La fábrica de Volvo en Bélgica busca marcas chinas tras recibir 119 millones en ayudas

La planta de Volvo Cars en Gante (Bélgica) intenta garantizar su futuro industrial en un convulso contexto del sector de la automoción europeo. El fabricante sueco ha firmado un memorando de entendimiento con el Gobierno federal de Bélgica y el Ejecutivo regional de Flandes que contempla un paquete de ayudas públicas de hasta 119 millones de euros para reforzar la competitividad de la factoría, al tiempo que deja abierta la puerta a ensamblar vehículos de otras marcas, una posibilidad que apunta especialmente a fabricantes chinos del grupo Geely, propietario de Volvo Cars, o de otros consorcios del país asiático.

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El acuerdo prevé un conjunto de medidas de apoyo destinadas a impulsar inversiones industriales, proyectos de innovación, actuaciones medioambientales y distintos programas de financiación. Con este respaldo institucional, Volvo pretende consolidar la planta belga como uno de sus principales centros de producción en Europa y garantizar su elevada utilización en un momento de fuerte transformación de la industria automovilística.

Más allá de la continuidad de la producción de los modelos de Volvo, el memorando introduce un elemento estratégico inédito: la posibilidad de utilizar las instalaciones de Gante para el ensamblaje por contrato de vehículos de otras marcas. Aunque el fabricante no identifica qué compañías podrían beneficiarse de esta capacidad industrial, la decisión alimenta las especulaciones sobre una mayor integración con otras marcas controladas por Geely, como Zeekr, Lynk & Co o Polestar, e incluso con otros fabricantes chinos interesados en producir en Europa para reducir el impacto de los aranceles comunitarios a los vehículos importados desde China.

Nuevas inversiones industriales

Esta fórmula permitiría aumentar la carga de trabajo de la planta y reforzar el ecosistema industrial de Flandes, además de aprovechar unas instalaciones que ya cuentan con experiencia en la fabricación de vehículos eléctricos.

“Volvo Cars forma parte del tejido industrial de Flandes desde hace décadas. Hoy estamos construyendo el siguiente capítulo de esta larga colaboración”, afirmó el ministro-presidente flamenco, Matthias Diependaele, quien subrayó que las nuevas inversiones permitirán garantizar un futuro industrial sólido para la fábrica y para toda la cadena de suministro de la región.

En la misma línea, el primer ministro belga, Bart De Wever, defendió que el acuerdo contribuye a consolidar la fabricación de vehículos avanzados en Bélgica y mejora el atractivo del país para nuevas inversiones industriales.

El consejero delegado de Volvo Cars, Hakan Samuelsson, agradeció el respaldo de ambas administraciones y destacó que la planta de Gante cuenta con una plantilla altamente cualificada. “Con estas mejoras necesarias en competitividad estamos fortaleciendo su futuro como planta automovilística en Bélgica”, aseguró.

Una de las grandes fábricas de Volvo en Europa

La planta de Gante constituye uno de los dos centros de producción europeos de Volvo Cars, junto con la fábrica sueca de Torslanda. Con más de 6.300 empleados, es además el mayor empleador industrial de Flandes.

Durante 2025 la factoría alcanzó una producción récord de 212.177 vehículos, un 13,9% más que el año anterior, impulsada por el crecimiento de la demanda de modelos electrificados. El 39,6% de los automóviles fabricados fueron electrificados, de los cuales el 34,2% correspondieron a vehículos totalmente eléctricos y el 5,4% a híbridos enchufables.

El XC40 y su versión eléctrica EX40 concentraron el grueso de la producción, con 156.977 unidades, equivalentes al 74% del volumen total. Les siguieron el V60 y V60 Cross Country, con 24.565 vehículos, mientras que el nuevo EX30, cuya fabricación comenzó el pasado año en Bélgica, alcanzó ya las 21.845 unidades, el 10,3% del total. El EC40 completó la producción con 8.790 vehículos.

La vocación exportadora de la planta continúa siendo uno de sus principales pilares. El 95,3% de los automóviles fabricados en Gante se destinaron a mercados internacionales, principalmente Reino Unido, Estados Unidos y Alemania.