La industria de automoción española “se pone las pilas”: más inversión con menos beneficio

Los fabricantes de vehículos con presencia en España afrontan la mayor transformación de su historia con una paradoja que resume el momento del sector: nunca había invertido tanto y, sin embargo, sufre un fuerte deterioro de su rentabilidad. Los fabricantes de vehículos destinaron el año pasado 3.197 millones de euros a inversiones, un 24,7% más que en 2024 y la mayor cifra de la serie histórica.

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Esa cifra recoge tanto las inversiones de las marcas más arraigadas como las nuevas, en muchos casos chinas, que se han ido incorporando a la asociación Anfac. Esa inversión tiene todavía más mérito si se tiene en cuenta que el beneficio neto conjunto cayó un 56,3%, hasta los 853,8 millones de euros, penalizado por la menor producción, los costes de fabricación y los procesos de transformación industrial.

“El sector está haciendo un gran esfuerzo inversor en un entorno que no invita precisamente a ello”, resumió el director general de Anfac, José López-Tafall, para quien 2025 fue, pese a todo, “un buen año de atracción de inversiones” para la industria española.

La fotografía refleja el coste de una transición que los fabricantes consideran inevitable. Mientras la rentabilidad se resiente, las empresas aceleran la adaptación de sus plantas para producir vehículos electrificados con el objetivo de asegurarse nuevos modelos y futuras adjudicaciones. “La inversión récord demuestra el compromiso de los fabricantes con España”, defendió López-Tafall, convencido de que la industria nacional “se ha puesto las pilas” para competir por el futuro de la automoción europea.

Empleo estable

El ejercicio estuvo marcado por un cambio de escenario respecto al optimismo que acompañó al Pacto Verde Europeo y al paquete de medidas de descarbonización Fit for 55. Según Anfac, 2025 fue el año en que la industria europea “se dio de bruces con la realidad”. A la ralentización de la demanda en Europa se sumaron las tensiones geopolíticas, la política comercial de Estados Unidos, que golpeó especialmente a la industria de componentes española, y la reapertura del debate regulatorio en Bruselas sobre cómo compatibilizar la descarbonización con la competitividad industrial.

Pese a ese contexto, el automóvil mantuvo su peso como uno de los principales motores económicos del país. La facturación creció un 3,8%, hasta 80.315 millones de euros; el empleo directo en las fábricas se mantuvo estable en 53.943 trabajadores; la aportación fiscal aumentó un 4%, hasta 41.995 millones, y el sector siguió generando un saldo positivo de 10.190 millones en la balanza comercial, aunque un 36% inferior al del año anterior.

El mercado también ofreció señales positivas. España volvió a superar el millón de matriculaciones de turismos y la electrificación registró su mejor año, con un crecimiento del 96% en las ventas de vehículos eléctricos e híbridos enchufables. Sin embargo, Anfac considera que el ritmo todavía es insuficiente para converger con Europa. “La electrificación va bien, las ventas crecen un 82%, pero seguimos algo por debajo de la media europea y necesitamos acelerar”, señaló López-Tafall.

De ahí que la patronal sitúe como prioridad inmediata la puesta en marcha del Plan Auto+, cuyos detalles operativos espera conocer antes de que finalice julio. El objetivo es ofrecer estabilidad a consumidores y fabricantes mediante un sistema de ayudas permanente, sencillo y predecible que acompañe las inversiones ya realizadas por las marcas.

Medidas para rebajar el absentismo laboral

Ese programa forma parte del Plan España Auto 2030, la estrategia diseñada por el Gobierno y el sector para reforzar la competitividad industrial. Anfac explicó que ya se han constituido dos de los tres grupos de trabajo previstos: uno dedicado a la cadena de valor de materias primas, minería y refinado para baterías, y otro centrado en el vehículo pesado. El tercero abordará las políticas de demanda y el despliegue de infraestructuras de recarga.

La asociación insiste en que el éxito de esa hoja de ruta dependerá tanto de las ayudas como de otros factores estructurales. Reclama reducir el coste de la electricidad eliminando cargas fiscales que, a su juicio, restan competitividad a las fábricas españolas, reforzar los incentivos a la I+D hasta niveles similares a los de otros grandes países europeos y preservar la flexibilidad laboral y el diálogo social, que han permitido atraer inversiones durante décadas.

Otro de los frentes abiertos es el absentismo laboral. Según Anfac, ha aumentado más de un 50% desde 2018 y supone que cada día falten al trabajo unos 5.200 empleados, el equivalente a una planta de producción parada. López-Tafall evitó cuestionar las bajas médicas, pero sí pidió agilizar los procesos de reincorporación para reducir un problema que considera prioritario en un momento en el que Europa compite por atraer nuevas inversiones industriales.

La patronal también aprovechó para lanzar un mensaje al Gobierno y a Bruselas. A su juicio, la revisión de la normativa europea sobre emisiones y la simplificación administrativa serán determinantes para el futuro de la industria. “Podemos tener una excelente ley de aceleración industrial, pero si nos equivocamos con el reglamento de emisiones o no mejoramos la recarga perderemos competitividad”, advirtió.

Con ese escenario, Anfac mantiene unas previsiones prudentes para 2026. Espera que el mercado español alcance los 1,2 millones de matriculaciones, que la producción se sitúe en torno a 2,26 millones de vehículos, prácticamente estancada respecto al año anterior, y que los turismos electrificados alcancen las 300.000 unidades, el 25% del mercado.

Aun así, la organización confía en que la adaptación de las plantas españolas, el lanzamiento de nuevos modelos eléctricos y las futuras gigafactorías de baterías permitan recuperar volumen de producción. Incluso se marca un objetivo simbólico: que España vuelva a superar a Brasil y recupere el octavo puesto entre los mayores fabricantes de vehículos del mundo. “Todos los fabricantes tienen ya estrategias de electrificación y proyectos en marcha. Este escenario podría haber sido mucho más negro. Creo que España se ha puesto las pilas”, concluyó López-Tafall.