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    <title><![CDATA[elDiario.es - Clara Nuño]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/clara-nuno/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Clara Nuño]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Nadav Lapid, cineasta israelí: “No estoy en contra del boicot cultural, pero si solo haces eso es un gesto inútil”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/nadav-lapid-cineasta-israeli-no-boicot-cultural-si-gesto-inutil_1_13405572.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6af61175-3bd0-4e9a-84df-7b1cad627e16_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148099.jpg" width="7053" height="3967" alt="Nadav Lapid, cineasta israelí: “No estoy en contra del boicot cultural, pero si solo haces eso es un gesto inútil”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director ha estrenado 'Yes', una contundente crítica a su país y al gobierno de Netanyahu, en el Atlantida Mallorca Film Fest. Su película ha sido objeto de boicots por haber recibido dinero de Israel</p><p class="subtitle">Sexo, dioses y ejecuciones espeluznantes: lo que 'La Odisea' de Christopher Nolan cambia, inventa y omite
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Qui&eacute;n iba a pensar que la valent&iacute;a iba a ser decir que s&iacute;&rdquo;. Es una de las reflexiones que, medio colocado, se dice a s&iacute; mismo el protagonista de<em> Yes </em>(Nadav Lapid, 2025), una pel&iacute;cula que sigue la vida de una pareja de artistas &ldquo;bien conectados&rdquo; en el Tel Aviv posterior a los atentados del<a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/volver-gaza-gracias-periodismo-dibujado-joe-sacco_1_10714221.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> 7 de octubre de 2023</a>. Un m&uacute;sico de jazz y su mujer, profesora de baile, deciden decirle que s&iacute; a todo lo que les pidan los altos mandos. Vender su cuerpo, su arte, su todo, a la &eacute;lite social, pol&iacute;tica y militar de Israel. Act&uacute;an en fiestas decadentes para generales multimillonarios, lamen lo que se les pida, aceptan insultos y sonr&iacute;en y se ponen hasta las orejas con la m&uacute;sica muy alta mientras de fondo (y no tan fondo) caen las bombas y asesinan a civiles. Decir que s&iacute; a todo como forma de sobrevivir. Tambi&eacute;n, claro, a una misi&oacute;n que, les dicen, les dar&aacute; mucho dinero. &Eacute;l ha sido designado para componer la banda sonora de un nuevo y brutal himno nacional. Una oportunidad que, piensa &eacute;l, a nadie se le ocurrir&iacute;a rechazar. 
    </p><p class="article-text">
        Esta es la premisa de <em>Yes!</em>, el &uacute;ltimo trabajo de Nadav Lapid (Tel Aviv, 1975), una s&aacute;tira provocadora, visceral y excesiva sobre el papel del artista y el individuo en medio de la violencia contempor&aacute;nea. Lapid presenta a unos protagonistas que optan por sucumbir al sistema que los rodea y as&iacute; prosperar a su servicio, dejando de lado cualquier cuestionamiento moral. Un ataque a Israel hecho por un cineasta israel&iacute;, que se atreve a criticar la actuaci&oacute;n de su pa&iacute;s y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/almodovar-hermanos-bardem-rosa-montero-2-000-personalidades-cultura-firman-frenar-matanza-gaza-llamada-urgente_1_12386039.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la masacre en Gaza.</a>
    </p><p class="article-text">
        La cinta, candente como una bomba de relojer&iacute;a, se estren&oacute; en Cannes en 2025 y en la 70 Semana del Cine de Valladolid (Seminci), <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/seminci-reconoce-cine-autoral-entrega-espiga-oro-ex-aequo-kelly-reichardt-the-mastermind-lav-diaz-magallanes_1_12733534.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">donde se alz&oacute; con el galard&oacute;n al mejor montaje</a>, aunque no ha llegado a las salas comerciales en Espa&ntilde;a. Igualmente, fue sujeto de un boicot en la pasada edici&oacute;n del F<em>estival International de Cin&eacute;ma de Marseille </em>(FID), donde el propio Lapid renunci&oacute; a asistir como jurado tras recibir presiones por parte de otros cineastas programados en el festival debido a su origen nacional. 
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            </figure><p class="article-text">
        Una llamada al boicot que se materializ&oacute; en amenazas a los patrocinadores y en la retirada de una decena de pel&iacute;culas del festival, de las alrededor de 120 programadas en su edici&oacute;n 37. En consecuencia, fue &eacute;l mismo quien decidi&oacute; anular su presencia, aunque el festival emiti&oacute; un comunicado juzgando &ldquo;totalmente injustificado&rdquo; considerar a un cineasta responsable o culpable de &ldquo;la pol&iacute;tica racista, colonialista y genocida llevada a cabo por el Gobierno de su pa&iacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me han amenazado muchas veces a lo largo de mi vida en mi propio pa&iacute;s, estoy acostumbrado, y puedo entender perfectamente que haya gente que odie mi pel&iacute;cula&rdquo;, cuenta Lapid en conversaci&oacute;n con <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> para a&ntilde;adir que &eacute;l opina que torpedear pel&iacute;culas es traicionar el rol de quien tiene que acercar a los espectadores al cine contempor&aacute;neo. &ldquo;Yo no estoy en contra del boicot cultural, pero en el momento en el que solo te involucras en este tipo de cuestiones es el algo rid&iacute;culo: no ver&eacute; esta peli, este espect&aacute;culo o no leer&eacute; este libro. Ok, pero eso es un gesto in&uacute;til, vago, muy liberal y dentro del capitalismo consumista del espect&aacute;culo&rdquo;, critica el cineasta para se&ntilde;alar que ese tipo de actos, a gente como Netanyahu, les parece poco m&aacute;s que un alivio c&oacute;mico. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En lugar de ejercer presi&oacute;n internacional, crear sanciones, boicots a la econom&iacute;a israel&iacute;, al tr&aacute;fico de armas, a la industria o al deporte de alto rendimiento, por ejemplo, nos estamos esforzando en debates absurdos sobre pel&iacute;culas como <em>Yes</em>, y as&iacute; no se puede hacer un impacto real en la situaci&oacute;n tan terror&iacute;fica que se est&aacute; viviendo en Palestina&rdquo;, argumenta el artista quien tambi&eacute;n ha criticado la no llegada a las salas de pel&iacute;culas como la suya en nuestro pa&iacute;s.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En lugar de ejercer presión internacional, boicots a la economía israelí o al tráfico de armas, nos estamos esforzando en debates absurdos sobre películas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nadav Lapid</span>
                                        <span>—</span> Cineasta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Eso es algo que no tiene nada que ver con el cine, sino con la cobard&iacute;a de las distribuidoras espa&ntilde;olas. Y digo cobard&iacute;a porque, muchas veces, no se trata de una posici&oacute;n pol&iacute;tica. No les importa Israel, Gaza, Palestina ni nada de eso. Solo les importan ellos mismos y su negociado. Y tienen miedo&rdquo;, sentencia. <em>Yes, </em>que no ha llegado a los cines, s&iacute; ha llegado a Filmin, y forma parte de la programaci&oacute;n de la &uacute;ltima edici&oacute;n del Atl&aacute;ntida Film Fest, pudiendo verse en su edici&oacute;n online en la plataforma desde este 24 de julio hasta el pr&oacute;ximo 24 de agosto.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una cr&iacute;tica a Israel con dinero israel&iacute;</strong></h2><p class="article-text">
        Nadav Lapid es un director conocido por sus cr&iacute;ticas feroces al pa&iacute;s que lo vio nacer. Es autor de obras como <em>Polic&iacute;a en Israel </em>(2011), que gan&oacute; el Premio del Jurado en Locarno; <em>La profesora de parvulario</em> (2014), estrenada en la Semana de la Cr&iacute;tica de Cannes; y <em>Sin&oacute;nimos </em>(2019), sobre un hombre que huye de Israel a Par&iacute;s convencido de haber nacido en Oriente Medio por error, ganadora del Oso de Oro en la Berlinale. Su pen&uacute;ltimo trabajo, <em>Ahed's Knee</em> (2021), es una pel&iacute;cula sobre la rabia y sobre un cineasta que se enfrenta a la censura cultural del gobierno israel&iacute;, con la que obtuvo el Premio del Jurado en Cannes.
    </p><p class="article-text">
        Es de extra&ntilde;ar que <em>Yes, </em>una feroz cr&iacute;tica a la alta sociedad israel&iacute;, cuente con fondos de su propio pa&iacute;s. &ldquo;Para m&iacute;, era una pel&iacute;cula que ten&iacute;a que rodar con urgencia desde que pas&oacute; lo del 7 de octubre. Se convirti&oacute; en algo necesario, quiz&aacute; en lo m&aacute;s esencial que he hecho en toda mi vida&rdquo;, explica Lapid. Y rodar en, y sobre, un pa&iacute;s en guerra no es nada f&aacute;cil.
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            <span class="title">
                Fotograma de &#039;Yes&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Lo m&aacute;s dif&iacute;cil, quiz&aacute;, fue la financiaci&oacute;n. La falta de coraje de las instituciones europeas, p&uacute;blicas y privadas, que ten&iacute;an miedo de que la pel&iacute;cula fuera muy cr&iacute;tica con Israel. Instituciones que se hacen llamar a s&iacute; mismas pro palestinas&rdquo;, explica el director, achacando esa falta de coraje al no haber recibido ning&uacute;n apoyo econ&oacute;mico por parte de Europa. El apoyo a la cinta era como &ldquo;jugar con fuego&rdquo;. &ldquo;Y lo era, creo que es una pel&iacute;cula que arde. Pero para eso est&aacute; el cine, para mostrarte el fuego. Sobre todo cuando hay fuego&rdquo;, contin&uacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El dinero, entonces, le vino del Israel Film Fund, una instituci&oacute;n p&uacute;blica dirigida por Noa Regev. &ldquo;Ella fue muy valiente apoy&aacute;ndonos, nos consigui&oacute; en torno al 10% de nuestro presupuesto y, gracias a que muy poca gente ley&oacute; el guion, pudimos filmar la peli con discreci&oacute;n&rdquo;, explica el israel&iacute;. &ldquo;Quer&iacute;amos ocultar la cinta a los mayores representantes institucionales porque ten&iacute;amos miedo de que nos echaran para atr&aacute;s el proyecto&rdquo;, explica. No hablaron con ning&uacute;n peri&oacute;dico y no permitieron a nadie hacer fotos durante el rodaje. &ldquo;Hicimos todo bajo cuerda, con much&iacute;sima discreci&oacute;n&rdquo;, sentencia.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la pel&iacute;cula, por fin, sali&oacute; a la luz, la recepci&oacute;n en su pa&iacute;s fue la esperada. El ministro de Cultura israel&iacute;, cuenta Lapid, les critic&oacute; duramente. Pero la peli ya estaba hecha.<em> Yes</em> ha sido comparada por la cr&iacute;tica profesional con <em>La Zona de Inter&eacute;s</em> (2023, Jonathan Glazer) por tener la misma tem&aacute;tica (un genocidio) y por poner el punto de vista no en las v&iacute;ctimas, sino en quien pretend&iacute;an hacer vida normal justo al lado. En la sociedad que lo premia y permite. Pero Lapid se&ntilde;ala una diferencia esencial con la pel&iacute;cula de Glazer; el est&aacute; retratando el genocidio en Gaza a tiempo real, mientras ocurre. &ldquo;Imagina qu&eacute; hubiera pasado si Jonathan Glazer hubiera rodado <em>La zona de inter&eacute;s</em> en el 44 o 45&rdquo;, apunta Lapid.
    </p><p class="article-text">
        Las bombas, las escenas de la franja de Gaza iluminada a ratos por los destellos del impacto no son atrezzo, son reales. Lapid mete en su ficci&oacute;n los trozos de realidad de una guerra que estaba ocurriendo justo al lado. Y tambi&eacute;n mete m&uacute;sica y ritmos pop del ayer y del hoy. Porque uno se puede asomar a la muerte mientras baila el <em>Aserej&eacute;</em>, la nueva pieza de electr&oacute;nica de moda o le pregunta cosas de tu d&iacute;a a d&iacute;a a ChatGpt. &ldquo;Es como montar una fiesta enorme en la boca de un volc&aacute;n activo o una org&iacute;a sobre una pila de muertos&rdquo;, ejemplifica el artista para se&ntilde;alar que la vida, nuestra vida actual dominada por las pantallas mezcla los fogonazos del horror con el d&iacute;a a d&iacute;a de la cultura pop. &ldquo;La realidad es extrema, por eso mi pel&iacute;cula tambi&eacute;n lo es; un minuto estamos viendo bombardeos en Gaza y, al siguiente, en nuestra pantalla est&aacute; lo nuevo de Shakira&rdquo;, zanja.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/nadav-lapid-cineasta-israeli-no-boicot-cultural-si-gesto-inutil_1_13405572.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 20:46:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Estrenos de cine,Películas,Cineastas,Conflicto Palestina-Israel,Israel]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Emad Hamdan, ministro de Cultura de Palestina: "Israel creó un gran Estado pero sin patrimonio, por eso se apropian del de los demás"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/emad-hamdan-ministro-cultura-palestina-israel-creo-gran-patrimonio-apropian_1_13389002.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/73042849-08c5-41bb-8f18-5a07ecd2ee10_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147699.jpg" width="3544" height="1994" alt="Emad Hamdan, ministro de Cultura de Palestina: &quot;Israel creó un gran Estado pero sin patrimonio, por eso se apropian del de los demás&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Conferencia Ministerial por la Cultura Palestina culmina con una Declaración Final que llama a la comunidad internacional a crear un Pacto por la Resiliencia de la Cultura Palestina</p><p class="subtitle">Análisis - Las mentiras de Elon Musk y la fachosfera contra 'La Odisea' y Christopher Nolan
</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Entre el 15 y el 16 de julio, Madrid ha acogido la </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/foro-internacional-proteger-cultura-palestina-anuncia-claves-edicion-centrada-herramientas-resistencia-madrid-sede_1_13368150.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Conferencia Ministerial por la Cultura Palestina</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">, organizada por los ministerios de Cultura de Espa&ntilde;a y Palestina. En el encuentro han participado representantes de 30 delegaciones ministeriales y ha concluido con una declaraci&oacute;n que subraya la urgencia de impulsar un Pacto por la Resiliencia de la Cultura </span><a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/activista-flotilla-gaza-denuncia-violacion-centro-detencion-israeli-quieren-doblegarnos_1_13385812.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Palestina</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">. El texto plantea la necesidad de &ldquo;contribuir a proteger, sostener y revitalizar la vida cultural palestina, fortaleciendo la resiliencia de sus instituciones, su patrimonio y sus creadores, y movilizando el compromiso pol&iacute;tico y los recursos necesarios para situar la cultura en el centro de su reconstrucci&oacute;n&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El foro se ha celebrado, adem&aacute;s, en un contexto especialmente delicado. Mientras Israel contin&uacute;a avanzando en la ocupaci&oacute;n de Cisjordania, Palestina se prepara para celebrar el pr&oacute;ximo 28 de noviembre sus primeras elecciones legislativas en dos d&eacute;cadas. Las &uacute;ltimas celebradas en todos los territorios palestinos tuvieron lugar en 2006 y dieron la victoria al movimiento islamista Ham&aacute;s frente a Fatah, la formaci&oacute;n encabezada por Mahmud Ab&aacute;s, que hab&iacute;a dominado la pol&iacute;tica palestina. Desde entonces, Ab&aacute;s, hoy de 90 a&ntilde;os, ha permanecido en la presidencia pese a que su mandato deb&iacute;a haber expirado en 2009 y fue prorrogado hasta la convocatoria de nuevas elecciones, para las que no hay fecha.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Para hablar de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica, social y cultural de su pa&iacute;s, Emad Hamdan, ministro de Cultura palestino, se ha reunido con elDiario.es en un c&eacute;ntrico hotel de Madrid. Durante la conversaci&oacute;n, sin embargo, no solo ha abordado la realidad palestina. Sentado en un div&aacute;n de la recepci&oacute;n, comenta entre risas en los primeros minutos de la entrevista que, por supuesto, en la final del Mundial &eacute;l apoyar&aacute; a Espa&ntilde;a.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>&iquest;Qu&eacute; significa ser ministro de Cultura en un contexto de guerra y ocupaci&oacute;n?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Creo que, incluso en una situaci&oacute;n normal, ser ministro de Cultura es un tanto complicado por las limitaciones de presupuesto, porque en Oriente Medio (y probablemente a nivel global) la cultura est&aacute; considerada como algo complementario frente a otros ministerios que tienen m&aacute;s peso, cuando en realidad, para m&iacute;, es casi lo m&aacute;s importante. En Palestina en particular estamos teniendo muchos problemas para mantener y preservar nuestra identidad. Y no puedes preservar tu identidad sin hacer lo propio con tu cultura. Sin tu cultura no tienes futuro.</span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Los ministros de Cultura de España y Palestina, junto a Pedro Almodóvar"
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            <span class="title">
                Los ministros de Cultura de España y Palestina, junto a Pedro Almodóvar                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>&iquest;C&oacute;mo afecta la destrucci&oacute;n de patrimonio en Gaza y Cisjordania a la poblaci&oacute;n palestina y con qu&eacute; herramientas cuentan a d&iacute;a de hoy para preservarlo?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Primero tenemos que diferenciar entre Gaza y Cisjordania. Gaza nos resulta muy dif&iacute;cil de alcanzar y no solo a nosotros, a la comunidad internacional tambi&eacute;n. A nosotros, como palestinos, nos resulta mucho m&aacute;s f&aacute;cil llegar a cualquier lugar del mundo que a Gaza, estando tan cerca. As&iacute; que ayudar a la gente a que pueda mantener su paisaje cultural es muy dif&iacute;cil, tenemos que centrarnos m&aacute;s en los intangibles, en los componentes sociales, en nuestra identidad. Mucha gente joven, especialmente los adolescentes y las mujeres, han sufrido mucho estr&eacute;s psicol&oacute;gico al ver asesinados a sus amigos, familiares, hijos o padres. Adem&aacute;s de presenciar el colapso f&iacute;sico de sus hogares, con la huella que deja todo esto.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Yo creo que las actividades culturales son muy importantes para ayudar a estas personas a ponerse en pie. Unos podr&aacute;n liberar estr&eacute;s escribiendo, dibujando o componiendo m&uacute;sica. Eso es lo que creo que podemos hacer. Que el sector cultural les haga sentirse humanos de nuevo. Eso en Gaza, en Cisjordania a&uacute;n podemos implementar ciertos proyectos relacionados con la infraestructura, eso s&iacute;, con muchas dificultades, siendo la m&aacute;s importante la econ&oacute;mica por la injerencia israel&iacute;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>En los &uacute;ltimos meses, ha crecido la preocupaci&oacute;n por el creciente control israel&iacute; sobre los yacimientos hist&oacute;ricos y arqueol&oacute;gicos de Cisjordania, &iquest;Qu&eacute; impacto tiene esto en el patrimonio y la identidad palestina?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Lo que est&aacute; ocurriendo es absolutamente ilegal. Estamos hablando de nuestro patrimonio, de nuestra cultura y nuestro patrimonio. Y protegerlo, para poder legarlo a las pr&oacute;ximas generaciones de forma segura, es una responsabilidad de car&aacute;cter internacional. Pero eso no est&aacute; ocurriendo y, mientras tanto, Israel se est&aacute; apropiando de nuestros territorios y diciendo que es parte de su patrimonio. Es nuestra tierra, nuestra historia y los israel&iacute;es est&aacute;n intentando eliminarla. Se est&aacute;n, incluso, inventando nuevas narrativas.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Se tiende a sostener que quien controla el patrimonio cultural tambi&eacute;n moldea la narrativa hist&oacute;rica de un pa&iacute;s, &iquest;Existe, entonces, tambi&eacute;n una lucha por la memoria e identidad?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Dir&iacute;a que Israel consigui&oacute; construir un gran Estado en cuanto a infraestructura, ej&eacute;rcito, armamento y maquinaria, pero carec&iacute;a de cultura y patrimonio. Carec&iacute;a de ra&iacute;ces. Carec&iacute;a de conexi&oacute;n con la regi&oacute;n. Y, por todo ello, est&aacute;n da&ntilde;ando e intentando apropiarse de lo de los dem&aacute;s, quer&iacute;an establecer una conexi&oacute;n con la regi&oacute;n a trav&eacute;s del resto del Estado. Una clara evidencia de ello fue la decisi&oacute;n del Knesset (parlamento israel&iacute;) en 2006, en la que intentaron atribuir al Estado la responsabilidad del patrimonio cultural palestino.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Israel se está apropiando de nuestros territorios y diciendo que es parte de su patrimonio. Es nuestra tierra, nuestra historia y los israelíes están intentando eliminarla. Se están, incluso, inventando nuevas narrativas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Emad Hamdan</span>
                                        <span>—</span> Ministro de Cultura de Palestina
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Toda una generaci&oacute;n ha crecido a la sombra del conflicto. &iquest;C&oacute;mo se preserva y transmite la identidad cultural palestina a los j&oacute;venes cuyas vidas han sido marcadas por la ocupaci&oacute;n, la violencia o el desplazamiento?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"> Tenemos que mantener una relaci&oacute;n continua con ellos para resaltar nuestro patrimonio cultural y concienciarlos sobre &eacute;l. Probablemente, muchos j&oacute;venes se han visto arrastrados por la digitalizaci&oacute;n y las redes sociales, alej&aacute;ndose un poco de su patrimonio y nuestra misi&oacute;n es involucrarlos con su propia historia. Aunque s&iacute; es que es verdad que, en la situaci&oacute;n actual, hemos visto a muchos j&oacute;venes y ni&ntilde;os interesados de manera natural, que quieren ser parte activa de nuestra cultura.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>&iquest;Con qu&eacute; herramientas cuenta su ministerio para proteger su patrimonio y qu&eacute; espera de la Comunidad Internacional a este respecto?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Bueno, creo que lo m&aacute;s importante ahora es documentar y redoblar los esfuerzos en la documentaci&oacute;n e inscribirlo en la Lista del Patrimonio Mundial. Inscribirlo en la lista de muchas organizaciones, como la UNESCO. Y, adem&aacute;s, en nuestros archivos y registros nacionales. As&iacute; que estamos trabajando en todas estas direcciones. Y despu&eacute;s de eso, ser&aacute; una responsabilidad internacional y global preservar y mantener el patrimonio cultural, porque, como dije antes, es una responsabilidad internacional. No es solo responsabilidad palestina.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Tras casi veinte a&ntilde;os sin elecciones parlamentarias, muchos j&oacute;venes palestinos nunca han tenido la oportunidad de votar. &iquest;Qu&eacute; significan estas elecciones para la sociedad palestina y qu&eacute; expectativas generan?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Creo que la gente est&aacute; contenta con la decisi&oacute;n de convocarlas y est&aacute;n expectantes ante los posibles resultados. Muchas personas se est&aacute;n planteando volver para tener esta experiencia democr&aacute;tica. Hay un deseo de que la gente est&eacute; all&iacute; y participe. Yo creo que es una buena decisi&oacute;n.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>La Autoridad Palestina, liderada por Fatah, se ha mantenido en el poder durante casi dos d&eacute;cadas. &iquest;Cree que estas elecciones representan una verdadera oportunidad para la renovaci&oacute;n pol&iacute;tica, o existe el riesgo de que en la pr&aacute;ctica poco cambie?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Bueno, yo creo que habr&aacute; un cambio. S&iacute;, se supone que provocar&aacute; un cambio aunque estar&aacute; limitado al primer partido y a otros partidos peque&ntilde;os. Yo no creo que Ham&aacute;s concurra a las elecciones. Creo que estaremos cerca del liderazgo actual, pero se introducir&aacute; sangre nueva en la pol&iacute;tica nacional y en los puestos de toma de decisiones. </span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La foto de familia de la conferencia ministerial, frente al Gernika"
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            <span class="title">
                La foto de familia de la conferencia ministerial, frente al Gernika                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>&iquest;Qu&eacute; rol puede adquirir la cultura en este panorama pol&iacute;tico? &iquest;Puede ayudar a construir una sociedad m&aacute;s plural y democr&aacute;tica?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Si quiere que le diga la verdad, yo me atengo a una opini&oacute;n m&aacute;s neutral. Creo que vivimos en un estado democr&aacute;tico, que somos una sociedad democr&aacute;tica. Solo hay que mirar a los Estados que nos rodean. Nosotros no tenemos ning&uacute;n problema a la hora de decir nuestras opiniones en cualquier situaci&oacute;n social, mucha gente viene y critica a nuestros l&iacute;deres, al gobierno, y lo pueden hacer con libertad. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Es importante dejar elegir a la gente, mira lo que pas&oacute; en Gaza en 2006. Y lo que ocurri&oacute; fue que Ab&aacute;s (actual presidente palestino) insisti&oacute; en celebrar las elecciones y admiti&oacute; que, independientemente de los resultados, estos beneficiaban a Ham&aacute;s. Sin embargo, acept&oacute; y les dijo: &ldquo;S&iacute;, Ham&aacute;s, vengan, formalicen un gobierno y tomen las riendas&rdquo;. Pero Ham&aacute;s no quer&iacute;a ir en la direcci&oacute;n correcta; quer&iacute;an una revoluci&oacute;n, quer&iacute;an cambiarlo todo. As&iacute; que, desde aqu&iacute;, admito que somos un estado democr&aacute;tico y que, de hecho, esperamos celebrar elecciones democr&aacute;ticas.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>&iquest;Qu&eacute; mensaje querr&iacute;a enviar a quienes solo conocen Palestina desde las lentes del conflicto?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Los palestinos somos una naci&oacute;n que se extiende a trav&eacute;s de casi 6.000 a&ntilde;os de historia. Somos mucho m&aacute;s que lo que sale hoy en televisi&oacute;n. Tenemos nuestro folclore y tenemos nuestra identidad. Tenemos nuestras canciones, tenemos nuestros escritores y tenemos nuestros poetas. Amamos la vida, amamos estar vivos. Estamos aqu&iacute; y estamos luchando. No creo que ning&uacute;n otro gobierno, pa&iacute;s o pueblo pudiera hacer m&aacute;s de lo que estamos haciendo dadas las circunstancias.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/emad-hamdan-ministro-cultura-palestina-israel-creo-gran-patrimonio-apropian_1_13389002.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jul 2026 19:41:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Emad Hamdan, ministro de Cultura de Palestina: "Israel creó un gran Estado pero sin patrimonio, por eso se apropian del de los demás"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Palestina,Israel,Conflicto Palestina-Israel,Ministerio de Cultura y Deporte,Patrimonio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Lemóniz', la historia de una tragedia convertida en ficción: “Las víctimas de ETA han cargado con la vergüenza durante años”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/lemoniz-historia-tragedia-convertida-ficcion-victimas-eta-han-cargado-verguenza-durante-anos_1_13376027.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6dec22a1-3529-477a-b9d8-53b373a43136_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147364.jpg" width="3807" height="2141" alt="&#039;Lemóniz&#039;, la historia de una tragedia convertida en ficción: “Las víctimas de ETA han cargado con la vergüenza durante años”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El guionista Florentino Flórez y el dibujante Guillermo Sanna recrean uno de los episodios más significativos de los años de plomo de ETA en el País Vasco</p><p class="subtitle">Cien años sin entrar en ‘El castillo’ de Kafka: el sueño frustrado del inmigrante</p></div><p class="article-text">
        Sab&iacute;a que lo iban a matar y, aun as&iacute;, se qued&oacute;. Esta podr&iacute;a ser una de las frases que resumiera quien fue &Aacute;ngel Pascual, un hombre (casi) olvidado por la historia. Uno m&aacute;s entre las <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/fantasma-batalla-netflix-agustin-diaz-yanes-desvela-claves-pelicula-eta_1_12702489.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">853 v&iacute;ctimas mortales de ETA</a>, seg&uacute;n datos del Ministerio de Interior. Pero Pascual fue mucho m&aacute;s que un n&uacute;mero. &Aacute;ngel Pascual era un ingeniero nuclear de la central de Lem&oacute;niz (Vizcaya). Una central que empez&oacute; a construirse en 1972 por la empresa Iberduero (luego Iberdrola) y que nunca lleg&oacute; a ponerse en marcha tras m&uacute;ltiples protestas de grupos ciudadanos, ecologistas y antinucleares en una Espa&ntilde;a que empezaba a despertar del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/lecciones-propaganda-no-do-deja-presente-banaliza-dictadura_1_12817155.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">letargo de la dictadura</a>. 
    </p><p class="article-text">
        La central nunca lleg&oacute; a ponerse en marcha porque, a fines de los 70, la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/angeles-gonzalez-sinde-bucea-heridas-terrorismo-eta-comensal_1_9024523.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">organizaci&oacute;n terrorista</a> decidi&oacute; sumarse a las protestas con su habitual forma de actuar, a base de Goma-2 y arrebatando vidas, con el objetivo de detener las obras a cualquier precio. Una de las vidas segadas fue la de Pascual, que tambi&eacute;n era la mano derecha de Jose Mar&iacute;a Ryan, el ingeniero jefe; secuestrado y asesinado antes que &eacute;l. Por eso, Pascual, que recibi&oacute; m&uacute;ltiples amenazas, sab&iacute;a que lo iban a matar. &Aacute;ngel Pascual fue la &uacute;ltima y novena v&iacute;ctima mortal de Lem&oacute;niz.
    </p><p class="article-text">
        Este episodio negro de la historia reciente de Espa&ntilde;a es el que han elegido el guionista Florentino Fl&oacute;rez (1961, Avil&eacute;s) y el dibujante Guillermo Sanna (1976, Palma) para rendir homenaje a aquellos hombres a los que mataron por ir a trabajar. &ldquo;No hemos hablado con las familias, no hemos hablado con nadie involucrado directamente hasta ahora&rdquo;, explica Fl&oacute;rez a elDiario.es frente a una jarra de agua y rodeado de c&oacute;mics en la madrile&ntilde;a librer&iacute;a Generaci&oacute;n X. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/472a8f3e-29aa-4fd7-b0f4-d2dd4bcf5c1c_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Para nosotros, aquellas personas que murieron son admirables y, con este c&oacute;mic, intentamos darles la mayor dignidad posible. Esperamos que sus allegados lo entiendan as&iacute;&rdquo;, contin&uacute;a el guionista para se&ntilde;alar que la raz&oacute;n por la que ambos se han involucrado en un proyecto que les ha llevado varios a&ntilde;os de investigaci&oacute;n y documentaci&oacute;n (que puede encontrarse referenciada al final del libro) es sencilla: ah&iacute; hab&iacute;a una buena historia que todav&iacute;a no se hab&iacute;a contado. O no del todo. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Lem&oacute;niz: ETA y el movimiento nuclear</em> (Norma editorial, 2026) narra, en definitiva, qui&eacute;nes fueron aquellos que se convirtieron en una cifra m&aacute;s en las estad&iacute;sticas, desde los obreros Ba&ntilde;os, Guerra y Negro hasta los dos ingenieros, sobre cuyos hombros recae buena parte del relato. Sobre todo en Pascual, el menos conocido de ambos. &ldquo;El nombre de Ryan nos sonaba a todos porque sali&oacute; mucho en su momento en la televisi&oacute;n, pero de Pascual no se sab&iacute;a casi nada m&aacute;s all&aacute; de la labor que ha ido haciendo su hijo para que se recuerde la figura de su padre&rdquo;, contin&uacute;a Fl&oacute;rez.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Página de &#039;Lemóniz&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Ryan, padre de cinco hijos, fue secuestrado, ejecutado a sangre fr&iacute;a con las manos atadas a la espalda y abandonado en un bosque. Pascual, padre de tres hijas y un hijo, fue tiroteado por tres pistoleros cuando llevaba en el coche a su adolescente de 17 a&ntilde;os a la parada de autob&uacute;s. &ldquo;Su hijo ha contado muchas veces c&oacute;mo &eacute;l llegaba a casa de madrugada, borracho como todos los chavales rebeldes de su edad, a la espera de la reprimenda de un padre que no estaba, que ya nunca podr&iacute;a estar&rdquo;, cuenta el guionista.
    </p><h2 class="article-text">Realidades complejas</h2><p class="article-text">
        Pascual fue la &uacute;ltima v&iacute;ctima mortal y la pen&uacute;ltima en general. La &uacute;ltima fue Alberto Mu&ntilde;agorri, de 10 a&ntilde;os, que result&oacute; herido de gravedad el 26 de junio de 1982 en Renter&iacute;a por una bolsa-bomba colocada por la banda en la puerta de un almac&eacute;n de Iberduero. El ni&ntilde;o estuvo muchas semanas debati&eacute;ndose entre la vida y la muerte. Finalmente, perdi&oacute; el pie izquierdo y qued&oacute; ciego de un ojo. &ldquo;A las ocho horas del atentado (&hellip;), mi madre tuvo que tragarse una manifestaci&oacute;n que gritaba <em>Gora ETA miltarra!</em> a las puertas de mi casa&rdquo;, dice el testimonio de un Mu&ntilde;agorri adulto recogido por Fl&oacute;rez y Sanna al final del relato.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El c&oacute;mic, por tanto, ilustra una realidad compleja borrada por el paso del tiempo. &ldquo;La lucha ecologista era una buena excusa para ETA, para decir &lsquo;estoy ayudando al pueblo vasco y lo voy a liberar del peligro nuclear&rsquo;&rdquo;, explica Fl&oacute;rez, se&ntilde;alando que, cuando profundizaron en el tema y se asomaron a las vidas de los dos ingenieros asesinados, se dieron cuenta de que ellos solos &ldquo;constru&iacute;an una gran historia&rdquo; en la que Fl&oacute;rez opina que lo que a &eacute;l le importa es &ldquo;que se sepa que estos t&iacute;os fueron unos h&eacute;roes y tienen que ser recordados&rdquo;. As&iacute;, la novela gr&aacute;fica incide en que todos los <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/cine-rescata-infiltrada-estuvo-ocho-anos-eta-si-hubiera-sido-hombre-habria-contado_1_11720520.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">asesinados por ETA</a> en su ciega lucha contra esta central fueron civiles: obreros e ingenieros. Trabajadores a los que esta obra rinde homenaje recuperando su recuerdo con nombres y apellidos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El c&oacute;mic acaba de salir, pero ya nos est&aacute;n llegando correos de gente que quiere compartirnos las historias de su familia, y eso es muy emocionante&rdquo;, contin&uacute;a el guionista para se&ntilde;alar la importancia de reivindicar a las v&iacute;ctimas del terrorismo. &ldquo;Hablamos con un periodista que trabaj&oacute; durante diez a&ntilde;os con uno de los hijos de los obreros muertos y nos cont&oacute; que, tras una d&eacute;cada a su lado, el hijo coment&oacute; de pasada que a su padre le hab&iacute;a matado ETA. &iexcl;Diez a&ntilde;os sin abrir la boca!&rdquo;, desvela Fl&oacute;rez, indicando que las v&iacute;ctimas han cargado durante mucho tiempo con &ldquo;una especie de verg&uuml;enza&rdquo;. &ldquo;Ellos se enfrentaban a que el padre mor&iacute;a y luego, en el pueblo, les dec&iacute;an &lsquo;algo habr&aacute; hecho&rsquo;&rdquo;, apunta Fl&oacute;rez. 
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        Las ilustraciones de Sanna, por su parte, est&aacute;n llenas de contrastes con, por un lado, escenas muy &iacute;ntimas y, por otro, vi&ntilde;etas cargadas de violencia. &ldquo;El dibujo, en un caso como este, es como el lenguaje. Es un veh&iacute;culo de expresi&oacute;n&rdquo;, explica el mallorqu&iacute;n, quien ha trabajado, entre otros, para Marvel, con los que ha dibujado para numerosas series como <em>Bullseye </em>(2016), <em>Deadpool </em>(2017), <em>Amazing Spider-Man</em> (2021), <em>New Mutants</em> (2023),<em> Iron Man</em> (2022), <em>Star Wars</em> (2022) y <em>Savage Wolverine </em>(2025).
    </p><p class="article-text">
        Para Sanna, en casos como este, hay que tener en cuenta que, a veces, el virtuosismo o el detalle puede pasarle por encima a la historia que uno est&aacute; contando. &ldquo;Si te fijas en el detalle del dibujo, pierdes el hilo narrativo. Por eso en las escenas de violencia est&aacute; todo mucho m&aacute;s esquematizado, porque las cosas pasan m&aacute;s r&aacute;pido y en las familiares hay m&aacute;s detalle&rdquo;, ejemplifica el dibujante, que se vale, tambi&eacute;n, de la luz y la oscuridad para variar entre los ambientes opresivos y los amables, donde ambos autores buscan contar qui&eacute;nes fueron aquellos que ocuparon unas l&iacute;neas en los peri&oacute;dicos y telediarios de entonces.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta hoy es qu&eacute; queda de todo aquello. Tal y como redacta Fl&oacute;rez en el c&oacute;mic, en septiembre de 1982, el Estado central se hace cargo de la continuaci&oacute;n de Lem&oacute;niz. Un mes m&aacute;s tarde, el PSOE gana las elecciones y no se reanudan las obras. En 1984, el Gobierno decreta la moratoria nuclear, paralizando tres centrales en construcci&oacute;n: Sayago, Valdecaballeros y Lem&oacute;niz. La ley de ordenaci&oacute;n del sistema el&eacute;ctrico de 1994 reconoce el derecho de los titulares de las tres centrales nucleares a percibir una compensaci&oacute;n por las inversiones realizadas. El pago se sufraga a trav&eacute;s de la tarifa el&eacute;ctrica, en el recibo de la luz. Los espa&ntilde;oles pagan 5717 millones de euros a lo largo de 19 a&ntilde;os. En 2020 se salda por fin la deuda. La empresa desmantel&oacute; y vendi&oacute; el equipamiento instalado. Escribe Fl&oacute;rez que, en el lugar, ya solo quedan los grandes edificios vac&iacute;os. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/lemoniz-historia-tragedia-convertida-ficcion-victimas-eta-han-cargado-verguenza-durante-anos_1_13376027.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Jul 2026 19:19:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Lemóniz', la historia de una tragedia convertida en ficción: “Las víctimas de ETA han cargado con la vergüenza durante años”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Literatura,Libros,Memoria Histórica,ETA,Cómic,Víctimas ETA]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA['Te hice dios', el próximo fenómeno de la literatura española que habla de cómo "el deseo y la autodestrucción se entrelazan”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/hice-dios-proximo-fenomeno-literatura-espanola-habla-deseo-autodestruccion-entrelazan_1_13372132.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/392b2346-79f0-4586-8efa-7e0fd03c6d59_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147201.jpg" width="979" height="551" alt="&#039;Te hice dios&#039;, el próximo fenómeno de la literatura española que habla de cómo &quot;el deseo y la autodestrucción se entrelazan”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Marcos Augusto se estrena en la narrativa explorando los límites de la pasión y la culpa en una historia moralmente ambigua que empieza a sonar como una de las revelaciones del año
</p><p class="subtitle">Cecilia F. Santomé, la escritora que con 'As despedidas' ha descrito el duelo por los abuelos</p></div><p class="article-text">
        Dos hombres se conocen en un chat en busca de sexo. Uno quiere infectarse <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/espana-punto-hablar-sida-memoria-artistica-vih-pregunta-si-momento-ahora_1_13210890.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de VIH, </a>el otro le promete que as&iacute; ser&aacute;, que le dar&aacute; &lsquo;el bicho&rsquo;. As&iacute; comienza <em>Te hice dios </em>(Random House, 2026), el debut literario del poeta Marcos Augusto. Una novela que explora una relaci&oacute;n marcada por los impulsos autodestructivos de cierto tipo de deseo, las mentiras y la necesidad de ser amados y comprendidos a pesar todo o, precisamente, por eso mismo. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Te hice dios, </em>que ya empieza a recomendarse en los c&iacute;rculos culturales y tiene papeletas para ser el pr&oacute;ximo fen&oacute;meno de la literatura en espa&ntilde;ol,<em> </em>se adentra en la posibilidad de amar a partir de Grindr y en la subcultura de los<em> bug chasing </em>(castellanizado como &lsquo;cazadores de bicho&rsquo;), de los que buscan contagiarse de VIH, que quieren ser inoculados a toda costa, y de aquellos que, a prop&oacute;sito, se lo dan. Aunque a veces, sin querer, las cosas se puedan ir de las manos y lo que empieza como un juego acabe con un cad&aacute;ver en una cama de hospital.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El morbo era tuyo, pero no se lo comentaste al desconocido que era yo. Grindr era para ti un campo de bichos y la polla un surtidor necesario, pero no suficiente&rdquo;, escribe Augusto desde la voz de un narrador que le escribe una carta a su amante muerto. Un narrador que se pregunta qu&eacute; pas&oacute;, que se culpa y se perdona al mismo tiempo y, tambi&eacute;n, se enga&ntilde;a un poco a s&iacute; mismo porque, cuenta Augusto en una conversaci&oacute;n con este peri&oacute;dico, todas las relaciones se sostienen sobre una parte de ficci&oacute;n. &ldquo;Todos nos erigimos sobre una narrativa propia&rdquo;, insiste el autor para se&ntilde;alar las redes sociales de todo tipo (Instagram, Tinder o Grindr) como principal ejemplo. &ldquo;Nosotros seleccionamos unas im&aacute;genes, nos construimos de determinada manera frente a la mirada del otro y ofrecemos una cara que, quiz&aacute; no es la mejor, pero s&iacute; la que deseamos ser&rdquo;, argumenta para se&ntilde;alar que es muy f&aacute;cil perpetrar la mentira, o determinado tipo de mentiras, desde nuestra propia imagen.
    </p><p class="article-text">
        <em>Te hice dios </em>es un poco eso, una novela de muchas caras que contiene muchos temas en el que sobresale, sobre todo, uno: el del duelo. Es una historia que habla de qui&eacute;n se va, pero fundamentalmente de qui&eacute;n se queda. Sobre c&oacute;mo la vida sigue para el narrador, porque la vida siempre contin&uacute;a para el que todav&iacute;a est&aacute; ah&iacute;. &ldquo;El narrador busca entenderse y justificarse una vez que ha pasado todo y a m&iacute; me interesaba mucho que fuera alguien que estuviera dentro de la historia, dentro de la vor&aacute;gine y que el lector no se pudiera fiar del todo de &eacute;l, porque al final es una versi&oacute;n de lo que ocurri&oacute;, est&aacute; pegado a los hechos&rdquo;, explica el autor, quien se&ntilde;ala que su novela podr&iacute;a encuadrarse dentro de las literaturas sobre el VIH. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando Herv&eacute; Guibert escribi&oacute; <em>El amigo que no me salv&oacute; la vida</em> (Gallimard, Francia,1990) habla de un momento muy espec&iacute;fico en el que todav&iacute;a no hab&iacute;a medicaci&oacute;n, yo hoy estoy hablando de otra cosa&rdquo;, contin&uacute;a para decir que las historias escritas en torno a esta enfermedad suelen ser en su mayor&iacute;a, hijas de un tiempo concreto. &ldquo;Hay 40.000 historias sobre el tema, pero yo quer&iacute;a hablar sobre el tema de hoy; que es el de la PrEP&rdquo;, especifica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El escritor de &#039;Te hice dios&#039;, Marcos Augusto                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La PrEP, acr&oacute;nimo de Profilaxis Preexposici&oacute;n, es un medicamento preventivo altamente efectivo (m&aacute;s del 90%) que toman las personas sin VIH para evitar contraer el virus antes de una posible exposici&oacute;n. Es muy com&uacute;n, adem&aacute;s, aducir toma de PrEP en encuentros sexuales espor&aacute;dicos entre hombres para mantener relaciones sexuales sin cond&oacute;n. &ldquo;Ahora mismo&rdquo;, contin&uacute;a Augusto, &ldquo;tenemos la certeza de que alguien que est&aacute; siendo medicado y tiene buena adherencia al tratamiento es indetectable y no puede transmitir el virus, pero mi novela se pregunta todo el rato que pasa con toda esa gente que no responde al tratamiento, qu&eacute; pasa con los que quedan, los que est&aacute;n en esa frontera en el mundo de la enfermedad&rdquo;, se&ntilde;ala. 
    </p><h2 class="article-text">La enfermedad como personaje </h2><p class="article-text">
        El libro abre con una cita de uno de los ensayos m&aacute;s conocidos sobre el estar enfermo de occidente, <em>La enfermedad y sus met&aacute;foras</em> de Susan Sontag, que public&oacute; ya enferma del c&aacute;ncer que la mat&oacute; en 2004 y dice as&iacute;: &ldquo;A todos, al nacer nos otorgan una doble ciudadan&iacute;a, la del reino de los sanos y la del reino de los enfermos. Y aunque prefiramos usar el pasaporte bueno, tarde o temprano cada uno de nosotros se ve obligado a identificarse, al menos por un tiempo, como ciudadano de aquel otro lugar&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Quería hacer un libro incómodo, hablar de realidades incómodas que todos sabemos que están ahí, pero que muchas veces no decimos en voz alta</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marcos Augusto</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que es una de las cosas m&aacute;s brillantes que se han escrito a ese respecto, leerla te cambia la mirada sobre el hecho de estar enfermo. A m&iacute; me la cambi&oacute;&rdquo;, confiesa Augusto, quien convierte al &ldquo;bicho&rdquo; casi tambi&eacute;n en un personaje de la trama. &ldquo;Es interesante ver c&oacute;mo entendemos las implicaciones sociales del estar enfermo, las connotaciones m&aacute;s all&aacute; del informe m&eacute;dico&rdquo;, se&ntilde;ala Augusto sin llegar a pronunciar la palabra estigma. Aunque no hace falta. La enfermedad, cierta enfermedad, lo lleva escrito en su propio nombre.
    </p><p class="article-text">
        Y tambi&eacute;n, se&ntilde;ala el autor, est&aacute; directamente relacionada con ese deseo animal que posee a los protagonistas y los mete en una espiral de la que ninguno de ellos es capaz de salir. &ldquo;Quer&iacute;a hacer un libro inc&oacute;modo, hablar de realidades inc&oacute;modas que todos sabemos que est&aacute;n ah&iacute;, pero que muchas veces no decimos en voz alta&rdquo;, contin&uacute;a el entrevistado que entiende que, en ocasiones, la lectura de su libro se pueda antojar un tanto dura aunque &eacute;l est&aacute; seguro de que lo que realmente puede incomodar es la verdad que se oculta ante el andamiaje de mentiras en el que se enredan sus protagonistas y es, a sus ojos, la violencia que comporta cualquier deseo. &ldquo;El deseo siempre implica una fricci&oacute;n, porque muy pocas veces coincide plenamente con el deseo del otro y, eso, muchas veces es tambi&eacute;n lo que nos atrae&rdquo;, contin&uacute;a para se&ntilde;alar que el suyo es un caso llevado, quiz&aacute;, al extremo, pero que no por eso deja de ser menos real.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/hice-dios-proximo-fenomeno-literatura-espanola-habla-deseo-autodestruccion-entrelazan_1_13372132.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Jul 2026 19:52:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Te hice dios', el próximo fenómeno de la literatura española que habla de cómo "el deseo y la autodestrucción se entrelazan”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Escritores,Narrativa,LGTBI,VIH]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cecilia F. Santomé, la escritora que con 'As despedidas' ha descrito el duelo por los abuelos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/cecilia-f-santome-escritora-as-despedidas-descrito-duelo-abuelos_1_13335944.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a67b63b-6a25-4eb9-9627-45b75031e2c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1146195.jpg" width="6000" height="3375" alt="Cecilia F. Santomé, la escritora que con &#039;As despedidas&#039; ha descrito el duelo por los abuelos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora gallega presenta en español su tercera novela, originalmente en su idioma, que se adentra en las horas en las que comienza el duelo por un familiar</p><p class="subtitle">La escritora favorita de Almodóvar que ocupa espacios de la derecha y renuncia al caché de llamarse novelista</p></div><p class="article-text">
        Todo empieza por el final, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cultura/tristeza-nombre-muerte-ejemplar-planes-culturales-descubrir-emociones-ocultas_132_12948978.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por la muerte</a>. La muerte del viejo, del abuelo, que, aunque esperada, detiene el tiempo. Ese es el comienzo y el hilo conductor de la trama de <em>As despedidas</em> (Consonni, 2024), la tercera novela de Cecilia F. Santom&eacute; (San Sim&oacute;n, 1984), que sigue las 72 horas posteriores al deceso. &iquest;Qu&eacute; pasa cuando se nos muere alguien? &iquest;C&oacute;mo sigue la vida cuando desaparece de golpe uno de los pilares que la sosten&iacute;an hasta ese momento? &iquest;C&oacute;mo te despides y piensas en alguien que est&aacute; delante de ti aunque ya no est&aacute;? Estas son algunas de las preguntas que se hace la narradora ante el cuerpo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/descubrir-abuelo-pederasta-contarlo-documental-sanar-heridas-familia_1_11700226.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de su abuelo</a>. Una narradora que es testigo y parte de lo que ocurre en una casa del rural gallego. Una casa en la que al muerto no se le despide con el asepticismo de un tanatorio con olor a desinfectante, sino en casa, en comunidad, como un evento social de los de antes, de los que ya no quedan.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo primero que surgi&oacute; fue el final&rdquo;, confiesa F. Santom&eacute; en conversaci&oacute;n con elDiario.es. &ldquo;Llevaba tiempo cavilando sobre c&oacute;mo la literatura te puede ayudar a gestionar ciertos sentimientos que te vienen desbordando&rdquo;, contin&uacute;a para se&ntilde;alar que <em>As despedidas</em> es una novela que viene de lejos, que estuvo habitando un rinc&oacute;n de su cabeza durante seis a&ntilde;os antes de, por fin, comenzar a escribirla. Los sentimientos que la atraparon fueron aquellos que condensan el duelo, el dolor, la p&eacute;rdida, el final de las familias y la zozobra a la que conducen la desaparici&oacute;n de los ritos que se van con el difunto.
    </p><p class="article-text">
        La suya es una novela de vida y de muerte. Algo que abunda en la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/ramona-heroina-obrera-gallega-conquistar-berlin_1_9963383.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">literatura gallega</a>; las cosas que rodean al morir. &ldquo;En Galicia todav&iacute;a existe una gran cultura de la muerte, aunque hoy quiz&aacute; est&eacute; desdibujada por la modernidad&rdquo;, explica la autora a este respecto. Y esa cultura de la muerte es lo que ella plasma en su novela con una suerte de mirada antropol&oacute;gica, de testimonio de lo que es y lo que ha sido y de lo que no se sabe si seguir&aacute; siendo. &ldquo;Aunque todav&iacute;a se recuerdan muchas cosas, ya no se ejecutan de ese modo y yo quer&iacute;a dejar parte de ello, de lo que es morirse en el rural&rdquo;, contin&uacute;a.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/f9c35ea0-cc8f-4777-b362-9fcdb474a744_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Una de las escenas que marca ese estado de cambio se encuentra al principio del libro, cuando la familia no encuentra al cura porque no hay, porque hay uno para varios pueblos y en ese momento no est&aacute; de servicio y genera una crisis organizativa. Imagen habitual y de actualidad en otros oficios, como el de los m&eacute;dicos rurales. &ldquo;Supongo que es un fragmento involuntariamente cr&iacute;tico. Mi principal ambici&oacute;n era simplemente recoger algo que est&aacute; a la orden del d&iacute;a en ese ambiente y &aacute;mbito&rdquo;, explica la escritora, a&ntilde;adiendo que el avance de la despoblaci&oacute;n acelera la falta de servicios de todo tipo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Y, en ese marco, puede faltar un sacerdote. Algo impensable hace dos d&eacute;cadas&rdquo;, afirma, para se&ntilde;alar que este es un elemento que complementa al trasfondo de la novela que es, en definitiva, de decadencia. &ldquo;Aunque en primer plano tenemos una imagen de resistencia, porque la muerte, como la vida, en comunidades peque&ntilde;as tiene mucho de social, en el fondo podemos intuir c&oacute;mo todo va degrad&aacute;ndose&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        F. Santom&eacute; cuenta que este trabajo, que se public&oacute; primero en gallego en 2024, ha sido muy enriquecedor, sobre todo al incorporarse como traductora de s&iacute; misma. &ldquo;Es una novela que est&aacute; tan pr&oacute;xima a una sociedad en la que yo he crecido a ratos y sobre la que, a veces, cuando se me pregunta por determinadas escenas, no puedo evitar emocionarme&rdquo;, confiesa. &ldquo;Hay mucho de lo que mi gente es y es bonito que quede encapsulado ah&iacute;, aunque sea literariamente. Es un peque&ntilde;o gui&ntilde;o a mi comunidad&rdquo;, contin&uacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La autora Cecilia Fernández Santomé.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El pensar c&oacute;mo crecer&aacute;n las nuevas generaciones que ya no podr&aacute;n morder ni oler las rosquillas de los abuelos o que no conocer&aacute;n los ritos que han rodeado el crecimiento de la protagonista es tambi&eacute;n donde reside parte de la fuerza del relato. &ldquo;Es una historia en la que yo quer&iacute;a ser muy sensorial, sensual, con los olores y los sabores y, en definitiva, esas cosas tan peque&ntilde;as que son las que, al final, forman nuestros universos&rdquo;, argumenta la autora para se&ntilde;alar que, para ella, estos detalles a los que no les damos la importancia que tienen, hablan mucho de las relaciones paternofiliales. 
    </p><h2 class="article-text">Figuras literarias</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Luego est&aacute;n los abuelos en s&iacute;, que, al menos para m&iacute;, pertenecen a una categor&iacute;a muy propia, muy especial, pero ni siquiera tenemos una palabra para describir su ausencia con respecto a los nietos&rdquo;, argumenta la escritora, quien asegura que esas ausencias desnombradas generan un sentimiento de orfandad muy profundo. &ldquo;Y algo de eso hay en esta novela, la necesidad de ya no ponerle un nombre, pero demostrar que hay un agujerito en la foto familiar a partir de su muerte&rdquo;, contin&uacute;a.
    </p><p class="article-text">
        F. Santom&eacute; no es la primera en tomar la figura de los abuelos como elemento de construcci&oacute;n literario. Los abuelos, en general, son una constante en la literatura como s&iacute;mbolos de memoria o de mundos que desaparecen. &ldquo;Narrativamente, nos fascinan tanto porque son el cord&oacute;n umbilical de las historias propias&rdquo;, opina la escritora, que agrega que, tambi&eacute;n, las relaciones entre abuelos y nietos suelen estar desprovistas de la tensi&oacute;n de la crianza y se forman desde un lugar m&aacute;s relajado, dando posibilidades a un v&iacute;nculo &ldquo;luminoso&rdquo;. &ldquo;Adem&aacute;s, su funci&oacute;n como comunicadores de las tradiciones que nos preceden tambi&eacute;n los convierten en figuras fascinantes con mucho potencial narrativo&rdquo;, alega.
    </p><p class="article-text">
        La muerte, claro, es tambi&eacute;n otra de las figuras literarias por excelencia. Quiz&aacute; la que m&aacute;s, aunque parad&oacute;jicamente la protagonista de esta historia sea, en el fondo, una vida reci&eacute;n apagada. Sin embargo, quiz&aacute; lo m&aacute;s peculiar es que hay varias muertes agazapadas en esta novela, tal y como se intuye en su polis&eacute;mico t&iacute;tulo. Y la del ser humano propiamente dicha, aunque literal, engloba mucho m&aacute;s que el deceso de un hombre mayor en su casa del pueblo. &ldquo;Lo m&aacute;s doloroso ha sido, quiz&aacute;, no escribir la muerte del abuelo, que no tiene una especial carga dram&aacute;tica m&aacute;s que la simb&oacute;lica para la familia, sino el construir esta especie de r&eacute;quiem para una sociedad moribunda. No todav&iacute;a muerta, pero s&iacute; moribunda&rdquo;, devela F. Santom&eacute;, finalizando con que escribir el obituario de algo querido cuando todav&iacute;a tiene un poquito de pulso es algo muy dif&iacute;cil.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/cecilia-f-santome-escritora-as-despedidas-descrito-duelo-abuelos_1_13335944.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Jun 2026 20:28:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cecilia F. Santomé, la escritora que con 'As despedidas' ha descrito el duelo por los abuelos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Literatura,Libros,Escritores,Duelo,Abuelos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Cariño, ¿cómo podríamos desarrollarlo de forma magistral?": el terremoto cultural sobre el uso de IA provocado por una Nobel de Literatura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/carino-desarrollarlo-forma-magistral-terremoto-cultural-ia-provocado-nobel-literatura_1_13242591.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6382d9fb-a02e-4f21-b884-9d7a72f62a9e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Cariño, ¿cómo podríamos desarrollarlo de forma magistral?&quot;: el terremoto cultural sobre el uso de IA provocado por una Nobel de Literatura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Olga Tokarczuk ha tenido que aclarar que utiliza un modelo de lenguaje como herramienta de documentación tras la polémica que causaron sus pesimistas palabras en una conferencia: "El mundo, con su inercia destructiva, ya no merece novelas largas y exigentes"</p><p class="subtitle">Los Javis sacuden Cannes con 'La bola negra', su ambiciosa y emocionante carta de amor a Lorca
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/olga-tokarczuk-nobel-literatura-escuelas-no-ensena-historia-judios-holocausto_1_10546313.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Olga Tokarczuk</a>, premio Nobel de Literatura, coment&oacute; hace pocos d&iacute;as en una mesa redonda que utilizaba la IA en su proceso creativo y que dejar&iacute;a de escribir novelas cuando termine la que tiene entre manos porque considera que &ldquo;el mundo, con su inercia destructiva, ya no merece novelas largas y exigentes&rdquo; y que los lectores de este tipo de novelas, como su obra <em>Los libros de Jacob</em> (Anagrama, 2023), est&aacute;n disminuyendo o enter&aacute;ndose del final de su obra &ldquo;gracias a los res&uacute;menes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A pesar de los temores, creo que los escritores somos los m&aacute;s aptos para herramientas como la IA&rdquo;, dijo Tokarczuk, seg&uacute;n recogi&oacute; el medio polaco <a href="https://mycompanypolska.pl/artykul/olga-tokarczuk-zapowiada-ostatnia-powiesc-w-karierze-pisanie-dlugich-opowiesci-jest-dzis-ekonomicznie-nieoplacalne/20717" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">My Company Polska</a>. &ldquo;A menudo le presento una idea a la m&aacute;quina para que la analice, pregunt&aacute;ndole: 'Cari&ntilde;o, &iquest;c&oacute;mo podr&iacute;amos desarrollar esto de forma magistral?'. Aunque conozco las alucinaciones y los numerosos errores f&aacute;cticos de los algoritmos en los campos de la econom&iacute;a rigurosa y los datos objetivos, debo admitir que en la fluidez de la ficci&oacute;n literaria, esta tecnolog&iacute;a es una ventaja de proporciones incre&iacute;bles&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        La autora polaca admiti&oacute; que, sin embargo, sent&iacute;a &ldquo;una profunda y muy humana tristeza por una era que desaparece para siempre&rdquo;. &ldquo;Me duele el coraz&oacute;n por la desaparici&oacute;n de la literatura tradicional, escrita durante meses en soledad, una obra de vida forjada en la mente de un individuo plenamente consciente. En todo esto, siento una terrible l&aacute;stima por Balzac, Cioran y el inimitable Nabokov, porque, a pesar de mi entusiasmo, no creo que ning&uacute;n chat pueda jam&aacute;s expresarse de una manera tan exquisita&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Tokarczuk admiti&oacute; que ten&iacute;a una versi&oacute;n de pago de un modelo de lenguaje y que estaba sorprendida con c&oacute;mo &ldquo;a menudo&rdquo; sus respuestas ampliaban su horizonte y profundizaban en su &ldquo;pensamiento creativo&rdquo;. Tambi&eacute;n advirti&oacute; del peligro de dejarse absorber y perder el prop&oacute;sito original.
    </p><h2 class="article-text">La IA como recurso documental</h2><p class="article-text">
        Cuando algunos fragmentos de esta conferencia empezaron a moverse en redes sociales, creci&oacute; la pol&eacute;mica y la autora polaca se vio obligada a clarificar sus palabras en su muro de Facebook. En un post se&ntilde;alaba que usa la IA como una herramienta. &ldquo;Siempre que la utilizo, verifico la informaci&oacute;n adicionalmente, tal como lo he hecho durante d&eacute;cadas leyendo libros y consultando bibliotecas y archivos&rdquo;, escribe, puntualizando que ninguno de sus textos ha sido escrito con la ayuda de la inteligencia artificial, salvo para agilizar la investigaci&oacute;n preliminar. 
    </p><p class="article-text">
        En la propia conferencia puso como ejemplo que le hab&iacute;a preguntado a la IA qu&eacute; canciones podr&iacute;an haber bailado los personajes de su novela hace varias d&eacute;cadas. Para rematar su post de Facebook, la escritora tir&oacute; de iron&iacute;a, a la luz de la creciente pol&eacute;mica: &ldquo;A veces me inspiran los sue&ntilde;os, pero antes de que esta afirmaci&oacute;n sea criticada duramente por los expertos, me apresuro a aclarar que son mis propios sue&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Ella no es la primera premio Nobel de Literatura fascinada por las posibilidades de la IA. En 2024, el escritor chino Mo Yan defendi&oacute; el futuro de la literatura en la era de la inteligencia artificial y revel&oacute; haber recurrido a ChatGPT para redactar un discurso en honor del tambi&eacute;n escritor Yu Hua.&nbsp;Adem&aacute;s, en la Feria del Libro de Buenos Aires, se&ntilde;al&oacute; que, en el &aacute;mbito t&eacute;cnico, la IA &ldquo;puede sustituir gran parte del trabajo de un traductor&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Horas antes de que el apellido Tokarczuk inundara internet, otro esc&aacute;ndalo hab&iacute;a saltado a la plaza p&uacute;blica: la elitista revista Granta publicaba y galardonaba un relato acusado de haber sido creado con IA generativa. L</span>a publicaci&oacute;n emiti&oacute; un comunicado en el que se&ntilde;alaban que su texto ganador estaba &ldquo;casi seguramente no escrito, sin ayuda, por un ser humano&rdquo;. Todo esto lo supieron porque, como explican, pasaron el relato por el detector Claude.ai tras las acusaciones de los lectores. Una IA evaluando a otra IA. &ldquo;Todav&iacute;a no sabemos por sentado si hemos dado un premio a un plagio por IA, y puede que nunca lo sepamos, pero hay cierta iron&iacute;a en que sea la propia IA la herramienta m&aacute;s eficiente para detectarse a s&iacute; misma&rdquo;, escriben desde Granta. <span class="highlight" style="--color:transparent;">&iquest;Es leg&iacute;timo? &iquest;Qui&eacute;n es el autor? &iquest;Qui&eacute;n se lleva la pasta? &iquest;Es plagio?</span>
    </p><h2 class="article-text">El verdadero problema es el derrotismo</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Que Olga Tokarczuk se meta y experimente y le pregunte cosas a la IA no tiene nada de malo, est&aacute; bien. Es lo mismo que se hac&iacute;a cuando buscas cosas en p&aacute;ginas web&rdquo;, valora Brenda Navarro, soci&oacute;loga y escritora mexicana. Autora, de entre otros,<em> Casas vac&iacute;as </em>(2019, Sexto Piso) y <em>Ceniza en la boca </em>(2022, Sexto Piso y cuya <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/diego-luna-aborda-migracion-cannes-hay-narrativa-conflicto-confrontacion-espana-mexico_1_13221920.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">adaptaci&oacute;n al cine ha dirigido Diego Luna</a>). Pero explica que el verdadero problema de sus declaraciones es el derrotismo, la mirada oscura sobre los lectores: &ldquo;Me preocupa que asiente esa idea de que la gente ya no va a leer, de que ya no nos interesan los relatos largos y complejos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A veces parece que le damos alas a esa idea de que la sociedad se est&aacute; volviendo idiota, pero lo que no sabemos la gente que vamos de los treinta y pico a los sesenta es que las nuevas generaciones est&aacute;n usando la IA, s&iacute;, pero no como nosotros. Ellos son m&aacute;s listos y est&aacute;n socializando el conocimiento de diferente manera. Adem&aacute;s, no toda su vida se da en internet&rdquo;, argumenta para se&ntilde;alar que &ldquo;los mayores&rdquo; se piensan que siguen dominando el mundo, pero ya no es as&iacute;. &ldquo;Se est&aacute;n haciendo un mont&oacute;n de cosas fuera de lo digital, basta con que preguntes en la Universidad Complutense de Madrid o en la Aut&oacute;noma de M&eacute;xico&rdquo;, insiste.
    </p><p class="article-text">
        El problema en este debate es, seg&uacute;n la cr&iacute;tica literaria y editora en Temas de Hoy Andrea Toribio, que se ha desplazado el foco al juicio de una persona concreta. En este caso, Olga Tokarczuk. &ldquo;Se la est&aacute; llevando a la plaza p&uacute;blica y se est&aacute; revisando su propuesta narrativa en general&rdquo;, apunta y se&ntilde;ala que parece que no somos capaces de escuchar al otro cuando est&aacute; expresando sus propias dudas. &ldquo;Creo que nadie deber&iacute;a juzgar eso, y menos con la violencia con la que se hace en redes&rdquo;, opina Toribio. La editora piensa que debemos enfrentarnos a esta tecnolog&iacute;a con prudencia y curiosidad, o bien con desconfianza si no ocupa el papel de la herramienta. O si, de pronto, impidiese el desarrollo de una pr&aacute;ctica art&iacute;stica o influyese en el pensamiento o devenir de dicha pr&aacute;ctica.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; hace la m&aacute;quina</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La m&aacute;quina est&aacute; condenada a la repetici&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala Andrea Toribio. &ldquo;Cuando empezamos a estar en internet, no sab&iacute;amos c&oacute;mo usar la web, no sab&iacute;amos c&oacute;mo meternos en los chats y dej&aacute;bamos que buscadores como Google o Yahoo nos dijeran un poco qu&eacute; hacer&rdquo;, recuerda Brenda Navarro. Para ella, estamos ante un nuevo momento de aprendizaje. &ldquo;Creo que lo que realmente va a ser, al final, este tipo de IA es una nueva modalidad de buscador alimentado por lo que vayamos diciendo nosotros&rdquo;, opina. Para ella, la IA generativa es una herramienta con todo lo que eso conlleva. Usar la IA tanto para escribir como para juzgar los escritos es, en esencia, una decisi&oacute;n humana. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que tenemos que preguntarnos es c&oacute;mo estamos dejando, otra vez, que los corporativos est&eacute;n utilizando nuestros datos y los vendan y, adem&aacute;s, est&eacute;n utilizando nuestras palabras para, por un lado, censurarlas y, por otro, perseguir a personas y generar discursos de odio mediante chatbots<em>&rdquo;,</em> argumenta Navarro. Lo importante es que los oligarcas tecnol&oacute;gicos no &ldquo;secuestren&rdquo; la conversaci&oacute;n en la red. &ldquo;Queremos que las cosas se resuelvan rapid&iacute;simo, pronto, en un a&ntilde;o o dos, pero la vida no funciona as&iacute;. Estamos dentro de un proceso hist&oacute;rico que tardar&aacute; en asentarse y, con este tema, daremos muchos palos de ciego hasta que se vaya la bruma&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        La escritora y soci&oacute;loga se&ntilde;ala que el debate de si se van a leer o no libros escritos con IA es algo manufacturado: &ldquo;No va a haber un mercado de esos libros, no se van a leer&rdquo;. La explicaci&oacute;n, para ella, es que la cultura y la producci&oacute;n cultural hoy es algo esencialmente elitista. &ldquo;Ahora mismo, son las clases medias las que tienen tiempo para sentarse a leer, para ocupar su espacio con algo que no sea productivo. Las mismas personas que est&aacute;n leyendo esos libros son las que los escriben&rdquo;, contin&uacute;a para se&ntilde;alar que, adem&aacute;s, si se busca entretenimiento puro y duro este ya tambi&eacute;n existe. Para ella, no existe nicho de mercado, ni de lectores, para la literatura de IA.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo abogo por la muerte del autor&rdquo;, bromea Navarro en referencia al ensayo de Roland Barthes. Para ella, es una conversaci&oacute;n necesaria: &ldquo;Me encantar&iacute;a que dej&aacute;ramos de vernos como un producto, que dej&aacute;ramos de subir cosas a Instagram constantemente, que las editoriales tambi&eacute;n dejaran de vernos como un producto en s&iacute; y volvi&eacute;ramos a poner el foco en lo importante: qu&eacute; se escribe y no qui&eacute;n lo escribe&rdquo;, sentencia. &ldquo;Lo que importa es el lenguaje, la construcci&oacute;n de ficciones, quiz&aacute; con esta situaci&oacute;n volvamos a ellos y se le quite esa importancia agrandada a los escritores que, en el fondo, no somos expertos en nada. Solo contamos historias&rdquo;, zanja.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/carino-desarrollarlo-forma-magistral-terremoto-cultural-ia-provocado-nobel-literatura_1_13242591.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 May 2026 21:12:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Cariño, ¿cómo podríamos desarrollarlo de forma magistral?": el terremoto cultural sobre el uso de IA provocado por una Nobel de Literatura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Libros,Inteligencia artificial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[25 años del ‘Arde’ de Migala: así se reconstruye un disco de culto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/25-anos-arde-migala-reconstruye-disco-culto_1_13221290.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0e03efda-62bf-4923-a1d7-3d17a3627cb6_16-9-discover-aspect-ratio_default_1143011.jpg" width="3361" height="1891" alt="25 años del ‘Arde’ de Migala: así se reconstruye un disco de culto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El grupo publica por primera vez en vinilo el álbum en español mejor valorado por Pitchfork y acompaña la reedición con un archivo digitalizado con retazos de su memoria de aquel momento</p><p class="subtitle">El resurgir de Caifanes: “Con el mundo tan dividido, la música pasa por encima de todo eso”</p></div><p class="article-text">
        Les pasaron cosas que no eran normales y ellos lo vivieron como si fuera lo m&aacute;s corriente del mundo. Lo cuenta Abel Hern&aacute;ndez con una sonrisa mientras echa la vista atr&aacute;s desde sus cincuenta y recuerda lo que fue Migala, un grupo de chavales que quer&iacute;a pasarlo bien, que quer&iacute;a hacer m&uacute;sica y a los que no les importaba otra cosa que no fuera su m&uacute;sica, su sonido, el amor al arte. Un grupo de chavales que acab&oacute; de gira por EEUU, donde llegaron impulsados por Stuart David (cofundador y bajista de Belle and Sebastian, adem&aacute;s de colaborador de Looper), y que consigui&oacute; una gran acogida de p&uacute;blico y cr&iacute;tica en Francia, B&eacute;lgica, Alemania, Portugal u Holanda. Tambi&eacute;n en Espa&ntilde;a, claro, donde <em>44</em>, su tercer trabajo, es considerado uno de los discos m&aacute;s importantes de aquello que comenzaba a llamarse &lsquo;indie espa&ntilde;ol&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Activos entre 1996 y 2005, Migala fue un experimento colectivo, m&aacute;s que una banda, liderado por Abel Hern&aacute;ndez, y los hermanos Coque y Diego Yturriaga como cabezas m&aacute;s visibles. Asimismo, participaron Jordi Sancho, Rub&eacute;n Moreno y Rodrigo Hern&aacute;ndez, junto a otros miembros variables, como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/nacho-vegas-fascismo-vende-clase-migrante-quitando-trabajo-son-senoros-blancos-traje_1_12997787.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nacho Vegas</a>. Su obra, que consigui&oacute; hacerse con sonido muy reconocible por su estilo y arreglos musicales, beb&iacute;a mucho del rock, el punk y el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/harry-styles-no-le-importa-no-pases-fiesta_129_13041801.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pop anglosaj&oacute;n</a>. La mayor&iacute;a de sus letras, de hecho, son en ingl&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Eso es, quiz&aacute;, lo que m&aacute;s me choca desde el hoy: escucharme cantar en ingl&eacute;s, me genera cierto conflicto&rdquo;, admite Abel Hern&aacute;ndez en conversaci&oacute;n con este peri&oacute;dico al ser preguntado por c&oacute;mo ha sido asomarse a su pasado desde el presente con la remasterizaci&oacute;n de <em>Arde </em>(2000), que esta primavera la discogr&aacute;fica Acuarela Discos ha lanzado en vinilo por primera vez, con una edici&oacute;n remasterizada desde cero mediante la recuperaci&oacute;n de los archivos originales. Igualmente, esta actualizaci&oacute;n de su obra incluye un <em>insert</em> con letras y cr&eacute;ditos ampliados y un QR que da acceso a contenido in&eacute;dito de la banda.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Se cumplen 25 años del lanzamiento de &#039;Arde&#039; de Migala"
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                Se cumplen 25 años del lanzamiento de &#039;Arde&#039; de Migala                            </span>
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        &ldquo;Es una reedici&oacute;n bastante especial no solo porque sea en vinilo, sino porque el proceso de remasterizar desde cero ha sido tan laborioso como bonito, casi de arqueolog&iacute;a sonora&rdquo;, apunta el m&uacute;sico, que se&ntilde;ala que han buceado en sus viejos ordenadores y programas y que han abierto sus proyectos de Cubase originales para volver a volcar la mezcla con una mayor calidad que la que tuvieron entonces. &ldquo;Hemos entrado hasta las tripas de <em>Arde</em>, pero tampoco lo hemos cambiado mucho, mantiene su esencia&rdquo;, asegura para se&ntilde;alar que los discos, o al menos un disco como este, se quedan en el limbo del tiempo; entre el pasado y el futuro. &ldquo;No me suena a viejo, desde luego, aunque quede fatal que lo diga yo&rdquo;, se r&iacute;e para a&ntilde;adir que, como cr&iacute;tico, adem&aacute;s de m&uacute;sico, al asomarse de nuevo a <em>Arde </em>ha visto que este conserva la efervescencia, ingenuidad y creatividad de lo que fue aquello.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay que tener en cuenta que <em>Arde </em>lleg&oacute; en nuestro momento cumbre, en el momento en el que empez&aacute;bamos a saber qu&eacute; era lo que est&aacute;bamos haciendo y en el que confluy&oacute; la creatividad de todos los que est&aacute;bamos involucrados&rdquo;, desarrolla el entrevistado. &ldquo;Ah&iacute; ya sab&iacute;amos lo que es la producci&oacute;n musical, aunque si miras los materiales y los medios que ten&iacute;amos y lo comparas con los equipos de bandas que est&aacute;n empezando hoy es alucinante. Tienen material profesional desde el principio&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Ellos, con los medios del ahora, han retocado una mezcla que, a sus ojos, &ldquo;estaba muy mal masterizada&rdquo;, opacada por las deficiencias propias que ten&iacute;an entonces y por la dificultad que tuvieron para escuchar lo que estaban mezclando. &ldquo;El m&aacute;ster era una cosa muy b&aacute;sica, no tiene nada que ver con lo que podemos hacer ahora. Y no es porque no se pudiera hacer entonces, sino porque nosotros no sab&iacute;amos hacerlo&rdquo;, agrega.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los integrantes de Migala                            </span>
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        A pesar de esa producci&oacute;n que Hern&aacute;ndez&nbsp;llama &ldquo;amateur&rdquo;, el <em>Arde </em>original fue el &aacute;lbum en espa&ntilde;ol mejor valorado por <em>Pitchfork </em>(revista online americana de cr&iacute;tica musical, lanzada en 1995 por el escritor Ryan Schreiber como un blog musical independiente), llegando a obtener una nota casi perfecta. Un 9,3 sobre 10. &ldquo;Pero es que el <em>Pitchfork </em>de aquellos a&ntilde;os no es lo que es hoy&rdquo;, protesta sonriente el m&uacute;sico. &ldquo;No ten&iacute;a la relevancia que tiene ahora, era una cosa m&aacute;s hipster, aunque s&iacute; que es verdad que tuvimos una gran acogida desde el principio, tanto del p&uacute;blico como de la cr&iacute;tica especializada. Y nosotros casi no nos dimos ni cuenta. Est&aacute;bamos muy poco atentos, no nos extra&ntilde;&oacute; que <em>Arde </em>funcionara tan bien. Nos result&oacute; algo normal, esperable, aunque no lo fuera en absoluto&rdquo;, rememora.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, entre otras cosas, han decidido echar la vista atr&aacute;s y no asomarse &uacute;nicamente al disco en s&iacute;. Un disco que, confiesa, hac&iacute;a a&ntilde;os que ninguno de ellos escuchaba hasta el final. Quiz&aacute; alguna canci&oacute;n suelta de vez en cuando, pero nada m&aacute;s. Hasta que surgi&oacute; y se materializ&oacute; la idea de volver a meter las manos en las tripas de lo que fue su buque insignia. De hecho, otra de las razones era ver qui&eacute;nes eran ellos entonces, c&oacute;mo lo vivieron, si siguen siendo las mismas personas o si son otras. Y si sus proyectos art&iacute;sticos actuales salen del mismo sito del que sali&oacute; aquel. Eso s&iacute;, sin los ojos de la morri&ntilde;a. Como mera curiosidad. 
    </p><h2 class="article-text">La huella en los otros</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Lo planteamos como un reencuentro no nost&aacute;lgico (en el aqu&iacute; y ahora) de algunos de los que integramos aquello y tambi&eacute;n con los que fuimos y ya no somos&rdquo;, explica Hern&aacute;ndez, a&ntilde;adiendo que les parece que, en su caso, lo que pasaba de puertas para adentro, esa intimidad de un peque&ntilde;o colectivo de amigos que hac&iacute;an cosas por amor al arte, quiz&aacute; fue m&aacute;s importante que lo que terminaron haciendo p&uacute;blico. &ldquo;Lo planteamos sin demasiadas jerarqu&iacute;as a priori entre categor&iacute;as como m&uacute;sica/no m&uacute;sica, objeto art&iacute;stico/no art&iacute;stico&rdquo;, desarrolla para explicar que ese archivo, a&uacute;n en crecimiento, puede incluir todo tipo de materiales surgidos en su d&eacute;cada en activo. &ldquo;M&aacute;s adelante veremos qu&eacute; cosas hacemos p&uacute;blicas, qu&eacute; se edita en formato f&iacute;sico y cu&aacute;les nos guardamos para nosotros&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Destacamos tanto, quiz&aacute;, por nuestras influencias&rdquo;, interviene Rodrigo Hern&aacute;ndez, hermano y compa&ntilde;ero de banda del anterior, que ha escuchado en silencio el discurso de Abel. &ldquo;Ten&iacute;amos un espectro muy amplio, no est&aacute;bamos escuchando lo que escuchaba, en general, la gente de nuestra edad&rdquo;, contin&uacute;a para se&ntilde;alar que todo eso se les col&oacute; dentro. Desde las m&uacute;ltiples ramificaciones del jazz, hasta el folk americano, pasando por el post punk. Fueron novedosos en un momento en el que lo que hoy llamamos indie en Espa&ntilde;a era, a sus ojos, algo m&aacute;s sencillo de interpretar. &ldquo;De repente llegaron estos raritos que &eacute;ramos nosotros y volcamos en nuestro trabajo toda la curiosidad que llev&aacute;bamos encima. Eso es lo que nos llev&oacute; a hacer lo que hicimos&rdquo;, ilustra Rodrigo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que hacíamos era un poco rarito en su momento. Es lo que provocó tan buenas primeras críticas, parecía como si hubiéramos abierto un portal</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rodrigo Hernández</span>
                                        <span>—</span> Músico
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su sonido caracter&iacute;stico y la tem&aacute;tica del disco, que no era otra cosa que el paso a la madurez, el hacerse adultos, el dejar de ser cr&iacute;os, el tener problemas y desencantos de los de verdad, resuenan en muchas bandas nacionales actuales. Preguntados por d&oacute;nde se encuentran y se reconocen, los hermanos sonr&iacute;en, piensan en alguien (o, m&aacute;s bien, &lsquo;&aacute;lguienes&rsquo;) y dicen que no. Que prefieren no dar nombres porque no saben c&oacute;mo han llegado a su proceso creativo. Si, efectivamente, se inspiraron en ellos, o si ha sido su propio camino el que les ha llevado a ese lugar. &ldquo;Hay veces que dices, &iexcl;co&ntilde;o!, si suena muy parecido a lo que hac&iacute;amos nosotros, &iquest;no?, pero tampoco sabes si han cogido el atajo o llegado por su propio pie&rdquo;, dice Abel.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora ya no, pero lo que hac&iacute;amos era un poco rarito en su momento. Yo creo que eso es lo que provoc&oacute; tan buenas primeras cr&iacute;ticas, parec&iacute;a como si hubi&eacute;ramos abierto un portal&rdquo;, apuntala Rodrigo. Tanto que, si <em>Arde </em>hubiera salido hoy, probablemente habr&iacute;a pasado desapercibido. Enterrado entre tanta m&uacute;sica nueva constante, en el deseo de destacar que tienen todos siempre y que, ahora, permite producir m&aacute;s que nunca. O puede que se hubiera viralizado porque alg&uacute;n chaval hubiera escogido alguna de sus canciones para ponerla de fondo a su v&iacute;deo vertical de menos de minuto y medio de duraci&oacute;n. Estos son los escenarios que baraja Abel Hern&aacute;ndez al ser preguntado, porque considera que cualquier cosa es posible. Pero admite decantarse, sobre todo, por el primero. Por la nada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hoy hay m&aacute;s m&uacute;sica, hay m&aacute;s facilidades para hacer las cosas, pero tambi&eacute;n m&aacute;s competencia, una atenci&oacute;n mucho m&aacute;s dispersa y, sobre todo, mucha menos originalidad. Por un lado, ya se ha hecho todo y, por otro, hay mogoll&oacute;n de bandas con propuestas interesantes y la gente se rompe la cabeza pensando en c&oacute;mo destacar, en c&oacute;mo llamar la atenci&oacute;n&rdquo;, argumenta Abel Hern&aacute;ndez. &ldquo;Hoy, las cosas que funcionan m&iacute;nimamente tienen un trabajo de marketing y de inversi&oacute;n publicitaria detr&aacute;s. Y, nosotros, con ese tema fuimos muy descuidados, demasiado descuidados&rdquo;, contin&uacute;a para finalizar con que, probablemente, el impacto habr&iacute;a sido muy diferente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/25-anos-arde-migala-reconstruye-disco-culto_1_13221290.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 May 2026 20:11:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[25 años del ‘Arde’ de Migala: así se reconstruye un disco de culto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Música,Industria musical,Canciones,Pop,Artistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eva Baltasar, escritora: "Aunque ves las señales del amor tóxico, a veces estás dispuesta a pagar el precio"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/eva-baltasar-escritora-ves-senales-amor-toxico-veces-dispuesta-pagar-precio_1_13197171.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1d3323ab-14fb-44f0-a85a-fcf92824bf10_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142344.jpg" width="7869" height="4426" alt="Eva Baltasar, escritora: &quot;Aunque ves las señales del amor tóxico, a veces estás dispuesta a pagar el precio&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora catalana regresa con ‘Peces’, una novela sobre adicciones varias, maltrato y la adoración extrema del otro
</p><p class="subtitle">Lo que el asesinato de Samuel Luiz nos explica sobre los monumentos para recordar a alguien
</p></div><p class="article-text">
        Como todas sus novelas, <em>Peces</em> (Random House, 2026) parte de una vivencia personal, de un pedazo de mundo que ella ha vivido, que ha conocido bien, y que ha necesitado plasmar a trav&eacute;s de la ficci&oacute;n. &ldquo;Mi propio recorrido vital es el que me lleva hasta aqu&iacute;. Yo he pasado por historias de esas que nos ocurren a una gran mayor&iacute;a de personas y de ah&iacute; me viene la fascinaci&oacute;n por escribirlas&rdquo;, explica <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/eva-baltasar-personas-escupidas-sistema-forman-parte-sistema_1_11383406.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eva Baltasar</a> (Barcelona, 1978) frente a una jarra de agua en conversaci&oacute;n con elDiario.es para hablar de esta, su <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/eva-baltasar-deberes-psiquiatra_128_1830585.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">quinta novela</a>, que narra la historia de amor y obsesi&oacute;n entre una escritora y una vendedora de pescado frito en una roulotte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un relato que explora el maltrato, las adicciones y la adoraci&oacute;n extrema de un otro por encima de todo lo dem&aacute;s. Una obsesi&oacute;n que surge una ma&ntilde;ana de un d&iacute;a cualquiera y que le cambia la vida a la narradora en un instante, desde el momento en el que ve a esa mujer grande, con las manos tambi&eacute;n grandes, impregnadas del olor del mar. Su existencia, hasta entonces solitaria y a ratos aburrida, tuerce el tim&oacute;n y se dirige, directa, hacia las rocas.
    </p><p class="article-text">
        El germen de este relato, contado en primera persona una vez ya ha pasado todo, surgi&oacute; durante la escritura de la segunda parte de <em>Ocaso y fascinaci&oacute;n</em>, su anterior novela. &ldquo;En la parte de fascinaci&oacute;n hay una escena en la que el protagonista tiene una especie de virgen a la que adora y, dentro de sus muchas capas, hay una suerte de erotismo, de relaci&oacute;n amorosa. Ah&iacute; me di cuenta de que era un tema en el que quer&iacute;a quedarme m&aacute;s tiempo, pero ten&iacute;a que ser con otra historia&rdquo;, explica Baltasar. Y, de la idea de esa virgen intocable, comenz&oacute; a desarrollarse lo que acabar&iacute;a por convertirse en <em>Peces,</em> una historia de amor, pero de amor monstruoso.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c395a1c1-f65a-45e8-9f79-cdae14198310_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Crecemos pensando que una relaci&oacute;n, en esencia, es una historia de amor. Y nos creemos que las cosas que nos ocurren ah&iacute; dentro son amor cuando, muchas veces, no lo son&rdquo;, contin&uacute;a la catalana, que estuvo dos a&ntilde;os desarrollando la relaci&oacute;n entre Victoria y esa escritora que, por no tener, no tiene ni nombre. Y eso se debe a que Baltasar confiesa que nunca tiene la novela en la cabeza antes de escribir, que no sabe a qu&eacute; personajes va a conocer, que se desarrollan &ldquo;solos&rdquo;. Que, a veces, siente que ella no escribe sus propias historias y que pensaba que iba a conocer bien al personaje de la narradora, pero que quien se despleg&oacute; ante ella fue el del objeto de deseo; la otra mujer. Victoria.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n que, en el momento en el que comenz&oacute; a escribir, estaba inmersa leyendo a Robert L. Stevenson y la dualidad de Dr. Jekyll y Mr. Hyde inspir&oacute;, e impregn&oacute;, la relaci&oacute;n entre sus dos protagonistas. &ldquo;Es un poco, casi, lo que ocurre en la novela&rdquo;, comenta para argumentar que la narradora se enamora de su propia oscuridad: &ldquo;Victoria es muy oscura, guarda mucha violencia, y el amor lo que quiere es integraci&oacute;n. T&uacute; aspiras a integrar aquello que tanto te atrae del otro&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La violencia del deseo</strong></h2><p class="article-text">
        Un amor a primera vista que arrastra y empuja y que, a pesar del dolor, la narradora, obnubilada, no es capaz de soltar. &ldquo;A m&iacute; estos amores me fascinan. Y cuando me ha ocurrido es horrible, s&iacute;, porque parece que hay un mandato ah&iacute;, que no te puedes negar. Te ha tocado. Es esa persona&rdquo;, contin&uacute;a Baltasar para se&ntilde;alar que cuesta mucho resistirse a ese tipo de atracci&oacute;n. &ldquo;Y t&uacute; ves las se&ntilde;ales, claro que las ves. Sabes que vas a sufrir y aun as&iacute;, muchas veces, est&aacute;s dispuesta a pagar el precio&rdquo;, asegura la escritora que desvela que, para dibujar esta historia, ha tirado de los tres grandes amores t&oacute;xicos de su vida, que realmente fueron obsesiones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El amor muchas veces comienza como una obsesi&oacute;n, siempre hay un componente de obsesi&oacute;n cuando te enamoras&rdquo;, opina para a&ntilde;adir que lo que busca el enamoramiento es que una se vincule&nbsp;hiperr&aacute;pido. &ldquo;Es como una droga, tu cuerpo empieza a generar sustancias que te mantienen atada a la otra persona y, entonces, ocurre eso tan divertido de que el foco, que deber&iacute;a estar en ti, lo centras en la otra persona y tu vida se va desestructurando&rdquo;, desvela la autora de libros como <em>Permafrost, Boulder </em>o<em> Mamut.</em>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El amor muchas veces comienza como una obsesión, siempre hay un componente de obsesión cuando te enamoras</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eva Baltasar</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Eso es, claro, lo que le ocurre a su protagonista, que se convierte en el sat&eacute;lite de ese gran sol que es Victoria. La mujer que la cuida y maltrata al mismo tiempo y que la arrastra hasta un punto muy extremo. &ldquo;Todos arrastramos las mismas cuatro heridas de infancia, pero con distintos colores. Abandono, rechazo, etc., y eso hace que t&uacute; vivas esperando a que otros te quieran&rdquo;, explica Baltasar para a&ntilde;adir que esa din&aacute;mica de cal y arena &ldquo;ata much&iacute;simo&rdquo;. &ldquo;Obvias el maltrato y te quedas con que te est&aacute;n cuidando. Es una situaci&oacute;n que creo que nos ha pasado a muchos, y yo ten&iacute;a muchas ganas de explorarla en la narrativa&rdquo;, cuenta la escritora para incidir que en dolor tambi&eacute;n se ocultan pedazos de placer: &ldquo;Hay goce en el maltrato, es parte de esa droga que necesitas volver a consumir&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Historias corrientes&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Con este quinto trabajo Baltasar parece haber entrado en ese boom de literatura, escrito por mujeres en su mayor&iacute;a, que habla de eso, de la violencia recibida en el d&iacute;a a d&iacute;a por las mujeres a manos de los otros: El hombre, la sociedad y, tambi&eacute;n, otras mujeres. Historias retratadas en novelas recientes como<em> Los nombres </em>(2026, Salamandra) de Florence Knapp, <em>La chica m&aacute;s lista que conozco</em> (2026, Lumen) de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/sara-barquinero-universidad-hay-profesores-dicen-guarro-sistemico_1_13078213.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sara Barquinero</a> o <em>Comer&aacute;s Flores</em> (2025, Libros del Asteroide) de Luc&iacute;a Solla.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es curioso porque con <em>Mamut </em>me dijeron lo mismo, que estaba circunscrita en esa tendencia de la vuelta a la naturaleza, al campo, lo rural, pero yo solo hablaba de una historia que yo viv&iacute; con 26 a&ntilde;os sin que fuera exactamente mi historia&rdquo;, apunta Baltasar, que asegura estar al margen de tendencias narrativas. &ldquo;No tengo ni idea de que se lleva porque apenas leo literatura contempor&aacute;nea, pero es verdad que esto es algo que me ocurre, casi, con cada libro&rdquo;, r&iacute;e la escritora que admite que, de alguna manera, debe estar conectada con el mundo aunque ella &lsquo;viva a lo suyo&rsquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En <em>Ocaso y Fascinaci&oacute;n</em> me pas&oacute; con el tema de la crisis de la vivienda, pero claro, es lo que hay. Son las cosas que ocurren, que me ocurren a m&iacute;, que nos ocurren a todos&rdquo;, contin&uacute;a para se&ntilde;alar que una puede estar s&uacute;per aislada, pero vivir en la onda de lo que se respira ah&iacute; fuera. &ldquo;No he le&iacute;do muchos de los libros que tratan estos temas, pero al final mi propio recorrido vital me ha tra&iacute;do hasta aqu&iacute;&rdquo;, zanja Baltasar que considera interesante c&oacute;mo todo puede estar conectado aunque una, muchas veces, no se d&eacute; ni cuenta.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/eva-baltasar-escritora-ves-senales-amor-toxico-veces-dispuesta-pagar-precio_1_13197171.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 May 2026 19:33:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eva Baltasar, escritora: "Aunque ves las señales del amor tóxico, a veces estás dispuesta a pagar el precio"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Amor,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ahora vemos 'red flags' por todas partes: ¿tiranía o una forma más sabia de afrontar las relaciones?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ahora-vemos-red-flags-partes-tirania-forma-sabia-afrontar-relaciones_1_13183200.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a088990-ddb2-4737-b510-0921ebdd158a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x750y231.jpg" width="1200" height="675" alt="Ahora vemos &#039;red flags&#039; por todas partes: ¿tiranía o una forma más sabia de afrontar las relaciones?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre la protección y la hipervigilancia o cómo los conceptos virales de internet permean en nuestras vidas</p><p class="subtitle">'Stack dating' o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”</p></div><p class="article-text">
        Al final de la pel&iacute;cula <em>A</em><em>lt</em><em>a</em><em> fidelid</em><em>a</em><em>d, </em>el protagonista, un mel&oacute;mano empedernido, va a cenar a casa de una pareja que le cae muy bien. All&iacute;, descubre horrorizado que los discos que coleccionan son, para &eacute;l, lo peor de lo peor. M&uacute;sica que, hasta el momento, asociaba a gente con la que no quer&iacute;a tener nada que ver. Si la cinta, que se estren&oacute; en el a&ntilde;o 2000, se hubiera rodado ahora, el espectador dir&iacute;a que el personaje de Rob Gordon (interpretado por John Cusack) se hab&iacute;a dado de bruces con lo que hoy denominamos como <em>&ldquo;red fl</em><em>a</em><em>g&rdquo;, </em>una se&ntilde;al de que ah&iacute; no es y que, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se ha popularizado a trav&eacute;s de <em>reels </em>en Instagram y TikTok para descartar de inmediato relaciones incipientes. Sobre todo en los terrenos del ligue.
    </p><p class="article-text">
        El concepto, de origen anglosaj&oacute;n, est&aacute; documentado desde el siglo XVIII y proviene del uso hist&oacute;rico de banderas rojas como se&ntilde;ales de peligro, riesgo o alto al fuego en contextos mar&iacute;timos, militares y de seguridad. Una se&ntilde;alizaci&oacute;n sencilla y directa que, con el tiempo, se ha ido adaptando al lenguaje cotidiano para referirse a cualquier indicio de riesgo, dando el salto definitivo en la era del lenguaje de internet; pasando de advertencia general a etiqueta para identificar comportamientos problem&aacute;ticos y, en muchas ocasiones, simplificarlos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;B&aacute;sicamente, es una heterodefinici&oacute;n. O sea, una adscripci&oacute;n de ciertos rasgos, a menudo negativos, que hacemos sobre cierto colectivo sin contar con &eacute;l. Lo peculiar del entorno digital creo que es su carga ir&oacute;nica&rdquo;, explica C&eacute;sar Rendueles, soci&oacute;logo e investigador del CSIC, adem&aacute;s de ensayista, en conversaci&oacute;n con elDiario.es.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, Rendueles se&ntilde;ala que ese medio en serio medio en broma al que todos recurrimos a veces se convierte en un veh&iacute;culo para &ldquo;pr&aacute;cticas bastante cuestionables&rdquo;. &ldquo;Al final, lo de la <em>red fl</em><em>a</em><em>g</em> es el prejuicio que se puede permitir alguien progresista que, en principio, ve con malos ojos los prejuicios&rdquo;, explica para a&ntilde;adir que, aunque es un t&eacute;rmino que puede resultar inocuo y formar parte de un juego, dentro del contexto actual (con <em>a</em><em>pps,</em> m&uacute;ltiples opciones y elecci&oacute;n constante) favorece que haya una mayor intolerancia a la hora de relacionarse de nuevas con alguien, y m&aacute;s en un entorno de flirteo. &ldquo;La cultura digital hegem&oacute;nica es tan hostil y proclive a un conflicto muy descarnado (linchamientos, acosos, ridiculizaci&oacute;n&hellip;) que nos vuelve muy intolerantes a cualquier clase de desavenencia, incluso conflictos menores que forman parte de cualquier tipo de interacci&oacute;n social&rdquo;, desarrolla el soci&oacute;logo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La cultura digital hegemónica es tan hostil y proclive a un conflicto muy descarnado (linchamientos, acosos, ridiculización…) que nos vuelve muy intolerantes a cualquier clase de desavenencia, incluso conflictos menores que forman parte de cualquier tipo de interacción social</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">César Rendueles</span>
                                        <span>—</span> sociólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Vidas a la carta</h2><p class="article-text">
        Eduardo, 47 a&ntilde;os, lleva poco tiempo en las <em>a</em><em>pps </em>buscando pareja tras haberse separado y dice que, cada vez, cuenta menos de s&iacute; mismo a las personas con las que tiene citas. &ldquo;Me cuesta mucho conectar y he tenido malentendidos al hacer alguna broma al intentar conectar&rdquo;, explica para recordar que, en una ocasi&oacute;n, tras una cita, la chica con la que qued&oacute; le dijo que si la canci&oacute;n que &eacute;l le hab&iacute;a recomendado se la hab&iacute;a ense&ntilde;ado a &eacute;l otra mujer. &ldquo;Le dije que s&iacute; y aquello no le gust&oacute;&rdquo;, comenta para se&ntilde;alar que, con otras dos personas, tuvo una relaci&oacute;n intensa de varias semanas hablando todos los d&iacute;as, hasta que desaparecieron de su chat diario.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A medida que he ido teniendo estas experiencias lo que menos quiero es mostrarme de verdad. &iquest;Para qu&eacute;?&iquest;Para que la gente pierda inter&eacute;s? Gente desconocida con la que quedas un rato y te descartan sin que t&uacute; sepas muy bien por qu&eacute;&rdquo;, se queja el entrevistado, que ha preferido no dar su verdadero nombre. &ldquo;Yo estoy muy al inicio, pero pienso en c&oacute;mo estar&aacute; la gente que lleva a&ntilde;os teniendo varias experiencias as&iacute; cada mes. A veces tengo la sensaci&oacute;n de que vas con expectativas prefijadas de lo que te vas a encontrar y buscas hiperest&iacute;mulos y tienes la sensaci&oacute;n de que siempre puede haber algo mejor de lo que est&aacute;s consiguiendo en este momento&rdquo;, opina Eduardo tras confesar que cada vez ve con mayor recelo las interacciones ante potenciales encuentros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2004, el psic&oacute;logo norteamericano Barry Schwartz publicaba el libro <em>L</em><em>a</em><em> p</em><em>a</em><em>r</em><em>a</em><em>doj</em><em>a</em><em> de l</em><em>a</em><em> elecci&oacute;n, </em>en el que relacionaba la satisfacci&oacute;n humana en relaci&oacute;n con la libertad de decisi&oacute;n. Schwartz sosten&iacute;a que el ser humano tiende a estar menos satisfecho con las decisiones que toma cuantas m&aacute;s alternativas tenga donde elegir. Aplicando su teor&iacute;a al mercado de las aplicaciones del ligue, que multiplican potencialmente las opciones disponibles, las <em>red fl</em><em>a</em><em>gs </em>funcionan como atajos para filtrar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
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      <p class="quote-text">En el mercado de las aplicaciones de ligue, que multiplica potencialmente las opciones disponibles, las &#039;red flag&#039; funcionan como atajos para filtrar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un teor&iacute;a que adscribe Oriol Erausquin, doctorando en sociolog&iacute;a por el CSIC y la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y autor del ensayo <em>L</em><em>a</em><em> r</em><em>a</em><em>bi</em><em>a</em><em> es nuestr</em><em>a</em> (Siglo XXI, 2025), quien se&ntilde;ala el fen&oacute;meno, de entrada, como una buena herramienta, ya que, a su juicio,&nbsp;la concepci&oacute;n actual de las <em>red fl</em><em>a</em><em>gs</em> naci&oacute; de la necesidad de nombrar ciertos comportamientos para los que no ten&iacute;amos nombre y que dej&aacute;bamos que ocurrieran, &ldquo;sobre todo en cuanto a las actitudes de los hombres hacia las mujeres&rdquo;. Pero que, con el tiempo, se ha ido problematizando: &ldquo;Al final se relaciona con una econom&iacute;a sexual y afectiva que trata al resto de las personas como si formaran parte de un cat&aacute;logo en el que aplicamos criterios de filtraje porque es a lo que nos empujan las aplicaciones: es la &uacute;nica manera de navegarlas&rdquo;, argumenta.
    </p><p class="article-text">
        Algo as&iacute; le ocurri&oacute; a Ra&uacute;l, de 32 a&ntilde;os, cuando conoci&oacute; a una chica que, sobre el papel, era todo lo que pod&iacute;a gustarle. &ldquo;Pero se me quitaron las ganas de golpe cuando me propuso hacer una entrevista por videollamada antes de quedar, <a href="https://www.eldiario.es/era/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13156896.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p</a><a href="https://www.eldiario.es/era/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13156896.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13156896.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">r</a><a href="https://www.eldiario.es/era/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13156896.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13156896.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> no perder el tiempo</a>&rdquo;, relata en conversaci&oacute;n con este peri&oacute;dico. &ldquo;Adem&aacute;s, me coincidi&oacute; justo con un proceso de selecci&oacute;n para un puesto de trabajo y sent&iacute; que estaba siendo entrevistado por partida doble&rdquo;, contin&uacute;a para recordar que la chica le dijo que era mucho mejor ver si hab&iacute;a qu&iacute;mica por videollamada para as&iacute; no gastar el rato teniendo que ir a tomarse un caf&eacute; o una cerveza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me pareci&oacute; una locura, nunca hab&iacute;a visto a nadie querer optimizar el tiempo de esta manera. Adem&aacute;s de que <a href="https://www.eldiario.es/era/arte-perdido-flirteo-saturacion-apps-devuelto-ganas-ligar-persona_1_11808221.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo chulo del lig</a><a href="https://www.eldiario.es/era/arte-perdido-flirteo-saturacion-apps-devuelto-ganas-ligar-persona_1_11808221.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/arte-perdido-flirteo-saturacion-apps-devuelto-ganas-ligar-persona_1_11808221.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">r es eso</a>, quedar con alguien para ver qu&eacute; ocurre&rdquo;, finaliza Ra&uacute;l.
    </p><h2 class="article-text">Lo que no se nombra no existe</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Este es un tema en el que he pensado mucho y me dan mucha envidia las nuevas generaciones, que tienen en su vocabulario t&eacute;rminos que en mi adolescencia o primera juventud no exist&iacute;an&rdquo;, apunta Delia Rodr&iacute;guez, periodista especializada en la relaci&oacute;n entre tecnolog&iacute;a, medios y sociedad. &ldquo;De entrada me parece muy guay que el t&eacute;rmino <em>'red fl</em><em>a</em><em>g' </em>sea hoy parte de nuestro vocabulario&rdquo;, contin&uacute;a para se&ntilde;alar que, con una clara econom&iacute;a de lenguaje, se ha puesto nombre y se han se&ntilde;alado cosas que antes se pasaban por alto en el terreno de las relaciones, como la luz de gas<em> (g</em><em>a</em><em>slighting)</em> o los comportamientos <a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">n</a><a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rcisist</a><a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s</a>, entre otros. &ldquo;Me parece muy bien que esto sea una cosa que las chicas j&oacute;venes tienen en la cabeza porque te puede ahorrar muchos disgustos de cara al futuro&rdquo;, comenta Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta ahora es qu&eacute; ocurre, cuando los <em>reels </em>de TikTok e Instagram se llenan de consejos sobre c&oacute;mo indentificar <em>red fl</em><em>a</em><em>gs</em> y se produce, desde las pantallas, una tipificaci&oacute;n muy veloz de los comportamientos humanos de un primer vistazo, llegando al <a href="https://www.eldiario.es/era/pas-persona-altamente-sensible-autodiagnostico-redes_1_10977843.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uso com&uacute;n de t&eacute;rminos m&eacute;dicos</a> y terap&eacute;uticos en conversaciones de a pie, como la calificaci&oacute;n de los <a href="https://www.eldiario.es/era/dia-gestionando-emociones-no-paramos-hablar-si-estuvieramos-consulta-psicologo_1_12591345.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tipos de&nbsp;</a><a href="https://www.eldiario.es/era/dia-gestionando-emociones-no-paramos-hablar-si-estuvieramos-consulta-psicologo_1_12591345.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/dia-gestionando-emociones-no-paramos-hablar-si-estuvieramos-consulta-psicologo_1_12591345.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pego</a> en ansioso y evitativo, entre otros.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De entrada me parece muy guay que el término &#039;red flag&#039; sea hoy parte de nuestro vocabulario (...) y que sea una cosa que las chicas jóvenes tienen en la cabeza porque te puede ahorrar muchos disgustos de cara al futuro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Delia Rodríguez</span>
                                        <span>—</span> periodista y ensayista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Esto es algo que pasa cuando se convierte en contenido, cuando la din&aacute;mica de las redes convierte algo en contenido&rdquo;, dice Delia Rodr&iacute;guez, y a&ntilde;ade que es algo que se viraliza porque nos interesa a todos mucho, porque es cotilleo puro. &ldquo;Y el cotilleo se ha demostrado que, evolutivamente, tiene muchas ventajas sociales&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, precisamente por eso, porque es contenido, la periodista se&ntilde;ala la importancia de tener en cuenta los incentivos econ&oacute;micos que hay detr&aacute;s de los relatos de las pantallas. &ldquo;Si la historia de tu TikTok consigue much&iacute;simo &eacute;xito es posible que la exageres, que la vuelvas a contar o te haces una serie, precisamente animado por el impacto conseguido. Y esas historias tenemos que cogerlas un poco con pinzas porque, igual, no est&aacute; pasando tanto como creemos, sino que est&aacute; dentro de las l&oacute;gicas del contenido&rdquo;, desarrolla para se&ntilde;alar que, no obstante, la etiqueta del otro en un primer vistazo no deja de ser una de las primeras fases del ligoteo. &ldquo;Puede resultar cruel, s&iacute;, pero todos desechamos a gente por intuiciones, por cosas absurd&iacute;simas&rdquo;, apunta Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        Como hizo Irene, que no se llama Irene pero prefiere no dar su verdadero nombre: &ldquo;Una vez fui a la casa de un t&iacute;o que cre&iacute;a que me gustaba y con el que llevaba ya varias citas de horas de conversaci&oacute;n intensa, y al abrirme la puerta decid&iacute; que no porque se hab&iacute;a puesto una camiseta blanca de tirantes y un pantal&oacute;n blanco. Lo siento, pero no puedo&rdquo;. Irene cuenta que, en otra ocasi&oacute;n, no se fue a casa de otro porque se dio cuenta de que llevaba puesto un colgante como de <em>El se&ntilde;or de los </em><em>a</em><em>nillos</em>. Y eso a ella no le va.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como para no andar muy pendiente de las señales que te va dando la gente a la que vas conociendo, que luego te echas novio, sale mal y a ver quién encuentra piso&#039;, bromea Ángela, de 25 años</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Dos universos cada vez m&aacute;s alejados&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Tampoco hay que olvidar otro fen&oacute;meno, que va de la mano del uso de las <em>red fl</em><em>a</em><em>gs; </em>la vuelta con fuerza de la idealizaci&oacute;n de la familia tradicional frente a otros modelos relacionales y c&oacute;mo estos chocan en el 'mercado del ligue'.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos de Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas (CIS), que pregunta mensualmente a los ciudadanos espa&ntilde;oles por su orientaci&oacute;n pol&iacute;tica, pidi&eacute;ndoles que se ubiquen dentro de una escala del uno al diez, siendo el uno la &ldquo;extrema izquierda&rdquo; y el diez la &ldquo;extrema derecha&rdquo;, desde hace dos a&ntilde;os los caminos entre las mujeres y los hombres j&oacute;venes (de 18 a 24 a&ntilde;os en su estudio) se separan; ellos hacia la derecha y ellas hacia la izquierda, una tendencia internacional.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, tal y como se&ntilde;ala el an&aacute;lisis, en 2025, de los datos electorales de los 27 pa&iacute;ses europeos, un 21% de los hombres menores de treinta a&ntilde;os hab&iacute;a apoyado a partidos de ultraderecha, cuando solo el 14% de mujeres lo hizo.<strong>&nbsp;</strong>&ldquo;Hay una brecha enorme sentimental entre chicos y chicas j&oacute;venes, que es pol&iacute;tica y de forma de ver la vida, que est&aacute; pasando en muchos pa&iacute;ses. Ellas se han ido hacia la izquierda y ellos son de derechas. Ellas son m&aacute;s abiertas sexualmente y ellos no. Entonces, en cuanto a las <em>red fl</em><em>a</em><em>gs</em> aplicadas al amor, es normal que, en esta coyuntura que vivimos, tanto ellos como ellas est&eacute;n viendo <em>red fl</em><em>a</em><em>gs</em> constantemente en el otro porque ven la vida de manera muy distinta&rdquo;, interpreta Rodr&iacute;guez.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay una brecha enorme sentimental entre chicos y chicas jóvenes, que es política y de forma de ver la vida. Ellas se han ido hacia la izquierda y ellos son de derechas. Ellas son más abiertas sexualmente y ellos no. Es normal que, en esta coyuntura, tanto ellos como ellas estén viendo &#039;red flags&#039; constantemente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Delia Rodríguez</span>
                                        <span>—</span> periodista y ensayista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Esta diferencia ideol&oacute;gica entre hombres y mujeres est&aacute; alimentando lo que se ha denominado bajo el nombre de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/heteropesimismo-huelgas-sexo-hombres-terminan-emociones-legitimas-empieza-discurso-conservador_129_12304701.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;heteropesimismo&rsquo;.</a> Un t&eacute;rmino que se acu&ntilde;&oacute; en 2019, pero que est&aacute; cada vez m&aacute;s presente en la manera en la que chocan las expectativas de unas y otros&rdquo;, apunta, por su parte, Erausquin, quien opina que, en la actualidad, aunque suene parad&oacute;jico, se est&aacute; virando hacia un &ldquo;esencialismo de g&eacute;nero&rdquo;, como ilustran la popularizaci&oacute;n de memes como el de &ldquo;monogamia o bala&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para el soci&oacute;logo, todo ello est&aacute; fundamentado en la precariedad en la que est&aacute;n sumidas las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes. &ldquo;Parad&oacute;jicamente, las din&aacute;micas del capitalismo que nos hiperindividualizan son las mismas que blindan la familia como unidad b&aacute;sica de la reproducci&oacute;n de la vida&rdquo;, apunta el soci&oacute;logo para zanjar con que &ldquo;la vuelta con fuerza entre los m&aacute;s j&oacute;venes de los discursos rom&aacute;nticos y mon&oacute;gamos y de la <a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ide</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">liz</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ci&oacute;n de l</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> f</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mili</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> tr</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dicion</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">l</a>, no puede separarse de este contexto econ&oacute;mico marcado por la precariedad e inestabilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Eso s&iacute; que es una <em>red fl</em><em>a</em><em>g,</em> que venga un t&iacute;o y te diga que quiere una familia tradicional, as&iacute;, de la nada, cuando ni siquiera os hab&eacute;is visto en persona&rdquo;, apunta &Aacute;ngela, de 25 a&ntilde;os, que se queja de que es un discurso que ve cada vez m&aacute;s. &ldquo;Supongo que es una idea vieja que, a muchos, les sirve como un clavo ardiendo al que aferrarse porque est&aacute; claro que, hoy, si a los 40 est&aacute;s soltero <a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muy dif&iacute;cil lo v</a><a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s </a><a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> tener p</a><a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">r</a><a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> no vivir comp</a><a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rtiendo piso</a>&rdquo;, argumenta la entrevistada, que vive con otras tres amigas. &ldquo;Como para no andar muy pendiente de las se&ntilde;ales que te va dando la gente a la que vas conociendo, que luego te echas novio, sale mal y <a href="https://www.eldiario.es/era/compartir-piso-ex-crisis-vivienda-condiciona-relaciones-pareja_1_11723999.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/compartir-piso-ex-crisis-vivienda-condiciona-relaciones-pareja_1_11723999.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> ver qui&eacute;n encuentr</a><a href="https://www.eldiario.es/era/compartir-piso-ex-crisis-vivienda-condiciona-relaciones-pareja_1_11723999.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/compartir-piso-ex-crisis-vivienda-condiciona-relaciones-pareja_1_11723999.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> piso</a>&rdquo;, bromea.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, quiz&aacute;, las<em> red fl</em><em>a</em><em>gs </em>no son solo un lenguaje heredado de las redes sociales, una herramienta para detectar comportamientos problem&aacute;ticos, o una cuesti&oacute;n de exigencia e intolerancia. Sino que hablan, tambi&eacute;n, de c&oacute;mo las condiciones materiales est&aacute;n redefiniendo la manera en que nos vinculamos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ahora-vemos-red-flags-partes-tirania-forma-sabia-afrontar-relaciones_1_13183200.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Apr 2026 20:10:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ahora vemos 'red flags' por todas partes: ¿tiranía o una forma más sabia de afrontar las relaciones?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amor,Pareja,Internet,Apps]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dahlia de la Cerda, escritora: “Si fuéramos más malas ni los hombres ni otras mujeres abusarían tanto de nosotras”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/dahlia-cerda-escritora-si-fueramos-malas-hombres-mujeres-abusarian_1_13174867.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/591aa8b3-a5c3-4fdc-84e5-454c7237f5a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dahlia de la Cerda, escritora: “Si fuéramos más malas ni los hombres ni otras mujeres abusarían tanto de nosotras”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora, de origen popular y convertida en fenómeno editorial, escribe sobre las violencias que atraviesan y encienden las vidas de las mujeres de su país
</p><p class="subtitle">La España vacía cambia de estrategia: las iglesias deben generar los recursos económicos para ser restauradas
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/dahlia-cerda-mexicana-desafio-consejo-no-escribir-feminicidios-realidad-abrumadora_1_11348245.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dahlia de la Cerda</a> (Aguascalientes, M&eacute;xico, 1985) dice que <em>Perras de reserva</em> (SextoPiso, 2023) fue el libro que le cambi&oacute; la vida. El que la sac&oacute; de la venta ambulante, de trabajos precarios, de tener que empe&ntilde;ar un ordenador una y otra vez para poder costearse sus cosas y dejar de escribir en los huecos de la comida, por las noches, y en los resquicios que le dejaba una vida laboral que le quitaba la suya propia. Un libro que empez&oacute; a gestarse despu&eacute;s de un asesinato. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/escribir-feminicidio-hermana_1_8143786.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un feminicidio</a>. El de su prima hermana con la que se hab&iacute;a criado y con la que, de ni&ntilde;a y adolescente, compet&iacute;a por el amor de su madre. 
    </p><p class="article-text">
        El libro se convirti&oacute; en todo un fen&oacute;meno de masas en su M&eacute;xico natal tras haber sido rechazado varias veces porque &ldquo;a nadie le interesan esos temas&rdquo;. Se trataba de un compendio de relatos narrados en primera persona que cuentan las dificultades y los peligros derivados de haber nacido mujer, y los enfrentan con los recursos que la vida les ofrece, obligadas una y otra vez a dirimir d&oacute;nde se sit&uacute;a la frontera entre el bien y el mal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi prima y yo nos llev&aacute;bamos fatal, yo era una g&oacute;tica y ella iba de &lsquo;buchona&rsquo;, que es como all&iacute; se llama a las que van de novias del narco&rdquo;, rememora De la Cerda, en conversaci&oacute;n con elDiario.es, sentada en un sof&aacute; verde botella en el recibidor de un hotel en la calle Princesa de Madrid. Es su primera visita a Espa&ntilde;a desde que estallara el boom de ese primer libro (publicado por primera vez en M&eacute;xico en 2019). Su edici&oacute;n en ingl&eacute;s, titulada <em>Reservoir Bitches</em>, qued&oacute; finalista del Premio Booker internacional en 2025.
    </p><p class="article-text">
        Cuando mataron a su prima, la respuesta que obtuvo la familia a nivel institucional fue que lo dejaran estar, que era un caso complejo, que era mejor que no lo movieran. &ldquo;Nos dijeron que esto era lo que pasaba cuando una se juntaba con personas incorrectas, que la dej&aacute;ramos descansar, que nada nos la iba a traer de vuelta&rdquo;, relata la escritora para decir que aquello la enfad&oacute; &ldquo;much&iacute;simo&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La escritora Dahlia de la Cerda, durante una entrevista con EFE                             </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Yo quer&iacute;a saber lo que pas&oacute; y tuve claro que la &uacute;nica manera de enterarme iba a ser por mi cuenta&rdquo;, contin&uacute;a para se&ntilde;alar que, a d&iacute;a de hoy, est&aacute; convencida que aquel asesinato, ocurrido en 2012, no ten&iacute;a nada que ver con el crimen organizado. Que la historia iba por otros derroteros. &ldquo;Fue entonces, buscando, cuando vi que el mismo d&iacute;a que mataron a mi prima hab&iacute;an matado a otras siete m&aacute;s y al d&iacute;a siguiente tambi&eacute;n. Y al siguiente, y al siguiente, y que de todas ellas, menos dos, se sab&iacute;a el nombre de los culpables. Una era mi prima&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sigue sin saber qui&eacute;n lo hizo ni por qu&eacute;, pero no ha parado de escribir sobre las violencias que rodean a la mujer mexicana y que afectan a miles de familias a lo largo y ancho del pa&iacute;s. &ldquo;Y, casi todas, son muertas a manos de quienes dicen quererlas&rdquo;, zanja.
    </p><p class="article-text">
        Escribe De La Cerda en su antolog&iacute;a que, cada tres horas y veinticinco minutos, en M&eacute;xico una mujer muere descuartizada, asfixiada, violada, molida a golpes, quemada viva, mutilada, descosida a pu&ntilde;aladas, con los huesos rotos y la piel amoratada. &ldquo;Cuerpo de una mujer, una mujer m&aacute;s, Una mujer cualquiera, una mujer sin nombre. El cuerpo sin vida fue encontrado. Pero ninguno era el tuyo&rdquo;, escribe en su obra.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cosas de chicas</strong></h2><p class="article-text">
        Entonces ten&iacute;a tres trabajos y se propuso escribir de aquello, de las muertes violentas de ellas. &ldquo;Mi situaci&oacute;n era la m&aacute;s precaria del mundo, trabajaba en un <em>call center</em>, vendiendo Avon y los domingos en un Tianguis (un mercado ambulante tradicional). Un lugar bastante mafioso y en el que cualquier cosa insignificante te puede significar un problema. Me com&iacute;a la vida&rdquo;, asegura. Pero siempre encontraba un rato para escribir, aunque fuera en el ba&ntilde;o o sobre la mesita del Tianguis. Porque ella siempre supo que quer&iacute;a ser escritora. As&iacute; que empez&oacute; a solicitar becas sin descanso para poder comprar un poco de tiempo con el que ponerse a escribir.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me decían que aquello no era literatura, que nadie quiere leer de mujeres asesinadas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Dahlia de la Cerda</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Pero me las negaban todo el rato, me dec&iacute;an que aquello no era literatura, que nadie quiere leer de mujeres asesinadas&rdquo;, contin&uacute;a. Se lo dijo hasta su psic&oacute;loga, que el tema de los feminicidios no iba a vender demasiado, que se buscara otra cosa. Hasta que, en 2014, la argentina Selva Almada public&oacute; <em>Chicas muertas</em> (Penguin Random House). Y, al a&ntilde;o siguiente, a De la Cerda le dieron la beca.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Almada abri&oacute; el camino, el jurado ley&oacute; mi proyecto y entendi&oacute; lo que quer&iacute;a hacer&rdquo;, asegura la mexicana para se&ntilde;alar que ese dinero le resolvi&oacute; algunos problemas de precariedad, aunque no todos. &ldquo;Esa beca me permiti&oacute; entrar de correctora de estilo en un peri&oacute;dico&rdquo;, contin&uacute;a para recordar que era un momento vital en el que ella estaba llena de rabia y, adem&aacute;s, atravesaba varios duelos. &ldquo;El dinero ayudaba, pero no lo solucionaba todo&rdquo;, prosigue para contar que, una vez terminado, ella pensaba autopublicar su libro, pero su tutora la detuvo, le dijo que no, que, se esperase a tener un libro m&aacute;s maduro y, cuando por fin estuviera pulido del todo, se lo enviara a una editorial.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El poder del boca a boca</strong></h2><p class="article-text">
        As&iacute; lo hizo y, cuando por fin se public&oacute; de la mano de Tierra Adentro en 2019, comenz&oacute; a generar revuelo. &ldquo;Me llegaban buenas y malas cr&iacute;ticas desde el principio. Empez&oacute; a generar pol&eacute;mica&rdquo; dice para explicar que, a su juicio, se la criticaba como un &ldquo;disciplinamiento de clase&rdquo;. &ldquo;Dec&iacute;an que no hab&iacute;a ning&uacute;n valor art&iacute;stico hablando de cuestiones est&eacute;ticas y que eso era porno miseria porque solo mostraba lo peor de M&eacute;xico. Que era un libro que buscaba agradar en el extranjero para que se conformaran los prejuicios sobre el pa&iacute;s. Y hab&iacute;a, sobre todo, cr&iacute;tica de mis colegas escritores&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Pero el libro triunf&oacute; dentro de su propio pa&iacute;s, volaron los ejemplares, le escrib&iacute;an constantemente para clubes de lectura. Vendi&oacute; much&iacute;simo, fue todo un &eacute;xito y le cambi&oacute; la vida a nivel econ&oacute;mico. &ldquo;Yo sigo viviendo mi vida como lo hac&iacute;a antes, nunca me ha interesado el lujo, s&eacute; donde est&aacute; mi clase, pero ahora me puedo permitir vivir mucho mejor. Me puedo permitir cosas que antes no&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo sigo viviendo mi vida como lo hacía antes, nunca me ha interesado el lujo, sé donde está mi clase, pero ahora me puedo permitir vivir mucho mejor</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Dahlia de la Cerda</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tras <em>Perras de Reserva</em> llegaron &lsquo;Desde los zulos' (2024, Sexto Piso) y &lsquo;Medea me cant&oacute; un corrido&rsquo; (2024, &Iacute;dem), libros que han cimentado la carrera fulgurante de la mexicana. &ldquo;Me di cuenta de que estaba pasando algo con mi literatura cuando empezaron a llegarme, a diario, peticiones a Instagram para unirme a clubes de lectura del libro&rdquo;, comenta la autora, que termin&oacute; de tomar conciencia de su poder narrativo cuando se llenaron hasta los topes las presentaciones de sus libros. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En una se quedaron cien personas fuera, no me lo pod&iacute;a creer&rdquo;, relata De la Cerda, que casi se cay&oacute; de culo cuando le lleg&oacute;, por primera vez, el importe de las regal&iacute;as. &ldquo;Nunca pens&eacute; que mi literatura se fuera a convertir en un fen&oacute;meno&rdquo;, confiesa para se&ntilde;alar que, lo que m&aacute;s le impacta es cuando mujeres se le acercan y le dicen que sus escritos les ayudaron a aceptar una depresi&oacute;n, a ir al psiquiatra, a dejar una relaci&oacute;n abusiva. &ldquo;Es impresionante esto de poder impactar en la vida de la gente&rdquo;, opina la escritora, que no se olvida de sus or&iacute;genes y de los temas que ella quiere tratar, que son los de la violencia y de quienes viven en las periferias de nuestras sociedades.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quiero escribir, seguir escribiendo, sobre las mujeres que reciben violencia pero que tambi&eacute;n la ejercen. Que pueden ser v&iacute;ctimas y victimarias al mismo tiempo&rdquo;, declara para se&ntilde;alar una cosa que a ella le marc&oacute; de chica y que lleva a gala. Cuando la acosaban en el colegio, le dijeron que ten&iacute;a que devolver el golpe, que es la &uacute;nica manera de que, a veces, te dejen en paz. &ldquo;&iexcl;A m&iacute; me funcion&oacute;! Me ha funcionado siempre. Yo creo que las mujeres somos demasiado buenas, que tenemos que ser m&aacute;s malitas. Que si fu&eacute;ramos un poco m&aacute;s malas, m&aacute;s violentas, ni los hombres ni tampoco otras mujeres abusar&iacute;an tanto de nosotras&rdquo;, zanja.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/dahlia-cerda-escritora-si-fueramos-malas-hombres-mujeres-abusarian_1_13174867.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 20:21:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dahlia de la Cerda, escritora: “Si fuéramos más malas ni los hombres ni otras mujeres abusarían tanto de nosotras”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,México,Feminicidios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bernardo Atxaga: "Cada vez me interesan menos las voces narradoras de humanos corrientes, como yo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/bernardo-atxaga-vez-interesan-voces-narradoras-humanos-corrientes_1_13144002.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa140c3d-73a7-42d0-9f01-3c42ab37d2ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140821.jpg" width="7952" height="4473" alt="Bernardo Atxaga: &quot;Cada vez me interesan menos las voces narradoras de humanos corrientes, como yo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor vasco vuelve a la narrativa con ‘Golondrinas’, una historia sobre muertes, violencias y soledades</p><p class="subtitle">‘Los Juegos del Hambre’ no terminan y realizan una última cosecha que denuncia la manipulación informativa</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Dice que tiene que aprender a callarse, que expresa los deseos de un momento en p&uacute;blico y eso queda como una verdad inquebrantable a los ojos de la prensa. Aunque luego cambie de opini&oacute;n. Que cambia. Porque, cuando ha pasado el tiempo suficiente para olvidarse del cansancio de la &uacute;ltima vez, le apetece hacerlo de nuevo. Por eso, </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/entrevistas/entrevista-bernardo-atxaga_128_1136546.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Bernardo Atxaga</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (Asteasu, Gipuzkoa, 1951) dijo que se desped&iacute;a de la novela en 2020 tras publicar </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Casas y tumbas</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (Alfaguara), obra que le granje&oacute; el Premio Nacional de Las Letras en 2019. Por eso, sin embargo, ha escrito otra, </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Golondrinas </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">(Alfaguara, 2026), aunque esta vez dice que no. Que no se despide. Que &eacute;l lleva un motorcillo dentro que le impele a escribir. A seguir escribiendo. Y que as&iacute; ha sido y, sospecha, ser&aacute; siempre.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">De ese motorcillo, una &ldquo;dinamo&rdquo; &mdash;puntualiza el escritor&mdash;, ha salido su &uacute;ltimo trabajo; una novela que orbita en torno a la tr&aacute;gica muerte de Jos&eacute; Manuel Ibar, Urtain, el boxeador suicida que, arruinado, se arroj&oacute; desde la terraza de un d&eacute;cimo piso de la calle Ferm&iacute;n Caballero, en Madrid. Era el 21 de julio de 1992. Ten&iacute;a 49 a&ntilde;os. Hab&iacute;a sido doble campe&oacute;n de Europa y, probablemente, era la figura m&aacute;s carism&aacute;tica de su deporte en Espa&ntilde;a.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Todo el mundo tiene una historia y esta historia, la de Urtain, se presentaba como aquella que se ha contado mil veces, la del deportista que consigue la gloria y la fama y luego cae y acaba fatal, pero yo no quer&iacute;a hablar de eso&rdquo;, explica el vasco en conversaci&oacute;n con </span><a href="https://www.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">elDiario.es</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> delante de un caf&eacute; con leche y bien de az&uacute;car. Pero las historias, todas, tienen capas y Atxaga confiesa que no quer&iacute;a quedarse con la m&aacute;s obvia. &ldquo;Yo quer&iacute;a hablar del c&iacute;rculo del desamparo, de aquellos que han perdido su lugar, que se han visto desplazados de su sitio y ya no lo encuentran&rdquo;, contin&uacute;a.</span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/a6ec316a-361a-4838-b547-1c3a9acb850e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Compuesta en tres movimientos, </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Golondrinas </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">traza un arco que va de la juventud de Urtain hasta un futuro no tan lejano, cuando la vida de Pedro, un artista que conoci&oacute; y admir&oacute; al boxeador &mdash;y que es un trasunto del propio autor&mdash; llega a su fin. Son las muertes de los personajes principales, y tambi&eacute;n los 25 a&ntilde;os que suele durar la concesi&oacute;n de una tumba, las que marcan los saltos temporales de esta historia.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En la narraci&oacute;n, pasado y presente se entrecruzan al ritmo de pecados de juventud que desembocan en conflictos vecinales, enemistades no resueltas, negocios turbios, silencios inquebrantables y bandadas de golondrinas que van y vienen, sobrevolando caser&iacute;os y colinas a diez metros por segundo. Criaturas a medio camino entre lo material y lo inmaterial, las golondrinas dibujan con su vuelo una suerte de hilo serpenteante que recorre una novela que se mueve a caballo entre el realismo, la fantas&iacute;a y lo po&eacute;tico.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tenía clarísimo que quería un narrador no humano porque no me interesan, para contar, las voces de las personas. Cada vez me molesta más la voz del humano corriente y moliente, como yo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Bernardo Atxaga</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Los narradores, que son varios aunque predomina una voz l&iacute;der, son &aacute;ngeles militares que todo lo ven y todo lo oyen desde sus atalayas. &Aacute;ngeles ca&iacute;dos, sin pudor ni (en principio) misericordia. Aunque, como todo, esto &uacute;ltimo siempre puede cambiar. &ldquo;Ten&iacute;a clar&iacute;simo que quer&iacute;a un narrador no humano&rdquo;, dice Axtaga. &ldquo;Lo quer&iacute;a porque por un lado no me interesan, para contar, las voces de las personas. Cada vez me molesta m&aacute;s la voz del humano corriente y moliente, como yo&rdquo;, confiesa y a&ntilde;ade que, adem&aacute;s, jugar con seres extraterrestres, fuera de lo mundano, tambi&eacute;n le permite jugar con el lenguaje: meter faltas de ortograf&iacute;a, comerse todos signos de puntuaci&oacute;n que quiera, inventarse palabras nuevas o meter much&iacute;simos tacos en lugares en los que no caben. &ldquo;Uzariel [el narrador principal] habla fatal&rdquo;, revela entre risas.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Adem&aacute;s, meter a estos seres m&aacute;gicos le permite escapar de los detalles. &ldquo;Cuando narras desde el realismo hay demasiado detalle, te puedes perder en ellos. As&iacute;, en cambio, no&rdquo;, opina para recordar su mundo de Obaba, que lo llevar&iacute;a a la fama con su novela </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Obabakoak</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (1988) donde la narraci&oacute;n, a veces, la conduc&iacute;an los animales. &ldquo;Si te est&aacute; hablando una serpiente, pues es una serpiente. No hay ayuntamiento, no hay elecciones municipales, claro, &iexcl;es una serpiente! El mundo de los hombres le es ajeno, ella est&aacute; en otro lugar. Aqu&iacute; es un poco lo mismo&rdquo;, contin&uacute;a.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Pero los &aacute;ngeles, por muy poco humanos que quieran ser, tambi&eacute;n sienten pasi&oacute;n, miedo, verg&uuml;enza, deseo y desamparo. De esto &uacute;ltimo, del desamparo, no se libra ninguno de los personajes, sea cual sea su naturaleza. &ldquo;La soledad me interesa tanto, esta es una novela de soledades&rdquo;, sentencia. Y, entonces, Atxaga retoma un recuerdo que lo ha acompa&ntilde;ado durante la escritura de esta obra.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La soledad me interesa tanto, ‘Golondrinas’ es una novela de soledades</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Bernardo Atxaga</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Hace a&ntilde;os, queriendo estar &eacute;l solo para experimentar eso, lo que es estar solo, se aisl&oacute; en una casita en un pueblo, Villamediana del Cerrato, en Palencia. Y estuvo ah&iacute; metido nueve meses casi sin salir. Hasta que le toc&oacute; ir al dentista, en Palencia capital, y entonces s&iacute; tuvo que escapar de la casa &mdash;&ldquo;pobr&iacute;sima&rdquo; en sus palabras&mdash;, que hab&iacute;a alquilado. &ldquo;El problema es que no ten&iacute;a despertador. Yo me levantaba cuando me ven&iacute;a, pero claro, la cita era por la ma&ntilde;ana pronto y en un horario muy concreto&rdquo;, r&iacute;e. Entonces, llam&oacute; a la puerta de su vecino, un hombre muy mayor, que le prest&oacute; un despertador grande y pesado de estos que tienen un tic tac leve que nunca deja de sonar.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Cuando se lo devolvi&oacute;, el hombre le dijo que ten&iacute;a que comprarse uno, que c&oacute;mo no lo ten&iacute;a, si hac&iacute;a mucha compa&ntilde;&iacute;a. Y aquella frase le fascin&oacute;. &ldquo;Me interesa la soledad como situaci&oacute;n, no c&oacute;mo un sentimiento psicol&oacute;gico, sino casi como algo tangible. Una situaci&oacute;n que son muchas, es un poco caleidosc&oacute;pica. Est&aacute; la soledad f&iacute;sica, pero tambi&eacute;n la de quien ha estado militando en un partido pol&iacute;tico y, de repente, ya no cree en ese partido o lo desechan como desecharon antes a otros&rdquo;, declara.</span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">El maltrato animal y la culpa</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Una de las escenas m&aacute;s brutales de la novela es la muerte de un buey puest&iacute;simo de anfetaminas. Su muerte y el desamparo de su due&ntilde;o, que quer&iacute;a mucho al animal. &ldquo;Esa es una historia en la que cruc&eacute; dos hechos: uno real que est&aacute; basado en un encuentro que yo tuve hace mucho con un pastor una ma&ntilde;ana de paseo y lleva dos bueyes preciosos y enjaezados y, otra, que no existi&oacute; pero podr&iacute;a haber existido&rdquo;, desarrolla el vasco. Porque, explica Atxaga, situaciones como esa a la que somete al animal hay muchas. &ldquo;Cualquiera que conozca un poco los mundos de los que hablo en la novela sabe a lo que me refiero&rdquo;, contin&uacute;a. En su novela hay mucha miseria.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Hay muchas historias posibles ah&iacute;, pero eleg&iacute; la del buey porque ah&iacute; entramos en el terreno de la culpa, que es muy importante en todas las sociedades, pero en la que retrato m&aacute;s&rdquo;, dice.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Culpa, muerte, desamparo y belleza en forma de golondrinas sobrevolando las cabezas de los que a&uacute;n viven, mientras viven, son los ejes principales de una novela que busca explorar los finales de ciclo a partir de una muerte de una persona real y de otros que no lo son tanto, pero que podr&iacute;an serlo. &ldquo;Esta es la historia de Urtain, el hombre que lo odiaba, el hombre que lo amaba y c&oacute;mo acabaron los tres&rdquo;, zanja.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/bernardo-atxaga-vez-interesan-voces-narradoras-humanos-corrientes_1_13144002.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Apr 2026 19:38:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bernardo Atxaga: "Cada vez me interesan menos las voces narradoras de humanos corrientes, como yo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bernardo Atxaga,Literatura,Euskadi,País Vasco,Escritores,Libros,Soledad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El documental que pudo ayudar a derrocar a Orbán, ¿influyen las películas en las elecciones?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/documental-pudo-ayudar-derrocar-orban-influyen-peliculas-elecciones_1_13151772.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/77e4015a-5aba-408d-a261-ada3c457c390_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El documental que pudo ayudar a derrocar a Orbán, ¿influyen las películas en las elecciones?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El lanzamiento, en los momentos decisivos de la campaña, de la cinta que narra extorsiones y compra de votos en lugares deprimidos puede haber sellado el destino del líder ultraderechista
</p><p class="subtitle">Orbán pierde las elecciones en Hungría y reconoce el fin de su reinado tras 16 años en el poder</p></div><p class="article-text">
        Lo primero que se ve es un barrio gris, fachadas desconchadas, suciedad, chabolas y perros. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/busca-votante-oposicion-pueblos-rurales-hungria-orban-recibe-99-votos_1_13134938.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Es Tiszabura, en Hungr&iacute;a,</a> pero podr&iacute;a ser cualquier a de los trescientos asentamientos que hay por todo el pa&iacute;s. &ldquo;Aqu&iacute; la vida se ha paralizado&rdquo;, cuenta a c&aacute;mara un hombre de mediana edad, acompa&ntilde;ado de una mujer algo m&aacute;s joven. Van muy abrigados, es invierno. &ldquo;No hay lugares a donde salir, no hay cultura. No hab&iacute;a donde sentarse, donde pudi&eacute;ramos dibujar, donde los ni&ntilde;os pudieran pintar o, incluso, aprender a tocar instrumentos. Creo que ninguna de estas cosas existe&rdquo;, contin&uacute;a el hombre mientras la c&aacute;mara se desplaza y muestra unas deportivas abandonadas, calles con socavones y m&aacute;s suciedad.
    </p><p class="article-text">
        Son los primeros minutos de <em>El precio de un voto</em> (2026), un documental independiente estrenado apenas dos semanas antes de las &uacute;ltimas elecciones nacionales h&uacute;ngaras que culminaron con la <a href="https://www.eldiario.es/internacional/cierran-urnas-hungria-participacion-masiva-reinado-orban-primera-vez-peligro_1_13136418.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ca&iacute;da del l&iacute;der ultraderechista, V&iacute;ktor Orb&aacute;n,</a>&nbsp;tras 16 a&ntilde;os al frente de uno de los gobiernos m&aacute;s intolerantes de Europa.
    </p><p class="article-text">
        Con una duraci&oacute;n de poco menos de una hora, la pel&iacute;cula recorre aldeas roman&iacute;es en el campo del pa&iacute;s (basti&oacute;n ac&eacute;rrimo de Fidesz, el partido de Orb&aacute;n) para destapar una extensa red de sobornos y chantajes. &ldquo;Recib&iacute; 11,8 millones (de florines) por todo&rdquo;, dice una voz distorsionada al comienzo del filme. Eso es mucho dinero para alguien que no ten&iacute;a nada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con un sistema organizado para extorsionar a los m&aacute;s pobres; agentes con base en Budapest prometen y entregan de todo. Desde paquetes de comida hasta billetes de 20.000 florines (unos 55 euros) a quienes voten por el partido ultraderechista. El modus operandi es el siguiente: los agentes acompa&ntilde;an a los ciudadanos a las cabinas de votaci&oacute;n y, aprovechando un resquicio legal que les permite acceso, se aseguran de que los votantes &ldquo;elijan la opini&oacute;n correcta&rdquo;.
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            </figure><p class="article-text">
        A nivel local, la pel&iacute;cula alega que los alcaldes leales al gobierno van un paso m&aacute;s all&aacute;, amenazando a empleados p&uacute;blicos y ciudadanos cuando es necesario. &ldquo;No consigues trabajo p&uacute;blico, no puedes trabajar, no consigues aquello, te quitan el subsidio de vivienda&rdquo;, relata con la voz distorsionada un hombre que sol&iacute;a trabajar sobornando e intimidando en nombre del partido. &ldquo;Hay tantas cosas que podr&iacute;an hacer para perjudicar a las familias&rdquo;, a&ntilde;ade otro informante. Entre ellas, la de amenazar con el secuestro de los ni&ntilde;os. Una mujer joven, morena, acuna a un beb&eacute; en una habitaci&oacute;n estrecha llena de mantas viejas. Tiene muchas ojeras. Musita que no quiere que se lleven a sus hijos.
    </p><p class="article-text">
        La cinta se proyect&oacute; en un cine de Budapest y se public&oacute; en YouTube el pasado 26 de marzo. En apenas dos semanas consigui&oacute; 2,2 millones de visualizaciones. Por su parte, la participaci&oacute;n en las elecciones del pasado 12 de abril alcanz&oacute; el 74%, un r&eacute;cord desde la ca&iacute;da del Tel&oacute;n de Acero. Unos seis millones de personas de las que hasta un tercio vieron el v&iacute;deo. La pregunta, entonces, es si puede un documental impactar, y llegar a cambiar (junto con otros factores), el curso de unas elecciones.
    </p><h2 class="article-text">Una chispa de revoluci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Hay casos paradigm&aacute;ticos donde el contexto ha marcado que una pel&iacute;cula se convierta en algo singular o ic&oacute;nico&rdquo;, apunta el cineasta Luis L&oacute;pez Carrasco en conversaci&oacute;n con elDiario.es, quien se&ntilde;ala que aunque un documental o una pieza cinematogr&aacute;fica puede contribuir a poner sobre la mesa una conversaci&oacute;n, los medios de comunicaci&oacute;n de masas &ldquo;tienen much&iacute;sima m&aacute;s agenda&rdquo;. &ldquo;Una pieza hecha de manera independiente muchas veces es una gota en un oc&eacute;ano, pero tambi&eacute;n es una chispa que puede prender algo nuevo&rdquo;, contin&uacute;a el cineasta, director de <em>El a&ntilde;o del descubrimiento</em> (2020), una cinta que explora los cambios pol&iacute;ticos y sociales que vivi&oacute; Espa&ntilde;a en los 90 a trav&eacute;s de conversaciones en un bar.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una pieza hecha de manera independiente muchas veces es una gota en un océano, pero también es una chispa que puede prender algo nuevo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Luis López Carrasco</span>
                                        <span>—</span> Cineasta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;La pregunta que yo tiendo a hacerme con estas cosas es hasta qu&eacute; punto estos documentales, donde lo importante es el tema, van a llegar a un p&uacute;blico nuevo. Que no vayan a ser solo vistos por quienes ya estaban interesados en el asunto&rdquo;, contin&uacute;a Carrasco, quien consigui&oacute; romper esa barrera con su trabajo (con el que se alz&oacute; con dos premios Goya) en el momento en el que los temas que tocaban entraron en la conversaci&oacute;n del p&uacute;blico general y se salieron &ldquo;de los circuitos de la cinefilia&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ese es el gran reto del cine de no ficci&oacute;n&rdquo;, apunta por su parte Germ&aacute;n Llorca, director de la C&aacute;tedra An&aacute;lisis y Prospectiva del Audiovisual de la Universitat Polit&egrave;cnica de Val&egrave;ncia. &ldquo;La capacidad de intervenci&oacute;n en el debate p&uacute;blico de cualquier documental est&aacute; directamente relacionada con su capacidad de salirse de su &aacute;mbito natural de comunicaci&oacute;n&rdquo;, explica para se&ntilde;alar que es eso es lo que ha ocurrido en Hungr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Para Llorca, una pieza como esta puede tener una mayor capacidad de impacto en momentos de crisis. &ldquo;No hay que olvidar que Orb&aacute;n viene de 16 a&ntilde;os de un desgaste que se ha agudizado en el contexto de una guerra (la de Ucrania) en la que se ha alineado a la contra del resto de Europa&rdquo;, se&ntilde;ala el profesor para concluir con que este documental puede ser una guinda a un proceso que estaba ya en marcha. &ldquo;Aunque no hay que olvidar que la cultura, que es un campo en conflicto de problematizaci&oacute;n de las cuestiones que nos afectan como sociedad y es una herramienta potent&iacute;sima cuando, a trav&eacute;s de un artefacto, un dispositivo cultural, podemos hacer llegar a una idea a la conversaci&oacute;n p&uacute;blica&rdquo;, desarrolla.
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                    alt="Santiago Abascal y Viktor Orbán, el sábado 21 de marzo en la CPAC en Budapest, Hundría."
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            <span class="title">
                Santiago Abascal y Viktor Orbán, el sábado 21 de marzo en la CPAC en Budapest, Hundría.                            </span>
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        Carrasco tambi&eacute;n se pregunta hasta qu&eacute; punto el cine social no funciona &ldquo;como una especie de placebo&rdquo;. &ldquo;El viernes por la noche vas a ver una pel&iacute;cula en la que ves las circunstancias de enorme desigualdad en la que viven personas que, adem&aacute;s, a lo mejor no est&aacute;n tan lejos de ti, y sientes bienestar moral que, en ning&uacute;n caso, te va a hacer cambiar tus h&aacute;bitos de vida ni estar m&aacute;s involucrado en la transformaci&oacute;n social&rdquo;, argumenta para se&ntilde;alar que, probablemente, a&uacute;n hagan falta pel&iacute;culas m&aacute;s molestas, inc&oacute;modas, duras.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aunque a veces no se vea, muchos documentales sociales tienen un impacto enorme&rdquo;, interviene, por su parte, Hern&aacute;n Zin, cineasta, escritor, periodista de guerra y productor cuyos trabajos han estado nominados a premios Emmy, Grammy y Goya y cuyo documental, <em>Nacido en Gaza</em>, fue el m&aacute;s visto a nivel mundial en Netflix en 2013. &ldquo;Yo recibo 700 mensajes al d&iacute;a de personas que nos preguntan qu&eacute; pueden hacer para ayudar&rdquo;, cuenta para se&ntilde;alar que la vocaci&oacute;n documentalista pretende influir en la agenda pol&iacute;tica &ldquo;a trav&eacute;s de los corazones de la gente&rdquo;. &ldquo;Se llega as&iacute;, emocionando y humanizando cosas que, al p&uacute;blico objetivo, le puede quedar muy lejos&rdquo;, contin&uacute;a Zin, quien opina que en prensa, lo que falta son las historias en primera persona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El tema de la ultraderecha en Europa me preocupa much&iacute;simo y me alegra mucho que est&eacute;n saliendo piezas independientes como esta&rdquo;, contin&uacute;a el cineasta y periodista. &ldquo;En piezas as&iacute;, cinematogr&aacute;ficas, hay espacio para el testimonio puro y duro de grupos de gente que, en la prensa escrita, en los informativos, no tienen su hueco&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se llega así, emocionando y humanizando cosas que, al público objetivo, le puede quedar muy lejos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Hernán Zin</span>
                                        <span>—</span> Cineasta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Gente an&oacute;nima, gente que sufre y a la que nadie ha escuchado hasta ahora es la protagonista de este filme, que est&aacute; dirigido por un colectivo, que se hace llamar DeakcioKozosseg (que se traducir&iacute;a, aproximadamente, como Acci&oacute;n Comunitaria Contrarr&eacute;state) y que est&aacute; formado por unas veinte personas.&nbsp;&ldquo;Cuando comenzamos a filmar hace seis meses&rdquo;, declaran en la descripci&oacute;n del v&iacute;deo en YouTube, &ldquo;solo quer&iacute;amos hacer una pel&iacute;cula sobre la compra de votos. Recibimos informaci&oacute;n de 14 provincias, hicimos m&aacute;s de 60 entrevistas y recorrimos 20.000 kil&oacute;metros&rdquo;. Tambi&eacute;n, tuvieron que saltarse la censura para conseguir publicarlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la pregunta de qu&eacute; hay del precio a pagar por hacer este tipo de cine, una respuesta quiz&aacute; sea el silencio de DeakcioKozosseg a la propuesta de entrevista enviada por este peri&oacute;dico. &ldquo;Es un precio alt&iacute;simo&rdquo;, dice Zin. &ldquo;Los documentalistas somos los hermanos peque&ntilde;os de la industria y, cuando te metes en asuntos peliagudos, vas a recibir muchas amenazas, adem&aacute;s del coste psicol&oacute;gico que puede tener el enfrentarte a testimonios de vida muy duros&rdquo;, explica para zanjar con que, aunque ahora hay muchas plataformas en las que grupos independientes pueden lanzar sus trabajos, por otro lado, las grandes productoras como Netflix o HBO han dejado de programar &ldquo;documentales de calidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os ha habido un cambio en los programadores que es un golpe muy duro, pero siempre se seguir&aacute;n contando historias, aunque sea por canales alternativos&rdquo;, concluye.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/documental-pudo-ayudar-derrocar-orban-influyen-peliculas-elecciones_1_13151772.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2026 19:34:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine documental,Política,Viktor Orbán]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Auge, desaparición y regreso de Miguel Adrover, el diseñador que se negó a vestir a Rosalía por no condenar el genocidio en Gaza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/auge-desaparicion-regreso-miguel-adrover-disenador-nego-vestir-rosalia-no-condenar-genocidio-gaza_1_13134448.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e01eb4a-fa6a-4e81-8342-0739049c57bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Auge, desaparición y regreso de Miguel Adrover, el diseñador que se negó a vestir a Rosalía por no condenar el genocidio en Gaza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El documental, dirigido por Gonzalo Hergueta, bucea en la vida en el mito de un diseñador que desapareció de la noche a la mañana y cuya huella perdura aún hoy en los desfiles de alta costura
</p><p class="subtitle">El cine español celebra el éxito de Cannes: “Somos una industria libre y salvaje”
</p></div><p class="article-text">
        La primera vez le dijo que no y, acto seguido, le tuvo una hora al tel&eacute;fono. &iquest;Por qu&eacute; quiere hablar conmigo si me ha dicho que no?, es la pregunta que se hizo Gonzalo Hergueta (Madrid, 1989), director del documental <em>The Designer is Dead,</em> un filme que repasa la trayectoria laboral y vital del dise&ntilde;ador <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/disenador-miguel-adrover-rechaza-vestir-rosalia-no-apoyar-publicamente-palestina-silencio-complicidad_1_12497508.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Miguel Adrover. </a>La vida del hombre que dijo que no muchas veces antes de decir, por fin, que s&iacute;. Que le pod&iacute;a visitar. Que har&iacute;a la pel&iacute;cula, pero a su manera. Que solo podr&iacute;an filmarlo en sus horas de trabajo y que estas horas de trabajo comenzaban a partir de las tres de la tarde. Un reto para quien busca luz natural para grabar. Hergueta, claro, acept&oacute; las condiciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Han sido casi cuatro a&ntilde;os de curro&rdquo;, confiesa el director en conversaci&oacute;n con elDiario.es. Cuatro a&ntilde;os en los que &eacute;l (afincado desde hace 15 a&ntilde;os en Nueva York) y su equipo han buceado en los rincones de la vida de un hombre que, salido de un pueblo mallorqu&iacute;n y sin un duro en el bolsillo, lleg&oacute; a convertirse en la estrella m&aacute;s fulgurante de las pasarelas neoyorquinas muy r&aacute;pido a fines de los noventa. Tan r&aacute;pido como, despu&eacute;s, se dice que cay&oacute; (tras presentar la colecci&oacute;n multicultural Utop&iacute;a en v&iacute;speras del 11S). Un hombre que lo conquist&oacute; todo, que le dijo que no a Anna Wintour cuando nadie lo hac&iacute;a y que desapareci&oacute;, aparentemente sin dejar rastro, despu&eacute;s de que lo hicieran las dos torres. El mismo que hace unos meses salt&oacute; a las noticias de los peri&oacute;dicos al hacer p&uacute;blico que le hab&iacute;a dicho que no a Rosal&iacute;a cuando la cantante le pidi&oacute; vestirla para su gira. El motivo: que ella no hab&iacute;a condenado el genocidio en Gaza.
    </p><p class="article-text">
        Hergueta, que tambi&eacute;n viene del mundo de la moda, se encontr&oacute; con la figura de Adrover cuando trabaja haci&eacute;ndole el dise&ntilde;o gr&aacute;fico a un mont&oacute;n de marcas de moda: &ldquo;Era el momento en el que estaba estallando el <em>&lsquo;streetwear&rsquo;,</em> eso de llevar las calles a las pasarelas. Algo que ya hab&iacute;a pasado antes, s&iacute;, pero no como entonces&rdquo;, recuerda para sonre&iacute;r al decir que &eacute;l cre&iacute;a que estaba innovando, que estaban siendo muy vanguardistas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo pensaba &lsquo;va, no estamos haciendo lo t&iacute;pico de la moda, esto es algo totalmente diferente&rsquo;&rdquo;, contin&uacute;a para a&ntilde;adir que le flipaba estar buscando minor&iacute;as para los castings de Adidas. Que eso era algo diferente, rompedor. &ldquo;Y entonces me encontr&eacute; con el trabajo de Miguel&rdquo;, r&iacute;e. &Eacute;l hab&iacute;a hecho todo lo que ellos estaban intentando hacer ahora. Y lo hab&iacute;a hecho de verdad. &ldquo;No como nosotros, que era un montaje, una fotograf&iacute;a falsa. &Eacute;l hab&iacute;a cogido a gente de la calle y de su entorno y les hab&iacute;a puesto a desfilar en las pasarelas de moda m&aacute;s importantes del mundo&rdquo;, explica.
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        &ldquo;&Eacute;l no estaba intentando adaptar la pasarela a la calle (como s&iacute; est&aacute;bamos haciendo nosotros), &eacute;l meti&oacute; la calle en la pasarela&rdquo;, insiste Hergueta quien, desde su descubrimiento, qued&oacute; fascinado por la figura del dise&ntilde;ador mallorqu&iacute;n y quiso saber m&aacute;s. Saberlo todo. &iquest;Qui&eacute;n era Miguel Adrover? Por qu&eacute; una persona que hab&iacute;a tenido una carrera &ldquo;tan brutal&rdquo; hab&iacute;a hecho un par&oacute;n de repente y decidido desaparecer. Ah&iacute;, cuenta Hergueta, hab&iacute;a una historia. Y quer&iacute;a ser &eacute;l quien la contase.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>El precio del &eacute;xito</strong></h2><p class="article-text">
        El documental, que se alimenta de materiales de archivo in&eacute;ditos, testimonios clave e im&aacute;genes de varios de sus ic&oacute;nicos desfiles (como el momento en el que desjarret&oacute; una gabardina de Burberry y la cosi&oacute; junto al colch&oacute;n usado de un amigo poeta reci&eacute;n muerto para hacer un vestido y que le vali&oacute; la denuncia de la marca) es un retrato &iacute;ntimo del artista que desaf&iacute;o las reglas del sistema de la moda. Pero no cuenta del todo qu&eacute; le pas&oacute;, c&oacute;mo casi se precipit&oacute; al vac&iacute;o al asomarse a los lugares que se suelen asombrar quienes tienen &eacute;xito en las esferas culturales: la droga y el desenfreno.
    </p><p class="article-text">
        Esa decisi&oacute;n de no contarlo es una elipsis que, Hergueta, hace a prop&oacute;sito. &ldquo;Me gusta contraponer los dos mundos. El del artista que fue y del que se escrib&iacute;an cr&oacute;nicas en los peri&oacute;dicos yanquis m&aacute;s importantes de la &eacute;poca y el del hombre que sigue siendo artista, pero ahora desde la soledad de una casa peque&ntilde;a en un pueblo en la que monta escenas, hace fotograf&iacute;as en la que &eacute;l es su propio modelo y las sube a sus perfiles de redes&rdquo;, explica el director quien opina que las fotograf&iacute;as de Adrover &mdash;quien muestra un incre&iacute;ble control de las poses y de su enorme cuerpo&mdash; merecen m&aacute;s estar expuestas en un museo que en un muro de Instagram. &ldquo;Pero eso es, supongo, porque yo tengo una mentalidad m&aacute;s viejuna&rdquo;, bromea.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Miguel Adrover es una persona muy política. Toda su moda y todo su arte están atravesados por su cosmovisión</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gonzalo Hergueta</span>
                                        <span>—</span> Cineasta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Miguel era un t&iacute;o que, frente al &lsquo;heroin chic&rsquo; de los noventa y todo ese machismo que destilaba el mundo de la alta costura, te plantaba a desfilar a una t&iacute;a con un AK-47 y, adem&aacute;s, esa t&iacute;a era negra&rdquo;, contin&uacute;a Hergueta, se&ntilde;alando la importancia de los pioneros. &ldquo;Ahora, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el nombre de Adrover ha vuelto a la conversaci&oacute;n p&uacute;blica, pero esto es algo muy reciente&rdquo; contin&uacute;a el director quien declara que, para &eacute;l, conseguir entrevistar y grabar al genio ha sido como &ldquo;encontrarse con un Pokemon Legendario&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Las mujeres que lo acompa&ntilde;aron</strong></h2><p class="article-text">
        Adrover casi no habla en toda la cinta, sobre todo al principio. Despu&eacute;s ya s&iacute;. Seg&uacute;n avanza el metraje deja que el espectador se asome &mdash;apenas un poco&mdash; a sus ideas y reflexiones. Pero su historia no la cuenta &eacute;l. La cuentan ellas, las mujeres que lo rodearon. Jennifer Hoffman, quien fuera su mano derecha y gran amiga durante muchos a&ntilde;os y Robin Givhan, escritora cr&iacute;tica de moda y periodista estadounidense a quien Adrover admiraba.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quer&iacute;a hablar de las mujeres que le rodearon, que le ordenaron. Y Hoffman fue quiz&aacute; la persona m&aacute;s importante en la carrera del dise&ntilde;ador. Ella le ayud&oacute; much&iacute;simo, probablemente no habr&iacute;a llegado a donde lleg&oacute; sin su ayuda&rdquo;, explica Hergueta, que desea reivindicar a las mujeres en el mundo de la moda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estaba buscando perfiles fiables que lo hubieran conocido y que fueran fiables porque, claro, cuando la cosa acab&oacute;, acabo muy mal. Drogas, deudas por todas partes, ya sabes&rdquo;, comenta para se&ntilde;alar que todo el mundo, dentro del mundillo, le instaba a que hablara con figuras como Almod&oacute;var o Rossy de Palma. &ldquo;Almod&oacute;var puede vender mucho nuestra pel&iacute;cula, s&iacute;, pero entonces ya no ser&iacute;a la historia que quer&iacute;amos contar. Nosotros no quer&iacute;amos un reclamo, quer&iacute;amos hablar con aquellos que hab&iacute;an estado all&iacute;, que lo hab&iacute;an vivido todo desde dentro. Codo con codo con Miguel&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Fue entonces cuando, tras mucho buscar dio con una figura que lo sab&iacute;a todo, que lo hab&iacute;a vivido todo, que sal&iacute;a en cada foto, pero cuyo nombre le hab&iacute;a costado localizar. Y Jennifer Hoffman ten&iacute;a ganas de hablar. &ldquo;Llevo esperando muchos a&ntilde;os a que llegue un mensaje como el tuyo&rdquo;, le dijo a Hergueta.
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                Miguel Adrover junto a un caballo                            </span>
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        Y es su voz, a ratos emocionada y con los ojos al borde de la l&aacute;grima, quien cuenta buena parte de esta historia. Aunque ya no se hablen entre ellos, aunque sus vidas hace tiempo que tomaran caminos opuestos. &ldquo;Se quieren, o se quisieron, y se nota much&iacute;simo&rdquo;, cuenta el director quien considera que tuvo mucha suerte al encontrarse con un testimonio como el de ella.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Posicionado pol&iacute;ticamente&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;Adrover es una persona muy pol&iacute;tica, toda su moda, todo su arte est&aacute; atravesado por su cosmovisi&oacute;n&rdquo;, explica Hergueta para desvelar que, har&aacute; un a&ntilde;o, le pidieron que cerrara un importante desfile y &eacute;l accedi&oacute; con una sola condici&oacute;n: poder llevar consigo una kufiya, el pa&ntilde;uelo palestino. Nunca contestaron a su mensaje.
    </p><p class="article-text">
        Adrover tiene las cosas claras y lo ha demostrado en esa y en m&aacute;s ocasiones, como cuando se neg&oacute; a vestir a Rosal&iacute;a porque esta no hab&iacute;a condenado el genocidio en Gaza. &ldquo;Es un artista total&rdquo;, asegur&oacute; Hergueta para a&ntilde;adir que, en ocasiones, &ldquo;se ha dicho de &eacute;l que volvi&oacute; al <em>Underground,</em> que no triunf&oacute; del todo como s&iacute; lo hizo Alexander McQueen, pero el precio que este pag&oacute; fue mucho m&aacute;s alto: se quit&oacute; la vida&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El tema de qu&eacute; es el &eacute;xito y lo que puede significar es uno de los que han atravesado las largas conversaciones que el dise&ntilde;ador tuvo con Hergueta durante el rodaje del documental. Aquello de si merece la pena darlo todo, tenerlo todo un rato, para dejarse la vida en el camino. Cuenta Hergueta que ambos hablaban mucho sobre la vida de Mcqueen, quien s&iacute; se mantuvo entre la alta sociedad: &ldquo;Me dec&iacute;a: &lsquo;Oye, s&iacute;, yo estoy aqu&iacute; haciendo mis cosas en casa, no sigo en Nueva York, pero mi amigo muri&oacute;, &iquest;sabes?, ese el mayor precio que uno puede pagar, su propia vida&rsquo;. Es una pena que de ese asunto nunca quisiera hablar en c&aacute;mara&rdquo;, zanja.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Apr 2026 20:33:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Auge, desaparición y regreso de Miguel Adrover, el diseñador que se negó a vestir a Rosalía por no condenar el genocidio en Gaza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Documentales,Cine documental,Diseñadores,Rosalía,Palestina,Moda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Selva Almada, escritora: “En Argentina ha crecido el desprecio al pobre, y eso me aterra”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/selva-almada-escritora-argentina-crecido-desprecio-pobre-aterra_1_13121240.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e4d55d8a-64e5-43f3-a428-c674f3aa3301_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Selva Almada, escritora: “En Argentina ha crecido el desprecio al pobre, y eso me aterra”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora argentina bucea en ‘Una casa sola’, su cuarta novela, en la historia reciente de su país a través del silencio que dejan tras de sí los desaparecidos pobres y con un punto de vista inusual, el de una casa
</p><p class="subtitle">Shakira factura y el viaje lo pagas tú: quién gana más con el fenómeno de las 'residencias'
</p></div><p class="article-text">
        Se marcharon como si fueran a volver, pero nunca lo hicieron. &Eacute;l dej&oacute; las botas llenas de barro, como todos los d&iacute;as, en el lugar de siempre y las botas acabaron por pudrirse y por perder el olor de lo familiar. Se fueron de la casa Dami&aacute;n Lucero y su mujer, Lorena, junto a sus cuatro hijos; un cr&iacute;o, dos mellizas y un beb&eacute; del que dec&iacute;an que es igualito al padre, pero tambi&eacute;n igualito al patr&oacute;n que era, casi, el due&ntilde;o de sus vidas. El tema es que se fueron y nadie sabe por qu&eacute; ni c&oacute;mo o si fue voluntario o les hicieron partir. &iquest;Estar&aacute;n vivos o muertos? Esa es la pregunta que recorre <em>Una casa sola</em> (Random House, 2026), el nuevo trabajo de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/literatura-chicas-muertas_1_2556913.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la argentina Selva Almada</a> (Entre R&iacute;os, 1973)&nbsp;en el que una casa en el campo se pregunta qu&eacute; pas&oacute; con sus &uacute;ltimos moradores, c&oacute;mo puede desaparecer una familia al completo de una tacada y por qu&eacute; la abandonaron cuando parec&iacute;a que se iban a quedar all&iacute; para siempre.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de la voz narradora de los lugares inanimados, como la casa o el bosque que la rodea, Selva Almada escribe sobre la historia de los desaparecidos en Argentina en democracia, pero no desde lo que pas&oacute; sino desde lo que no se sabe ni se sabr&aacute;. Desde las preguntas que quedan sin responder hasta el vac&iacute;o que dejan quienes ya no est&aacute;n. La nostalgia y la ternura de un objeto inanimado (que en esta novela cuenta con una voluntad propia) es quien gu&iacute;a al lector a trav&eacute;s de la historia de qui&eacute;nes habitaron sus paredes, pero tambi&eacute;n la de ese trozo del pa&iacute;s, la provincia de Entre R&iacute;os, y los eventos hist&oacute;ricos que se sucedieron all&iacute;, como el asesinato del general Justo Jos&eacute; de Urquiza en 1870 en esa misma tierra.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En Espa&ntilde;a no ocurre, pero ac&aacute; en los aeropuertos hay pantallas donde pasan fotograf&iacute;as y datos de las personas que est&aacute;n desaparecidas, de los desaparecidos actuales, de los que est&aacute;n buscando&rdquo;, cuenta Almada en conversaci&oacute;n con elDiario.es en Madrid. &ldquo;Y es algo que siempre que lo veo me impresiona much&iacute;simo&rdquo;, contin&uacute;a; &ldquo;no dejo de ver c&oacute;mo, adem&aacute;s de los 30.000 desaparecidos de la dictadura, la gente sigue desapareciendo a&uacute;n hoy&rdquo;. Era un tema que estaba ah&iacute;, en el ambiente, y sobre el que la escritora, ampliamente reconocida por obras como <em>El viento que arrasa</em> (2012) &mdash;First Book Award del festival Internacional del Libro de Edimburgo&mdash; o <em>No es un r&iacute;o</em> (2020) &mdash;International Booker Prize shortlisted, Premio IILA-Literatura y menci&oacute;n especial Premio Sara Gallardo&mdash;, a&uacute;n no hab&iacute;a abordado.
    </p><p class="article-text">
        Fue ese asombro constante sumado a la situaci&oacute;n de la vivienda en argentina, donde, asegura, &ldquo;es muy dif&iacute;cil tener una casa&rdquo;, lo que le dio, por un lado, la tem&aacute;tica, y por el otro, la voz narradora. &ldquo;Hab&iacute;amos hecho una remodelaci&oacute;n muy fuerte en mi propia casa, que es la primera que tengo porque siempre he vivido en hogares alquilados, y hab&iacute;amos tenido muchos problemas: los pisos se levantaban, los techos se llov&iacute;an&hellip; un desastre. Y todo eso estaba ocurriendo mientras yo estaba en una residencia literaria en Francia donde surgi&oacute; el germen de<em> Una casa sola</em>&rdquo;, explica para incidir en que, en la actualidad, el desprecio al pobre es algo que est&aacute; al alza en su pa&iacute;s mientras crece la crisis habitacional por todo occidente: &ldquo;Aqu&iacute;, se ha acrecentado ese desprecio y es algo que me aterra&rdquo; explica para se&ntilde;alar que, en Buenos Aires, cada vez m&aacute;s gente vive en la calle: &ldquo;La gente se ha quedado no s&oacute;lo sin la posibilidad de comprarse una casa, sino de alquilarla&rdquo;, critica.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una cuesti&oacute;n de clase&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Hay mucha literatura argentina que toca el tema de las desapariciones en dictadura, pero no sobre las que se sucedieron despu&eacute;s y Almada cuenta que quer&iacute;a hablar de c&oacute;mo aquello que, quiz&aacute;, se pensaba como s&iacute;ntoma de una &eacute;poca sigue haciendo eco en la siguiente. &ldquo;Son, en general, personas a las que no se busca con el suficiente af&aacute;n desde el Estado porque se trata de gente pobre o de clases muy vulneradas&rdquo;, argumenta para se&ntilde;alar que ah&iacute; hay un s&iacute;ntoma de qu&eacute; ciudadanos importan y cu&aacute;les no, aunque se est&eacute; en una democracia. Y esa es la pregunta que sobrevuela las 156 p&aacute;ginas de su relato, &iquest;por qu&eacute; hay personas a las que nadie busca?&iquest;Por qu&eacute; hay personas a las que nadie importan?
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/4a64be2b-02d7-4bef-8f22-d4ca44f5efe3_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        As&iacute;, entretejiendo la memoria de Entre R&iacute;os y sus peculiaridades hist&oacute;ricas (como que estuvo a punto de escindirse de Argentina para ser su propio pa&iacute;s) Selva Almada hace un ejercicio de memoria y recuerda, a su manera, muchas cosas. Como el caso de la familia de los Gil, quienes desaparecieron al completo y de los que nunca m&aacute;s se supo. Tambi&eacute;n en su provincia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hice una investigaci&oacute;n del caso ni hay voluntad de contar lo que s&eacute;, que es solamente lo que ha aparecido a lo largo de los a&ntilde;os en la prensa, pero claro que me resonaba mientras escrib&iacute;a porque es un caso muy emblem&aacute;tico. Toda una familia que desaparece y nunca se supo si el patr&oacute;n hab&iacute;a tenido algo que ver en el asunto&rdquo;, relata Almada.
    </p><p class="article-text">
        La historia hecha sobre la carne de los pobres, sobre los cuerpos de los pobres. Eso es, tambi&eacute;n, sobre lo que ella quer&iacute;a escribir. C&oacute;mo los que desaparecen siempre son los peones y los que van al moridero son los pobres. &ldquo;Mir&aacute; la guerra de las Malvinas. La mayor&iacute;a de los que van a la guerra, siendo muy jovencitos porque estaban en el servicio militar, son los chicos de provincias muy pobres. Es algo que se mezcla todo el tiempo, la muerte y la pobreza&rdquo;, sentencia la escritora que compara, en su novela, las hostilidades del campo, agreste y oscuro, con las del ser humano.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La naturaleza es agresiva, pero lo que es verdaderamente violento es el mundo de los hombres</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Selva Almada</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;La naturaleza es violenta en la medida en la que ocurren cosas que son parte de los ciclos de la vida&rdquo;, explica para se&ntilde;alar que en la novela, la casa recuerda cuando llegaban las palmas de langostas, que eran muy habituales en el campo argentino a principios del siglo XX. O el arroyo y los peligros de sus corrientes, que prometen ahogar (y ahogan) a las criaturas que se descuiden al meterse dentro. Pero los ni&ntilde;os de la casa, que tienen prohibido el ba&ntilde;o ante el miedo de su madre, se ba&ntilde;aban todo el rato en ese arroyo traicionero, que para ellos es amigo. &ldquo;La naturaleza es agresiva, pero lo que es verdaderamente violento es el mundo de los hombres&rdquo;, ilustra Almada.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Las mujeres que buscan</strong></h2><p class="article-text">
        La suya es una historia sobre los olvidados, aunque siempre hay alguien que s&iacute; que busca, que s&iacute; que recuerda, que indaga y que quiere comprender. Ese alguien suele ser una mujer. En este caso es el personaje de la Tata, que decide no aceptar lo ocurrido y buscarle una explicaci&oacute;n, una respuesta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ella est&aacute; inspirada en esa tradici&oacute;n de las madres y las abuelas que buscan a los hijos y a los nietos desaparecidos de la dictadura, pero tambi&eacute;n tenemos ac&aacute; a las madres del hoy, que buscan a sus hijas captadas por las redes de trata, que es un tema muy fuerte y muy actual en Argentina&rdquo;, contin&uacute;a la escritora, que se&ntilde;ala uno de los casos m&aacute;s emblem&aacute;ticos: el de Marita Ver&oacute;n, una chica de 23 a&ntilde;os que desapareci&oacute; el 3 de abril 2002 en la provincia de Tucum&aacute;n. Hoy, Marita permanece desaparecida y su b&uacute;squeda contin&uacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Las cuestiones del ayer y del hoy se enra&iacute;zan en los cimientos de una casa que quiere saber. De una casa que, como si fuera un ser humano, siente y echa de menos e intenta comprender. Ya que Selva Almada confiesa que quer&iacute;a hablar de un tema tan duro desde la ternura, desde el vac&iacute;o que les queda a todos los que todav&iacute;a est&aacute;n aqu&iacute;. A los que no se llevaron y tienen que convivir con las ausencias.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/selva-almada-escritora-argentina-crecido-desprecio-pobre-aterra_1_13121240.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Apr 2026 20:10:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Selva Almada, escritora: “En Argentina ha crecido el desprecio al pobre, y eso me aterra”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Argentina,Desaparecidos,Literatura,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sara Barquinero: "En la universidad siempre hay profesores de los que te dicen 'este es un guarro', es algo sistémico"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/sara-barquinero-universidad-hay-profesores-dicen-guarro-sistemico_1_13078213.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/11d4cc54-7aa7-49b6-ab06-ce8797f00c66_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138921.jpg" width="960" height="540" alt="Sara Barquinero: &quot;En la universidad siempre hay profesores de los que te dicen &#039;este es un guarro&#039;, es algo sistémico&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora zaragozana publica ‘La chica más lista que conozco’, una novela de campus que sigue la estela de ‘El secreto’ de Donna Tartt y que busca la venganza desde lo literario</p><p class="subtitle">Por qué nos equivocamos al ansiar la vida de ensueño de Hollywood: el libro que desvela la “cara oculta” del cine</p></div><p class="article-text">
        Como muchas otras historias, esta nace de la mala hostia, del enfado, del estar a punto de soltarlo todo, de abandonar. Pero Sara Barquinero (Zaragoza, 1994) decidi&oacute; respirar hondo y hacer lo que hacen <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/sally-rooney-sara-mesa-nuevos-escritores-no-necesitan-redes-sociales-triunfar_1_12900220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los escritores</a> cuando la vida se te tuerce o te da un palo: narrarlo. Reescribir las cosas que no ten&iacute;an que haber sucedido as&iacute;, pero lo hicieron. Buscar aquello que se llama justicia po&eacute;tica desde la p&aacute;gina en blanco, escarbar con humor en los <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/natalia-lacunza-victimas-coinciden-constantemente-abusadores-tienes-si-no-pasara_128_12787312.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">abusos que ocurren</a> a puerta cerrada (o entreabierta) en cualquier despacho de cualquier universidad. 
    </p><p class="article-text">
        El resultado de aquello es <em>La chica m&aacute;s lista que conozco</em> (Lumen, 2026), una novela que hibrida la estructura cl&aacute;sica de una novela de descubrimiento, un <a href="https://www.eldiario.es/cultura/maria-bastaros-juega-segunda-novela-monstruos-personajes-incomodos-hay-fascinacion-perverso_1_12705291.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;coming of age&rsquo;</a>, con un tratado filos&oacute;fico sobre los l&iacute;mites del consentimiento en las relaciones de poder, el clasismo en los campus y las universidades p&uacute;blicas como reinado (y coto privado de caza) del hombre intelectual.
    </p><p class="article-text">
        Tras el &eacute;xito de <em>Los escorpiones</em> (Lumen, 2024), un relato sobre seres desvalidos, Barquinero regresa a las librer&iacute;as con la historia de las chicas que fueron las m&aacute;s listas de sus clases hasta que salieron al mundo y se las comieron los tiburones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Sara Barquinero, en el Hay Festival de Querétaro (México) en 2024                            </span>
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        <strong>La novela oscila entre las peripecias de una chica postadolescente descubriendo una nueva vida y un texto filos&oacute;fico cuyo subt&iacute;tulo es &lsquo;tratado sobre la verg&uuml;enza&rsquo;. &iquest;Qu&eacute; le llevo a contar esta historia as&iacute;, mezclando dos tipos de escritura pr&aacute;cticamente opuestas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;a claro que quer&iacute;a hablar de dos cosas: por un lado, las observaciones contra la academia en general y, por otro, la historia de identidad personal de una chica que empieza su vida universitaria. Me parec&iacute;a que se hab&iacute;a hablado muy poco sobre c&oacute;mo muchas personas son las m&aacute;s listas de su clase en el instituto, van con amplias expectativas a otros espacios y ah&iacute; tienen que lidiar con el mundo real y c&oacute;mo le afecta eso a su ego. Hay gente a la que estas vivencias les destroza el ego para toda la vida porque sienten que su propia identidad no es m&aacute;s que eso, el ser los m&aacute;s listos. Y su mundo se derrumba cuando descubren que ya no lo son porque no saben lidiar con ello.
    </p><p class="article-text">
        Quer&iacute;a jugar con eso, con la cr&iacute;tica y el desarrollo vital del personaje. Pero claro, una persona de 19 a&ntilde;os reci&eacute;n llegada a un lugar nuevo no deja de asombrarse, de intentar encajar, no cuadra a nivel narrativo que, de repente, se te ponga a hacer sesudos an&aacute;lisis de situaci&oacute;n. Por eso decid&iacute; vertebrar el texto con dos voces: la que sigue a una chica que acaba de entrar a la facultad y est&aacute; descubriendo un mundo nuevo, y la literatura en formato acad&eacute;mico atravesada por el concepto de la verg&uuml;enza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al final, desde la verg&uuml;enza pod&iacute;a hablar de todos los temas que atraviesan la novela. Es algo que lo resume todo, tambi&eacute;n como concepto filos&oacute;fico (tal y como lo trabaja Sartre en <em>El ser y la nada</em>). Es una base que te permite hablar de las relaciones con el otro; el amor, el desamor, etc., adem&aacute;s de por una cuesti&oacute;n feminista con aquello del eslogan de &ldquo;la verg&uuml;enza debe cambiarse bando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La ficci&oacute;n puede pensar los problemas filos&oacute;ficos de una manera en la que el ensayo no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Habr&iacute;a que pensar bien qu&eacute; puede hacer el ensayo, pero la novela lo que te permite es plantear preguntas, mostrar opciones y no dar claramente una respuesta. El ensayo te marca el camino, te argumenta una idea y yo no quer&iacute;a marcar el camino, sino mostrar una serie de situaciones y darle el espacio al lector para pensar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El desclasamiento y el sentimiento de no pertenencia al grupo es tambi&eacute;n una de las lineas argumentales de la historia. &iquest;Hasta qu&eacute; punto la cultura puede ser tambi&eacute;n un instrumento de exclusi&oacute;n social? </strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/5c961291-8a19-4ef0-ae37-7d42e3169ac2_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Me result&oacute; muy impactante, cuando me mud&eacute; a Madrid, que Madrid era un espacio en el que lo acad&eacute;mico se mezclaba con otros centros de poder, como lo pol&iacute;tico, y me sorprend&iacute;a y empec&eacute; a pensar (por muy inocente que suene), &ldquo;es que estoy por atr&aacute;s&rdquo;. Yo me encontr&eacute; con personas que sab&iacute;an con qui&eacute;n hablar o que ten&iacute;an claro con qu&eacute; profesores codearse porque escrib&iacute;an en prensa y hab&iacute;an sacado libros. O, de repente, te empezaban a dar nombres que no ten&iacute;an que ver con lo acad&eacute;mico y yo me preguntaba: &ldquo;&iquest;Pero de d&oacute;nde han sacado esto? Con el tiempo que le he dedicado al arte y la cultura y no tengo ni idea de lo que me est&aacute;n hablando&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quer&iacute;a reflejar eso, c&oacute;mo el capital cultural acumulado se convierte en un capital social que permite a unas personas medrar m&aacute;s f&aacute;cilmente que a otras. No digo que la universidad lo tenga que solucionar porque es una instituci&oacute;n, pero es algo que deber&iacute;a evidenciarse un poco m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Toda la novela est&aacute; atravesada por el deseo y por las din&aacute;micas de poder que este lleva tras de s&iacute;; principalmente las que hay entre profesores y alumnas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los a&ntilde;os de la universidad tienden a ser cuatro a&ntilde;os en los que vives en un limbo en el que no se acaba de decidir nada. Es un espacio de extrema libertad en la que el deseo se despliega de muchas formas. Una de ellas es la sexual y otra es la del reconocimiento ajeno y el encontrar tu identidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Respecto a las din&aacute;micas de poder que se establecen a trav&eacute;s de lo intelectual, esto es algo que Remedios Zafra explic&oacute; muy bien en <em>El entusiasmo</em> y Javier L&oacute;pez Al&oacute;s en <em>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n precaria</em>. Muchas veces tienes un gran deseo de ser y eres casi adolescente todav&iacute;a y se establecen din&aacute;micas de poder aprovech&aacute;ndose de ese deseo, de ese sentirte privilegiada por estar en la universidad rodeada de lo que crees que es gente lista. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La situación de sentirte ajena al entorno te convierte en la candidata perfecta para sufrir abusos o entrar en juegos de poder</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sara Barquinero</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es una cuesti&oacute;n de clase, de capital cultural. Y, en esas situaciones, es m&aacute;s f&aacute;cil pensar que una persona pueda tolerar cosas por llegar a ser algo. Sobre todo, si parte de un lugar que le averg&uuml;enza, con el que no se siente identificada. Y, adem&aacute;s, es muy posible que si t&uacute; le cuentas a una madre ajena al mundo acad&eacute;mico que te han pedido hacer algo, o que est&aacute;s en una situaci&oacute;n de denunciar una conducta abusiva, a lo mejor te dice: &ldquo;No, venga, c&aacute;llate&rdquo;. Es el peaje, esa situaci&oacute;n de sentirte ajena al entorno te convierte en la candidata perfecta para sufrir abusos o entrar en juegos de poder.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro aparece la idea de que hay comportamientos que quiz&aacute; no son delito, pero s&iacute; profundamente rid&iacute;culos y cuestionables. &iquest;Le interesaba explorar esa zona moralmente ambigua?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me interesaba, sobre todo, en su car&aacute;cter sist&eacute;mico. Yo puedo entender, y empatizar, con un hombre al que le gusta una alumna concretamente y se mete en una situaci&oacute;n que dices: &ldquo;&iquest;Pero c&oacute;mo ha acabado aqu&iacute;? Qu&eacute; liada&rdquo;. Esa es una cosa. Otra cosa es que yo no haya pasado un solo a&ntilde;o de experiencia universitaria sin que me haya llegado un cotilleo, o miles, de alguno de los profesores que me rodeaban.
    </p><p class="article-text">
        Hay profesores que todo el mundo sabe lo que son. Te dicen &ldquo;este t&iacute;o es un guarro&rdquo; o &ldquo;cuidado, con este siempre la puerta abierta&rdquo; o &ldquo;este se ha liado con no s&eacute; cuantas alumnas&rdquo; y te dan los nombres. Y eso ya es otra cosa, es algo sist&eacute;mico. &iquest;Qu&eacute; hay en este mundo para que suceda constantemente? Y no, a lo mejor no es penable, pero s&iacute; que da, al menos, para debate, porque adem&aacute;s entorpece la din&aacute;mica acad&eacute;mica. Porque una chica que se l&iacute;a con un profesor y lo pasa fatal porque &eacute;l est&aacute; casado, &iquest;qu&eacute; hace luego? &iquest;Y qu&eacute; pasa si sospecha que &eacute;l se lo ha contado a sus compa&ntilde;eros de departamento y ve c&oacute;mo todo el mundo la mira diferente? Muchas veces esa chica acaba por irse. La que sufre las consecuencias casi siempre es ella.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es la posici&oacute;n de la universidad ante estas cosas que, como cuenta, se saben?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que este es un tema en el que casi nadie que est&aacute; dentro se moja de forma suficientemente consistente. Tendr&iacute;amos que reflexionar sobre las camarillas intelectuales y la oscuridad que hay en los procesos de selecci&oacute;n. Oscuridad que, muchas veces, est&aacute; atravesada por la sexualizaci&oacute;n de las alumnas. Adem&aacute;s de las cosas que justifican porque no es penable. Incluso en los casos en los que s&iacute; lo son, en los casos en los que alguien se levanta y dice &ldquo;esto fue un abuso&rdquo;, se intenta tapar o no darle importancia. Muchas veces son personas que acaban siendo propuestas para catedr&aacute;tico mientras la actitud general de la gente es &ldquo;yo aqu&iacute; no me meto, no vaya a ser que me salpique&rdquo;. A m&iacute; me gustar&iacute;a que aquellas personas que hayan hecho algo de esto, al leer la novela, vean reflejadas sus actitudes y les d&eacute; verg&uuml;enza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si tuviera que describir la novela en t&eacute;rminos filos&oacute;ficos, &iquest;qu&eacute; pregunta central dir&iacute;a que intenta responder?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay muchas, pero creo que la principal ser&iacute;a si el conocimiento te puede salvar o qu&eacute; dignidad tiene el conocimiento. Hay una cosa que intent&eacute; meter al final y es que siento que a las personas que han vivido una experiencia traum&aacute;tica en la universidad se les ha arrebatado la posibilidad de encontrar algo de belleza en todo ese proceso, en lo que se supone que son los a&ntilde;os del descubrimiento.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/sara-barquinero-universidad-hay-profesores-dicen-guarro-sistemico_1_13078213.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Mar 2026 21:38:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sara Barquinero: "En la universidad siempre hay profesores de los que te dicen 'este es un guarro', es algo sistémico"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Literatura,Libros,Universidad,Jóvenes,Novela,Filosofía]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[‘Heated Rivalry’, el romance gay con toques eróticos que fue un 'bestseller' antes de la serie de moda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/heated-rivalry-romance-gay-toques-eroticos-bestseller-serie-moda_1_12967033.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8a11efd5-837e-44e8-b779-e02aabd2257f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Heated Rivalry’, el romance gay con toques eróticos que fue un &#039;bestseller&#039; antes de la serie de moda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un análisis sobre las claves de la novela homoerótica que se han convertido en un fenómeno de masas y su adaptación a la pequeña pantalla 
</p><p class="subtitle">Isabel Coixet: “El arte no nos cambia, pero ojalá mis películas sean un paréntesis en un mundo incomprensible”
</p></div><p class="article-text">
        Imag&iacute;nate que te encuentras con la historia de dos hombres j&oacute;venes. Uno se llama Shane Hollander, es canadiense y es una estrella de la liga de Hockey de su pa&iacute;s. El otro se llama Ilya Rozanov y, su nombre da ya la pista, es ruso. Tambi&eacute;n es el principal rival de Hollander, juega en el equipo contrario. Ambos, adem&aacute;s de ser guapos, atractivos y muy masculinos, est&aacute;n obsesionados el uno con el otro. A nivel rom&aacute;ntico y, sobre todo, sexual. Su enemistad, azuzada por la prensa y el p&uacute;blico, se convierte en otra cosa cuando las c&aacute;maras se han ido. Pero nadie puede saberlo, son estrellas del deporte, as&iacute; que su vida e identidades se convertir&aacute;n en un secreto a espaldas del mundo. Este dilema entre el deseo, las ambiciones propias y la presi&oacute;n social, es el punto de partida de <a href="https://www.eldiario.es/vertele/analisis/heated-rivalry-mas-que-rivales-estreno-serie-movistar-plus-mundo-habla-7-claves-explican-exito_1_12950123.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Heated Rivalry</em></a><em> </em><a href="https://www.eldiario.es/vertele/analisis/heated-rivalry-mas-que-rivales-estreno-serie-movistar-plus-mundo-habla-7-claves-explican-exito_1_12950123.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(en espa&ntilde;ol </a><a href="https://www.eldiario.es/vertele/analisis/heated-rivalry-mas-que-rivales-estreno-serie-movistar-plus-mundo-habla-7-claves-explican-exito_1_12950123.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>M&aacute;s que rivales</em></a><a href="https://www.eldiario.es/vertele/analisis/heated-rivalry-mas-que-rivales-estreno-serie-movistar-plus-mundo-habla-7-claves-explican-exito_1_12950123.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">)</a>, un libro que Rachel Raid escribi&oacute; en 2019 y que, tras su salto a la pantalla con una serie de nombre hom&oacute;nimo, se ha convertido, veloz, en un superventas a nivel global.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La serie, estrenada originalmente a fines de 2025, llega ahora Espa&ntilde;a de la mano de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/almodovar-bardem-penelope-cruz-firman-carta-apoyo-exdirector-ficcion-movistar-plus-domingo-corral_1_12277717.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Movistar Plus +</a>, aunque muchos fans, enganchados a trav&eacute;s de los v&iacute;deos cortos de Instagram y TikTok, ya la han visto por otros medios. Como es el caso de Ana, de 26 a&ntilde;os, que la conoci&oacute; por redes sociales. &ldquo;Vi c&oacute;mo hablaba de ella el influencer Carlos Peguer (presentador del podcast &lsquo;La pija y la Quinqui&rsquo;) y me llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n. Adem&aacute;s, poco despu&eacute;s empezaron a salirme v&iacute;deos y comentarios en redes sociales, as&iacute; que busqu&eacute; un enlace para verla y, a los cinco minutos del primer cap&iacute;tulo me di cuenta de que quer&iacute;a hacerlo bien&rdquo;, explica en declaraciones a <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>.
    </p><p class="article-text">
        Para Ana, criada en un momento en el que series como la noruega<em> Skam, Skins </em>o&nbsp;<em>My Mad Fat Diary </em>se popularizaron creando comunidades entre los adolescentes en torno a 2010, hacerlo bien supon&iacute;a parar la serie y leer primero los libros. &ldquo;Me encantan todas las cosas que propician un momento de histeria colectiva&rdquo;, bromea para se&ntilde;alar que a ella siempre le ha interesado mucho eso de los <em>fandom,</em> del formar parte de algo y que historias como esta,<em> Heartstopper </em>o <em>El verano en el que me enamor&eacute;</em> son las que est&aacute;n propiciando este sentido de comunidad en el presente. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ya tengo una edad y s&eacute; c&oacute;mo meterme en un<em> fandom </em>y disfrutarlo plena y sanamente&rdquo;, se&ntilde;ala para insistir en la importancia de fen&oacute;menos como este en un momento en el que, a su juicio, se nos insta a vivir aislados del resto. &ldquo;Se nos segmenta por nichos y tendemos a tener gustos cada vez m&aacute;s individualizados, as&iacute; que cuando ocurre un fen&oacute;meno como este, ya sea literario, audiovisual o ambos, es tambi&eacute;n una oportunidad de unirnos, compartir gustos y sentirnos bien&rdquo;, opina la lectora.
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        Pero, &iquest;cu&aacute;les son las claves para que una historia como esta tenga &eacute;xito y enganche?, seg&uacute;n Jes&uacute;s G&oacute;mez, psic&oacute;logo social experto en psicolog&iacute;a audiovisual y esc&eacute;nica, la tiktokizaci&oacute;n del audiovisual es esencial. &ldquo;A nivel de marketing enganchan much&iacute;simo estos clips cortos que se ven porque ya no sostenemos apenas la atenci&oacute;n en una pantalla en la que consumimos contenido muy r&aacute;pido lo desechamos tambi&eacute;n muy r&aacute;pido&rdquo;, explica el psic&oacute;logo para se&ntilde;alar que, esta serie en concreto, te da &ldquo;unas im&aacute;genes muy impactantes&rdquo; de algo que interesa: &ldquo;pasas de ver a una pareja jugando unos segundos al hockey y, cuando van a empotrarse, acaba en una escena subida de tono muy expl&iacute;cita&rdquo;, ilustra para se&ntilde;alar que algo as&iacute; genera inter&eacute;s desde el minuto cero y que, adem&aacute;s, los lectores y espectadores tambi&eacute;n amplifican el alcance de las historias al hacer y subir v&iacute;deos de sus personajes favoritos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo tengo una cuenta de <em>edits </em>sobre<em> Heated Rivalry</em>&rdquo;, admite Mois&eacute;s, de 21 a&ntilde;os, que se bebi&oacute; la serie entera del tir&oacute;n en un enlace pirata despu&eacute;s de que se hiciera viral en redes sociales, y est&aacute; deseando que saquen la segunda temporada. &ldquo;Ten&iacute;a claro que, si todo el mundo estaba hablando de ella, la ten&iacute;a que ver&rdquo;, comenta para se&ntilde;alar que no le interesaba demasiado el tel&oacute;n de fondo de la historia, el hockey, pero que le atrap&oacute; el hecho de que fuera una historia gay en un contexto tan masculino, adem&aacute;s del tema de lo prohibido. Un amor prohibido que, al espectador, le recordar&aacute; (a ratos) a otros grandes amores clandestinos de la gran pantalla, como <em>Brokeback Mountain</em> (2005), sobre todo en el car&aacute;cter de uno de los protagonistas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Adem&aacute;s&rdquo;, contin&uacute;a Mois&eacute;s, &ldquo;aunque a m&iacute; el deporte no me interesa, me parece muy bien que hayan hecho esto, porque ha ayudado a salir del armario a jugadores reales, y aunque la historia sea un poco fantas&iacute;a, est&aacute; bien que se pongan estas cosas sobre la mesa. Es imposible que no haya maricones en el f&uacute;tbol, por ejemplo&rdquo;, critica para insistir en que se ha creado una comunidad muy grande en torno a la serie en una historia que triunfa, sobre todo, entre el p&uacute;blico femenino aunque los protagonistas sean una pareja de hombres. &ldquo;A mis amigas les encanta&rdquo;, asegura.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El gusto femenino domina la escena</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;El gusto de las chicas en general y, en menor medida, la comunidad queer, es el que marca la relevancia cultural&rdquo;, apunta, por su lado, G&oacute;mez para se&ntilde;alar que tienen mucho poder en la medida en la que difunden lo que ellas sienten. &ldquo;Las mujeres mueven las redes, si te fijas en cualquier fen&oacute;meno del pop mundial, &iquest;qui&eacute;nes escuchan a las grandes divas? &iquest;Qui&eacute;nes suben su contenido a redes sociales? &iquest;Qui&eacute;nes van a los conciertos? Las chicas y los gais. Los hombres heterosexuales tienden a irse hacia un lado m&aacute;s gamer o de ficciones masculinas y no las mueven demasiado, no participan tanto del consumo cultural&rdquo;, explica el psic&oacute;logo.
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            <span class="title">
                Otro de los momentos de &#039;Heated rivalry&#039;                            </span>
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        Pero, &iquest;por qu&eacute; una historia gay interesa tanto a mujeres hetero?, para Mar&iacute;a Gonz&aacute;lez de la Rivera, psic&oacute;loga general sanitaria y especializada en el colectivo LGTB+, tiene mucho que ver con la mirada y el sentirse segura frente al deseo de los otros: &ldquo;Es algo que ocurre bastante&nbsp;tanto en este tipo de libros y series, como en movimientos musicales como el K-Pop, pero creo que es muy potente el c&oacute;mo las mujeres podemos entrar en una historia de amor en la que no podemos entrar siquiera en la comparaci&oacute;n porque est&aacute; alejado de tus posibilidades, no identificas lo que a ti te falta, tan solo disfrutas la historia&rdquo;, explica.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El sexo en el centro</strong></h2><p class="article-text">
        Escenas expl&iacute;citas rozando el porno suave son la marca de la casa en esta historia, tanto en lo literario como en lo audiovisual, y son, tambi&eacute;n, seg&uacute;n todos los entrevistados parte de la receta de su &eacute;xito. &ldquo;Me gusta mucho eso, porque el resto de series sobre historias<em> queer </em>que vemos desde plataformas son muy sosas, casi infantiles, los personajes no se tocan y, claro, eso no te lo crees&rdquo;, apunta Mois&eacute;s qui&eacute;n tambi&eacute;n agradece el c&oacute;mo muestran las relaciones afectivo sexuales en el mundo gay. &ldquo;Ellos follan primero, directamente, y los sentimientos ya aparecen, si es que aparecen. Eso me ha gustado, es muy realista&rdquo;, opina.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es de las primeras veces que algo tan expl&iacute;cito sale a la luz desde la normalidad, desde una plataforma de<em> streaming. </em>En esta serie se acerca al <em>soft porn. </em>Eso se junta a que buena parte de la poblaci&oacute;n est&aacute; ya cansada de comedias rom&aacute;nticas, las historias de amor y la normatividad sin apenas sexo hace que esta historia sobresalga&rdquo;, apunta G&oacute;mez para decir que la novedad, dentro de una f&oacute;rmula trillada en el mundo del<em> fanfiction,</em> es lo que hace que <em>Heated Rivalry </em>mueva masas all&aacute; por donde pase.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/heated-rivalry-romance-gay-toques-eroticos-bestseller-serie-moda_1_12967033.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Feb 2026 21:32:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Heated Rivalry’, el romance gay con toques eróticos que fue un 'bestseller' antes de la serie de moda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Series,Movistar +,Homosexualidad,LGTBI,Sexo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marta Jiménez Serrano, escritora: "Mis abuelas vivieron casi toda su vida en la misma casa y yo a los 30 años me había mudado once veces"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/marta-jimenez-serrano-escritora-abuelas-vivieron-vida-casa-30-anos-habia-mudado-once-veces_1_12937063.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a278628-fe32-46e6-bd45-839c1ea4597f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1135065.jpg" width="3588" height="2018" alt="Marta Jiménez Serrano, escritora: &quot;Mis abuelas vivieron casi toda su vida en la misma casa y yo a los 30 años me había mudado once veces&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El casi, el 'estar a punto de' pero salvarte por los pelos, por una serie de coincidencias, han dado fuelle a la autora madrileña para escribir ‘Oxígeno’, un libro sobre cómo sobrevivir a la muerte
</p><p class="subtitle">“No vas a heredar la empresa”: por qué es urgente que asumamos que el trabajo no lo es todo
</p></div><p class="article-text">
        El gato se fue. Un felino que se marcha y se esconde cuando, en apariencia, todo est&aacute; bien. Un gato color mostaza que se acurruca contigo en una manta, tambi&eacute;n color mostaza, cuando te duele la cabeza, cuando est&aacute;s enferma, y que esta vez no lo hace. Esta vez desaparece y, esa desaparici&oacute;n, se convierte en una de las obsesiones de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/nuevo-salman-rushdie-han-kang-memorias-gisele-pelicot-libros-esperados-2026_129_12870777.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marta Jim&eacute;nez Serrano</a> (Madrid, 1990) cuando rebusca en su memoria, con precisi&oacute;n de cirujana, todo lo que pas&oacute; aquella ma&ntilde;ana de s&aacute;bado que casi le cost&oacute; la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un c&uacute;mulo de casualidades que la dejaron al borde la muerte. Un c&uacute;mulo de casualidades que, tambi&eacute;n, le salvaron la vida. &iquest;Qu&eacute; hubiera pasado si aquello hubiera ocurrido por la noche, mientras ella y su pareja dorm&iacute;an? &iquest;Y si hubiera estado en casa sola? &iquest;Y si Juan, su novio, no hubiera bajado a por una Coca Cola y a que le diera el aire unos diez minutos? &iquest;Y si &eacute;l se hubiera desmayado tambi&eacute;n y entonces nadie habr&iacute;a llamado a emergencias? La respuesta a todas esas preguntas es la misma y Serrano la sabe bien. Ella, hoy, no estar&iacute;a aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Pero Marta Jim&eacute;nez Serrano sobrevivi&oacute; y relata aquella circunstancia que le cambi&oacute; la vida el 7 de noviembre de 2020 en <em>Ox&iacute;geno </em>(Alfaguara, 2026), un libro testimonial sobre lo que a ella le supuso intoxicarse por la aspiraci&oacute;n continuada de mon&oacute;xido de carbono en su casa, un piso min&uacute;sculo en el que viv&iacute;a de alquiler y cuya caldera no hab&iacute;a pasado las revisiones oportunas, tal y como marca la ley. Pero, claro, eso entonces no lo sab&iacute;a. Lo supo despu&eacute;s, tras esquivar la tragedia, tras no poder dormir en su casa y obsesionarse con la ventilaci&oacute;n de los cuartos. Tras querer llevar siempre a cuestas el aparatito que mide la concentraci&oacute;n de mon&oacute;xido en un ambiente y que llevan los equipos de emergencia cuando un hombre les llama angustiado desde su casa porque su pareja est&aacute; tirada en el suelo del ba&ntilde;o, con las bragas por los tobillos, y no responde a ning&uacute;n est&iacute;mulo. Un aparatito que pita como lo hac&iacute;a el canario en la mina.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Empec&eacute; a tomar notas casi de inmediato, en cuanto pude hacerlo&rdquo;, confiesa Jim&eacute;nez Serrano en una entrevista con elDiario.es frente a un vaso de agua, en la sede madrile&ntilde;a del grupo editorial Penguin Random House. Notas para escribir una historia que no le apetec&iacute;a demasiado. &ldquo;Creo que si hubiera podido&nbsp;escoger el tema, sacarlo de una chistera, probablemente hubiera escogido otro. Pero es que esto es lo que me pas&oacute;, era lo que ten&iacute;a dentro&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/23b902fe-840e-495d-aeea-48114c887e7a_source-aspect-ratio_default_1135218.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Jim&eacute;nez Serrano, que hab&iacute;a transitado la poes&iacute;a y la autoficci&oacute;n en sus anteriores trabajos, <em>La edad ligera</em>&nbsp;(Rialp, 2021),&nbsp;<em>Los nombres propios</em>&nbsp;(Sexto Piso, 2021) y&nbsp;<em>No todo el mundo</em>&nbsp;(Sexto Piso, 2023),&nbsp;apuesta, en esta ocasi&oacute;n, por desnudarse del todo y ponerse a s&iacute; misma como personaje de una historia que, confiesa, es una forma de entender lo que le ocurri&oacute;, de sac&aacute;rselo de la cabeza. &ldquo;He dejado pasar el tiempo desde que ocurri&oacute; aquello hasta que me puse de verdad con el libro&rdquo;, contin&uacute;a la autora para comentar que se le antoj&oacute; como una experiencia &ldquo;rara&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Era como estar hablando, de repente, de otra vida, de rutinas que ya no tengo, de amigos que ya no tengo&rdquo;, comparte Serrano para se&ntilde;alar que uno de los descubrimientos que ella ha hecho con esta vivencia y su deseo de desmenuzarla sobre las p&aacute;ginas es la poca tolerancia que se tiene hacia el dolor ajeno. &ldquo;Muchas veces, nos relacionamos con los problemas de los dem&aacute;s intentando resolverlos y hay problemas que solo hay que acompa&ntilde;ar&rdquo;. La escritora madrile&ntilde;a se sinti&oacute; muy presionada por parte de su entorno cuando cont&oacute; que iba a escribir un libro sobre lo ocurrido, cuando empez&oacute; a hacer entrevistas para recabar todo lo que pas&oacute; mientras ella yac&iacute;a inconsciente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me sent&iacute;a muy incomprendida, hab&iacute;a gente que me met&iacute;a mucha prisa. Siento que vivimos con una urgencia sobre que pase cuanto antes el dolor de los dem&aacute;s, y hay cosas que requieren su tiempo. Adem&aacute;s, se puede estar bien y mal a la vez&rdquo;. A juicio de Jim&eacute;nez Serrano, vivimos una obsesi&oacute;n colectiva en la b&uacute;squeda de la felicidad liderada por los colores brillantes de los <em>Feed </em>de Instagram. &ldquo;Todo el mundo espera que te pongas muy bien muy r&aacute;pido, sobre todo cuando no hay heridas visibles, y la vida no es as&iacute;&rdquo;, insiste.
    </p><p class="article-text">
        No pod&iacute;a dormir, no pod&iacute;a pensar en otra cosa y no fue capaz de procesar lo que le hab&iacute;a ocurrido hasta que por fin llor&oacute; en consulta frente a su psic&oacute;logo. Despu&eacute;s ya s&iacute;, escribi&oacute; por fin el libro en 2025. &ldquo;Cuando me despert&eacute; no estaba en shock y me cost&oacute; muchas horas de terapia procesar y aceptar todo lo que me hab&iacute;a pasado y los miedos que se hab&iacute;an despertado con ello&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Homicidio imprudente</h2><p class="article-text">
        Como toda historia, la suya tambi&eacute;n tiene un villano. Una villana en su caso: la Arrendadora de su departamento. La responsable directa de su accidente que bien podr&iacute;a haber acabado convertido en un homicidio imprudente. &ldquo;Ella tambi&eacute;n tuvo suerte, no creo que sea consciente de lo que se le hubiera venido encima si nosotros hubi&eacute;ramos muerto&rdquo;, ironiza la autora.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La vivienda es un problema social y económico transversal, que afecta a nuestra intimidad, afecta a nuestra vida, afecta a nuestra noción de hogar, a todo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta Jiménez Serrano</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El personaje de la Arrendadora, descrito entre la rabia y la caricatura, es el &uacute;nico que no tiene nombre, el &uacute;nico que no se identifica. Por si acaso, por las posibles consecuencias. &ldquo;Nos dijeron que la denunci&aacute;semos, que le &iacute;bamos a sacar una buena tajada, que era una negligencia terrible lo que hab&iacute;a ocurrido y ella era la principal responsable. Pero nosotros solo quer&iacute;amos dejarlo todo atr&aacute;s&rdquo;, sostiene la autora quien, como peque&ntilde;a venganza, se imagina que le llegue el libro, que lo lea, que se vea y sienta verg&uuml;enza. Verg&uuml;enza por no encargarse de que aquel piso fuera habitable y cumpliera sus funciones. &ldquo;Una cosa que nos dijo y que escribo en el libro es que, ella, lo &uacute;nico que quer&iacute;a era no encargase de nada&rdquo;, critica la escritora. Y, efectivamente, de nada se encarg&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vuestros caseros son unos hijos de puta&rdquo;, es la frase que pronuncia C&eacute;sar, el t&eacute;cnico que va a revisar su caldera tras el incidente. Hasta ese momento, Marta y Juan pensaban que todo hab&iacute;a sido un error, que una mala combusti&oacute;n era un riesgo contemplado por la vida. Pero aquello result&oacute; ser una negligencia grave. La &uacute;ltima revisi&oacute;n de aquella caldera databa de 2014. Hac&iacute;a seis a&ntilde;os de entonces y, escribe Jim&eacute;nez Serrano, las calderas hay que revisarlas cada cinco a&ntilde;os y normalmente todas se someten a una revisi&oacute;n protocolaria anual. Pero lo peor no era eso, lo peor era el veredicto emitido en 2014; ya entonces desped&iacute;a mon&oacute;xido de carbono. Ya entonces hab&iacute;a un aviso de cambiarla, de que nadie pod&iacute;a vivir all&iacute;. Pero nadie la cambi&oacute;.
    </p><h2 class="article-text">La crisis de vivienda como escenario</h2><p class="article-text">
        El problema de la vivienda que asola Occidente es, a la vez, el tel&oacute;n de fondo de novela y causa de todo lo que ocurre en ella. &ldquo;Mis abuelas vivieron casi toda su vida en la misma casa y yo a los 30 a&ntilde;os ya me hab&iacute;a mudado once veces&rdquo;, rememora la autora para se&ntilde;alar que, eso, el no tener un lugar propio, una ra&iacute;z, condiciona mucho las relaciones y la vida de uno. &ldquo;He intentado que el libro refleje que este es un problema social y econ&oacute;mico transversal, que afecta a nuestra intimidad, afecta a nuestra vida, afecta a nuestra noci&oacute;n de hogar, a todo&rdquo;, declara Jim&eacute;nez Serrano para insistir en que es un virus mundial: &ldquo;Adem&aacute;s, nos despersonalizada, porque ya nadie conoce a sus vecinos, vivimos muy aisladas y esto tambi&eacute;n hace que vivamos m&aacute;s desprotegidos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La desprotecci&oacute;n del inquilino que baja la cabeza, asiente ante el abuso y es despose&iacute;do de su dinero&nbsp;por un techo que, muchas veces, ni siquiera tiene una ventana al exterior y el ba&ntilde;o lleno de humedades, es el escenario principal sobre el que una pareja formada por dos adultos j&oacute;venes llamados Juan y Marta casi pierden la vida. Cincuenta metros cuadrados en los que esperaban, por fin, pasar mucho tiempo, construir algo. Pero aquello no pudo ser.
    </p><p class="article-text">
        La suya es una historia real sobre la cadena de precariedad, ego&iacute;smo y cosas mal hechas que hicieron que una mujer de treinta a&ntilde;os casi se abriera la cabeza al golpearse contra las baldosas del ba&ntilde;o al desmayarse justo despu&eacute;s de hacer pis. Completamente intoxicada. &ldquo;Un rato m&aacute;s y no lo cuentas, no lo cont&aacute;is&rdquo;, les dijo la del SUMMA que los atendi&oacute;, pero Marta Jim&eacute;nez Serrano lo ha contado partiendo de una pregunta: &iquest;c&oacute;mo se puede seguir viviendo despu&eacute;s de haber estado a punto de morir?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/marta-jimenez-serrano-escritora-abuelas-vivieron-vida-casa-30-anos-habia-mudado-once-veces_1_12937063.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Jan 2026 20:58:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Marta Jiménez Serrano, escritora: "Mis abuelas vivieron casi toda su vida en la misma casa y yo a los 30 años me había mudado once veces"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Muerte,Vivienda,Vivienda asequible,Abuelos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las claves de 'Hamnet': por qué una historia del siglo XVI habla tan bien del dolor del siglo XXI]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/claves-hamnet-historia-siglo-xvi-habla-dolor-siglo-xxi_1_12931098.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/93e2aab5-07d4-4044-9153-f83160cea989_16-9-discover-aspect-ratio_default_1134906.jpg" width="2002" height="1126" alt="Las claves de &#039;Hamnet&#039;: por qué una historia del siglo XVI habla tan bien del dolor del siglo XXI"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un análisis sobre una novela que, junto a su reciente adaptación cinematográfica que ya está en cines, se ha convertido en un fenómeno de masas</p><p class="subtitle">Crítica - Chloé Zhao conmueve con una inteligente adaptación de 'Hamnet' que medita sobre el duelo y el poder sanador del arte</p></div><p class="article-text">
        Cuando se habla de la biograf&iacute;a de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/lois-patino-le-da-revolcon-shakespeare-mano-irene-escolar-ariel_1_12878576.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Shakespeare </a>y su vida &iacute;ntima, los investigadores y escritores se dan de bruces contra un muro. Hay muy poca informaci&oacute;n fidedigna. No se sabe casi nada de qui&eacute;n fue aquel; quiz&aacute; <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/xavier-perez-shakespeare-series-teatro_1_2386783.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el m&aacute;s famoso entre todos los poetas</a> y dramaturgos del mundo. Tan poco sabemos sobre el genio ingl&eacute;s que elucubramos constantemente. Una de las hip&oacute;tesis m&aacute;s comunes, que cada tanto sale a la luz, sostiene que quiz&aacute; no fue &eacute;l quien escribiera sus obras. Unos afirman que nunca existi&oacute;, otros dicen que William, en realidad, fueron varias personas. Otros, que era cat&oacute;lico y no protestante en una Inglaterra en la que el catolicismo se practicaba en secreto y era perseguido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si de Shakespeare se duda, incluso, de si se tiene un retrato real (los que se le atribuyen son sujeto de debate porque no existen pruebas definitivas de que sea &eacute;l, aunque en algunos hay consenso de que s&iacute; podr&iacute;a ser), de su mujer y sus tres hijos se sabe a&uacute;n menos. Pero, &iquest;y si Shakespeare hubiera dejado alguna pista? &iquest;Y si hubiera puesto al <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/100-libros-imprescindibles-encontrar-regalo-perfecto_1_12834971.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lector frente al espejo</a> del evento que cambi&oacute; su vida? William Shakespeare prest&oacute; a la m&aacute;s famosa de sus obras el nombre de un hijo muerto.
    </p><p class="article-text">
        Escribe la autora <em>bestseller </em><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/hamnet-duelo-muerte-hijo-tiempos-shakespeare-maggie-farrell_1_7289612.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Maggie O&rsquo;Farrell</a> (Coleraine, Irlanda del Norte, 1972) que, en la d&eacute;cada de 1580, una pareja que viv&iacute;a en Henley Street (Stratford) tuvo tres hijos: Susanna y Hamnet y Judith, que eran gemelos. Hamnet, el ni&ntilde;o, muri&oacute; en el verano de 1596 a los once a&ntilde;os. Cuatro a&ntilde;os m&aacute;s tarde, su padre escribi&oacute; una obra de teatro titulada <em>Hamlet</em>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/59ed4d3f-ddbe-48e2-9893-36b8014c235b_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Hamnet, Hamlet, dos nombres que son el mismo. Apenas var&iacute;a una letra y hoy se sabe que la ortograf&iacute;a era un tanto inestable en el siglo XVI. Lo saben los estudiosos &mdash;son dos formas perfectamente intercambiables de un mismo nombre, seg&uacute;n consta en los anales de Stratford de finales del siglo XVI y principios del XVII&mdash; y lo sabe O&rsquo;Farrell, autora de <em>Hamnet </em>(2020; Libros del Asteroide, 2021), que juega con ello en una novela en la que fabula sobre la vida y la muerte del infante que, muy posiblemente, fuera el origen de la teatral <em>Hamlet</em>. Una novela en la que la irlandesa se olvida del genio, al que despoja hasta del nombre, y se centra en los personajes que quedaron al margen. Dos ni&ntilde;os gemelos, una ni&ntilde;a mayor y una mujer sobre la que, hasta hoy, no se hab&iacute;a contado gran cosa. <em>La mujer de</em>. Anne Hathaway, a la que O&rsquo;Farrell decide llamar Agnes porque as&iacute; es como su padre, Richard Hathaway, la llam&oacute; en su testamento.
    </p><p class="article-text">
        O&rsquo;Farrell se alz&oacute; ganadora del Women&rsquo;s Prize for Fiction en 2020 (uno de los galardones literarios m&aacute;s prestigiosos para obras escritas por mujeres) con la novela con la que indaga sobre los retazos biogr&aacute;ficos que, quiz&aacute;, William Shakespeare ocult&oacute; a la vista del gran p&uacute;blico. Un libro en el que la irlandesa rebusca y fabula sobre la verdadera identidad de Agnes y el rol que tuvo en la vida del autor, cu&aacute;l era la posici&oacute;n de las mujeres en la sociedad de la &eacute;poca, la devastaci&oacute;n que dejan tras de s&iacute; las epidemias y, sobre todo, el vac&iacute;o que le sigue a la p&eacute;rdida de un hijo.
    </p><p class="article-text">
        Publicado, precisamente, en plena pandemia, <em>Hamnet </em>no ha dejado de cosechar &eacute;xitos y lectores en Occidente. Nombrado como libro del a&ntilde;o, tambi&eacute;n en 2020, por Waterstones (el equivalente brit&aacute;nico a la Casa del Libro) ha vendido 200.000 ejemplares solo en Espa&ntilde;a (cosechando tambi&eacute;n primeros puestos en las listas de libros del a&ntilde;o tras su publicaci&oacute;n) y, ahora, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/chloe-zhao-conmueve-inteligente-adaptacion-hamnet-medita-duelo-sanador-arte_129_12720171.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">llega a la gran pantalla de la mano de la cineasta Chlo&eacute; Zao</a>, que se llev&oacute; el Oscar a la mejor direcci&oacute;n y pel&iacute;cula en 2020 por <em>Nomadland</em>. Adem&aacute;s, ocupa un lugar preponderante en las quinielas de 2026 tras cosechar varios galardones en la 70&ordf; Seminci (Semana Internacional de Cine de Valladolid), el TIFF 2025 y los Globos de Oro 2026.
    </p><h2 class="article-text">Un &eacute;xito cocinado a fuego lento</h2><p class="article-text">
        La gran pregunta a la que atiende este reportaje es qu&eacute; hace que una historia familiar del siglo XVI haya recibido semejante acogida en los lectores del siglo XXI. &lsquo;El marketing&rsquo; es una de las primeras respuestas que da Luis Solano, editor de Libros del Asteroide, a elDiario.es. &ldquo;En Espa&ntilde;a fue clave el hecho de ser escogido &lsquo;el libro del a&ntilde;o&rsquo; en los principales suplementos literarios&rdquo;, explica Solano para se&ntilde;alar que, para cuando lleg&oacute;, ya se hab&iacute;a convertido en un &eacute;xito en Reino Unido y Estados Unidos. &ldquo;Vimos que era un fen&oacute;meno que se hab&iacute;a replicado en varios pa&iacute;ses. Nosotros hab&iacute;amos publicado ya tres libros de la autora, pero con esta novela dio un gran salto tanto para la cr&iacute;tica como para un p&uacute;blico m&aacute;s amplio&rdquo;, contin&uacute;a el editor.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Jessie Buckley en el teatro en el emocionante final de &#039;Hamnet&#039;                            </span>
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        Para Solano, adem&aacute;s, a pesar de que la trama est&eacute; ambientada en el siglo XVI, cuenta una historia desde una perspectiva actual, moderna. &ldquo;Trata temas universales como la enfermedad y la muerte desde lo &iacute;ntimo y pone en el centro a una figura femenina fuerte e independiente&rdquo;, argumenta. Es algo en lo que coincide Concha Carde&ntilde;oso, traductora de O&rsquo;Farrell: &ldquo;<em>Hamnet </em>es una historia muy interesante contada y dosificada con la perfecci&oacute;n de una escritora consumada, inteligente, experta y capaz de comunicar sin alardes, con sencillez, sentimientos y estados de &aacute;nimo dif&iacute;ciles de describir&rdquo;. Insiste, tambi&eacute;n, en que el gran hallazgo de la obra es que, emocionalmente, no hay grandes diferencias con la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        Ese hombre ausente que carece de nombre, aunque el lector sepa perfectamente qui&eacute;n es, y el papel protag&oacute;nico de una mujer que, hist&oacute;ricamente, ha sido abandonada en una esquina, es lo que ha cosechado las loas de la cr&iacute;tica, como la de Rafael Narbona, escritor, cr&iacute;tico literario y profesor de filosof&iacute;a. &ldquo;Ha sido muy importante el hecho de que la novela est&eacute; escrita desde el punto de vista de ella. Una mujer que ten&iacute;a fama de hechicera y de la que apenas se ha registrado nada m&aacute;s all&aacute; de que era la mujer de Shakespeare, que era mayor que &eacute;l y que no se entend&iacute;a con &eacute;l. Una mujer relegada a un pie de p&aacute;gina y sobre la que se dijeron pocas cosas y, en su mayor&iacute;a, peyorativas&rdquo;, apunta Narbona, que se&ntilde;ala que esta perspectiva feminista tambi&eacute;n ha contribuido al &eacute;xito de la obra al acercarse de una manera &ldquo;tan original y novedosa&rdquo; a la vida de Shakespeare.
    </p><h2 class="article-text">A la sombra del mito</h2><p class="article-text">
        La propia O&rsquo;Farrell ha se&ntilde;alado en diversas entrevistas en medios que la elecci&oacute;n de ponerla a ella en el centro del relato vino de la curiosidad, s&iacute;, pero tambi&eacute;n de las descripciones y calificaciones que encontr&oacute; de Agnes en publicaciones acad&eacute;micas a lo largo del tiempo. &ldquo;Se la describ&iacute;a de una manera muy mis&oacute;gina y se dec&iacute;a que era una mujer fea cuando no nos han llegado retratos de ella y, por los pocos datos biogr&aacute;ficos que hay, parece que fue m&aacute;s bien todo lo contrario&rdquo;, comentaba la autora en el podcast <em>Not Just The Tudors</em>.
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                La escritora Maggie O&#039;Farrell                            </span>
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        &ldquo;Hay que tener en cuenta que Agnes ven&iacute;a de una familia acomodada para la &eacute;poca, mientras que la de &eacute;l estaba endeudada hasta las cejas y, sobre todo, es importante recalcar que, cuando se conocieron, &eacute;l a&uacute;n no era un poeta, no era nadie. El matrimonio resultaba ventajoso para &eacute;l, no para ella, pero estoy segura de que ella vio algo en &eacute;l, de que ella supo encender la chispa que despu&eacute;s ser&iacute;a el Shakespeare que conocemos&rdquo;, explicaba la irlandesa en conversaci&oacute;n con Suzannah Lipscomb, la directora del programa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El personaje de Agnes es fundamental, pues vivimos la p&eacute;rdida del hijo, de la madre y del marido a trav&eacute;s de ella con la fuerza y la viveza de la mujer excepcional que es&rdquo;, insiste, por su parte, Carde&ntilde;oso, quien se&ntilde;ala que el tema de la familia y los hijos es una constante en toda la obra de la irlandesa. &ldquo;Los toca con una fuerza y una profundidad que no puede dejar indiferente a nadie, sobre todo las mujeres&rdquo;, explica. Narbona, por su lado, apunta que &ldquo;es una novela que, adem&aacute;s de poner el foco en un tema que est&aacute; hoy a la orden del d&iacute;a, como es el de las mujeres olvidadas, est&aacute; tan bien escrita, concebida y estructurada que no es de extra&ntilde;ar que se haya convertido en un superventas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Literatura y duelo</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Cualquier persona sabe estar con el dolor de otra persona&rdquo;. Son palabras de Mar Cortina, psic&oacute;loga especializada en duelo, en concreto en ni&ntilde;os y muerte, y autora junto a Agust&iacute;n de la Herr&aacute;n de tres ensayos: <em>La muerte y su did&aacute;ctica</em>, <em>Pedagog&iacute;a de la muerte a trav&eacute;s al cine</em> y <em>Educar y vivir teniendo en cuenta la muerte</em>. &ldquo;Sabemos acompa&ntilde;ar, estar ah&iacute;, de manera natural. Est&aacute; en nuestros genes. Es solo que durante muchos a&ntilde;os, culturalmente, hemos barnizado el tema con una p&aacute;tina de especializaci&oacute;n, de tener que seguir determinados rituales, como si hubiera una sola forma correcta de afrontar la p&eacute;rdida&rdquo;, explica Cortina en conversaci&oacute;n con este peri&oacute;dico para se&ntilde;alar que, muchas veces, los dolientes no se tienen que afrontar &uacute;nicamente a la p&eacute;rdida, sino a la expectativa socioecon&oacute;mica que se posa sobra ellos.&nbsp;
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                Jessie Buckley y Paul Mescal en &#039;Hamnet&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Cortina, que tambi&eacute;n es lectora de <em>Hamnet</em>, opina que tanta gente ha entrado en la historia por la forma &ldquo;bella y directa&rdquo; de mirar al dejar de existir de repente, cuando &ldquo;no tocaba&rdquo;. &ldquo;Esa idea del morirse antes de tiempo es un constructo. Puede ocurrir de repente, en cualquier momento, y hay que ser conscientes de ello&rdquo;, contin&uacute;a para recordar una an&eacute;cdota, la de su madre dici&eacute;ndole en las tardes de infancia que dejaran las camas hechas antes de salir de casa, por si pasaba cualquier cosa. &ldquo;Eso es tener conciencia de tu mortalidad, como tambi&eacute;n la ten&iacute;an las abuelas que se desped&iacute;an con un &lsquo;hasta ma&ntilde;ana, si Dios quiere'&rdquo;, ejemplifica Cortina. Y conciencia de mortalidad es tambi&eacute;n lo que despierta <em>Hamnet </em>en sus lectores.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al leer o acercarnos a las historias de duelo ajenas enseguida conectamos con los propios. Es una reacci&oacute;n muy humana y normal mirar hacia dentro y ver lo que te conecta o te aleja de la tragedia ajena&rdquo;, contin&uacute;a Cortina, quien leyendo <em>Hamnet </em>volvi&oacute; a la p&eacute;rdida de su sobrina de 5 a&ntilde;os, por leucemia, hace ya una d&eacute;cada. &ldquo;Ver otras perspectivas, otras experiencias, ya sea en forma de ficci&oacute;n o testimonio, nos ayuda much&iacute;simo porque conectamos con lo que les ocurre a los dem&aacute;s&rdquo;, contin&uacute;a la psic&oacute;loga, quien insiste en que duelos hay tantos como personas. &ldquo;Los ni&ntilde;os lo viven de frente, de manera natural. Somos los adultos los que con el tiempo le ponemos capas y capas y acabamos actuando, a veces, como su tuvi&eacute;ramos la vida comprada&rdquo;, zanja la psic&oacute;loga, que qued&oacute; deslumbrada por el relato de una O&rsquo;Farrell que mira a la vida como se mira a la muerte.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/claves-hamnet-historia-siglo-xvi-habla-dolor-siglo-xxi_1_12931098.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Jan 2026 22:30:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las claves de 'Hamnet': por qué una historia del siglo XVI habla tan bien del dolor del siglo XXI]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[William Shakespeare,Novela,Literatura,Cine,Películas,Escritores,Duelo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bárbara Arena imagina la muerte de un rey en 'Un adiós': "Temía la reacción de mi entorno porque la idea de la monarquía era intocable"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/barbara-arena-imagina-muerte-rey-adios-temia-reaccion-entorno-idea-monarquia-intocable_1_12785113.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/98bd4183-ddf2-41f4-a3c5-34bdb5c1192f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1130942.jpg" width="3278" height="1844" alt="Bárbara Arena imagina la muerte de un rey en &#039;Un adiós&#039;: &quot;Temía la reacción de mi entorno porque la idea de la monarquía era intocable&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora madrileña publica una novela corta sobre un posible episodio nacional, un hecho ficticio que podría haber sido real, que quizá lo haya sido en otras circunstancias</p><p class="subtitle">Víctor Monte canta la historia de amor entre Lorca y Dalí para saldar “una deuda con la gente que vivió en la represión”
</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Hacer una parodia, un esperpento de un personaje que hab&iacute;a ca&iacute;do en desgracia, era demasiado f&aacute;cil. Y B&aacute;rbara Arena (Madrid, 1988) no quer&iacute;a nada de eso. &ldquo;Es dif&iacute;cil escribir sobre personas vivas, sobre personas que todo el mundo conoce y sobre las que tenemos ya una idea prefijada&rdquo;, cuenta Arena a este peri&oacute;dico semanas despu&eacute;s de que se haya publicado su primer libro; &lsquo;Un adi&oacute;s&rsquo; (Lengua de Trapo, 2025). Una novela corta, de apenas 114 p&aacute;ginas, que se engloba en la colecci&oacute;n </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/baloncesto-demencia-corrupcion-narrar-movidas-madrid-ochenta_1_10158171.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">&lsquo;Episodios Nacionales&rsquo;</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> de la editorial Lengua de Trapo en colaboraci&oacute;n con el C&iacute;rculo de Bellas Artes de Madrid. Una serie que, mediante distintos autores y con un gui&ntilde;o a </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/galdos-novelista-xix-franquismo-republicano_1_1167371.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Gald&oacute;s</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">, busca recrear la historia reciente de Espa&ntilde;a a trav&eacute;s de la ficci&oacute;n.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El episodio narrado por Arena, que dura lo que dura un viaje en taxi, orbita en torno al entierro de un invitado ilustre. Un invitado que fue monarca intocable hasta que dej&oacute; de serlo, cuando varios esc&aacute;ndalos de su vida privada comenzaron a salir a la luz al comienzo de su senectud y &eacute;l dijo que se hab&iacute;a equivocado y prometi&oacute; que no lo volver&iacute;a a hacer. Pero Arena no habla de eso. Arena no construye un personaje que ya estaba construido, deja que sea el lector quien se imagine qui&eacute;n es y que sea &eacute;l quien rellene los huecos con la informaci&oacute;n que ya posee. &ldquo;Yo no quer&iacute;a profundizar, quer&iacute;a apuntar a un objetivo, a un detalle, y que ese detalle evocara todo un clima. He jugado mucho con el zoom, las elipsis y los saltos en el tiempo porque no quer&iacute;a meterme en movidas&rdquo;, explica la autora mientras mueve mucho las manos, adornadas con anillos enormes, en una cafeter&iacute;a cuca en el madrile&ntilde;o barrio de La Latina.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La historia muestra la vida de Adela, una mujer perteneciente a la alta sociedad espa&ntilde;ola que se queda embarazada de un hijo bastardo tras un breve escarceo en la veintena con esa figura poderosa y misteriosa de quien nunca se dice el nombre aunque se se&ntilde;ala perfectamente quien es. El lector sigue los pensamientos de esa mujer madura, al filo de la vejez, mientras ella acude al entierro del hombre que fue su amante y marc&oacute; su vida mientras ella no tuvo ning&uacute;n efecto en la de &eacute;l. Un relato que, en forma y estructura, recuerda a &lsquo;Carta de una desconocida&rsquo; de Stefan Zweig.</span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/783229b4-cd62-49ce-a23f-37bc38c7fe0d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Al principio yo estaba pensando en hacer un retrato de la vieja Espa&ntilde;a (que por s&iacute; sola da para un Episodio Nacional) porque ve&iacute;a que en las ficciones no estaba bien reflejado. Me interesaba, me parec&iacute;a que cuadraba con el lenguaje galdosiano y que iba bien&rdquo;, explica la autora para a&ntilde;adir que lo que le faltaba era un hecho hist&oacute;rico que justificase el escenario. Y es ah&iacute; donde el embarazo y la muerte entran en escena. &ldquo;Descartamos bodas, porque ya estaban hechas, y pensamos en muertos. Entonces se me ocurri&oacute; y le pregunt&eacute; a mi editor si pod&iacute;a hacer eso, que era una fantas&iacute;a. Pero, claro, se&ntilde;alaba a figuras p&uacute;blicas reales. Me dijo que s&iacute; y me puse manos a la obra&rdquo;, contin&uacute;a Arena para insistir en que lo que le interesaba era reflejar la historia de un hombre que transforma por completo la vida de quien &eacute;l elija sin que la suya cambie en absoluto.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Quer&iacute;a hablar de la sumisi&oacute;n autoimpuesta producto de un entorno que pr&aacute;cticamente te obliga a ello&rdquo;, explica Arena para matizar la importancia de las coordenadas sociales desde las que ella se mueve: las &eacute;lites. &ldquo;&Eacute;l no tiene que hacer nada para que las cosas sucedan a su alrededor. &Eacute;l, por el mero hecho de ser y existir, tiene lo que quiera. Est&aacute; sentando en un banquete en el que los platos servidos son las vidas de los otros. No tiene casi ni que pedir para que se le brinde&rdquo;, desarrolla la autora para insistir en que, en ese entorno, entonces y no tan entonces, la monarqu&iacute;a era lo primero. &ldquo;Antes que ella, antes que su propia familia, estaba el bienestar de la monarqu&iacute;a. Hay una gran protecci&oacute;n de la instituci&oacute;n, un no vamos a obstaculizar nada aqu&iacute;&rdquo;, desarrolla Arena para explicar la sumisi&oacute;n del personaje femenino que, en ning&uacute;n momento elige qu&eacute; ocurre con su vida, tan solo acata. </span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Privilegiadas pero no tanto</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Si la protagonista hubiera pertenecido a otra clase social o se moviera en otras coordenadas, todo hubiera sido distinto&rdquo;, insiste Arena al comparar su escarceo amoroso ficticio con uno real, el de la actriz </span><a href="https://www.eldiario.es/politica/anos-barbaros-espanolada-juan-carlos-i-barbara-rey-encierra-thriller-politico_1_11722063.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">B&aacute;rbara Rey</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">. &ldquo;Ella ve&iacute;a al monarca como a un igual. Mi protagonista no, nunca&rdquo;, observa.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La mujer de su historia, que a ojos de Arena podr&iacute;a ser cualquier mujer en esa posici&oacute;n en aquella &eacute;poca, est&aacute; subyugada. &ldquo;Todo su entorno se doblegaba ante ese hombre, se le buscaba el venado m&aacute;s jugoso para que lo cazase o se hac&iacute;a cualquier cosa para complacerlo. Eso es lo que ella ve y lo que ella aprende&rdquo;, sigue Arena para continuar con que el embarazo y el ni&ntilde;o que nace se convierte en una ambivalencia en el seno de la familia. &ldquo;Los padres saben, el ni&ntilde;o es marca pero tambi&eacute;n su peque&ntilde;o tesoro secreto. Viven en una constante ambig&uuml;edad por lo que pueden decir y lo que no, por quien sabe y quien no sabe, ya que ah&iacute; nadie dice nada&rdquo;, contin&uacute;a Arena para se&ntilde;alar que su historia est&aacute; construida sobre el silencio. Que importa mucho m&aacute;s lo que no se dice que lo que s&iacute;. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Me he inspirado en mi entorno, en c&oacute;mo reaccionar&iacute;an estas personas reales en aquella &eacute;poca a aquel suceso. En c&oacute;mo reaccionar&iacute;a la generaci&oacute;n de mi madre&rdquo;, desvela para decir que entonces el sexo era sagrado. Que las chicas, solo las chicas, ten&iacute;an el mandato y el deseo de llegar v&iacute;rgenes al matrimonio. Que muchas lo hac&iacute;an. Que la religi&oacute;n lo ocupaba todo. Que el aborto estaba muy castigado, pero el que embarazo fuera de la uni&oacute;n tambi&eacute;n. &ldquo;Lo &uacute;nico que ten&iacute;an, lo &uacute;nico que les queda, es el flagelo, la culpa cat&oacute;lica, el fustigarse. Por eso mi protagonista se aparta de la sociedad, porque sabe que si no se aparta ella la apartar&aacute;n los dem&aacute;s&rdquo;, desarrolla la autora.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;No conozco a nadie que haya vivido algo as&iacute; (salvando la distancia con lo excepcional de esta situaci&oacute;n y con el personaje) pero tengo bastante claro c&oacute;mo ser&iacute;an las cosas. O abortabas en secreto o te convert&iacute;as en madre soltera repudiada durante un buen rato o, m&aacute;s com&uacute;n, te casabas deprisa y corriendo para que nadie dijera nada&rdquo;, explica Arena para se&ntilde;alar que ha sido as&iacute; durante mucho tiempo y que, incluso, a veces, hay resquicios en el presente. &ldquo;Una cosa que no se tiene en cuenta es la alta sociedad espa&ntilde;ola ha estado en una burbuja, que no vivieron los ochenta como lo vivieron los dem&aacute;s, por ejemplo. A&uacute;n hoy parte de la alta sociedad vive en un mundo que qued&oacute; congelado en el tiempo&rdquo;, opina. </span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Parte de la alta sociedad todavía vive en un mundo que quedó congelado en el tiempo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Bárbara Arena</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La gran pregunta que puede atenazar al lector es por qu&eacute; la protagonista se obsesiona durante d&eacute;cadas con algo que ni siquiera fue una relaci&oacute;n. Para Arena la respuesta sigue estando en el mismo sitio: la educaci&oacute;n. &ldquo;A estas mujeres se les ense&ntilde;aba que deb&iacute;an reservarse y que el primer hombre con el que se acostaran deb&iacute;a ser con el que se casasen. Eso es algo que ella llevaba grabado a fuego&rdquo;, explica la autora para continuar con que es tambi&eacute;n la incertidumbre, el no saber d&oacute;nde y cu&aacute;ndo va a aparecer, el verse acatando &oacute;rdenes lo que la inestabiliza. &ldquo;Estamos hablando casi de una &lsquo;situationship&rdquo;, bromea.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Arena dibuja con crudeza un mundo hostil, pero tambi&eacute;n humano. &ldquo;Quer&iacute;a huir de la caricatura. Quer&iacute;a construir personas que sufren y que, a veces, tampoco entienden o tampoco saben qu&eacute; hacer&rdquo;, cuenta la autora, quien tambi&eacute;n quer&iacute;a humanizar al hombre retratado, a quien siempre describe desde la contenci&oacute;n. &ldquo;&Eacute;l nunca la ve a ella como persona, pero s&iacute; mira al hijo. Y reacciona desde el p&aacute;nico y la huida que, quiz&aacute;, tendr&iacute;amos todos al enfrentarnos a una situaci&oacute;n as&iacute;. Lo que ocurra despu&eacute;s de ese instante de reconocimiento, eso s&iacute;, lo dejo a elecci&oacute;n del lector&rdquo;, sonr&iacute;e Arena.</span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Una Espa&ntilde;a que no se narra a s&iacute; misma</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Confiesa B&aacute;rbara Arena, que ya era conocida por sus perfiles en internet antes de sacar este libro, que a ella le interesa mucho retratar el mundo pijo porque este casi no habla de s&iacute; mismo. &ldquo;Conocemos las historias de las &eacute;lites francesas porque ellas mismas las han escrito. En Espa&ntilde;a no, no se narra desde dentro&rdquo;, apunta para admitir que ha pasado mucha tensi&oacute;n a lo largo del proceso de escritura. &ldquo;Sent&iacute;a miedo de c&oacute;mo iba a reaccionar mi entorno, porque la idea de la monarqu&iacute;a, como dec&iacute;amos, era un intocable. Y, claro, t&uacute; piensas en c&oacute;mo va a caer esto&rdquo;, elucubra para se&ntilde;alar que ella querr&iacute;a bucear en el porqu&eacute; en Espa&ntilde;a las clases altas se retraen y no hablan. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Tenemos todav&iacute;a pegado ese oscurantismo, ese antiintelectualismo. Ese mejor no hablemos de estas cosas&rdquo;, desarrolla la autora para defender la tesis de que, en todo ello, la religi&oacute;n cat&oacute;lica ha tenido un gran peso. &ldquo;Espa&ntilde;a, en parte, ha sido un pa&iacute;s m&aacute;s oscuro y blindado por la religi&oacute;n. Y las clases altas han estado, a&uacute;n lo est&aacute;n, muy vinculadas a lo religioso&rdquo;, argumenta para zanjar con que la religi&oacute;n &ldquo;ha sido un freno cultural muy importante. Un freno de emancipaci&oacute;n cultural&rdquo;.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/barbara-arena-imagina-muerte-rey-adios-temia-reaccion-entorno-idea-monarquia-intocable_1_12785113.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Nov 2025 21:12:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bárbara Arena imagina la muerte de un rey en 'Un adiós': "Temía la reacción de mi entorno porque la idea de la monarquía era intocable"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Novela,Escritores,Monarquía,Monarquía española]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[20 años del fenómeno 'Crepúsculo', la historia de amor con un vampiro que cambió la cultura pop hasta ser un meme]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/20-anos-fenomeno-crepusculo-historia-amor-vampiro-cambio-cultura-pop-meme_1_12768997.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a8e0c254-e8b1-4c98-880a-0c72fa8ad367_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="20 años del fenómeno &#039;Crepúsculo&#039;, la historia de amor con un vampiro que cambió la cultura pop hasta ser un meme"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La famosa franquicia, literaria primero y cinematográfica después, ha virado del mito al meme sin caer en el olvido en ningún momento</p><p class="subtitle">Las claves del éxito de 'Los siete maridos de Evelyn Hugo', la novela viral de 2017 que conquista ya a medio millón de lectores</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Hermoso? Esta es la piel de un asesino, Bella&rdquo;. Una frase sacada de contexto, pero que cualquier persona occidental menor de cuarenta a&ntilde;os identifica al instante con una sonrisa: la confesi&oacute;n de Edward Cullen, un vampiro centenario que ha decidido seguir viviendo como si tuviera diecisiete y enamorarse de la chica nueva, la chica rara, de su instituto: Bella Swan, quien r&aacute;pidamente se da cuenta de que el guaperas del lugar no es un adolescente m&aacute;s. Que los chicos normales no frenan y abollan un coche con la mano o te miran de esa forma con esos ojos tan amarillos, demasiado amarillos. Pero le da igual porque ella le ama y &eacute;l, vampiro vegetariano que se alimenta a base de ciervos, tambi&eacute;n se vuelve loco por esa chica de aspecto anodino que viste de marr&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Edward, proveniente de una familia que no envejece y que est&aacute; condenada a mudarse constantemente para que nadie sospeche nada, se obsesiona de quien es su comida en potencia y pronunciar&aacute; una frase que volver&iacute;a locas a las adolescentes de la primera d&eacute;cada de los 2000. Una frase que, veinte a&ntilde;os despu&eacute;s, se convertir&iacute;a en una de las citas estrella de los <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/contar-historia-literatura-espanola-videos-virales-instagram_1_12748877.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">v&iacute;deos de TikTok</a> que homenajean sin cesar y con iron&iacute;a una saga que ha conseguido colarse en el imaginario colectivo juvenil de varias generaciones: &ldquo;y as&iacute; es c&oacute;mo el le&oacute;n se enamor&oacute; de la oveja&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La historia de amor, obsesi&oacute;n y control de Cullen y Swan es el eje central de <em>Crep&uacute;sculo</em>, una tetralog&iacute;a publicada por la autora mormona Stephenie Meyer entre 2005 y 2008 y que fue llevada al cine entre 2008 y 2012 tras haberse convertido en un <a href="https://www.eldiario.es/cultura/claves-exito-siete-maridos-evelyn-hugo-novela-viral-conquista-medio-millon-lectores_1_12750059.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fen&oacute;meno literario</a> al conquistar a millones de adolescentes en todo el mundo y vender m&aacute;s de 160 millones de copias. Crep&uacute;sculo, Luna Nueva, Eclipse y Amanecer eran los t&iacute;tulos de los libros que tambi&eacute;n dieron nombre a las pel&iacute;culas que, protagonizadas por Robert Pattinson y Kristen Steward, llegaron a recaudar m&aacute;s de 3.300 millones de d&oacute;lares a nivel global.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/acf4193a-60b1-4182-981f-75f2e012994d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Recuerdo cuando vi <em>Luna Nueva</em> con una amiga que estaba obsesionada, porque <em>Crep&uacute;sculo </em>ya era un absoluto hit, y, cuando fuimos a sacar entradas en el cine de Talavera (de La Reina), que nunca se llenaba, solo quedaban en primera fila&rdquo;, explica Dani, de 29 a&ntilde;os, en declaraciones a elDiario.es. &ldquo;No nos qued&oacute; otra que verla pegados a la pantalla&rdquo;, rememora Dani, quien vivi&oacute; muy a tope &ldquo;el drama telenovelesco del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/materialistas-comedia-romantica-hara-volver-creer-amor-tiempos-clasismo-violencia_129_12516219.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tri&aacute;ngulo amoroso</a>&rdquo;. Porque en Crep&uacute;sculo hay una tercera figura que entra en acci&oacute;n: Jacob, un nativo americano que tambi&eacute;n era hombre lobo y que se pasaba media saga sin camiseta. 
    </p><p class="article-text">
        El p&uacute;blico, mayoritariamente femenino, comenz&oacute; un fen&oacute;meno que se ha visto replicado muchas veces en redes sociales con otras sagas juveniles: hab&iacute;a que elegir ser #TeamEdward o #TeamJacob. &ldquo;Yo, por supuesto, era Team Jacob&rdquo;, cuenta Dani, quien disfrut&oacute; mucho tambi&eacute;n de la fantas&iacute;a linc&aacute;ntropa y vamp&iacute;rica en la que se envolv&iacute;a el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/wattpad-relaciones-toxicas-espectro-mario-casas-sigue-voz-frente-romance-juvenil-espanol_129_12593448.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">romance adolescente</a>. &ldquo;A m&iacute; me marc&oacute; much&iacute;simo&rdquo;, apunta Andrea, de la misma edad. &ldquo;Coleccionaba posters y me le&iacute;a todo lo que sal&iacute;a sobre los actores. Fue una saga como muchas otras que salieron en el momento, pero a m&iacute; me enganch&oacute;, me marc&oacute; y le tengo mucho cari&ntilde;o&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        Andrea tambi&eacute;n recuerda buena parte de la pol&eacute;mica del momento: quienes la amaban con pasi&oacute;n y quienes la odiaban tambi&eacute;n con frenes&iacute;. &ldquo;Creo que la vimos todos los adolescentes de entonces y que se crearon estos dos bandos que ahora han encontrado un punto com&uacute;n: verlo con una distancia ir&oacute;nica&rdquo;, opina, para recordar que a ella entonces le gustaba de verdad, pero que, ahora, al recordarlo, le entra la risa. &ldquo;Tiene muchos elementos que ayudan a que se haya convertido en un meme: el bajo presupuesto, las actuaciones exageradas, la historia de novio t&oacute;xico clich&eacute;, el tr&iacute;o amoroso entre la mema, el idiota mazado y el t&oacute;xico paliducho&rdquo;, explica.
    </p><h2 class="article-text">La er&oacute;tica del monstruo</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Crep&uacute;sculo lleg&oacute; en un momento en el que lo que antes era cultura friki empez&oacute; a ser cultura de masas&rdquo;, explica a este peri&oacute;dico Marta Trivi (1988), periodista y cr&iacute;tica cultural, adem&aacute;s de haber sido directora del portal AnaitGames. Trivi, que era adolescente tard&iacute;a cuando sali&oacute; la saga, cuenta que se mov&iacute;a en mundo en el que daba verg&uuml;enza decir que te gustaban las cosas dirigidas a las chicas. &ldquo;Me gustaban, claro que me gustaban, pero era algo que llevabas en secreto&rdquo;, contin&uacute;a, para insistir en que fue el momento en el que surgi&oacute; lo que le otorg&oacute; a <em>Crep&uacute;sculo </em>la relevancia que mantiene a&uacute;n hoy. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando salieron los libros y las pelis, se puso en marcha la misma maquinaria que se pon&iacute;a en funcionamiento siempre para avergonzar y se&ntilde;alar a las cosas de chicas. Pero, en este caso, se hizo fuerza del otro lado&rdquo;, argumenta Trivi, se&ntilde;alando que se trata de una &eacute;poca que coincidi&oacute; con la incorporaci&oacute;n de mujeres a las secciones de Cultura de los medios de comunicaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En aquel momento se empez&oacute; a defender que vale, s&iacute;, Bella es un inserto, pero &iquest;no son insertos todas las cosas que salen en las pel&iacute;culas 'de t&iacute;os'? Un arquetipo en el que te puedas proyectar t&uacute;&rdquo;, explica Trivi, asegurando que, al empezar a a escucharse las voces de las mujeres en internet, ya fuera en blogs o en los propios medios, hizo que la cr&iacute;tica profesional, copada en su mayor&iacute;a por hombres, no pudiera dominar el discurso.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Crep&uacute;sculo</em>, por s&iacute; sola, no cre&oacute; un imaginario propio, pero s&iacute; cogi&oacute; la ola de una tendencia que hab&iacute;a sido un poco underground y la llev&oacute; al <em>mainstream </em>aplanando un poco las aristas que ten&iacute;a ese subg&eacute;nero, las cosas que pod&iacute;an crear m&aacute;s conflicto con un p&uacute;blico extenso&rdquo;, opina Trivi. Un argumento con el que est&aacute; de acuerdo Pelayo S&aacute;nchez, cr&iacute;tico de cine y programador de la Filmoteca de Madrid, a quien <em>Crep&uacute;sculo </em>tambi&eacute;n le pill&oacute; adolescente. &ldquo;Recuerdo ir a ver <em>Luna Nueva</em> al cine con una chica que me gustaba entonces&rdquo;, r&iacute;e. 
    </p><p class="article-text">
        Para S&aacute;nchez, <em>Crep&uacute;sculo </em>es una saga donde el monstruo ya no es el monstruo. Est&aacute; despojado de todos los c&oacute;digos relacionados con el g&oacute;tico y la sobriedad del vampiro. &ldquo;Es un vampiro humanizado que est&aacute; en un espacio donde tambi&eacute;n puede molar, donde <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/guitarricadelafuente-cantante-constantemente-cool_128_12299089.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">puede ser cool</a>. Es una figura que dice que los frikis no son solo gente que est&aacute; en su casa leyendo libros y jugando a las Magic, sino que tambi&eacute;n hay espacio para el romance y para la carne&rdquo;, argumenta. 
    </p><p class="article-text">
        Todos los monstruos, en su origen, han tenido cierto atractivo sexual para el p&uacute;blico. Todos. Desde Dr&aacute;cula hasta <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/robert-eggers-resucita-mito-vampirico-nosferatu-invento-cine-terror_1_11927354.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nosferatu</a>, pasando por la reciente adaptaci&oacute;n de <em>Frankenstein </em>de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/guillermo-toro-cruzada-inteligencia-artificial-promocion-frankenstein-le-den-ia_1_12711679.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Guillermo del Toro</a>. &ldquo;Siempre ha habido gente sexualmente atra&iacute;da por la peligrosidad del monstruo, por lo oculto. Gente que quer&iacute;a salir, follar o enamorarse de uno&rdquo;, contin&uacute;a Trivi, afirmando que <em>Crep&uacute;sculo </em>cogi&oacute; esos sentimientos que siempre hab&iacute;an existido y los hizo m&aacute;s palatables. &ldquo;Ahora el monstruo ya no es tan monstruo, es un adolescente (lo que lo hace menos peligroso) y no te va a forzar a hacer nada que no quieras, aunque s&iacute; te va a sacar de la sociedad y eso le va a dar cierto sentimiento tr&aacute;gico&rdquo;, explica Trivi para aducir que el m&eacute;rito de Meyer est&aacute; en entender qu&eacute; era &ldquo;lo interesante&rdquo; del mundo freak y exportarlo al p&uacute;blico general.
    </p><h2 class="article-text">Entre los adolescentes del ayer y los del hoy</h2><p class="article-text">
        Pero <em>Crep&uacute;sculo </em>nunca pas&oacute; de moda. Dej&oacute; de ser una gran y exitosa franquicia adolescente para convertirse en un meme viral en internet del que hasta las generaciones posteriores al fen&oacute;meno tambi&eacute;n disfrutan. En 2023, Bershka lanz&oacute; una colecci&oacute;n de jers&eacute;is con la cara de Edward Cullen estampada, Penguin Random House acaba de editar una edici&oacute;n conmemorativa y, en 2025, las pel&iacute;culas han vuelto a algunos cines mientras grupos de amigos, como el de Dani, se organizan para hacer revisionados caseros y re&iacute;rse a mand&iacute;bula batiente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En realidad nos estamos riendo de nosotros, de nuestra propia adolescencia&rdquo;, explica S&aacute;nchez. &ldquo;No hay que olvidar el subtexto conservador de la saga: vend&iacute;a un amor muy t&oacute;xico en el que el valor de la mujer quedaba subyugado ante lo que el hombre piense de ella. Y hace veinte a&ntilde;os lo ve&iacute;amos como algo muy rom&aacute;ntico, ahora no&rdquo;, contin&uacute;a, indicando que el fen&oacute;meno <em>Crep&uacute;sculo </em>se adhiere a un renacer de la cultura de principios de los 2000. &ldquo;Es pura nostalgia de un momento en el que &eacute;ramos inocentes y del que hemos tomado distancia, y de ah&iacute; sale toda esa cultura meme&rdquo;, agrega.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo creo que es porque somos una generaci&oacute;n a la que nos cuesta encontrar nuevos referentes&rdquo;, apunta Trivi por su parte. &ldquo;Estamos amarrados a ciertas figuras de nuestra infancia y primera juventud a las que quiz&aacute; les tengamos m&aacute;s cari&ntilde;o del que se merecen, como puede ser esta o <em>Harry Potter</em>&rdquo;, opina. Pero, &iquest;y la Generaci&oacute;n Z? A ellos&nbsp;tambi&eacute;n les gusta <em>Crep&uacute;sculo</em>, no hacen m&aacute;s que subir y compartir memes en Instagram y TikTok, y no pueden sentir nostalgia de lo que no vivieron. &ldquo;Ellos eran ni&ntilde;os cuando salieron las pel&iacute;culas y no tuvieron que resignificar las pel&iacute;culas. No es algo que hayan tenido que vivir con verg&uuml;enza, porque para cuando ya tuvieron conciencia de lo que es la cultura pop, <em>Crep&uacute;sculo </em>hab&iacute;a sido asimilada. Fueron los millennial los que tuvieron, tuvimos, que aprender a re&iacute;rnos&rdquo;, zanja Trivi, concluyendo que esta saga, quiz&aacute;, fue la primera que nos ense&ntilde;&oacute; a divertirnos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Nov 2025 21:25:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[20 años del fenómeno 'Crepúsculo', la historia de amor con un vampiro que cambió la cultura pop hasta ser un meme]]></media:title>
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