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PP y la devastación de la democracia

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo y la portavoz parlamentaria, Ester Muñoz, asisten al día de la Fiesta Nacional 12 de octubre EFE/ Ballesteros
13 de octubre de 2026 22:57 h

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El rey, los reyes, en Ceuta en olor de multitudes, tras un 12 de octubre que la derecha española ha logrado pudrir a su imagen y semejanza. Nada en España es igual que Madrid, epicentro del rencor del PP. Como reflejan todos los medios, lo destacado de la fiesta -opacando el trabajo de los participantes en el desfile- fueron los insultos que ultras llegados a ese fin dedicaban al presidente legítimo del gobierno de España. Coreaban, entusiasmados, “Pedro Sánchez, hijo de puta”, mientras la autora del eslogan, Isabel Díaz Ayuso, se tambaleaba de pie en un estado compatible con una noche poco acorde con la responsabilidad de levantarse para acudir a un evento en representación de Madrid.

Tuvieron un día completo. El socio indispensable en Ceuta, precisamente, para no compartir palco con “traidores”, dijo, y Feijóo y Ayuso acudiendo a una corrida de toros, tan de su España, nada menos que del ultra Morante de la Puebla.

Lo peor del PP y Vox no son las políticas que anuncian; estas constituyen la lógica consecuencia del verdadero problema: el germen de putrefacción que albergan. Podían ser de otro modo, la ideología conservadora no lleva obligatoriamente acarreado ese grado de maldad y corrupción que atesora la derecha española. La nuestra ha sobrevivido impune a todos sus desmanes golpistas y dictatoriales sin regenerarse. Y es difícil afrontar las maniobras del clan en el que se aglutinan en la actualidad.

Un Tribunal Supremo entrando en campaña electoral para suprimir el voto a españoles nacionalizados que ya votaron con anterioridad. Medios volcados en la mentira, sin pudor, para alimentar el monstruo. Ayuso invirtiendo el dinero de nuestros impuestos en subvencionar medios afines, y de la bulosfera, para que ensalcen sus glorias y sus “atuendos fetiche” -ni siquiera faltaron en el penoso aspecto que presentó el 12 de octubre-. Una excelente serie de Infolibre detalla la arbitrariedad con la que reparte la eufemística “publicidad institucional”. Lo último: disparar la inversión en Artículo 14', 'ABC' y la web y radio de Javier Negre.

La noticia económica de este martes era que el FMI vuelve a situar a España como la gran economía que más crece en 2026, el triple que las de Francia e Italia. Da una mejora de cuatro décimas para el PIB español, hasta el 2,5%, en contraste con la fragilidad del contexto internacional.  Qué maravillosa oportunidad de… “aprovecharla” debidamente, ¿verdad? Feijóo y su incansable ejército de cargos tuiteros no paran de hablar de los sacrificios que van a infligir a la sociedad, de reconstruir este país, del esfuerzo por el gusto de hacerlo. Mientras te mandan a trabajar enfermo por medio de “Mutuas” -no por médicos de la sanidad pública-, te rebajan la pensión, suprimen cualquier freno a la especulación con la vivienda, y. como protagonicen una desgracia colectiva (los ancianos muertos sin asistencia médica en Madrid, o los muertos evitables de la Dana valenciana) suerte tendrás, de ser víctima, si encima no te insultan... etcétera, etcétera… 

¿Cómo cuela semejante timo? No pueden manifestarlo con más claridad. Por el “Sánchez, hijo de puta”. Por cierto el insulto más machista que cabe proferir. Insufrible campaña, textualmente. Electoral en su fin, es sobre todo de degradación de la política, de deshumanización del contrincante, de certificar como imbéciles a quienes se la tragan y la secundan. O corruptos, o cómplices.

Campaña disuasoria al límite. Pero nos jugamos mucho. Prácticamente todo, al caer en las garras de esa gente que va apestando la tierra, sin que su hedor atufe, según parece, a sus seguidores. Añorantes de una España que nunca funcionó para todos. El colmo son esos agresivos alevines de fascista que añoran lo que no conocieron y que van a agredir a quienes defienden los Derechos Humanos.

Este martes hemos sabido más. El alcalde Martínez Almeida ha avalado esos ataques, justificándolos porque “son los acampados quienes les provocan por el hecho de estar ocupando la plaza”, según argumenta. Un grado de irresponsabilidad inadmisible en el cargo que ocupa. Y un lugarteniente de Ayuso, Carlos Díaz-Pache, ha ido más allá todavía al decir: “el delegado del sanchismo en Madrid será responsable de todo lo que pase en la acampada de Sol”, que es tanto como encender la mecha del polvorín que andan creando. No solo se comportan como en una pelea en el barro, impropia de un partido político, es que ya han pasado a incitar la violencia. No, la culpa si sucede algo indeseable será de esta nefasta provocación. Lo suyo sería blindar más aún la plaza con policía, incluso con tanques del ejército, y que el mundo entero sepa cómo es el PP español. El corazón pútrido de esa derecha nace en Madrid, pero nadie del partido en toda España la rechaza que sepamos.

Y, cuidado, porque ya han pasado, como Partido Popular directamente, a atacar a dos mujeres que participan en tertulias por los argumentos que exponen. Ataques personales. Y a mujeres, “casualmente”. Es muy grave todo esto. Aunque evidencia su temor a no ganar las elecciones y es un punto débil a tener en cuenta.

Demasiada gente sobrevive sana de espíritu en este país, a pesar de convivir con ese germen tóxico que a menudo se exacerba en una extensa infección si un individuo como Alberto Núñez Feijóo ve truncadas sus esperanzas de gobernar España. Tres años de vivir bajo los esputos de rencor y odio de este político indigno, al que quieren colocar al mando de este país, aunque le conocen bien y algo esperarán a cambio. Los responsables, a derecha e izquierda, de que tal cosa pudiera suceder no tendrían perdón.

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