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    <title><![CDATA[elDiario.es - Clara Nuño]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/clara-nuno/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Clara Nuño]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Eva Baltasar, escritora: "Aunque ves las señales del amor tóxico, a veces estás dispuesta a pagar el precio"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/eva-baltasar-escritora-ves-senales-amor-toxico-veces-dispuesta-pagar-precio_1_13197171.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1d3323ab-14fb-44f0-a85a-fcf92824bf10_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142344.jpg" width="7869" height="4426" alt="Eva Baltasar, escritora: &quot;Aunque ves las señales del amor tóxico, a veces estás dispuesta a pagar el precio&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora catalana regresa con ‘Peces’, una novela sobre adicciones varias, maltrato y la adoración extrema del otro
</p><p class="subtitle">Lo que el asesinato de Samuel Luiz nos explica sobre los monumentos para recordar a alguien
</p></div><p class="article-text">
        Como todas sus novelas, <em>Peces</em> (Random House, 2026) parte de una vivencia personal, de un pedazo de mundo que ella ha vivido, que ha conocido bien, y que ha necesitado plasmar a trav&eacute;s de la ficci&oacute;n. &ldquo;Mi propio recorrido vital es el que me lleva hasta aqu&iacute;. Yo he pasado por historias de esas que nos ocurren a una gran mayor&iacute;a de personas y de ah&iacute; me viene la fascinaci&oacute;n por escribirlas&rdquo;, explica <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/eva-baltasar-personas-escupidas-sistema-forman-parte-sistema_1_11383406.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eva Baltasar</a> (Barcelona, 1978) frente a una jarra de agua en conversaci&oacute;n con elDiario.es para hablar de esta, su <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/eva-baltasar-deberes-psiquiatra_128_1830585.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">quinta novela</a>, que narra la historia de amor y obsesi&oacute;n entre una escritora y una vendedora de pescado frito en una roulotte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un relato que explora el maltrato, las adicciones y la adoraci&oacute;n extrema de un otro por encima de todo lo dem&aacute;s. Una obsesi&oacute;n que surge una ma&ntilde;ana de un d&iacute;a cualquiera y que le cambia la vida a la narradora en un instante, desde el momento en el que ve a esa mujer grande, con las manos tambi&eacute;n grandes, impregnadas del olor del mar. Su existencia, hasta entonces solitaria y a ratos aburrida, tuerce el tim&oacute;n y se dirige, directa, hacia las rocas.
    </p><p class="article-text">
        El germen de este relato, contado en primera persona una vez ya ha pasado todo, surgi&oacute; durante la escritura de la segunda parte de <em>Ocaso y fascinaci&oacute;n</em>, su anterior novela. &ldquo;En la parte de fascinaci&oacute;n hay una escena en la que el protagonista tiene una especie de virgen a la que adora y, dentro de sus muchas capas, hay una suerte de erotismo, de relaci&oacute;n amorosa. Ah&iacute; me di cuenta de que era un tema en el que quer&iacute;a quedarme m&aacute;s tiempo, pero ten&iacute;a que ser con otra historia&rdquo;, explica Baltasar. Y, de la idea de esa virgen intocable, comenz&oacute; a desarrollarse lo que acabar&iacute;a por convertirse en <em>Peces,</em> una historia de amor, pero de amor monstruoso.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c395a1c1-f65a-45e8-9f79-cdae14198310_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Crecemos pensando que una relaci&oacute;n, en esencia, es una historia de amor. Y nos creemos que las cosas que nos ocurren ah&iacute; dentro son amor cuando, muchas veces, no lo son&rdquo;, contin&uacute;a la catalana, que estuvo dos a&ntilde;os desarrollando la relaci&oacute;n entre Victoria y esa escritora que, por no tener, no tiene ni nombre. Y eso se debe a que Baltasar confiesa que nunca tiene la novela en la cabeza antes de escribir, que no sabe a qu&eacute; personajes va a conocer, que se desarrollan &ldquo;solos&rdquo;. Que, a veces, siente que ella no escribe sus propias historias y que pensaba que iba a conocer bien al personaje de la narradora, pero que quien se despleg&oacute; ante ella fue el del objeto de deseo; la otra mujer. Victoria.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n que, en el momento en el que comenz&oacute; a escribir, estaba inmersa leyendo a Robert L. Stevenson y la dualidad de Dr. Jekyll y Mr. Hyde inspir&oacute;, e impregn&oacute;, la relaci&oacute;n entre sus dos protagonistas. &ldquo;Es un poco, casi, lo que ocurre en la novela&rdquo;, comenta para argumentar que la narradora se enamora de su propia oscuridad: &ldquo;Victoria es muy oscura, guarda mucha violencia, y el amor lo que quiere es integraci&oacute;n. T&uacute; aspiras a integrar aquello que tanto te atrae del otro&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La violencia del deseo</strong></h2><p class="article-text">
        Un amor a primera vista que arrastra y empuja y que, a pesar del dolor, la narradora, obnubilada, no es capaz de soltar. &ldquo;A m&iacute; estos amores me fascinan. Y cuando me ha ocurrido es horrible, s&iacute;, porque parece que hay un mandato ah&iacute;, que no te puedes negar. Te ha tocado. Es esa persona&rdquo;, contin&uacute;a Baltasar para se&ntilde;alar que cuesta mucho resistirse a ese tipo de atracci&oacute;n. &ldquo;Y t&uacute; ves las se&ntilde;ales, claro que las ves. Sabes que vas a sufrir y aun as&iacute;, muchas veces, est&aacute;s dispuesta a pagar el precio&rdquo;, asegura la escritora que desvela que, para dibujar esta historia, ha tirado de los tres grandes amores t&oacute;xicos de su vida, que realmente fueron obsesiones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El amor muchas veces comienza como una obsesi&oacute;n, siempre hay un componente de obsesi&oacute;n cuando te enamoras&rdquo;, opina para a&ntilde;adir que lo que busca el enamoramiento es que una se vincule&nbsp;hiperr&aacute;pido. &ldquo;Es como una droga, tu cuerpo empieza a generar sustancias que te mantienen atada a la otra persona y, entonces, ocurre eso tan divertido de que el foco, que deber&iacute;a estar en ti, lo centras en la otra persona y tu vida se va desestructurando&rdquo;, desvela la autora de libros como <em>Permafrost, Boulder </em>o<em> Mamut.</em>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El amor muchas veces comienza como una obsesión, siempre hay un componente de obsesión cuando te enamoras</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eva Baltasar</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Eso es, claro, lo que le ocurre a su protagonista, que se convierte en el sat&eacute;lite de ese gran sol que es Victoria. La mujer que la cuida y maltrata al mismo tiempo y que la arrastra hasta un punto muy extremo. &ldquo;Todos arrastramos las mismas cuatro heridas de infancia, pero con distintos colores. Abandono, rechazo, etc., y eso hace que t&uacute; vivas esperando a que otros te quieran&rdquo;, explica Baltasar para a&ntilde;adir que esa din&aacute;mica de cal y arena &ldquo;ata much&iacute;simo&rdquo;. &ldquo;Obvias el maltrato y te quedas con que te est&aacute;n cuidando. Es una situaci&oacute;n que creo que nos ha pasado a muchos, y yo ten&iacute;a muchas ganas de explorarla en la narrativa&rdquo;, cuenta la escritora para incidir que en dolor tambi&eacute;n se ocultan pedazos de placer: &ldquo;Hay goce en el maltrato, es parte de esa droga que necesitas volver a consumir&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Historias corrientes&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Con este quinto trabajo Baltasar parece haber entrado en ese boom de literatura, escrito por mujeres en su mayor&iacute;a, que habla de eso, de la violencia recibida en el d&iacute;a a d&iacute;a por las mujeres a manos de los otros: El hombre, la sociedad y, tambi&eacute;n, otras mujeres. Historias retratadas en novelas recientes como<em> Los nombres </em>(2026, Salamandra) de Florence Knapp, <em>La chica m&aacute;s lista que conozco</em> (2026, Lumen) de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/sara-barquinero-universidad-hay-profesores-dicen-guarro-sistemico_1_13078213.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sara Barquinero</a> o <em>Comer&aacute;s Flores</em> (2025, Libros del Asteroide) de Luc&iacute;a Solla.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es curioso porque con <em>Mamut </em>me dijeron lo mismo, que estaba circunscrita en esa tendencia de la vuelta a la naturaleza, al campo, lo rural, pero yo solo hablaba de una historia que yo viv&iacute; con 26 a&ntilde;os sin que fuera exactamente mi historia&rdquo;, apunta Baltasar, que asegura estar al margen de tendencias narrativas. &ldquo;No tengo ni idea de que se lleva porque apenas leo literatura contempor&aacute;nea, pero es verdad que esto es algo que me ocurre, casi, con cada libro&rdquo;, r&iacute;e la escritora que admite que, de alguna manera, debe estar conectada con el mundo aunque ella &lsquo;viva a lo suyo&rsquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En <em>Ocaso y Fascinaci&oacute;n</em> me pas&oacute; con el tema de la crisis de la vivienda, pero claro, es lo que hay. Son las cosas que ocurren, que me ocurren a m&iacute;, que nos ocurren a todos&rdquo;, contin&uacute;a para se&ntilde;alar que una puede estar s&uacute;per aislada, pero vivir en la onda de lo que se respira ah&iacute; fuera. &ldquo;No he le&iacute;do muchos de los libros que tratan estos temas, pero al final mi propio recorrido vital me ha tra&iacute;do hasta aqu&iacute;&rdquo;, zanja Baltasar que considera interesante c&oacute;mo todo puede estar conectado aunque una, muchas veces, no se d&eacute; ni cuenta.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/eva-baltasar-escritora-ves-senales-amor-toxico-veces-dispuesta-pagar-precio_1_13197171.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 May 2026 19:33:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eva Baltasar, escritora: "Aunque ves las señales del amor tóxico, a veces estás dispuesta a pagar el precio"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Amor,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ahora vemos 'red flags' por todas partes: ¿tiranía o una forma más sabia de afrontar las relaciones?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ahora-vemos-red-flags-partes-tirania-forma-sabia-afrontar-relaciones_1_13183200.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a088990-ddb2-4737-b510-0921ebdd158a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ahora vemos &#039;red flags&#039; por todas partes: ¿tiranía o una forma más sabia de afrontar las relaciones?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre la protección y la hipervigilancia o cómo los conceptos virales de internet permean en nuestras vidas</p><p class="subtitle">'Stack dating' o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”</p></div><p class="article-text">
        Al final de la pel&iacute;cula <em>Alta fidelidad, </em>el protagonista, un mel&oacute;mano empedernido, va a cenar a casa de una pareja que le cae muy bien. All&iacute;, descubre horrorizado que los discos que coleccionan son, para &eacute;l, lo peor de lo peor. M&uacute;sica que, hasta el momento, asociaba a gente con la que no quer&iacute;a tener nada que ver. Si la cinta, que se estren&oacute; en el a&ntilde;o 2000, se hubiera rodado ahora, el espectador dir&iacute;a que el personaje de Rob Gordon (interpretado por John Cusack) se hab&iacute;a dado de bruces con lo que hoy denominamos como <em>&ldquo;red flag&rdquo;, </em>una se&ntilde;al de que ah&iacute; no es y que, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se ha popularizado a trav&eacute;s de <em>reels </em>en Instagram y TikTok para descartar de inmediato relaciones incipientes. Sobre todo en los terrenos del ligue.
    </p><p class="article-text">
        El concepto, de origen anglosaj&oacute;n, est&aacute; documentado desde el siglo XVIII y proviene del uso hist&oacute;rico de banderas rojas como se&ntilde;ales de peligro, riesgo o alto al fuego en contextos mar&iacute;timos, militares y de seguridad. Una se&ntilde;alizaci&oacute;n sencilla y directa que, con el tiempo, se ha ido adaptando al lenguaje cotidiano para referirse a cualquier indicio de riesgo, dando el salto definitivo en la era del lenguaje de internet; pasando de advertencia general a etiqueta para identificar comportamientos problem&aacute;ticos y, en muchas ocasiones, simplificarlos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;B&aacute;sicamente, es una heterodefinici&oacute;n. O sea, una adscripci&oacute;n de ciertos rasgos, a menudo negativos, que hacemos sobre cierto colectivo sin contar con &eacute;l. Lo peculiar del entorno digital creo que es su carga ir&oacute;nica&rdquo;, explica C&eacute;sar Rendueles, soci&oacute;logo e investigador del CSIC, adem&aacute;s de ensayista, en conversaci&oacute;n con elDiario.es.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, Rendueles se&ntilde;ala que ese medio en serio medio en broma al que todos recurrimos a veces se convierte en un veh&iacute;culo para &ldquo;pr&aacute;cticas bastante cuestionables&rdquo;. &ldquo;Al final, lo de la <em>red flag</em> es el prejuicio que se puede permitir alguien progresista que, en principio, ve con malos ojos los prejuicios&rdquo;, explica para a&ntilde;adir que, aunque es un t&eacute;rmino que puede resultar inocuo y formar parte de un juego, dentro del contexto actual (con <em>apps,</em> m&uacute;ltiples opciones y elecci&oacute;n constante) favorece que haya una mayor intolerancia a la hora de relacionarse de nuevas con alguien, y m&aacute;s en un entorno de flirteo. &ldquo;La cultura digital hegem&oacute;nica es tan hostil y proclive a un conflicto muy descarnado (linchamientos, acosos, ridiculizaci&oacute;n&hellip;) que nos vuelve muy intolerantes a cualquier clase de desavenencia, incluso conflictos menores que forman parte de cualquier tipo de interacci&oacute;n social&rdquo;, desarrolla el soci&oacute;logo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La cultura digital hegemónica es tan hostil y proclive a un conflicto muy descarnado (linchamientos, acosos, ridiculización…) que nos vuelve muy intolerantes a cualquier clase de desavenencia, incluso conflictos menores que forman parte de cualquier tipo de interacción social</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">César Rendueles</span>
                                        <span>—</span> sociólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Vidas a la carta</h2><p class="article-text">
        Eduardo, 47 a&ntilde;os, lleva poco tiempo en las <em>apps </em>buscando pareja tras haberse separado y dice que, cada vez, cuenta menos de s&iacute; mismo a las personas con las que tiene citas. &ldquo;Me cuesta mucho conectar y he tenido malentendidos al hacer alguna broma al intentar conectar&rdquo;, explica para recordar que, en una ocasi&oacute;n, tras una cita, la chica con la que qued&oacute; le dijo que si la canci&oacute;n que &eacute;l le hab&iacute;a recomendado se la hab&iacute;a ense&ntilde;ado a &eacute;l otra mujer. &ldquo;Le dije que s&iacute; y aquello no le gust&oacute;&rdquo;, comenta para se&ntilde;alar que, con otras dos personas, tuvo una relaci&oacute;n intensa de varias semanas hablando todos los d&iacute;as, hasta que desaparecieron de su chat diario.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A medida que he ido teniendo estas experiencias lo que menos quiero es mostrarme de verdad. &iquest;Para qu&eacute;?&iquest;Para que la gente pierda inter&eacute;s? Gente desconocida con la que quedas un rato y te descartan sin que t&uacute; sepas muy bien por qu&eacute;&rdquo;, se queja el entrevistado, que ha preferido no dar su verdadero nombre. &ldquo;Yo estoy muy al inicio, pero pienso en c&oacute;mo estar&aacute; la gente que lleva a&ntilde;os teniendo varias experiencias as&iacute; cada mes. A veces tengo la sensaci&oacute;n de que vas con expectativas prefijadas de lo que te vas a encontrar y buscas hiperest&iacute;mulos y tienes la sensaci&oacute;n de que siempre puede haber algo mejor de lo que est&aacute;s consiguiendo en este momento&rdquo;, opina Eduardo tras confesar que cada vez ve con mayor recelo las interacciones ante potenciales encuentros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2004, el psic&oacute;logo norteamericano Barry Schwartz publicaba el libro <em>La paradoja de la elecci&oacute;n, </em>en el que relacionaba la satisfacci&oacute;n humana en relaci&oacute;n con la libertad de decisi&oacute;n. Schwartz sosten&iacute;a que el ser humano tiende a estar menos satisfecho con las decisiones que toma cuantas m&aacute;s alternativas tenga donde elegir. Aplicando su teor&iacute;a al mercado de las aplicaciones del ligue, que multiplican potencialmente las opciones disponibles, las <em>red flags </em>funcionan como atajos para filtrar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el mercado de las aplicaciones de ligue, que multiplica potencialmente las opciones disponibles, las &#039;red flag&#039; funcionan como atajos para filtrar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un teor&iacute;a que adscribe Oriol Erausquin, doctorando en sociolog&iacute;a por el CSIC y la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y autor del ensayo <em>La rabia es nuestra</em> (Siglo XXI, 2025), quien se&ntilde;ala el fen&oacute;meno, de entrada, como una buena herramienta, ya que, a su juicio,&nbsp;la concepci&oacute;n actual de las <em>red flags</em> naci&oacute; de la necesidad de nombrar ciertos comportamientos para los que no ten&iacute;amos nombre y que dej&aacute;bamos que ocurrieran, &ldquo;sobre todo en cuanto a las actitudes de los hombres hacia las mujeres&rdquo;. Pero que, con el tiempo, se ha ido problematizando: &ldquo;Al final se relaciona con una econom&iacute;a sexual y afectiva que trata al resto de las personas como si formaran parte de un cat&aacute;logo en el que aplicamos criterios de filtraje porque es a lo que nos empujan las aplicaciones: es la &uacute;nica manera de navegarlas&rdquo;, argumenta.
    </p><p class="article-text">
        Algo as&iacute; le ocurri&oacute; a Ra&uacute;l, de 32 a&ntilde;os, cuando conoci&oacute; a una chica que, sobre el papel, era todo lo que pod&iacute;a gustarle. &ldquo;Pero se me quitaron las ganas de golpe cuando me propuso hacer una entrevista por videollamada antes de quedar, <a href="https://www.eldiario.es/era/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13156896.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para no perder el tiempo</a>&rdquo;, relata en conversaci&oacute;n con este peri&oacute;dico. &ldquo;Adem&aacute;s, me coincidi&oacute; justo con un proceso de selecci&oacute;n para un puesto de trabajo y sent&iacute; que estaba siendo entrevistado por partida doble&rdquo;, contin&uacute;a para recordar que la chica le dijo que era mucho mejor ver si hab&iacute;a qu&iacute;mica por videollamada para as&iacute; no gastar el rato teniendo que ir a tomarse un caf&eacute; o una cerveza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me pareci&oacute; una locura, nunca hab&iacute;a visto a nadie querer optimizar el tiempo de esta manera. Adem&aacute;s de que <a href="https://www.eldiario.es/era/arte-perdido-flirteo-saturacion-apps-devuelto-ganas-ligar-persona_1_11808221.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo chulo del ligar es eso</a>, quedar con alguien para ver qu&eacute; ocurre&rdquo;, finaliza Ra&uacute;l.
    </p><h2 class="article-text">Lo que no se nombra no existe</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Este es un tema en el que he pensado mucho y me dan mucha envidia las nuevas generaciones, que tienen en su vocabulario t&eacute;rminos que en mi adolescencia o primera juventud no exist&iacute;an&rdquo;, apunta Delia Rodr&iacute;guez, periodista especializada en la relaci&oacute;n entre tecnolog&iacute;a, medios y sociedad. &ldquo;De entrada me parece muy guay que el t&eacute;rmino <em>'red flag' </em>sea hoy parte de nuestro vocabulario&rdquo;, contin&uacute;a para se&ntilde;alar que, con una clara econom&iacute;a de lenguaje, se ha puesto nombre y se han se&ntilde;alado cosas que antes se pasaban por alto en el terreno de las relaciones, como la luz de gas<em> (gaslighting)</em> o los comportamientos <a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">narcisistas</a>, entre otros. &ldquo;Me parece muy bien que esto sea una cosa que las chicas j&oacute;venes tienen en la cabeza porque te puede ahorrar muchos disgustos de cara al futuro&rdquo;, comenta Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta ahora es qu&eacute; ocurre, cuando los <em>reels </em>de TikTok e Instagram se llenan de consejos sobre c&oacute;mo indentificar <em>red flags</em> y se produce, desde las pantallas, una tipificaci&oacute;n muy veloz de los comportamientos humanos de un primer vistazo, llegando al <a href="https://www.eldiario.es/era/pas-persona-altamente-sensible-autodiagnostico-redes_1_10977843.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uso com&uacute;n de t&eacute;rminos m&eacute;dicos</a> y terap&eacute;uticos en conversaciones de a pie, como la calificaci&oacute;n de los <a href="https://www.eldiario.es/era/dia-gestionando-emociones-no-paramos-hablar-si-estuvieramos-consulta-psicologo_1_12591345.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tipos de&nbsp;apego</a> en ansioso y evitativo, entre otros.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De entrada me parece muy guay que el término &#039;red flag&#039; sea hoy parte de nuestro vocabulario (...) y que sea una cosa que las chicas jóvenes tienen en la cabeza porque te puede ahorrar muchos disgustos de cara al futuro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Delia Rodríguez</span>
                                        <span>—</span> periodista y ensayista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Esto es algo que pasa cuando se convierte en contenido, cuando la din&aacute;mica de las redes convierte algo en contenido&rdquo;, dice Delia Rodr&iacute;guez, y a&ntilde;ade que es algo que se viraliza porque nos interesa a todos mucho, porque es cotilleo puro. &ldquo;Y el cotilleo se ha demostrado que, evolutivamente, tiene muchas ventajas sociales&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, precisamente por eso, porque es contenido, la periodista se&ntilde;ala la importancia de tener en cuenta los incentivos econ&oacute;micos que hay detr&aacute;s de los relatos de las pantallas. &ldquo;Si la historia de tu TikTok consigue much&iacute;simo &eacute;xito es posible que la exageres, que la vuelvas a contar o te haces una serie, precisamente animado por el impacto conseguido. Y esas historias tenemos que cogerlas un poco con pinzas porque, igual, no est&aacute; pasando tanto como creemos, sino que est&aacute; dentro de las l&oacute;gicas del contenido&rdquo;, desarrolla para se&ntilde;alar que, no obstante, la etiqueta del otro en un primer vistazo no deja de ser una de las primeras fases del ligoteo. &ldquo;Puede resultar cruel, s&iacute;, pero todos desechamos a gente por intuiciones, por cosas absurd&iacute;simas&rdquo;, apunta Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        Como hizo Irene, que no se llama Irene pero prefiere no dar su verdadero nombre: &ldquo;Una vez fui a la casa de un t&iacute;o que cre&iacute;a que me gustaba y con el que llevaba ya varias citas de horas de conversaci&oacute;n intensa, y al abrirme la puerta decid&iacute; que no porque se hab&iacute;a puesto una camiseta blanca de tirantes y un pantal&oacute;n blanco. Lo siento, pero no puedo&rdquo;. Irene cuenta que, en otra ocasi&oacute;n, no se fue a casa de otro porque se dio cuenta de que llevaba puesto un colgante que como de <em>El se&ntilde;or de los anillos</em>. Y eso a ella no le va.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como para no andar muy pendiente de las señales que te va dando la gente a la que vas conociendo, que luego te echas novio, sale mal y a ver quién encuentra piso&#039;, bromea Ángela, de 25 años</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Dos universos cada vez m&aacute;s alejados&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Tampoco hay que olvidar otro fen&oacute;meno, que va de la mano del uso de las <em>red flags; </em>la vuelta con fuerza de la idealizaci&oacute;n de la familia tradicional frente a otros modelos relacionales y c&oacute;mo estos chocan en el 'mercado del ligue'.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos de Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas (CIS), que pregunta mensualmente a los ciudadanos espa&ntilde;oles por su orientaci&oacute;n pol&iacute;tica, pidi&eacute;ndoles que se ubiquen dentro de una escala del uno al diez, siendo el uno la &ldquo;extrema izquierda&rdquo; y el diez la &ldquo;extrema derecha&rdquo;, desde hace dos a&ntilde;os los caminos entre las mujeres y los hombres j&oacute;venes (de 18 a 24 a&ntilde;os en su estudio) se separan; ellos hacia la derecha y ellas hacia la izquierda, una tendencia internacional.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, tal y como se&ntilde;ala el an&aacute;lisis, en 2025, de los datos electorales de los 27 pa&iacute;ses europeos, un 21% de los hombres menores de treinta a&ntilde;os hab&iacute;a apoyado a partidos de ultraderecha, cuando solo el 14% de mujeres lo hizo.<strong>&nbsp;</strong>&ldquo;Hay una brecha enorme sentimental entre chicos y chicas j&oacute;venes, que es pol&iacute;tica y de forma de ver la vida, que est&aacute; pasando en muchos pa&iacute;ses. Ellas se han ido hacia la izquierda y ellos son de derechas. Ellas son m&aacute;s abiertas sexualmente y ellos no. Entonces, en cuanto a las <em>red flags</em> aplicadas al amor, es normal que, en esta coyuntura que vivimos, tanto ellos como ellas est&eacute;n viendo <em>red flags</em> constantemente en el otro porque ven la vida de manera muy distinta&rdquo;, interpreta Rodr&iacute;guez.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay una brecha enorme sentimental entre chicos y chicas jóvenes, que es política y de forma de ver la vida. Ellas se han ido hacia la izquierda y ellos son de derechas. Ellas son más abiertas sexualmente y ellos no. Es normal que, en esta coyuntura, tanto ellos como ellas estén viendo &#039;red flags&#039; constantemente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Delia Rodríguez</span>
                                        <span>—</span> periodista y ensayista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Esta diferencia ideol&oacute;gica entre hombres y mujeres est&aacute; alimentando lo que se ha denominado bajo el nombre de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/heteropesimismo-huelgas-sexo-hombres-terminan-emociones-legitimas-empieza-discurso-conservador_129_12304701.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;heteropesimismo&rsquo;.</a> Un t&eacute;rmino que se acu&ntilde;&oacute; en 2019, pero que est&aacute; cada vez m&aacute;s presente en la manera en la que chocan las expectativas de unas y otros&rdquo;, apunta, por su parte, Erausquin, quien opina que, en la actualidad, aunque suene parad&oacute;jico, se est&aacute; virando hacia un &ldquo;esencialismo de g&eacute;nero&rdquo;, como ilustran la popularizaci&oacute;n de memes como el de &ldquo;monogamia o bala&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para el soci&oacute;logo, todo ello est&aacute; fundamentado en la precariedad en la que est&aacute;n sumidas las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes. &ldquo;Parad&oacute;jicamente, las din&aacute;micas del capitalismo que nos hiperindividualizan son las mismas que blindan la familia como unidad b&aacute;sica de la reproducci&oacute;n de la vida&rdquo;, apunta el soci&oacute;logo para zanjar con que &ldquo;la vuelta con fuerza entre los m&aacute;s j&oacute;venes de los discursos rom&aacute;nticos y mon&oacute;gamos y de la <a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">idealizaci&oacute;n de la familia tradicional</a>, no puede separarse de este contexto econ&oacute;mico marcado por la precariedad e inestabilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Eso s&iacute; que es una <em>red flag,</em> que venga un t&iacute;o y te diga que quiere una familia tradicional, as&iacute;, de la nada, cuando ni siquiera os hab&eacute;is visto en persona&rdquo;, apunta &Aacute;ngela, de 25 a&ntilde;os, que se queja de que es un discurso que ve cada vez m&aacute;s. &ldquo;Supongo que es una idea vieja que, a muchos, les sirve como un clavo ardiendo al que aferrarse porque est&aacute; claro que, hoy, si a los 40 est&aacute;s soltero <a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muy dif&iacute;cil lo vas a tener para no vivir compartiendo piso</a>&rdquo;, argumenta la entrevistada, que vive con otras tres amigas. &ldquo;Como para no andar muy pendiente de las se&ntilde;ales que te va dando la gente a la que vas conociendo, que luego te echas novio, sale mal y <a href="https://www.eldiario.es/era/compartir-piso-ex-crisis-vivienda-condiciona-relaciones-pareja_1_11723999.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a ver qui&eacute;n encuentra piso</a>&rdquo;, bromea.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, quiz&aacute;, las<em> red flags </em>no son solo un lenguaje heredado de las redes sociales, una herramienta para detectar comportamientos problem&aacute;ticos, o una cuesti&oacute;n de exigencia e intolerancia. Sino que hablan, tambi&eacute;n, de c&oacute;mo las condiciones materiales est&aacute;n redefiniendo la manera en que nos vinculamos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ahora-vemos-red-flags-partes-tirania-forma-sabia-afrontar-relaciones_1_13183200.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Apr 2026 20:10:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ahora vemos 'red flags' por todas partes: ¿tiranía o una forma más sabia de afrontar las relaciones?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amor,Pareja,Internet,Apps]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dahlia de la Cerda, escritora: “Si fuéramos más malas ni los hombres ni otras mujeres abusarían tanto de nosotras”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/dahlia-cerda-escritora-si-fueramos-malas-hombres-mujeres-abusarian_1_13174867.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/591aa8b3-a5c3-4fdc-84e5-454c7237f5a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dahlia de la Cerda, escritora: “Si fuéramos más malas ni los hombres ni otras mujeres abusarían tanto de nosotras”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora, de origen popular y convertida en fenómeno editorial, escribe sobre las violencias que atraviesan y encienden las vidas de las mujeres de su país
</p><p class="subtitle">La España vacía cambia de estrategia: las iglesias deben generar los recursos económicos para ser restauradas
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/dahlia-cerda-mexicana-desafio-consejo-no-escribir-feminicidios-realidad-abrumadora_1_11348245.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dahlia de la Cerda</a> (Aguascalientes, M&eacute;xico, 1985) dice que <em>Perras de reserva</em> (SextoPiso, 2023) fue el libro que le cambi&oacute; la vida. El que la sac&oacute; de la venta ambulante, de trabajos precarios, de tener que empe&ntilde;ar un ordenador una y otra vez para poder costearse sus cosas y dejar de escribir en los huecos de la comida, por las noches, y en los resquicios que le dejaba una vida laboral que le quitaba la suya propia. Un libro que empez&oacute; a gestarse despu&eacute;s de un asesinato. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/escribir-feminicidio-hermana_1_8143786.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un feminicidio</a>. El de su prima hermana con la que se hab&iacute;a criado y con la que, de ni&ntilde;a y adolescente, compet&iacute;a por el amor de su madre. 
    </p><p class="article-text">
        El libro se convirti&oacute; en todo un fen&oacute;meno de masas en su M&eacute;xico natal tras haber sido rechazado varias veces porque &ldquo;a nadie le interesan esos temas&rdquo;. Se trataba de un compendio de relatos narrados en primera persona que cuentan las dificultades y los peligros derivados de haber nacido mujer, y los enfrentan con los recursos que la vida les ofrece, obligadas una y otra vez a dirimir d&oacute;nde se sit&uacute;a la frontera entre el bien y el mal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi prima y yo nos llev&aacute;bamos fatal, yo era una g&oacute;tica y ella iba de &lsquo;buchona&rsquo;, que es como all&iacute; se llama a las que van de novias del narco&rdquo;, rememora De la Cerda, en conversaci&oacute;n con elDiario.es, sentada en un sof&aacute; verde botella en el recibidor de un hotel en la calle Princesa de Madrid. Es su primera visita a Espa&ntilde;a desde que estallara el boom de ese primer libro (publicado por primera vez en M&eacute;xico en 2019). Su edici&oacute;n en ingl&eacute;s, titulada <em>Reservoir Bitches</em>, qued&oacute; finalista del Premio Booker internacional en 2025.
    </p><p class="article-text">
        Cuando mataron a su prima, la respuesta que obtuvo la familia a nivel institucional fue que lo dejaran estar, que era un caso complejo, que era mejor que no lo movieran. &ldquo;Nos dijeron que esto era lo que pasaba cuando una se juntaba con personas incorrectas, que la dej&aacute;ramos descansar, que nada nos la iba a traer de vuelta&rdquo;, relata la escritora para decir que aquello la enfad&oacute; &ldquo;much&iacute;simo&rdquo;. 
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            <span class="title">
                La escritora Dahlia de la Cerda, durante una entrevista con EFE                             </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Yo quer&iacute;a saber lo que pas&oacute; y tuve claro que la &uacute;nica manera de enterarme iba a ser por mi cuenta&rdquo;, contin&uacute;a para se&ntilde;alar que, a d&iacute;a de hoy, est&aacute; convencida que aquel asesinato, ocurrido en 2012, no ten&iacute;a nada que ver con el crimen organizado. Que la historia iba por otros derroteros. &ldquo;Fue entonces, buscando, cuando vi que el mismo d&iacute;a que mataron a mi prima hab&iacute;an matado a otras siete m&aacute;s y al d&iacute;a siguiente tambi&eacute;n. Y al siguiente, y al siguiente, y que de todas ellas, menos dos, se sab&iacute;a el nombre de los culpables. Una era mi prima&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sigue sin saber qui&eacute;n lo hizo ni por qu&eacute;, pero no ha parado de escribir sobre las violencias que rodean a la mujer mexicana y que afectan a miles de familias a lo largo y ancho del pa&iacute;s. &ldquo;Y, casi todas, son muertas a manos de quienes dicen quererlas&rdquo;, zanja.
    </p><p class="article-text">
        Escribe De La Cerda en su antolog&iacute;a que, cada tres horas y veinticinco minutos, en M&eacute;xico una mujer muere descuartizada, asfixiada, violada, molida a golpes, quemada viva, mutilada, descosida a pu&ntilde;aladas, con los huesos rotos y la piel amoratada. &ldquo;Cuerpo de una mujer, una mujer m&aacute;s, Una mujer cualquiera, una mujer sin nombre. El cuerpo sin vida fue encontrado. Pero ninguno era el tuyo&rdquo;, escribe en su obra.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cosas de chicas</strong></h2><p class="article-text">
        Entonces ten&iacute;a tres trabajos y se propuso escribir de aquello, de las muertes violentas de ellas. &ldquo;Mi situaci&oacute;n era la m&aacute;s precaria del mundo, trabajaba en un <em>call center</em>, vendiendo Avon y los domingos en un Tianguis (un mercado ambulante tradicional). Un lugar bastante mafioso y en el que cualquier cosa insignificante te puede significar un problema. Me com&iacute;a la vida&rdquo;, asegura. Pero siempre encontraba un rato para escribir, aunque fuera en el ba&ntilde;o o sobre la mesita del Tianguis. Porque ella siempre supo que quer&iacute;a ser escritora. As&iacute; que empez&oacute; a solicitar becas sin descanso para poder comprar un poco de tiempo con el que ponerse a escribir.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me decían que aquello no era literatura, que nadie quiere leer de mujeres asesinadas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Dahlia de la Cerda</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Pero me las negaban todo el rato, me dec&iacute;an que aquello no era literatura, que nadie quiere leer de mujeres asesinadas&rdquo;, contin&uacute;a. Se lo dijo hasta su psic&oacute;loga, que el tema de los feminicidios no iba a vender demasiado, que se buscara otra cosa. Hasta que, en 2014, la argentina Selva Almada public&oacute; <em>Chicas muertas</em> (Penguin Random House). Y, al a&ntilde;o siguiente, a De la Cerda le dieron la beca.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Almada abri&oacute; el camino, el jurado ley&oacute; mi proyecto y entendi&oacute; lo que quer&iacute;a hacer&rdquo;, asegura la mexicana para se&ntilde;alar que ese dinero le resolvi&oacute; algunos problemas de precariedad, aunque no todos. &ldquo;Esa beca me permiti&oacute; entrar de correctora de estilo en un peri&oacute;dico&rdquo;, contin&uacute;a para recordar que era un momento vital en el que ella estaba llena de rabia y, adem&aacute;s, atravesaba varios duelos. &ldquo;El dinero ayudaba, pero no lo solucionaba todo&rdquo;, prosigue para contar que, una vez terminado, ella pensaba autopublicar su libro, pero su tutora la detuvo, le dijo que no, que, se esperase a tener un libro m&aacute;s maduro y, cuando por fin estuviera pulido del todo, se lo enviara a una editorial.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El poder del boca a boca</strong></h2><p class="article-text">
        As&iacute; lo hizo y, cuando por fin se public&oacute; de la mano de Tierra Adentro en 2019, comenz&oacute; a generar revuelo. &ldquo;Me llegaban buenas y malas cr&iacute;ticas desde el principio. Empez&oacute; a generar pol&eacute;mica&rdquo; dice para explicar que, a su juicio, se la criticaba como un &ldquo;disciplinamiento de clase&rdquo;. &ldquo;Dec&iacute;an que no hab&iacute;a ning&uacute;n valor art&iacute;stico hablando de cuestiones est&eacute;ticas y que eso era porno miseria porque solo mostraba lo peor de M&eacute;xico. Que era un libro que buscaba agradar en el extranjero para que se conformaran los prejuicios sobre el pa&iacute;s. Y hab&iacute;a, sobre todo, cr&iacute;tica de mis colegas escritores&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Pero el libro triunf&oacute; dentro de su propio pa&iacute;s, volaron los ejemplares, le escrib&iacute;an constantemente para clubes de lectura. Vendi&oacute; much&iacute;simo, fue todo un &eacute;xito y le cambi&oacute; la vida a nivel econ&oacute;mico. &ldquo;Yo sigo viviendo mi vida como lo hac&iacute;a antes, nunca me ha interesado el lujo, s&eacute; donde est&aacute; mi clase, pero ahora me puedo permitir vivir mucho mejor. Me puedo permitir cosas que antes no&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo sigo viviendo mi vida como lo hacía antes, nunca me ha interesado el lujo, sé donde está mi clase, pero ahora me puedo permitir vivir mucho mejor</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Dahlia de la Cerda</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tras <em>Perras de Reserva</em> llegaron &lsquo;Desde los zulos' (2024, Sexto Piso) y &lsquo;Medea me cant&oacute; un corrido&rsquo; (2024, &Iacute;dem), libros que han cimentado la carrera fulgurante de la mexicana. &ldquo;Me di cuenta de que estaba pasando algo con mi literatura cuando empezaron a llegarme, a diario, peticiones a Instagram para unirme a clubes de lectura del libro&rdquo;, comenta la autora, que termin&oacute; de tomar conciencia de su poder narrativo cuando se llenaron hasta los topes las presentaciones de sus libros. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En una se quedaron cien personas fuera, no me lo pod&iacute;a creer&rdquo;, relata De la Cerda, que casi se cay&oacute; de culo cuando le lleg&oacute;, por primera vez, el importe de las regal&iacute;as. &ldquo;Nunca pens&eacute; que mi literatura se fuera a convertir en un fen&oacute;meno&rdquo;, confiesa para se&ntilde;alar que, lo que m&aacute;s le impacta es cuando mujeres se le acercan y le dicen que sus escritos les ayudaron a aceptar una depresi&oacute;n, a ir al psiquiatra, a dejar una relaci&oacute;n abusiva. &ldquo;Es impresionante esto de poder impactar en la vida de la gente&rdquo;, opina la escritora, que no se olvida de sus or&iacute;genes y de los temas que ella quiere tratar, que son los de la violencia y de quienes viven en las periferias de nuestras sociedades.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quiero escribir, seguir escribiendo, sobre las mujeres que reciben violencia pero que tambi&eacute;n la ejercen. Que pueden ser v&iacute;ctimas y victimarias al mismo tiempo&rdquo;, declara para se&ntilde;alar una cosa que a ella le marc&oacute; de chica y que lleva a gala. Cuando la acosaban en el colegio, le dijeron que ten&iacute;a que devolver el golpe, que es la &uacute;nica manera de que, a veces, te dejen en paz. &ldquo;&iexcl;A m&iacute; me funcion&oacute;! Me ha funcionado siempre. Yo creo que las mujeres somos demasiado buenas, que tenemos que ser m&aacute;s malitas. Que si fu&eacute;ramos un poco m&aacute;s malas, m&aacute;s violentas, ni los hombres ni tampoco otras mujeres abusar&iacute;an tanto de nosotras&rdquo;, zanja.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/dahlia-cerda-escritora-si-fueramos-malas-hombres-mujeres-abusarian_1_13174867.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 20:21:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dahlia de la Cerda, escritora: “Si fuéramos más malas ni los hombres ni otras mujeres abusarían tanto de nosotras”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,México,Feminicidios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bernardo Atxaga: "Cada vez me interesan menos las voces narradoras de humanos corrientes, como yo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/bernardo-atxaga-vez-interesan-voces-narradoras-humanos-corrientes_1_13144002.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa140c3d-73a7-42d0-9f01-3c42ab37d2ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140821.jpg" width="7952" height="4473" alt="Bernardo Atxaga: &quot;Cada vez me interesan menos las voces narradoras de humanos corrientes, como yo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor vasco vuelve a la narrativa con ‘Golondrinas’, una historia sobre muertes, violencias y soledades</p><p class="subtitle">‘Los Juegos del Hambre’ no terminan y realizan una última cosecha que denuncia la manipulación informativa</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Dice que tiene que aprender a callarse, que expresa los deseos de un momento en p&uacute;blico y eso queda como una verdad inquebrantable a los ojos de la prensa. Aunque luego cambie de opini&oacute;n. Que cambia. Porque, cuando ha pasado el tiempo suficiente para olvidarse del cansancio de la &uacute;ltima vez, le apetece hacerlo de nuevo. Por eso, </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/entrevistas/entrevista-bernardo-atxaga_128_1136546.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Bernardo Atxaga</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (Asteasu, Gipuzkoa, 1951) dijo que se desped&iacute;a de la novela en 2020 tras publicar </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Casas y tumbas</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (Alfaguara), obra que le granje&oacute; el Premio Nacional de Las Letras en 2019. Por eso, sin embargo, ha escrito otra, </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Golondrinas </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">(Alfaguara, 2026), aunque esta vez dice que no. Que no se despide. Que &eacute;l lleva un motorcillo dentro que le impele a escribir. A seguir escribiendo. Y que as&iacute; ha sido y, sospecha, ser&aacute; siempre.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">De ese motorcillo, una &ldquo;dinamo&rdquo; &mdash;puntualiza el escritor&mdash;, ha salido su &uacute;ltimo trabajo; una novela que orbita en torno a la tr&aacute;gica muerte de Jos&eacute; Manuel Ibar, Urtain, el boxeador suicida que, arruinado, se arroj&oacute; desde la terraza de un d&eacute;cimo piso de la calle Ferm&iacute;n Caballero, en Madrid. Era el 21 de julio de 1992. Ten&iacute;a 49 a&ntilde;os. Hab&iacute;a sido doble campe&oacute;n de Europa y, probablemente, era la figura m&aacute;s carism&aacute;tica de su deporte en Espa&ntilde;a.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Todo el mundo tiene una historia y esta historia, la de Urtain, se presentaba como aquella que se ha contado mil veces, la del deportista que consigue la gloria y la fama y luego cae y acaba fatal, pero yo no quer&iacute;a hablar de eso&rdquo;, explica el vasco en conversaci&oacute;n con </span><a href="https://www.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">elDiario.es</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> delante de un caf&eacute; con leche y bien de az&uacute;car. Pero las historias, todas, tienen capas y Atxaga confiesa que no quer&iacute;a quedarse con la m&aacute;s obvia. &ldquo;Yo quer&iacute;a hablar del c&iacute;rculo del desamparo, de aquellos que han perdido su lugar, que se han visto desplazados de su sitio y ya no lo encuentran&rdquo;, contin&uacute;a.</span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/a6ec316a-361a-4838-b547-1c3a9acb850e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Compuesta en tres movimientos, </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Golondrinas </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">traza un arco que va de la juventud de Urtain hasta un futuro no tan lejano, cuando la vida de Pedro, un artista que conoci&oacute; y admir&oacute; al boxeador &mdash;y que es un trasunto del propio autor&mdash; llega a su fin. Son las muertes de los personajes principales, y tambi&eacute;n los 25 a&ntilde;os que suele durar la concesi&oacute;n de una tumba, las que marcan los saltos temporales de esta historia.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En la narraci&oacute;n, pasado y presente se entrecruzan al ritmo de pecados de juventud que desembocan en conflictos vecinales, enemistades no resueltas, negocios turbios, silencios inquebrantables y bandadas de golondrinas que van y vienen, sobrevolando caser&iacute;os y colinas a diez metros por segundo. Criaturas a medio camino entre lo material y lo inmaterial, las golondrinas dibujan con su vuelo una suerte de hilo serpenteante que recorre una novela que se mueve a caballo entre el realismo, la fantas&iacute;a y lo po&eacute;tico.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tenía clarísimo que quería un narrador no humano porque no me interesan, para contar, las voces de las personas. Cada vez me molesta más la voz del humano corriente y moliente, como yo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Bernardo Atxaga</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Los narradores, que son varios aunque predomina una voz l&iacute;der, son &aacute;ngeles militares que todo lo ven y todo lo oyen desde sus atalayas. &Aacute;ngeles ca&iacute;dos, sin pudor ni (en principio) misericordia. Aunque, como todo, esto &uacute;ltimo siempre puede cambiar. &ldquo;Ten&iacute;a clar&iacute;simo que quer&iacute;a un narrador no humano&rdquo;, dice Axtaga. &ldquo;Lo quer&iacute;a porque por un lado no me interesan, para contar, las voces de las personas. Cada vez me molesta m&aacute;s la voz del humano corriente y moliente, como yo&rdquo;, confiesa y a&ntilde;ade que, adem&aacute;s, jugar con seres extraterrestres, fuera de lo mundano, tambi&eacute;n le permite jugar con el lenguaje: meter faltas de ortograf&iacute;a, comerse todos signos de puntuaci&oacute;n que quiera, inventarse palabras nuevas o meter much&iacute;simos tacos en lugares en los que no caben. &ldquo;Uzariel [el narrador principal] habla fatal&rdquo;, revela entre risas.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Adem&aacute;s, meter a estos seres m&aacute;gicos le permite escapar de los detalles. &ldquo;Cuando narras desde el realismo hay demasiado detalle, te puedes perder en ellos. As&iacute;, en cambio, no&rdquo;, opina para recordar su mundo de Obaba, que lo llevar&iacute;a a la fama con su novela </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Obabakoak</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (1988) donde la narraci&oacute;n, a veces, la conduc&iacute;an los animales. &ldquo;Si te est&aacute; hablando una serpiente, pues es una serpiente. No hay ayuntamiento, no hay elecciones municipales, claro, &iexcl;es una serpiente! El mundo de los hombres le es ajeno, ella est&aacute; en otro lugar. Aqu&iacute; es un poco lo mismo&rdquo;, contin&uacute;a.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Pero los &aacute;ngeles, por muy poco humanos que quieran ser, tambi&eacute;n sienten pasi&oacute;n, miedo, verg&uuml;enza, deseo y desamparo. De esto &uacute;ltimo, del desamparo, no se libra ninguno de los personajes, sea cual sea su naturaleza. &ldquo;La soledad me interesa tanto, esta es una novela de soledades&rdquo;, sentencia. Y, entonces, Atxaga retoma un recuerdo que lo ha acompa&ntilde;ado durante la escritura de esta obra.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La soledad me interesa tanto, ‘Golondrinas’ es una novela de soledades</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Bernardo Atxaga</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Hace a&ntilde;os, queriendo estar &eacute;l solo para experimentar eso, lo que es estar solo, se aisl&oacute; en una casita en un pueblo, Villamediana del Cerrato, en Palencia. Y estuvo ah&iacute; metido nueve meses casi sin salir. Hasta que le toc&oacute; ir al dentista, en Palencia capital, y entonces s&iacute; tuvo que escapar de la casa &mdash;&ldquo;pobr&iacute;sima&rdquo; en sus palabras&mdash;, que hab&iacute;a alquilado. &ldquo;El problema es que no ten&iacute;a despertador. Yo me levantaba cuando me ven&iacute;a, pero claro, la cita era por la ma&ntilde;ana pronto y en un horario muy concreto&rdquo;, r&iacute;e. Entonces, llam&oacute; a la puerta de su vecino, un hombre muy mayor, que le prest&oacute; un despertador grande y pesado de estos que tienen un tic tac leve que nunca deja de sonar.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Cuando se lo devolvi&oacute;, el hombre le dijo que ten&iacute;a que comprarse uno, que c&oacute;mo no lo ten&iacute;a, si hac&iacute;a mucha compa&ntilde;&iacute;a. Y aquella frase le fascin&oacute;. &ldquo;Me interesa la soledad como situaci&oacute;n, no c&oacute;mo un sentimiento psicol&oacute;gico, sino casi como algo tangible. Una situaci&oacute;n que son muchas, es un poco caleidosc&oacute;pica. Est&aacute; la soledad f&iacute;sica, pero tambi&eacute;n la de quien ha estado militando en un partido pol&iacute;tico y, de repente, ya no cree en ese partido o lo desechan como desecharon antes a otros&rdquo;, declara.</span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">El maltrato animal y la culpa</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Una de las escenas m&aacute;s brutales de la novela es la muerte de un buey puest&iacute;simo de anfetaminas. Su muerte y el desamparo de su due&ntilde;o, que quer&iacute;a mucho al animal. &ldquo;Esa es una historia en la que cruc&eacute; dos hechos: uno real que est&aacute; basado en un encuentro que yo tuve hace mucho con un pastor una ma&ntilde;ana de paseo y lleva dos bueyes preciosos y enjaezados y, otra, que no existi&oacute; pero podr&iacute;a haber existido&rdquo;, desarrolla el vasco. Porque, explica Atxaga, situaciones como esa a la que somete al animal hay muchas. &ldquo;Cualquiera que conozca un poco los mundos de los que hablo en la novela sabe a lo que me refiero&rdquo;, contin&uacute;a. En su novela hay mucha miseria.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Hay muchas historias posibles ah&iacute;, pero eleg&iacute; la del buey porque ah&iacute; entramos en el terreno de la culpa, que es muy importante en todas las sociedades, pero en la que retrato m&aacute;s&rdquo;, dice.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Culpa, muerte, desamparo y belleza en forma de golondrinas sobrevolando las cabezas de los que a&uacute;n viven, mientras viven, son los ejes principales de una novela que busca explorar los finales de ciclo a partir de una muerte de una persona real y de otros que no lo son tanto, pero que podr&iacute;an serlo. &ldquo;Esta es la historia de Urtain, el hombre que lo odiaba, el hombre que lo amaba y c&oacute;mo acabaron los tres&rdquo;, zanja.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/bernardo-atxaga-vez-interesan-voces-narradoras-humanos-corrientes_1_13144002.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Apr 2026 19:38:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bernardo Atxaga: "Cada vez me interesan menos las voces narradoras de humanos corrientes, como yo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bernardo Atxaga,Literatura,Euskadi,País Vasco,Escritores,Libros,Soledad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El documental que pudo ayudar a derrocar a Orbán, ¿influyen las películas en las elecciones?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/documental-pudo-ayudar-derrocar-orban-influyen-peliculas-elecciones_1_13151772.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/77e4015a-5aba-408d-a261-ada3c457c390_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El documental que pudo ayudar a derrocar a Orbán, ¿influyen las películas en las elecciones?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El lanzamiento, en los momentos decisivos de la campaña, de la cinta que narra extorsiones y compra de votos en lugares deprimidos puede haber sellado el destino del líder ultraderechista
</p><p class="subtitle">Orbán pierde las elecciones en Hungría y reconoce el fin de su reinado tras 16 años en el poder</p></div><p class="article-text">
        Lo primero que se ve es un barrio gris, fachadas desconchadas, suciedad, chabolas y perros. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/busca-votante-oposicion-pueblos-rurales-hungria-orban-recibe-99-votos_1_13134938.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Es Tiszabura, en Hungr&iacute;a,</a> pero podr&iacute;a ser cualquier a de los trescientos asentamientos que hay por todo el pa&iacute;s. &ldquo;Aqu&iacute; la vida se ha paralizado&rdquo;, cuenta a c&aacute;mara un hombre de mediana edad, acompa&ntilde;ado de una mujer algo m&aacute;s joven. Van muy abrigados, es invierno. &ldquo;No hay lugares a donde salir, no hay cultura. No hab&iacute;a donde sentarse, donde pudi&eacute;ramos dibujar, donde los ni&ntilde;os pudieran pintar o, incluso, aprender a tocar instrumentos. Creo que ninguna de estas cosas existe&rdquo;, contin&uacute;a el hombre mientras la c&aacute;mara se desplaza y muestra unas deportivas abandonadas, calles con socavones y m&aacute;s suciedad.
    </p><p class="article-text">
        Son los primeros minutos de <em>El precio de un voto</em> (2026), un documental independiente estrenado apenas dos semanas antes de las &uacute;ltimas elecciones nacionales h&uacute;ngaras que culminaron con la <a href="https://www.eldiario.es/internacional/cierran-urnas-hungria-participacion-masiva-reinado-orban-primera-vez-peligro_1_13136418.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ca&iacute;da del l&iacute;der ultraderechista, V&iacute;ktor Orb&aacute;n,</a>&nbsp;tras 16 a&ntilde;os al frente de uno de los gobiernos m&aacute;s intolerantes de Europa.
    </p><p class="article-text">
        Con una duraci&oacute;n de poco menos de una hora, la pel&iacute;cula recorre aldeas roman&iacute;es en el campo del pa&iacute;s (basti&oacute;n ac&eacute;rrimo de Fidesz, el partido de Orb&aacute;n) para destapar una extensa red de sobornos y chantajes. &ldquo;Recib&iacute; 11,8 millones (de florines) por todo&rdquo;, dice una voz distorsionada al comienzo del filme. Eso es mucho dinero para alguien que no ten&iacute;a nada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con un sistema organizado para extorsionar a los m&aacute;s pobres; agentes con base en Budapest prometen y entregan de todo. Desde paquetes de comida hasta billetes de 20.000 florines (unos 55 euros) a quienes voten por el partido ultraderechista. El modus operandi es el siguiente: los agentes acompa&ntilde;an a los ciudadanos a las cabinas de votaci&oacute;n y, aprovechando un resquicio legal que les permite acceso, se aseguran de que los votantes &ldquo;elijan la opini&oacute;n correcta&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        A nivel local, la pel&iacute;cula alega que los alcaldes leales al gobierno van un paso m&aacute;s all&aacute;, amenazando a empleados p&uacute;blicos y ciudadanos cuando es necesario. &ldquo;No consigues trabajo p&uacute;blico, no puedes trabajar, no consigues aquello, te quitan el subsidio de vivienda&rdquo;, relata con la voz distorsionada un hombre que sol&iacute;a trabajar sobornando e intimidando en nombre del partido. &ldquo;Hay tantas cosas que podr&iacute;an hacer para perjudicar a las familias&rdquo;, a&ntilde;ade otro informante. Entre ellas, la de amenazar con el secuestro de los ni&ntilde;os. Una mujer joven, morena, acuna a un beb&eacute; en una habitaci&oacute;n estrecha llena de mantas viejas. Tiene muchas ojeras. Musita que no quiere que se lleven a sus hijos.
    </p><p class="article-text">
        La cinta se proyect&oacute; en un cine de Budapest y se public&oacute; en YouTube el pasado 26 de marzo. En apenas dos semanas consigui&oacute; 2,2 millones de visualizaciones. Por su parte, la participaci&oacute;n en las elecciones del pasado 12 de abril alcanz&oacute; el 74%, un r&eacute;cord desde la ca&iacute;da del Tel&oacute;n de Acero. Unos seis millones de personas de las que hasta un tercio vieron el v&iacute;deo. La pregunta, entonces, es si puede un documental impactar, y llegar a cambiar (junto con otros factores), el curso de unas elecciones.
    </p><h2 class="article-text">Una chispa de revoluci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Hay casos paradigm&aacute;ticos donde el contexto ha marcado que una pel&iacute;cula se convierta en algo singular o ic&oacute;nico&rdquo;, apunta el cineasta Luis L&oacute;pez Carrasco en conversaci&oacute;n con elDiario.es, quien se&ntilde;ala que aunque un documental o una pieza cinematogr&aacute;fica puede contribuir a poner sobre la mesa una conversaci&oacute;n, los medios de comunicaci&oacute;n de masas &ldquo;tienen much&iacute;sima m&aacute;s agenda&rdquo;. &ldquo;Una pieza hecha de manera independiente muchas veces es una gota en un oc&eacute;ano, pero tambi&eacute;n es una chispa que puede prender algo nuevo&rdquo;, contin&uacute;a el cineasta, director de <em>El a&ntilde;o del descubrimiento</em> (2020), una cinta que explora los cambios pol&iacute;ticos y sociales que vivi&oacute; Espa&ntilde;a en los 90 a trav&eacute;s de conversaciones en un bar.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Una pieza hecha de manera independiente muchas veces es una gota en un océano, pero también es una chispa que puede prender algo nuevo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Luis López Carrasco</span>
                                        <span>—</span> Cineasta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;La pregunta que yo tiendo a hacerme con estas cosas es hasta qu&eacute; punto estos documentales, donde lo importante es el tema, van a llegar a un p&uacute;blico nuevo. Que no vayan a ser solo vistos por quienes ya estaban interesados en el asunto&rdquo;, contin&uacute;a Carrasco, quien consigui&oacute; romper esa barrera con su trabajo (con el que se alz&oacute; con dos premios Goya) en el momento en el que los temas que tocaban entraron en la conversaci&oacute;n del p&uacute;blico general y se salieron &ldquo;de los circuitos de la cinefilia&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ese es el gran reto del cine de no ficci&oacute;n&rdquo;, apunta por su parte Germ&aacute;n Llorca, director de la C&aacute;tedra An&aacute;lisis y Prospectiva del Audiovisual de la Universitat Polit&egrave;cnica de Val&egrave;ncia. &ldquo;La capacidad de intervenci&oacute;n en el debate p&uacute;blico de cualquier documental est&aacute; directamente relacionada con su capacidad de salirse de su &aacute;mbito natural de comunicaci&oacute;n&rdquo;, explica para se&ntilde;alar que es eso es lo que ha ocurrido en Hungr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Para Llorca, una pieza como esta puede tener una mayor capacidad de impacto en momentos de crisis. &ldquo;No hay que olvidar que Orb&aacute;n viene de 16 a&ntilde;os de un desgaste que se ha agudizado en el contexto de una guerra (la de Ucrania) en la que se ha alineado a la contra del resto de Europa&rdquo;, se&ntilde;ala el profesor para concluir con que este documental puede ser una guinda a un proceso que estaba ya en marcha. &ldquo;Aunque no hay que olvidar que la cultura, que es un campo en conflicto de problematizaci&oacute;n de las cuestiones que nos afectan como sociedad y es una herramienta potent&iacute;sima cuando, a trav&eacute;s de un artefacto, un dispositivo cultural, podemos hacer llegar a una idea a la conversaci&oacute;n p&uacute;blica&rdquo;, desarrolla.
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                    alt="Santiago Abascal y Viktor Orbán, el sábado 21 de marzo en la CPAC en Budapest, Hundría."
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            <span class="title">
                Santiago Abascal y Viktor Orbán, el sábado 21 de marzo en la CPAC en Budapest, Hundría.                            </span>
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        Carrasco tambi&eacute;n se pregunta hasta qu&eacute; punto el cine social no funciona &ldquo;como una especie de placebo&rdquo;. &ldquo;El viernes por la noche vas a ver una pel&iacute;cula en la que ves las circunstancias de enorme desigualdad en la que viven personas que, adem&aacute;s, a lo mejor no est&aacute;n tan lejos de ti, y sientes bienestar moral que, en ning&uacute;n caso, te va a hacer cambiar tus h&aacute;bitos de vida ni estar m&aacute;s involucrado en la transformaci&oacute;n social&rdquo;, argumenta para se&ntilde;alar que, probablemente, a&uacute;n hagan falta pel&iacute;culas m&aacute;s molestas, inc&oacute;modas, duras.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aunque a veces no se vea, muchos documentales sociales tienen un impacto enorme&rdquo;, interviene, por su parte, Hern&aacute;n Zin, cineasta, escritor, periodista de guerra y productor cuyos trabajos han estado nominados a premios Emmy, Grammy y Goya y cuyo documental, <em>Nacido en Gaza</em>, fue el m&aacute;s visto a nivel mundial en Netflix en 2013. &ldquo;Yo recibo 700 mensajes al d&iacute;a de personas que nos preguntan qu&eacute; pueden hacer para ayudar&rdquo;, cuenta para se&ntilde;alar que la vocaci&oacute;n documentalista pretende influir en la agenda pol&iacute;tica &ldquo;a trav&eacute;s de los corazones de la gente&rdquo;. &ldquo;Se llega as&iacute;, emocionando y humanizando cosas que, al p&uacute;blico objetivo, le puede quedar muy lejos&rdquo;, contin&uacute;a Zin, quien opina que en prensa, lo que falta son las historias en primera persona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El tema de la ultraderecha en Europa me preocupa much&iacute;simo y me alegra mucho que est&eacute;n saliendo piezas independientes como esta&rdquo;, contin&uacute;a el cineasta y periodista. &ldquo;En piezas as&iacute;, cinematogr&aacute;ficas, hay espacio para el testimonio puro y duro de grupos de gente que, en la prensa escrita, en los informativos, no tienen su hueco&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se llega así, emocionando y humanizando cosas que, al público objetivo, le puede quedar muy lejos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Hernán Zin</span>
                                        <span>—</span> Cineasta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Gente an&oacute;nima, gente que sufre y a la que nadie ha escuchado hasta ahora es la protagonista de este filme, que est&aacute; dirigido por un colectivo, que se hace llamar DeakcioKozosseg (que se traducir&iacute;a, aproximadamente, como Acci&oacute;n Comunitaria Contrarr&eacute;state) y que est&aacute; formado por unas veinte personas.&nbsp;&ldquo;Cuando comenzamos a filmar hace seis meses&rdquo;, declaran en la descripci&oacute;n del v&iacute;deo en YouTube, &ldquo;solo quer&iacute;amos hacer una pel&iacute;cula sobre la compra de votos. Recibimos informaci&oacute;n de 14 provincias, hicimos m&aacute;s de 60 entrevistas y recorrimos 20.000 kil&oacute;metros&rdquo;. Tambi&eacute;n, tuvieron que saltarse la censura para conseguir publicarlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la pregunta de qu&eacute; hay del precio a pagar por hacer este tipo de cine, una respuesta quiz&aacute; sea el silencio de DeakcioKozosseg a la propuesta de entrevista enviada por este peri&oacute;dico. &ldquo;Es un precio alt&iacute;simo&rdquo;, dice Zin. &ldquo;Los documentalistas somos los hermanos peque&ntilde;os de la industria y, cuando te metes en asuntos peliagudos, vas a recibir muchas amenazas, adem&aacute;s del coste psicol&oacute;gico que puede tener el enfrentarte a testimonios de vida muy duros&rdquo;, explica para zanjar con que, aunque ahora hay muchas plataformas en las que grupos independientes pueden lanzar sus trabajos, por otro lado, las grandes productoras como Netflix o HBO han dejado de programar &ldquo;documentales de calidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os ha habido un cambio en los programadores que es un golpe muy duro, pero siempre se seguir&aacute;n contando historias, aunque sea por canales alternativos&rdquo;, concluye.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/documental-pudo-ayudar-derrocar-orban-influyen-peliculas-elecciones_1_13151772.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2026 19:34:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El documental que pudo ayudar a derrocar a Orbán, ¿influyen las películas en las elecciones?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Auge, desaparición y regreso de Miguel Adrover, el diseñador que se negó a vestir a Rosalía por no condenar el genocidio en Gaza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/auge-desaparicion-regreso-miguel-adrover-disenador-nego-vestir-rosalia-no-condenar-genocidio-gaza_1_13134448.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e01eb4a-fa6a-4e81-8342-0739049c57bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Auge, desaparición y regreso de Miguel Adrover, el diseñador que se negó a vestir a Rosalía por no condenar el genocidio en Gaza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El documental, dirigido por Gonzalo Hergueta, bucea en la vida en el mito de un diseñador que desapareció de la noche a la mañana y cuya huella perdura aún hoy en los desfiles de alta costura
</p><p class="subtitle">El cine español celebra el éxito de Cannes: “Somos una industria libre y salvaje”
</p></div><p class="article-text">
        La primera vez le dijo que no y, acto seguido, le tuvo una hora al tel&eacute;fono. &iquest;Por qu&eacute; quiere hablar conmigo si me ha dicho que no?, es la pregunta que se hizo Gonzalo Hergueta (Madrid, 1989), director del documental <em>The Designer is Dead,</em> un filme que repasa la trayectoria laboral y vital del dise&ntilde;ador <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/disenador-miguel-adrover-rechaza-vestir-rosalia-no-apoyar-publicamente-palestina-silencio-complicidad_1_12497508.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Miguel Adrover. </a>La vida del hombre que dijo que no muchas veces antes de decir, por fin, que s&iacute;. Que le pod&iacute;a visitar. Que har&iacute;a la pel&iacute;cula, pero a su manera. Que solo podr&iacute;an filmarlo en sus horas de trabajo y que estas horas de trabajo comenzaban a partir de las tres de la tarde. Un reto para quien busca luz natural para grabar. Hergueta, claro, acept&oacute; las condiciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Han sido casi cuatro a&ntilde;os de curro&rdquo;, confiesa el director en conversaci&oacute;n con elDiario.es. Cuatro a&ntilde;os en los que &eacute;l (afincado desde hace 15 a&ntilde;os en Nueva York) y su equipo han buceado en los rincones de la vida de un hombre que, salido de un pueblo mallorqu&iacute;n y sin un duro en el bolsillo, lleg&oacute; a convertirse en la estrella m&aacute;s fulgurante de las pasarelas neoyorquinas muy r&aacute;pido a fines de los noventa. Tan r&aacute;pido como, despu&eacute;s, se dice que cay&oacute; (tras presentar la colecci&oacute;n multicultural Utop&iacute;a en v&iacute;speras del 11S). Un hombre que lo conquist&oacute; todo, que le dijo que no a Anna Wintour cuando nadie lo hac&iacute;a y que desapareci&oacute;, aparentemente sin dejar rastro, despu&eacute;s de que lo hicieran las dos torres. El mismo que hace unos meses salt&oacute; a las noticias de los peri&oacute;dicos al hacer p&uacute;blico que le hab&iacute;a dicho que no a Rosal&iacute;a cuando la cantante le pidi&oacute; vestirla para su gira. El motivo: que ella no hab&iacute;a condenado el genocidio en Gaza.
    </p><p class="article-text">
        Hergueta, que tambi&eacute;n viene del mundo de la moda, se encontr&oacute; con la figura de Adrover cuando trabaja haci&eacute;ndole el dise&ntilde;o gr&aacute;fico a un mont&oacute;n de marcas de moda: &ldquo;Era el momento en el que estaba estallando el <em>&lsquo;streetwear&rsquo;,</em> eso de llevar las calles a las pasarelas. Algo que ya hab&iacute;a pasado antes, s&iacute;, pero no como entonces&rdquo;, recuerda para sonre&iacute;r al decir que &eacute;l cre&iacute;a que estaba innovando, que estaban siendo muy vanguardistas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo pensaba &lsquo;va, no estamos haciendo lo t&iacute;pico de la moda, esto es algo totalmente diferente&rsquo;&rdquo;, contin&uacute;a para a&ntilde;adir que le flipaba estar buscando minor&iacute;as para los castings de Adidas. Que eso era algo diferente, rompedor. &ldquo;Y entonces me encontr&eacute; con el trabajo de Miguel&rdquo;, r&iacute;e. &Eacute;l hab&iacute;a hecho todo lo que ellos estaban intentando hacer ahora. Y lo hab&iacute;a hecho de verdad. &ldquo;No como nosotros, que era un montaje, una fotograf&iacute;a falsa. &Eacute;l hab&iacute;a cogido a gente de la calle y de su entorno y les hab&iacute;a puesto a desfilar en las pasarelas de moda m&aacute;s importantes del mundo&rdquo;, explica.
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        &ldquo;&Eacute;l no estaba intentando adaptar la pasarela a la calle (como s&iacute; est&aacute;bamos haciendo nosotros), &eacute;l meti&oacute; la calle en la pasarela&rdquo;, insiste Hergueta quien, desde su descubrimiento, qued&oacute; fascinado por la figura del dise&ntilde;ador mallorqu&iacute;n y quiso saber m&aacute;s. Saberlo todo. &iquest;Qui&eacute;n era Miguel Adrover? Por qu&eacute; una persona que hab&iacute;a tenido una carrera &ldquo;tan brutal&rdquo; hab&iacute;a hecho un par&oacute;n de repente y decidido desaparecer. Ah&iacute;, cuenta Hergueta, hab&iacute;a una historia. Y quer&iacute;a ser &eacute;l quien la contase.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>El precio del &eacute;xito</strong></h2><p class="article-text">
        El documental, que se alimenta de materiales de archivo in&eacute;ditos, testimonios clave e im&aacute;genes de varios de sus ic&oacute;nicos desfiles (como el momento en el que desjarret&oacute; una gabardina de Burberry y la cosi&oacute; junto al colch&oacute;n usado de un amigo poeta reci&eacute;n muerto para hacer un vestido y que le vali&oacute; la denuncia de la marca) es un retrato &iacute;ntimo del artista que desaf&iacute;o las reglas del sistema de la moda. Pero no cuenta del todo qu&eacute; le pas&oacute;, c&oacute;mo casi se precipit&oacute; al vac&iacute;o al asomarse a los lugares que se suelen asombrar quienes tienen &eacute;xito en las esferas culturales: la droga y el desenfreno.
    </p><p class="article-text">
        Esa decisi&oacute;n de no contarlo es una elipsis que, Hergueta, hace a prop&oacute;sito. &ldquo;Me gusta contraponer los dos mundos. El del artista que fue y del que se escrib&iacute;an cr&oacute;nicas en los peri&oacute;dicos yanquis m&aacute;s importantes de la &eacute;poca y el del hombre que sigue siendo artista, pero ahora desde la soledad de una casa peque&ntilde;a en un pueblo en la que monta escenas, hace fotograf&iacute;as en la que &eacute;l es su propio modelo y las sube a sus perfiles de redes&rdquo;, explica el director quien opina que las fotograf&iacute;as de Adrover &mdash;quien muestra un incre&iacute;ble control de las poses y de su enorme cuerpo&mdash; merecen m&aacute;s estar expuestas en un museo que en un muro de Instagram. &ldquo;Pero eso es, supongo, porque yo tengo una mentalidad m&aacute;s viejuna&rdquo;, bromea.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Miguel Adrover es una persona muy política. Toda su moda y todo su arte están atravesados por su cosmovisión</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gonzalo Hergueta</span>
                                        <span>—</span> Cineasta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Miguel era un t&iacute;o que, frente al &lsquo;heroin chic&rsquo; de los noventa y todo ese machismo que destilaba el mundo de la alta costura, te plantaba a desfilar a una t&iacute;a con un AK-47 y, adem&aacute;s, esa t&iacute;a era negra&rdquo;, contin&uacute;a Hergueta, se&ntilde;alando la importancia de los pioneros. &ldquo;Ahora, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el nombre de Adrover ha vuelto a la conversaci&oacute;n p&uacute;blica, pero esto es algo muy reciente&rdquo; contin&uacute;a el director quien declara que, para &eacute;l, conseguir entrevistar y grabar al genio ha sido como &ldquo;encontrarse con un Pokemon Legendario&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Las mujeres que lo acompa&ntilde;aron</strong></h2><p class="article-text">
        Adrover casi no habla en toda la cinta, sobre todo al principio. Despu&eacute;s ya s&iacute;. Seg&uacute;n avanza el metraje deja que el espectador se asome &mdash;apenas un poco&mdash; a sus ideas y reflexiones. Pero su historia no la cuenta &eacute;l. La cuentan ellas, las mujeres que lo rodearon. Jennifer Hoffman, quien fuera su mano derecha y gran amiga durante muchos a&ntilde;os y Robin Givhan, escritora cr&iacute;tica de moda y periodista estadounidense a quien Adrover admiraba.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quer&iacute;a hablar de las mujeres que le rodearon, que le ordenaron. Y Hoffman fue quiz&aacute; la persona m&aacute;s importante en la carrera del dise&ntilde;ador. Ella le ayud&oacute; much&iacute;simo, probablemente no habr&iacute;a llegado a donde lleg&oacute; sin su ayuda&rdquo;, explica Hergueta, que desea reivindicar a las mujeres en el mundo de la moda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estaba buscando perfiles fiables que lo hubieran conocido y que fueran fiables porque, claro, cuando la cosa acab&oacute;, acabo muy mal. Drogas, deudas por todas partes, ya sabes&rdquo;, comenta para se&ntilde;alar que todo el mundo, dentro del mundillo, le instaba a que hablara con figuras como Almod&oacute;var o Rossy de Palma. &ldquo;Almod&oacute;var puede vender mucho nuestra pel&iacute;cula, s&iacute;, pero entonces ya no ser&iacute;a la historia que quer&iacute;amos contar. Nosotros no quer&iacute;amos un reclamo, quer&iacute;amos hablar con aquellos que hab&iacute;an estado all&iacute;, que lo hab&iacute;an vivido todo desde dentro. Codo con codo con Miguel&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Fue entonces cuando, tras mucho buscar dio con una figura que lo sab&iacute;a todo, que lo hab&iacute;a vivido todo, que sal&iacute;a en cada foto, pero cuyo nombre le hab&iacute;a costado localizar. Y Jennifer Hoffman ten&iacute;a ganas de hablar. &ldquo;Llevo esperando muchos a&ntilde;os a que llegue un mensaje como el tuyo&rdquo;, le dijo a Hergueta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Miguel Adrover junto a un caballo                            </span>
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        Y es su voz, a ratos emocionada y con los ojos al borde de la l&aacute;grima, quien cuenta buena parte de esta historia. Aunque ya no se hablen entre ellos, aunque sus vidas hace tiempo que tomaran caminos opuestos. &ldquo;Se quieren, o se quisieron, y se nota much&iacute;simo&rdquo;, cuenta el director quien considera que tuvo mucha suerte al encontrarse con un testimonio como el de ella.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Posicionado pol&iacute;ticamente&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;Adrover es una persona muy pol&iacute;tica, toda su moda, todo su arte est&aacute; atravesado por su cosmovisi&oacute;n&rdquo;, explica Hergueta para desvelar que, har&aacute; un a&ntilde;o, le pidieron que cerrara un importante desfile y &eacute;l accedi&oacute; con una sola condici&oacute;n: poder llevar consigo una kufiya, el pa&ntilde;uelo palestino. Nunca contestaron a su mensaje.
    </p><p class="article-text">
        Adrover tiene las cosas claras y lo ha demostrado en esa y en m&aacute;s ocasiones, como cuando se neg&oacute; a vestir a Rosal&iacute;a porque esta no hab&iacute;a condenado el genocidio en Gaza. &ldquo;Es un artista total&rdquo;, asegur&oacute; Hergueta para a&ntilde;adir que, en ocasiones, &ldquo;se ha dicho de &eacute;l que volvi&oacute; al <em>Underground,</em> que no triunf&oacute; del todo como s&iacute; lo hizo Alexander McQueen, pero el precio que este pag&oacute; fue mucho m&aacute;s alto: se quit&oacute; la vida&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El tema de qu&eacute; es el &eacute;xito y lo que puede significar es uno de los que han atravesado las largas conversaciones que el dise&ntilde;ador tuvo con Hergueta durante el rodaje del documental. Aquello de si merece la pena darlo todo, tenerlo todo un rato, para dejarse la vida en el camino. Cuenta Hergueta que ambos hablaban mucho sobre la vida de Mcqueen, quien s&iacute; se mantuvo entre la alta sociedad: &ldquo;Me dec&iacute;a: &lsquo;Oye, s&iacute;, yo estoy aqu&iacute; haciendo mis cosas en casa, no sigo en Nueva York, pero mi amigo muri&oacute;, &iquest;sabes?, ese el mayor precio que uno puede pagar, su propia vida&rsquo;. Es una pena que de ese asunto nunca quisiera hablar en c&aacute;mara&rdquo;, zanja.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/auge-desaparicion-regreso-miguel-adrover-disenador-nego-vestir-rosalia-no-condenar-genocidio-gaza_1_13134448.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Apr 2026 20:33:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Auge, desaparición y regreso de Miguel Adrover, el diseñador que se negó a vestir a Rosalía por no condenar el genocidio en Gaza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Documentales,Cine documental,Diseñadores,Rosalía,Palestina,Moda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Selva Almada, escritora: “En Argentina ha crecido el desprecio al pobre, y eso me aterra”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/selva-almada-escritora-argentina-crecido-desprecio-pobre-aterra_1_13121240.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e4d55d8a-64e5-43f3-a428-c674f3aa3301_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Selva Almada, escritora: “En Argentina ha crecido el desprecio al pobre, y eso me aterra”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora argentina bucea en ‘Una casa sola’, su cuarta novela, en la historia reciente de su país a través del silencio que dejan tras de sí los desaparecidos pobres y con un punto de vista inusual, el de una casa
</p><p class="subtitle">Shakira factura y el viaje lo pagas tú: quién gana más con el fenómeno de las 'residencias'
</p></div><p class="article-text">
        Se marcharon como si fueran a volver, pero nunca lo hicieron. &Eacute;l dej&oacute; las botas llenas de barro, como todos los d&iacute;as, en el lugar de siempre y las botas acabaron por pudrirse y por perder el olor de lo familiar. Se fueron de la casa Dami&aacute;n Lucero y su mujer, Lorena, junto a sus cuatro hijos; un cr&iacute;o, dos mellizas y un beb&eacute; del que dec&iacute;an que es igualito al padre, pero tambi&eacute;n igualito al patr&oacute;n que era, casi, el due&ntilde;o de sus vidas. El tema es que se fueron y nadie sabe por qu&eacute; ni c&oacute;mo o si fue voluntario o les hicieron partir. &iquest;Estar&aacute;n vivos o muertos? Esa es la pregunta que recorre <em>Una casa sola</em> (Random House, 2026), el nuevo trabajo de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/literatura-chicas-muertas_1_2556913.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la argentina Selva Almada</a> (Entre R&iacute;os, 1973)&nbsp;en el que una casa en el campo se pregunta qu&eacute; pas&oacute; con sus &uacute;ltimos moradores, c&oacute;mo puede desaparecer una familia al completo de una tacada y por qu&eacute; la abandonaron cuando parec&iacute;a que se iban a quedar all&iacute; para siempre.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de la voz narradora de los lugares inanimados, como la casa o el bosque que la rodea, Selva Almada escribe sobre la historia de los desaparecidos en Argentina en democracia, pero no desde lo que pas&oacute; sino desde lo que no se sabe ni se sabr&aacute;. Desde las preguntas que quedan sin responder hasta el vac&iacute;o que dejan quienes ya no est&aacute;n. La nostalgia y la ternura de un objeto inanimado (que en esta novela cuenta con una voluntad propia) es quien gu&iacute;a al lector a trav&eacute;s de la historia de qui&eacute;nes habitaron sus paredes, pero tambi&eacute;n la de ese trozo del pa&iacute;s, la provincia de Entre R&iacute;os, y los eventos hist&oacute;ricos que se sucedieron all&iacute;, como el asesinato del general Justo Jos&eacute; de Urquiza en 1870 en esa misma tierra.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En Espa&ntilde;a no ocurre, pero ac&aacute; en los aeropuertos hay pantallas donde pasan fotograf&iacute;as y datos de las personas que est&aacute;n desaparecidas, de los desaparecidos actuales, de los que est&aacute;n buscando&rdquo;, cuenta Almada en conversaci&oacute;n con elDiario.es en Madrid. &ldquo;Y es algo que siempre que lo veo me impresiona much&iacute;simo&rdquo;, contin&uacute;a; &ldquo;no dejo de ver c&oacute;mo, adem&aacute;s de los 30.000 desaparecidos de la dictadura, la gente sigue desapareciendo a&uacute;n hoy&rdquo;. Era un tema que estaba ah&iacute;, en el ambiente, y sobre el que la escritora, ampliamente reconocida por obras como <em>El viento que arrasa</em> (2012) &mdash;First Book Award del festival Internacional del Libro de Edimburgo&mdash; o <em>No es un r&iacute;o</em> (2020) &mdash;International Booker Prize shortlisted, Premio IILA-Literatura y menci&oacute;n especial Premio Sara Gallardo&mdash;, a&uacute;n no hab&iacute;a abordado.
    </p><p class="article-text">
        Fue ese asombro constante sumado a la situaci&oacute;n de la vivienda en argentina, donde, asegura, &ldquo;es muy dif&iacute;cil tener una casa&rdquo;, lo que le dio, por un lado, la tem&aacute;tica, y por el otro, la voz narradora. &ldquo;Hab&iacute;amos hecho una remodelaci&oacute;n muy fuerte en mi propia casa, que es la primera que tengo porque siempre he vivido en hogares alquilados, y hab&iacute;amos tenido muchos problemas: los pisos se levantaban, los techos se llov&iacute;an&hellip; un desastre. Y todo eso estaba ocurriendo mientras yo estaba en una residencia literaria en Francia donde surgi&oacute; el germen de<em> Una casa sola</em>&rdquo;, explica para incidir en que, en la actualidad, el desprecio al pobre es algo que est&aacute; al alza en su pa&iacute;s mientras crece la crisis habitacional por todo occidente: &ldquo;Aqu&iacute;, se ha acrecentado ese desprecio y es algo que me aterra&rdquo; explica para se&ntilde;alar que, en Buenos Aires, cada vez m&aacute;s gente vive en la calle: &ldquo;La gente se ha quedado no s&oacute;lo sin la posibilidad de comprarse una casa, sino de alquilarla&rdquo;, critica.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una cuesti&oacute;n de clase&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Hay mucha literatura argentina que toca el tema de las desapariciones en dictadura, pero no sobre las que se sucedieron despu&eacute;s y Almada cuenta que quer&iacute;a hablar de c&oacute;mo aquello que, quiz&aacute;, se pensaba como s&iacute;ntoma de una &eacute;poca sigue haciendo eco en la siguiente. &ldquo;Son, en general, personas a las que no se busca con el suficiente af&aacute;n desde el Estado porque se trata de gente pobre o de clases muy vulneradas&rdquo;, argumenta para se&ntilde;alar que ah&iacute; hay un s&iacute;ntoma de qu&eacute; ciudadanos importan y cu&aacute;les no, aunque se est&eacute; en una democracia. Y esa es la pregunta que sobrevuela las 156 p&aacute;ginas de su relato, &iquest;por qu&eacute; hay personas a las que nadie busca?&iquest;Por qu&eacute; hay personas a las que nadie importan?
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/4a64be2b-02d7-4bef-8f22-d4ca44f5efe3_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        As&iacute;, entretejiendo la memoria de Entre R&iacute;os y sus peculiaridades hist&oacute;ricas (como que estuvo a punto de escindirse de Argentina para ser su propio pa&iacute;s) Selva Almada hace un ejercicio de memoria y recuerda, a su manera, muchas cosas. Como el caso de la familia de los Gil, quienes desaparecieron al completo y de los que nunca m&aacute;s se supo. Tambi&eacute;n en su provincia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hice una investigaci&oacute;n del caso ni hay voluntad de contar lo que s&eacute;, que es solamente lo que ha aparecido a lo largo de los a&ntilde;os en la prensa, pero claro que me resonaba mientras escrib&iacute;a porque es un caso muy emblem&aacute;tico. Toda una familia que desaparece y nunca se supo si el patr&oacute;n hab&iacute;a tenido algo que ver en el asunto&rdquo;, relata Almada.
    </p><p class="article-text">
        La historia hecha sobre la carne de los pobres, sobre los cuerpos de los pobres. Eso es, tambi&eacute;n, sobre lo que ella quer&iacute;a escribir. C&oacute;mo los que desaparecen siempre son los peones y los que van al moridero son los pobres. &ldquo;Mir&aacute; la guerra de las Malvinas. La mayor&iacute;a de los que van a la guerra, siendo muy jovencitos porque estaban en el servicio militar, son los chicos de provincias muy pobres. Es algo que se mezcla todo el tiempo, la muerte y la pobreza&rdquo;, sentencia la escritora que compara, en su novela, las hostilidades del campo, agreste y oscuro, con las del ser humano.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La naturaleza es agresiva, pero lo que es verdaderamente violento es el mundo de los hombres</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Selva Almada</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;La naturaleza es violenta en la medida en la que ocurren cosas que son parte de los ciclos de la vida&rdquo;, explica para se&ntilde;alar que en la novela, la casa recuerda cuando llegaban las palmas de langostas, que eran muy habituales en el campo argentino a principios del siglo XX. O el arroyo y los peligros de sus corrientes, que prometen ahogar (y ahogan) a las criaturas que se descuiden al meterse dentro. Pero los ni&ntilde;os de la casa, que tienen prohibido el ba&ntilde;o ante el miedo de su madre, se ba&ntilde;aban todo el rato en ese arroyo traicionero, que para ellos es amigo. &ldquo;La naturaleza es agresiva, pero lo que es verdaderamente violento es el mundo de los hombres&rdquo;, ilustra Almada.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Las mujeres que buscan</strong></h2><p class="article-text">
        La suya es una historia sobre los olvidados, aunque siempre hay alguien que s&iacute; que busca, que s&iacute; que recuerda, que indaga y que quiere comprender. Ese alguien suele ser una mujer. En este caso es el personaje de la Tata, que decide no aceptar lo ocurrido y buscarle una explicaci&oacute;n, una respuesta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ella est&aacute; inspirada en esa tradici&oacute;n de las madres y las abuelas que buscan a los hijos y a los nietos desaparecidos de la dictadura, pero tambi&eacute;n tenemos ac&aacute; a las madres del hoy, que buscan a sus hijas captadas por las redes de trata, que es un tema muy fuerte y muy actual en Argentina&rdquo;, contin&uacute;a la escritora, que se&ntilde;ala uno de los casos m&aacute;s emblem&aacute;ticos: el de Marita Ver&oacute;n, una chica de 23 a&ntilde;os que desapareci&oacute; el 3 de abril 2002 en la provincia de Tucum&aacute;n. Hoy, Marita permanece desaparecida y su b&uacute;squeda contin&uacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Las cuestiones del ayer y del hoy se enra&iacute;zan en los cimientos de una casa que quiere saber. De una casa que, como si fuera un ser humano, siente y echa de menos e intenta comprender. Ya que Selva Almada confiesa que quer&iacute;a hablar de un tema tan duro desde la ternura, desde el vac&iacute;o que les queda a todos los que todav&iacute;a est&aacute;n aqu&iacute;. A los que no se llevaron y tienen que convivir con las ausencias.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/selva-almada-escritora-argentina-crecido-desprecio-pobre-aterra_1_13121240.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Apr 2026 20:10:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Selva Almada, escritora: “En Argentina ha crecido el desprecio al pobre, y eso me aterra”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Argentina,Desaparecidos,Literatura,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sara Barquinero: "En la universidad siempre hay profesores de los que te dicen 'este es un guarro', es algo sistémico"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/sara-barquinero-universidad-hay-profesores-dicen-guarro-sistemico_1_13078213.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/11d4cc54-7aa7-49b6-ab06-ce8797f00c66_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138921.jpg" width="960" height="540" alt="Sara Barquinero: &quot;En la universidad siempre hay profesores de los que te dicen &#039;este es un guarro&#039;, es algo sistémico&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora zaragozana publica ‘La chica más lista que conozco’, una novela de campus que sigue la estela de ‘El secreto’ de Donna Tartt y que busca la venganza desde lo literario</p><p class="subtitle">Por qué nos equivocamos al ansiar la vida de ensueño de Hollywood: el libro que desvela la “cara oculta” del cine</p></div><p class="article-text">
        Como muchas otras historias, esta nace de la mala hostia, del enfado, del estar a punto de soltarlo todo, de abandonar. Pero Sara Barquinero (Zaragoza, 1994) decidi&oacute; respirar hondo y hacer lo que hacen <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/sally-rooney-sara-mesa-nuevos-escritores-no-necesitan-redes-sociales-triunfar_1_12900220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los escritores</a> cuando la vida se te tuerce o te da un palo: narrarlo. Reescribir las cosas que no ten&iacute;an que haber sucedido as&iacute;, pero lo hicieron. Buscar aquello que se llama justicia po&eacute;tica desde la p&aacute;gina en blanco, escarbar con humor en los <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/natalia-lacunza-victimas-coinciden-constantemente-abusadores-tienes-si-no-pasara_128_12787312.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">abusos que ocurren</a> a puerta cerrada (o entreabierta) en cualquier despacho de cualquier universidad. 
    </p><p class="article-text">
        El resultado de aquello es <em>La chica m&aacute;s lista que conozco</em> (Lumen, 2026), una novela que hibrida la estructura cl&aacute;sica de una novela de descubrimiento, un <a href="https://www.eldiario.es/cultura/maria-bastaros-juega-segunda-novela-monstruos-personajes-incomodos-hay-fascinacion-perverso_1_12705291.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;coming of age&rsquo;</a>, con un tratado filos&oacute;fico sobre los l&iacute;mites del consentimiento en las relaciones de poder, el clasismo en los campus y las universidades p&uacute;blicas como reinado (y coto privado de caza) del hombre intelectual.
    </p><p class="article-text">
        Tras el &eacute;xito de <em>Los escorpiones</em> (Lumen, 2024), un relato sobre seres desvalidos, Barquinero regresa a las librer&iacute;as con la historia de las chicas que fueron las m&aacute;s listas de sus clases hasta que salieron al mundo y se las comieron los tiburones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Sara Barquinero, en el Hay Festival de Querétaro (México) en 2024                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>La novela oscila entre las peripecias de una chica postadolescente descubriendo una nueva vida y un texto filos&oacute;fico cuyo subt&iacute;tulo es &lsquo;tratado sobre la verg&uuml;enza&rsquo;. &iquest;Qu&eacute; le llevo a contar esta historia as&iacute;, mezclando dos tipos de escritura pr&aacute;cticamente opuestas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;a claro que quer&iacute;a hablar de dos cosas: por un lado, las observaciones contra la academia en general y, por otro, la historia de identidad personal de una chica que empieza su vida universitaria. Me parec&iacute;a que se hab&iacute;a hablado muy poco sobre c&oacute;mo muchas personas son las m&aacute;s listas de su clase en el instituto, van con amplias expectativas a otros espacios y ah&iacute; tienen que lidiar con el mundo real y c&oacute;mo le afecta eso a su ego. Hay gente a la que estas vivencias les destroza el ego para toda la vida porque sienten que su propia identidad no es m&aacute;s que eso, el ser los m&aacute;s listos. Y su mundo se derrumba cuando descubren que ya no lo son porque no saben lidiar con ello.
    </p><p class="article-text">
        Quer&iacute;a jugar con eso, con la cr&iacute;tica y el desarrollo vital del personaje. Pero claro, una persona de 19 a&ntilde;os reci&eacute;n llegada a un lugar nuevo no deja de asombrarse, de intentar encajar, no cuadra a nivel narrativo que, de repente, se te ponga a hacer sesudos an&aacute;lisis de situaci&oacute;n. Por eso decid&iacute; vertebrar el texto con dos voces: la que sigue a una chica que acaba de entrar a la facultad y est&aacute; descubriendo un mundo nuevo, y la literatura en formato acad&eacute;mico atravesada por el concepto de la verg&uuml;enza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al final, desde la verg&uuml;enza pod&iacute;a hablar de todos los temas que atraviesan la novela. Es algo que lo resume todo, tambi&eacute;n como concepto filos&oacute;fico (tal y como lo trabaja Sartre en <em>El ser y la nada</em>). Es una base que te permite hablar de las relaciones con el otro; el amor, el desamor, etc., adem&aacute;s de por una cuesti&oacute;n feminista con aquello del eslogan de &ldquo;la verg&uuml;enza debe cambiarse bando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La ficci&oacute;n puede pensar los problemas filos&oacute;ficos de una manera en la que el ensayo no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Habr&iacute;a que pensar bien qu&eacute; puede hacer el ensayo, pero la novela lo que te permite es plantear preguntas, mostrar opciones y no dar claramente una respuesta. El ensayo te marca el camino, te argumenta una idea y yo no quer&iacute;a marcar el camino, sino mostrar una serie de situaciones y darle el espacio al lector para pensar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El desclasamiento y el sentimiento de no pertenencia al grupo es tambi&eacute;n una de las lineas argumentales de la historia. &iquest;Hasta qu&eacute; punto la cultura puede ser tambi&eacute;n un instrumento de exclusi&oacute;n social? </strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/5c961291-8a19-4ef0-ae37-7d42e3169ac2_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Me result&oacute; muy impactante, cuando me mud&eacute; a Madrid, que Madrid era un espacio en el que lo acad&eacute;mico se mezclaba con otros centros de poder, como lo pol&iacute;tico, y me sorprend&iacute;a y empec&eacute; a pensar (por muy inocente que suene), &ldquo;es que estoy por atr&aacute;s&rdquo;. Yo me encontr&eacute; con personas que sab&iacute;an con qui&eacute;n hablar o que ten&iacute;an claro con qu&eacute; profesores codearse porque escrib&iacute;an en prensa y hab&iacute;an sacado libros. O, de repente, te empezaban a dar nombres que no ten&iacute;an que ver con lo acad&eacute;mico y yo me preguntaba: &ldquo;&iquest;Pero de d&oacute;nde han sacado esto? Con el tiempo que le he dedicado al arte y la cultura y no tengo ni idea de lo que me est&aacute;n hablando&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quer&iacute;a reflejar eso, c&oacute;mo el capital cultural acumulado se convierte en un capital social que permite a unas personas medrar m&aacute;s f&aacute;cilmente que a otras. No digo que la universidad lo tenga que solucionar porque es una instituci&oacute;n, pero es algo que deber&iacute;a evidenciarse un poco m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Toda la novela est&aacute; atravesada por el deseo y por las din&aacute;micas de poder que este lleva tras de s&iacute;; principalmente las que hay entre profesores y alumnas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los a&ntilde;os de la universidad tienden a ser cuatro a&ntilde;os en los que vives en un limbo en el que no se acaba de decidir nada. Es un espacio de extrema libertad en la que el deseo se despliega de muchas formas. Una de ellas es la sexual y otra es la del reconocimiento ajeno y el encontrar tu identidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Respecto a las din&aacute;micas de poder que se establecen a trav&eacute;s de lo intelectual, esto es algo que Remedios Zafra explic&oacute; muy bien en <em>El entusiasmo</em> y Javier L&oacute;pez Al&oacute;s en <em>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n precaria</em>. Muchas veces tienes un gran deseo de ser y eres casi adolescente todav&iacute;a y se establecen din&aacute;micas de poder aprovech&aacute;ndose de ese deseo, de ese sentirte privilegiada por estar en la universidad rodeada de lo que crees que es gente lista. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La situación de sentirte ajena al entorno te convierte en la candidata perfecta para sufrir abusos o entrar en juegos de poder</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sara Barquinero</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es una cuesti&oacute;n de clase, de capital cultural. Y, en esas situaciones, es m&aacute;s f&aacute;cil pensar que una persona pueda tolerar cosas por llegar a ser algo. Sobre todo, si parte de un lugar que le averg&uuml;enza, con el que no se siente identificada. Y, adem&aacute;s, es muy posible que si t&uacute; le cuentas a una madre ajena al mundo acad&eacute;mico que te han pedido hacer algo, o que est&aacute;s en una situaci&oacute;n de denunciar una conducta abusiva, a lo mejor te dice: &ldquo;No, venga, c&aacute;llate&rdquo;. Es el peaje, esa situaci&oacute;n de sentirte ajena al entorno te convierte en la candidata perfecta para sufrir abusos o entrar en juegos de poder.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro aparece la idea de que hay comportamientos que quiz&aacute; no son delito, pero s&iacute; profundamente rid&iacute;culos y cuestionables. &iquest;Le interesaba explorar esa zona moralmente ambigua?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me interesaba, sobre todo, en su car&aacute;cter sist&eacute;mico. Yo puedo entender, y empatizar, con un hombre al que le gusta una alumna concretamente y se mete en una situaci&oacute;n que dices: &ldquo;&iquest;Pero c&oacute;mo ha acabado aqu&iacute;? Qu&eacute; liada&rdquo;. Esa es una cosa. Otra cosa es que yo no haya pasado un solo a&ntilde;o de experiencia universitaria sin que me haya llegado un cotilleo, o miles, de alguno de los profesores que me rodeaban.
    </p><p class="article-text">
        Hay profesores que todo el mundo sabe lo que son. Te dicen &ldquo;este t&iacute;o es un guarro&rdquo; o &ldquo;cuidado, con este siempre la puerta abierta&rdquo; o &ldquo;este se ha liado con no s&eacute; cuantas alumnas&rdquo; y te dan los nombres. Y eso ya es otra cosa, es algo sist&eacute;mico. &iquest;Qu&eacute; hay en este mundo para que suceda constantemente? Y no, a lo mejor no es penable, pero s&iacute; que da, al menos, para debate, porque adem&aacute;s entorpece la din&aacute;mica acad&eacute;mica. Porque una chica que se l&iacute;a con un profesor y lo pasa fatal porque &eacute;l est&aacute; casado, &iquest;qu&eacute; hace luego? &iquest;Y qu&eacute; pasa si sospecha que &eacute;l se lo ha contado a sus compa&ntilde;eros de departamento y ve c&oacute;mo todo el mundo la mira diferente? Muchas veces esa chica acaba por irse. La que sufre las consecuencias casi siempre es ella.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es la posici&oacute;n de la universidad ante estas cosas que, como cuenta, se saben?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que este es un tema en el que casi nadie que est&aacute; dentro se moja de forma suficientemente consistente. Tendr&iacute;amos que reflexionar sobre las camarillas intelectuales y la oscuridad que hay en los procesos de selecci&oacute;n. Oscuridad que, muchas veces, est&aacute; atravesada por la sexualizaci&oacute;n de las alumnas. Adem&aacute;s de las cosas que justifican porque no es penable. Incluso en los casos en los que s&iacute; lo son, en los casos en los que alguien se levanta y dice &ldquo;esto fue un abuso&rdquo;, se intenta tapar o no darle importancia. Muchas veces son personas que acaban siendo propuestas para catedr&aacute;tico mientras la actitud general de la gente es &ldquo;yo aqu&iacute; no me meto, no vaya a ser que me salpique&rdquo;. A m&iacute; me gustar&iacute;a que aquellas personas que hayan hecho algo de esto, al leer la novela, vean reflejadas sus actitudes y les d&eacute; verg&uuml;enza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si tuviera que describir la novela en t&eacute;rminos filos&oacute;ficos, &iquest;qu&eacute; pregunta central dir&iacute;a que intenta responder?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay muchas, pero creo que la principal ser&iacute;a si el conocimiento te puede salvar o qu&eacute; dignidad tiene el conocimiento. Hay una cosa que intent&eacute; meter al final y es que siento que a las personas que han vivido una experiencia traum&aacute;tica en la universidad se les ha arrebatado la posibilidad de encontrar algo de belleza en todo ese proceso, en lo que se supone que son los a&ntilde;os del descubrimiento.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/sara-barquinero-universidad-hay-profesores-dicen-guarro-sistemico_1_13078213.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Mar 2026 21:38:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sara Barquinero: "En la universidad siempre hay profesores de los que te dicen 'este es un guarro', es algo sistémico"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Literatura,Libros,Universidad,Jóvenes,Novela,Filosofía]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[‘Heated Rivalry’, el romance gay con toques eróticos que fue un 'bestseller' antes de la serie de moda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/heated-rivalry-romance-gay-toques-eroticos-bestseller-serie-moda_1_12967033.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8a11efd5-837e-44e8-b779-e02aabd2257f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Heated Rivalry’, el romance gay con toques eróticos que fue un &#039;bestseller&#039; antes de la serie de moda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un análisis sobre las claves de la novela homoerótica que se han convertido en un fenómeno de masas y su adaptación a la pequeña pantalla 
</p><p class="subtitle">Isabel Coixet: “El arte no nos cambia, pero ojalá mis películas sean un paréntesis en un mundo incomprensible”
</p></div><p class="article-text">
        Imag&iacute;nate que te encuentras con la historia de dos hombres j&oacute;venes. Uno se llama Shane Hollander, es canadiense y es una estrella de la liga de Hockey de su pa&iacute;s. El otro se llama Ilya Rozanov y, su nombre da ya la pista, es ruso. Tambi&eacute;n es el principal rival de Hollander, juega en el equipo contrario. Ambos, adem&aacute;s de ser guapos, atractivos y muy masculinos, est&aacute;n obsesionados el uno con el otro. A nivel rom&aacute;ntico y, sobre todo, sexual. Su enemistad, azuzada por la prensa y el p&uacute;blico, se convierte en otra cosa cuando las c&aacute;maras se han ido. Pero nadie puede saberlo, son estrellas del deporte, as&iacute; que su vida e identidades se convertir&aacute;n en un secreto a espaldas del mundo. Este dilema entre el deseo, las ambiciones propias y la presi&oacute;n social, es el punto de partida de <a href="https://www.eldiario.es/vertele/analisis/heated-rivalry-mas-que-rivales-estreno-serie-movistar-plus-mundo-habla-7-claves-explican-exito_1_12950123.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Heated Rivalry</em></a><em> </em><a href="https://www.eldiario.es/vertele/analisis/heated-rivalry-mas-que-rivales-estreno-serie-movistar-plus-mundo-habla-7-claves-explican-exito_1_12950123.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(en espa&ntilde;ol </a><a href="https://www.eldiario.es/vertele/analisis/heated-rivalry-mas-que-rivales-estreno-serie-movistar-plus-mundo-habla-7-claves-explican-exito_1_12950123.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>M&aacute;s que rivales</em></a><a href="https://www.eldiario.es/vertele/analisis/heated-rivalry-mas-que-rivales-estreno-serie-movistar-plus-mundo-habla-7-claves-explican-exito_1_12950123.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">)</a>, un libro que Rachel Raid escribi&oacute; en 2019 y que, tras su salto a la pantalla con una serie de nombre hom&oacute;nimo, se ha convertido, veloz, en un superventas a nivel global.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La serie, estrenada originalmente a fines de 2025, llega ahora Espa&ntilde;a de la mano de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/almodovar-bardem-penelope-cruz-firman-carta-apoyo-exdirector-ficcion-movistar-plus-domingo-corral_1_12277717.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Movistar Plus +</a>, aunque muchos fans, enganchados a trav&eacute;s de los v&iacute;deos cortos de Instagram y TikTok, ya la han visto por otros medios. Como es el caso de Ana, de 26 a&ntilde;os, que la conoci&oacute; por redes sociales. &ldquo;Vi c&oacute;mo hablaba de ella el influencer Carlos Peguer (presentador del podcast &lsquo;La pija y la Quinqui&rsquo;) y me llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n. Adem&aacute;s, poco despu&eacute;s empezaron a salirme v&iacute;deos y comentarios en redes sociales, as&iacute; que busqu&eacute; un enlace para verla y, a los cinco minutos del primer cap&iacute;tulo me di cuenta de que quer&iacute;a hacerlo bien&rdquo;, explica en declaraciones a <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>.
    </p><p class="article-text">
        Para Ana, criada en un momento en el que series como la noruega<em> Skam, Skins </em>o&nbsp;<em>My Mad Fat Diary </em>se popularizaron creando comunidades entre los adolescentes en torno a 2010, hacerlo bien supon&iacute;a parar la serie y leer primero los libros. &ldquo;Me encantan todas las cosas que propician un momento de histeria colectiva&rdquo;, bromea para se&ntilde;alar que a ella siempre le ha interesado mucho eso de los <em>fandom,</em> del formar parte de algo y que historias como esta,<em> Heartstopper </em>o <em>El verano en el que me enamor&eacute;</em> son las que est&aacute;n propiciando este sentido de comunidad en el presente. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ya tengo una edad y s&eacute; c&oacute;mo meterme en un<em> fandom </em>y disfrutarlo plena y sanamente&rdquo;, se&ntilde;ala para insistir en la importancia de fen&oacute;menos como este en un momento en el que, a su juicio, se nos insta a vivir aislados del resto. &ldquo;Se nos segmenta por nichos y tendemos a tener gustos cada vez m&aacute;s individualizados, as&iacute; que cuando ocurre un fen&oacute;meno como este, ya sea literario, audiovisual o ambos, es tambi&eacute;n una oportunidad de unirnos, compartir gustos y sentirnos bien&rdquo;, opina la lectora.
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        Pero, &iquest;cu&aacute;les son las claves para que una historia como esta tenga &eacute;xito y enganche?, seg&uacute;n Jes&uacute;s G&oacute;mez, psic&oacute;logo social experto en psicolog&iacute;a audiovisual y esc&eacute;nica, la tiktokizaci&oacute;n del audiovisual es esencial. &ldquo;A nivel de marketing enganchan much&iacute;simo estos clips cortos que se ven porque ya no sostenemos apenas la atenci&oacute;n en una pantalla en la que consumimos contenido muy r&aacute;pido lo desechamos tambi&eacute;n muy r&aacute;pido&rdquo;, explica el psic&oacute;logo para se&ntilde;alar que, esta serie en concreto, te da &ldquo;unas im&aacute;genes muy impactantes&rdquo; de algo que interesa: &ldquo;pasas de ver a una pareja jugando unos segundos al hockey y, cuando van a empotrarse, acaba en una escena subida de tono muy expl&iacute;cita&rdquo;, ilustra para se&ntilde;alar que algo as&iacute; genera inter&eacute;s desde el minuto cero y que, adem&aacute;s, los lectores y espectadores tambi&eacute;n amplifican el alcance de las historias al hacer y subir v&iacute;deos de sus personajes favoritos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo tengo una cuenta de <em>edits </em>sobre<em> Heated Rivalry</em>&rdquo;, admite Mois&eacute;s, de 21 a&ntilde;os, que se bebi&oacute; la serie entera del tir&oacute;n en un enlace pirata despu&eacute;s de que se hiciera viral en redes sociales, y est&aacute; deseando que saquen la segunda temporada. &ldquo;Ten&iacute;a claro que, si todo el mundo estaba hablando de ella, la ten&iacute;a que ver&rdquo;, comenta para se&ntilde;alar que no le interesaba demasiado el tel&oacute;n de fondo de la historia, el hockey, pero que le atrap&oacute; el hecho de que fuera una historia gay en un contexto tan masculino, adem&aacute;s del tema de lo prohibido. Un amor prohibido que, al espectador, le recordar&aacute; (a ratos) a otros grandes amores clandestinos de la gran pantalla, como <em>Brokeback Mountain</em> (2005), sobre todo en el car&aacute;cter de uno de los protagonistas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Adem&aacute;s&rdquo;, contin&uacute;a Mois&eacute;s, &ldquo;aunque a m&iacute; el deporte no me interesa, me parece muy bien que hayan hecho esto, porque ha ayudado a salir del armario a jugadores reales, y aunque la historia sea un poco fantas&iacute;a, est&aacute; bien que se pongan estas cosas sobre la mesa. Es imposible que no haya maricones en el f&uacute;tbol, por ejemplo&rdquo;, critica para insistir en que se ha creado una comunidad muy grande en torno a la serie en una historia que triunfa, sobre todo, entre el p&uacute;blico femenino aunque los protagonistas sean una pareja de hombres. &ldquo;A mis amigas les encanta&rdquo;, asegura.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El gusto femenino domina la escena</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;El gusto de las chicas en general y, en menor medida, la comunidad queer, es el que marca la relevancia cultural&rdquo;, apunta, por su lado, G&oacute;mez para se&ntilde;alar que tienen mucho poder en la medida en la que difunden lo que ellas sienten. &ldquo;Las mujeres mueven las redes, si te fijas en cualquier fen&oacute;meno del pop mundial, &iquest;qui&eacute;nes escuchan a las grandes divas? &iquest;Qui&eacute;nes suben su contenido a redes sociales? &iquest;Qui&eacute;nes van a los conciertos? Las chicas y los gais. Los hombres heterosexuales tienden a irse hacia un lado m&aacute;s gamer o de ficciones masculinas y no las mueven demasiado, no participan tanto del consumo cultural&rdquo;, explica el psic&oacute;logo.
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        Pero, &iquest;por qu&eacute; una historia gay interesa tanto a mujeres hetero?, para Mar&iacute;a Gonz&aacute;lez de la Rivera, psic&oacute;loga general sanitaria y especializada en el colectivo LGTB+, tiene mucho que ver con la mirada y el sentirse segura frente al deseo de los otros: &ldquo;Es algo que ocurre bastante&nbsp;tanto en este tipo de libros y series, como en movimientos musicales como el K-Pop, pero creo que es muy potente el c&oacute;mo las mujeres podemos entrar en una historia de amor en la que no podemos entrar siquiera en la comparaci&oacute;n porque est&aacute; alejado de tus posibilidades, no identificas lo que a ti te falta, tan solo disfrutas la historia&rdquo;, explica.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El sexo en el centro</strong></h2><p class="article-text">
        Escenas expl&iacute;citas rozando el porno suave son la marca de la casa en esta historia, tanto en lo literario como en lo audiovisual, y son, tambi&eacute;n, seg&uacute;n todos los entrevistados parte de la receta de su &eacute;xito. &ldquo;Me gusta mucho eso, porque el resto de series sobre historias<em> queer </em>que vemos desde plataformas son muy sosas, casi infantiles, los personajes no se tocan y, claro, eso no te lo crees&rdquo;, apunta Mois&eacute;s qui&eacute;n tambi&eacute;n agradece el c&oacute;mo muestran las relaciones afectivo sexuales en el mundo gay. &ldquo;Ellos follan primero, directamente, y los sentimientos ya aparecen, si es que aparecen. Eso me ha gustado, es muy realista&rdquo;, opina.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es de las primeras veces que algo tan expl&iacute;cito sale a la luz desde la normalidad, desde una plataforma de<em> streaming. </em>En esta serie se acerca al <em>soft porn. </em>Eso se junta a que buena parte de la poblaci&oacute;n est&aacute; ya cansada de comedias rom&aacute;nticas, las historias de amor y la normatividad sin apenas sexo hace que esta historia sobresalga&rdquo;, apunta G&oacute;mez para decir que la novedad, dentro de una f&oacute;rmula trillada en el mundo del<em> fanfiction,</em> es lo que hace que <em>Heated Rivalry </em>mueva masas all&aacute; por donde pase.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Feb 2026 21:32:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Heated Rivalry’, el romance gay con toques eróticos que fue un 'bestseller' antes de la serie de moda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Series,Movistar +,Homosexualidad,LGTBI,Sexo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marta Jiménez Serrano, escritora: "Mis abuelas vivieron casi toda su vida en la misma casa y yo a los 30 años me había mudado once veces"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/marta-jimenez-serrano-escritora-abuelas-vivieron-vida-casa-30-anos-habia-mudado-once-veces_1_12937063.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a278628-fe32-46e6-bd45-839c1ea4597f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1135065.jpg" width="3588" height="2018" alt="Marta Jiménez Serrano, escritora: &quot;Mis abuelas vivieron casi toda su vida en la misma casa y yo a los 30 años me había mudado once veces&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El casi, el 'estar a punto de' pero salvarte por los pelos, por una serie de coincidencias, han dado fuelle a la autora madrileña para escribir ‘Oxígeno’, un libro sobre cómo sobrevivir a la muerte
</p><p class="subtitle">“No vas a heredar la empresa”: por qué es urgente que asumamos que el trabajo no lo es todo
</p></div><p class="article-text">
        El gato se fue. Un felino que se marcha y se esconde cuando, en apariencia, todo est&aacute; bien. Un gato color mostaza que se acurruca contigo en una manta, tambi&eacute;n color mostaza, cuando te duele la cabeza, cuando est&aacute;s enferma, y que esta vez no lo hace. Esta vez desaparece y, esa desaparici&oacute;n, se convierte en una de las obsesiones de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/nuevo-salman-rushdie-han-kang-memorias-gisele-pelicot-libros-esperados-2026_129_12870777.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marta Jim&eacute;nez Serrano</a> (Madrid, 1990) cuando rebusca en su memoria, con precisi&oacute;n de cirujana, todo lo que pas&oacute; aquella ma&ntilde;ana de s&aacute;bado que casi le cost&oacute; la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un c&uacute;mulo de casualidades que la dejaron al borde la muerte. Un c&uacute;mulo de casualidades que, tambi&eacute;n, le salvaron la vida. &iquest;Qu&eacute; hubiera pasado si aquello hubiera ocurrido por la noche, mientras ella y su pareja dorm&iacute;an? &iquest;Y si hubiera estado en casa sola? &iquest;Y si Juan, su novio, no hubiera bajado a por una Coca Cola y a que le diera el aire unos diez minutos? &iquest;Y si &eacute;l se hubiera desmayado tambi&eacute;n y entonces nadie habr&iacute;a llamado a emergencias? La respuesta a todas esas preguntas es la misma y Serrano la sabe bien. Ella, hoy, no estar&iacute;a aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Pero Marta Jim&eacute;nez Serrano sobrevivi&oacute; y relata aquella circunstancia que le cambi&oacute; la vida el 7 de noviembre de 2020 en <em>Ox&iacute;geno </em>(Alfaguara, 2026), un libro testimonial sobre lo que a ella le supuso intoxicarse por la aspiraci&oacute;n continuada de mon&oacute;xido de carbono en su casa, un piso min&uacute;sculo en el que viv&iacute;a de alquiler y cuya caldera no hab&iacute;a pasado las revisiones oportunas, tal y como marca la ley. Pero, claro, eso entonces no lo sab&iacute;a. Lo supo despu&eacute;s, tras esquivar la tragedia, tras no poder dormir en su casa y obsesionarse con la ventilaci&oacute;n de los cuartos. Tras querer llevar siempre a cuestas el aparatito que mide la concentraci&oacute;n de mon&oacute;xido en un ambiente y que llevan los equipos de emergencia cuando un hombre les llama angustiado desde su casa porque su pareja est&aacute; tirada en el suelo del ba&ntilde;o, con las bragas por los tobillos, y no responde a ning&uacute;n est&iacute;mulo. Un aparatito que pita como lo hac&iacute;a el canario en la mina.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Empec&eacute; a tomar notas casi de inmediato, en cuanto pude hacerlo&rdquo;, confiesa Jim&eacute;nez Serrano en una entrevista con elDiario.es frente a un vaso de agua, en la sede madrile&ntilde;a del grupo editorial Penguin Random House. Notas para escribir una historia que no le apetec&iacute;a demasiado. &ldquo;Creo que si hubiera podido&nbsp;escoger el tema, sacarlo de una chistera, probablemente hubiera escogido otro. Pero es que esto es lo que me pas&oacute;, era lo que ten&iacute;a dentro&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/23b902fe-840e-495d-aeea-48114c887e7a_source-aspect-ratio_default_1135218.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Jim&eacute;nez Serrano, que hab&iacute;a transitado la poes&iacute;a y la autoficci&oacute;n en sus anteriores trabajos, <em>La edad ligera</em>&nbsp;(Rialp, 2021),&nbsp;<em>Los nombres propios</em>&nbsp;(Sexto Piso, 2021) y&nbsp;<em>No todo el mundo</em>&nbsp;(Sexto Piso, 2023),&nbsp;apuesta, en esta ocasi&oacute;n, por desnudarse del todo y ponerse a s&iacute; misma como personaje de una historia que, confiesa, es una forma de entender lo que le ocurri&oacute;, de sac&aacute;rselo de la cabeza. &ldquo;He dejado pasar el tiempo desde que ocurri&oacute; aquello hasta que me puse de verdad con el libro&rdquo;, contin&uacute;a la autora para comentar que se le antoj&oacute; como una experiencia &ldquo;rara&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Era como estar hablando, de repente, de otra vida, de rutinas que ya no tengo, de amigos que ya no tengo&rdquo;, comparte Serrano para se&ntilde;alar que uno de los descubrimientos que ella ha hecho con esta vivencia y su deseo de desmenuzarla sobre las p&aacute;ginas es la poca tolerancia que se tiene hacia el dolor ajeno. &ldquo;Muchas veces, nos relacionamos con los problemas de los dem&aacute;s intentando resolverlos y hay problemas que solo hay que acompa&ntilde;ar&rdquo;. La escritora madrile&ntilde;a se sinti&oacute; muy presionada por parte de su entorno cuando cont&oacute; que iba a escribir un libro sobre lo ocurrido, cuando empez&oacute; a hacer entrevistas para recabar todo lo que pas&oacute; mientras ella yac&iacute;a inconsciente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me sent&iacute;a muy incomprendida, hab&iacute;a gente que me met&iacute;a mucha prisa. Siento que vivimos con una urgencia sobre que pase cuanto antes el dolor de los dem&aacute;s, y hay cosas que requieren su tiempo. Adem&aacute;s, se puede estar bien y mal a la vez&rdquo;. A juicio de Jim&eacute;nez Serrano, vivimos una obsesi&oacute;n colectiva en la b&uacute;squeda de la felicidad liderada por los colores brillantes de los <em>Feed </em>de Instagram. &ldquo;Todo el mundo espera que te pongas muy bien muy r&aacute;pido, sobre todo cuando no hay heridas visibles, y la vida no es as&iacute;&rdquo;, insiste.
    </p><p class="article-text">
        No pod&iacute;a dormir, no pod&iacute;a pensar en otra cosa y no fue capaz de procesar lo que le hab&iacute;a ocurrido hasta que por fin llor&oacute; en consulta frente a su psic&oacute;logo. Despu&eacute;s ya s&iacute;, escribi&oacute; por fin el libro en 2025. &ldquo;Cuando me despert&eacute; no estaba en shock y me cost&oacute; muchas horas de terapia procesar y aceptar todo lo que me hab&iacute;a pasado y los miedos que se hab&iacute;an despertado con ello&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Homicidio imprudente</h2><p class="article-text">
        Como toda historia, la suya tambi&eacute;n tiene un villano. Una villana en su caso: la Arrendadora de su departamento. La responsable directa de su accidente que bien podr&iacute;a haber acabado convertido en un homicidio imprudente. &ldquo;Ella tambi&eacute;n tuvo suerte, no creo que sea consciente de lo que se le hubiera venido encima si nosotros hubi&eacute;ramos muerto&rdquo;, ironiza la autora.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La vivienda es un problema social y económico transversal, que afecta a nuestra intimidad, afecta a nuestra vida, afecta a nuestra noción de hogar, a todo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta Jiménez Serrano</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El personaje de la Arrendadora, descrito entre la rabia y la caricatura, es el &uacute;nico que no tiene nombre, el &uacute;nico que no se identifica. Por si acaso, por las posibles consecuencias. &ldquo;Nos dijeron que la denunci&aacute;semos, que le &iacute;bamos a sacar una buena tajada, que era una negligencia terrible lo que hab&iacute;a ocurrido y ella era la principal responsable. Pero nosotros solo quer&iacute;amos dejarlo todo atr&aacute;s&rdquo;, sostiene la autora quien, como peque&ntilde;a venganza, se imagina que le llegue el libro, que lo lea, que se vea y sienta verg&uuml;enza. Verg&uuml;enza por no encargarse de que aquel piso fuera habitable y cumpliera sus funciones. &ldquo;Una cosa que nos dijo y que escribo en el libro es que, ella, lo &uacute;nico que quer&iacute;a era no encargase de nada&rdquo;, critica la escritora. Y, efectivamente, de nada se encarg&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vuestros caseros son unos hijos de puta&rdquo;, es la frase que pronuncia C&eacute;sar, el t&eacute;cnico que va a revisar su caldera tras el incidente. Hasta ese momento, Marta y Juan pensaban que todo hab&iacute;a sido un error, que una mala combusti&oacute;n era un riesgo contemplado por la vida. Pero aquello result&oacute; ser una negligencia grave. La &uacute;ltima revisi&oacute;n de aquella caldera databa de 2014. Hac&iacute;a seis a&ntilde;os de entonces y, escribe Jim&eacute;nez Serrano, las calderas hay que revisarlas cada cinco a&ntilde;os y normalmente todas se someten a una revisi&oacute;n protocolaria anual. Pero lo peor no era eso, lo peor era el veredicto emitido en 2014; ya entonces desped&iacute;a mon&oacute;xido de carbono. Ya entonces hab&iacute;a un aviso de cambiarla, de que nadie pod&iacute;a vivir all&iacute;. Pero nadie la cambi&oacute;.
    </p><h2 class="article-text">La crisis de vivienda como escenario</h2><p class="article-text">
        El problema de la vivienda que asola Occidente es, a la vez, el tel&oacute;n de fondo de novela y causa de todo lo que ocurre en ella. &ldquo;Mis abuelas vivieron casi toda su vida en la misma casa y yo a los 30 a&ntilde;os ya me hab&iacute;a mudado once veces&rdquo;, rememora la autora para se&ntilde;alar que, eso, el no tener un lugar propio, una ra&iacute;z, condiciona mucho las relaciones y la vida de uno. &ldquo;He intentado que el libro refleje que este es un problema social y econ&oacute;mico transversal, que afecta a nuestra intimidad, afecta a nuestra vida, afecta a nuestra noci&oacute;n de hogar, a todo&rdquo;, declara Jim&eacute;nez Serrano para insistir en que es un virus mundial: &ldquo;Adem&aacute;s, nos despersonalizada, porque ya nadie conoce a sus vecinos, vivimos muy aisladas y esto tambi&eacute;n hace que vivamos m&aacute;s desprotegidos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La desprotecci&oacute;n del inquilino que baja la cabeza, asiente ante el abuso y es despose&iacute;do de su dinero&nbsp;por un techo que, muchas veces, ni siquiera tiene una ventana al exterior y el ba&ntilde;o lleno de humedades, es el escenario principal sobre el que una pareja formada por dos adultos j&oacute;venes llamados Juan y Marta casi pierden la vida. Cincuenta metros cuadrados en los que esperaban, por fin, pasar mucho tiempo, construir algo. Pero aquello no pudo ser.
    </p><p class="article-text">
        La suya es una historia real sobre la cadena de precariedad, ego&iacute;smo y cosas mal hechas que hicieron que una mujer de treinta a&ntilde;os casi se abriera la cabeza al golpearse contra las baldosas del ba&ntilde;o al desmayarse justo despu&eacute;s de hacer pis. Completamente intoxicada. &ldquo;Un rato m&aacute;s y no lo cuentas, no lo cont&aacute;is&rdquo;, les dijo la del SUMMA que los atendi&oacute;, pero Marta Jim&eacute;nez Serrano lo ha contado partiendo de una pregunta: &iquest;c&oacute;mo se puede seguir viviendo despu&eacute;s de haber estado a punto de morir?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/marta-jimenez-serrano-escritora-abuelas-vivieron-vida-casa-30-anos-habia-mudado-once-veces_1_12937063.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Jan 2026 20:58:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Marta Jiménez Serrano, escritora: "Mis abuelas vivieron casi toda su vida en la misma casa y yo a los 30 años me había mudado once veces"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Muerte,Vivienda,Vivienda asequible,Abuelos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las claves de 'Hamnet': por qué una historia del siglo XVI habla tan bien del dolor del siglo XXI]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/claves-hamnet-historia-siglo-xvi-habla-dolor-siglo-xxi_1_12931098.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/93e2aab5-07d4-4044-9153-f83160cea989_16-9-discover-aspect-ratio_default_1134906.jpg" width="2002" height="1126" alt="Las claves de &#039;Hamnet&#039;: por qué una historia del siglo XVI habla tan bien del dolor del siglo XXI"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un análisis sobre una novela que, junto a su reciente adaptación cinematográfica que ya está en cines, se ha convertido en un fenómeno de masas</p><p class="subtitle">Crítica - Chloé Zhao conmueve con una inteligente adaptación de 'Hamnet' que medita sobre el duelo y el poder sanador del arte</p></div><p class="article-text">
        Cuando se habla de la biograf&iacute;a de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/lois-patino-le-da-revolcon-shakespeare-mano-irene-escolar-ariel_1_12878576.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Shakespeare </a>y su vida &iacute;ntima, los investigadores y escritores se dan de bruces contra un muro. Hay muy poca informaci&oacute;n fidedigna. No se sabe casi nada de qui&eacute;n fue aquel; quiz&aacute; <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/xavier-perez-shakespeare-series-teatro_1_2386783.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el m&aacute;s famoso entre todos los poetas</a> y dramaturgos del mundo. Tan poco sabemos sobre el genio ingl&eacute;s que elucubramos constantemente. Una de las hip&oacute;tesis m&aacute;s comunes, que cada tanto sale a la luz, sostiene que quiz&aacute; no fue &eacute;l quien escribiera sus obras. Unos afirman que nunca existi&oacute;, otros dicen que William, en realidad, fueron varias personas. Otros, que era cat&oacute;lico y no protestante en una Inglaterra en la que el catolicismo se practicaba en secreto y era perseguido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si de Shakespeare se duda, incluso, de si se tiene un retrato real (los que se le atribuyen son sujeto de debate porque no existen pruebas definitivas de que sea &eacute;l, aunque en algunos hay consenso de que s&iacute; podr&iacute;a ser), de su mujer y sus tres hijos se sabe a&uacute;n menos. Pero, &iquest;y si Shakespeare hubiera dejado alguna pista? &iquest;Y si hubiera puesto al <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/100-libros-imprescindibles-encontrar-regalo-perfecto_1_12834971.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lector frente al espejo</a> del evento que cambi&oacute; su vida? William Shakespeare prest&oacute; a la m&aacute;s famosa de sus obras el nombre de un hijo muerto.
    </p><p class="article-text">
        Escribe la autora <em>bestseller </em><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/hamnet-duelo-muerte-hijo-tiempos-shakespeare-maggie-farrell_1_7289612.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Maggie O&rsquo;Farrell</a> (Coleraine, Irlanda del Norte, 1972) que, en la d&eacute;cada de 1580, una pareja que viv&iacute;a en Henley Street (Stratford) tuvo tres hijos: Susanna y Hamnet y Judith, que eran gemelos. Hamnet, el ni&ntilde;o, muri&oacute; en el verano de 1596 a los once a&ntilde;os. Cuatro a&ntilde;os m&aacute;s tarde, su padre escribi&oacute; una obra de teatro titulada <em>Hamlet</em>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/59ed4d3f-ddbe-48e2-9893-36b8014c235b_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Hamnet, Hamlet, dos nombres que son el mismo. Apenas var&iacute;a una letra y hoy se sabe que la ortograf&iacute;a era un tanto inestable en el siglo XVI. Lo saben los estudiosos &mdash;son dos formas perfectamente intercambiables de un mismo nombre, seg&uacute;n consta en los anales de Stratford de finales del siglo XVI y principios del XVII&mdash; y lo sabe O&rsquo;Farrell, autora de <em>Hamnet </em>(2020; Libros del Asteroide, 2021), que juega con ello en una novela en la que fabula sobre la vida y la muerte del infante que, muy posiblemente, fuera el origen de la teatral <em>Hamlet</em>. Una novela en la que la irlandesa se olvida del genio, al que despoja hasta del nombre, y se centra en los personajes que quedaron al margen. Dos ni&ntilde;os gemelos, una ni&ntilde;a mayor y una mujer sobre la que, hasta hoy, no se hab&iacute;a contado gran cosa. <em>La mujer de</em>. Anne Hathaway, a la que O&rsquo;Farrell decide llamar Agnes porque as&iacute; es como su padre, Richard Hathaway, la llam&oacute; en su testamento.
    </p><p class="article-text">
        O&rsquo;Farrell se alz&oacute; ganadora del Women&rsquo;s Prize for Fiction en 2020 (uno de los galardones literarios m&aacute;s prestigiosos para obras escritas por mujeres) con la novela con la que indaga sobre los retazos biogr&aacute;ficos que, quiz&aacute;, William Shakespeare ocult&oacute; a la vista del gran p&uacute;blico. Un libro en el que la irlandesa rebusca y fabula sobre la verdadera identidad de Agnes y el rol que tuvo en la vida del autor, cu&aacute;l era la posici&oacute;n de las mujeres en la sociedad de la &eacute;poca, la devastaci&oacute;n que dejan tras de s&iacute; las epidemias y, sobre todo, el vac&iacute;o que le sigue a la p&eacute;rdida de un hijo.
    </p><p class="article-text">
        Publicado, precisamente, en plena pandemia, <em>Hamnet </em>no ha dejado de cosechar &eacute;xitos y lectores en Occidente. Nombrado como libro del a&ntilde;o, tambi&eacute;n en 2020, por Waterstones (el equivalente brit&aacute;nico a la Casa del Libro) ha vendido 200.000 ejemplares solo en Espa&ntilde;a (cosechando tambi&eacute;n primeros puestos en las listas de libros del a&ntilde;o tras su publicaci&oacute;n) y, ahora, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/chloe-zhao-conmueve-inteligente-adaptacion-hamnet-medita-duelo-sanador-arte_129_12720171.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">llega a la gran pantalla de la mano de la cineasta Chlo&eacute; Zao</a>, que se llev&oacute; el Oscar a la mejor direcci&oacute;n y pel&iacute;cula en 2020 por <em>Nomadland</em>. Adem&aacute;s, ocupa un lugar preponderante en las quinielas de 2026 tras cosechar varios galardones en la 70&ordf; Seminci (Semana Internacional de Cine de Valladolid), el TIFF 2025 y los Globos de Oro 2026.
    </p><h2 class="article-text">Un &eacute;xito cocinado a fuego lento</h2><p class="article-text">
        La gran pregunta a la que atiende este reportaje es qu&eacute; hace que una historia familiar del siglo XVI haya recibido semejante acogida en los lectores del siglo XXI. &lsquo;El marketing&rsquo; es una de las primeras respuestas que da Luis Solano, editor de Libros del Asteroide, a elDiario.es. &ldquo;En Espa&ntilde;a fue clave el hecho de ser escogido &lsquo;el libro del a&ntilde;o&rsquo; en los principales suplementos literarios&rdquo;, explica Solano para se&ntilde;alar que, para cuando lleg&oacute;, ya se hab&iacute;a convertido en un &eacute;xito en Reino Unido y Estados Unidos. &ldquo;Vimos que era un fen&oacute;meno que se hab&iacute;a replicado en varios pa&iacute;ses. Nosotros hab&iacute;amos publicado ya tres libros de la autora, pero con esta novela dio un gran salto tanto para la cr&iacute;tica como para un p&uacute;blico m&aacute;s amplio&rdquo;, contin&uacute;a el editor.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Jessie Buckley en el teatro en el emocionante final de &#039;Hamnet&#039;                            </span>
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        Para Solano, adem&aacute;s, a pesar de que la trama est&eacute; ambientada en el siglo XVI, cuenta una historia desde una perspectiva actual, moderna. &ldquo;Trata temas universales como la enfermedad y la muerte desde lo &iacute;ntimo y pone en el centro a una figura femenina fuerte e independiente&rdquo;, argumenta. Es algo en lo que coincide Concha Carde&ntilde;oso, traductora de O&rsquo;Farrell: &ldquo;<em>Hamnet </em>es una historia muy interesante contada y dosificada con la perfecci&oacute;n de una escritora consumada, inteligente, experta y capaz de comunicar sin alardes, con sencillez, sentimientos y estados de &aacute;nimo dif&iacute;ciles de describir&rdquo;. Insiste, tambi&eacute;n, en que el gran hallazgo de la obra es que, emocionalmente, no hay grandes diferencias con la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        Ese hombre ausente que carece de nombre, aunque el lector sepa perfectamente qui&eacute;n es, y el papel protag&oacute;nico de una mujer que, hist&oacute;ricamente, ha sido abandonada en una esquina, es lo que ha cosechado las loas de la cr&iacute;tica, como la de Rafael Narbona, escritor, cr&iacute;tico literario y profesor de filosof&iacute;a. &ldquo;Ha sido muy importante el hecho de que la novela est&eacute; escrita desde el punto de vista de ella. Una mujer que ten&iacute;a fama de hechicera y de la que apenas se ha registrado nada m&aacute;s all&aacute; de que era la mujer de Shakespeare, que era mayor que &eacute;l y que no se entend&iacute;a con &eacute;l. Una mujer relegada a un pie de p&aacute;gina y sobre la que se dijeron pocas cosas y, en su mayor&iacute;a, peyorativas&rdquo;, apunta Narbona, que se&ntilde;ala que esta perspectiva feminista tambi&eacute;n ha contribuido al &eacute;xito de la obra al acercarse de una manera &ldquo;tan original y novedosa&rdquo; a la vida de Shakespeare.
    </p><h2 class="article-text">A la sombra del mito</h2><p class="article-text">
        La propia O&rsquo;Farrell ha se&ntilde;alado en diversas entrevistas en medios que la elecci&oacute;n de ponerla a ella en el centro del relato vino de la curiosidad, s&iacute;, pero tambi&eacute;n de las descripciones y calificaciones que encontr&oacute; de Agnes en publicaciones acad&eacute;micas a lo largo del tiempo. &ldquo;Se la describ&iacute;a de una manera muy mis&oacute;gina y se dec&iacute;a que era una mujer fea cuando no nos han llegado retratos de ella y, por los pocos datos biogr&aacute;ficos que hay, parece que fue m&aacute;s bien todo lo contrario&rdquo;, comentaba la autora en el podcast <em>Not Just The Tudors</em>.
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                La escritora Maggie O&#039;Farrell                            </span>
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        &ldquo;Hay que tener en cuenta que Agnes ven&iacute;a de una familia acomodada para la &eacute;poca, mientras que la de &eacute;l estaba endeudada hasta las cejas y, sobre todo, es importante recalcar que, cuando se conocieron, &eacute;l a&uacute;n no era un poeta, no era nadie. El matrimonio resultaba ventajoso para &eacute;l, no para ella, pero estoy segura de que ella vio algo en &eacute;l, de que ella supo encender la chispa que despu&eacute;s ser&iacute;a el Shakespeare que conocemos&rdquo;, explicaba la irlandesa en conversaci&oacute;n con Suzannah Lipscomb, la directora del programa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El personaje de Agnes es fundamental, pues vivimos la p&eacute;rdida del hijo, de la madre y del marido a trav&eacute;s de ella con la fuerza y la viveza de la mujer excepcional que es&rdquo;, insiste, por su parte, Carde&ntilde;oso, quien se&ntilde;ala que el tema de la familia y los hijos es una constante en toda la obra de la irlandesa. &ldquo;Los toca con una fuerza y una profundidad que no puede dejar indiferente a nadie, sobre todo las mujeres&rdquo;, explica. Narbona, por su lado, apunta que &ldquo;es una novela que, adem&aacute;s de poner el foco en un tema que est&aacute; hoy a la orden del d&iacute;a, como es el de las mujeres olvidadas, est&aacute; tan bien escrita, concebida y estructurada que no es de extra&ntilde;ar que se haya convertido en un superventas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Literatura y duelo</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Cualquier persona sabe estar con el dolor de otra persona&rdquo;. Son palabras de Mar Cortina, psic&oacute;loga especializada en duelo, en concreto en ni&ntilde;os y muerte, y autora junto a Agust&iacute;n de la Herr&aacute;n de tres ensayos: <em>La muerte y su did&aacute;ctica</em>, <em>Pedagog&iacute;a de la muerte a trav&eacute;s al cine</em> y <em>Educar y vivir teniendo en cuenta la muerte</em>. &ldquo;Sabemos acompa&ntilde;ar, estar ah&iacute;, de manera natural. Est&aacute; en nuestros genes. Es solo que durante muchos a&ntilde;os, culturalmente, hemos barnizado el tema con una p&aacute;tina de especializaci&oacute;n, de tener que seguir determinados rituales, como si hubiera una sola forma correcta de afrontar la p&eacute;rdida&rdquo;, explica Cortina en conversaci&oacute;n con este peri&oacute;dico para se&ntilde;alar que, muchas veces, los dolientes no se tienen que afrontar &uacute;nicamente a la p&eacute;rdida, sino a la expectativa socioecon&oacute;mica que se posa sobra ellos.&nbsp;
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                Jessie Buckley y Paul Mescal en &#039;Hamnet&#039;                            </span>
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        Cortina, que tambi&eacute;n es lectora de <em>Hamnet</em>, opina que tanta gente ha entrado en la historia por la forma &ldquo;bella y directa&rdquo; de mirar al dejar de existir de repente, cuando &ldquo;no tocaba&rdquo;. &ldquo;Esa idea del morirse antes de tiempo es un constructo. Puede ocurrir de repente, en cualquier momento, y hay que ser conscientes de ello&rdquo;, contin&uacute;a para recordar una an&eacute;cdota, la de su madre dici&eacute;ndole en las tardes de infancia que dejaran las camas hechas antes de salir de casa, por si pasaba cualquier cosa. &ldquo;Eso es tener conciencia de tu mortalidad, como tambi&eacute;n la ten&iacute;an las abuelas que se desped&iacute;an con un &lsquo;hasta ma&ntilde;ana, si Dios quiere'&rdquo;, ejemplifica Cortina. Y conciencia de mortalidad es tambi&eacute;n lo que despierta <em>Hamnet </em>en sus lectores.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al leer o acercarnos a las historias de duelo ajenas enseguida conectamos con los propios. Es una reacci&oacute;n muy humana y normal mirar hacia dentro y ver lo que te conecta o te aleja de la tragedia ajena&rdquo;, contin&uacute;a Cortina, quien leyendo <em>Hamnet </em>volvi&oacute; a la p&eacute;rdida de su sobrina de 5 a&ntilde;os, por leucemia, hace ya una d&eacute;cada. &ldquo;Ver otras perspectivas, otras experiencias, ya sea en forma de ficci&oacute;n o testimonio, nos ayuda much&iacute;simo porque conectamos con lo que les ocurre a los dem&aacute;s&rdquo;, contin&uacute;a la psic&oacute;loga, quien insiste en que duelos hay tantos como personas. &ldquo;Los ni&ntilde;os lo viven de frente, de manera natural. Somos los adultos los que con el tiempo le ponemos capas y capas y acabamos actuando, a veces, como su tuvi&eacute;ramos la vida comprada&rdquo;, zanja la psic&oacute;loga, que qued&oacute; deslumbrada por el relato de una O&rsquo;Farrell que mira a la vida como se mira a la muerte.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/claves-hamnet-historia-siglo-xvi-habla-dolor-siglo-xxi_1_12931098.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Jan 2026 22:30:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las claves de 'Hamnet': por qué una historia del siglo XVI habla tan bien del dolor del siglo XXI]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[William Shakespeare,Novela,Literatura,Cine,Películas,Escritores,Duelo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bárbara Arena imagina la muerte de un rey en 'Un adiós': "Temía la reacción de mi entorno porque la idea de la monarquía era intocable"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/barbara-arena-imagina-muerte-rey-adios-temia-reaccion-entorno-idea-monarquia-intocable_1_12785113.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/98bd4183-ddf2-41f4-a3c5-34bdb5c1192f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1130942.jpg" width="3278" height="1844" alt="Bárbara Arena imagina la muerte de un rey en &#039;Un adiós&#039;: &quot;Temía la reacción de mi entorno porque la idea de la monarquía era intocable&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora madrileña publica una novela corta sobre un posible episodio nacional, un hecho ficticio que podría haber sido real, que quizá lo haya sido en otras circunstancias</p><p class="subtitle">Víctor Monte canta la historia de amor entre Lorca y Dalí para saldar “una deuda con la gente que vivió en la represión”
</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Hacer una parodia, un esperpento de un personaje que hab&iacute;a ca&iacute;do en desgracia, era demasiado f&aacute;cil. Y B&aacute;rbara Arena (Madrid, 1988) no quer&iacute;a nada de eso. &ldquo;Es dif&iacute;cil escribir sobre personas vivas, sobre personas que todo el mundo conoce y sobre las que tenemos ya una idea prefijada&rdquo;, cuenta Arena a este peri&oacute;dico semanas despu&eacute;s de que se haya publicado su primer libro; &lsquo;Un adi&oacute;s&rsquo; (Lengua de Trapo, 2025). Una novela corta, de apenas 114 p&aacute;ginas, que se engloba en la colecci&oacute;n </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/baloncesto-demencia-corrupcion-narrar-movidas-madrid-ochenta_1_10158171.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">&lsquo;Episodios Nacionales&rsquo;</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> de la editorial Lengua de Trapo en colaboraci&oacute;n con el C&iacute;rculo de Bellas Artes de Madrid. Una serie que, mediante distintos autores y con un gui&ntilde;o a </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/galdos-novelista-xix-franquismo-republicano_1_1167371.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Gald&oacute;s</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">, busca recrear la historia reciente de Espa&ntilde;a a trav&eacute;s de la ficci&oacute;n.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El episodio narrado por Arena, que dura lo que dura un viaje en taxi, orbita en torno al entierro de un invitado ilustre. Un invitado que fue monarca intocable hasta que dej&oacute; de serlo, cuando varios esc&aacute;ndalos de su vida privada comenzaron a salir a la luz al comienzo de su senectud y &eacute;l dijo que se hab&iacute;a equivocado y prometi&oacute; que no lo volver&iacute;a a hacer. Pero Arena no habla de eso. Arena no construye un personaje que ya estaba construido, deja que sea el lector quien se imagine qui&eacute;n es y que sea &eacute;l quien rellene los huecos con la informaci&oacute;n que ya posee. &ldquo;Yo no quer&iacute;a profundizar, quer&iacute;a apuntar a un objetivo, a un detalle, y que ese detalle evocara todo un clima. He jugado mucho con el zoom, las elipsis y los saltos en el tiempo porque no quer&iacute;a meterme en movidas&rdquo;, explica la autora mientras mueve mucho las manos, adornadas con anillos enormes, en una cafeter&iacute;a cuca en el madrile&ntilde;o barrio de La Latina.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La historia muestra la vida de Adela, una mujer perteneciente a la alta sociedad espa&ntilde;ola que se queda embarazada de un hijo bastardo tras un breve escarceo en la veintena con esa figura poderosa y misteriosa de quien nunca se dice el nombre aunque se se&ntilde;ala perfectamente quien es. El lector sigue los pensamientos de esa mujer madura, al filo de la vejez, mientras ella acude al entierro del hombre que fue su amante y marc&oacute; su vida mientras ella no tuvo ning&uacute;n efecto en la de &eacute;l. Un relato que, en forma y estructura, recuerda a &lsquo;Carta de una desconocida&rsquo; de Stefan Zweig.</span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/783229b4-cd62-49ce-a23f-37bc38c7fe0d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Al principio yo estaba pensando en hacer un retrato de la vieja Espa&ntilde;a (que por s&iacute; sola da para un Episodio Nacional) porque ve&iacute;a que en las ficciones no estaba bien reflejado. Me interesaba, me parec&iacute;a que cuadraba con el lenguaje galdosiano y que iba bien&rdquo;, explica la autora para a&ntilde;adir que lo que le faltaba era un hecho hist&oacute;rico que justificase el escenario. Y es ah&iacute; donde el embarazo y la muerte entran en escena. &ldquo;Descartamos bodas, porque ya estaban hechas, y pensamos en muertos. Entonces se me ocurri&oacute; y le pregunt&eacute; a mi editor si pod&iacute;a hacer eso, que era una fantas&iacute;a. Pero, claro, se&ntilde;alaba a figuras p&uacute;blicas reales. Me dijo que s&iacute; y me puse manos a la obra&rdquo;, contin&uacute;a Arena para insistir en que lo que le interesaba era reflejar la historia de un hombre que transforma por completo la vida de quien &eacute;l elija sin que la suya cambie en absoluto.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Quer&iacute;a hablar de la sumisi&oacute;n autoimpuesta producto de un entorno que pr&aacute;cticamente te obliga a ello&rdquo;, explica Arena para matizar la importancia de las coordenadas sociales desde las que ella se mueve: las &eacute;lites. &ldquo;&Eacute;l no tiene que hacer nada para que las cosas sucedan a su alrededor. &Eacute;l, por el mero hecho de ser y existir, tiene lo que quiera. Est&aacute; sentando en un banquete en el que los platos servidos son las vidas de los otros. No tiene casi ni que pedir para que se le brinde&rdquo;, desarrolla la autora para insistir en que, en ese entorno, entonces y no tan entonces, la monarqu&iacute;a era lo primero. &ldquo;Antes que ella, antes que su propia familia, estaba el bienestar de la monarqu&iacute;a. Hay una gran protecci&oacute;n de la instituci&oacute;n, un no vamos a obstaculizar nada aqu&iacute;&rdquo;, desarrolla Arena para explicar la sumisi&oacute;n del personaje femenino que, en ning&uacute;n momento elige qu&eacute; ocurre con su vida, tan solo acata. </span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Privilegiadas pero no tanto</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Si la protagonista hubiera pertenecido a otra clase social o se moviera en otras coordenadas, todo hubiera sido distinto&rdquo;, insiste Arena al comparar su escarceo amoroso ficticio con uno real, el de la actriz </span><a href="https://www.eldiario.es/politica/anos-barbaros-espanolada-juan-carlos-i-barbara-rey-encierra-thriller-politico_1_11722063.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">B&aacute;rbara Rey</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">. &ldquo;Ella ve&iacute;a al monarca como a un igual. Mi protagonista no, nunca&rdquo;, observa.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La mujer de su historia, que a ojos de Arena podr&iacute;a ser cualquier mujer en esa posici&oacute;n en aquella &eacute;poca, est&aacute; subyugada. &ldquo;Todo su entorno se doblegaba ante ese hombre, se le buscaba el venado m&aacute;s jugoso para que lo cazase o se hac&iacute;a cualquier cosa para complacerlo. Eso es lo que ella ve y lo que ella aprende&rdquo;, sigue Arena para continuar con que el embarazo y el ni&ntilde;o que nace se convierte en una ambivalencia en el seno de la familia. &ldquo;Los padres saben, el ni&ntilde;o es marca pero tambi&eacute;n su peque&ntilde;o tesoro secreto. Viven en una constante ambig&uuml;edad por lo que pueden decir y lo que no, por quien sabe y quien no sabe, ya que ah&iacute; nadie dice nada&rdquo;, contin&uacute;a Arena para se&ntilde;alar que su historia est&aacute; construida sobre el silencio. Que importa mucho m&aacute;s lo que no se dice que lo que s&iacute;. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Me he inspirado en mi entorno, en c&oacute;mo reaccionar&iacute;an estas personas reales en aquella &eacute;poca a aquel suceso. En c&oacute;mo reaccionar&iacute;a la generaci&oacute;n de mi madre&rdquo;, desvela para decir que entonces el sexo era sagrado. Que las chicas, solo las chicas, ten&iacute;an el mandato y el deseo de llegar v&iacute;rgenes al matrimonio. Que muchas lo hac&iacute;an. Que la religi&oacute;n lo ocupaba todo. Que el aborto estaba muy castigado, pero el que embarazo fuera de la uni&oacute;n tambi&eacute;n. &ldquo;Lo &uacute;nico que ten&iacute;an, lo &uacute;nico que les queda, es el flagelo, la culpa cat&oacute;lica, el fustigarse. Por eso mi protagonista se aparta de la sociedad, porque sabe que si no se aparta ella la apartar&aacute;n los dem&aacute;s&rdquo;, desarrolla la autora.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;No conozco a nadie que haya vivido algo as&iacute; (salvando la distancia con lo excepcional de esta situaci&oacute;n y con el personaje) pero tengo bastante claro c&oacute;mo ser&iacute;an las cosas. O abortabas en secreto o te convert&iacute;as en madre soltera repudiada durante un buen rato o, m&aacute;s com&uacute;n, te casabas deprisa y corriendo para que nadie dijera nada&rdquo;, explica Arena para se&ntilde;alar que ha sido as&iacute; durante mucho tiempo y que, incluso, a veces, hay resquicios en el presente. &ldquo;Una cosa que no se tiene en cuenta es la alta sociedad espa&ntilde;ola ha estado en una burbuja, que no vivieron los ochenta como lo vivieron los dem&aacute;s, por ejemplo. A&uacute;n hoy parte de la alta sociedad vive en un mundo que qued&oacute; congelado en el tiempo&rdquo;, opina. </span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Parte de la alta sociedad todavía vive en un mundo que quedó congelado en el tiempo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Bárbara Arena</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La gran pregunta que puede atenazar al lector es por qu&eacute; la protagonista se obsesiona durante d&eacute;cadas con algo que ni siquiera fue una relaci&oacute;n. Para Arena la respuesta sigue estando en el mismo sitio: la educaci&oacute;n. &ldquo;A estas mujeres se les ense&ntilde;aba que deb&iacute;an reservarse y que el primer hombre con el que se acostaran deb&iacute;a ser con el que se casasen. Eso es algo que ella llevaba grabado a fuego&rdquo;, explica la autora para continuar con que es tambi&eacute;n la incertidumbre, el no saber d&oacute;nde y cu&aacute;ndo va a aparecer, el verse acatando &oacute;rdenes lo que la inestabiliza. &ldquo;Estamos hablando casi de una &lsquo;situationship&rdquo;, bromea.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Arena dibuja con crudeza un mundo hostil, pero tambi&eacute;n humano. &ldquo;Quer&iacute;a huir de la caricatura. Quer&iacute;a construir personas que sufren y que, a veces, tampoco entienden o tampoco saben qu&eacute; hacer&rdquo;, cuenta la autora, quien tambi&eacute;n quer&iacute;a humanizar al hombre retratado, a quien siempre describe desde la contenci&oacute;n. &ldquo;&Eacute;l nunca la ve a ella como persona, pero s&iacute; mira al hijo. Y reacciona desde el p&aacute;nico y la huida que, quiz&aacute;, tendr&iacute;amos todos al enfrentarnos a una situaci&oacute;n as&iacute;. Lo que ocurra despu&eacute;s de ese instante de reconocimiento, eso s&iacute;, lo dejo a elecci&oacute;n del lector&rdquo;, sonr&iacute;e Arena.</span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Una Espa&ntilde;a que no se narra a s&iacute; misma</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Confiesa B&aacute;rbara Arena, que ya era conocida por sus perfiles en internet antes de sacar este libro, que a ella le interesa mucho retratar el mundo pijo porque este casi no habla de s&iacute; mismo. &ldquo;Conocemos las historias de las &eacute;lites francesas porque ellas mismas las han escrito. En Espa&ntilde;a no, no se narra desde dentro&rdquo;, apunta para admitir que ha pasado mucha tensi&oacute;n a lo largo del proceso de escritura. &ldquo;Sent&iacute;a miedo de c&oacute;mo iba a reaccionar mi entorno, porque la idea de la monarqu&iacute;a, como dec&iacute;amos, era un intocable. Y, claro, t&uacute; piensas en c&oacute;mo va a caer esto&rdquo;, elucubra para se&ntilde;alar que ella querr&iacute;a bucear en el porqu&eacute; en Espa&ntilde;a las clases altas se retraen y no hablan. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Tenemos todav&iacute;a pegado ese oscurantismo, ese antiintelectualismo. Ese mejor no hablemos de estas cosas&rdquo;, desarrolla la autora para defender la tesis de que, en todo ello, la religi&oacute;n cat&oacute;lica ha tenido un gran peso. &ldquo;Espa&ntilde;a, en parte, ha sido un pa&iacute;s m&aacute;s oscuro y blindado por la religi&oacute;n. Y las clases altas han estado, a&uacute;n lo est&aacute;n, muy vinculadas a lo religioso&rdquo;, argumenta para zanjar con que la religi&oacute;n &ldquo;ha sido un freno cultural muy importante. Un freno de emancipaci&oacute;n cultural&rdquo;.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/barbara-arena-imagina-muerte-rey-adios-temia-reaccion-entorno-idea-monarquia-intocable_1_12785113.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Nov 2025 21:12:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bárbara Arena imagina la muerte de un rey en 'Un adiós': "Temía la reacción de mi entorno porque la idea de la monarquía era intocable"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Novela,Escritores,Monarquía,Monarquía española]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[20 años del fenómeno 'Crepúsculo', la historia de amor con un vampiro que cambió la cultura pop hasta ser un meme]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/20-anos-fenomeno-crepusculo-historia-amor-vampiro-cambio-cultura-pop-meme_1_12768997.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a8e0c254-e8b1-4c98-880a-0c72fa8ad367_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="20 años del fenómeno &#039;Crepúsculo&#039;, la historia de amor con un vampiro que cambió la cultura pop hasta ser un meme"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La famosa franquicia, literaria primero y cinematográfica después, ha virado del mito al meme sin caer en el olvido en ningún momento</p><p class="subtitle">Las claves del éxito de 'Los siete maridos de Evelyn Hugo', la novela viral de 2017 que conquista ya a medio millón de lectores</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Hermoso? Esta es la piel de un asesino, Bella&rdquo;. Una frase sacada de contexto, pero que cualquier persona occidental menor de cuarenta a&ntilde;os identifica al instante con una sonrisa: la confesi&oacute;n de Edward Cullen, un vampiro centenario que ha decidido seguir viviendo como si tuviera diecisiete y enamorarse de la chica nueva, la chica rara, de su instituto: Bella Swan, quien r&aacute;pidamente se da cuenta de que el guaperas del lugar no es un adolescente m&aacute;s. Que los chicos normales no frenan y abollan un coche con la mano o te miran de esa forma con esos ojos tan amarillos, demasiado amarillos. Pero le da igual porque ella le ama y &eacute;l, vampiro vegetariano que se alimenta a base de ciervos, tambi&eacute;n se vuelve loco por esa chica de aspecto anodino que viste de marr&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Edward, proveniente de una familia que no envejece y que est&aacute; condenada a mudarse constantemente para que nadie sospeche nada, se obsesiona de quien es su comida en potencia y pronunciar&aacute; una frase que volver&iacute;a locas a las adolescentes de la primera d&eacute;cada de los 2000. Una frase que, veinte a&ntilde;os despu&eacute;s, se convertir&iacute;a en una de las citas estrella de los <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/contar-historia-literatura-espanola-videos-virales-instagram_1_12748877.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">v&iacute;deos de TikTok</a> que homenajean sin cesar y con iron&iacute;a una saga que ha conseguido colarse en el imaginario colectivo juvenil de varias generaciones: &ldquo;y as&iacute; es c&oacute;mo el le&oacute;n se enamor&oacute; de la oveja&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La historia de amor, obsesi&oacute;n y control de Cullen y Swan es el eje central de <em>Crep&uacute;sculo</em>, una tetralog&iacute;a publicada por la autora mormona Stephenie Meyer entre 2005 y 2008 y que fue llevada al cine entre 2008 y 2012 tras haberse convertido en un <a href="https://www.eldiario.es/cultura/claves-exito-siete-maridos-evelyn-hugo-novela-viral-conquista-medio-millon-lectores_1_12750059.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fen&oacute;meno literario</a> al conquistar a millones de adolescentes en todo el mundo y vender m&aacute;s de 160 millones de copias. Crep&uacute;sculo, Luna Nueva, Eclipse y Amanecer eran los t&iacute;tulos de los libros que tambi&eacute;n dieron nombre a las pel&iacute;culas que, protagonizadas por Robert Pattinson y Kristen Steward, llegaron a recaudar m&aacute;s de 3.300 millones de d&oacute;lares a nivel global.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/acf4193a-60b1-4182-981f-75f2e012994d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Recuerdo cuando vi <em>Luna Nueva</em> con una amiga que estaba obsesionada, porque <em>Crep&uacute;sculo </em>ya era un absoluto hit, y, cuando fuimos a sacar entradas en el cine de Talavera (de La Reina), que nunca se llenaba, solo quedaban en primera fila&rdquo;, explica Dani, de 29 a&ntilde;os, en declaraciones a elDiario.es. &ldquo;No nos qued&oacute; otra que verla pegados a la pantalla&rdquo;, rememora Dani, quien vivi&oacute; muy a tope &ldquo;el drama telenovelesco del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/materialistas-comedia-romantica-hara-volver-creer-amor-tiempos-clasismo-violencia_129_12516219.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tri&aacute;ngulo amoroso</a>&rdquo;. Porque en Crep&uacute;sculo hay una tercera figura que entra en acci&oacute;n: Jacob, un nativo americano que tambi&eacute;n era hombre lobo y que se pasaba media saga sin camiseta. 
    </p><p class="article-text">
        El p&uacute;blico, mayoritariamente femenino, comenz&oacute; un fen&oacute;meno que se ha visto replicado muchas veces en redes sociales con otras sagas juveniles: hab&iacute;a que elegir ser #TeamEdward o #TeamJacob. &ldquo;Yo, por supuesto, era Team Jacob&rdquo;, cuenta Dani, quien disfrut&oacute; mucho tambi&eacute;n de la fantas&iacute;a linc&aacute;ntropa y vamp&iacute;rica en la que se envolv&iacute;a el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/wattpad-relaciones-toxicas-espectro-mario-casas-sigue-voz-frente-romance-juvenil-espanol_129_12593448.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">romance adolescente</a>. &ldquo;A m&iacute; me marc&oacute; much&iacute;simo&rdquo;, apunta Andrea, de la misma edad. &ldquo;Coleccionaba posters y me le&iacute;a todo lo que sal&iacute;a sobre los actores. Fue una saga como muchas otras que salieron en el momento, pero a m&iacute; me enganch&oacute;, me marc&oacute; y le tengo mucho cari&ntilde;o&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        Andrea tambi&eacute;n recuerda buena parte de la pol&eacute;mica del momento: quienes la amaban con pasi&oacute;n y quienes la odiaban tambi&eacute;n con frenes&iacute;. &ldquo;Creo que la vimos todos los adolescentes de entonces y que se crearon estos dos bandos que ahora han encontrado un punto com&uacute;n: verlo con una distancia ir&oacute;nica&rdquo;, opina, para recordar que a ella entonces le gustaba de verdad, pero que, ahora, al recordarlo, le entra la risa. &ldquo;Tiene muchos elementos que ayudan a que se haya convertido en un meme: el bajo presupuesto, las actuaciones exageradas, la historia de novio t&oacute;xico clich&eacute;, el tr&iacute;o amoroso entre la mema, el idiota mazado y el t&oacute;xico paliducho&rdquo;, explica.
    </p><h2 class="article-text">La er&oacute;tica del monstruo</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Crep&uacute;sculo lleg&oacute; en un momento en el que lo que antes era cultura friki empez&oacute; a ser cultura de masas&rdquo;, explica a este peri&oacute;dico Marta Trivi (1988), periodista y cr&iacute;tica cultural, adem&aacute;s de haber sido directora del portal AnaitGames. Trivi, que era adolescente tard&iacute;a cuando sali&oacute; la saga, cuenta que se mov&iacute;a en mundo en el que daba verg&uuml;enza decir que te gustaban las cosas dirigidas a las chicas. &ldquo;Me gustaban, claro que me gustaban, pero era algo que llevabas en secreto&rdquo;, contin&uacute;a, para insistir en que fue el momento en el que surgi&oacute; lo que le otorg&oacute; a <em>Crep&uacute;sculo </em>la relevancia que mantiene a&uacute;n hoy. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando salieron los libros y las pelis, se puso en marcha la misma maquinaria que se pon&iacute;a en funcionamiento siempre para avergonzar y se&ntilde;alar a las cosas de chicas. Pero, en este caso, se hizo fuerza del otro lado&rdquo;, argumenta Trivi, se&ntilde;alando que se trata de una &eacute;poca que coincidi&oacute; con la incorporaci&oacute;n de mujeres a las secciones de Cultura de los medios de comunicaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En aquel momento se empez&oacute; a defender que vale, s&iacute;, Bella es un inserto, pero &iquest;no son insertos todas las cosas que salen en las pel&iacute;culas 'de t&iacute;os'? Un arquetipo en el que te puedas proyectar t&uacute;&rdquo;, explica Trivi, asegurando que, al empezar a a escucharse las voces de las mujeres en internet, ya fuera en blogs o en los propios medios, hizo que la cr&iacute;tica profesional, copada en su mayor&iacute;a por hombres, no pudiera dominar el discurso.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        &ldquo;<em>Crep&uacute;sculo</em>, por s&iacute; sola, no cre&oacute; un imaginario propio, pero s&iacute; cogi&oacute; la ola de una tendencia que hab&iacute;a sido un poco underground y la llev&oacute; al <em>mainstream </em>aplanando un poco las aristas que ten&iacute;a ese subg&eacute;nero, las cosas que pod&iacute;an crear m&aacute;s conflicto con un p&uacute;blico extenso&rdquo;, opina Trivi. Un argumento con el que est&aacute; de acuerdo Pelayo S&aacute;nchez, cr&iacute;tico de cine y programador de la Filmoteca de Madrid, a quien <em>Crep&uacute;sculo </em>tambi&eacute;n le pill&oacute; adolescente. &ldquo;Recuerdo ir a ver <em>Luna Nueva</em> al cine con una chica que me gustaba entonces&rdquo;, r&iacute;e. 
    </p><p class="article-text">
        Para S&aacute;nchez, <em>Crep&uacute;sculo </em>es una saga donde el monstruo ya no es el monstruo. Est&aacute; despojado de todos los c&oacute;digos relacionados con el g&oacute;tico y la sobriedad del vampiro. &ldquo;Es un vampiro humanizado que est&aacute; en un espacio donde tambi&eacute;n puede molar, donde <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/guitarricadelafuente-cantante-constantemente-cool_128_12299089.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">puede ser cool</a>. Es una figura que dice que los frikis no son solo gente que est&aacute; en su casa leyendo libros y jugando a las Magic, sino que tambi&eacute;n hay espacio para el romance y para la carne&rdquo;, argumenta. 
    </p><p class="article-text">
        Todos los monstruos, en su origen, han tenido cierto atractivo sexual para el p&uacute;blico. Todos. Desde Dr&aacute;cula hasta <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/robert-eggers-resucita-mito-vampirico-nosferatu-invento-cine-terror_1_11927354.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nosferatu</a>, pasando por la reciente adaptaci&oacute;n de <em>Frankenstein </em>de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/guillermo-toro-cruzada-inteligencia-artificial-promocion-frankenstein-le-den-ia_1_12711679.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Guillermo del Toro</a>. &ldquo;Siempre ha habido gente sexualmente atra&iacute;da por la peligrosidad del monstruo, por lo oculto. Gente que quer&iacute;a salir, follar o enamorarse de uno&rdquo;, contin&uacute;a Trivi, afirmando que <em>Crep&uacute;sculo </em>cogi&oacute; esos sentimientos que siempre hab&iacute;an existido y los hizo m&aacute;s palatables. &ldquo;Ahora el monstruo ya no es tan monstruo, es un adolescente (lo que lo hace menos peligroso) y no te va a forzar a hacer nada que no quieras, aunque s&iacute; te va a sacar de la sociedad y eso le va a dar cierto sentimiento tr&aacute;gico&rdquo;, explica Trivi para aducir que el m&eacute;rito de Meyer est&aacute; en entender qu&eacute; era &ldquo;lo interesante&rdquo; del mundo freak y exportarlo al p&uacute;blico general.
    </p><h2 class="article-text">Entre los adolescentes del ayer y los del hoy</h2><p class="article-text">
        Pero <em>Crep&uacute;sculo </em>nunca pas&oacute; de moda. Dej&oacute; de ser una gran y exitosa franquicia adolescente para convertirse en un meme viral en internet del que hasta las generaciones posteriores al fen&oacute;meno tambi&eacute;n disfrutan. En 2023, Bershka lanz&oacute; una colecci&oacute;n de jers&eacute;is con la cara de Edward Cullen estampada, Penguin Random House acaba de editar una edici&oacute;n conmemorativa y, en 2025, las pel&iacute;culas han vuelto a algunos cines mientras grupos de amigos, como el de Dani, se organizan para hacer revisionados caseros y re&iacute;rse a mand&iacute;bula batiente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En realidad nos estamos riendo de nosotros, de nuestra propia adolescencia&rdquo;, explica S&aacute;nchez. &ldquo;No hay que olvidar el subtexto conservador de la saga: vend&iacute;a un amor muy t&oacute;xico en el que el valor de la mujer quedaba subyugado ante lo que el hombre piense de ella. Y hace veinte a&ntilde;os lo ve&iacute;amos como algo muy rom&aacute;ntico, ahora no&rdquo;, contin&uacute;a, indicando que el fen&oacute;meno <em>Crep&uacute;sculo </em>se adhiere a un renacer de la cultura de principios de los 2000. &ldquo;Es pura nostalgia de un momento en el que &eacute;ramos inocentes y del que hemos tomado distancia, y de ah&iacute; sale toda esa cultura meme&rdquo;, agrega.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo creo que es porque somos una generaci&oacute;n a la que nos cuesta encontrar nuevos referentes&rdquo;, apunta Trivi por su parte. &ldquo;Estamos amarrados a ciertas figuras de nuestra infancia y primera juventud a las que quiz&aacute; les tengamos m&aacute;s cari&ntilde;o del que se merecen, como puede ser esta o <em>Harry Potter</em>&rdquo;, opina. Pero, &iquest;y la Generaci&oacute;n Z? A ellos&nbsp;tambi&eacute;n les gusta <em>Crep&uacute;sculo</em>, no hacen m&aacute;s que subir y compartir memes en Instagram y TikTok, y no pueden sentir nostalgia de lo que no vivieron. &ldquo;Ellos eran ni&ntilde;os cuando salieron las pel&iacute;culas y no tuvieron que resignificar las pel&iacute;culas. No es algo que hayan tenido que vivir con verg&uuml;enza, porque para cuando ya tuvieron conciencia de lo que es la cultura pop, <em>Crep&uacute;sculo </em>hab&iacute;a sido asimilada. Fueron los millennial los que tuvieron, tuvimos, que aprender a re&iacute;rnos&rdquo;, zanja Trivi, concluyendo que esta saga, quiz&aacute;, fue la primera que nos ense&ntilde;&oacute; a divertirnos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/20-anos-fenomeno-crepusculo-historia-amor-vampiro-cambio-cultura-pop-meme_1_12768997.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Nov 2025 21:25:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[20 años del fenómeno 'Crepúsculo', la historia de amor con un vampiro que cambió la cultura pop hasta ser un meme]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Berghain, anatomía del club que inspira a Rosalía y que se retuerce entre el mito y la gentrificación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/berghain-anatomia-club-inspira-rosalia-retuerce-mito-gentrificacion_1_12748144.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/15df6c24-fa50-4c82-9061-fde4f0b82b3e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Berghain, anatomía del club que inspira a Rosalía y que se retuerce entre el mito y la gentrificación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Da nombre a la última canción de la artista y es objeto de boicot por su silencio ante el genocidio en Palestina. Berghain resume la tensión entre cultura, política y gentrificación en el Berlín actual
</p><p class="subtitle">Sony favorece a las grandes superficies y a Amazon en la venta del disco de Rosalía: “Se van a cargar el pequeño comercio”
</p></div><p class="article-text">
        Si hubiera que traducir su nombre al castellano, lo m&aacute;s literal ser&iacute;a algo as&iacute; como: &ldquo;La monta&ntilde;a arbolada&rdquo;. Pero Berghain (el club del que todos hablan <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/pobre-casta-obediente-rosalia-quita-habito-mainstream-lux_129_12743887.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gracias al primer single de Rosal&iacute;a</a>) no nace de un paraje natural sino de la conjunci&oacute;n de dos barrios que flanquean los lados norte y sur del edificio en el que se encuentra la discoteca: Kreuzberg<strong> </strong>(en lo que fuera el Berl&iacute;n Occidental) y Friedrichshain<strong> </strong>(Berl&iacute;n Oriental). Berghain, antes de convertirse en uno de los clubs techno m&aacute;s emblem&aacute;ticos &mdash;de la capital alemana, primero; del mundo occidental, despu&eacute;s&mdash; era una central el&eacute;ctrica de mediados del siglo XX. 
    </p><p class="article-text">
        Una central, de arquitectura brutalista, ubicada a pocos metros de la principal estaci&oacute;n de tren de lo que fue el antiguo Berl&iacute;n Oriental y que, tras la ca&iacute;da del muro y la desindustrializaci&oacute;n de la zona en los noventa, vivi&oacute; el mismo destino que muchas otras viejas factor&iacute;as: el abandono. Al menos hasta 2004, cuando Norbert Thormann y Michael Teufele fundaron el club para sustituir a Ostgut (1998-2003), una discoteca nacida de su fiesta itinerante Snax, que mezclaba techno y liberaci&oacute;n sexual gay.
    </p><p class="article-text">
        Ostgut, que estaba erigida sobre un antiguo almac&eacute;n ferroviario que acab&oacute; por demolerse, se hab&iacute;a convertido en el centro neur&aacute;lgico de la subcultura techno de Berl&iacute;n y celebr&oacute; su despedida el 6 de enero de 2003 con una rave de 30 horas. Un a&ntilde;o despu&eacute;s, el emblem&aacute;tico club renaci&oacute; con otro nombre y en otra ubicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo llegu&eacute; a conocer Ostgut&rdquo;, cuenta a elDiario.es Tatiana Romero, mexicana de 41 a&ntilde;os que se mud&oacute; a Berl&iacute;n en 2003, reci&eacute;n cumplida la mayor&iacute;a de edad. &ldquo;Imag&iacute;nate con dieciocho a&ntilde;itos, que est&aacute;s llena de energ&iacute;a y te quieres comer el mundo&rdquo;, recuerda Romero, que empez&oacute; a asistir a las fiestas de Berghain porque un amigo de su expareja era camarero ah&iacute; dentro. &ldquo;Era un lugar de liberaci&oacute;n para la gente queer, donde pod&iacute;as ser tu misma y pasarlo bien sabiendo que estabas en un entorno seguro&rdquo;, contin&uacute;a para decir que ella, en Berghain, ha follado mucho. 
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            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Las habitaciones oscuras eran espacios de anonimato donde pod&iacute;as ser t&uacute; misma sin tapujos, donde quienes a&uacute;n no hab&iacute;an salido del todo del armario pod&iacute;an explorar su sexualidad&rdquo;, explica para asegurar que muchas personas que llegaron muy j&oacute;venes a la cultura techno alemana pudieron vivir su sexualidad de manera m&aacute;s libre que en otros lugares que se promocionan abiertamente queer. &ldquo;Aquello era mucho m&aacute;s liberador que las fiestas que pueda haber en Mallorca o Ibiza hoy&rdquo;, insiste la mexicana. &ldquo;El techno est&aacute; muy enfocado en el disfrute corporal, sin palabras. Esa m&uacute;sica no te da hueco a que hables, a que est&eacute;s de ch&aacute;chara. O sea, t&uacute; vas a bailar y punto. O vas a follar y punto&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La construcci&oacute;n de un mito&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Los cuartos oscuros, la arquitectura del edificio, la prohibici&oacute;n de hacer grabaciones o fotos en su interior, el c&oacute;digo de vestimenta, las colas de varias horas y el estricto portero (Sven Marquardt), que interroga a los aspirantes a asistente antes de decidir si les deja pasar o no, ha contribuido a que, con los a&ntilde;os, Berghain, adem&aacute;s de ser una discoteca, se convierta en un mito.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Berghain se tiene que leer dentro del contexto propio de Berl&iacute;n. Apareci&oacute; como un espacio del underground que, poco a poco, recogi&oacute; todo el auge del techno en Alemania y le ha acabado pasando lo que le ocurre a todo Berl&iacute;n con la gentrificaci&oacute;n. Y, claro, toda su pol&iacute;tica que antes funcionaba bien ha quedado subsumida. El sistema liberal se apropia de las cosas que son nicho. Hay muchos memes que se r&iacute;en de lo que es Berghain ahora&rdquo;, apunta a este peri&oacute;dico Carolina Jim&eacute;nez, comisaria en Hangar (Centro de investigaci&oacute;n y producci&oacute;n art&iacute;stica de Barcelona), y que ha explorado la cultura techno y la pista de baile como espacios pol&iacute;ticos y est&eacute;ticos, un inter&eacute;s que consolid&oacute; durante los a&ntilde;os en los que vivi&oacute; en Berl&iacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Berghain se tiene que leer dentro del contexto propio de Berlín. Apareció como un espacio del underground y le ha acabado pasando lo que le ocurre a toda la ciudad: la gentrificación</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Berghain, hoy, est&aacute; localizada junto a lo que se denomina la Eastside Gallery, una serie de murales sobre una secci&oacute;n de 1316 metros en la cara este del muro que fueron salvados de su derribo. Se considera la galer&iacute;a de arte al aire libre de mayor longitud y duraci&oacute;n del mundo. A su lado se encuentran empresas como Google o Zalando.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Empez&oacute; teniendo una pol&iacute;tica de acceso muy restringida y eso al final se ha convertido en una disfunci&oacute;n&rdquo;, critica Jim&eacute;nez para se&ntilde;alar que es com&uacute;n la broma de que si te pillan hablando espa&ntilde;ol o italiano en la cola no te dejan entrar y que la deriva del club, que ha ido subiendo los precios de todo, est&aacute; muy clara: hacia el dinero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo entr&eacute; mil veces, aunque s&iacute; que es verdad que a los espa&ntilde;oles en Alemania no se les mira muy bien&rdquo;, apunta Romero, que acudi&oacute; a la discoteca por &uacute;ltima vez en 2010. Para ella, no es una cuesti&oacute;n de racismo sino de xenofobia. &ldquo;Los espa&ntilde;oles son muy ruidosos, siempre tienden a ir en grupo y a hacer fotos cuando se les dice que no lo hagan. Yo entiendo que esas cosas no caen muy bien para conseguir entrar en Berghain&rdquo;, explica.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La turistificaci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/rosalia-publica-berghain-adelanto-proximo-disco-rinde-homenaje-vaticano-musica-electronica_1_12718185.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rosal&iacute;a no ha sido la primera espa&ntilde;ola</a> en utilizar la discoteca alemana en su trabajo (<em>Berghain </em>es el t&iacute;tulo del primer single de su &uacute;ltimo &aacute;lbum, LUX). El cineasta Rodrigo Sorogoyen rod&oacute; un cap&iacute;tulo de la serie <em>Los a&ntilde;os nuevos</em> (2024) en la que su pareja protagonista iba a la legendaria fiesta de 52 horas que celebra el club en a&ntilde;o nuevo.
    </p><p class="article-text">
        Ana y &Oacute;scar, el d&uacute;o protagonista interpretado por Francesco Carril e Iria del R&iacute;o, van nerviosos y acompa&ntilde;ados por un par de colegas alemanes que les ayudan a colarse y poder entrar. Visten de cuero y de negro, van maquillados como les han dicho que lo hagan e intentan que no les oigan hablar espa&ntilde;ol. Sorogoyen no pudo grabar el cap&iacute;tulo en la propia Berghain y tuvo que emular su esencia en la tambi&eacute;n famosa Tresor.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Las puertas del Berghain en mayo de este 2025                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Como Ana y &Oacute;scar, Lidia consigui&oacute; entrar en Berghain con su entonces pareja a fines de agosto de 2024. Ten&iacute;a 26 a&ntilde;os y era jueves. &ldquo;No tuvimos que hacer demasiada cola, aunque es verdad que fuimos muy pronto, sobre las ocho de la tarde, por si ten&iacute;amos que esperar mucho para entrar&rdquo;, relata la espa&ntilde;ola que tiene muchos amigos que han intentado entrar en varias ocasiones y a los que no dejaron pasar. &ldquo;Un amigo que s&iacute; consigui&oacute; hacerlo nos dijo que era muy importante ponernos ropa negra, que si ten&iacute;amos algo de cuero nos lo pusi&eacute;ramos tambi&eacute;n y que nos maquill&aacute;ramos ambos&rdquo; relata para se&ntilde;alar que tambi&eacute;n se puso un collar de cuero.
    </p><p class="article-text">
        Aquel d&iacute;a solo estaba abierta una parte del edificio, lo que llaman &lsquo;Panorama Bar&rsquo;. Un espacio m&aacute;s peque&ntilde;o en el piso de arriba que est&aacute; decorado con fotograf&iacute;as del fot&oacute;grafo y artista Wolfgang Tillmans a gran escala y presenta ventanas altas con vistas al este de Berl&iacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me hab&iacute;a informado muy bien de lo que hab&iacute;a que hacer en estos sitios para entrar, porque a m&iacute; esta etiqueta de tener que saber el <em>lineup</em> de quien va a pinchar o llevar un determinado tipo de ropa me parece un poco loco&rdquo;, opina Lidia que admite haber flipado ante el cuestionario del portero. &ldquo;Es t&iacute;pico que te pregunten cosas en este tipo de sitios, pero en Berghain es muy estricto, parece la Selectividad&rdquo;, bromea para admitir que no se pod&iacute;an creer que, finalmente, los dejaran pasar. &ldquo;Quiz&aacute;s no fuimos el d&iacute;a con mayor afluencia, pero solo por el edificio merece la pena entrar&rdquo;, opina.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El silencio ante el genocidio&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Carolina Jim&eacute;nez cuenta que Berghain es algo m&aacute;s que un club, es una instituci&oacute;n cultural en Alemania. Una instituci&oacute;n que expres&oacute; p&uacute;blicamente su apoyo a Ucrania cuando estall&oacute; la invasi&oacute;n rusa y que call&oacute; ante el genocidio palestino convirti&eacute;ndose, desde entonces, en objeto de boicot desde buena parte de la sociedad berlinesa y varios c&iacute;rculos del &aacute;mbito cultural asociados al mundo del techno y la electr&oacute;nica. &ldquo;Me resulta muy llamativo que Rosal&iacute;a haya decidido titular Berghain a su &uacute;ltimo trabajo teniendo en cuenta la situaci&oacute;n sociopol&iacute;tica que vive el club, que est&aacute; se&ntilde;alado&rdquo;, observa Jim&eacute;nez.
    </p><p class="article-text">
        En&nbsp;marzo de 2024 se lanz&oacute; una campa&ntilde;a de boicoteo promulgada por colectivos como Ravers for Palestine o DJs Against Apartheid, motivados por el silencio de la discoteca. Entre las cr&iacute;ticas que hicieron p&uacute;blicas en distintos medios y en varias cartas abiertas se se&ntilde;ala que el club habr&iacute;a presionado o participado en la supresi&oacute;n de expresiones de solidaridad con Palestina dentro de su programaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ravers for Palestine lanz&oacute; la primera carta abierta desde octubre de 2023 y convoc&oacute; p&uacute;blicamente a clubs y artistas a posicionarse. Cosa que ha ocurrido: varios DJs reconocidos han dicho que dejar&aacute;n de pinchar en Berghain. Nombres como Josey Rebelle, Beatrice M. han renunciado a pisar la discoteca. Otros, como Arabian Panther o WTCHCRFT, han denunciado que se cancelara su participaci&oacute;n en los eventos programados de la misma.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay muchas cosas que han sido incre&iacute;bles. Berghain ha sido una pasada, pero todo va evolucionando y a lo mejor no tiene por qu&eacute; recuperarse y volver a ser lo que era. Ya llegar&aacute;n nuevos lugares, nuevos espacios para reivindicarnos&rdquo;, finaliza Jim&eacute;nez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/berghain-anatomia-club-inspira-rosalia-retuerce-mito-gentrificacion_1_12748144.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Nov 2025 20:54:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Berghain, anatomía del club que inspira a Rosalía y que se retuerce entre el mito y la gentrificación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rosalía,Berlín,Música,Música electrónica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juan Tallón: "Es imposible sostener una vida sin errores, pero nos han hecho creer que podemos con todo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/juan-tallon-imposible-sostener-vida-errores-han-hecho-creer_128_12732575.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0684a64-293a-4f16-aa6e-9744800ab7b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Juan Tallón: &quot;Es imposible sostener una vida sin errores, pero nos han hecho creer que podemos con todo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor gallego presenta ‘Mil cosas’ (Anagrama, 2025), una novela sobre el peso de lo cotidiano, sobre el ahogarse en las cosas que no importan</p><p class="subtitle">Cómo querer a un monstruo: 'Monstrilio', el libro que muestra hasta dónde se puede estirar el amor</p></div><p class="article-text">
        La suya es una novela sobre el estr&eacute;s y sus consecuencias. Sobre todas esas cosas que les pasa siempre a otros. A nosotros no. Nunca. Jam&aacute;s. Hasta que nos ocurren exactamente como a todos los dem&aacute;s. Esa era la obsesi&oacute;n de Juan Tall&oacute;n (Vilardev&oacute;s, Ourense, 1975) desde hace mucho tiempo. Escribir un relato sobre aquello, sobre ese suceso que ocurre varias veces cada <a href="https://www.eldiario.es/cultura/primer-crepusculo-verano_129_11483356.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">verano</a> y al que los telediarios prestan poco m&aacute;s de treinta segundos de atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tall&oacute;n, autor de exitosas obras como <em>Rewind </em>(2020) u O<em>bra maestra</em> (2022), tiende a jugar al despiste, a cambiarlo todo en las &uacute;ltimas p&aacute;ginas.&nbsp;En <em>Mil cosas</em>, su nuevo trabajo escrito del tir&oacute;n en una sentada de un mes, la historia comienza en su p&aacute;rrafo final, cuando el libro termina. Una trama que ocurre en poco m&aacute;s de 24 horas y en la que, aparentemente, no pasa nada mientras <a href="https://www.eldiario.es/cultura/dardo-rae-institucion-privada-subvencion-publica-tension-cervantes_1_12690063.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la tensi&oacute;n</a> se acrecienta paso a paso, premonitoria de un desastre que puede venir de cualquier lado mientras los protagonistas, una pareja joven con un ni&ntilde;o peque&ntilde;o, no hacen m&aacute;s que pensar en que al d&iacute;a siguiente, por fin, estar&aacute;n de vacaciones.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Mil cosas</strong></em><strong> parece nacer del desbordamiento cotidiano. &iquest;Qu&eacute; deton&oacute; en usted la necesidad de escribir sobre ese exceso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La novela nace de su final. Era un tema sobre el que quer&iacute;a escribir desde hac&iacute;a mucho tiempo. Quer&iacute;a explorar qu&eacute; tiene que pasar para que las cosas ocurran de determinada manera. Para que se nos vayan de las manos sin que nos demos cuenta. &iquest;Qu&eacute; hace falta para que ocurra algo en lo que nosotros pensamos que jam&aacute;s nos ver&iacute;amos involucrados? Ah&iacute; es donde comienza la construcci&oacute;n. De d&oacute;nde hay que salir y qu&eacute; estado hay que atravesar para que dos personas normales, que podr&iacute;amos ser t&uacute; o yo, acaben en ese punto. Y es algo a lo que quer&iacute;a llegar desde la cotidianidad m&aacute;s anodina, que es en la que vivimos (casi) todos
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/88e270f9-f7c1-41c4-90fe-38b1da6449ba_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>La idea de un posible despido, una estafa del Corte Ingl&eacute;s, un compa&ntilde;ero de oficina demasiado sob&oacute;n...</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso es. A mis personajes no les pasa nada especial. Les pasa lo que todos los d&iacute;as, pero a un ritmo cada vez m&aacute;s insoportable, que es un poco donde estamos todos &uacute;ltimamente, en la apuraci&oacute;n. No podemos no dar cumplimiento a ese mandato constante que nos transmite la sociedad. Act&uacute;a, produce, consume. No te quedes quieto. Ellos est&aacute;n todo el rato haciendo cosas. Cosas que les desbordan por acumulaci&oacute;n. Ya que, si te fijas, la mayor&iacute;a de las cosas que les ocurren son perfectamente normales. Van de las obligaciones a los imprevistos y de los imprevistos a las obligaciones y luego a los peque&ntilde;os incendios dom&eacute;sticos. Mil cosas (r&iacute;e).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ten&iacute;a claro desde el principio que quer&iacute;a construir sobre una tensi&oacute;n en constante aumento, o ha sido algo que madur&oacute; durante la escritura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La verdad es que no ha habido ning&uacute;n proceso de maduraci&oacute;n. Yo estaba trabajando en una nueva novela cuando, a mediados de diciembre, se me present&oacute; la resoluci&oacute;n a la idea que ten&iacute;a del final. Y entonces, sin notas ni proceso previo, empec&eacute; a escribir. Lo escrib&iacute; en la medida en la que creo que se escriben los relatos: de un tir&oacute;n, de una sentada. Me sali&oacute; todo a borbotones a medida que iba trabajando sobre ello. Se escribi&oacute; de la misma manera de la que despu&eacute;s se iba a leer. R&aacute;pido, sin alargar mucho el tiempo narrativo, todo condensado en unas pocas horas. Unas horas en las que he querido capturar la velocidad de vivir. La sensaci&oacute;n de no llegar a las cosas porque tienes otras cosas siempre por el medio. La jornada que nunca se acaba porque la vida se convierte en un d&iacute;a largu&iacute;simo en el que no hay interrupci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro transmite esa sensaci&oacute;n de no poder respirar. &iquest;Qu&eacute; lugar ocupa el hijo en esa tensi&oacute;n entre cuidado, culpa y agotamiento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El hijo parece no tener un lugar preponderante. Es un ni&ntilde;o tranquilo, que no molesta, que no genera conflicto. Es un ni&ntilde;o que est&aacute; desdibujado porque no se hace notar. Y eso es algo que el lector nota enseguida. El ni&ntilde;o no va a tener importancia. Te olvidas de &eacute;l y te centras en lo que acapara toda la atenci&oacute;n: la angustia de los padres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Otro protagonista en la sombra es el calor del verano, retratado como un ente hostil. &iquest;Ha cambiado su forma de vivir el verano en los &uacute;ltimos a&ntilde;os?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es un tema del que cada vez se habla m&aacute;s: los veranos hostiles y violentos. Yo los conozco bien, s&iacute;. Pero bueno, no somos una isla, cada vez somos m&aacute;s conscientes de que estamos experimentando estos procesos clim&aacute;ticos agresivos durante mucho m&aacute;s tiempo. En todo caso, no hab&iacute;a una atenci&oacute;n expresa de poner el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/harrison-ford-carga-trump-negacion-cambio-climatico-no-conozco-criminal-mayor_1_12732130.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cambio clim&aacute;tico</a> en el centro del debate. Pero aunque no la haya expresa, la puede haber impl&iacute;cita. Y eso es lo que hago. Adem&aacute;s de que el calor potencia el agobio y el clima ansioso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El giro final, ese cambio de tercio, recuerda a la estrategia utilizada en otros trabajos como </strong><em><strong>Rewind</strong></em><strong>. &iquest;Qu&eacute; pretende despertar con su lectura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La idea era llamar la atenci&oacute;n sobre el estilo de vida al que nos hemos abrazado (o nos han obligado a abrazarnos) y del que no nos podemos desprender. Si seguimos por este camino, la historia puede no acabar bien. No tiene por qu&eacute; pasar como en esta, claro, pero acabar&aacute; mal. Esto es una llamada de atenci&oacute;n sobre a d&oacute;nde vamos viviendo as&iacute;. &iquest;Qui&eacute;n nos est&aacute; obligando a vivir as&iacute;? Por eso, y para que la historia reci&eacute;n le&iacute;da tenga un impacto, tengo que intentar que no se vea venir. Jugar al despiste. Ir abriendo vetas de posibles cat&aacute;strofes para que no sepas de d&oacute;nde llegar&aacute; el golpe de gracia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Soy un observador de este fenómeno: la gran aceleración. Una aceleración en la que llevamos metidos desde hace años. Apretando para mejorar las ratios socioeconómicas, tecnológicas, etc. Queremos ir a más, a más, a más.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juan Tallón</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Una de las principales es el despido en el aire. &iquest;Qui&eacute;n no teme perder el trabajo? Aunque juega tambi&eacute;n al ojal&aacute;, al deseo de que te echen.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, la idea tambi&eacute;n era esa. La relaci&oacute;n que tenemos con el trabajo: siempre temerosos, con la cabeza baja y pensando en que nos van a despedir, nos van a arrinconar, nos van a acosar. Y esa es una de las claves que empujan a los protagonistas a ese estado mental desquiciado y alerta. Aunque luego, en la vida, muchas veces revientan las cosas que pensabas que ten&iacute;as bajo control. Las que menos esperabas son las que, al final, acaban contigo.
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que es imposible sostener una vida sin errores, sin disparates. Pero, al mismo tiempo, nos han hecho creer que podemos con todo. Que si no podemos acercarnos a la perfecci&oacute;n podemos aproximarnos a ella. Y que, si realmente nos esforzamos, no vamos a precipitarnos nunca. Eso es imposible. Muchas veces son las personas de las que menos nos los imaginamos quienes comenten los errores m&aacute;s impensables.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Despu&eacute;s de escribir sobre esta aceleraci&oacute;n, &iquest;Ha conseguido usted bajar el ritmo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que he encontrado el equilibrio entre hacer lo que me apetece, con lo que disfruto, y llevar una vida estable. Pero porque vivo en una ciudad peque&ntilde;a y algo aburrida. Sin altibajos, eso es importante. Yo hoy soy un observador de este fen&oacute;meno: la gran aceleraci&oacute;n. Una aceleraci&oacute;n en la que llevamos metidos desde hace a&ntilde;os. Apretando para mejorar las ratios socioecon&oacute;micas, tecnol&oacute;gicas, etc. Queremos ir a m&aacute;s, a m&aacute;s, a m&aacute;s. Hay que ir m&aacute;s r&aacute;pido, no puedes detenerte a pensar. Tienes que actuar. Todo el mundo est&aacute; absolutamente distra&iacute;do en 800 millones de asuntos.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez es m&aacute;s dif&iacute;cil mantener un pensamiento durante un tiempo razonable. Estamos saltando de un tema a otro constantemente y ya no somos capaces de fijar nuestra atenci&oacute;n en las cosas porque alguien nos est&aacute; diciendo que pasemos al siguiente asunto. Y despu&eacute;s a otro. As&iacute; todo el rato. S&oacute;lo hay que ver lo que hace el tel&eacute;fono con nosotros. Una gran herramienta, s&iacute;, nos ha hecho la vida m&aacute;s f&aacute;cil, pero tambi&eacute;n nos ha lanzado al horror.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/juan-tallon-imposible-sostener-vida-errores-han-hecho-creer_128_12732575.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Nov 2025 21:51:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Juan Tallón: "Es imposible sostener una vida sin errores, pero nos han hecho creer que podemos con todo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Libros,Escritores,Novela,Literatura,Entrevistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Rosalía a Hakuna, ¿por qué la imaginería cristiana ha vuelto a la música?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/rosalia-hakuna-imagineria-cristiana-vuelto-musica_1_12692371.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/103523b1-40c3-49d6-9a1c-7deac373363a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De Rosalía a Hakuna, ¿por qué la imaginería cristiana ha vuelto a la música?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De Rosalía a Siloé. El auge de artistas y producciones con referencias cristianas marca un giro estético y discursivo en la escena pop internacional</p><p class="subtitle">Memes, celebridades y TikTok: cómo el discurso religioso se coló en nuestras pantallas</p></div><p class="article-text">
        Visten de negro. El pelo, abundante, bien peinado. A veces, cubierto de gomina. Otras, de laca. Los ojos maquillados, perfilados en khol oscuro. En muchas ocasiones, un rosario se bambolea sobre el cuello del l&iacute;der. Su puesta en escena la corona un crucifijo enorme, en el centro del escenario, iluminado con leds de un rojo vibrante. Su est&eacute;tica recuerda a la de unos vampiros salidos de una serie adolescente, pero son una de las bandas de pop m&aacute;s exitosas del momento en Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/siloe-musica-descubrimiento-espiritual_1_3746111.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Silo&eacute;</a>, de nombre y car&aacute;cter b&iacute;blico, reivindican la <a href="https://www.eldiario.es/spin/millones-personas-hablan-jesus-ia-expertos-advierten-riesgo-convertir-fe-negocio-digital-pm_1_12637704.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">religi&oacute;n cat&oacute;lica de forma directa</a> en sus discos y sobre los escenarios. Y no son la &uacute;nica. Las letras de <em>Inazio</em>, el &uacute;ltimo disco de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/rigoberta-bandini-bonito-artistas-normalicemos-parar-no-juzguemos-no_1_12219683.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rigoberta Bandini</a>, el renacer de la est&eacute;tica sacra en videoclips o la tarta de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/rosalia-lanza-mensajes-nueva-musica-empieza-sonar-tik-tok_1_12685108.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rosal&iacute;a</a> en su 33 cumplea&ntilde;os (imitando el aspecto de un cirio del que colgaba un crucifijo dorado) son algunos ejemplos de la proliferaci&oacute;n de la semi&oacute;tica cristiana en la m&uacute;sica pop actual.
    </p><p class="article-text">
        Rosal&iacute;a, adem&aacute;s, acaba de desvelar la portada de su nuevo &aacute;lbum <em>LUX</em> donde abraza sin tapujos <a href="https://www.eldiario.es/era/flos-mariae-la-mesias_1_10601270.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la &eacute;tica y est&eacute;tica del cristianismo</a>. En ella aparece vestida de blanco, virginal como una novicia. Su puesta en escena en la madrile&ntilde;a plaza de Callao, con el pelo pintado con una aureola y una aparici&oacute;n mesi&aacute;nica, para promocionar el &aacute;lbum no es casualidad. Como tampoco lo es que, en una de sus &uacute;ltimas entrevistas, dijera que no quer&iacute;a saber de hombres, que estaba en un momento vital de 'volcel': celibato voluntario. O sea, como una monja. 
    </p><p class="article-text">
        No es algo nuevo en la carrera de la cantante, que en una entrevista hace unos d&iacute;as en el podcast R&agrave;dio noia, de Mar Vallverd&uacute;, aseguraba que &ldquo;Dios es el &uacute;nico que puede llenar los espacios si t&uacute; tienes la predisposici&oacute;n&rdquo;. El imaginario cat&oacute;lico tampoco es algo nuevo en ella. Ya en<em> El Mal Querer </em>la portada remit&iacute;a a una figura virginal, y la idea de la fe y de dios ha estado presente en varias de sus canciones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Siempre se han usado elementos religiosos en el pop, basta mirar al <em>Like a Virgin</em> de Madonna o el <em>Personal Jesus</em> de Depeche Mode. Entonces era una cuesti&oacute;n est&eacute;tica dentro de la cultura occidental. No se asociaba a una defensa del cristianismo y su erotismo (pues llevaba casi siempre un erotismo impl&iacute;cito) era muy sutil&rdquo;, explica a elDiario.es Amparo Huertas, profesora de Comunicaci&oacute;n Audiovisual y Publicidad en la Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona (UAB). La experta se&ntilde;ala que la diferencia con el presente reside en que aquello no era m&aacute;s que un complemento a la imagen del artista en cuesti&oacute;n. &ldquo;No hab&iacute;a intencionalidad detr&aacute;s, pero ahora, de un tiempo a esta parte, comienza a ser significativo&rdquo;, apunta Huertas, que tambi&eacute;n estudia la representaci&oacute;n de lo religioso en los medios.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La cantante Madonna baila junto a una cruz cristiana durante un concierto en agosto de 2006 en Roma, Italia"
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            <span class="title">
                La cantante Madonna baila junto a una cruz cristiana durante un concierto en agosto de 2006 en Roma, Italia                            </span>
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        &ldquo;Es un tema, el de la m&uacute;sica, en el que llevo fij&aacute;ndome tiempo y que suele ser motivo de debate con mis alumnos&rdquo;, a&ntilde;ade indicando que este viraje, esta reivindicaci&oacute;n directa desde la imaginer&iacute;a cristiana en la m&uacute;sica <em>mainstream</em>, va de la mano de la &ldquo;derechizaci&oacute;n de Occidente&rdquo;. &ldquo;Ahora mismo vivimos en una tendencia conservadora que hunde sus ra&iacute;ces en lo religioso y estamos viendo c&oacute;mo impregna varios estratos del discurso medi&aacute;tico&rdquo;, contin&uacute;a para poner un ejemplo reciente: la noticia de la canonizaci&oacute;n de Carlos Acuti, el primer &ldquo;santo milenial&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo sacaron en las noticias como si fuera algo m&aacute;s que una <em>frikada </em>e, incluso, entrevistaron a una se&ntilde;ora que aseguraba que le hab&iacute;a rezado y se hab&iacute;a curado del c&aacute;ncer. En otro momento esto no hubiera sido noticia, pero ahora lo hemos aceptado como tal&rdquo;, apunta. Adem&aacute;s del impulso que le propicia el giro al conservadurismo actual, afirma que en las relaciones interculturales la religi&oacute;n no ha perdido su peso: &ldquo;Eso hace que la m&uacute;sica pueda ser el veh&iacute;culo perfecto porque refieren a una cultura com&uacute;n, metida en nuestra genealog&iacute;a, que te suena aunque no la conozcas del todo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se te nota en la cara / que eres tan culpable / tan amable / tan inestable / tan detestable como yo&rdquo; son alguno de los versos centrales de <em>Reza por m&iacute;</em> de Silo&eacute;. &ldquo;Si te paras a escucharla es evidente que habla de la culpa cat&oacute;lica, que la letra tiene una profunda raigambre cristiana, pero tambi&eacute;n puedes pensar que est&aacute; hablando de un amante o una ruptura como muchas canciones pop&rdquo;, interpreta la profesora. &ldquo;Por eso este tipo de cosas tienen tanto &eacute;xito&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La portada del disco &#039;Puta&#039; de Zahara, en el que simula ser una virgen católica, en el puesto de merchandising de su concierto de 2021 en Toledo"
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            <span class="title">
                La portada del disco &#039;Puta&#039; de Zahara, en el que simula ser una virgen católica, en el puesto de merchandising de su concierto de 2021 en Toledo                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La ra&iacute;z norteamericana</h2><p class="article-text">
        En 1989 Ron Luce fund&oacute; Teen Mania. Una organizaci&oacute;n evang&eacute;lica que operaba desde Dallas, Texas, y cuya finalidad era movilizar y entrenar a j&oacute;venes estadounidenses en la fe cristiana evang&eacute;lica. Todo ello a trav&eacute;s de la m&uacute;sica. Durante tres d&eacute;cadas, Teen Mania mont&oacute; de manera recurrente eventos masivos bajo el nombre de 'Acquire Fire', donde miles de adolescentes se reun&iacute;an para escuchar m&uacute;sica cristiana y mensajes de inspiraci&oacute;n espiritual. Mientras la MTV, que viv&iacute;a sus a&ntilde;os dorados, utilizaba la ret&oacute;rica religiosa para subvertirla (Madonna, Lady Gaga, etc), Luce la reivindic&oacute; y prestigi&oacute; a artistas de car&aacute;cter cristiano como Skillet, The Afters o TobyMac, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        Desde sus inicios hasta su declaraci&oacute;n en bancarrota en diciembre de 2015, Teen Mania creci&oacute; y se convirti&oacute; en uno de los mayores movimientos evangel&iacute;sticos del mundo, ayudando a definir la cultura juvenil cristiana del momento, conectando la fe con la est&eacute;tica del rock, el pop y los grandes espect&aacute;culos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En Estados Unidos, la conexi&oacute;n entre m&uacute;sica, religi&oacute;n y pol&iacute;tica es muy fuerte&rdquo;, comenta, por su parte, Joseba Garc&iacute;a Mart&iacute;n, soci&oacute;logo por la Universidad del Pa&iacute;s Vasco y autor de la tesis <em>Religi&oacute;n, pol&iacute;tica y estrategias de desprivatizaci&oacute;n: la movilizaci&oacute;n de los grupos laicos de inspiraci&oacute;n cristiana en el estado espa&ntilde;ol</em> (2020). Para Garc&iacute;a, aunque en Espa&ntilde;a no estamos a&uacute;n en ese punto, la comparaci&oacute;n con EEUU y el movimiento evang&eacute;lico es &ldquo;inevitable&rdquo;. 
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                    alt="Lady Gaga actúa durante su canción &#039;Judas&#039; vestida con un traje que imita al hábito de una monja, en diciembre de 2010 en Milán, Italia."
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            <span class="title">
                Lady Gaga actúa durante su canción &#039;Judas&#039; vestida con un traje que imita al hábito de una monja, en diciembre de 2010 en Milán, Italia.                            </span>
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        &ldquo;Tienen visibilidad, atraen a miles de j&oacute;venes y han sabido moverse en plataformas como Spotify o TikTok, pero est&aacute;n todav&iacute;a muy lejos de tener la capacidad de influencia pol&iacute;tica que s&iacute; tienen los evang&eacute;licos en Estados Unidos o en Am&eacute;rica Latina. Aqu&iacute;, quienes realmente tienen peso pol&iacute;tico son otras organizaciones cat&oacute;licas m&aacute;s tradicionales y articuladas desde el asociacionismo civil&rdquo;, explica para matizar con que cada vez hay m&aacute;s conexiones; &ldquo;los grupos musicales cat&oacute;licos forman parte de un ecosistema m&aacute;s amplio que alimenta una identidad religiosa compartida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adaptarse para seguir llegando al p&uacute;blico joven, eso es lo que, a juicio del estudioso, ha hecho la religi&oacute;n. &ldquo;Lo est&aacute; haciendo a trav&eacute;s de la m&uacute;sica, de la cultura pop, de din&aacute;micas comunitarias que conectan mejor con la sensibilidad juvenil&rdquo; explica para se&ntilde;alar que, en ese sentido, &ldquo;hay novedades claras en los lenguajes y en los formatos, pero el fondo sigue estando dentro del marco cat&oacute;lico&rdquo;. &ldquo;No estamos ante una religiosidad completamente al margen, sino ante nuevas estrategias de actualizaci&oacute;n que buscan traducir el mensaje a c&oacute;digos contempor&aacute;neos. La novedad est&aacute; en el modo, no tanto en el contenido&rdquo;, desarrolla Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La guerra cultural de la que tanto hablamos ahora empez&oacute; con lo de Teen Man&iacute;a a principios de los 90. Hacer <em>cool</em>, hacer que molen una serie de cosas. Y Luce lo consigui&oacute;&rdquo;, opina El&iacute;o, miembro de la banda indie La Jet&eacute;e.
    </p><h2 class="article-text">Un movimiento desapercibido</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Todos sabemos que los s&iacute;mbolos religiosos <a href="https://www.eldiario.es/spin/dia-john-lennon-causo-tormenta-comparar-beatles-jesucristo-pm_1_12103303.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se han usado siempre en la m&uacute;sica</a>, pero cuando empiezas a ver ciertas cosas de forma repetida te dices: &lsquo;Oye, aqu&iacute; est&aacute; pasando algo'&rdquo;, prosigue El&iacute;o.&ldquo;Quiz&aacute; no sea un apoyo expl&iacute;cito, pero est&aacute; ah&iacute; apoyando una serie de ret&oacute;ricas y narrativas concretas&rdquo;, apunta para criticar que es algo de lo que no est&aacute; hablando la cr&iacute;tica cultural. &ldquo;Tengo la sensaci&oacute;n de que es algo que ha pasado por encima y que solo se coment&oacute;, ligeramente, con el caso de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/desconcertante-exito-inigo-quintero-artista-carrera-top-1-mundial-spotify_1_10629731.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Iacute;&ntilde;igo Quintero</a>&rdquo;, contin&uacute;a el m&uacute;sico.
    </p><p class="article-text">
        Para Garc&iacute;a hay varias razones por las que no se habla el asunto. La primera es la ambig&uuml;edad l&iacute;rica. La segunda, que a&uacute;n se trata de un fen&oacute;meno que cuenta con <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/fe-traduce-negocio-hay-grupo-musical-cristiano-mariah-s-pop_1_12122130.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cierta percepci&oacute;n de marginalidad</a>. &ldquo;Durante mucho tiempo estos proyectos se han visto como fen&oacute;menos secundarios, disfrutables solo por un sector relativamente peque&ntilde;o de la poblaci&oacute;n&rdquo;, cuenta el estudioso al apuntar que eso est&aacute; empezando a cambiar. &ldquo;Me da la impresi&oacute;n de que la cr&iacute;tica cultural ha tendido a no tomarlo demasiado en serio, unido a que en Espa&ntilde;a creo que no ha sido un fen&oacute;meno tan exitoso debido al propio proceso de secularizaci&oacute;n como el que ha ocurrido en Am&eacute;rica en general&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La tercera es el riesgo de convertirse en 'one hit wonders&rsquo;. Un ejemplo, ya mencionado, es el espa&ntilde;ol de &Iacute;&ntilde;igo Quintero y su canci&oacute;n<em> Si no est&aacute;s </em>que lanzada en 2023, cuando ten&iacute;a 21 a&ntilde;os, se convirti&oacute; enseguida en el n&uacute;mero uno de Spotify, superando a artistas de la talla de Bad Bunny o Taylor Swift. La canci&oacute;n alcanz&oacute;, en cuesti&oacute;n de d&iacute;as, los 50 millones de visualizaciones en YouTube y los 286 millones de escuchas en Spotify. En 2025, adem&aacute;s, ha sido versionada en directo por Damiano David, el (ex) l&iacute;der de M&aring;neskin. &ldquo;Se nos vendi&oacute; como un fen&oacute;meno natural, pero todos sabemos que eso es imposible&rdquo;, ironiza El&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s del &eacute;xito, longevo o no, de estos grupos suele haber un aparato econ&oacute;mico. Generalmente, el Opus Dei, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/hakuna-grupo-pop-cristiano-revienta-aforos-rapido-taburete_1_9837771.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como ya ocurri&oacute; con Hakuna</a>. &ldquo;El Opus Dei est&aacute; detr&aacute;s de buena parte de las iniciativas laicales y seculares que han ido apareciendo en el catolicismo contempor&aacute;neo&rdquo;, explica Garc&iacute;a. Una aseveraci&oacute;n que ya mantuvo el soci&oacute;logo Joan Estruch, que defin&iacute;a al Opus como una organizaci&oacute;n omni-latente. &ldquo;Aunque conviene no exagerar su alcance, es verdad que existen <a href="https://www.eldiario.es/madrid/guerra-cultural-propagandistas-catolicos-festival-musica-centro-madrid_1_10123268.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entornos sociales vinculados al Opus</a> &mdash;clases medias-altas, colegios, universidades, c&iacute;rculos culturales&mdash; de los que han salido m&uacute;sicos y proyectos con mayor o menor conexi&oacute;n expl&iacute;cita con lo religioso&rdquo;, insiste Garc&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">El nepotismo y sus consecuencias</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Hoy es muy dif&iacute;cil que salgan a flote bandas de origen obrero, como ocurri&oacute; con Estopa en su momento&rdquo;, apunta El&iacute;o al respecto para se&ntilde;alar que &ldquo;solo basta mirar el &aacute;rbol geneal&oacute;gico de las bandas emergentes del ahora&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, algunos ejemplos de la &eacute;lite de la cultura espa&ntilde;ola: pablopablo es hijo de Jorge Drexler. Dear Joanne, sobrina de David Summers, acaba de firmar su primer single con Universal. El rapero Teo Lucadamo (que cuenta con un programa en Radio3, <em>Hay d&iacute;as y d&iacute;as que no</em>) es hijo de la actriz Aitana S&aacute;nchez-Gij&oacute;n. El grupo La Milagrosa es el proyecto de Germ&aacute;n GES (quien dijo en una entrevista que un d&iacute;a se le apareci&oacute; La Virgen y le pidi&oacute; que montara una banda). Hijo de Luis G&oacute;mez-Escolar Rold&aacute;n y Miluca, &lsquo;Milagrosa&rsquo;, Sanz Rueda. Dos pesos pesados del panorama cultural nacional.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es normal que tus padres te ayuden y es genial si tienen los medios para ellos, el problema es que seguimos hablando de meritocracia en un sector donde cada vez es más difícil abrirse un hueco</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name"> Elío</span>
                                        <span>—</span> Miembro de la banda La Jetée
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Es normal que tus padres te ayuden y es genial si tienen los medios para ellos, el problema es que seguimos hablando de meritocracia en un sector donde cada vez es m&aacute;s dif&iacute;cil abrirse un hueco&rdquo;, contin&uacute;a el m&uacute;sico para opinar que los estratos socioecon&oacute;micos altos suelen estar vinculados con lo conservador.
    </p><h2 class="article-text">Pero, &iquest;por qu&eacute; ahora?</h2><p class="article-text">
        A la pregunta de qu&eacute; factores podr&iacute;an explicar que <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/catolicismo-cool-mueve-retiros-effeta-vinculados-falsas-monjas-investigadas-arzobispado_1_12502871.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s&iacute;mbolos cristianos reaparezcan</a> hoy con tanta fuerza en la cultura pop, tanto Amparo Huertas como Joseba Garc&iacute;a tienen una respuesta com&uacute;n: que en Espa&ntilde;a la tradici&oacute;n cat&oacute;lica ha dejado un archivo enorme de im&aacute;genes y lenguajes que todo el mundo reconoce, aunque los significados sean desconocidos o lejanos. Cruces, v&iacute;rgenes, rezos o procesiones son parte del acervo cultural a pesar de que no est&eacute;n en la cotidianidad de la mayor&iacute;a de la juventud.&nbsp;&ldquo;Forman parte del paisaje cultural, y son signos muy potentes. En este sentido, creo que funcionan muy bien como un c&oacute;digo compartido y para empezar a generar una identidad colectiva. No hace falta ser creyente para que esas referencias 'te suenen' y te conecten con algo que est&aacute; en la memoria colectiva&rdquo;, apunta &eacute;l.
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            <span class="title">
                Un anuncio del disco &quot;El mal querer&quot; de Rosalía, con una estética de referencia a la religión, el 13 de septiembre de 2018 en una enorme pantalla en Times Square, Nueva York                            </span>
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        Adem&aacute;s, ambos opinan que se trata de una estrategia pragm&aacute;tica dentro de la l&oacute;gica de la secularizaci&oacute;n en Occidente. &ldquo;Si la religi&oacute;n ya no ocupa el centro de la vida p&uacute;blica como antes, encuentra otras maneras de hacerse presente en espacios seculares, proponiendo que la fe se viva en lo cotidiano y no solo en los rituales tradicionales. La m&uacute;sica, por su capacidad de generar emoci&oacute;n, comunidad y pertenencia, se convierte as&iacute; en un puente privilegiado&rdquo;, zanja Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Como escribi&oacute; Stuart Hall, te&oacute;rico cultural y soci&oacute;logo jamaicano, y uno de los intelectuales m&aacute;s influyentes del siglo XX en el campo de los Estudios Culturales: &ldquo;La cultura es el lugar donde se juega y se disputa el poder&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/rosalia-hakuna-imagineria-cristiana-vuelto-musica_1_12692371.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Oct 2025 19:54:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De Rosalía a Hakuna, ¿por qué la imaginería cristiana ha vuelto a la música?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Canciones,Religión,Madonna,Cristianismo,Música]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dacia Maraini: “El consumo cultural reniega de la memoria, por eso escribir de nuestra historia es un acto de resistencia”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/dacia-maraini-consumo-cultural-reniega-memoria-escribir-historia-acto-resistencia_1_12661251.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/85e91788-35a8-4eb3-84f5-a9d6da8d50df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dacia Maraini: “El consumo cultural reniega de la memoria, por eso escribir de nuestra historia es un acto de resistencia”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora italiana presenta en España su último trabajo ‘Vida Mía’, sus memorias sobre la niñez en un campo de concentración japonés en los años 40
</p><p class="subtitle">La perversión de los algoritmos y por qué Internet no deja nada al azar: “En ChatGPT hay vacíos de información adrede”
</p></div><p class="article-text">
        Dacia Maraini (Fiesole, Italia,1936) siempre se pinta los ojos de color turquesa y lo acompa&ntilde;a de un fuerte delineado negro. Es su estilo, dice; se considera una persona coqueta. Dacia Maraini, adem&aacute;s, es una de las grandes voces de<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/michela-murgia-escritora-dedico-ultimo-aliento-luchar-fascismo_1_11580494.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la literatura italiana contempor&aacute;nea</a>. Novelista, poeta, dramaturga, ensayista y guionista cinematogr&aacute;fica, Maraini pertenece a la llamada &ldquo;generaci&oacute;n de los a&ntilde;os treinta&rdquo; y se cuenta entre los autores mas reconocidos y traducidos entre sus pares. Su nombre ha sonado como favorito para el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/laszlo-krasznahorkai-gana-premio-nobel-literatura-2025_1_12669502.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nobel de Literatura</a> en varias quinielas a lo largo de los a&ntilde;os y ha sido galardonada con premios como el Campiello (1990) o el Strega (1999), los m&aacute;ximos reconocimientos de las letras de su pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Hija de un antrop&oacute;logo y de un arist&oacute;crata siciliana, se crio en Jap&oacute;n donde acab&oacute; encerrada durante dos a&ntilde;os en un campo de concentraci&oacute;n para traidores a la patria. Sus padres se negaron a jurar lealtad al Gobierno nazi-fascista en 1943. Ella, cuenta a este peri&oacute;dico, lleva intentando escribir sus memorias a este respecto muchos a&ntilde;os. Pero no ha sido capaz. Hasta ahora. &ldquo;Siento que con todo lo que est&aacute; pasando en el mundo, es el momento de recuperar mi historia&rdquo;, cuenta en conversaci&oacute;n con elDiario.es. <em>Vida m&iacute;a: memorias de una ni&ntilde;a en un campo de concentraci&oacute;n japon&eacute;s</em> (Altamarea, 2025) es su &uacute;ltimo trabajo, publicado originalmente en 2023 y que ahora se traduce al castellano junto a <em>Una casa de mujeres</em> (Altamarea, 2025), un mon&oacute;logo teatral, escrito originalmente en 1977, que se asoma al pensamiento de una joven culta que ha elegido ser puta.
    </p><p class="article-text">
        Dacia Maraini, que fue cofundadora del Teatro della Madalena, tiende a escribir sobre la identidad femenina, la denuncia de la violencia de g&eacute;nero y la libertad del individuo, con una especial atracci&oacute;n por el mundo de la prostituci&oacute;n y todo lo que le rodea. <em>Di&aacute;logo de una prostituta con su cliente</em> es una de sus obras teatrales m&aacute;s influyentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En </strong><em><strong>Vida m&iacute;a</strong></em><strong> usted narra todo lo que le ocurri&oacute; de ni&ntilde;a en aquel campo de concentraci&oacute;n japon&eacute;s. Es la primera vez&nbsp;que decide contar la historia completa &iquest;C&oacute;mo ha sido volver a la infancia y a esa experiencia desde la vejez?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mi padre era un antrop&oacute;logo muy joven, apenas ten&iacute;a 25 a&ntilde;os, y nos hab&iacute;amos mudado a Jap&oacute;n porque &eacute;l estaba estudiando varias poblaciones del norte del pa&iacute;s. Yo ten&iacute;a un a&ntilde;o cuando salimos de Italia, &iexcl;f&iacute;jate! Siempre me sent&iacute; una ni&ntilde;a japonesa, hablaba bien el japon&eacute;s y est&aacute;bamos muy integrados en la sociedad nipona. Hasta que lleg&oacute; la guerra. Mis padres no eran personas especialmente politizadas, pero no pod&iacute;an aceptar el racismo y se negaron a jurarle lealtad al r&eacute;gimen. Y, claro, al campo. Un campo que no era un campo de exterminio, pero en el que te mov&iacute;as constantemente entre la vida y la muerte. No nos daban lo suficiente para vivir. Pasamos mucho hambre. Nos estaban matando de hambre. 
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            <span class="title">
                La escritora italiana Dacia Maraini en la 37 edición de la Feria Internacional del Libro (FIL) 2023, en Guadalajara                            </span>
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        Y, luego, las amenazas. Nos dec&iacute;an que cuando acabara la guerra iban a rebanarnos el pescuezo. Y nosotros no sab&iacute;amos nada de qui&eacute;n iba ganando y qui&eacute;n perdiendo. Est&aacute;bamos aislados y aterrorizados. Llevo a&ntilde;os queriendo escribir de esto, pero era muy dif&iacute;cil y lo he ido dejando hasta que, en los &uacute;ltimos tiempos, con todo lo que est&aacute; pasando en el mundo, me dije que ten&iacute;a que terminar este libro, dejar mi testimonio. Todos estamos en contra de la guerra, pero muy pocos saben lo que supone una guerra. Creo que es muy importante que la gente joven entienda lo que es ser un prisionero en tu propia tierra. Por eso me he obligado a terminarlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El acto de coraje de sus padres cambi&oacute; el curso de sus vidas. En un momento en el que las corrientes autoritarias y populistas est&aacute;n en auge, &iquest;qu&eacute; podemos sacar en claro de los actos de resistencia intelectual?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Naturalmente, los que no tenemos poder no podemos hacer grandes cosas. Y los escritores y los intelectuales no tenemos la capacidad de acci&oacute;n que tienen los pol&iacute;ticos. Lo que s&iacute; tenemos es la capacidad de crear conciencia, de mostrar. Los escritores trabajamos con y nos enfrentamos a la&nbsp;memoria. Y, ahora, en un momento en el que el consumo cultural reniega de la memoria, vive en un&nbsp;presente constante y no est&aacute; interesado en el pasado, creo que escribir sobre nuestra historia es un acto de resistencia. Sobre todo en un tiempo en el que se desecha la raz&oacute;n y la ciencia y en redes sociales animan a que nos movamos meramente por impulsos y sentimientos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Millones de ni&ntilde;os est&aacute;n sobreviviendo hoy en zonas de conflicto como Gaza, Ucrania o Sud&aacute;n, &iquest;ve ecos de su infancia en estas situaciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute; es muy f&aacute;cil entender el hambre. &iquest;C&oacute;mo no se me va a encoger el coraz&oacute;n cuando me llegan los v&iacute;deos de ni&ntilde;os moribundos por no comer? Yo he estado ah&iacute;. Es terrible ver c&oacute;mo el mundo no ha hecho nada y tiranos como Netanyahu o Putin matan impunemente. Y la &uacute;nica manera de detenerlos es aislarlos y frenar las relaciones comerciales. Yo no creo que para detener una guerra tengas que empezar otra.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La gente tiene miedo, miedo del cambio de identidad, de lo nuevo. Y ese miedo lo aprovechan figuras como Donald Trump, que dice que es cristiano, pero no lo es</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Dacia Maraini</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Como escritora con una vida migrante, &iquest;qu&eacute; rol juega la literatura en un momento en el que la ret&oacute;rica pol&iacute;tica mayoritaria en occidente tiende a criminalizar al migrante?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo viene de la cultura. Las ideas pol&iacute;ticas vienen de la cultura, nuestra identidad viene de la cultura. Todo, absolutamente todo viene de la cultura. La idea del otro y el miedo al otro tambi&eacute;n. Y la gente tiene miedo, miedo del cambio de identidad, de lo nuevo. Y ese miedo lo aprovechan figuras como Donald Trump, que dice que es cristiano, pero no lo es. La literatura, s&iacute;, sirve para contar las historias de los otros y ver que el otro eres t&uacute;. Pero ahora mismo vivimos un momento en el que se lee poco y se consume mucha propaganda audiovisual. As&iacute; que, aunque hoy tambi&eacute;n se escriban grandes obras, los escritores han perdido buena parte de su capacidad de influencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su trabajo tambi&eacute;n se centra en denunciar la violencia de g&eacute;nero y el lugar que ocupan las mujeres en el mundo. Escribi&oacute; </strong><em><strong>Una casa de mujeres </strong></em><strong>en 1977, pero el debate sobre la autonom&iacute;a de los cuerpos de las mujeres es una constante en el tiempo, &iquest;d&oacute;nde nos situamos hoy con ese tema?</strong>
    </p><p class="article-text">
        He investigado much&iacute;simo sobre la prostituci&oacute;n y he hablado con muchas prostitutas. Es un tema que siempre me ha llamado la atenci&oacute;n. Hay una diferencia enorme entre que una mujer adulta decida ejercer porque hay un mercado y necesita un trabajo a las ni&ntilde;as raptadas, que son muchas, claro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tenemos, siempre lo hemos tenido, un mercado en el que el cuerpo de la mujer se convierte en objeto. Hay una demanda, nos guste o no. Y es algo que hemos aceptado porque existe y porque hay que vivir y muchas mujeres adultas se ven en la situaci&oacute;n de que les compensa vender su cuerpo para trabajar y es una elecci&oacute;n libre. Yo quer&iacute;a explorar eso, c&oacute;mo una mujer adulta y cultivada puede llegar a optar por esta opci&oacute;n y aceptarla por lo mismo por lo que aceptamos muchas cosas: necesitar dinero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Buena parte de su trabajo, como este mon&oacute;logo, es teatral, &iquest;el teatro sigue teniendo la fuerza pol&iacute;tica con la que contaba en la &eacute;poca en la que fund&oacute; el Teatro Della Maddalena?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El teatro siempre ha tenido un fuerte valor y significado pol&iacute;tico porque siempre ha supuesto un resquicio de libertad para el pensamiento del p&uacute;blico. Y eso siempre va a estar ah&iacute;. Si bien es cierto que ahora hay una tendencia onanista y hay un mercado del teatro que busca el entretenimiento por el entretenimiento, del placer sin mirar m&aacute;s all&aacute;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Siempre ha escrito sobre la libertad. Hoy la censura crece en todo el mundo, &iquest;qu&eacute; consejo le dar&iacute;a a los escritores j&oacute;venes que viven en pa&iacute;ses donde su libertad de expresi&oacute;n est&aacute; amenazada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Que la vida es lo primero. Y que siempre nos quedar&aacute;n las met&aacute;foras. Puedes escribir sobre algo lejano, sobre historias del pasado que hablen de conflictos del hoy. Recuerdo una ocasi&oacute;n, en Rusia, hace much&iacute;simos a&ntilde;os, cuando fui a ver una representaci&oacute;n de<em> Macbeth </em>y en la escena en la que ella aparece con las manos manchadas de sangre, el p&uacute;blico se levantaba y chillaba. Lo vi en varias funciones y no lo entend&iacute;a, hasta que pregunt&eacute;, claro. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; hacen esto?&rdquo;, &ldquo;Porque Lady Macbeth es Stalin&rdquo;. Ellos ve&iacute;an en un personaje lejano la modernidad de lo que estaba ocurriendo en ese instante.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/dacia-maraini-consumo-cultural-reniega-memoria-escribir-historia-acto-resistencia_1_12661251.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Oct 2025 20:20:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dacia Maraini: “El consumo cultural reniega de la memoria, por eso escribir de nuestra historia es un acto de resistencia”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Escritores,Memoria Histórica,Feminismo,Entrevistas,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El club de lectura de Dua Lipa convierte en fenómeno pop un reportaje de tribunales australianos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/club-lectura-dua-lipa-convierte-fenomeno-pop-reportaje-tribunales-australianos_1_12565374.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ec2f2cde-a8e5-4fe5-baa9-b1115332937b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El club de lectura de Dua Lipa convierte en fenómeno pop un reportaje de tribunales australianos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'La casa de los lamentos' de Helen Garner es "brillante y adictivo como un hit de pop" según la cantante</p><p class="subtitle">El ‘making of’ de una Nobel de Literatura: Annie Ernaux, el diálogo interminable consigo misma
</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;&iquest;Qui&eacute;n no ha deseado matar a alguien a quien ama? Todos lo hacemos alguna vez, pero la mayor&iacute;a de nosotros no lo llevamos a la pr&aacute;ctica&rdquo;. Es la reflexi&oacute;n que Helen Garner (Geelong, Australia, 1942), autora de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>La casa de los lamentos: cr&oacute;nica de un juicio por asesinato </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">(Libros del KO, 2018), le hizo a principios de agosto a Dua Lipa, estrella del pop mundial que dinamiza un club de lectura online por el que han pasado premios Pulitzer, premios Nobel o Booker en un momento en el que se vive un repentino renacer del inter&eacute;s por la gran literatura en la era de lo visual. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La historia, que ha atrapado a la cantante albano brit&aacute;nica, sigue el juicio a Robert Farquharson, un hombre divorciado que el 4 de septiembre de 2005, cuando se celebraba el D&iacute;a del Padre en una ciudad del australiano estado de Victoria, se plant&oacute; en plena noche en la puerta de su ex hecho una sopa, sin coche y sin sus tres hijos. Los hab&iacute;a matado, dijo. Hab&iacute;a tenido un ataque de tos, se hab&iacute;a desmayado al volante y el coche, los ni&ntilde;os y &eacute;l acabaron dentro de una balsa de agua al borde de la carretera. &Eacute;l sali&oacute; a la superficie y los dej&oacute; ah&iacute;. No hab&iacute;a nada que hacer, dijo, ya estaban muertos. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El caso, que acapar&oacute; los titulares del pa&iacute;s, atrajo la atenci&oacute;n de Garner, quien en ese momento trabajaba como escritora y periodista freelance. Se sent&oacute; en el banquillo con la prensa y observ&oacute; y pregunt&oacute; y no dej&oacute; de mirar a unos y otros durante un juicio que, escribe, se desvel&oacute; largo, complejo y lleno de aristas. &ldquo;Lo vi en las noticias. De noche. Matorrales. Agua turbia y oscura. En la penumbra, un helic&oacute;ptero. Hombres con chalecos y cascos. Algo terrible. Algo estremecedor. Ay, por Dios, que sea un accidente&rdquo;, escribe Garner cuando recuerda lo que sinti&oacute; el primer momento en el se acerc&oacute; al caso.</span>
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            </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La dicotom&iacute;a entre accidente o asesinato es lo que gu&iacute;a al lector por el caso a trav&eacute;s de los ojos de una escritora que se cuestiona constantemente todo lo que esta ocurriendo ante s&iacute;. Una cr&oacute;nica que se convirti&oacute; en una de sus obras m&aacute;s conocidas tras el &eacute;xito de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Monkey Gripp</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (1977), su primera novela &mdash;de culto en Australia&mdash;, en la que aborda una relaci&oacute;n amorosa marcada por la adicci&oacute;n a las drogas y que Dua Lipa tambi&eacute;n ha le&iacute;do. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>La casa de los lamentos, </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">publicada por primera vez en 2014 bajo el nombre </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>This House of Grief </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">en la editorial independiente Text Publishing se convirti&oacute;, casi de inmediato, en un libro de referencia en cuanto a cr&oacute;nica period&iacute;stica, ampliamente reconocido en Australia y en pa&iacute;ses de habla inglesa, llegando a alzarse con galardones literarios del tama&ntilde;o de Windham-Campbell Prize en No ficci&oacute;n. Sin embargo, hab&iacute;a pasado desapercibida en Espa&ntilde;a hasta hace tres semanas, cuando sus editores, Libros del KO, vieron que ten&iacute;an que desempolvar un libro que en su publicaci&oacute;n en 2018 hab&iacute;a sido un, avisado, salto al vac&iacute;o. </span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Un &ldquo;fiasco&rdquo; redimido </span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Yo llegu&eacute; a Helen Garner a trav&eacute;s de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>La habitaci&oacute;n de invitados</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (Salamandra, 2010). Una novela que, entonces, era la &uacute;nica traducci&oacute;n de su obra al espa&ntilde;ol&rdquo;, recuerda su editor, &Aacute;lvaro Llorca. &ldquo;Busqu&eacute; m&aacute;s cosas pero no encontr&eacute; nada y me extra&ntilde;&oacute;, porque me parec&iacute;a una novela fant&aacute;stica en la que hab&iacute;a una voz narradora muy potente&rdquo;, contin&uacute;a para contar que, entonces, empez&oacute; a bucear en el trabajo de Garner y se encontr&oacute; con que, efectivamente, la australiana tambi&eacute;n cultivaba el g&eacute;nero de la no ficci&oacute;n. G&eacute;nero protagonista del cat&aacute;logo de Libros del KO.</span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/9952bce1-7246-4d93-9916-95a4d9ec6730_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Ah&iacute; fue cuanto me top&eacute; con </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>La casa de los lamentos,</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> me encant&oacute; y contactamos con su editorial australiana en 2017&rdquo;, recuerda Llorca. Libros del KO, nacida en 2011, acostumbraba y acostumbra a publicar a autores espa&ntilde;oles en su mayor&iacute;a. Pero en este caso hicieron una excepci&oacute;n. &ldquo;Le coment&eacute; a mi conocido en Salamandra que est&aacute;bamos con un libro de Garner, le dije que &iacute;bamos a sacar un libro muy guay. &Eacute;l me dijo que ya lo conoc&iacute;a y que lo hab&iacute;a descartado&rdquo;, relata. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Entonces le entraron las dudas. &ldquo;&iquest;Nos estaremos equivocando? Igual el libro no merece la pena, pens&eacute;. Al final la persona con la que habl&eacute; ten&iacute;a m&aacute;s trayectoria que nosotros y son dudas normales que surgen en el oficio de editor&rdquo;, explica Llorca quien, no obstante sigui&oacute; adelante con la publicaci&oacute;n. The Guardian dec&iacute;a que el libro de Garner era &ldquo;un triunfo para una de las mejores escritoras australianas&rdquo;, el New York Times lo hab&iacute;a incluido en la lista de mejores libros del momento y hab&iacute;a escrito que &ldquo;la obra de Garner insiste constantemente en la conexi&oacute;n entre escribir sobre la vida y entenderla&rdquo;. No pod&iacute;an estar equivoc&aacute;ndose. Pero se equivocaron. El gran libro de cr&oacute;nica period&iacute;stica pas&oacute; totalmente desapercibido. Ese mismo a&ntilde;o, LIbros del Asteroide public&oacute; la traducci&oacute;n de otro libro de la autora, </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Historias reales,</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> escrito en 1996.</span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Un mercado saturado de novedades</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Yo me esperaba algo m&aacute;s de repercusi&oacute;n, por c&oacute;mo es el libro y por lo que explora&rdquo;, apunta el editor. &ldquo;Me dec&iacute;a, &iexcl;pero si en todas partes pone que est&aacute; bien! &iquest;Por qu&eacute; no est&aacute; funcionando?&rdquo;, cuenta Llorca mientras recuerda aquel momento agridulce para se&ntilde;alar que, no obstante, entend&iacute;a varios de los factores: el mercado saturado y el empuje de las novedades, una detr&aacute;s de otra. El hecho de que, en cuesti&oacute;n de semanas, muchas historias hayan caducado.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Creo que publicamos libros maravillosos, pero tambi&eacute;n creo que no supimos conectar con el sentir de la gente en ese momento. Yo qu&eacute; s&eacute;, no lo publicamos porque pudiera catalogarse dentro del g&eacute;nero </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>true crime</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> sino por la voz de la autora, que es muy potente. A lo mejor, si lo hubi&eacute;ramos sacado en el momento en el que el </span><em>true crime</em><span class="highlight" style="--color:transparent;"> comenz&oacute; a ponerse de moda habr&iacute;amos tenido m&aacute;s &eacute;xito&rdquo;, reflexiona.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Un &eacute;xito que les llega siete a&ntilde;os despu&eacute;s con el aliento de una estrella mundial. &ldquo;Es una locura&rdquo;, comenta Llorca, &ldquo;&iquest;qui&eacute;n nos iba a decir que una diva del pop se iba a interesar por el gran periodismo, por la literatura y lo iba a compartir con el mundo?&rdquo;, se r&iacute;e el editor para agregar que la traducci&oacute;n de Garner al espa&ntilde;ol vuelve a estar hoy en los escaparates de las librer&iacute;as. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Este peri&oacute;dico ha contactado con Text Publishing para charlar con la propia Helen Garner sobre la nueva repercusi&oacute;n de un caso que comenz&oacute; a quitarle el sue&ntilde;o en 2004. &iquest;La respuesta?, un s&iacute; entusiasta, pero con una gran condici&oacute;n: hasta octubre nada. La escritora, de 82 a&ntilde;os, no ha parado de dar entrevistas desde su aparici&oacute;n en el club de Dua Lipa. </span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Periodismo del yo</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Yo me he enterado de la repercusi&oacute;n del tema de Dua Lipa porque me lo han contado&rdquo;, comenta Alba Ballesta, traductora del libro, quien recuerda que este libro fue un encargo que recibi&oacute; tras haber traducido otros t&iacute;tulos de periodismo y no ficci&oacute;n.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Cuando me asom&eacute; a la obra de Garner vi que era muy conocida en el &aacute;mbito anglosaj&oacute;n y, aunque al principio da un poco de v&eacute;rtigo enfrentarte a eso, como los traductores siempre vamos muy ajustados de tiempo, no lo piensas mucho. T&uacute; directamente trabajas&rdquo;, contin&uacute;a para se&ntilde;alar que uno de los mayores retos a los que se enfrent&oacute; fue el desentra&ntilde;ar y entender el sistema judicial australiano.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">De igual modo, Ballesta cuenta que &ldquo;disfrut&oacute; mucho sumergi&eacute;ndose en la historia&rdquo;. &ldquo;Recuerdo c&oacute;mo se iba desplegando toda esa ambig&uuml;edad ante mis ojos y tambi&eacute;n c&oacute;mo la autora estaba sorprendentemente presente. No solo porque est&eacute; narrado en primera persona, sino porque se permit&iacute;a, sutil, hacer comentarios y dejar su emoci&oacute;n palpable en el texto&rdquo;, desarrolla para incidir que se trata de un libro que hace un ejercicio period&iacute;stico como no hab&iacute;a visto nunca antes.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Un libro en el que la fuerza no reside en descubrir si fue un asesinato o un accidente, sino en c&oacute;mo se lleg&oacute; hasta ah&iacute;. Todo lo que tuvo que ocurrir por el camino para que dos ni&ntilde;os de diez, siete y dos a&ntilde;os acabasen en el fondo de una balsa de agua, dentro del coche que conduc&iacute;a su padre, a escasos kil&oacute;metros de su casa. Un libro que, dice Dua Lipa, es &ldquo;brillante y adictivo como un hit de pop&rdquo;.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/club-lectura-dua-lipa-convierte-fenomeno-pop-reportaje-tribunales-australianos_1_12565374.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Aug 2025 20:38:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El club de lectura de Dua Lipa convierte en fenómeno pop un reportaje de tribunales australianos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Periodismo,Australia,Crímenes,Pop,Lectura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Prohibido tener pareja y otras normas castradoras que muestran el lado oscuro del K-Pop ]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/prohibido-pareja-normas-castradoras-muestran-lado-oscuro-k-pop_1_12472812.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/baaca2a2-a249-4959-977e-1a05dfef854e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Prohibido tener pareja y otras normas castradoras que muestran el lado oscuro del K-Pop "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Operaciones estéticas, dietas extremas o jornadas maratonianas, así funciona el sistema que fabrica ídolos en serie 
</p><p class="subtitle">Un cartel con ocho bajas y quejas de los asistentes: el FIB, ante su edición más polémica por el fondo proisraelí KKR
</p></div><p class="article-text">
        El 18 de diciembre de 2017, el cantante de K-Pop <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/pecados-k-pop-fenomeno-suicidio-tragedia_1_1201768.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kim Jonghyun fue encontrado muerto</a> en un apartamento alquilado al sur de Se&uacute;l. Ten&iacute;a 27 a&ntilde;os y hab&iacute;a dejado una nota de suicidio diciendo que la depresi&oacute;n lo hab&iacute;a carcomido por dentro. Kim Jonghyun era entonces una de las personas m&aacute;s famosas de Corea. Vocalista de la banda SHINee, se hab&iacute;a convertido en uno de los j&oacute;venes m&aacute;s deseados de su pa&iacute;s. Poco antes de su muerte, se hab&iacute;an filtrado unas fotos en las que caminaba, sonriente, de la mano con una chica. Y aquello era algo que no le estaba permitido como cuenta la pel&iacute;cula <em>Love on trial</em>, de Koji Fukada, que se pudo ver el pasado Festival de Cannes. Su atenci&oacute;n deb&iacute;a dedic&aacute;rsela &uacute;nica y exclusivamente a los fans. O, al menos, eso especificaba su contrato. 
    </p><p class="article-text">
        Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, en octubre de 2019, el cad&aacute;ver de Sulli, de 25 a&ntilde;os, fue encontrado en Seongnam, al sur del pa&iacute;s. La autopsia confirm&oacute; el suicidio. La tambi&eacute;n cantante era v&iacute;ctima de ciberacoso y <em>body-shaming</em>, adem&aacute;s de cr&iacute;ticas a su estilo de vida. Dos meses despu&eacute;s, Goo Hara (28) se quitaba la vida tras vivir un fuerte acoso medi&aacute;tico a causa del fallecimiento de la primera.
    </p><p class="article-text">
        Fueron las tres muertes m&aacute;s sonadas dentro de la industria del Pop Coreano. A&ntilde;os despu&eacute;s, en 2023, la revista cient&iacute;fica BMC Public Health lanz&oacute; un estudio sobre la tasa de suicidio en el pa&iacute;s. Este conclu&iacute;a que las muertes de estos &iacute;dolos de K- Pop provocaron un incremento significativo de suicidios en las semanas siguientes, sobre todo en la poblaci&oacute;n de entre 10 y 29 a&ntilde;os. 
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                Imagen de los miembros de la banda surcoreana de K-pop &#039;Bangtan Boys, BTS&#039;. EFE/EPA/KIM HEE-CHUL                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;El precio a pagar por ser un &iacute;dolo de K-Pop es muy alto, s&iacute;, pero la gran pregunta es por qu&eacute; no se vuelven locos en masa y son solo unos pocos quienes no aguantan la presi&oacute;n&rdquo;, explica en entrevista con este peri&oacute;dico John Lie (1959, Se&uacute;l), profesor de sociolog&iacute;a en la universidad de Berkley (California) y autor del libro <em>K-Pop: M&uacute;sica popular, amnesia cultural e innovaci&oacute;n econ&oacute;mica en Corea del Sur</em>. La respuesta, para Lie, es sencilla, &ldquo;porque est&aacute;n entrenados para ello desde la m&aacute;s tierna infancia&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Ha nacido una estrella</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;Pocos pa&iacute;ses se toman tan en serio su m&uacute;sica popular como Corea&rdquo;, explica Lie para se&ntilde;alar que el K-Pop nace en los a&ntilde;os 90 cuando el pa&iacute;s asi&aacute;tico comenz&oacute; a invertir en su industria cultural como una estrategia de desarrollo nacional de cara al exterior. &ldquo;Lo que hoy se conoce en geopol&iacute;tica como poder blando&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Su punto de inflexi&oacute;n lleg&oacute; con la aparici&oacute;n de Seo Taiji and Boys, un grupo que revolucion&oacute; la m&uacute;sica coreana al incorporar elementos del hip-hop, el rap y el pop occidental, acompa&ntilde;ados de coreograf&iacute;as sincronizadas. Su &eacute;xito marc&oacute; una ruptura con la m&uacute;sica tradicional y sent&oacute; las bases est&eacute;ticas y sonoras del K-pop moderno. A ra&iacute;z de este fen&oacute;meno, surgieron las primeras grandes agencias como SM Entertainment (1995), YG Entertainment (1996) y JYP Entertainment (1997), que profesionalizaron la industria musical creando un modelo de &ldquo;f&aacute;brica de <em>idols</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esa es la gran diferencia con cualquier superestrella occidental, que los &iacute;dolos coreanos est&aacute;n fabricados al mil&iacute;metro&rdquo;, contin&uacute;a Lie para apuntar que a una estrella del pop espa&ntilde;ol, por ejemplo, es raro que la conozcan fuera del panorama nacional, mientras que los grupos de K-pop est&aacute;n creados con la intenci&oacute;n de ser exportados como cualquier otra materia prima. &ldquo;Y eso&rdquo;, se&ntilde;ala, &ldquo;es algo muy inusual. Corea es el primer pa&iacute;s que hace pop con la intenci&oacute;n de venderlo fuera&rdquo;, insiste.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esa es la gran diferencia con cualquier super estrella occidental, que los idols coreanos están fabricados al milímetro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">John Lie</span>
                                        <span>—</span> Profesor de Sociología en la Universidad de Berkley
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para crear a los <em>idols</em> perfectos las agencias establecieron un sistema de entrenamiento (<em>trainee</em>) en el que seleccionan a ni&ntilde;os y adolescentes para entrenarlos durante a&ntilde;os con clases de canto, baile, idiomas y control de imagen. Todo ello con la finalidad de agruparlos en peque&ntilde;as formaciones (de hombres o mujeres, nunca mixtas) para debutar en grupos con roles espec&iacute;ficos (el l&iacute;der, el guapo, el vocalista principal, etc.). Un modelo que, tal y como describe Suk-Young Kim en su libro <em>K-pop Live: Fans, Idols, and Multimedia Performance </em>(Stanford University Press, 2018), se inspir&oacute; parcialmente en las <em>boy bands</em> occidentales, pero perfeccion&aacute;ndose con una disciplina casi militar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Convertirse en <em>idols </em>es algo aspiracional en Corea. Es casi la &uacute;nica manera de acceder a la riqueza para las clases bajas, para quienes no pueden estudiar y desean ganar dinero&rdquo;, desarrolla Lie para compararlo con el mundo del f&uacute;tbol y las canteras de los grandes equipos. &ldquo;El que tus hijos se metan en la industria se ha convertido en algo muy atractivo para las familias que no tienen posibles y tambi&eacute;n para los ni&ntilde;os porque, claro, &iquest;qui&eacute;n no quiere ser una estrella del pop?&rdquo;, se pregunta. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un r&eacute;gimen militar</strong></h2><p class="article-text">
        Jornadas de m&aacute;s de 12 horas, dietas exiguas que han provocado desmayos en el escenario, operaciones est&eacute;ticas para convertirse en el hombre o la mujer perfectos, kilos y kilos de maquillaje, la sonrisa constante o la prohibici&oacute;n de tener pareja son algunos de los requisitos que se le pide a los aspirantes, tal y como describe Suk-Young Kim en su ensayo para explicar que el fen&oacute;meno K-pop no puede entenderse sin su componente visual, digital y participativo: &ldquo;el K-pop no solo se escucha, se mira, se coreograf&iacute;a y se comparte&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es agotador y muchos no aguantan el ritmo&rdquo;, contin&uacute;a Lie para se&ntilde;alar que tras a&ntilde;os de entrenamiento muchos lo dejan o no llegan a debutar. &ldquo;Las mujeres, muchas de ellas, acaban en la industria de la noche, en bares de ambiente o sirviendo copas ligeras de ropa y se ve como algo normal. Pasas de ser un tipo de objeto de deseo a otro&rdquo;, apunta el experto.
    </p><p class="article-text">
        Los que triunfan, por su parte, tambi&eacute;n se retiran j&oacute;venes. En torno a la treintena, como en el deporte profesional. &ldquo;Unos grupos sustituyen a otros y, como los futbolistas, los veteranos se recolocan en distintos puestos de la industria&rdquo;, contin&uacute;a Lie para afirmar que todo lo que rodea al mundo K-pop es un engranaje &ldquo;perfectamente engrasado&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El papel de los fans</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando salieron las fotos de Kim Jonghyun de la mano de aquella chica yo me ech&eacute; a llorar, me llev&eacute; un disgusto muy grande. &Eacute;l era nuestro, de las fans, lo sent&iacute; como una traici&oacute;n&rdquo;, relata Alexandra Luca, admiradora espa&ntilde;ola a la que sus amigos llaman Alice. 
    </p><p class="article-text">
        Alice tiene hoy 30 a&ntilde;os, pero lleva siendo fan del K-Pop desde que ten&iacute;a trece. Hoy, ya adulta, sigue sintiendo la misma pasi&oacute;n por un g&eacute;nero con el que se top&oacute; de casualidad, como muchos chavales de su edad, en YouTube. Un d&iacute;a se encontr&oacute; con un v&iacute;deo de unos chicos guap&iacute;simos, con un estilo rompedor y m&uacute;sica hipn&oacute;tica y entr&oacute; en un mundo que hoy todav&iacute;a le fascina. &ldquo;Es incre&iacute;ble lo cuidad&iacute;simo que lo tienen todo y c&oacute;mo marcan tendencia en Occidente. La ropa que les ves hoy en un v&iacute;deo en unos meses ser&aacute; tendencia en Zara y all&iacute;, para entonces, ya estar&aacute;n a otra cosa&rdquo;, afirma en declaraciones a elDiario.es para recordar el viaje que hizo a Corea y c&oacute;mo le llam&oacute; la atenci&oacute;n lo guapo que iba todo el mundo por la calle. &ldquo;No te encontrabas a nadie en ch&aacute;ndal. Ellos y ellas, todos, delgad&iacute;simos y maquillad&iacute;simos. Si eso pasa en la gente corriente, imag&iacute;nate en las estrellas de pop, que deben ser perfectas&rdquo;, opina.
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            </figure><p class="article-text">
        Alice, que a d&iacute;a de hoy tiene una canal donde baila K-pop con sus amigas, admite haber tenido una relaci&oacute;n parasocial con los <em>idols </em>que le gustaron en su momento.  &ldquo;Yo era una adolescente y, claro, en el momento en el que se filtraron las fotos no era consciente de que lo que yo sab&iacute;a de Jonghyun era lo que nos contaban las agencias y los paparazzi. Yo no le conoc&iacute;a, no sab&iacute;a qui&eacute;n era como persona&rdquo; explica a este peri&oacute;dico para recordar que, cuando le lleg&oacute; la noticia del suicidio, lo sinti&oacute; como la muerte de un familiar. &ldquo;Me escribieron muchos amigos para preguntarme c&oacute;mo estaba porque sab&iacute;an lo importante que era para m&iacute;. Y yo me sent&iacute; como una tonta por haberme enfadado con &eacute;l porque tuviera una vida, porque otra persona lo quisiera&rdquo;, cuenta. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Era una cr&iacute;a y ellos est&aacute;n dise&ntilde;ados para satisfacerte, para sonre&iacute;r al p&uacute;blico, para decirles a las fans que viven y respiran por ellas&rdquo; contin&uacute;a la espa&ntilde;ola para se&ntilde;alar que, en Corea, hacen eventos para que los <em>idols </em>conozcan a las chicas que los siguen y les dan la mano y les dicen lo guapas que est&aacute;n. &ldquo;Es una t&aacute;ctica de marketing muy agresiva y funciona. Pero claro, cuando ellos quieren vivir su vida, pasa lo que pasa&rdquo;, contin&uacute;a para se&ntilde;alar que, no obstante, &ldquo;las fans occidentales somos m&aacute;s calmadas. En Corea es una locura&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El de los fans como un componente elemental en la creaci&oacute;n o destrucci&oacute;n en las carreras de los <em>idols </em>es un tema que tambi&eacute;n refleja Suk-Young Kim en un ensayo: &ldquo;Muchos invierten capital afectivo y econ&oacute;mico (comprando m&uacute;ltiples copias de &aacute;lbumes, votando por tel&eacute;fono, asistiendo a eventos) y algunos llegan al extremo de convertirse en &lsquo;sasaeng fans&rsquo;, acosadores que incluso instalan c&aacute;maras ocultas, siguen a los<em> idols</em> o les env&iacute;an regalos inapropiados como ropa interior o cartas escritas con sangre menstrual, solo para llamar su atenci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Son esclavos en jaulas de oro, s&iacute;. Ese es el precio de la fama en un sistema medido al mil&iacute;metro&rdquo;, apunta Lie para se&ntilde;alar que, a pesar todo, el escrutinio sobre su vida no es tan diferente al de las grandes estrellas de pop occidentales. &ldquo;O si no, que se lo pregunten a Taylor Swift&rdquo;, zanja.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/prohibido-pareja-normas-castradoras-muestran-lado-oscuro-k-pop_1_12472812.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Jul 2025 20:14:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Prohibido tener pareja y otras normas castradoras que muestran el lado oscuro del K-Pop ]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Corea del Sur,Pop,Adolescentes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una española interna en un chalet de ricos: “Dejamos ese trabajo a migrantes pobres porque nos parece miserable”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/espanola-interna-chalet-ricos-dejamos-trabajo-migrantes-pobres-parece-miserable_1_12406487.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3114a5d4-9135-4461-829b-6b634029b2ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una española interna en un chalet de ricos: “Dejamos ese trabajo a migrantes pobres porque nos parece miserable”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Bárbara Espinosa explora en ‘ES PA ÑO LA’ la vida de las mujeres invisibles que limpian y cuidan a los ancianos y los hijos de los otros 24 horas al día 
</p><p class="subtitle">Los personajes racializados y LGTB se estancan en la ficción española y siguen en un segundo plano
</p></div><p class="article-text">
        Sembrar o servir. Esa es la dicotom&iacute;a a la que se enfrenta Ver&oacute;nica, una mujer de clase obrera que desprecia el pueblo al sur de Madrid en el que se crio, las faltas de ortograf&iacute;a en el vocabulario de sus padres y el novio de la adolescencia que sali&oacute; a triunfar cuando la que se iba a montar en el ascensor social era ella. Su estirpe ha dedicado<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/almaciga-artefacto-literario-dispuesto-recuperar-palabras-perdidas-medio-rural_1_6240532.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la vida a la siembra, </a>as&iacute; que ella decide servir de lunes a s&aacute;bado por la ma&ntilde;ana en un chalet en una urbanizaci&oacute;n de ricos al norte de la capital. 
    </p><p class="article-text">
        Ver&oacute;nica es la &uacute;nica espa&ntilde;ola interna en un mundo de filipinas y sudamericanas. &ldquo;Quer&iacute;a escribir sobre qu&eacute; es lo que le llevar&iacute;a a una espa&ntilde;ola del siglo XXI, con estudios, a aceptar un trabajo de<a href="https://www.eldiario.es/catalunya/sociologa-infiltro-ninera-ultrarricos-millonarios-sienten-totalmente-impunes_1_12147385.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> empleada dom&eacute;stica interna</a>. Un trabajo donde pones tu vida en pausa y sacrificas tu personalidad&rdquo;, explica B&aacute;rbara Espinosa (Madrid, 1980), autora de la novela <em>ES PA &Ntilde;O LA</em> (La Navaja Suiza, 2025) en la que, a trav&eacute;s de su personaje, explora las vidas de las<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/trabajar-empleo-domestico-invisible-literatura_1_10929988.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> mujeres invisibles que limpian </a>culos, friegan ba&ntilde;os y preparan comidas sin que nadie repare en ellas. &ldquo;Cuando yo era peque&ntilde;a todav&iacute;a hab&iacute;a internas espa&ntilde;olas, pero hace mucho que le dejamos ese trabajo a las inmigrantes pobres, como hacemos con todos los trabajos que nos parecen miserables&rdquo;, contin&uacute;a Espinosa durante su entrevista con elDiario.es. 
    </p><p class="article-text">
        Espinosa escribe sobre un mundo que no es el suyo, que ha visto siempre de lejos. Licenciada en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y tras un m&aacute;ster en Derecho en Harvard y otro en Edici&oacute;n (tambi&eacute;n por la Complutense), se considera una privilegiada, siempre lejos de pasar penurias. &ldquo;Soy una persona observadora y, aunque ten&iacute;a el fen&oacute;meno muy interiorizado, un d&iacute;a en el parque me fij&eacute; en un grupo de mujeres, extranjeras todas, que hac&iacute;an todas las semanas el mismo viaje. El de marcharse los s&aacute;bados de las casas en las que sirven y alquilar una habitaci&oacute;n para pasar solamente una noche&rdquo; explica para se&ntilde;alar que &ldquo;viendo a aquellos peque&ntilde;os ej&eacute;rcitos que caminan de regreso a sus puestos de trabajo pens&eacute; en lo llamativo que era que siempre se repitieran las mismas nacionalidades&rdquo;.
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            <span class="title">
                Bárbara Espinosa aborda el trabajo de las internas en &#039;ES PA ÑO LA&#039;                            </span>
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        En su novela, narrada en primera persona, Ver&oacute;nica vive en tierra de nadie. No pertenece al mundo de los amos pero tampoco al de los sirvientes. Los primeros se enorgullecen de haber encontrado a una espa&ntilde;ola, pero en el fondo la desprecian por haber ca&iacute;do tan bajo. Las segundas, todas mujeres, no terminan de fiarse de ella, de acogerla. Pero a Ver&oacute;nica tampoco le importa, desprecia a unos y a otras. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo quer&iacute;a que fuera una mujer desarraigada, que nunca se hubiera sentido parte ni del lugar donde naci&oacute;, ni de la familia que le hubiera tocado. Ni siquiera cuando pudo estudiar&rdquo;, apunta Espinosa para se&ntilde;alar que su protagonista es como una isla. &ldquo;Va flotando por diferentes lugares, puntos geogr&aacute;ficos o momentos en su vida, pero nunca encuentra su espacio aunque siempre se cree mejor o distinta al resto&rdquo;, explica para agregar que hay mucha gente que nunca descubre su lugar en el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quer&iacute;a hablar de esas personas que creen que, culturalmente, se merecen estar en otro sitio y se chocan una y otra vez con la barrera&rdquo;, cuenta la autora para a&ntilde;adir que su personaje reniega y siente verg&uuml;enza tanto por sus or&iacute;genes como por los habitantes de la casa en la que est&aacute; empleada. &ldquo;Ella ve a su padre como un hombre agr&iacute;cola y absolutamente primario y, como no tiene dinero para diferenciarse, usa lo &uacute;nico que lleva consigo: el haber estudiado, el lenguaje&rdquo;, a&ntilde;ade, para continuar con que su protagonista hace un uso elitista del lenguaje cuando corrige a su padre, pero tambi&eacute;n cuando mentalmente critica a la se&ntilde;ora por &ldquo;hablar de manera tan pobre&rdquo;. &ldquo;Ella siente rabia porque alguien con tanto dinero y posibles cometa errores&rdquo;, sostiene, para a&ntilde;adir que la suya es una novela sobre racismo y clasismo sin hablar de ello.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un mundo de apariencias</strong></h2><p class="article-text">
        Cuenta B&aacute;rbara Espinosa que, en esta novela, quer&iacute;a dibujar un mundo de apariencias, de jaulas de oro. &ldquo;Desmitificar esa idea general de que en el norte se vive mejor, que es un lugar donde todo parece perfecto&rdquo;, se&ntilde;ala. Ella retrata un matrimonio desgraciado, una pareja que se ignora mutuamente, donde &eacute;l es el amo del lugar y la se&ntilde;ora de la casa se empeque&ntilde;ece en su presencia, pagando sus miserias con quien se sit&uacute;a en el escalaf&oacute;n m&aacute;s bajo: el servicio. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Son din&aacute;micas de poder que conozco tan bien, que he visto en mi entorno. Donde las mujeres se quedan en un lugar que les hace tremendamente infelices por no perder estatus, porque es lo que tienes que hacer y qu&eacute; van a decir tus vecinas, quienes probablemente, sean tan infelices como t&uacute;&rdquo;, apostilla.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, aprovechando el eje entre el norte y el sur de una ciudad como Madrid, Espinosa dibuja una historia que habla del arriba y del abajo, de estratos sociales con casi nula movilidad entre ellos y de un mundo que, dice, &ldquo;est&aacute; frente a nuestros ojos, pero casi nunca reparamos en &eacute;l&rdquo;. Tienes que fijarte, mirar, para poder verlo&ldquo;, zanja.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pasa lo mismo con el norte de Europa, ojo&rdquo;, apostilla. &ldquo;Se nos venden todas esas bondades sobre un estado de bienestar que ya no existe. La Suecia de los a&ntilde;os ochenta con la que muchos so&ntilde;aban, hace tiempo que est&aacute; totalmente deconstruida&rdquo;, contin&uacute;a para se&ntilde;alar que ella deseaba desnudar a &ldquo;la gran mentira del progreso del camino al norte&rdquo;, pero a peque&ntilde;a escala, usando como tablero un lugar que B&aacute;rbara Espinosa conoce muy bien: su propia tierra. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/espanola-interna-chalet-ricos-dejamos-trabajo-migrantes-pobres-parece-miserable_1_12406487.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Jun 2025 20:36:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Empleadas domésticas,mujeres,Escritores,Trabajo,Migrantes,Trabajo doméstico]]></media:keywords>
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