La subasta de los bienes que los Franco sacaron del Pazo de Meirás: “Vengo a por un recuerdo de la España franquista”
No deja de sonar el teléfono. La casa de subastas lleva apenas una hora abierta, pero su personal se afana en responder las llamadas de quienes aspiran a hacerse con uno de los objetos de esta puja “especial y única”. Así la define Magna Art Auctions, la empresa a la que la familia Franco ha encargado vender los bienes que retiró del Pazo de Meirás en verano. La subasta es este martes 27 en su sala de Madrid, en el barrio de Salamanca, considerado “zona nacional” durante la Guerra Civil. “Está generando mucho interés, ya lleva varias pujas”, se oye decir a una empleada al teléfono.
En la galería no cabe un objeto más, hasta los despachos están repletos de porcelanas, lámparas, alfombras, pinturas, relojes, muebles y otros artículos que poblaron la residencia de verano ocupada por Franco durante las cuatro décadas de dictadura y otros que fue acumulando allí la familia. En total son 689 lotes que escudriñan con atención varios interesados. “Es de 1991 o sea que Franco ya estaba muerto”, informa una de las trabajadoras de la sala a una mujer que pregunta por un cenicero de plata. “Oh, vaya...”, responde decepcionada antes de seguir consultando piezas.
El pasado mes de julio, los Franco sacaron del pazo lo que fue considerado de su pertenencia y que el Estado no reclamó después de que la Justicia dictaminara que el inmueble de Sada (A Coruña) es de propiedad pública. Son estos los bienes que se subastan este martes, entre los que hay objetos comunes de valor y otros con iconografía del régimen: desde un armario en madera de castaño con el águila y el yugo y las flechas, con un precio de salida de 700 euros, al tapiz repostero con el escudo franquista (850 euros) o dos retratos de Franco que oscilan entre los 100 y 300 euros.
La galería los describe en su catálogo por su estilo, su época y su estado de conservación, pero no son objetos de una herencia cualquiera. Personal de sala admite que es una subasta “especial” con un atractivo “diferente” al de otras pujas, no solo por su origen, sino por el interés que está despertando entre admiradores de Franco y nostálgicos de la dictadura que pugnan por llevarse a casa alguna de las cosas que supuestamente usó el dictador. Muchos son hombres mayores, pero también jóvenes “de 18 o 20 años” que no acuden a pujar pero están atraídos por el significado de la subasta, reconocen los trabajadores.
Los precios de salida van de los 20 a los 5.000 euros, que es la cifra adjudicada a un óleo sobre lienzo de San Francisco atribuido al círculo de Luis Tristán. Sin embargo, no es ni de lejos el artículo más cotizado. La sede de Magna Art Auctions, dirigida por José Miguel Carrillo de Albornoz, vizconde de Torre Hidalgo, lleva recepcionando pujas desde que la exposición se abriera al público, ya sea por teléfono o en persona. Por eso, la compañía asume que los precios por el que se venderán definitivamente los lotes serán muy superiores debido a que los importes están “inflados” de antemano.
“Muchos vienen directamente pidiendo algo que usaran los Franco. Hay quienes directamente dicen 'soy franquista'”, explican los trabajadores de la sala, que cada día atienden, escuchan y enseñan los objetos a los interesados que la visitan. Un hombre que lleva un rato observando varios de los artículos asegura que pujará este martes por alguno de ellos, aunque aún no ha decidido cuál. Lo que tiene claro es que lo que busca es “un recuerdo”. “Porque tengo una opinión muy buena de la España de Franco”, afirma.
Algunas cosas ya han multiplicado ampliamente su precio de salida. Entre ellas está el maletín “personal” de piel marrón dedicado “al Generalísimo Franco Caudillo de España y Jefe Nacional de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S”, según indica el catálogo. Su valor inicial es de 350 euros, pero más de veinte personas ya han pujado por más dinero. Ocurre lo mismo con la fotografía del rey Juan Carlos con la bandera franquista detrás y una dedicatoria manuscrita que le regaló al dictador en 1970: “Al Excelentísimo Franco, con mucho cariño y mucho respeto. Juan Carlos”. Su precio de salida es de 200 euros.

Hay interés por las casullas y otra indumentaria litúrgica que había en la capilla del Pazo de Meirás, por la raqueta de tenis Wilson (70 euros) o por los juegos de sábanas de dos tipos que se subastan: unos con la F bordada y la corona ducal de la hija del dictador y otras con el escudo personal de Franco, con precios de salida de 180 euros. También son codiciadas las piezas de vajilla y cristalería con diferentes escudos ligados al régimen o al propio dictador, cuyos precios van de los 150 a los 650 euros. Un pergamino genealógico con antepasados de Franco sobre terciopelo alcanza el valor inicial de 1.200 euros y hasta los 2.500 llega un conjunto de ocho armas procedente de Marruecos.
La colección incluye una fotografía coloreada del dictador, su mujer, Carmen Polo, y su hija o un fotomontaje de la concentración que el régimen celebró en la Plaza de Oriente el 1 de octubre de 1975. Hay sillas, arcones, maquetas de barcos, baúles, camas, y objetos que decoraban los diferentes espacios del Pazo de Meirás, entre ellos, varias esculturas, dos parejas de torcheros de madera por 2.500 euros cada una o un par de armaduras toledanas (500 euros) que estaban en el vestíbulo del palacio, que es Bien de Interés Cultural (BIC).
“Enriquecimiento ilícito”
En septiembre de 2020 la Justicia condenó a los Franco a entregar al Estado el Pazo de Meirás y en marzo de este año el Tribunal Supremo puso punto y final al periplo judicial. Por el camino, un juzgado de Madrid dio la razón a la Abogacía del Estado en su reclamación de más de 500 objetos que los herederos del dictador pretendían mantener en su poder y que se dictaminó que pertenecen al erario público. Muchos de ellos ya estaban en Meirás cuando era de la escritora Emilia Pardo Bazán.
Sin embargo, las organizaciones memorialistas consideran que “parte” de los objetos que se subastan y que la familia ha podido quedarse podrían también tener esa naturaleza y “no deberían ser fuente de enriquecimiento” de los herederos de Franco. La Comisión por la Recuperación de la Memoria Histórica de A Coruña (CRMH) ha encontrado fotografías que “atestiguan” que, por ejemplo, las dos armaduras del vestíbulo ya estaban allí instaladas antes de 1938, cuando Franco ocupó el espacio.
Por eso, su presidente, Carlos Babío, reclama al Gobierno central y a la Xunta de Galicia su “intervención” en la puja de este martes a fin de “verificar” si los artículos de la subasta “pudieran tener la condición de bienes de dominio público o estar sujetos a otro régimen legal de tutela y protección”. “Sabemos que los Franco expoliaron el pazo antes de 2020, pero resulta bochornoso que se siga permitiendo el enriquecimiento ilícito de esta familia”, apunta Babío.
La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) pidió hace unos días al Gobierno que instara a la suspensión cautelar de la subasta a través de la Fiscalía “hasta que la familia Franco demuestre que estos objetos son de su propiedad y no fueron regalos a la jefatura del Estado” porque “entonces pertenecerían a Patrimonio Nacional”. La organización carga también contra el catálogo de la puja, en el que la casa de subastas asegura que el pazo “ha pertenecido” a la familia Franco “durante muchas décadas”. “Es una falsedad que ha quedado demostrada documental y judicialmente”, asegura.
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