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— Humorista, presentador y empresario

Manu Sánchez pelea por liderar el sector audiovisual andaluz: “Aquí la cuestión es menos palabras y más industria”

Manu Sánchez, en el despacho de su productora 16 Escalones.

Antonio Morente

Sevilla —
24 de octubre de 2026 22:25 h

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El humorista Manu Sánchez (Dos Hermanas, Sevilla, 1985) se pone serio para afrontar este lunes una de sus batallas más determinantes como productor (su empresa es 16 Escalones), ya que es uno de los dos aspirantes a presidir el Clúster Audiovisual y de Contenidos Digitales de Andalucía (LAND), un puesto vacante desde el cese de su anterior responsable, Gustavo Fuentes, tras su imputación por agresión sexual. Hay que pasar página de esta etapa, asegura, y apostar por un verdadero lobby de presión que no esté tan controlado por las instituciones como hasta ahora para así generar una industria más potente. “Hay que apretarle a la administración”, insiste.

Programa de televisión, productor, obras de teatro… ¿por qué meterse ahora en el berenjenal de intentar liderar el clúster?

Porque Andalucía es mi casa y además es mi causa, lo que he dicho muchas veces. Creo en el potencial empresarial que tiene Andalucía, y creo que está más que demostrado el talento andaluz, ahora hay que dar el paso a ser una industria audiovisual de referencia a nivel nacional e internacional. Venimos de una etapa donde el escándalo ha sido el protagonista final del clúster, y también de una etapa digamos oficialista, donde se ha intentado que el sector se ponga al servicio de la administración. Ha llegado el momento de darle una vuelta, de que llegue un proyecto regenerador, fresco y liderado desde el sector privado, porque si el sector privado va de la mano de la administración, que eso es lo que hace ahora, es la administración la que marca cuáles son los intereses y las prioridades. Creo que un clúster es un club de negocios donde tiene que hacerse de forma responsable la función de lobby de presión, por eso es cuanto menos curioso ver que quien presiona y quien es presionado esté sentado a los dos lados de la mesa. Así que tenemos que pasar de estar en el clúster a ser un clúster. 

¿Y por qué Manu Sánchez como presidente?

Somos una empresa del sector audiovisual, que son las que componen el 75% del clúster, que tiene muchas verticales como el digital, la comunicación, el mundo de los videojuegos... Pero el grueso del Clúster Audiovisual de Andalucía lo formamos empresas privadas del cine y la televisión. Por eso creo que presidir desde nuestra vertical el clúster tiene sentido, aunque vamos de la mano con dos vicepresidencias como es la Sevilla Film Office y un más que prestigioso productor de cine como es Olmo Figueredo de La Claqueta. Entendemos que tiene que ser el sector privado y el audiovisual el que lidere los intereses de este clúster, porque venimos de una etapa donde las instituciones tienen la voz cantante y de hecho la administración tiene ahora en su poder casi el 25% de los votos. 

Ahora se viene de una etapa turbulenta por el cese del anterior presidente, Gustavo Fuentes, tras las acusaciones de agresión sexual, ¿cree que el clúster necesita una regeneración completa para pasar definitivamente esta página?

Se necesita urgentemente romper con la etapa anterior, no apostar por una nueva etapa continuista. Esta crisis personal, institucional y de prestigio del propio clúster se ha gestionado tomando unas decisiones que algunas creo que han sido poco acertadas. Por eso somos muchos y muchas los que nos hemos mirado a los ojos y hemos dicho hay que tomar la voz y la palabra. No queremos frontalidad con la Administración, queremos absoluta colaboración. Necesitamos ir todos a una, pero sabiendo que estamos a un lado y a otro de la mesa. El clúster debe tener independencia y músculo propio, uno de nuestros objetivos es doblar el presupuesto el primer año a través de la entrada de más socios, grandes, pequeños y medianos. Dentro de dos años queremos triplicarlo y cuando acabe este mandato de cuatro años haber conseguido multiplicar por cuatro el presupuesto para dar servicios reales. Aquí la cuestión es menos palabras y más industria, menos desayuno y más negocio, y menos fotos y más facturar. Esto va de conseguir beneficios.

¿Y eso cómo se hace?

Queremos abrir las puertas y las ventanas del clúster, levantar alfombras y que entren todos los perfiles que tengan que ver con este sector. Y tenemos objetivos claros, como la creación de un hub audiovisual, de una ventanilla única de ventas de productos con IP andaluz, compromisos y preacuerdos con inversores privados para que la financiación sea una pesadilla menos para el sector... Llevamos mucho tiempo diciendo desde Andalucía al mundo, pero ya iremos al mundo, ya conquistaremos lo internacional y el futuro yuxtapuesto de la economía circular, que todo eso está muy bien y es muy rimbombante, pero antes tenemos que organizarnos en casa. Y para eso no podemos dejar que sea la administración la que lleve la voz cantante del clúster, porque entonces como lobby de presión presionará muy poco y, como club de negocio, no es en los negocios en lo que está poniendo la prioridad.

En estas elecciones se enfrentan dos candidaturas, ¿podría decirse que la suya es más independiente y su rival más continuista?

Yo creo que no estamos diciendo ninguna barbaridad si decimos que la otra candidatura es continuista. La candidata [Virginia Calvo] es actualmente la vicepresidenta del clúster y son algunas instituciones las que la acompañan en su candidatura, como por ejemplo Canal Sur o la Agencia Digital de Andalucía. El clúster se diseñó para que la administración pública tenga mucho que decir, podemos decir que incluso el control. Yo intento aportar mi visibilidad, mi repercusión, mi capacidad de presión, para que la voz cantante la lleve el sector privado. Estamos muy ilusionados, sabemos que hay partido aunque sea muy difícil, porque una decisión tomada por la administración tiene mucho peso en el censo, por lo tanto sabemos que empezamos desde una posición de no ventaja. Y me gustaría creer que el voto es como se nos ha prometido, secreto y anónimo, para que nadie vote o deje de votar temiendo si puede ser castigado.

¿Tiene dudas sobre el proceso? Se parece al PP y Vox con las dudas por el voto por correo…

Bueno, yo sé que como somos empresarios y empresarias, la duda estará en que no afecte un posicionamiento en una elección u otra en tu empresa. Creo que es una duda muy loable, digamos que sí. El sistema de votación es digital, con una plataforma que sé que depende de cómo se haga puede tener pocas garantías, muchas, todas o ninguna. Y desde aquí invito a la junta electoral y al propio clúster a que nos garantice a los socios y socias que la votación será secreta y anónima.

La administración, en este caso la Junta, ¿al final nunca puede resistirse a la tentación de controlar el sector?

Entiendo que es inherente al poder intentar ser quien controla y no quien es controlado, presionar y no ser presionado. Esto no va de frontalidad con las administraciones y con las instituciones, pero sí de ver en el sidecar quién va en la moto y quién va de acompañante. Esto va de que la Administración vaya de la mano del sector, pero que sea el sector quien marque las prioridades y los objetivos. Y ahora el objetivo es que el clúster sea que pasemos de talento a industria, que pasemos de palabras a hechos, que pasemos de grandes objetivos imposibles, internacionales y rimbombantes, a facturación, a negocio, a mejora, a objetivos concretos. Hay que apretarle a la administración, que se resiste a ser apretada, pero el clúster va de eso, de tener poder de negociación.

¿Qué gana la administración con tener este control sobre el sector?

Insisto en que es algo inherente al poder, pero a veces hay choques también entre administraciones. Al sector privado le tiene que dar igual si son de un color o de otro, pero a veces la administración toma decisiones como cooperar o no cooperar con otras entidades o administraciones que no son del mismo color. Y a veces lo que es un logro para el sector, la administración mira si lo puedo vender como un logro propio o quizás esa medalla parece que se la va a poner otro. Pero hay reivindicaciones en las que necesitamos que la administración pública andaluza esté con nosotros, porque estamos en desventaja competitiva frente a otros territorios como el vasco o el catalán, que al rodar en euskera o en catalán por tener idioma propio consiguen más puntuación para la financiación de proyectos. Y eso es maravilloso, ahí tendríamos que ver un espejo, tendríamos que aprender y ser capaces de que la administración de alguna manera proteja el andaluz como un elemento también para ser puntuado.

¿Hay que rodar más en andaluz?

Hay que rodar más en andaluz, pero hay que dar las condiciones para que se ruede en andaluz. Andalucía es un gran plató, pero a veces exagero y digo que cuando vienen los rodajes en Andalucía lo que ponemos es el policía local y la valla para cortar la calle para los rodajes internacionales. Hay un gran patrimonio histórico, pero no hay grandes platós que cumplan las condiciones que exigen los grandes rodajes. Atraemos por el patrimonio, la cultura y la historia a esos rodajes, pero necesitamos que se queden aquí, porque después se van a grabar interiores o rodajes complementarios a territorios donde tienen los platós oportunos o incentivos fiscales. Tenemos que hacer que sea apetecible y competitivo rodar en Andalucía y para eso nos queda mucho. Vamos a intentar que el talento andaluz no tenga que irse fuera a rodar porque las condiciones son mejor que aquí.

¿Andalucía sigue jugando entonces el papel de mero paisaje?

Falta industria. O sea, tenemos que dejarnos de palabras y dar el salto a la industria. Tenemos que dejar de ser el decorado y reivindicarnos como empresa y como negocio. Y tenemos que dejarnos de titulares grandilocuentes de no sé cuántos miles de rodajes se hacen en Andalucía, porque ¿dónde ha quedado el beneficio industrial, qué ha ganado Andalucía de todo eso? En el clúster tenemos que hacernos menos fotos y desayunar menos juntos, ese es el objetivo principal: menos palabras y más industria.

En la candidatura rival va la propia RTVA, para la que usted trabaja mucho. ¿No es en cierto modo como enfrentarse al jefe, no da un cierto vértigo?

Yo ya sólo le tengo miedo a la oncóloga, ya no le tengo miedo a nada. Quiero pensar que la RTVA tiene objetivos en común con este clúster, pero me llama la atención que muchas instituciones y administraciones formen parte del clúster intentando tomar la voz cantante. Creo que es maravilloso que estén, pero que escuchen y que acompañen. Y esto suena como no tiene que sonar, pero es que un clúster es un lobby de presión y hay que presionar. Entonces el presionador y el presionado no pueden estar sentados a los dos lados de la mesa.

¿La industria audiovisual andaluza tiene ahora poco poder de presión?

Yo creo que ninguno, no tenemos ninguna herramienta más allá de las patronales de cada sector para tener fuerza. Creo que necesitamos organizarnos, ser cooperativos, el asociacionismo es potente y necesario. Creo que es urgente que tengamos el primer congreso del audiovisual andaluz y que nos encerremos a decir qué queremos. Hay muchos territorios que lo están haciendo muy bien, hay mucho espejo en el que aprender. Esto no va del agravio comparativo, eterno, victimista, de que en otros sitios tienen unas ayudas fiscales, sino de qué podemos conseguir y cuáles son los pasos a dar. Si hacemos proyectos grandes donde de verdad podamos dar un salto cualitativo y cuantitativo, haremos de la industria audiovisual andaluza algo a tener en cuenta. De momento, por mucho que tiremos de orgullo y de palabra, se queda como algo de andar por casa. El talento es innegable, pero a veces cristaliza fuera y necesita de coproducciones que ayuden, que reciban las ayudas de fuera. El talento andaluz no está en duda pero tenemos que crear una industria fuerte para que se puedan quedar los beneficios y las plusvalías, dejarnos de vender palabras y marcas vacías y crear industrias.

¿El clúster hasta ahora ha estado demasiado politizado?

El clúster creo que ha hecho un gran trabajo como marca, creo que ahora mismo es reconocible en un corto periodo de tiempo. Nació de una forma consistente, seria, pero creo que se ha estancado. Entramos con mucha ilusión, pero ya salimos de unos desayunos informativos donde nos hacemos una foto con la administración y que se publica como si el sector bendijese a la administración y la administración estuviese bendiciendo al sector. Esto no es solamente un tablón de anuncios, esto tiene que ser una mesa de negociación, que es lo que estamos pidiendo.

Ha hablado mucho del intento de control de la administración, ¿teme que en Andalucía pueda reproducirse lo que está ocurriendo en Castilla y León, que si se considera que un proyecto es ideológico no recibirá financiación?

El clúster tendrá que estar enfrente de eso, de cualquier intento de control, de censura, de intentar que los productos que hacemos culturales no respondan a lo que tienen que responder, que es a la libertad absoluta, la libertad empresarial, la libertad de cátedra, la libertad de expresión y todas las libertades. Tendremos que rebelarnos ya no solamente como clúster y como empresas, sino como ciudadanos, para que no nos conculquen ninguna de las libertades ya conquistadas. Es todavía un poquito más aterrador cuando es el mundo de la cultura y del arte quien siente el pie sobre el cuello y el monstruo detrás de la puerta. Yo creo que el clúster tendrá que sentarse a hablar también de eso, de cómo defiende la libertad de los propios socios y socias.

¿Y como productor le da miedo lo que está ocurriendo en Castilla y León, teme que esto pueda extenderse?

Cualquier ejercicio que haga retroceder en libertades es mala noticia como ciudadano, como productor, como padre, como candidato al clúster y como ser humano, creo que dar pasos hacia detrás no debería ser el camino. En el terreno de las libertades tendríamos que seguir siendo optimistas, intentando dar pasos hacia adelante. Eso va incluso más allá del clúster.

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