Cuenta atrás para registrar listas para las elecciones: PP-Vox negocian en el Senado y la izquierda llega con el reparto zanjado
La carrera hasta las elecciones del 29 de noviembre va quemando etapas. Este lunes a las 23.59 horas terminará el plazo para que los partidos y coaliciones registren sus listas, y tanto a la izquierda como a la derecha hay incertidumbres que tendrán que resolverse en las últimas 24 horas. PP y Vox, por ejemplo, llevan días negociando la retirada de algunos de los candidatos de la ultraderecha al Senado. La izquierda, por su parte, acordó concurrir unida en algunas provincias a la Cámara Alta y llega al lunes con el reparto ya hecho: el PSOE ocupará el 70% de los puestos y Frente Amplio y sus aliados, el 30%. Además, también vence el plazo para extender ese pacto al Congreso, aunque el Frente Amplio —y, particularmente, IU— lleva días insistiendo en que no tiene intención de retirar listas en ninguna circunscripción.
Oficialmente, los socialistas aseguran que “nunca ha estado sobre la mesa pactar listas” con otros partidos para el Congreso. Pero, aunque en el PSOE prefieren ser discretos con el contenido de esas conversaciones, fuentes socialistas sí admiten abiertamente que se produjeron, aunque las circunscriben al momento de la negociación de las listas conjuntas al Senado. Entonces, el PSOE sí trasladó a sus socios de izquierdas la conveniencia de ajustar la matemática política en provincias donde el Frente Amplio no tiene opciones de representación para no favorecer a la derecha. Aunque la respuesta que obtuvieron, aseguran fuentes al corriente de esa negociación, fue una negativa rotunda.
Lo que sostienen los informes internos de Ferraz es que el voto útil decide una decena de escaños que pueden resultar claves para la gobernabilidad del país. Y que la división de la izquierda en varias listas regala escaños a PP y Vox en circunscripciones donde un trasvase pequeño al PSOE bastaría para recuperarlos. Justo lo que pretende impedir el pacto alcanzado en las listas a la Cámara Alta.
No obstante, la respuesta de las formaciones a su izquierda ha sido un no taxativo, pese a que algunos sectores del Frente Amplio hayan deslizado públicamente la posibilidad de valorar la retirada de listas en las circunscripciones menos pobladas, donde se necesita un porcentaje de votos muy elevado para obtener escaño que la alianza tiene muy complicado lograr. Es el caso del número uno de la lista de la alianza por Madrid, Emilio Delgado, que el martes pasado se mostró “seguro” de que había “conversaciones abiertas” con el PSOE para “maximizar y optimizar los resultados electorales” a través de este método.
Los principales partidos que forman parte del Frente Amplio salieron rápidamente a negar la existencia de cualquier conversación con los socialistas para retirar listas, y también su rechazo a esta idea. Pero no todas las patas de la alianza parecen compartir esa negativa, puesto que Chunta Aragonesista anunció el miércoles que retiraría la lista del Frente Amplio para el Congreso en la provincia de Teruel.
Esa decisión, tomada unilateralmente, provocó un enfrentamiento durante la semana con IU, cuya dirección aragonesa apostó desde el primer momento por presentarse en Teruel incluso en solitario. Esa apuesta fue secundada el jueves por la dirección federal de IU, puesto que el artículo 44.3 de la ley electoral solo establece que los partidos que formen parte de una coalición —como es IU con Chunta y Movimiento Sumar en Aragón— “no pueden presentar candidaturas propias en una circunscripción” en el caso de que se presentaran “candidatos de las federaciones o coaliciones a que pertenecen”, algo que no iba a ocurrir.
No obstante, en un último giro, el viernes IU confirmó que no dará la batalla legal contra Chunta y no intentará concurrir en solitario, aunque pidió a los aragonesistas que rectifiquen y permitan que toda la coalición se presente en Teruel. La decisión del partido mayoritario del Frente Amplio en Aragón, no obstante, es firme, y salvo sorpresa de última hora no habrá lista del Frente Amplio en la provincia.
Menos dudas existen en el caso de Podemos, que confirmó hace unos días los primeros puestos de sus listas para el Congreso. El número dos de Irene Montero en la lista de Madrid —en la que más opciones tienen los morados de lograr un diputado, según las encuestas— será el abogado, exdiputado regional y secretario de Economía de Podemos, Tito Morano. En Barcelona, por su parte, la formación morada estará representada por Alejandra Sandoval, concejal en Sabadell, en el número seis de las listas de ERC.
La derecha, pendiente del pacto para el Senado
En las derechas la confección de las listas no genera tanto ruido como en las izquierdas, aunque en estas elecciones se puede dar un hecho inusual: una colaboración entre el PP y Vox para el Senado con el objetivo declarado por Alberto Núñez Feijóo de hacerse con el control de los tres quintos de la Cámara Alta, lo que les permitiría modificar la actual composición del Tribunal Constitucional e imponer una mayoría conservadora para la próxima década.
PP y Vox apurarán el plazo para anunciar el acuerdo (o el desacuerdo). Este viernes, Feijóo aseguró en una entrevista en la SER que las negociaciones siguen adelante y que habló al respecto con el líder ultra, Santiago Abascal, el miércoles. Y horas más tarde la vicesecretaria de Regeneración Institucional del PP, Cuca Gamarra, insistió en que esas conversaciones “avanzan bien” y sostuvo que los populares saben “lo que España necesita”.
La idea que plantea el PP parte de la base de Vox nunca ha logrado un senador por elección directa, y es prácticamente imposible que lo haga este 29N salvo en circunscripciones muy concretas como Almería o Murcia, por ejemplo. Feijóo les ha pedido que se retiren de aquellas provincias donde no tienen opciones y, además, la coalición de izquierdas puede dar la vuelta al habitual reparto de escaños. Así se asegurarían las derechas maximizar su representación.
La oferta incluye que el PP ceda a Vox senadores por designación autonómica. De hecho, los de Abascal han terminado la legislatura con cinco representantes en la Cámara Alta tras sus acuerdos con el PP en Andalucía, Extremadura, Castilla y León y Aragón. En las nuevas Cortes Generales tendrá esos mismos y, si cuaja el pacto con Feijóo, alguno más, lo que les permitiría tener grupo parlamentario, con la consiguiente inyección de dinero público.
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