PP, una táctica capaz de sepultar la democracia
En el Telediario de las 21,00 de TVE, cuando muchos ciudadanos cenan, aparece Tellado y etiqueta la alianza del PP con Vox como de “centroderecha”. Un miembro de Vox apostilla que ambas formaciones “tienen que echar” a la “organización criminal” que está en el gobierno“. Y Abascal cierra la pieza diciendo que la unión de PP y Vox ”es patriótica, por España“. Durante el día habían acusado a Sánchez de organizar los ataques de vandalismo en Barcelona -el primero, Feijóo- y, por la noche ya.los de Bilbao. Ni lo ha hecho Sánchez, ni son de extrema izquierda los violentos -como dicen-. Pasadas las horas se constata que eran individuos distintos de los que se manifestaban, que iban encapuchados y que su objetivo era la destrucción y el pillaje. Y alguna cosa más, como veremos. En estas cosas rige el Cui Prodest, a quién beneficia, y es a la derecha y la mejor demostración es cómo se han apresurado a usar los disturbios a su favor. A la cúpula del PP le importa un cuerno la verdad. A los otros por descontado. Y no pasa nada.
A Abascal igual le ha traicionado el subconsciente al anunciar este martes que “van a pasar más cosas”, para después cargar de forma inadmisible contra el presidente del gobierno: “Lo que tenemos enfrente no es un gobierno, es una organización criminal. El capo de esa organización criminal está dispuesto a cualquier trampa e, incluso, a cualquier crimen”. Es un discurso claramente delictivo pero también se deja pasar.
La derecha-ultra-derecha ha hecho del insulto grueso su política electoral y la vomita de la mañana a la noche todos los días. Y la van soltando todas las voces destacadas, desde el activísimo PP de Madrid a Cuca Gamarra, con la potente incorporación de Cayetana Álvarez de Toledo, que -defenestrada varias veces en el partido- esta vez agrede con la máxima virulencia no vaya a ser la última oportunidad de medrar. En la presentación de la candidatura del PP por Madrid, en la que ocupa el número 2, le ha dicho a la querida “Isa”: “Vamos a celebrar juntas el fin de este gobierno destructivo y desquiciado”, Ayuso y Feijóo la han aplaudido por ello. Y la reina de los áticos se ha explayado después en sus delirios habituales.
Feijóo contempla el escenario de la batalla de domingo y lunes, y anuncia que va a Barcelona (a ver qué pesca). Igual a Bilbao no se atreve, no es un hombre asistido de un gran coraje. Es más de política carroñera: ir a comer de los despojos de caza que otros han dejado. Pero sí ha vuelto a meter la pata al decir en Onda Cero que él, como presidente y a diferencia de lo que hace Sánchez, mandaría a Bilbao a encargarse del asunto al ministro del Interior. ¿Le quitaría la competencia a quien la tiene, que es la Ertzaintza?
Nos tememos -con toda razón- que un triunfo de esta derecha-ultra-derecha acabe con el Estado del Bienestar pero a la vista de las tácticas tan sucias que usan, pueden también sepultar la democracia tal como la hemos conocido. La búsqueda prioritaria de lograr 3/5 de los escaños del Senado es toda una declaración de intenciones, además. Podrían con ellos cambiar la Constitución por un dudoso método de acceso. El caso es que ya están despedazando la democracia. Su campaña de tierra quemada, de insultos y bulos sin fin, es fascismo puro, con su peor componente: la deshumanización y destrucción del contrario. Lo dicen sin pudor ya, porque nadie les para, quieren echar, machacar a Pedro Sánchez. Con estas bases ¿se han preguntado sus votantes qué cabe esperar de ellos? ¿Cómo responderían a las preguntas clásicas de si les comprarían un coche de segunda mano o… sobre todo, si dejarían a su cuidado a sus propios hijos? Es lo que van a hacer si esta gente sale elegida. A sus hijos, sus padres, y todos los demás.
La precampaña es sucia al límite, es como si salpicara su mugre a través de las pantallas, y está a todas horas. Tanto que les cabe otro tópico: si al abrir el frigorífico nos encontraremos a Feijóo, a Ayuso, a Cayetana, a Abascal, a ese tal Figaredo con la idea fija de las pensiones. Ay, el sobrino del vicepresidente del PP, Rodrigo Rato, encarcelado por corrupción en ese partido incapaz de ver la viga en el ojo propio.
Sobre los augurios electorales, hemos de saber todos que buena parte de ellos son para influir en el voto. Pero, como también hay -en este caso encuestas- más o menos rigurosas, conviene aprender de experiencias ajenas. De la remontada de Lula en Brasil, sin la menor duda. La derrota de la primera vuelta mutó a éxito en la segunda. Una gran baza fue usar las redes sociales. No es el ideal, pero ante la contaminación de los medios tradicionales, al parecer, ayuda. Hay que salvar, sin embargo, los obstáculos que las tecnológicas ponen a los perfiles progresistas, a los que claramente banean. Encima, el PP tiene manga ancha en las redes y en los medios tradicionales a su servicio. Vox cada vez más en los convencionales. Hay que saber contrarrestarlos y hasta plantarles cara.
A Lula le ha ayudado un entusiasta colaborador: André Janones. Abrió un canal de WhatsApp “Ejército de Lula”, que pasó de 60.000 miembros a 10 millones. La foto de ambos en la noche electoral ilustró incluso la información del New York Times. Experto en redes, y hoy diputado, se pagó los estudios de derecho trabajando como cobrador de autobús. Se ofrece a ayudar a la izquierda en las elecciones de cualquier país. Es un hecho rotundo que la derecha y la ultraderecha cuentan con poderosas ayudas bajo mano.
A modo de ejemplo por ser muy explícito, aunque hay más, es el caso de Rupert Lowe en el Reino Unido, un político de extrema derecha radical al alza. Expulsado del partido de Nigel Farage, formó otro: Restore Britain. Elon Musk le apoya públicamente. Lowe defiende, entre otras cosas, la deportación de emigrantes, abandonar el Convenio Europeo de Derechos Humanos (CEDH), potenciar la herencia cristiana en las escuelas y someter a referéndum la pena de muerte por asesinato.
Es preciso mantenerse muy bien informado. Más que nunca. elDiarioes traía este martes un artículo sobre un estudio elaborado por profesores universitarios de imprescindible lectura. De Cayetana Álvarez de Toledo al CEU pasando por HazteOír: cómo la derecha y ultraderecha pelean por la educación, titulan. Muy vinculados también a esa idea del catolicismo -en este caso- más retrógrado, andan colonizando la educación para adaptarla a su modelo. Los investigadores han identificado a actores clave en el proyecto como PP, Vox, asociaciones de familias, organizaciones educativas privadas y think tanks confesionales. Aparecen Enrique Ossorio, Jaime Mayor Oreja, el economista Daniel Lacalle, la Asociación Católica de Propagandistas (que editan el diario digital El Debate) o la Fundación Edelvives. De un par de redes que les dan mayor alcance forman parte Martínez Almeida, Lacalle, Díaz Ayuso, Vidal-Quadras, Priego y Álvarez de Toledo, vinculados “especialmente al entorno del Partido Popular de la Comunidad de Madrid”, señala el texto.
Todos estos factores son, en su conjunto, un verdadero mastodonte al que vencer, una manada de ellos. En España, aspiran a colocar como presidente del gobierno a Núñez Feijóo, ese ser inconsistente, iletrado, faltón y de ínfima calidad humana -como está demostrando-, parejo al socio decisivo: Abascal. Aunque, como un boomerang, a veces tanta suciedad tumba al agente emisor.. El PP sobre todo, los votantes de Vox tienen pocos matices. En fin que cuesta creer que personas hechas y derechas no adviertan lo que está ocurriendo o primen manías o anhelos personales que distraigan del principal objetivo. Curiosamente, uno de cada cinco votantes del PP (el 21,8%) nunca votaría a Vox en la encuesta de Cadena SER.
En la trepidente actualidad de estos días, se va concretando la autoría de los disturbios protagonizados por encapuchados, de momento en Barcelona y Bilbao. El modus operandi para ser más precisos. Y se avisa de una oleada de saqueos en varias ciudades españolas y en otros países. Parece que una vez más, Sánchez se va a encontrar en su presidencia con un problema de envergadura, y que, lejos de obtener la mínima colaboración de los partidos de derechas, solo le brindarán zancadillas.
Estamos ante un grave peligro. El de esa derecha sucia e insolidaria, sobre todo,. Los disturbios serán controlables. Y nos agobian con ruido y basura interminables. Pero lo ocurrido en Brasil, como en Serbia o en Nueva York es un ejemplo que sí se puede como tantas veces dijimos y a veces casi pudimos.
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