Muere Alfredo Sánchez Monteseirín, el alcalde que más tiempo ha estado al frente del Ayuntamiento de Sevilla

Sánchez Monteseirín, en la cabina del tranvía por la Avenida en uno de sus primeros viajes.

Antonio Morente

Sevilla —

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Alfredo Sánchez Monteseirín, alcalde de Sevilla por el PSOE entre 1999 y 2011, ha fallecido este domingo a la edad de 69 años tras no poder superar las secuelas del grave accidente cerebrovascular que sufrió en 2023. Impulsor de la última gran transformación urbana de la capital andaluza, en mayo de 2025 recibió la Medalla de la Ciudad, aunque su mal estado de salud le impidió acudir a recogerla personalmente al acto institucional. Padre de tres hijos y abuelo con cinco nietos, su último cargo público fue como delegado especial del Estado en la Zona Franca, que ocupó desde julio de 2018.

Nacido en La Rinconada el 25 de septiembre de 1957, hijo y nieto de maestros, su familia se instaló definitivamente en 1963 en una Sevilla de la que se convertiría en el alcalde que accedió al cargo más joven (41 años) y que más tiempo (12 años) ha permanecido en él. Se presentó tres veces a las elecciones y, aunque los socialistas sólo fueron la opción más votada en 2003, los pactos –el primer mandato con el PA y los dos siguientes con IU– le convirtieron las tres veces en regidor. Sustituyó en 1999 a Soledad Becerril (PP), y en 2011 tomó su relevo en la Alcaldía Juan Ignacio Zoido (PP) tras unos comicios a los que no se presentó tras ser descabalgado por su partido para situar de candidato a Juan Espadas.

Para el recuerdo quedan hitos que han dejado huella, ya que su gestión está vinculada a algunos de los grandes iconos contemporáneos de la capital andaluza: la construcción de la primera –y única por ahora– línea de Metro, las Setas de la Encarnación, los carriles bici, las peatonalizaciones (con la Avenida de la Constitución como símbolo), el tranvía, el impulso al rascacielos de la Torre Sevilla –a sus pies se bautizó una plaza con su nombre en 2021–, la remodelación de la Alameda de Hércules o la creación del Festival de Cine. Todo ello, en buena parte, en aplicación del que fue el primer plan estratégico con el que contó la ciudad en un momento en el que pocos sabían para qué servía eso.

Ayuntamientos y Diputación

Al llegar desde La Rinconada a Sevilla, vivió y se crio en la barriada de Doctor Marañón, a tiro de piedra de la Facultad de Medicina en la que estudió (en esa época se afilió al PSOE) tras pasar por los Escolapios de Santa Catalina, donde su padre dio clases muchos años. En 1979, con 21 años, es elegido concejal por Burguillos y está allí dos mandatos, para desde 1987 pasar otros ocho años en el Ayuntamiento de La Rinconada y aterrizar en el de Mairena del Aljarafe en 1995.

Ese mismo año es nombrado presidente de la Diputación de Sevilla (institución en la que estaba desde 1983) y también máximo responsable de la Federación Andaluza de Municipios y Provincias (FAMP). En las siguientes elecciones, las de 1999, se presenta como candidato en Sevilla tras ganarle las primarias en su partido al expresidente de la Junta José Rodríguez de la Borbolla, que había sido el aspirante en 1995 y quería repetir.

El cuadro de Monteseirín, en la Galería de Retratos de Presidentes Democráticos de la Diputación.

Su última aparición pública fue en enero de 2025, cuando se incorporó su cuadro a la Galería de Retratos de Presidentes Democráticos de la Diputación. El máximo responsable de la institución, Javier Fernández (PSOE), reivindicó su municipalismo y su talante “visionario” como alcalde para legar una Sevilla “moderna y competitiva”.

En ese acto, por cierto, se recordó su paso por la Diputación no sólo como presidente, sino también como vicepresidente y responsable de áreas como Sanidad y Asuntos Sociales. En sus años de gestión, por ejemplo, se transfirió el hospital de San Lázaro a la Junta de Andalucía y se cerraron la Casa Cuna y el Psiquiátrico de Miraflores para sustituirlos por servicios más funcionales y dignos para los usuarios.

Inspector médico

Funcionario de carrera de la Escala de Médicos Inspectores del Cuerpo Sanitario del extinguido Instituto Nacional de Previsión, una vez fuera de la política regresó a este campo, pasó como investigador por el Instituto de Salud Carlos III y, en 2016, fue nombrado subdirector de Inspección de Servicios Sanitarios de Andalucía. Dos años después, aterrizaba en la Zona Franca de Sevilla.

Licenciado en Medicina y Cirugía (1981), ejerció en plazas como el hospital de San Lázaro o la Huerta de la Bachillera, antes de obtener el diploma en Gestión Gerencial Hospitalaria en la Escuela de Alta Dirección y Administración de Barcelona. Posteriormente, y tras sacar la plaza de inspector médico de la Seguridad Social, también fue profesor en la Escuela Universitaria de Trabajo Social de Sevilla.

Monteseirín, durante la construcción de las Setas de la Encarnación.

En julio de 2024, con motivo de los 25 años de su llegada a la Alcaldía, su familia agradeció con un comunicado las muestras de cariño y respeto recibidas, lo que permitió así que muchos se enteraran de primera mano de su mal estado de su salud. Esas bodas de plata las celebró con compañeros, colaboradores y amigos, que en este tiempo no han dejado de visitarlo.

Un final político precipitado

A nivel orgánico, fue un alcalde sin grandes responsabilidades en el PSOE sevillano, más allá de ser su presidente (un cargo sin poder ejecutivo) entre 2004 y 2008. Hubo intentos para que se presentara a secretario general, un tren que dejó pasar y que le costó más de un dolor de cabeza, así como una progresiva pérdida de influencia política dentro de su propio partido que derivó en sonados choques e incluso una crisis de gobierno en su último mandato.

José Antonio Griñán, entonces líder del PSOE andaluz, le apartó primero de presentarse a un cuarto mandato y tampoco le permitió ni acelerar ni dejar cerrada su sucesión, ya que Monteseirín apostaba por Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, hoy vicepresidente del Congreso. Finalmente, en 2010 se anunció que su relevo sería Juan Espadas. El todavía alcalde aguantó hasta el último día, aunque no le transfirió personalmente el bastón de mando a su sucesor, Juan Ignacio Zoido: no acudió a la sesión de investidura, dada la notoria mala relación política que mantenían tras un mandato muy crispado.

Imagen distribuida por su familia en julio de 2024, al cumplirse 25 años de su primera toma de posesión como alcalde.

El paso que dio entonces el PSOE de relevarle fue un movimiento a la desesperada para intentar salvar la Alcaldía con una cara nueva dados los bajos índices de popularidad de Monteseirín en ese momento, que se enmarcaba en la cuesta abajo de un partido que también se estrelló con estrépito en las elecciones generales de ese mismo 2011. Ese final como alcalde fue una de sus sombras, como también los procesos judiciales por las facturas falsas del Distrito Macarena o los casos Fitonovo o Mercasevilla (origen de la macrocausa de los ERE), aunque nunca fue imputado.

Como ocurre tantas veces, el tiempo fue poniendo las cosas en su lugar, y hoy Sevilla sería inimaginable sin muchos de los proyectos que acometió. Comandó la entrada de la ciudad en el siglo XXI tanto cronológica como espiritualmente, acometiendo una transformación urbanística que puso sus pilares actuales. Hoy nadie aceptaría que volvieran los coches a la Avenida, que el peatón perdiera espacios o que los ciclistas no puedan recorrer casi toda la urbe en un carril bici. De hecho, hasta su proyecto más polémico es ahora un icono, porque hoy ya es impensable hasta una Sevilla sin Setas.

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