El sector del automóvil confía en las inversiones chinas para renovar el 'milagro' español
La industria de automoción española se prepara para afrontar un nuevo capítulo decisivo. Como si se tratara de los momentos previos a un partido de fútbol con un rival muy superior, el sector del automóvil ha optado por corear al unísono la consigna de “sí se puede” para impulsar un nuevo salto hacia la electrificación con un ambicioso plan. El objetivo es aumentar en un 22% la producción de vehículos de España y conseguir su electrificación en 2035. Para conseguirlo, el sector cuenta con el viento a favor de las nuevas inversiones chinas.
Los 2,7 millones de vehículos que el sector aspira a producir, según los objetivos del Plan España Auto 2030, permitirían abrir una nueva etapa en lo que se considera como el “milagro español de la automoción”. España aspira a consolidar su posición como segundo país europeo con más producción, solo detrás de Alemania, a pesar de que no cuenta con ningún gran fabricante de capital nacional.
El posicionamiento como país especializado en el ensamblaje de vehículos con costes competitivos, incluidos los laborales y los energéticos gracias a las renovables, se ha convertido en un poderoso apoyo para la industria del motor española en un contexto de riesgos y amenazas continuas derivadas de conflictos geopolíticos, crisis de suministros y guerras arancelarias.
La nueva hoja de ruta compartida entre el sector y el Gobierno está actuando como un catalizador para alinear la automoción hacia la consecución de los nuevos objetivos, que incluyen elevar el valor añadido hasta los 120.000 millones de euros y consolidarse como uno de los grandes polos industriales europeos del coche eléctrico.
“Tenemos un plan que planifica a cinco años, incentiva la oferta y la demanda y que regula. Hacemos lo mejor de las tres principales regiones del mundo: los chinos planificando, los europeos regulamos y los americanos incentivan”, destacó Josep Maria Recasens, presidente de la Asociación Nacional de fabricantes de Automóviles (Anfac) y de Renault España, en una cumbre sectorial celebrada en Barcelona con la presencia del presidente de la Generalitat, Salvador Illa.
España, puerta de inversiones chinas
En esa nueva batalla por ganar la electrificación, o lo que no acaparan todavía los poderosos fabricantes chinos, España quiere aprovechar la debilidad de Alemania y Francia en la carrera eléctrica para captar inversiones, atraer fabricantes chinos y reforzar su posición industrial en Europa.
El secretario de Estado de Industria, Jordi García Brustenga, fue incluso más ambicioso que el representante de los fabricantes al expresar que España ha de convertirse en “el primer productor europeo” de vehículos. Para conseguir ese objetivo, la producción tendría que escalar mucho más, hasta los 4,1 millones de unidades que logró Alemania en 2025 frente a los casi 2,3 millones de España.
El optimismo de Brustenga se fundamenta, entre otros factores, en la capacidad de España para atraer grandes inversiones en la industria de automoción procedentes de China. La lista se va ampliando y lo hará más en los próximos meses. La mayor inversión son los más de 4.000 millones que dedicará el gigante mundial de las baterías CATL a una planta de producción de celdas de baterías en Figueruelas (Zaragoza) en colaboración con Stellantis, que cuenta allí con una planta de ensamblaje de vehículos, incluyendo eléctricos.
A continuación se sitúa otra planta de baterías de Envision en Extremadura, la alianza de Chery con Ebro para resucitar la fábrica de Nissan de Barcelona y el acuerdo de Anhui Coronet Tech, Zhengzhou Nissan, filial de Dongfeng, y BAIC con Santana en Linares. En el radar se encuentran proyectos de Geely, BYD y MG (SAIC) en varias comunidades españolas.
“Estamos en un momento clave para recuperar industria, acelerar capacidades tecnológicas, y volver a situar la producción como un eje estratégico de país”, indicó Rafael Ruiz, presidente de Ebro.
El fenómeno de ese nuevo 'milagro chino' que se está gestando en España está atrayendo las miradas en Europa y en otros continentes y está configurando un caso empresarial de estudio en escuelas de negocios, según explicó Brustenga.
Objetivo: mantener el empleo
El magnetismo de España para esas nuevas inversiones contrasta con los apuros que está sufriendo la industria de automoción de Alemania y Francia, los dos países que ostentan los grandes grupos automovilísticos europeos y que ahora ven cómo sus elevados costes y sus pesadas inercias están laminando su competitividad. La patronal alemana de fabricantes (VDA) ha alertado de la pérdida de 225.000 puestos de trabajo de 2019 a 2035 en el país, que está viviendo un reguero de planes de recortes de plantilla como el de 50.000 empleos del Grupo Volkswagen.
En España, el objetivo del plan es que no se pierdan empleos en la transición hacia la electromovilidad y mantener los 1,9 millones de puestos de trabajo vinculados directa e indirectamente a la producción, venta y reparación de vehículos. “Puede parecer poco ambicioso, pero es mucho”, aseguró José López-Tafall, director general de Anfac, en relación con ese objetivo de mantenimiento.
El camino para poner a salvo esos empleos, con la correspondiente formación para los trabajadores, no será fácil. Aunque las cifras agregadas muestran que el sector pasó de 575.100 ocupados directos en fábricas y concesionarios a 609.000 en el primer trimestre, es decir, que ganó 33.900 trabajadores, un 5,9% más, hay preocupación por los ajustes especialmente en algunos proveedores.
Para Javier Pujol, consejero delegado de Ficosa y presidente de la patronal de proveedores (Sernauto), el éxito de los proveedores depende de acertar con la estrategia: “Ahora tenemos que ser muy cautos y objetivos para hacer las cosas bien centrándonos en lo que hacemos mejor y teniendo en cuenta que tenemos que mirar a China”.
Su propia empresa, Ficosa, es una muestra de la estrategia basada en la globalización, el talento y la innovación que defiende Pujol, que ha permitido que el 50% de la facturación provenga de productos ligados a nuevas tecnologías como cámaras, sensores y retrovisores digitales. Ese campo de las nuevas tecnologías es, precisamente, donde está en juego el partido a escala internacional en un contexto de caída de la producción en Europa que está tensionando a fabricantes y proveedores, entre ellos a Ficosa con un ERE de más de 200 empleados en negociación.
El Clúster de la Industria de Automoción de Catalunya (CIAC) alertaba hace unos años de que el 75% de proveedores afrontaban riesgos en el proceso hacia la descarbonización de la movilidad. “El riesgo persiste para muchas empresas, que se ven obligadas a reducir los costes del orden de un 20% para poder competir”, asegura Josep Maria Vall, presidente de CIAC. En esa coyuntura, convertirse en proveedor para el sector de la defensa puede ser “un complemento”, pero no la salvación, según añadió.
Impulso a las ventas de coches eléctricos
La industria no solo se fija en las fábricas, sino en cómo evoluciona el necesario mercado para los nuevos vehículos electrificados que acaparan las inversiones. “El cliente europeo ya ha hecho el clic”, aseguró Josep Maria Recasens, basándose en la curva ascendente de las ventas de eléctricos gracias a la existencia de modelos más asequibles y a la mejora en la red de carga y en la autonomía de las baterías.
España está recuperando terreno y avanza desde la cola de Europa acercándose a la media, con un crecimiento de más del 50% en las ventas de eléctricos e híbridos enchufables y una cuota de mercado del 21% de enero a mayo de este año. El objetivo es llegar al 100% en un plazo de nueve años.
Una de las palancas que está impulsando las ventas de vehículos electrificados es el nuevo plan Auto+ con ayudas de hasta 4.500 euros. El Gobierno confía en que esté operativo en junio, antes del verano, según Jordi García Brustenga, aunque tendrá efectos desde enero.
La subvención pública es un pilar de la estrategia comercial de las marcas y sus lanzamientos de modelos. El Cupra Raval es uno de los que están a punto de llegar al mercado con la vocación de marcar el “inicio de una nueva era y cambiar las reglas del juego democratizando la movilidad eléctrica”, según dijo Markus Haupt, presidente de Seat. Para lanzar este eléctrico urbano desde 26.000 euros, es necesario, según Haupt, el Plan España Auto 2030 y que “se transforme en medidas concretas”.