ENTREVISTA
— Candidata a la Alcaldía de Sevilla

Susana Hornillo (Podemos): “Las coaliciones hechas en mesas de partidos son perdedoras, no reflejan a los barrios”

Susana Hornillo ha sido elegida candidata de Podemos en Sevilla por segunda vez.

Antonio Morente

Sevilla —
26 de octubre de 2026 06:01 h

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Susana Hornillo (Alcalá de Guadaíra, 1976) asegura que mantiene su “sentimiento activista” del que nació su vocación política, que ahora complementa con un “aprendizaje valioso” para su segunda etapa como candidata a la Alcaldía de Sevilla por Podemos. Mientras se piensa si vuelve a intentar optar a liderar Podemos en Andalucía, después de no conseguirlo a la primera, garantiza que “pondré todo de mi parte para que no haya conflictos en la izquierda” de cara a las municipales, pero insiste en que unas primarias abiertas son irrenunciables.

Afronta su segunda candidatura a la Alcaldía de Sevilla, ¿qué es lo que ha aprendido desde 2023?

Que se puede hacer una oposición útil si trabajamos mano a mano con los movimientos vecinales y que incluso desde la oposición más humilde, como es nuestro caso, se pueden cambiar cosas. Por ejemplo, nosotros hemos ido a casi todos los barrios de Sevilla, y cuando hemos hecho alguna publicación al respecto al final los servicios públicos han aparecido, y también hemos ayudado a evitar algún desahucio. Y he aprendido también que los barrios ya no pueden más porque llevamos 20 años de políticas conservadoras, se quejan de lo mismo gobierne el PP o gobierne el PSOE.

¿Qué es de lo que más se quejan?

Pues de la falta de limpieza, de la falta de transporte público, de que los servicios públicos están concentrados en las zonas turísticas y abandonando los barrios... Tengo claro que la solución que necesita Sevilla no va a venir ni desde la derecha ni desde la ultraderecha, porque ahora que gobierna el PP los barrios están claramente peor, más abandonados. El modelo del alcalde José Luis Sanz, que aquí parece que hace de espectador, es claramente un gobierno dedicado al turismo, al lobby inmobiliario y a la especulación, olvidando a los barrios. Tengo claro que además tampoco va a venir del lado de la ultraderecha, porque en todo este tiempo que lleva pactando con el PP lo que ha conseguido son puestos para sus militantes como en la oficina antiaborto. Y lo que han hecho todo este tiempo ha sido señalar a las mujeres que quieren abortar, a las que llevan burka, a los colectivos vulnerables como el Lgtbi+, a las personas migrantes... Y fomentar el odio en los barrios. Aquí la gente se echa a la calle porque no tiene dónde vivir y lo que se le ocurre a Vox es pactar una oficina antiocupación como si eso fuera el gran problema de Sevilla. Así que aquí al final quien manda son Endesa, el lobby turístico y los especuladores.

Me hace gracia que muchas veces se dice que Podemos ya no representa nada y siempre es el actor principal que hace falta para movilizar a la izquierda

¿Y ante eso cuál es su receta?

Sevilla merece un cambio, y ese cambio tiene que venir desde abajo, desde los barrios, desde los movimientos que se parten la cara por evitar desahucios, de los vecinos que plantan cara a las multinacionales que mandan aquí. Eso está en los barrios, en los movimientos ecologistas y, yendo de la mano de todas estas personas, yo quiero afrontar y andar ese camino.

Podemos lleva una tendencia regresiva en las últimas elecciones, ¿es una marca que está amortizada?

No estoy de acuerdo con eso. El camino que hemos elegido siempre ha sido difícil, pero seguimos marcando ese camino. La gente ahora ha salido pidiendo un cambio, los que están luchando por el derecho a la vivienda se han lanzado a la calle con un Gobierno supuestamente progresista, y claramente ha dicho que no quiere más estas fórmulas, que esto no les soluciona la vida. Podemos siempre ha apostado por otra forma de hacer política, como proponer unas primarias ante la dificultad de alcanzar acuerdos. Y lo que tenemos que lamentar es que hay una reticencia por todas, también por la parte de la izquierda, para afrontar ese camino que no es el más fácil.

¿Y por qué Podemos no capitaliza ese descontento en votos?

Ha habido un ciclo donde no se ha atendido ese descontento social y eso se ha traducido en general en un descenso de todas las izquierdas, no sólo de Podemos. A mí me hace gracia que muchas veces se dice que Podemos ya no representa nada y siempre es el actor principal que hace falta para movilizar a la izquierda. Estamos en un ciclo reaccionario a nivel mundial y muchos medios de comunicación están empujando y apoyando. En las redes sociales también hay un movimiento muy fuerte de la derecha interpelando a la gente joven, y ahí en la izquierda tenemos mucho en lo que reflexionar, porque no creo que la gente joven sea principalmente de derechas, en absoluto. Pero además la lucha mediática, judicial y política que ha sufrido Podemos no la ha sufrido ningún otro partido político, y nosotros nos hemos mantenido en esa posición en la que seguimos impugnando el régimen del 78.

Susana Hornillo, en la Avenida de la Constitución con el ayuntamiento al fondo.

Si Podemos no es una marca quemada, ¿entonces Irene Montero por qué no la utiliza para las elecciones generales?

Nadie separa a Podemos de Irene Montero, es nuestro mayor activo político, y el hecho de que la defendamos por encima de todo es porque ha sido el foco de mayor odio mediático, político y judicial, incluso desde las izquierdas. Y no se ha amedrentado, ha superado toda esa oleada de odio, ella es Podemos y Podemos es ella. No hay una diferenciación.

La etiqueta que le está quedando a Podemos es que es el metepatas de la izquierda, el que nunca se mete en los proyectos comunes o lo hace a última hora y mal...

Tampoco estoy de acuerdo en absoluto con eso. Podemos ha sido el que ha mantenido realmente la posición en la que tiene que estar, que es hablando claro y no siendo una muleta del PSOE. El problema es que cuando tú hablas claro y señalas a los poderosos, a los que por ejemplo se hacen de oro con el negocio de la vivienda, tienes una reacción mediática y hay un sector grande de la izquierda que no quiere sufrir esa reacción ni quiere sufrir ese odio. Y entonces lo que hace es bajar el nivel de su discurso y ser más tibio, así ahora mismo hay muy poca diferencia entre lo que propone Sumar y lo que propone el PSOE. Y ahora lo que se pretendía con Frente Amplio es un Sumar 2.0. Y eso no es lo que pide la gente, quiere otras voces más críticas, pero ser crítico tiene un precio.

Hay que abrir ese melón ya: ¿hasta qué punto no tiene el alcalde un conflicto de intereses con Endesa y los cortes de luz en los barrios si su mujer trabaja allí? Esto hay que hablarlo, y no tanto de las peleítas de las izquierdas

De cara a las municipales, ¿Podemos tiene que hacer como Adelante e ir de manera independiente?

Podemos no ha ido sólo a estas elecciones generales por decisión propia, ha hecho todo lo posible para ir en un proyecto más amplio. Nuestro espíritu siempre es construir alianzas lo más amplias posible, pero también hay que tener unos mínimos, como plantar cara a los que están dejando a la gente en la calle o a los que están haciéndose de oro poniendo por las nubes los alimentos. Tenemos que tener claro eso también, porque si no tenemos claras esas cosas no vamos a llegar a ninguna parte. De cara a las municipales vamos a seguir la misma línea: estamos dispuestas a llegar a los acuerdos más amplios posibles, pero lo que no se puede repetir es un proyecto que la gente no ha respaldado.

¿Cómo se hace esto después de la falta de acuerdo con el Frente Amplio?

Hay que sumar. Sevilla necesita un cambio, tenemos que echar a la derecha porque los barrios no pueden aguantar más. Y para eso tenemos que responder a lo que la gente está pidiendo. Y es que si tenemos programas parecidos, no tiene sentido que ni siquiera hablemos para intentar llegar a un acuerdo. Pero no podemos repetir las fórmulas que no funcionan. A las municipales fuimos una coalición de ocho partidos, conseguimos dos concejales y creo que hemos hecho un buen trabajo como grupo. Pero esto no es suficiente para transformar la ciudad como se necesita. ¿Cómo podemos conseguir esto? Pues tenemos que contar con los movimientos vecinales, ecologistas, sindicalistas...

Para las municipales, ¿el requisito imprescindible para Podemos serán unas primarias abiertas?

Claro que sí. Es que yo creo que ése era el mandato del 15M, hay que ser valiente y dejar que la gente decida en qué lugar tiene que estar cada uno. Si yo me presento candidata por Podemos a una primaria y la gente decide que tengo que ir la número tres en esa lista, pues iré ahí. Pero las coaliciones cocinadas en una mesa no valen para nada, eso es odioso porque es repartir puestos en una lucha encarnizada. Eso no es política útil. Yo no estoy de acuerdo con eso.

Susana Hornillo reclama listas abiertas de cara a una futura coalición.

Una coalición tampoco es garantía de nada, ¿no? En las municipales de 2023 perdieron más de 20.000 votos, la mitad de los que tenía la izquierda alternativa por separado.

El contexto político y social es diferente y todo esto influye. Pero lo que he visto es que hay mucha gente decepcionada porque su vida no cambia y porque esas coaliciones hechas en mesas de partidos son perdedoras, no reflejan el sentir de los barrios. Esa fórmula es perdedora, no tenemos que repetirla. Y tenemos que contar también con Adelante, ¿por qué no?

Adelante va por libre, ¿teme que les coman mucho terreno en las municipales?

Por supuesto que respeto su decisión, porque son soberanos, pero sí creo que hay que hablar, que la situación lo merece, que necesitamos ofrecer un proyecto solvente a la ciudadanía. Porque hay mucho voto de izquierda no movilizado, casi la mitad de la población en Sevilla no vota. Yo no me enredo en cuestiones internas, porque eso requiere una energía brutal que te quita de trabajar en los barrios, así que le quiero dedicar lo mínimo posible. Yo pondré todo de mi parte para que no haya conflictos en la izquierda, por supuesto, es un mensaje que estoy lanzando desde ya: tenemos que entendernos, tenemos que cambiar la fórmula y tenemos que hacer que la gente participe. Pero si me dedico todo el rato a hablar de que si la izquierda se pelea o se deja de pelear, de a ver cómo concurrimos, entonces no hablamos de política, de que la vivienda en Sevilla está cada vez más cara y hasta una VPO cuesta 350.000 euros.

¿Los sevillanos están cansados de la Sevilla que tienen ahora?

Yo creo que sí, que es lo que la calle está diciendo.

Si depende de Podemos, desde luego no vamos a permitir que la derecha siga gobernando en Sevilla. Pero un pacto tiene su riesgo, tú no puedes vender tu alma al PSOE

Pero después gana el PP.

Porque tenemos que conseguir convencer a esa gente que no vota porque está cansada de estos ciclos alternos de PP y PSOE, hacerles ver que se pueden cambiar las cosas. Desde lo municipal se pueden hacer muchas cosas, como limitar y revertir las licencias de uso turístico, bajar el precio de las VPO, porque Emvisesa se ha convertido en una oficina inmobiliaria como Tecnocasa, y dejar de privatizar los servicios públicos. Hay que dejar de premiar a la especulación, de premiar al lobby inmobiliario, de premiar a Endesa pese a los cortes de luz en los barrios... Que digo una cosa, creo que hay que abrir ese melón ya: ¿hasta qué punto no tiene el alcalde un conflicto de intereses aquí si su mujer trabaja para Endesa? Su economía familiar depende de Endesa, yo creo que esto hay que hablarlo y no tanto de las peleítas de las izquierdas.

¿Para usted es más importante que Podemos crezca o que no gobierne el PP?

Tenemos que focalizarnos en lo que necesita Sevilla, y Sevilla necesita que la derecha y la ultraderecha salgan del gobierno, esa es la prioridad.

Pero para conseguir eso al final tendrían que entenderse con el PSOE, ¿no?

Tengo una cosa clara y lo ha dicho la experiencia pasada: pactar con el PSOE al final tiene su riesgo porque no cumple. Si depende de Podemos, desde luego no vamos a permitir que la derecha siga gobernando en Sevilla. En un caso así, desde fuera de un gobierno se pueden conseguir más cosas, tenemos que hacer una oposición siempre de la mano de lo que piden los barrios. Un pacto tiene su riesgo, tú no puedes vender tu alma al PSOE.

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