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Hakuna, el grupo de pop cristiano que revienta aforos más rápido que Taburete

Hakuna, tras acabar su concierto el pasado 30 de diciembre

Laura García Higueras

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“Dios no es para viejos, pese a la concepción que se tiene”. Jesús fue una de las 3.000 personas que el pasado viernes 30 de diciembre llenaron el concierto de Hakuna Music Group en Boadilla del Monte (Madrid). Uno de los 3.000 asistentes que, en cuestión de 12 horas, agotaron las entradas para ver a la banda de pop cristiano en directo. El polideportivo Felipe VI estuvo abarrotado de perfiles de todas las edades, incluidas numerosas pandillas de veinteañeros que, cerveza en mano, corearon las canciones de la formación que ha conseguido dar en la tecla para convertirse en un fenómeno y atraer a la juventud a la Iglesia.

“En la sociedad actual se pinta la fe como algo para la gente antigua y esto es música actual que te lleva a Dios”, opina María, otra fan presente en el evento junto a dos amigas. “Las letras me ayudan a rezar”, comparte una de ellas, también llamada María, “igual que puedes cantarlas dándolo todo en el coche, te ayudan en un día que estás triste”.

Más cerca del escenario, Juan, Andrea y la hermana de ella esperan nerviosos a que dé comienzo el show. Los dos primeros, de 20 y 21 años, se conocieron y enamoraron en otra de las actividades organizadas por Hakuna, la asociación privada de fieles de la que forma parte el grupo de música y con la que comparte nombre. “Todo nació ahí, nos une el Señor y el amor a Dios”, declara la primera, “su alegría se contagia y los jóvenes también tenemos ganas de decir 'creo porque lo he elegido yo'”.

“Va en contraposición de esa misa de los domingos muy ritualista”, valora su pareja, “hay que romper con esa imagen. Y hacerlo acercándote, no comiéndole la oreja a nadie. Cuando ven que eres feliz, ellos mismos se acercan a preguntarte. Ese ejemplo vale más que cualquier charla”. “Es música que te gusta oír, y que no tiene esas salvajadas...”, comenta Marta, que acompaña al anteriormente mencionado Jesús, “habla del amor, pero de un amor diferente, de Dios... Y el amor vende”. “El amor de verdad, no el de 'perreo, perreo' o de Disney, que no conlleva sacrificio. El amor de verdad es el que te exige más a ti mismo”, concreta.

Ahora bien, este amor 'de verdad', ¿permite incluir otros tipos de amor como relaciones entre personas del mismo sexo? “No me he planteado ese punto de vista”, replica Jesús, “la Iglesia tiene el conocimiento ancestral sobre cómo influye todo al ser humano. Y en cuanto al amor, es quien más lecciones puede dar al resto del mundo”. Una tercera amiga que ronda los 30 aclara que “hay que acompañar con amor, pero siguiendo la norma. Acoger pero intentando ser fiel a lo que la doctrina dice”. “No es imponer, sino dirigir”, zanja él.

Una tercera María, esta vez en torno a los 50 y acompañada de una pequeña tropa de niños, asegura que los más pequeños han sido el motivo por el que han ido al concierto. “Escuchamos Hakuna todos los días”, reconoce, “nos encanta que ellos vean la fe como divertida. Han conseguido poner a Cristo en canciones que todos podemos disfrutar. Son animadas, muy reales”.

Esta es su primera vez viendo a la banda en directo. “Lo habíamos intentado antes, pero siempre nos quedamos sin entradas”, reconoce. En efecto, este no era ni el primer recital ni el primer sold out de la formación. Tras reunir a más de 15.000 personas en Cádiz y Santiago de Compostela en agosto, congregaron a cerca de 8.000 en el madrileño Palacio de Vistalegre en septiembre. Fue el éxito de aquel show el que llevó al ayuntamiento de Boadilla del Monte a interesarse por Hakuna para su programación cultural navideña. Eso sí, no se esperaban la inmediatez con la que se vendieron todas las entradas. “Fue una sorpresa”, admite a elDiario.es el alcalde de la localidad Javier Úbeda Liébana (PP), “costaban 9 euros para los vecinos y 16 para los que no, y el 70% son de fuera. Ha sido una locura. Taburete vino en las fiestas y sí, agotaron 8.500 entradas, pero hicieron falta varias semanas”.

Poner de moda el cristianismo

A las 21:30h, las luces del pabellón se apagan para dar comienzo al concierto y, con ellas, arranca la entrega del público desde el primer tema. El escenario está igualmente lleno. Además de los músicos, hay un grupo de chicas coristas a la izquierda y de chicos a la derecha. De entre ellos salen los solistas que van variando según el título. “Te rogamos por las naciones paganas / Que tienen sed de ti sin saberlo / Ten piedad / Por los pueblos oprimidos / Por el totalitarismo / Y la opresión de la mentira”. Esta letra, perteneciente a Noche, es vitoreada en el recinto, en el que hasta desde los baños se escucha a jóvenes entonar sus temas favoritos. El ambiente está muy animado, con teléfonos móviles iluminando las baladas más emotivas y bien de saltos en las composiciones más rítmicas.

Huracán, que acumula más de dos millones de reproducciones en Spotify —al igual que Sencillamente y Madre de Hakuna— es la canción elegida para culminar el show. Pero antes, Nacho, que ha compuesto varios de los temas, invita a los presentes a gritar el nombre de José Pedro Manglano, al que todos llaman 'Josepe'. Este sacerdote es el artífice de Hakuna, que nació en 2013. La asociación adquirió en 2017 personalidad jurídica privada y fue reconocida por el arzobispo de Madrid Carlos Osoro. El cura, por su parte, dejó de pertenecer al Opus Dei en 2020 para dedicarse expresamente al movimiento. Previamente lideraba la parroquia de San Josemaría Escrivá, situada en Aravaca (Madrid). Es doctor en filosofía, teólogo y autor de cerca de veinte libros.

Además del grupo de música, en Hakuna realizan otras actividades como charlas semanales, adoraciones, voluntariados, escapadas, trabajos de acción social y un máster prematrimonial. “Empezamos con un grupo de ocho chavales pero por contagio fueron llegando a más y a más”, explica José Pedro Manglano por teléfono a este medio. La apuesta musical llegó en su segundo año, alcanzado 2014. “Desde que comenzamos a juntarnos, cantábamos canciones que ya existían. Muchos de ellos tenían grupos con sus amigos, habían incluso sacado discos y surgió el deseo de decir '¿por que no contamos lo que estamos viviendo en canciones?'”, recuerda.

Para el sacerdote, “la revolución se hace cantando”, y con esta revolución hace referencia a “volver a los orígenes”. “Cristo revoluciona el mundo porque propone un nuevo paradigma en el que todas las experiencias y palabras que usamos se entienden en otras coordenadas: amor, cuerpo, sexualidad, fiesta, diversión, familia, descanso, amistad, dolor. Lo único que hacemos es continuar esa revolución”, añade.

En aquel primer grupo estaban Nacho y Jimbo; y en 2015 ya habían lanzado el primer disco, titulado Hakuna. “La idea surgió al ver que no existía una música religiosa que hablara en el idioma de un chaval de 20 y 30 años hoy”, describe Jaime, “no es lo mismo que te venga un señor de 70 años a hablarte que alguien de 25. Es más fácil de escuchar y que te interpele al ver que tiene las mismas inquietudes, rayadas, preguntas y mierdas en la vida que tú; y que han encontrado la respuesta en un lugar concreto. Eso es lo que nos mueve. Cuando te acercas sin prejuicio y te dejas impactar por lo que tienes delante, te atrae. Cuando es real, se extiende como la pólvora”. “El 99,9% de la población ve el cristianismo como algo antiguo, de abuelos, algo que ya no tiene nada que decir, pasado de moda y fuera de órbita”, opina el baterista, “Hakuna nace contra esa visión”, suma Nacho.

Mismo mensaje, distinto molde

Los dos integrantes de la banda responden a elDiario.es días después del concierto, desde Valencia, donde se han escapado unos días en sus vacaciones del seminario que combinan con su labor en el grupo. Y no son los únicos. En el show había otros tres seminaristas en el escenario. “¿A que no lo parecemos?”, bromean. “Nosotros no queremos convencer a nadie de nada, vivimos una cosa y la mostramos. Hoy, por cómo estamos culturalmente, es imposible convencer a nadie por la vía de la palabra, la gente lo tiene que vivir y hacerlo experiencia”, entienden. Y ahí es donde ha sido clave el calado que están logrando con su música.

No obstante, defienden: “No nos hemos inventado nada. Está todo dicho. La Iglesia es la continuidad en la discontinuidad que implica que los tiempos cambian y que para ser fiel al mensaje de Jesús hay que hablar en el idioma del hoy. Esa es nuestra misión”. Al plantear si este 'hoy' debería incluir modernizar de alguna forma a la Iglesia, Jaime indica que al mirar hacia el pasado, “esta es la única institución que se ha mantenido siempre pese a las locuras que han ocurrido, las cosas que se han hecho mal y las que se han hecho fenomenal. Con idas y venidas. Su historia se escribe recto con renglones torcidos, y esto ha aportado una reflexión. No quiere que seamos infelices, sus normas no vienen a fastidiarnos. Todo lo que dice, aunque a veces nos cueste entenderlo, es para que seamos felices”.

Nacho sostiene que el mensaje que transmiten, el Evangelio, “es el que se considera que es la verdad”. “Lo que puede cambiar es la manera en la que lo transmites. Pero Jesús ya lo ha dicho todo, está escrito y en eso creemos. Si la Iglesia se tiene que modernizar y cambiar su mensaje, eso nunca va a suceder”, añade. Para argumentarlo pone como ejemplo que “si para modernizar un coche hubiera que quitarle dos ruedas, dejaría de ser un coche”. Aun así, son conscientes de los debates que conlleva. “No siempre está claro”, reconoce Jaime, “por eso es importante estar abiertos y reflexionar”.

Nacho aboga igualmente por reconsiderar la concepción que se tiene del cura: “No es un supermán. Es una persona que tiene la misma humanidad que tú. Yo estoy en un seminario y me siguen gustando las mujeres, tomar copas y salir de fiesta. Y si no me gustara, tendría un problema. El problema está en poner una capa y una espada a los sacerdotes. La Iglesia está formada por seres humanos igual de pecadores que el resto de la humanidad. Ahora, estamos llamados a vivir coherentemente, pero eso no quiere decir que no la caguemos porque es imposible”.

Estoy en un seminario y me siguen gustando las mujeres, tomar copas y salir de fiesta. Y si no me gustara, tendría un problema. El problema está en poner una capa y una espada a los sacerdotes.

Nacho Miembro de Hakuna

El éxito como “capricho de Dios”

Ambos continuarán combinando su formación en el seminario con Hakuna, que el año que viene lanzará un nuevo disco. Y con él, tratarán de seguir extendiendo el éxito de su música. Patricia Pareja, otra de las integrantes del grupo, recuerda a este medio que cuando ella entró ya habían lanzado el primer volumen. “Me contaron que cuando a 'Josepe' se le ocurrió la idea muchos le dijeron que era una locura, que no iba a vender nada”, comparte. Para ella, el motivo por el que están consiguiendo que lo que hacen sea tan “de verdad es que por encima del proyecto está la familia”. Cuando ella entró, nunca había compuesto música. Y, sin embargo, ahora es autora de temas como Descalzos, que indica que “surgió a raíz de una vivencia personal a la que llevaba tiempo dándole vueltas y que un día rezando le vino a la cabeza”.

Esta canción fue una de las que Hakuna se reservó para el final del concierto, que culminó con Huracán. “Y un huracán / Romperá el cielo desde mi garganta / Gritándote: '¿dónde estás cuando me haces falta? / Y me han dado respuestas / Pero no sé qué hacer / He prometido seguirte / Sin entender / Y hay un eco en lo hondo / Que me empuja hacia ti / Y aunque sea sin sentirte / Te buscaré”, fueron algunos de los versos que resonaron con euforia en el pabellón antes de que las luces volvieran a encenderse.

José Pedro Manglano asegura que la intención del grupo, de cara a futuro, es “dejar que la vida fluya”. Para él, juega a su favor “no haber planeado nada ni que haya una hoja de ruta ni objetivos que cumplir a nivel empresarial”. No en vano, defiende que el éxito de Hakuna “es un capricho de Dios, que ha tenido ganas de que esto surja y crezca. Quiere dar a su Iglesia un carisma y una forma de vivir nueva”. Y hacerlo estando cerca de los jóvenes.

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