neo en la taquillera ‘Matrix’ o, más recientemente, John Wick en la entretenida saga de acción y mamporros del mismo nombre.

La banda que completa el cantante y guitarra Brett Domrose permaneció siempre a la sombra del icono cultural en el que se ha convertido Keanu Reeves, protagonista de incontables memes (¿recuerdan ‘Sad Keanu’?) y, sobre todo, una de las estrellas de cine en activo más carismáticas y queridas.

El propio actor ha expresado en algunas entrevistas que nunca se tomaron demasiado en serio la banda, que si no triunfaron en la música fue porque, sencillamente, no son buenos. Sea como sea, estamos hablando de Dogstar porque siguen en activo —se reunieron en 2023, después de un largo parón de más de 20 años— y han salido de gira por el mundo para presentar un muy meritorio cuarto elepé, ‘All In Now’, publicado a través de su propio sello discográfico, Dillon Street Records.

Entradas agotadas

Desconozco cómo está funcionando la gira, pero en Barcelona colgaron el cartel de ‘no hay entradas’ en una sala con capacidad para más de un millar de personas. Una hora antes del concierto, la Paral·lel 62 ya estaba medio llena. Encontrar un hueco a menos de treinta metros del escenario era misión imposible. La expectación por ver al bajista era máxima. ¿Habían ido para ver a su actor favorito interpretando a rockero o realmente admiraban a Dogstar? En el ambiente flotaba una excitación mitómana que estalló en cuanto el trío apareció sobre el escenario y empezó a sonar el punteo bañado en eco de ‘Siren’, uno de los cortes de su último disco.

Que buena parte de los presentes había comprado la entrada por el popular actor quedó claro desde el primer momento. Un mar de móviles en vertical emergió del público para seguir cada movimiento del bajista. Todos querían llevarse un pedazo de Keanu a casa, aunque fuera en forma de vídeo pixelado. Su primera y última visita a la capital catalana había sido en junio de 2024, formando parte del cartel del Primavera Sound. Verlos ahora en una sala como la antigua Barts era otra historia.

El mérito de Domrose

Reeves desprendía carisma en cada golpe de cuerda. Sin alardes y con mucha actitud, sudó la camiseta y saludó varias veces a un público que celebraba cualquier gesto, por pequeño que fuera, del protagonista de ‘Speed’ y ‘Matrix’. Sus compañeros, especialmente Domrose, fueron mucho más que actores secundarios en esta función. El cantante y guitarra, inevitablemente a la sombra del ídolo, sostuvo el peso del concierto con mucha profesionalidad y naturalidad, bordando un repertorio de AOR (Adult Oriented Rock) musculoso y melancólico a partes iguales deudor de bandas como U2, Echo & The Bunnymen y Simple Minds.

Con sobriedad y, sobre todo, solidez estos tres amigos de mediana edad interpretaron en su totalidad ‘All In Now’, un disco notable con canciones certeras como ‘Joy’, ‘Wing’, ‘Shards of Rain’, ‘What Is’ y ‘Exale’. Para el bis reservaron la pegada noventera de ‘Punch the Sky’, con ecos a Pearl Jam; un medio tiempo efectista como ‘Shallow Easy’; y la potente ‘Breach’, perteneciente a su anterior disco, ‘Somewhere Between the Power Lines and Palm Trees’ (2023). Próxima parada: el Mad Cool de Madrid, donde este miércoles compartirán cartel con Foo Fighters, Wolf Alice y The War on Drugs.

Nunca sabremos realmente qué habría sido de Dogstar sin Keanu. En cambio, sí parece evidente que Keanu necesita a Dogstar: girar por todo el mundo con dos viejos amigos y sentir la energía del público desde el escenario. Tocar el bajo en una banda de rock es, probablemente, su papel favorito.

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