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CRÓNICA

Sánchez es un toro muy toreado hasta para Broncano

Pedro Sánchez con el perro-mascota de La Revuelta.

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David Broncano se puso un pin con el mapa de España y los colores de la bandera y al lío. Pedro Sánchez llegaba a 'La Revuelta' vestido con ropa de mitin. Camisa azul clara de toque vaquero y pantalones vaqueros, zapato cómodo y calcetines de rayas. Se puso una chapa de “Perro Sanxe” y agarró el perro-mascota del programa que sirve para que los invitados lo toquen y lo acaricien y se les pase la ansiedad. Era su primera aparición en la campaña paralela en la que los políticos acuden a programas de televisión y podcasts para demostrar que no son unos muermos y de paso rebañar algún voto que esté en el alero.

Acabada la entrevista, apareció Candela Peña y les dejó un poco fritos a ambos: “Ha sido un poco rollo patatero”. Es lo que hay, Candela. Los políticos saben que su imagen en los medios es la propia de gente aburrida –algunos lo son– o que la gente los ve de esa manera. Eh, yo también soy un tipo divertido y normal, no ese tío que ves tan envarado y serio en las pantallas. No van a eliminar por completo esa impresión en una hora de entrevista. Es también un duelo de riesgo bajo, como se vio cuando Sánchez pasó por encima de Pablo Motos en la entrevista de la campaña de 2023. Por cierto, Motos ya puede empezar a preparar la suya. “Iré a 'El Hormiguero' y a donde haga falta”, dijo el presidente.

Sánchez estaba muy metido en el personaje que se espera en un programa como 'La Revuelta'. Sonreír siempre y en todo momento. Risas con frecuencia. Llevó regalos, un juego de ajedrez. “Un juego que va de cargarse al rey. Ya estoy viendo mañana los titulares”, saltó al quite Ricardo Castella. Encajó bien el estilo frenético de Broncano en las entrevistas, hablando a 140 km/h e interrumpiendo todo el rato al entrevistado. A la hora de hablar en serio, no calentarse la boca y asumir un nivel de riesgos cercano a cero.

“Luego dicen por ahí que esta televisión es mía”, dijo. Se refería a que Broncano había comentado nada más empezar que era el presidente “por poco tiempo”. El presentador explicó que lo decía por las encuestas. Al recordar mucho después lo que podría hacer “con 176 escaños”, es decir, con mayoría absoluta, Broncano lo bajó a la tierra: “Vaya, hombre soñador. Cómo se deja llevar por la fantasía”. Y Sánchez se reía, porque eso es lo hay que hacer en este tipo de entrevistas. Nunca dejes de sonreír. En doce de las quince fotos que Moncloa envió después a los medios, Sánchez sale riéndose.

Sánchez riéndose, su respuesta por defecto en la entrevista en La Revuelta.

Broncano le preguntó por los errores que ha cometido en el Gobierno. Era una pregunta que debía esperar. Solo reconoció uno, y no menor: “Los casos de corrupción como el de José Luis Ábalos. Eso ha sido una decepción doble”. Ahí hubo aplausos de un público entregado. “Crees conocer a la gente y descubres una cara que te deja helado”, y volvió a mencionar el nombre de su exministro de Transportes.

De inmediato, tenía que responder sobre la crisis de Ceuta y ahí frenó. “No se ha gestionado bien”, dijo Broncano. “Con esa avalancha de gente, ¿cómo los repeles?”, respondió para ponerse buena nota: “Es una situación difícil, compleja. La estamos gestionando bien”. La verdad es que Broncano no fue más lejos ni le planteó críticas concretas por lo que se ha hecho o lo que no se hizo.

Hubo un amplio bloque dedicado a la vivienda, un asunto que se ha tratado en varias ocasiones en el programa. “Habéis esperado muy al final, Pedro”, planteó Broncano (más aplausos del público). “La clave no es (solo) construir viviendas, sino construir viviendas asequibles”, dijo, que no parece que es lo que se ha hecho. Sánchez presumió de las medidas tomadas por el Gobierno en cuanto a la regulación del mercado, incluidos “los incentivos fiscales a propietarios e inquilinos”. Broncano no tenía las cifras para cuestionar las respuestas de Sánchez.

Fue el momento en que el presentador no se pudo contener y saltó al mencionar Sánchez que hay gobiernos y ayuntamientos que no han querido aplicar la ley de vivienda. “Es verdad que la gestión de derechas en este punto es flagrantemente negativa, pero estamos igual”, dijo el presentador. Si había alguna posibilidad de que Alberto Núñez Feijóo aceptara intervenir en 'La Revuelta', que en realidad no la había, ahí desapareció.

En una broma que ya es recurrente en el programa, Broncano le preguntó si el PP les iba a echar de TVE si gana las elecciones. Sánchez no se quiso mojar, aunque solo sea por no aceptar ni como hipótesis una victoria del PP y Vox. “A ti te cambian por Bertín Osborne”, le dijo Grison a Broncano, lo que sí que es una posibilidad muy real. Finalmente, Sánchez aprovechó para meter la cuña: “Si están suspendiendo obras de Lorca...” (por lo ocurrido en Valladolid). Vale, mensaje recibido.

Sobre las preguntas finales típicas en 'La Revuelta', no hay mucho que decir. La pregunta sobre el dinero en el banco quedó en nada, porque Broncano sacó lo de las joyas de Zapatero y Sánchez recurrió a mencionar la anécdota del revólver que Erdogan regaló a los políticos participantes en la cumbre de la OTAN. La del sexo acabó con una respuesta genérica: “Tenemos una vida sexual sana”, lo que siempre es mejor que lo contrario. Y una cuestión terminológica: “No solamente se folla, también se hace el amor”. Hasta en eso los políticos intentan cubrir todas las opciones posibles en un periodo preelectoral.

A estas alturas, un Broncano, un Motos o alguien parecido no van a poner en apuros a un político tan bregado como Sánchez. Es un toro muy toreado al que no puedes engañar con la muleta. Pero tienes la ventaja de que no te va a cornear, porque se trata de lo contrario, de sonreír en todo momento, de aparentar que estás tan a gusto como en el sofá de tu casa. Ya lo dijo él mismo: “Más sabe el perro por perro que por Sánchez”.

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