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    <title><![CDATA[elDiario.es - Libros]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Libros]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Han Kang utiliza la violencia de la tinta y la sangre contra el trauma]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/han-kang-utiliza-violencia-tinta-sangre-trauma_1_13185642.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a4823f26-82b4-4103-a401-565b04098519_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142046.jpg" width="7428" height="4178" alt="Han Kang utiliza la violencia de la tinta y la sangre contra el trauma"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La premio Nobel de Literatura 2024 participará en los Diálogos de Sant Jordi con motivo de la recuperación de su novela publicada en 2010</p><p class="subtitle">Poesías perturbadoras y un optimista cuento infantil, el lado más desconocido de la premio Nobel Han Kang
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/poesias-perturbadoras-optimista-cuento-infantil-lado-desconocido-premio-nobel-han-kang_1_12465335.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Han Kang</a> (Gwangju, 1970) asegura que escribe con todo el cuerpo, y esa conciencia de la corporeidad se filtra en primera fila en su narrativa. El caso m&aacute;s paradigm&aacute;tico es, sin duda, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/vegetariana-metamorfosis-femenina-sangrienta_128_3495860.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La vegetariana</em></a> (2007), una novela de la que pocos ser&iacute;an capaces de describir con precisi&oacute;n la apariencia externa de su protagonista, pero de quien, sin embargo, es sencillo evocar la sensaci&oacute;n de angustia creciente que surge desde dentro, desde las entra&ntilde;as. Y, no menos importante, c&oacute;mo sus decisiones vitales tienen efectos en el cuerpo, que, lejos de manifestar un control de s&iacute; misma, canaliza toda la presi&oacute;n social, toda la violencia.
    </p><p class="article-text">
        La violencia (o, mejor, las violencias) es otro elemento clave en la obra de la ganadora del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/han-kang-nobel-mirada-insolita-cruda-violencia-humana_1_11724452.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nobel de Literatura 2024</a>. Una violencia que puede ser de muchos tipos, pero que, incluso cuando va acompa&ntilde;ada de agresi&oacute;n f&iacute;sica &ndash;a menudo ilustrado con la imagen de un animal herido, siempre reviste un calado m&aacute;s hondo, trascendental. La violencia de la sociedad cuando el individuo se atreve a desafiar sus normas, como la protagonista de <em>La vegetariana</em>; la violencia de las guerras, que lastra a sus v&iacute;ctimas directas y lega una herencia de heridas sin cicatrizar a los descendientes, como sucede en <em>Actos humanos</em> (2014) con la masacre de Gwanju de 1980 y en<em> </em><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/leer-han-kang-mane-sangre-nieve-ultima-premio-nobel-llega-librerias_1_11924364.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Imposible decir adi&oacute;s</em></a><em> </em>(2021) con la guerra de Corea (1950-1953); o la violencia de los desgarros personales, las p&eacute;rdidas &iacute;ntimas como el duelo o la separaci&oacute;n, en el caso de <em>La clase de griego</em> (2011) y <em>Blanco</em> (2016).
    </p><p class="article-text">
        La violencia surge siempre del ser humano, de esos seres intensamente corp&oacute;reos que en las narraciones de Han Kang suelen experimentar, adem&aacute;s, una manifestaci&oacute;n f&iacute;sica que responde a ese da&ntilde;o (amputaciones, mudez, v&oacute;mitos, fiebre, deterioro general). Hay sangre, tambi&eacute;n, en sus libros; no es de las que corren un tupido velo ante las escenas m&aacute;s crudas (abusos, mutilaciones, descomposici&oacute;n), sino que se recrea, aunque nunca de manera gratuita. Su &uacute;ltimo libro traducido al castellano ya lo anuncia desde su t&iacute;tulo: <em>Tinta y sangre</em> (Random House, 2026, trad. Sunme Yoon), que no es el m&aacute;s reciente, sino que lo public&oacute; en 2010, justo despu&eacute;s de <em>La vegetariana</em>.
    </p><h2 class="article-text">La conexi&oacute;n con 'Imposible decir adi&oacute;s'</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s que a <em>La vegetariana</em>, sin embargo, el parecido hay que busc&aacute;rselo con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/leer-han-kang-mane-sangre-nieve-ultima-premio-nobel-llega-librerias_1_11924364.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Imposible decir adi&oacute;s</em></a>, que puede leerse como la culminaci&oacute;n del planteamiento de <em>Tinta y sangre</em>. En ambos, la protagonista es una escritora de mediana edad de Se&uacute;l que apenas revela informaci&oacute;n de s&iacute; misma; una mujer discreta, que casi querr&iacute;a hacerse invisible, hasta que ocurre algo que la fuerza a salir de su rutina. Ese algo tiene que ver con una amiga, una amiga con una vocaci&oacute;n art&iacute;stica (la pintura en <em>Tinta y sangre</em>, el cine en <em>Imposible decir adi&oacute;s</em>), que, parece, ha osado arriesgar m&aacute;s que ella y ha salido trasquilada.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/a19cdd14-3868-4df0-a4f0-ddc3fe527c5e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Es entonces, cuando la amiga pierde pie, cuando la voz principal entra en escena, toma las riendas: en <em>Imposible decir adi&oacute;s, </em>la amiga se hallaba convaleciente y le ped&iacute;a ayuda; pero, en <em>Tinta y sangre,</em> la amiga ha muerto de manera repentina, y es su negaci&oacute;n ante la explicaci&oacute;n dada &ndash;un supuesto suicidio&ndash; lo que hace que la narradora reaccione para tratar de esclarecer las causas del suceso y, como consecuencia, rendir cuentas. Esa b&uacute;squeda, no obstante, act&uacute;a como un espejo en el que no puede evitar mirarse, y al final son sus propias heridas, las que acall&oacute;, las que salen a la luz.
    </p><p class="article-text">
        La escritora y la pintora se conoc&iacute;an desde ni&ntilde;as; de hecho, la protagonista conoce m&aacute;s a la joven que fue su amiga en el pasado que a la artista en la que se convirti&oacute;. Por eso, sus pasos son titubeantes: se enfrenta a un cr&iacute;tico, un especialista en sus pinturas, que es quien defiende que la muerte fue un suicidio. La protagonista se entrevista con &eacute;l, visita el taller de su amiga, recuerda la etapa en la que ella tambi&eacute;n pintaba, cuando aprend&iacute;an juntas. Su mentor fue el t&iacute;o de su compa&ntilde;era, un hombre enfermizo y solitario con una pasi&oacute;n por la astrof&iacute;sica; esas reflexiones sobre el universo se trasladan a la escritura.
    </p><p class="article-text">
        Aunque, a primera vista, se podr&iacute;a tener la tentaci&oacute;n de calificar la historia como <em>thriller </em>(la editorial utiliza el t&eacute;rmino, consciente de su valor comercial), no hay que enga&ntilde;arse: la narraci&oacute;n de Han Kang, y esto es algo muy bueno, no se amolda a ning&uacute;n g&eacute;nero; es enemiga de la rapidez, de las emociones fuertes programadas; y siempre, siempre, va m&aacute;s all&aacute; de lo aparente, se ramifica por recovecos imposibles de adivinar de entrada. Es profunda, compleja, desconcertante. Crece de manera org&aacute;nica, como una expansi&oacute;n de la mente de la autora, torturada por las migra&ntilde;as y enmara&ntilde;ada por los sue&ntilde;os, que con frecuencia salpimientan sus trabajos.
    </p><h2 class="article-text">Una prosa m&aacute;s suave</h2><p class="article-text">
        Como la rama de un &aacute;rbol, la trayectoria de los personajes puede alargarse, robustecerse, enredarse, florecer&hellip; o quebrarse. No es una l&iacute;nea recta ni una carrera de obst&aacute;culos; se trata, m&aacute;s bien, de un descenso a diferentes ritmos, sobre distintas superficies. Una ca&iacute;da de la que, como en la vida misma, se puede emerger o no. Ese &ldquo;o no&rdquo; no significa tanto desaparecer o morir como dejar de avanzar, dejar de progresar en la existencia; ese estado de anclaje perpetuo en el pasado en el que quedan quienes han sobrevivido a un gran trauma o de quienes han sufrido una p&eacute;rdida irreparable.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como la rama de un árbol, la trayectoria de los personajes puede alargarse, robustecerse, enredarse, florecer… o quebrarse. No es una línea recta, no es una carrera de obstáculos; se trata, más bien, de un descenso a diferentes ritmos, sobre distintas superficies</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En comparaci&oacute;n con <em>Imposible decir adi&oacute;s</em> &ndash;que, a todo esto, no es del todo justa, dado que, m&aacute;s all&aacute; de los rasgos en com&uacute;n, esta ahonda en la memoria de la guerra, un tema ausente en <em>Tinta y sangre</em>&ndash;, esta nueva recuperaci&oacute;n es una novela menos penetrante, que adolece quiz&aacute; de un final un tanto apresurado. Se le pueden atribuir los calificativos habituales a su prosa &ndash;desasosegante, hipn&oacute;tica, dura, de intensidad creciente&ndash;; pero lo son, por as&iacute; decir, en un nivela m&aacute;s suave que en otras ocasiones, aunque un &ldquo;nivel m&aacute;s suave&rdquo;, en Han Kang, sigue siendo literatura de alto voltaje, de la que quiz&aacute; no se llega a entender del todo, envuelta en la nebulosa eterna del misterio de la creaci&oacute;n, como aquello de lo que se ocupa: el otro, el arte, el universo y hasta los abismos propios.
    </p><p class="article-text">
        Un &uacute;ltimo elemento recurrente: el uso del color blanco con el contraste de la sangre; el color de la inocencia manchado, corrompido para siempre, como met&aacute;fora de la vida, de toda vida. Como el blanco de los p&aacute;jaros que fascinan a Han Kang o el blanco la nieve; la novela transcurre durante el invierno, en esa Corea del Sur nevada y g&eacute;lida. Hay algo en la naturaleza de la autora que conjuga a la perfecci&oacute;n con ese tiempo de pausa, de hibernaci&oacute;n, que representa esta estaci&oacute;n. Y con el fr&iacute;o, no como cualidad inherente a su voz narrativa sino como desregulador de la temperatura corporal y emocional de los personajes, de factor que los vuelve (m&aacute;s) vulnerables, los expone.
    </p><h2 class="article-text">Una literatura que no responde a f&oacute;rmulas</h2><p class="article-text">
        Siempre es dif&iacute;cil hablar de los libros de Han Kang, lo que tambi&eacute;n dice mucho a su favor: no se la puede encasillar, su literatura no responde a f&oacute;rmulas. Ella tampoco se prodiga en explicaciones: no frecuenta el circuito literario, concede pocas entrevistas y carece de redes sociales. Se dedica a lo importante, que es la literatura; literatura hecha con calma, con precisi&oacute;n, y que tal vez por eso mismo pide relectura, pide volver a ella. <em>Ce que l'on fait avec le temps, le temps le respecte</em> (Lo que se hace con tiempo, el tiempo lo respeta), dec&iacute;a Auguste Rodin. Cada palabra de Han Kang lo certifica.
    </p><p class="article-text">
        Pese a su discreci&oacute;n, de vez en cuando hace una excepci&oacute;n y se deja ver por el p&uacute;blico, como este martes en la ciudad condal, donde conversar&aacute; a las 19:30 h en el Centro de Cultura Contempor&aacute;nea de Barcelona <a href="https://www.barcelona.cat/es/que-hacer-en-bcn/cultura/detall/dialegs-de-sant-jordi-han-kang-99400777034" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">(CCCB)</a> con la escritora <a href="https://www.eldiario.es/nidos/mar-garcia-puig-dia-congreso-dije-basta-llevo-cinco-dias-ver-hijos-respuesta-llevo-semanas_128_10096533.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar Garc&iacute;a Puig</a> (que tambi&eacute;n sabe lo suyo de mujeres, escritura y cuerpo), en el marco del ciclo Di&agrave;legs de Sant Jordi. Quien pueda, que aproveche. Para los dem&aacute;s, ah&iacute; est&aacute;n sus libros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/han-kang-utiliza-violencia-tinta-sangre-trauma_1_13185642.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2026 19:30:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Nobel de Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[25 años de ‘La sombra del viento’, el fenómeno literario que llevó la Barcelona gótica por todo el mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/25-anos-sombra-viento-fenomeno-literario-llevo-barcelona-gotica-mundo_1_13186578.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/88348354-d72a-4737-a18c-02563e67ad84_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142052.jpg" width="2000" height="1125" alt="25 años de ‘La sombra del viento’, el fenómeno literario que llevó la Barcelona gótica por todo el mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Planeta publica una edición conmemorativa del gran éxito de Carlos Ruiz Zafón, que vendió más de veinticinco millones de ejemplares en todo el mundo</p><p class="subtitle">Jordi Évole: “Estoy orgulloso de que ‘Sidosa’ esté en los cines al lado de películas como ‘Torrente’ o ‘Mario Bros’”
</p></div><p class="article-text">
        En los albores del nuevo milenio, el manuscrito de un escritor desconocido, presentado al Premio Fernando Lara de Novela que convoca el Grupo Planeta, llam&oacute; la atenci&oacute;n de Enrique Murillo, uno de los lectores encargados de filtrar los textos para el jurado. En realidad, su autor no era un novato: llevaba cerca de diez a&ntilde;os curti&eacute;ndose en el &aacute;mbito juvenil, donde debut&oacute; con gran &eacute;xito en 1993 con <em>El pr&iacute;ncipe de la niebla</em>, novela ganadora de la primera edici&oacute;n del prestigioso Premio Edeb&eacute; en esta categor&iacute;a, reeditada muchas veces ya desde antes del salto a la fama de su art&iacute;fice. 
    </p><p class="article-text">
        En aquella &oacute;pera prima, como en los tres t&iacute;tulos que la siguieron, ya se perfilaban los rasgos que hab&iacute;an de definir el universo narrativo de su creador, a saber: la atm&oacute;sfera g&oacute;tica, deudora de la novela inglesa del siglo XIX; un misterio que coquetea sin pudor con lo sobrenatural, aunque sin entrar de lleno en la literatura fant&aacute;stica; un protagonista adolescente, en esa edad de los descubrimientos que contiene tanta emoci&oacute;n como esp&iacute;ritu de la aventura; y, en general, una historia en la que la acci&oacute;n convive en una dimensi&oacute;n &iacute;ntima que permite empatizar con los personajes y crecer con ellos. 
    </p><p class="article-text">
        Pero entonces, cuando Enrique Murillo ley&oacute; el manuscrito, a&uacute;n no se sab&iacute;a nada de eso. La literatura infantil y juvenil habita su propio circuito al margen, al que pocos adultos se asoman (y no sin condescendencia). Quiz&aacute; este desconocimiento de su trayectoria previa jug&oacute; incluso a favor del autor, porque evit&oacute; que su nueva obra se encasillara en la misma categor&iacute;a, lo que, a efectos pr&aacute;cticos, habr&iacute;a reducido su p&uacute;blico potencial. Sin embargo, esta vez el camino iba a ser diferente. 
    </p><p class="article-text">
        Porque <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/claves-literarias-carlos-ruiz-zafon_1_6067026.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carlos Ruiz Zaf&oacute;n</a> (Barcelona, 1964-Los &Aacute;ngeles, 2020), ese autor tan discreto como omnipresentes fueron sus libros, quiso que aquel manuscrito tomara otro camino. No gan&oacute; el premio &ndash;es uno de aquellos casos en los que tiene mucha m&aacute;s relevancia la novela no ganadora que la premiada&ndash;, pero gan&oacute; un primer lector (y defensor) de lujo. Enrique Murillo no era un tipo cualquiera en el mundo editorial: recomend&oacute; al editor que publicara aquella novela, y as&iacute; se hizo. <em>La sombra del viento</em> (2001) dej&oacute; de ser un mont&oacute;n de papeles en los despachos y lleg&oacute; al mercado, al alcance de todos. 
    </p><h2 class="article-text">Una apuesta por la literatura comercial</h2><p class="article-text">
        El libro, envuelto en una cubierta en blanco y negro de aire nost&aacute;lgico, lleg&oacute; al mercado en 2001 con plena conciencia de lo que era: una apuesta por la literatura comercial, por las historias que hacen disfrutar, que proporcionan un entretenimiento sin pretensiones. Se le dedicaron escaparates y <em>stands </em>en las grandes cadenas de librer&iacute;as, cont&oacute; con una gran visibilidad pese a tener un autor desconocido. Aun as&iacute;, podr&iacute;a haber fracasado: no era la primera ni la &uacute;ltima apuesta en clave popular de Planeta; de hecho, cada a&ntilde;o hay alguna que otra. No es tan f&aacute;cil gestar un <em>best-seller</em>, aunque analizar las claves de su &eacute;xito<em> a posteriori </em>lo haga parecer as&iacute;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/212416f7-36e7-4fb9-91f5-c6214f6f65b6_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Sea como sea, aquel lanzamiento segu&iacute;a acompa&ntilde;ado de la buena fortuna, que le hizo llamar la atenci&oacute;n de numerosos lectores y colarse en los hogares entre los regalos de Navidad. Y no solo se vendi&oacute;, sino que ocurri&oacute; algo mucho m&aacute;s m&aacute;gico: se ley&oacute;, se ley&oacute; y mucho. Y r&aacute;pido: ten&iacute;a la insondable virtud de &ldquo;atrapar&rdquo;, contaba con un &ldquo;ritmo trepidante&rdquo; antes de que esta expresi&oacute;n se volviera manida. Se notaba el oficio del autor, curtido en mil lecturas de aventuras y suspense psicol&oacute;gico. No invent&oacute; ninguna t&eacute;cnica que no hubieran usado ya Wilkie Collins o Sir Arthur Conan Doyle, pero supo asimilar bien esas herramientas, hacerlas suyas e integrarlas en un relato m&aacute;s af&iacute;n a su tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        Y hab&iacute;a algo m&aacute;s: emoci&oacute;n. El suyo no era el entretenimiento vac&iacute;o que traer&iacute;a pocos a&ntilde;os despu&eacute;s Dan Brown con<em> El c&oacute;digo Da Vinci </em>(2003); en <em>La sombra del viento</em> hab&iacute;a algo m&aacute;s que la mera trama de b&uacute;squeda de pistas y resoluci&oacute;n del misterio, por mucho que el papel de esta no pueda infravalorarse. Ten&iacute;a algo m&aacute;s importante: personajes con entidad, con carisma, memorables. En concreto, una voz narrativa, la del joven Daniel Sempere, al que enseguida se toma afecto. Un chico humilde, hu&eacute;rfano de madre, que en las primeras p&aacute;ginas sufre por no ser capaz de recordar ya el rostro de su progenitora. 
    </p><p class="article-text">
        El Daniel del primer libro es un muchacho t&iacute;mido, que ha crecido entre los vol&uacute;menes de la librer&iacute;a de viejo de su padre, en un barrio discreto donde ha conocido de primera mano c&oacute;mo la polic&iacute;a franquista se ceba con los m&aacute;s vulnerables. Los libros, la ficci&oacute;n, le permiten forjarse un universo paralelo mientras crece, pero convertirse en adulto lo lleva a enfrentar el mundo de verdad, tras un singular rito de paso: el descubrimiento del Cementerio de los Libros Olvidados, una ocurrencia que termin&oacute; bautizando esta saga. 
    </p><h2 class="article-text">No es un pasa p&aacute;ginas inocuo</h2><p class="article-text">
        Dicen que la ficci&oacute;n comienza cuando lo extraordinario aparece en una vida ordinaria, y a Daniel se le cruza un enigma envuelto de peligro cuando toma prestado el libro de un tal Juli&aacute;n Carax. Lo que vive a partir de entonces lo empuja a crecer, de la mano de esa intriga de tintas paranormales, enraizada, eso s&iacute;, en la cruda realidad de la sociedad de posguerra. Por el camino, se enamora de Beatriz, la se&ntilde;orita que parece inalcanzable; y conoce al simpar Ferm&iacute;n Romero de Torres, un personaje que camufla las heridas bajo la m&aacute;scara del humor, y que podr&iacute;a haber salido de las p&aacute;ginas m&aacute;s inspiradas de Francisco Ib&aacute;&ntilde;ez. Este singular mentor gu&iacute;a a Daniel por la ciudad al tiempo que le abre los ojos sobre la cara m&aacute;s cruel del r&eacute;gimen. 
    </p><p class="article-text">
        Ese es un aspecto que se suele pasar por alto al enumerar sus cualidades: hay una cr&iacute;tica nada velada a los abusos del franquismo, al estado de pobreza y desamparo en el que qued&oacute; la mayor parte de la sociedad. Ferm&iacute;n, tan querido por los lectores por su lengua afilada, es un hombre que, como se revelar&aacute; con detalle a su debido tiempo, ha sufrido torturas y todo tipo de humillaciones. Es, m&aacute;s que nada, un superviviente. S&iacute;,<em> La sombra del viento </em>es un estupendo pasa p&aacute;ginas, con sus misterios y sus pasiones; pero no es inocuo, no del todo, y esto le confiere una humanidad conmovedora. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho,<em> La sombra del viento tiene </em>muchos aciertos: la construcci&oacute;n al estilo de los cl&aacute;sicos decimon&oacute;nicos, que asegura la tensi&oacute;n narrativa y es amable con el lector, al proporcionarle unos patrones conocidos; un elenco de personajes s&oacute;lido, representantes de diferentes capas de la sociedad, que evolucionan libro a libro; su condici&oacute;n de libro sobre libros <em>(bookish book),</em> con hallazgos como el Cementerio de los Libros Olvidados, que es como darle una palmadita en la espalda al lector ac&eacute;rrimo, es estar entre amigos; y, por supuesto, la recreaci&oacute;n de una Barcelona oscura y fascinante. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El escritor Carlos Ruiz Zafón, autor de &#039;La sombra del viento&#039;                            </span>
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        Quiz&aacute; esa sea la aportaci&oacute;n m&aacute;s genuina del autor: su mirada sobre Barcelona, la ciudad en la que creci&oacute; y con la que ya realiz&oacute; un primer esbozo en <em>Marina</em> (1999), la novela que precede a <em>La sombra en el viento</em> y que, m&aacute;s breve e intimista, el propio Carlos Ruiz Zaf&oacute;n consideraba su favorita. La clave de esa Barcelona reside, tal vez, en el hecho de que es sombr&iacute;a no solo por la posguerra, un dolor que impregna los sue&ntilde;os y las expectativas de los personajes; sino por un componente arcano, que juega con la ambig&uuml;edad de lo sobrenatural. No invent&oacute; el g&eacute;nero g&oacute;tico, pero lo trajo a su casa; y, de ah&iacute;, al mundo.
    </p><p class="article-text">
        Porque <em>La sombra del viento</em> cruz&oacute; fronteras, se convirti&oacute; en un &eacute;xito internacional sin precedentes. La elogi&oacute; <a href="https://www.carlosruizzafon.com/la-sombra-del-viento/historia-del-exito.php?seccion=que-opinan-los-criticos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hasta Stephen King</a>, que es como recibir el aplauso del Dickens del siglo XXI. Llev&oacute; Barcelona, la Barcelona zafoniana, por todo el globo; y a&uacute;n hoy sigue siendo una de las obras que m&aacute;s han hecho por descubrir la ciudad al mundo, signifique eso lo que signifique. Una Barcelona que &eacute;l ve&iacute;a como un mapa de t&uacute;neles laber&iacute;nticos, carriles de tren que conectan algo m&aacute;s que simples estaciones y puertas a almacenes insospechados y otros secretos cautivadores. 
    </p><h2 class="article-text">Virtudes y objeciones</h2><p class="article-text">
        Frente a ese imaginario seductor, sus cr&iacute;ticos se fijaron en la debilidad del estilo: que si un l&eacute;xico poco preciso, que si una expresi&oacute;n manida por aqu&iacute;, que si una cursiler&iacute;a por all&aacute;. Tambi&eacute;n se le reproch&oacute; alg&uacute;n anacronismo, aunque su prop&oacute;sito no fue nunca firmar una novela hist&oacute;rica o realista. O ciertas trampas en la resoluci&oacute;n del misterio, cierta falta de recursos (no deja de ser una sucesi&oacute;n de personajes que van confesando secretos, con m&aacute;s o menos mentiras). Y luego est&aacute;n los m&aacute;s exquisitos, claro, los que lo critican por su condici&oacute;n de novela popular, por no jugar en la liga de la gran literatura. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los prejuicios elitistas, no se puede negar que las objeciones tienen, en su mayor&iacute;a, fundamento. Con todo, que los &aacute;rboles no impidan ver el bosque: Carlos Ruiz Zaf&oacute;n no era el prosista m&aacute;s brillante, ni el novelista m&aacute;s innovador, ni el mejor art&iacute;fice de tramas de suspense; aun as&iacute;, ten&iacute;a algo. Ten&iacute;a dos virtudes poco comunes: por un lado, unas dotes de narrador que sumergen al lector en la historia; y, por otro, la evocaci&oacute;n de una atm&oacute;sfera absolutamente embriagadora, que deja poso m&aacute;s all&aacute; de la lectura (y que le ha reportado alg&uacute;n que otro imitador). 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, no estir&oacute; el chicle con los cuatro vol&uacute;menes: desde el principio ten&iacute;a la historia montada en su cabeza, con el acierto de &ldquo;renovar&rdquo; cada nueva entrega al narrarla seg&uacute;n los par&aacute;metros de un g&eacute;nero distinto:<em> La sombra del viento</em>, la novela de formaci&oacute;n: <em>El Juego del &Aacute;ngel</em>, la novela g&oacute;tica m&aacute;s truculenta y sobrenatural; <em>El prisionero del cielo</em>, la novela picaresca; y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/toda-literatura-carlos-ruiz-zafon_1_3720927.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El laberinto de los esp&iacute;ritus</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/toda-literatura-carlos-ruiz-zafon_1_3720927.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> la novela polic&iacute;aca. Gui&ntilde;os a autores como Oscar Wilde, Mary Shelley, Emily y Charlotte Bront&euml;, Charles Dickens, Victor Hugo, Sir Arthur Conan Doyle, Alexandre Dumas o Henry James. 
    </p><h2 class="article-text">Qui&eacute;n era Carlos Ruiz Zaf&oacute;n</h2><p class="article-text">
        De &eacute;l, de Carlos Ruiz Zaf&oacute;n, se sabe lo poco que &eacute;l quiso que se supiera. Particip&oacute; en las campa&ntilde;as de lanzamiento de sus libros, pero, por lo dem&aacute;s, mantuvo un perfil bajo, no quiso ser columnista ni formar parte de la esfera p&uacute;blica. Durante su primera etapa profesional, se gan&oacute; la vida (y nada mal) como publicista. El Premio Edeb&eacute; le permiti&oacute; dar un giro a su carrera y a su vida, y se march&oacute; a la ciudad de los sue&ntilde;os, Los &Aacute;ngeles, donde residi&oacute; hasta su muerte. Trabaj&oacute; en la industria del cine y continu&oacute; escribiendo. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/ceaea47d-0775-4c68-880c-bdda228fd3c1_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Como ni&ntilde;o de la Barcelona de posguerra &ndash;aquella que tan bien retrat&oacute; en <em>Marina</em>, quiz&aacute; su obra m&aacute;s autobiogr&aacute;fica&ndash;, el arte de Gaud&iacute; y una temprana fascinaci&oacute;n por los dragones &ndash;ten&iacute;a una colecci&oacute;n con figuras de todo tipo&ndash; avivaron su imaginaci&oacute;n y le permitieron cruzar los muros de la realidad gris que lo rodeaba. El cine, otra influencia clave, termin&oacute; de estimular su mente, una mente que, aunque impregnada de letras, &eacute;l dec&iacute;a que le funcionaba m&aacute;s bien como la de un arquitecto, entend&iacute;a la ciudad como una capa de planos, con cada engranaje tan bien encajado como en sus ficciones. 
    </p><p class="article-text">
        Esa ciudad le llev&oacute; a vender m&aacute;s de veinticinco millones de ejemplares en todo el mundo, en m&aacute;s de treinta idiomas, adem&aacute;s de recibir <a href="https://www.carlosruizzafon.com/reconocimientos.php" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">numerosos galardones</a>. Ahora vuelve a las librer&iacute;as con una <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-la-sombra-del-viento-edicion-con-cantos-tintados/446456" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">edici&oacute;n especial</a> que, siguiendo las &uacute;ltimas tendencias, tiene los cantos tintados. Hay obras que no valen un Nobel, quiz&aacute;, pero que generan un fen&oacute;meno social que, a su modo, tiene tambi&eacute;n un valor incuestionable. Porque influye, en la vida y en quienes escribir&aacute;n despu&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Tal vez porque conoci&oacute; las telara&ntilde;as del s&eacute;ptimo arte, nunca quiso vender los derechos para una adaptaci&oacute;n audiovisual; tampoco quiso inaugurar un Cementerio de los Libros Olvidados real. Defend&iacute;a que no todo tiene que convertirse en materia de cine, no todo se deb&iacute;a explotar hasta el infinito solo porque se presente la oportunidad; hay historias, imaginarios, que pertenecen a la palabra escrita, y ah&iacute; deben permanecer. Por eso, hoy, para volver a esa Barcelona hipn&oacute;tica, o para entrar en ella por primera vez, no vale ning&uacute;n atajo, ning&uacute;n suced&aacute;neo: tan solo queda el camino, viejo pero seguro, de leer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/25-anos-sombra-viento-fenomeno-literario-llevo-barcelona-gotica-mundo_1_13186578.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Apr 2026 20:09:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[25 años de ‘La sombra del viento’, el fenómeno literario que llevó la Barcelona gótica por todo el mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Barcelona,Escritores,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dahlia de la Cerda, escritora: “Si fuéramos más malas ni los hombres ni otras mujeres abusarían tanto de nosotras”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/dahlia-cerda-escritora-si-fueramos-malas-hombres-mujeres-abusarian_1_13174867.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/591aa8b3-a5c3-4fdc-84e5-454c7237f5a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dahlia de la Cerda, escritora: “Si fuéramos más malas ni los hombres ni otras mujeres abusarían tanto de nosotras”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora, de origen popular y convertida en fenómeno editorial, escribe sobre las violencias que atraviesan y encienden las vidas de las mujeres de su país
</p><p class="subtitle">La España vacía cambia de estrategia: las iglesias deben generar los recursos económicos para ser restauradas
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/dahlia-cerda-mexicana-desafio-consejo-no-escribir-feminicidios-realidad-abrumadora_1_11348245.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dahlia de la Cerda</a> (Aguascalientes, M&eacute;xico, 1985) dice que <em>Perras de reserva</em> (SextoPiso, 2023) fue el libro que le cambi&oacute; la vida. El que la sac&oacute; de la venta ambulante, de trabajos precarios, de tener que empe&ntilde;ar un ordenador una y otra vez para poder costearse sus cosas y dejar de escribir en los huecos de la comida, por las noches, y en los resquicios que le dejaba una vida laboral que le quitaba la suya propia. Un libro que empez&oacute; a gestarse despu&eacute;s de un asesinato. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/escribir-feminicidio-hermana_1_8143786.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un feminicidio</a>. El de su prima hermana con la que se hab&iacute;a criado y con la que, de ni&ntilde;a y adolescente, compet&iacute;a por el amor de su madre. 
    </p><p class="article-text">
        El libro se convirti&oacute; en todo un fen&oacute;meno de masas en su M&eacute;xico natal tras haber sido rechazado varias veces porque &ldquo;a nadie le interesan esos temas&rdquo;. Se trataba de un compendio de relatos narrados en primera persona que cuentan las dificultades y los peligros derivados de haber nacido mujer, y los enfrentan con los recursos que la vida les ofrece, obligadas una y otra vez a dirimir d&oacute;nde se sit&uacute;a la frontera entre el bien y el mal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi prima y yo nos llev&aacute;bamos fatal, yo era una g&oacute;tica y ella iba de &lsquo;buchona&rsquo;, que es como all&iacute; se llama a las que van de novias del narco&rdquo;, rememora De la Cerda, en conversaci&oacute;n con elDiario.es, sentada en un sof&aacute; verde botella en el recibidor de un hotel en la calle Princesa de Madrid. Es su primera visita a Espa&ntilde;a desde que estallara el boom de ese primer libro (publicado por primera vez en M&eacute;xico en 2019). Su edici&oacute;n en ingl&eacute;s, titulada <em>Reservoir Bitches</em>, qued&oacute; finalista del Premio Booker internacional en 2025.
    </p><p class="article-text">
        Cuando mataron a su prima, la respuesta que obtuvo la familia a nivel institucional fue que lo dejaran estar, que era un caso complejo, que era mejor que no lo movieran. &ldquo;Nos dijeron que esto era lo que pasaba cuando una se juntaba con personas incorrectas, que la dej&aacute;ramos descansar, que nada nos la iba a traer de vuelta&rdquo;, relata la escritora para decir que aquello la enfad&oacute; &ldquo;much&iacute;simo&rdquo;. 
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            <span class="title">
                La escritora Dahlia de la Cerda, durante una entrevista con EFE                             </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Yo quer&iacute;a saber lo que pas&oacute; y tuve claro que la &uacute;nica manera de enterarme iba a ser por mi cuenta&rdquo;, contin&uacute;a para se&ntilde;alar que, a d&iacute;a de hoy, est&aacute; convencida que aquel asesinato, ocurrido en 2012, no ten&iacute;a nada que ver con el crimen organizado. Que la historia iba por otros derroteros. &ldquo;Fue entonces, buscando, cuando vi que el mismo d&iacute;a que mataron a mi prima hab&iacute;an matado a otras siete m&aacute;s y al d&iacute;a siguiente tambi&eacute;n. Y al siguiente, y al siguiente, y que de todas ellas, menos dos, se sab&iacute;a el nombre de los culpables. Una era mi prima&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sigue sin saber qui&eacute;n lo hizo ni por qu&eacute;, pero no ha parado de escribir sobre las violencias que rodean a la mujer mexicana y que afectan a miles de familias a lo largo y ancho del pa&iacute;s. &ldquo;Y, casi todas, son muertas a manos de quienes dicen quererlas&rdquo;, zanja.
    </p><p class="article-text">
        Escribe De La Cerda en su antolog&iacute;a que, cada tres horas y veinticinco minutos, en M&eacute;xico una mujer muere descuartizada, asfixiada, violada, molida a golpes, quemada viva, mutilada, descosida a pu&ntilde;aladas, con los huesos rotos y la piel amoratada. &ldquo;Cuerpo de una mujer, una mujer m&aacute;s, Una mujer cualquiera, una mujer sin nombre. El cuerpo sin vida fue encontrado. Pero ninguno era el tuyo&rdquo;, escribe en su obra.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cosas de chicas</strong></h2><p class="article-text">
        Entonces ten&iacute;a tres trabajos y se propuso escribir de aquello, de las muertes violentas de ellas. &ldquo;Mi situaci&oacute;n era la m&aacute;s precaria del mundo, trabajaba en un <em>call center</em>, vendiendo Avon y los domingos en un Tianguis (un mercado ambulante tradicional). Un lugar bastante mafioso y en el que cualquier cosa insignificante te puede significar un problema. Me com&iacute;a la vida&rdquo;, asegura. Pero siempre encontraba un rato para escribir, aunque fuera en el ba&ntilde;o o sobre la mesita del Tianguis. Porque ella siempre supo que quer&iacute;a ser escritora. As&iacute; que empez&oacute; a solicitar becas sin descanso para poder comprar un poco de tiempo con el que ponerse a escribir.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me decían que aquello no era literatura, que nadie quiere leer de mujeres asesinadas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Dahlia de la Cerda</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Pero me las negaban todo el rato, me dec&iacute;an que aquello no era literatura, que nadie quiere leer de mujeres asesinadas&rdquo;, contin&uacute;a. Se lo dijo hasta su psic&oacute;loga, que el tema de los feminicidios no iba a vender demasiado, que se buscara otra cosa. Hasta que, en 2014, la argentina Selva Almada public&oacute; <em>Chicas muertas</em> (Penguin Random House). Y, al a&ntilde;o siguiente, a De la Cerda le dieron la beca.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Almada abri&oacute; el camino, el jurado ley&oacute; mi proyecto y entendi&oacute; lo que quer&iacute;a hacer&rdquo;, asegura la mexicana para se&ntilde;alar que ese dinero le resolvi&oacute; algunos problemas de precariedad, aunque no todos. &ldquo;Esa beca me permiti&oacute; entrar de correctora de estilo en un peri&oacute;dico&rdquo;, contin&uacute;a para recordar que era un momento vital en el que ella estaba llena de rabia y, adem&aacute;s, atravesaba varios duelos. &ldquo;El dinero ayudaba, pero no lo solucionaba todo&rdquo;, prosigue para contar que, una vez terminado, ella pensaba autopublicar su libro, pero su tutora la detuvo, le dijo que no, que, se esperase a tener un libro m&aacute;s maduro y, cuando por fin estuviera pulido del todo, se lo enviara a una editorial.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El poder del boca a boca</strong></h2><p class="article-text">
        As&iacute; lo hizo y, cuando por fin se public&oacute; de la mano de Tierra Adentro en 2019, comenz&oacute; a generar revuelo. &ldquo;Me llegaban buenas y malas cr&iacute;ticas desde el principio. Empez&oacute; a generar pol&eacute;mica&rdquo; dice para explicar que, a su juicio, se la criticaba como un &ldquo;disciplinamiento de clase&rdquo;. &ldquo;Dec&iacute;an que no hab&iacute;a ning&uacute;n valor art&iacute;stico hablando de cuestiones est&eacute;ticas y que eso era porno miseria porque solo mostraba lo peor de M&eacute;xico. Que era un libro que buscaba agradar en el extranjero para que se conformaran los prejuicios sobre el pa&iacute;s. Y hab&iacute;a, sobre todo, cr&iacute;tica de mis colegas escritores&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Pero el libro triunf&oacute; dentro de su propio pa&iacute;s, volaron los ejemplares, le escrib&iacute;an constantemente para clubes de lectura. Vendi&oacute; much&iacute;simo, fue todo un &eacute;xito y le cambi&oacute; la vida a nivel econ&oacute;mico. &ldquo;Yo sigo viviendo mi vida como lo hac&iacute;a antes, nunca me ha interesado el lujo, s&eacute; donde est&aacute; mi clase, pero ahora me puedo permitir vivir mucho mejor. Me puedo permitir cosas que antes no&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo sigo viviendo mi vida como lo hacía antes, nunca me ha interesado el lujo, sé donde está mi clase, pero ahora me puedo permitir vivir mucho mejor</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Dahlia de la Cerda</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tras <em>Perras de Reserva</em> llegaron &lsquo;Desde los zulos' (2024, Sexto Piso) y &lsquo;Medea me cant&oacute; un corrido&rsquo; (2024, &Iacute;dem), libros que han cimentado la carrera fulgurante de la mexicana. &ldquo;Me di cuenta de que estaba pasando algo con mi literatura cuando empezaron a llegarme, a diario, peticiones a Instagram para unirme a clubes de lectura del libro&rdquo;, comenta la autora, que termin&oacute; de tomar conciencia de su poder narrativo cuando se llenaron hasta los topes las presentaciones de sus libros. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En una se quedaron cien personas fuera, no me lo pod&iacute;a creer&rdquo;, relata De la Cerda, que casi se cay&oacute; de culo cuando le lleg&oacute;, por primera vez, el importe de las regal&iacute;as. &ldquo;Nunca pens&eacute; que mi literatura se fuera a convertir en un fen&oacute;meno&rdquo;, confiesa para se&ntilde;alar que, lo que m&aacute;s le impacta es cuando mujeres se le acercan y le dicen que sus escritos les ayudaron a aceptar una depresi&oacute;n, a ir al psiquiatra, a dejar una relaci&oacute;n abusiva. &ldquo;Es impresionante esto de poder impactar en la vida de la gente&rdquo;, opina la escritora, que no se olvida de sus or&iacute;genes y de los temas que ella quiere tratar, que son los de la violencia y de quienes viven en las periferias de nuestras sociedades.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quiero escribir, seguir escribiendo, sobre las mujeres que reciben violencia pero que tambi&eacute;n la ejercen. Que pueden ser v&iacute;ctimas y victimarias al mismo tiempo&rdquo;, declara para se&ntilde;alar una cosa que a ella le marc&oacute; de chica y que lleva a gala. Cuando la acosaban en el colegio, le dijeron que ten&iacute;a que devolver el golpe, que es la &uacute;nica manera de que, a veces, te dejen en paz. &ldquo;&iexcl;A m&iacute; me funcion&oacute;! Me ha funcionado siempre. Yo creo que las mujeres somos demasiado buenas, que tenemos que ser m&aacute;s malitas. Que si fu&eacute;ramos un poco m&aacute;s malas, m&aacute;s violentas, ni los hombres ni tampoco otras mujeres abusar&iacute;an tanto de nosotras&rdquo;, zanja.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/dahlia-cerda-escritora-si-fueramos-malas-hombres-mujeres-abusarian_1_13174867.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 20:21:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dahlia de la Cerda, escritora: “Si fuéramos más malas ni los hombres ni otras mujeres abusarían tanto de nosotras”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,México,Feminicidios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Máximo Pradera: "No hace falta ser ignorante para ser retrógrado, pero ayuda mucho"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/maximo-pradera-no-falta-ignorante-retrogrado-ayuda_1_13170274.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db36ab2e-463d-4ad1-877e-ac023065ad12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x97y52.jpg" width="1200" height="675" alt="Máximo Pradera: &quot;No hace falta ser ignorante para ser retrógrado, pero ayuda mucho&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor publica 'Memorias de un nieto confuso', una autobiografía sobre su particular familia en la que caben desde un fundador de la Falange (Rafael Sánchez Mazas) a uno de los cantautores más incómodos del franquismo (Chicho Sánchez Ferlosio)</p><p class="subtitle">Patrizia Escoín, cantante de Los Romeos: “En los 90 el mundo del rock era un campo de nabos y una machirulada”
</p></div><p class="article-text">
        Nieto de uno de los fundadores de la <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/detenidas-13-personas-ataque-falange-universidad-complutense-madrid-semana-8m_1_13099174.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Falange</a>, hijo de uno de sus grandes adversarios, sobrino de uno de los cantautores m&aacute;s contrarios al franquismo, y tambi&eacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/carmen-martin-gaite-carmina-lado-personal-escritora-nuevo-libro-inedito-cartas-recuerdos_1_12043591.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carmen Mart&iacute;n Gaite</a> y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/escritor-irreverente-canso-novelas-ensayo_1_1618416.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rafael S&aacute;nchez Ferlosio</a>; <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/maximo-pradera_1_3990967.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">M&aacute;ximo Pradera</a> creci&oacute; rodeado de intelectuales que forman parte de la historia de Espa&ntilde;a, a quienes ha reunido en <em>Memorias de un nieto confuso</em> (Navona). 
    </p><p class="article-text">
        Un libro en el que el escritor, periodista y music&oacute;logo defiende que &ldquo;cada familia es un campo de batalla ideol&oacute;gico disfrazado de &aacute;lbum fotogr&aacute;fico&rdquo;. El autor indica que la &uacute;nica diferencia de la suya con la del resto, es que esta batalla la libraron en p&uacute;blico. Ahora bien, igual que al resto, a los sucesores les ha tocado heredar un pasado inc&oacute;modo y tener que decidir qu&eacute; hacer con &eacute;l. Su elecci&oacute;n: &ldquo;Convertir el plomo de la herencia franquista en el oro de la provocaci&oacute;n democr&aacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ha llevado ser nieto de </strong><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/sanchez-mazas-falangista-responsable-espana-resucito-fusilamiento-fallido_1_12513840.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Rafael S&aacute;nchez Mazas</strong></a><strong>, fundador de la Falange y uno de los autores del </strong><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/cara-sol-camisa-rota-cuerpo-sucio-comer-resistencia-musical-carceles-franco_1_10434885.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Cara al sol</strong></em></a><em><strong>?</strong></em><strong> Una canci&oacute;n que ahora no se usa tanto, pero a veces s&iacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y puede llegar a sonar m&aacute;s si las cosas se tuercen. A mi madre no le gust&oacute; nada [la novela de Javier Cercas] <em>Soldados de Salamina</em>, a m&iacute; m&aacute;s. Viene a decir que S&aacute;nchez Mazas fue el gran ide&oacute;logo de la Guerra Civil, que sin &eacute;l no la habr&iacute;a habido porque no habr&iacute;an tenido soporte ideol&oacute;gico para alzarse. Mi padre me dijo cuando le pregunt&eacute; que era una licencia literaria de Cercas. El peso ideol&oacute;gico de mi abuelo fue m&aacute;s bien accesorio, en detallitos, en el grito de &ldquo;arriba Espa&ntilde;a&rdquo;, el yugo y la flecha; pero tanto como ser el gran ide&oacute;logo de la sublevaci&oacute;n militar como dice el libro, no.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; decidi&oacute; escribir este libro sobre su familia en este momento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En mi anterior habl&eacute; sobre mi experiencia con el c&aacute;ncer, <em>El c&aacute;ncer y la madre que lo pari&oacute;</em>, que fue muy gorda porque es enfrentarte con la muerte, aunque ya estoy bien. Te cambia la mentalidad respecto a todo, la vida, tu familia. Probablemente, sin haber atravesado la enfermedad no lo habr&iacute;a escrito, pero ahora s&iacute;. Entre que me ha cambiado mi forma de pensar y me lo ha pedido mucha gente, lleg&oacute; el momento.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/f00535f3-bac3-4afe-b394-2ad93cbdcc05_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>Usted utiliza la provocaci&oacute;n. Figuras como Trump, Ayuso o Milei son ahora mismo los maestros de la misma, &iquest;qu&eacute; lugar ocupa en la actualidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay provocaci&oacute;n buena y mala. El otro d&iacute;a coment&eacute; un tuit de Elisa Beni que era provocaci&oacute;n chunga, porque es de esos opin&oacute;logos que lo que pretenden es tener raz&oacute;n a toda costa. Sac&oacute; uno absolutamente infumable sobre el derecho al odio, por la frase que hab&iacute;a dicho <a href="https://www.eldiario.es/madrid/carlos-baute-asegura-dejo-llevar-emocion-insultos-delcy-rodriguez-no-racista_1_13157975.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carlos Baute</a> de la mona [el cantante alent&oacute; a los gritos de <a href="https://www.eldiario.es/madrid/fuera-mona-canticos-racistas-delcy-rodriguez-durante-evento-maria-corina-machado-madrid_1_13155065.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;fuera la mona&rdquo;</a> referidos a Delcy Rodr&iacute;guez en un evento]. Hac&iacute;a una cosa que me pone muy nervioso que es asociar lo humano con lo visceral y lo chungo. Lo humano tambi&eacute;n es la compasi&oacute;n, la inteligencia, la quietud, el an&aacute;lisis. Ese &ldquo;es que somos humanos&rdquo; se utiliza cuando nos equivocamos o excedemos, y no. Una de las grandes virtudes del ser humano es la compasi&oacute;n por el otro.
    </p><p class="article-text">
        Lo que yo intento es practicar una provocaci&oacute;n que va a al subtexto. Ahora podr&iacute;a provocar mucho, y creo que lo voy a hacer, a Baute, porque ha salido como si fuera un angelito diciendo: &ldquo;Ay, me he equivocado, no soy racista&rdquo;, porque ha visto que incluso le puede afectar comercialmente en la venta de sus discos. Se nota cuando la petici&oacute;n de disculpas no es sincera, sino que obedece a intereses comerciales. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Antes el libro era un objeto más respetado, ahora saca libros hasta Paz Padilla</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Máximo Pradera</span>
                                        <span>—</span> Escritor, periodista, guionista y musicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Vivimos entre mucho ruido y parece que muchas veces la burrada de turno es lo que queda y no tanto c&oacute;mo podemos contrarrestarla e incluso qu&eacute; hay detr&aacute;s de ese mensaje.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. En Espa&ntilde;a se ha producido un fen&oacute;meno, cada vez m&aacute;s creciente, que pertenece a intereses empresariales. Una tertulia es muy barata en relaci&oacute;n al precio tiempo que ocupas en antena en televisi&oacute;n. Se lleva a gente que a lo mejor es fuerte en un campo, pero se le obliga a opinar de cosas que a lo mejor no tiene ni puta idea. Gente que antes de ayer no sab&iacute;a que exist&iacute;a el estrecho de Ormuz, se lo ha le&iacute;do en Wikipedia el d&iacute;a anterior y lo suelta simplemente porque la empresa le est&aacute; pagando. Y la empresa est&aacute; encantada, porque est&aacute; rellenando tiempo. No hay contenido, hay relleno. 
    </p><p class="article-text">
        Hay much&iacute;simo tertuliano bocachancla que traen porque es director de alg&uacute;n medio, por quedar bien en c&aacute;mara, porque anima el debate, pero hay mucho deterioro de lo que es el periodismo. Siempre digo que si a todos los que dan opiniones en tertulias les obligaras a buscar una noticia al mes, se acabar&iacute;an en una hora, porque buscar noticias es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil que soltar cualquier parida. 
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, he o&iacute;do a Pablo Iglesias, al que no tengo ning&uacute;n tipo de problema en llamarle 'el colectas', porque hago ese tipo de provocaci&oacute;n, meterse mucho con elDiario.es. Como que es el periodismo de pijoprogres, pero el t&iacute;o lo que hace es opinar sobre muchos temas que son exclusivas de elDiario.es. Por lo menos, reconoce el trabajo de los periodistas. 
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k2QtacrVflgjd4FHM7y" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>Su bisabuelo V&iacute;ctor Pradera, que sent&oacute; las bases de lo que posteriormente ser&iacute;a el franquismo, era una persona muy bien formada. &iquest;Pecamos al pensar que un votante de Vox tiene que ser una persona iletrada o menos formada? Entender que haber estudiado mucho no te hace necesariamente una persona m&aacute;s progresista.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mi bisabuelo era un intelectual. No hace falta ser ignorante para ser retr&oacute;grado, pero ayuda mucho, sobre todo lo peligroso es que haya muchos retr&oacute;grados. El autoritarismo, el falangismo, el fascismo ha encontrado una forma muy eficaz de sabotear la democracia, que es el principio de que yo tengo derecho no solamente a mis propias opiniones, sino a mis propios hechos, que es la realidad alternativa. Y que eso se considere normal, como el terraplanismo o la homeopat&iacute;a.&nbsp;
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k2zLdNrYBXSsoSFHM7s" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>En el libro ahonda en la relaci&oacute;n que su abuelo Rafael S&aacute;nchez Mazas tuvo con Franco.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una de las historias que cuento es que Rafael S&aacute;nchez Mazas, adem&aacute;s de falangista, fue ministro sin cartera durante el primer a&ntilde;o de posguerra. Como era una persona intelectualmente muy dotada, con formaci&oacute;n, y Franco era un zote, un general chusquero que no ten&iacute;a ni puta idea de nada; le aburr&iacute;a much&iacute;simo. Sus consejos de ministros pod&iacute;an durar cuatro o cinco horas, era eterno. A Franco le empez&oacute; a tocar las narices que mi abuelo llegara tarde. Un d&iacute;a pregunt&oacute; por &eacute;l y dijo que no le pusieran silla. 
    </p><p class="article-text">
        En su &uacute;ltimo Consejo, mi abuelo entr&oacute; una o dos horas tarde y se encontr&oacute; que no ten&iacute;a donde sentarse. Tuvo que ponerse de pie en un discreto segundo plano como un alumno d&iacute;scolo castigado. Cuando acab&oacute;, se acerc&oacute; a Franco y este le dijo que ya no hac&iacute;a falta que viniera m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Mi capacidad para tocar las narices la he heredado en parte de mi abuelo porque las tocaba muy bien. En ese sentido es admirable, y no se le reconoce esa capacidad en <em>Soldados de Salamina</em>. Ten&iacute;a un amigo falangista, Mourlane Michelena, que era muy pedante. Una vez le dio un zasca delante de todo el mundo, por postureo: &ldquo;Mourlane, con el tiempo y esfuerzo que dedica usted a aparentar una cultura que no tiene, bien podr&iacute;a haberse construido una de verdad&rdquo;. Yo estar&iacute;a diciendo esa frase todo el d&iacute;a a todo el mundo, ese &ldquo;qu&eacute; est&aacute;s diciendo si no sabes de qu&eacute; est&aacute;s hablando&rdquo;. Est&aacute;s en puro postureo. Ese era mi abuelo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ayud&oacute; a salvar la vida a Miguel Hern&aacute;ndez. Finalmente, muri&oacute; de tisis en la prisi&oacute;n de Alicante, pero estuvieron a punto de fusilarle bastante antes en Madrid. Mi abuelo, que ten&iacute;a el privilegio de sentarse en el Consejo de ministros dijo &ldquo;le pido la gracia para un poeta&rdquo;. Consigui&oacute; salvarle la vida. Aunque solo sea por eso ya merece un lugar en la historia.&nbsp;
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k2L55npIwjqjAbFHMhM" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>Habl&aacute;bamos del </strong><em><strong>Cara al sol</strong></em><strong> porque su abuelo estuvo involucrado en su composici&oacute;n, pero tambi&eacute;n tiene a su t&iacute;o, Chicho S&aacute;nchez Ferlosio, que fue todo lo contrario, creando canciones protesta en el franquismo. &iquest;Qu&eacute; papel tuvieron entonces? &iquest;Siente que ahora hay canci&oacute;n protesta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No hay canci&oacute;n protesta. Cuando me llevaba bien con Pablo Iglesias, cuando Podemos era la Patrulla-X, que estaba Bescansa, Errej&oacute;n, Monedero, antes de que este se los fuera puliendo uno a uno; adapt&eacute; una canci&oacute;n de Mun&aacute;rriz que se llamaba <em>Vamos a decir que no</em>, para uno de los m&iacute;tines que iba a hacer en plena efervescencia del 15M. Estuve a punto de irla a cantar.
    </p><p class="article-text">
        La m&uacute;sica es un cohesionador de la gente. Funcion&oacute; de maravilla en los a&ntilde;os sesenta, y ahora, los movimientos sobre todo de izquierdas, no tienen himnos. No se canta. Qu&eacute; habr&iacute;a sido del movimiento de los derechos civiles en Estados Unidos sin <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/joan-baez-todas-causas-dignas_129_1418378.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Joan Baez</a> y <em>We Shall Overcome</em>, las canciones que cantaban. Los echo mucho de menos. En el tardofranquismo hubo much&iacute;sima canci&oacute;n protesta, no solamente de Chicho S&aacute;nchez Ferlosio, sino de Aute, Rosa Le&oacute;n, Paco Ib&aacute;&ntilde;ez, much&iacute;sima gente con talento que te daba &aacute;nimos con lo que cantaba, las letras y las m&uacute;sicas. La gente necesita cantar.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k17dvq2D1YxbwDFHM7u" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>Cuando habla en el libro de su t&iacute;a Carmen Mart&iacute;n Gaite se&ntilde;ala que le ense&ntilde;aron que la literatura puede construir en vez de destruir, &iquest;sigue pensando igual?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se ha deteriorado bastante. El otro d&iacute;a sali&oacute; una noticia diciendo que el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/no-no-mitad-libros-publicados-espana-no-venda-ejemplar-ano_1_13159193.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">50% de libros de Espa&ntilde;a no vende ni un solo ejemplar</a>. Hay una sobrepublicaci&oacute;n. Antes el libro era un objeto m&aacute;s de lujo en el sentido no de dinero, que tambi&eacute;n supongo que comprar libros nunca ha sido agradable para el bolsillo; pero era un objeto m&aacute;s respetado. Ahora saca libros hasta&hellip; me acuerdo de Paz Padilla yendo a una recepci&oacute;n del Cervantes como escritora y la reina salud&aacute;ndola. No s&eacute;, est&aacute;n ocurriendo cosas muy ins&oacute;litas. El concepto de autor se ha abaratado.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k3HqCw7fprJx1QFHM7q" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        Mi padre abarat&oacute; el libro, en el sentido bueno de la palabra. Siempre que se habla de Javier Pradera se hace de su parte pol&iacute;tica, militante y period&iacute;stica. Pero &eacute;l fue muy importante a la hora de abaratar el libro en el sentido econ&oacute;mico, porque Alianza, la editorial que ayud&oacute; a cofundar, puso al alcance de generaciones espa&ntilde;oles libros important&iacute;simos, a los que no ten&iacute;amos acceso en los sesenta y setenta porque eran de tapa dura y val&iacute;an una pasta. Desde Kafka, Hermann Hesse, Freud. Con el libro de bolsillo de Alianza Editorial. Me gusta reivindicar su papel en la historia de Espa&ntilde;a porque pienso que el libro de bolsillo de Alianza Editorial tambi&eacute;n lo es.
    </p><h2 class="article-text">V&iacute;deo de la entrevista completa</h2><p class="article-text">
        <strong>V&iacute;deo: </strong><a href="https://www.eldiario.es/autores/adrian-torrano/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Adri&aacute;n Torrano</strong></a>
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k60KTuHn2iiwJ6FHMjE" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/maximo-pradera-no-falta-ignorante-retrogrado-ayuda_1_13170274.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2026 20:09:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Máximo Pradera: "No hace falta ser ignorante para ser retrógrado, pero ayuda mucho"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Biografías,Democracia,Transición,Francisco Franco,Historia de España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La novela póstuma de Camila Cañeque confirma a la escritora inclasificable que hizo de las palabras y el silencio un arte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/novela-postuma-camila-caneque-confirma-escritora-inclasificable-hizo-palabras-silencio-arte_1_13166448.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/19b21c97-7e83-45e9-a1c3-86f3f7880af5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La novela póstuma de Camila Cañeque confirma a la escritora inclasificable que hizo de las palabras y el silencio un arte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Uña Rota publica ‘Anuncios’, una novela que se encontró entre los papeles de la autora poco después de la publicación de su primer libro
</p><p class="subtitle">No, no es cierto que la mitad de los libros publicados en España no venda ni un ejemplar al año
</p></div><p class="article-text">
        Hay que tener algo m&aacute;s que talento para escribir determinadas obras. No basta con la voluntad de encadenar una palabra detr&aacute;s de otra con una conciencia de estilo, ni con tener la resoluci&oacute;n de convertirse en escritor. M&aacute;s all&aacute; de eso, antes de eso, hace falta algo que podr&iacute;a denominarse visi&oacute;n: la capacidad para concebir un texto, un artefacto literario que pueda expresar, por s&iacute; mismo, aquello que su creador lleva dentro, lo que suele llamarse su mirada, su forma de habitar el mundo, o, yendo al fondo, su &ldquo;verdad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Uno querr&iacute;a saber qu&eacute; rondaba por la cabeza <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/novela-inedita-camila-caneque-aparece-ordenador-sera-publicada-editorial_1_12993641.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de Camila Ca&ntilde;eque</a> (Barcelona, 1984-2024) mientras perfilaba sus dos &uacute;nicos libros, ambos publicados de manera p&oacute;stuma: primero, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/ultima-frase-libro-postumo-camila-caneque-reivindica-reflexiona-final-cosas_1_11401660.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La &uacute;ltima frase</em></a> (2024), ese compendio singular de &uacute;ltimas frases de libros, hilados con verdadero genio por su voz; y, despu&eacute;s, <em>Anuncios</em> (2026), una novela que fue encontrada en su archivo unos meses despu&eacute;s de la publicaci&oacute;n del anterior y que llega ahora a las librer&iacute;as. Ambos est&aacute;n editados por La U&ntilde;a Rota, una editorial que se ha convertido en toda una referencia de poes&iacute;a, teatro y textos poco convencionales.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La artista ausente</strong></h2><p class="article-text">
        Camila Ca&ntilde;eque muri&oacute; de forma s&uacute;bita poco antes de la publicaci&oacute;n de su primer libro. Ten&iacute;a 39 a&ntilde;os. Estas circunstancias envolvieron la recepci&oacute;n de <em>La &uacute;ltima frase</em>, pero si la obra se gan&oacute; la admiraci&oacute;n de tantos lectores &ndash;en estos momentos ya va por la cuarta edici&oacute;n&ndash; no fue por compasi&oacute;n, sino por el reconocimiento de una originalidad genuina, una propuesta que de veras se distingue del mont&oacute;n. No solo se distingue, sino que el libro sobresale, sorprende, alumbra caminos literarios ins&oacute;litos.
    </p><p class="article-text">
        Claro que, conociendo su trayectoria, no era de extra&ntilde;ar: Camila Ca&ntilde;eque no pertenec&iacute;a (al menos todav&iacute;a) al &ldquo;c&iacute;rculo literario&rdquo;, en ocasiones tan viciado; sino que proven&iacute;a del mundo del arte contempor&aacute;neo, es decir, de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/legado-fallecida-camila-canete-expulsaron-arco-performance-permiso-vuelve-feria_1_10998154.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/legado-fallecida-camila-canete-expulsaron-arco-performance-permiso-vuelve-feria_1_10998154.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>performance</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/legado-fallecida-camila-canete-expulsaron-arco-performance-permiso-vuelve-feria_1_10998154.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, la escultura, la fotograf&iacute;a y todo lo que se le ocurriera</a>. Porque en su obra, de las exposiciones a la imprenta, cabe de todo; en sus manos nunca es un caj&oacute;n de sastre, sino que, en esa relaci&oacute;n de elementos inconexos en apariencia, establec&iacute;a un nuevo sentido, provocaba una reflexi&oacute;n acerca de lo que nos rodea. S&iacute;, <em>creaba</em>. Y se lo tomaba en serio.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/2025dcd2-972a-4ad4-8d19-bb0e70dd5912_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, hab&iacute;a estudiado Humanidades y Filosof&iacute;a: un corpus de ideas para estimular una mente &aacute;vida de alimento intelectual. Y hab&iacute;a viajado por las grandes ciudades, de Par&iacute;s a Nueva York pasando por Berl&iacute;n y S&atilde;o Paulo, donde expuso sus creaciones y continu&oacute; form&aacute;ndose. Uno se la imagina como una mujer brillante, pero sobre todo inquieta, con sed de explorar, de no conformarse. Y, sobre todo, con capacidad de escucha, capacidad de observaci&oacute;n atenta, porque solo de ah&iacute; pueden esbozarse nuevas sendas.
    </p><p class="article-text">
        Quienes la vieron en acci&oacute;n cuentan que sus <em>performances</em> y su concepci&oacute;n del arte en general denunciaban la hipocres&iacute;a del capitalismo, las din&aacute;micas de productividad que se imponen en estos tiempos. Frente a ello, propon&iacute;a una suerte de filosof&iacute;a de la espera, la renuncia, la pausa como rebeld&iacute;a al orden que nos esclaviza, nos enferma; la pol&iacute;tica en la inacci&oacute;n, podr&iacute;a llamarse: no entrar, no hablar, ni actuar pese a poder hacerlo; tal vez ese sea, s&iacute;, el mayor acto de resistencia de nuestra era hiperconectada y cacof&oacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Su muerte precoz parec&iacute;a una triste culminaci&oacute;n de ese proyecto vital: frente al habitual despliegue de medios de una campa&ntilde;a de promoci&oacute;n, ella no pudo presentar su libro ni responder entrevistas; tampoco se le pudo subir el &eacute;xito a la cabeza. Permanece, incluso m&aacute;s que los ausentes deliberados (<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/amiga-estupenda-mejor-libro-siglo-xxi-the-new-york-times_1_11539712.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elena Ferrante</a>, J. D. Salinger, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/nuevo-libro-thomas-pynchon-escritor-misterioso-contracultura-literaria_1_12772979.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Thomas Pynchon</a>), al margen de esa caja de resonancia que son las interpretaciones ajenas, permanece ajena a la tentaci&oacute;n del ego. Hay un extra&ntilde;o regalo para el lector en ello: poder leerla sin dejarse condicionar por las declaraciones de un titular, poder opinar del libro y no de la autora.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Hablar con el silencio</strong></h2><p class="article-text">
        Parec&iacute;a que Camila Ca&ntilde;eque iba a quedar como la escritora de una &uacute;nica obra, pero esta nueva publicaci&oacute;n, <em>Anuncios</em>, presentada como &ldquo;novela&rdquo; y acompa&ntilde;ada por una nota de presentaci&oacute;n que dej&oacute; la propia autora, suma una pieza m&aacute;s &ndash;una inc&oacute;gnita m&aacute;s&ndash; a ese misterio insondable de su arte, de su n&uacute;cleo de irradiaci&oacute;n. Porque, otra vez, brilla ese car&aacute;cter singular, inclasificable, &uacute;nico, que confunde al lector al tiempo que emana una especie de belleza, una autenticidad de la palabra literaria.
    </p><p class="article-text">
        El planteamiento del libro ya resulta clarividente: un hombre, llamado Don, habla solo. En realidad, se dirige a una mujer, pero ella no responde; es una oyente silenciosa, como Camila Ca&ntilde;eque en sus representaciones. El texto es una sucesi&oacute;n de rayas de di&aacute;logo que no llegan a conformar ning&uacute;n di&aacute;logo; no hay interacci&oacute;n, solo un mon&oacute;logo, pero un mon&oacute;logo fragmentado, de ocurrencias dispersas, siguiendo el vaiv&eacute;n err&aacute;tico de los circuitos neuronales. Algo as&iacute; como una cuenta de Twitter convertida en libro, en arte; la m&aacute;xima expresi&oacute;n del ego en la actualidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Otra vez brilla ese carácter singular, inclasificable, único, que confunde al lector al tiempo que emana una especie de belleza, una autenticidad de la palabra literaria</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La cubierta, sobria, va en consonancia: dos rostros), como sombras, mir&aacute;ndose, frente a frente, sobre un fondo blanco; la &uacute;nica nota de color, el t&iacute;tulo, <em>Anuncios</em>, en rojo, como esos paneles publicitarios que irrumpen con chiribitas en el paisaje urbano. El &ldquo;anuncio&rdquo; se relaciona con el comportamiento del protagonista: es un hombre-anuncio, un hombre <em>que se anuncia</em>, un hombre de muchos anuncios, aunque &eacute;l no sea consciente de que se est&aacute; vendiendo, aunque ella no lo <em>compre</em>. Una met&aacute;fora de nuestra era: la atenci&oacute;n del internauta como mercanc&iacute;a, cada individuo como vendedor-producto en s&iacute; mismo en un teatro de marionetas que esconde la identidad del titiritero.
    </p><p class="article-text">
        La estructura tambi&eacute;n reviste ingenio: los cap&iacute;tulos en los que se expresa Don llevan un n&uacute;mero 1 (un personaje al habla); hay otros, con el n&uacute;mero 2, en los que se evoca un bar cosmopolita de donde entran y salen unos figurantes que, como el protagonista, alzan la voz sin establecer una comunicaci&oacute;n rec&iacute;proca. Por &uacute;ltimo, hay tambi&eacute;n unas pocas partes con un 0, en las que, al menos de entrada, no hay &ldquo;nada que mostrar&rdquo; (sic). Los tres n&uacute;meros (0, 1, 2) pueden entenderse como un gui&ntilde;o a los c&oacute;digos de programaci&oacute;n: frente al discurso complejo y ramificado de las narrativas cl&aacute;sicas, la categorizaci&oacute;n, la ruptura del relato, la descomposici&oacute;n en fragmentos inconexos como rasgo de la cultura capitalista. Imposible una historia <em>continuada</em>; imposible una novela <em>total</em>.
    </p><p class="article-text">
        Entrando en el contenido, del protagonista se van dejando entrever algunos datos: est&aacute; inspirado en un artista lituano que la autora conoci&oacute; en Nueva York, la ciudad donde se mueve a&uacute;n; un hombre que elige vivir fuera del orden y las convenciones, que transita, en su discurso, de lo alto a lo bajo, de lo existencial a lo trivial, de la filosof&iacute;a al sexo, de la denuncia social al capricho, de la m&uacute;sica al humo de los cigarrillos. No compone un relato; es la manifestaci&oacute;n de una divagaci&oacute;n, que encarna el esp&iacute;ritu de este tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Camila Ca&ntilde;eque hace de la literatura, <em>performance</em>; o, mejor, convierte la <em>performance</em> en obra literaria, en palabras, una expansi&oacute;n de lo que ya hac&iacute;a con su cuerpo. Con ello, la fija para la posteridad, porque en el futuro, quien quiera respirar nuestro <em>air du temps</em>, el del &aacute;mbito de los artistas por lo menos, lo podr&aacute; hallar en sus p&aacute;ginas. Y con humor, tambi&eacute;n, porque todo monologuista-comediante tiene un punto de re&iacute;rse de s&iacute; mismo, incluso (o sobre todo) al hablar de cuestiones que se asumen serias. Porque esta &eacute;poca tiene, tambi&eacute;n, esa comicidad grotesca de la s&aacute;tira tan arraigada en el canon espa&ntilde;ol.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Artefactos prodigiosos</strong></h2><p class="article-text">
        Son muchos los escritores que llevan a cabo un proyecto experimental, o que reciben este calificativo (o sus afines &ldquo;h&iacute;brido&rdquo; o &ldquo;artefacto&rdquo;) por parte de la cr&iacute;tica. A veces, sin embargo, lo que se presenta como &ldquo;experimental&rdquo; no son m&aacute;s que intentos fallidos, por lo general amalgamas de discursos con demasiadas pretensiones intelectuales, que bajo la fragmentaci&oacute;n formal encubren incapacidad para la narraci&oacute;n y la construcci&oacute;n de personajes. En suma, son libros mediocres y sin alma.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Camila Cañeque, autora de &#039;La última frase&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <em>Anuncios</em>, por suerte, no va por ah&iacute;: bajo su aparente simplicidad (un hombre hablando) va trenzando una cadencia, mantiene una coherencia interna que funciona como el hilo sobre el que un funambulista avezado (la autora) discurre sin trastabillarse, incluso con elegancia. Encadena frases que son como perlas, en ocasiones una ocurrencia, en otras una reflexi&oacute;n, con frecuencia comentarios mundanos; el personaje se construye por sus palabras, es un <em>ser que habla</em>, discursivo, como somos al comunicarnos por la pantalla.
    </p><p class="article-text">
        Camila Ca&ntilde;eque no es la &uacute;nica autora que descoloca el panorama literario despu&eacute;s de hacer carrera en las bellas artes: algunas de las voces m&aacute;s personales y disruptivas de los &uacute;ltimos a&ntilde;os en el panorama literario vienen del mundo del arte o tienen formaci&oacute;n af&iacute;n, como Mar&iacute;a Gainza, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/irene-sola-lugar-vivir-aventuras-novela-quedamos-casa-mujeres-esconden-esperan_1_10569547.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Irene Sol&agrave;</a> o Alicia Kopf. Irene Sol&agrave;, por cierto, explica que de las bellas artes aprendi&oacute; a trabajar sola en una obra que nadie le hab&iacute;a pedido que hiciera. Seguro que Camila Ca&ntilde;eque estar&iacute;a de acuerdo: comparte con ella esa libertad absoluta, esa independencia que, bien encauzada, es lo que seduce al lector.
    </p><p class="article-text">
        No es extra&ntilde;o que entre sus devotos se encuentre Enrique Vila-Matas: ella podr&iacute;a ser su heredera, no porque su obra se <em>parezca</em> a la de &eacute;l, sino porque comparten la irreverencia, por expresarlo de alg&uacute;n modo, la intenci&oacute;n de crear un estilo propio jugando a mezclar ficci&oacute;n y realidad, dej&aacute;ndose influir por otras artes, buscando un tipo de narrativa que revienta la definici&oacute;n tradicional de novela, y siempre con mucha iron&iacute;a y lucidez, una inteligencia insobornable para detectar puntos de quiebre personales y colectivos. (Ah, qu&eacute; gran conversaci&oacute;n entre ambos nos hemos perdido.)
    </p><p class="article-text">
        Hay pocas obras, y a&uacute;n menos creadores, que marquen un punto de inflexi&oacute;n en la trayectoria del lector. De cualquier &aacute;mbito: literatura, artes pl&aacute;sticas, cine, m&uacute;sica, danza, teatro. Obras que irrumpen contra la inercia en el modo de leer, de entender, acaso de <em>disfrutar</em>; que obligan a reaccionar desde otra perspectiva, que desempolvan y proponen nuevas rutas. No es un arte siempre comprendido por sus coet&aacute;neos, pero al menos no se le puede negar el arrojo de salirse del molde, con ambici&oacute;n e inteligencia.
    </p><p class="article-text">
        Esos atributos tambi&eacute;n los re&uacute;ne, por supuesto a su manera, otra artista de hoy: Rosal&iacute;a, que, adem&aacute;s de componer y cantar y bailar, es una gran lectora. Ser&iacute;a interesante hacerle llegar los libros de Camila Ca&ntilde;eque, si es que no los ha le&iacute;do ya. No es que se parezcan (ambas son demasiado <em>&uacute;nicas</em> para admitir comparaciones), pero, desde sus respectivos campos, se entender&iacute;an. De ah&iacute; tambi&eacute;n saldr&iacute;a un fruct&iacute;fero di&aacute;logo (art&iacute;stico); qui&eacute;n sabe si una colaboraci&oacute;n entre <em>genias</em>.
    </p><p class="article-text">
        Pero esto son solo apreciaciones de una lectora que, como los personajes de <em>Anuncios</em>, entra al ruedo, suelta una retah&iacute;la de frases con m&aacute;s o menos sentido y espera (o no) la respuesta del lector (si es que hay un lector, si es que emite una respuesta). Al no estar ella para las declaraciones, todo lo que se dice sobre el libro queda en manos de otros. Si su ausencia fuera voluntaria, este ser&iacute;a el mejor modo de dar vida a la obra literaria: dejar que circule sola, como dice <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/amiga-estupenda-mejor-libro-siglo-xxi-the-new-york-times_1_11539712.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elena Ferrante</a>, que cada lector la haga suya (o no) a su manera. Porque, esto lo dec&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/ana-maria-matute-nina-eterna-fascinada-bosques-guerra-le-hizo-perder-inocencia_1_12483686.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Mar&iacute;a Matute</a>, nadie lee nunca el mismo libro.
    </p><p class="article-text">
        Y seguro que Camila Ca&ntilde;eque estar&iacute;a de acuerdo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/novela-postuma-camila-caneque-confirma-escritora-inclasificable-hizo-palabras-silencio-arte_1_13166448.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 19:47:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La novela póstuma de Camila Cañeque confirma a la escritora inclasificable que hizo de las palabras y el silencio un arte]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Escritores,Artistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gonzalo Celorio, en su discurso por el Premio Cervantes: “La ficción puede llegar a donde la veracidad histórica se detiene”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/gonzalo-celorio-discurso-premio-cervantes-ficcion-llegar-veracidad-historica-detiene_1_13165847.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1566a4a6-a908-45d8-a315-da87c872aa94_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141472.jpg" width="8256" height="4644" alt="Gonzalo Celorio, en su discurso por el Premio Cervantes: “La ficción puede llegar a donde la veracidad histórica se detiene”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor mexicano ha recibido el galardón en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, donde ha aprovechado para destacar la importancia de 'El Quijote' y celebrar a algunos de los nombres más importantes de la literatura en español</p><p class="subtitle">No, no es cierto que la mitad de los libros publicados en España no venda ni un ejemplar al año</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando alguien me pregunta que cu&aacute;l es la palabra que m&aacute;s me gusta de la lengua espa&ntilde;ola, le respondo que la palabra que m&aacute;s me gusta de la lengua de Cervantes es la palabra 'palabra'&rdquo;. As&iacute; ha homenajeado Gonzalo Celorio la importancia y la trascendencia de la literatura en la vida diaria al recibir el Premio Cervantes. El laureado escritor ha acudido a Alcal&aacute; de Henares para recibir el prestigioso galard&oacute;n, donde ha formulado un discurso en el que ha destacado el valor de <em>El Quijote</em> en la actualidad y ha celebrado a algunos de los escritores m&aacute;s emblem&aacute;ticos de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Considerado como el 'Nobel' de la literatura en castellano, el escritor mexicano ha recordado una frase que siempre lo ha acompa&ntilde;ado. &ldquo;En su lecho de muerto, mi padre quiso despedirse de cada uno de sus doce hijos. Mi madre nos fue llamando uno a uno, por orden de aparici&oacute;n en este mundo. Soy el und&eacute;cimo de su descendencia, pero fui el &uacute;ltimo en comparecer ante &eacute;l. La familia hab&iacute;a querido evitar que mi hermana menor, una ni&ntilde;a todav&iacute;a, presenciara el fatal desenlace&rdquo;, ha rememorado Celorio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Entr&eacute; en su habitaci&oacute;n. Se respiraba en la penumbra un aire enrarecido por los olores que desped&iacute;an los medicamentos. Me acerqu&eacute; a su cama, le roc&eacute; su mano l&aacute;nguida con mis dedos tartamudos, abri&oacute; los ojos y me dijo, con su aliento de hepatitis y la voz seca: 'T&uacute; llegar&aacute;s, hijo'. Y agreg&oacute;: 'Si no puedes, yo te empujo'. Hoy llegu&eacute;, pap&aacute;, justamente hoy. 64 a&ntilde;os despu&eacute;s&rdquo;, ha confesado el autor, agradeciendo aquello que le asegur&oacute; su padre tiempo atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, el escritor ha explicado por qu&eacute; sigue siendo necesario acudir a <em>El Quijote</em>. &ldquo;De reojo, Miguel de Cervantes vigila mi escritura desde la cabecera de mi escritorio. Tal es la imagen del m&aacute;s c&eacute;lebre escritor que ha engendrado la lengua espa&ntilde;ola en todos los tiempos de su historia milenaria y en todos los lugares del vasto territorio donde se habla, y as&iacute; figura en las portadillas de los libros de su autor&iacute;a&rdquo;, ha afirmado, describiendo la obra como una &ldquo;novela que alberga en su seno otros g&eacute;neros literarios y hasta otras novelas subsidiarias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Carlos Fuentes dice que Cervantes uni&oacute; todos los g&eacute;neros literarios previos: &eacute;pica, picaresca, novela de amor, morisca... para crear un g&eacute;nero de g&eacute;neros abarcador, incluyente, en el que tuvieran cabida todos los sue&ntilde;os, la memoria, los deseos, las imaginaciones, las debilidades y las fortalezas del ser humanos. Y considera que, con posterioridad a <em>El Quijote</em>, el g&eacute;nero se fue adelgazando hasta llegar a la anorexia. Por fortuna, la novela ha podido recuperar en nuestros tiempso la impureza que le otorg&oacute; Cervantes&rdquo;, ha asegurado el autor, a&ntilde;adiendo que &ldquo;es, en s&iacute; misma un g&eacute;nero sucio que se nutre de la vida con todas sus aspiraciones y con todas sus lacras y sus inmundicias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo parad&oacute;jico es que <em>El Quijote</em> establece el canon indiscutible de la literatura de nuestra lengua. Podr&iacute;a decirse que cualquier experimento narrativo, o cualquier intento de ruptura de la tradici&oacute;n en b&uacute;squeda de la normalidad, ya est&aacute;n prefigurados en <em>El Quijote</em>. Si el fundamento del canon cervantino no es otro que la suberdinaci&oacute;n a todo canon, la novela ha cifrado su originalidad y su valor en tal iconoclasia&rdquo;, ha apuntado Gonzalo Celorio. 
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, el autor tambi&eacute;n ha recordado a Julio Cort&aacute;zar, haciendo alusi&oacute;n a cuando &eacute;l se refiri&oacute; en Rayuela a que &ldquo;el sentido del humor ha cavado m&aacute;s t&uacute;neles en la tierra que todas las l&aacute;grimas que se han derramado sobre ella&rdquo;. &ldquo;A trav&eacute;s del humor, en buena medida derivado del discurso par&oacute;dico que recorre <em>El Quijote</em> de principio a s&iacute;, Cervantes desvela la conciencia de la condici&oacute;n humana que se debate entre el ideal incalzable y la cruda realidad&rdquo;, ha comentado. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En uno de los pr&oacute;logos de la edici&oacute;n conmemorativa de <em>El Quijote</em>, Llosa destaca la importancia de la libertad en la obra cervantina. Y la libertad, seg&uacute;n &eacute;l, no es otra cosa que la soberan&iacute;a del individuo frente a la autoridad. Es natural el fervor con que Cervantes valora la libertad despu&eacute;s de haber permanecido en cautiverio durante m&aacute;s de cinco a&ntilde;os en Argel y haber sufrido sucecivos carce. La libertad de Cervantes es una condici&oacute;n de su propia novela&rdquo;, ha se&ntilde;alado Celorio, agregando que &ldquo;a novela cervantina rompe con todas las ataduras&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una obra llena de referencias familiares</h2><p class="article-text">
        El escritor, que ha aprovechado para referirse a su propia obra, tambi&eacute;n ha indicado brevemente algunas de sus preocupaciones. &ldquo;Tambi&eacute;n habr&iacute;a querido hablar de otros asuntos, como del proceso de despa&ntilde;olizaci&oacute;n, seg&uacute;n el imperioso termino acu&ntilde;ado por Ignacio Ramirez tras la indepencia pol&iacute;tica del pa&iacute;s, que pretendi&oacute; articular una literatura propia en una lengua que se sent&iacute;a ajena, cuando sin ella, ni M&eacute;xico ni ning&uacute;n otro pa&iacute;s hispanoamericano habr&iacute;a podido configurar su nacionalidad. Del r&iacute;o espa&ntilde;ol de sangre roja, como el poeta Pedro Garfias llam&oacute; a los exiliados espa&ntilde;oles que enriquecieron con humildad y sabidur&iacute;a la cultura mexicana en todas sus desciplinas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Celorio ha afirmado con contundencia que &ldquo;la nacionalidad mexicana no puede disociarse de la historia y de la cultura espa&ntilde;olas que le son inherentes, con sus propias peculiaridades derivadas de las culturas antiguas&rdquo;, y que su obra &ldquo;responde a los g&eacute;neros del ensayo, la novela, la cr&oacute;nica o la memoria, como tradicionalmente se han denominado&rdquo;: &ldquo;Mis presuntas novelas mucho tienen del centauro de los g&eacute;neros, como Alfonso Reyes defini&oacute; el ensayo. Pero tambi&eacute;n hospedan en sus p&aacute;ginas la remembranza... como la saga titulada <em>Una familia ejemplar</em>&rdquo;, ha asegurado.
    </p><p class="article-text">
        Refiri&eacute;ndose a esa trilog&iacute;a, el autor dice que &ldquo;articula una po&eacute;tica narrativa. &rdquo;Siempre hab&iacute;a querido contar la historia de mis ancestros para conocer mis or&iacute;genes y conocerme a m&iacute; mismo, porque nadie sabe qui&eacute;n es si no sabe de d&oacute;nde viene. Por lo poco que conoc&iacute;a de mis antepasados pr&oacute;ximos, intu&iacute; que sus vidas eran novelables&ldquo;, ha comentado. &rdquo;La ficci&oacute;n puede llegar a donde la veracidad hist&oacute;rica se detiene como delante de un precipicio. La novela tiene la potencia de ampliar las escalas de la realidad, no se limita a contar lo que los seres humanos dicen, hacen o piensan. Incorpora a su discurso lo que sue&ntilde;an, lo que forma parte de su realidad entendida en un sentido amplio&ldquo;, ha agregado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mis novelas me han dado a conocer sucesos pavoros de los que no ten&iacute;a noticia antes de escribirlos. La novela es el g&eacute;nero indagatorio por excelencia, y ejercerlo es una aventura de alto riesgo. Nunca he adoptado ninguna consideraci&oacute;n te&oacute;rica previa a la escritura. Despu&eacute;s de 20 a&ntilde;os de navegaci&oacute;n, por fin atraqu&eacute; en la &Iacute;taca de mis antepasados&rdquo;, ha apuntado el autor.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, el rey Felipe VI ha declarado que &ldquo;Gonzalo Cenorio encarna, tanto en su vida como en su obra, la expresi&oacute;n viva&rdquo; del &ldquo;encuentro entre la herencia mexicana y la estrecha vinculaci&oacute;n con Espa&ntilde;a&rdquo;. &ldquo;Su vida y su trayectoria nos recuerdan que M&eacute;xico y Espa&ntilde;a son m&aacute;s que pa&iacute;ses hermanos. Son culturas entrelazadas por la lengua y la cultura, unidas por una cercan&iacute;a sincera y un afecto compartido que perdura en el tiempo. Por todo ello le damos las gracias, por representar en su vida y en su obra ese di&aacute;logo fecundo entre tradici&oacute;n y creaci&oacute;n, entre memoria y porvenir, entre M&eacute;xico y Espa&ntilde;a&rdquo;, ha afirmado.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, Ernest Urtasun, ministro de Cultura, se ha referido a la obra del autor como un &ldquo;extenso corpus que diluye las fronteras entre la literatura y la vida, entre el sue&ntilde;o y la escritura&rdquo;. &ldquo;Surge inevitable una pregunta sobre alguien que conoce el canon y que ha contribuido a conocerlo: '&iquest;C&oacute;mo afronta la tarea de la creaci&oacute;n propia de escribir novelas?' Gonzalo Celorio lo hace como un ejercicio de libre albedr&iacute;o, sin af&aacute;n de demostrar nada. Con m&aacute;s dudas que certezas absolutas&rdquo;, ha indicado Urtasun.
    </p><p class="article-text">
        El pol&iacute;tico tambi&eacute;n ha aprovechado su discurso para defender la universidad p&uacute;blica: &ldquo;Una universidad cuidada y respetada es el rostro de un pa&iacute;s y el mayor de nuestros tesoros&rdquo;. Adem&aacute;s, ha agregado que &ldquo;la obra de Celorio es un ensayo literario sobre la vida, la suya y la nuestra&rdquo;. &ldquo;Si la vida concediese segundas oportundiades, esa pausa ser&iacute;a con seguridad la literatura que hoy festejamos&rdquo;, ha concluido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioes Cultura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/gonzalo-celorio-discurso-premio-cervantes-ficcion-llegar-veracidad-historica-detiene_1_13165847.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 10:49:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gonzalo Celorio, en su discurso por el Premio Cervantes: “La ficción puede llegar a donde la veracidad histórica se detiene”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Literatura,Premio Cervantes,Libros,Premios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cultura estudia hacer obligatorios los gastos de envío en la compra online de libros para ayudar a librerías pequeñas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/cultura-estudia-obligatorios-gastos-envio-compra-online-libros-ayudar-librerias-pequenas_1_13165955.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/48444495-ab0b-4f44-8895-90e5dc26caa3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cultura estudia hacer obligatorios los gastos de envío en la compra online de libros para ayudar a librerías pequeñas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ernest Urtasun estudia medidas ante el incremento de las ventas por Internet y su preocupación por la supervivencia de "miles y miles de librerías pequeñas que hay que perservar"</p><p class="subtitle">No, no es cierto que la mitad de los libros publicados en España no venda ni un ejemplar al año
</p></div><p class="article-text">
        El Ministro de Cultura, Ernest Urtasun, estudia hacer obligatorios el pago de gastos de env&iacute;o en la compra online de libros dentro de una abanico de pol&iacute;ticas para favorecer a las librer&iacute;as independientes ante el incremento de las ventas por Internet.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos analizando algunas pol&iacute;ticas como las de otros pa&iacute;ses como hacer obligatorios los gastos de env&iacute;o en el caso de la compra de libros online y as&iacute; favorecer que sea m&aacute;s beneficioso irte a la librer&iacute;a de barrio&rdquo;, ha indicado Urtasun en una entrevista en la Cadena Ser con motivo<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/gonzalo-celorio-premio-cervantes-lectores-masoquistas-compramos-conflictos-no-pertenecen_1_13156599.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> del D&iacute;a del Libro.</a>
    </p><p class="article-text">
        El titular de Cultura ha reconocido su preocupaci&oacute;n por la supervivencia de &ldquo;miles y miles de librer&iacute;as peque&ntilde;as que est&aacute;n por todo el pa&iacute;s y que son centros culturales que hay que perservar&rdquo;. Su voluntad es que estos establecimientos &ldquo;contin&uacute;en porque han perdido un poco de cuota de mercado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Urtasun ha puesto en valor la compra de libros en librer&iacute;as peque&ntilde;as &ldquo;que nunca es equivalente a la compra online, porque hay una experiencia que es &uacute;nica y que es ir a discutir con tu librero de confianza que siempre te va a saber orientar&rdquo;. Tambi&eacute;n ha destacado las cifras de lectura en Espa&ntilde;a y ha incidido en que &ldquo;en este pa&iacute;s leen sobre todo las mujeres y los j&oacute;venes para contradecir algunos t&oacute;picos porque la franja de 14 a 24 a&ntilde;os es una de las que m&aacute;s lee&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ha incidido, asimismo, en la facturaci&oacute;n de la industria editorial nacional y su impacto en Am&eacute;rica Latina. &ldquo;En Europa se habla del fen&oacute;meno del libro espa&ntilde;ol porque en Espa&ntilde;a tenemos unos datos tanto de h&aacute;bitos de lectura como de actividad de la industria que son absolutamente r&eacute;cord&rdquo;, ha remarcado.
    </p><p class="article-text">
        Con motivo del D&iacute;a del Libro titular de Cultura ha hecho alusi&oacute;n a la celebraci&oacute;n de Sant Jordi en Barcelona, que visitar&aacute; esta tarde, despu&eacute;s de entregar en Alcal&aacute; de Henares el Premio Cervantes al escritor mexicano Gonzalo Celorio. Precisamente, Urtasun ha incidido en que el premio haya reca&iacute;do en un autor mexicano &ldquo;por el significado que tiene en el proceso de reencuentro con M&eacute;xico&rdquo;. &ldquo;Premiamos a un escritor mexicano que adem&aacute;s es hijo del exilio espa&ntilde;ol&rdquo;, ha argentado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos premiando a un gran escritor, pero a la vez estamos haciendo un gran ejercicio, tanto de memoria y de reconocimiento del exilio espa&ntilde;ol en M&eacute;xico, como un proceso de reencuentro con este pa&iacute;s que se ha fraguado en la visita reciente de la presidenta porque la cultura est&aacute; permitiendo reencontrarnos&rdquo;, ha a&ntilde;adido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[EP]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/cultura-estudia-obligatorios-gastos-envio-compra-online-libros-ayudar-librerias-pequenas_1_13165955.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 09:12:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cultura estudia hacer obligatorios los gastos de envío en la compra online de libros para ayudar a librerías pequeñas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Librerías,Día del Libro,Sant Jordi,Cultura,Ministerio de Cultura y Deporte,Ernest Urtasun]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[20 títulos de literatura infantil y juvenil para regalar el Día del Libro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/20-titulos-literatura-infantil-juvenil-regalar-dia-libro_1_13160834.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b889bc5-362e-4bd2-bc0d-85c752dd85a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="20 títulos de literatura infantil y juvenil para regalar el Día del Libro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La literatura infantil y juvenil es uno de los motores de la industria editorial. Bucemos entre todo lo publicado en 2026 para encontrar las joyas que regalar este Sant Jordi</p><p class="subtitle">20 títulos de no ficción para regalar el Día del Libro</p></div><p class="article-text">
        Aqu&iacute; va una selecci&oacute;n ordenada por edad recomendada de lectura, de menor a mayor, para comprar o regalar este D&iacute;a del Libro y Sant Jordi. De esta forma, es posible encontrar opciones para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as a partir de los tres a&ntilde;os: elecciones infalibles  para que crezcan con un libro en la mano.
    </p><p class="article-text">
        La colaboradora de elDiario.es Cristina Ros ha realizado una selecci&oacute;n impecable que va de las aventuras al romance, del misterio a la amistad. Para leerles o para que lean de manera aut&oacute;noma. Y con opciones para lectores y lectoras adolescentes.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de esta selecci&oacute;n infantil y juvenil, este D&iacute;a del Libro y Sant Jordi proponemos tambi&eacute;n estos <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/20-titulos-ficcion-regalar-dia-libro_1_13157631.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">20 libros de ficci&oacute;n</a> y estos otros <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/20-titulos-no-ficcion-regalar-dia-libro_1_13155926.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">20 libros de no ficci&oacute;n</a>. Todo novedades recientes para encontrar f&aacute;cilmente en librer&iacute;as y paradas callejeras.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;&iexcl;Esto no es un libro!&rsquo;, de Carles Sala, con ilustraciones de Laia P&agrave;mpols (La Galera) / &lsquo;Aix&ograve; no &eacute;s un llibre&rsquo; (La Galera)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/ed32a2cf-7e30-4f61-9572-932fb90b745f_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        No solo de animales, princesas y dragones se nutre el imaginario de los m&aacute;s peque&ntilde;os: este libro es un homenaje al libro, valga la redundancia, que reivindica con ingenio y desenfado las cualidades del libro impreso frente a las omnipresentes pantallas. Un &aacute;lbum muy divertido, eficaz para empezar a fidelizar bibli&oacute;filos, pero sobre todo para leer en compa&ntilde;&iacute;a y proponer una conversaci&oacute;n sobre los usos del libro frente a las nuevas tecnolog&iacute;as. A partir de tres a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Bienvenidos a Planeta casa&rsquo;, de Mireia Pons (Alba) / &lsquo;Benvinguts a Planeta Casa&rsquo; (Alba)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/4b836c11-7e78-40bd-a6df-7152aee2c08b_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El protagonista de este cuento es un extraterrestre. O eso dice. En realidad, parece m&aacute;s bien un ni&ntilde;o normal, con una casa como cualquier otra y una familia que lo quiere. Y, sin embargo, cada noche viaja en un cohete supers&oacute;nico que lo lleva a lugares donde todo cuento que imagina es posible. Porque de eso va este libro, de la imaginaci&oacute;n y su poder. Y del valor de las cosas peque&ntilde;as, de lo que tenemos m&aacute;s cerca. No es necesario irse lejos para vivir experiencias emocionantes. A partir de tres a&ntilde;os,
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Tres deseos&rsquo;, de Chris Saunders (NubeOcho, trad. Luis Amavisca) / &lsquo;Tres desitjos&rsquo; (NubeOcho, trad. Neus Aymerich)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/8114889b-b8a3-467f-b348-4936d1dc1570_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; har&iacute;as si pudieras pedir tres deseos? El conejo que protagoniza este cuento no lo sabe, y pide consejo a sus tres amigos: una ratona con ganas de conocer el mundo, un zorro que devora libros y una osa que anhela navegar. El protagonista, al final, toma una decisi&oacute;n que nos recuerda que, a menudo, los regalos que nos traen m&aacute;s felicidad no son posesiones, sino experiencias compartidas con nuestros seres queridos. A partir de cuatro a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;El gran libro de Gaud&iacute;. Busca y aprende&rsquo;, de Alba Olmedo y Marina Montenegro (Beascoa) / &lsquo;El gran llibre de Gaud&iacute;. Busca i apr&egrave;n&rsquo; (Beascoa, trad. Mariona Barrera)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/0f061498-0b21-4ec3-907b-67277c1f41dd_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Estamos en el A&ntilde;o Gaud&iacute; 2026, que conmemora el centenario de la muerte del c&eacute;lebre arquitecto. Entre la monta&ntilde;a de libros que se han publicado para la ocasi&oacute;n, merece la pena destacar, para el p&uacute;blico infantil, este, que descubre los secretos de sus edificios m&aacute;s emblem&aacute;ticos y otras an&eacute;cdotas sobre la vida del artista. Todo ello, bajo un gu&iacute;a de excepci&oacute;n: el drag&oacute;n del Parc G&uuml;ell, que invita a los lectores a jugar mientras aprenden, con retos de buscar y encontrar en estas magn&iacute;ficas ilustraciones. A partir de cuatro a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;La princesa y el drag&oacute;n&rsquo;, de M&iacute;riam Bonastre Tur (EntreDos, trad. Yannick Garcia) / &lsquo;La princesa i Sant Jordi&rsquo; (EntreDos)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/6ef7638d-24c6-4a6e-b032-215c6d4fa479_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Hace dos a&ntilde;os, la <em>mangaka</em> M&iacute;riam Bonastre Tur (autora del &eacute;xito internacional <em>Hooky)</em> public&oacute; esta versi&oacute;n de la leyenda de Sant Jordi en la que la princesa es la protagonista y no falta el sentido del humor. Hoy, ese personaje ha inspirado la serie de animaci&oacute;n de la televisi&oacute;n auton&oacute;mica catalana <em>Valentina de Montblanc</em>, que se ha estrenado estos d&iacute;as. Una serie que tambi&eacute;n va acompa&ntilde;ada de un libro (a&uacute;n no traducido al castellano) y sigue las aventuras de la princesa junto a diferentes criaturas del folclore catal&aacute;n. Sin duda, muchos ni&ntilde;os querr&aacute;n saber m&aacute;s de esta simp&aacute;tica hero&iacute;na. A partir de seis a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;La bruja en la torre&rsquo;, de J&uacute;lia Sard&agrave; (Blackie Books, trad. Rebeca Gonz&aacute;lez Izquierdo) / &lsquo;La br&uacute;ixa a la torre&rsquo; (Blackie Books, trad. Tina Vall&egrave;s)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/5bd94eb5-5e72-4c28-970e-88629976b9f7_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Ser la hermana del medio es un rollo: la mayor no te hace caso, y la peque&ntilde;a vive en su mundo. Aburrida, la protagonista decide emprender su propio camino, que la lleva a la casa de una peculiar bruja. En su casa, con estancias que son verdaderos cuartos de maravillas (una biblioteca polvorienta, un coro de animales, un herbario, una sala de espejos), aprende a alzar el vuelo por s&iacute; misma. Un cuento de aire g&oacute;tico en la est&eacute;tica y ternura en el coraz&oacute;n, que recuerda el valor de la independencia, nunca re&ntilde;ida con el afecto por los dem&aacute;s. A partir de seis a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Nessa Princesa 1. Escuela de princesas&rsquo;, de Fer Alcal&aacute; y Ge&ograve;rgia Costa, con ilustraciones de Mar&iacute;a Serrano (Algar)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/5810b3ed-4773-400c-8591-73914e46687c_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Nessa, la princesa del pa&iacute;s m&aacute;s peque&ntilde;o del mundo, no es una princesa cualquiera: lleva un vestido con muchos bolsillos, nunca se separa de su caja de herramientas y va al colegio en bicicleta, porque, otra cosa no, pero sentido pr&aacute;ctico le sobra. Y humor, tambi&eacute;n. Las aventuras de esta princesa y sus amigos desmontan los t&oacute;picos de los cuentos de hadas con mucho desparpajo, y es que eso de vivir seg&uacute;n las normas de la tradici&oacute;n de la realeza es, para qu&eacute; enga&ntilde;arnos, un rollo.&nbsp;A partir de siete a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;De d&oacute;nde vienen los cuentos&rsquo;, de Ignasi Font (Lumen)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c32198e0-b373-4c14-8531-afab6cf007d9_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Un ni&ntilde;o se muda con su familia a una vieja casa que guarda un tesoro: unos libros que le abren la puerta a una biblioteca m&aacute;gica, donde puede conocer a los protagonistas de los cuentos y descubrir su origen. Una obra para despertar la curiosidad de los lectores, con una nueva mirada a los cl&aacute;sicos y un estilo que invita a la lectura compartida con un adulto. El formato, de &aacute;lbum ilustrado de gran tama&ntilde;o, lo convierte adem&aacute;s en un volumen id&oacute;neo para regalar, y para volver a sus p&aacute;ginas un sinf&iacute;n de veces. A partir de siete a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;El jard&iacute;n de los balones perdidos&rsquo;, de Lola Llatas, con ilustraciones de Ana Sanfelippo (Edelvives)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/94d6d5df-ef15-4779-8f56-409c6c28236c_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La escritora Lola Llatas, que cuenta con una dilatada trayectoria como autora de fantas&iacute;a y ciencia ficci&oacute;n, explora su faceta m&aacute;s tierna y realista (al menos en apariencia) en esta novela, por la que ha recibido el Premio Ala Delta. El protagonista es un ni&ntilde;o que pierde un bal&oacute;n, su mejor bal&oacute;n. Ha ido a parar al jard&iacute;n de una &ldquo;bruja&rdquo;&hellip; Y habr&aacute; que ir a buscarlo. El jard&iacute;n, aqu&iacute;, es un poco como el bosque de los cuentos: asusta, pero est&aacute; lleno de secretos por los que merece la pena dar el paso. A partir de ocho a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Heidi&rsquo; (novela gr&aacute;fica), de Mariah Marsden y Ofride (Maeva, trad. Xavier Beltr&aacute;n Palomino)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/5c451265-8741-42af-8e2a-ca72365d3a08_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n no se acuerda de Heidi? La m&iacute;tica hero&iacute;na de Johanna Spyri se hizo un lugar en los hogares de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de los ochenta gracias a la adaptaci&oacute;n de <em>anime</em> a la peque&ntilde;a pantalla, a la que han seguido diferentes versiones tanto para cine como para televisi&oacute;n. Las generaciones de ni&ntilde;os de hoy tienen la oportunidad de conocer a Heidi, Pedro y Clara con esta nueva novela gr&aacute;fica, un prodigio que mantiene el esp&iacute;ritu del <em>anime</em> y transporta a los inacabables montes de los Alpes suizos, a las faenas en la casa del abuelo y, c&oacute;mo no, a las adorables cabritas. A partir de ocho a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Oskar y yo. Lo m&aacute;s importante&rsquo;, de Maria Parr con ilustraciones de Zuzanna Celej (N&oacute;rdica, trad. Cristina G&oacute;mez-Baggethun) / &lsquo;L&rsquo;Oscar i jo. Tot el que tenim&rsquo; (N&oacute;rdica, trad. Meritxell Salvany)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/da7ea49b-4c2f-42c9-971b-dc56938abb52_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Maria Parr es una de las mejores escritoras contempor&aacute;neas de literatura infantil. En esta nueva entrega de los hermanos Oskar e Ida, vuelve a sumergirse en el universo del hogar de una familia sencilla con calidez, sutileza y un humor suave, para el que las ilustraciones de Zuzanna Celej, evocadoras de los paisajes n&oacute;rdicos, se amoldan a la perfecci&oacute;n. Un libro, sencillamente, precioso. A partir de nueve a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Miss Charity&rsquo;, de Marie-Aude Murail, Lo&iuml;c Cl&eacute;ment y Anne Montel (Errata Naturae, trad. Regina L&oacute;pez Mu&ntilde;oz)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/3165af15-c18d-4cef-968c-896ef18391cb_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Un c&oacute;mic tierno, simp&aacute;tico y absolutamente encantador sobre la infancia de Beatrix Potter, la inolvidable escritora e ilustradora de literatura infantil, creadora del conejo Peter Rabbit. Tanto si se la conoce como si no, el lector cae rendido ante esta ni&ntilde;a de esp&iacute;ritu aventurero, que muy pronto desaf&iacute;a los c&oacute;digos de la sociedad victoriana para erigirse en defensora (y observadora atenta) de los animales, a los que cuida y dibuja con la pasi&oacute;n de una artista-cient&iacute;fica incipiente. A partir de 10 a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Amigas 100%. Abril es oto&ntilde;o&rsquo;, de Bego&ntilde;a Oro (SM)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/461401b9-806d-44af-a042-5c3d7a4bd0ff_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Bego&ntilde;a Oro, probablemente la autora espa&ntilde;ola que mejor se maneja con las relaciones afectivas en la adolescencia, escribe una novela sobre cuatro amigas que se van a ganar el coraz&oacute;n de los lectores. Se trata de la primera parte de un proyecto concebido para preadolescentes (aunque, como toda buena literatura, se puede disfrutar a cualquier edad), por lo que est&aacute; lleno de primeras veces, tropiezos y mucha, mucha risa. El libro que muchos hubi&eacute;ramos querido leer al comenzar el instituto. A partir de 10 a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;El asesinato del profesor de matem&aacute;ticas&rsquo;, de Jordi Sierra i Fabra (Anaya) / &lsquo;L&rsquo;assassinat del professor de matem&agrave;tiques&rsquo; (Barcanova)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c9004c28-031e-4c06-9620-e445a78c4df5_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Una nueva edici&oacute;n de una de las mejores novelas de Jordi Sierra i Fabra, una historia divertida y original, con ese ritmo fren&eacute;tico que &eacute;l sabe imprimir como nadie. Cuando su profesor de matem&aacute;ticas aparece muerto, los tres j&oacute;venes protagonistas tendr&aacute;n que resolver una serie de enigmas de l&oacute;gica para desenmascarar al asesino. &iquest;El problema? Nunca se les dieron bien los n&uacute;meros. El libro, todo un <em>long-seller</em>, ya ha cautivado a m&aacute;s de 800.000 lectores. A partir de 12 a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;El Ej&eacute;rcito Negro&rsquo;, de Santiago Garc&iacute;a-Clairac (Serendipias de Tinta)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/5225bf18-9421-4f0b-acb3-63b5f3f12936_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La realidad se mezcla con el mundo de los sue&ntilde;os en este libro, primera parte de una trilog&iacute;a que el autor public&oacute; hace ahora veinte a&ntilde;os, y que la reci&eacute;n creada editorial Serendipias de Tinta recupera como carta de presentaci&oacute;n de su proyecto. Y es un acierto: el protagonista, un chico que sufre acoso escolar, hijo de un bibliotecario que custodia unos misteriosos manuscritos medievales, por la noche tiene unos sue&ntilde;os que parecen llevarlo a otra &eacute;poca, otro lugar, en el que la magia es posible. All&iacute;, el joven vive una vida paralela que le plantea muchos interrogantes. A partir de 12 a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;La hija de la noche&rsquo;, de Laura Gallego (Edeb&eacute;) / &lsquo;La filla de la nit&rsquo; (Edeb&eacute;, trad. Imma Blanco)</strong></h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Una edici&oacute;n especial, con los cantos tintados &ndash;el &uacute;ltimo grito del fetichismo literario&ndash;, de una de las novelas m&aacute;s le&iacute;das de la autora valenciana. Siguiendo la escuela de los relatos g&oacute;ticos del siglo XIX, narra una historia de misterio y terror sobrenatural que se desarrolla en un peque&ntilde;o pueblo franc&eacute;s. Muertes en extra&ntilde;as circunstancias, una mansi&oacute;n por largo tiempo abandonada que de pronto tiene una inquilina y un amor tan intenso como arriesgado&hellip; &iquest;Qui&eacute;n da m&aacute;s? A partir de 12 a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Tama Puia. Los hijos del volc&aacute;n&rsquo;, de Chiki Fabregat (Siruela)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/2de63f2e-ad5f-4215-85bf-2084beb01e4b_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Chiki Fabregat es una autora que se ha labrado una carrera a fuego lento, y uno puede estar seguro de que con cada nuevo libro no solo garantiza la calidad, sino que da un paso adelante en su universo narrativo. Esta vez, como buena conocedora del folclore, mezcla los mitos fundacionales con la realidad cotidiana en el Madrid del siglo XXI. Leyendas, profec&iacute;as y unos personajes con los que resulta f&aacute;cil empatizar en una novela de prosa po&eacute;tica y sugerente. A partir de 14 a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Nara&rsquo;, de M&oacute;nica Rodr&iacute;guez (Edelvives)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/ce22f3fe-ee83-4293-9f28-8c0ddd4a603b_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Nadie como M&oacute;nica Rodr&iacute;guez para narrar con elegancia, sutileza y un halo po&eacute;tico las inquietudes de ni&ntilde;os y j&oacute;venes. Esta vez, la protagonista es una muchacha que, en plena Guerra Civil espa&ntilde;ola, busca a su hermano, que ha sido reclutado. Su camino, en el que no faltan los nuevos amigos y el refugio del bosque, es ante todo un viaje transformador que conmueve sin sentimentalismo y nos recuerda por qu&eacute; las contiendas nunca pueden ser sin&oacute;nimo de hero&iacute;smo. Novela ganadora del Premio Alandar. A partir de 14 a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Un mago en la corte&rsquo;, de Alba Quintas Garciandia (Bamb&uacute;)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/d86c6dbd-7a4f-4cab-b4f5-492526f17cca_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Alba Quintas, que la semana pasada se proclam&oacute; ganadora del Premio Angular por <em>La cuarta vida de Blanca Cuervo</em> (SM), tambi&eacute;n publica este a&ntilde;o esta novela, ambientada en la Navidad de 1870, que imagina en clave de realismo m&aacute;gico la llegada del futuro rey Amadeo de Saboya a Espa&ntilde;a. Porque lo acompa&ntilde;a un mago, que se cruzar&aacute; en el camino con un chico humilde llamado Ventura. Una novela llena de claroscuros, con personajes que hacen frente a la adversidad, la que llega de las conspiraciones de la corte, pero sobre todo la que nace de sus demonios internos. A partir de 14 a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;En 27 d&iacute;as&rsquo;, de Alison Gervais (Libros de Seda, trad. Rosa Fragua Corbacho)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/e8f3be75-583f-4829-95a6-02167dbfeb41_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La literatura juvenil puede (y debe) atreverse con cualquier tema, incluido uno que por desgracia no es ajeno a los adolescentes: el suicidio. La protagonista de esta novela tiene la oportunidad de retroceder 27 d&iacute;as para evitar que su amigo tome esa decisi&oacute;n, pero su misi&oacute;n no resultar&aacute; tan sencilla como esperaba. La historia surgi&oacute; en Wattpad, lo que demuestra su capacidad para conectar con los lectores. Hermosa, emocionante y con toques de suspense. Dos personajes dif&iacute;ciles de olvidar. A partir de 14 a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/20-titulos-literatura-infantil-juvenil-regalar-dia-libro_1_13160834.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Apr 2026 19:52:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[20 títulos de literatura infantil y juvenil para regalar el Día del Libro]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No, no es cierto que la mitad de los libros publicados en España no venda ni un ejemplar al año]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/no-no-mitad-libros-publicados-espana-no-venda-ejemplar-ano_1_13159193.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/675be322-231e-49f4-a7ac-a3a159df6bb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141392.jpg" width="5472" height="3078" alt="No, no es cierto que la mitad de los libros publicados en España no venda ni un ejemplar al año"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La agrupación de librerías CEGAL alertó de que el 49,4% de las obras vende cero unidades a lo largo del año, un dato que necesita contexto y explicación para entender que en realidad no hace un recuento de títulos no vendidos ni proyecta una situación tan catastrofista como parece</p><p class="subtitle">20 títulos de ficción para regalar el Día del Libro 2026
</p></div><p class="article-text">
        Cada vez m&aacute;s lectores... y menos libros le&iacute;dos. Esa es la paradoja que se cre&oacute; hace unas semanas cuando se difundi&oacute; que la mitad de los t&iacute;tulos publicados en Espa&ntilde;a no vend&iacute;a ni un ejemplar al a&ntilde;o. Un dato del que alert&oacute; CEGAL, la asociaci&oacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/ventas-libros-cifra-historica-2021_1_8604521.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">libreros del sector</a>, al afirmar que el 49,4% de las obras disponibles en las tiendas vend&iacute;a cero unidades a lo largo de un a&ntilde;o. La cifra se revel&oacute; en el &uacute;ltimo Congreso de Librer&iacute;as celebrado en Valencia y puso sobre la mesa una situaci&oacute;n catastrofista muy llamativa, sobre todo cuando el m&aacute;s reciente Bar&oacute;metro de H&aacute;bitos de Lectura apunta que la poblaci&oacute;n que <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/lectura-consolida-espana-actividad-ocio-mundo-desmorona-espanoles-leemos_1_12926601.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lee libros en su tiempo libre</a> ha ascendido hasta el 66%.
    </p><p class="article-text">
        Las editoriales aprovechan todas las semanas para llenar el mercado de novedades, pero esto no quiere decir que la mitad de las que se publican en el pa&iacute;s fracasen. Al menos, seg&uacute;n lo que ha podido descubrir CEGAL hasta la fecha. Aunque ha circulado el dato de que el 49,4% de los libros no vende nada, esta cifra se ha malinterpretado por haberse comunicado sin el contexto suficiente. En realidad, ese n&uacute;mero sale de LibriRed, una herramienta digital que usan los libreros para ver c&oacute;mo van sus ventas d&iacute;a a d&iacute;a. Este sistema recoge los datos de unas 1.100 librer&iacute;as, que son las que est&aacute;n conectadas para compartir su informaci&oacute;n pero que no representan al total de librer&iacute;as que existen.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;lvaro Manso, vicepresidente y portavoz de la confederaci&oacute;n de libreros, explica a elDiario.es que el dato se ha extra&iacute;do haciendo la media, reflejando que la mitad del cat&aacute;logo de las librer&iacute;as conectadas a LibriRed &mdash;que puede incluir t&iacute;tulos de hace diez a&ntilde;os, obras de autores locales o ejemplares autopublicados&mdash; no registra ventas durante un a&ntilde;o. Sin embargo, los mismos libros que no triunfan en un comercio pueden estar vendi&eacute;ndose con normalidad en otra provincia o incluso en la librer&iacute;a de enfrente. Y ojo porque, aunque solo las 1.100 tiendas mencionadas pasan sus datos al sistema, en total CEGAL tiene identificadas 2.754 librer&iacute;as independientes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Puesto de libros de segunda mano en Madrid                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Estas 2.754 librer&iacute;as tampoco representan el total de los comercios que se dedican a la venta de libros, pues solo contabilizan las tiendas f&iacute;sicas donde la venta de libros de primera mano es al menos el 30% de todo lo que ganan al a&ntilde;o. No cuentan las librer&iacute;as de segunda mano ni las webs que solo venden online ni las grandes superficies con numerosas tiendas locales. Tampoco las papeler&iacute;as que venden algunos libros pero que se dedican principalmente a otra cosa. Por tanto, el 49,4% no muestra el porcentaje de libros no vendidos sobre los publicados al cabo del a&ntilde;o ni reconoce t&iacute;tulos concretos. &Aacute;lvaro Manso se&ntilde;ala que es ahora cuando est&aacute;n analizando cu&aacute;l es el patr&oacute;n de los libros que no se mueven en las librer&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        El principal motivo de la confusi&oacute;n se debe a la diferencia entre &ldquo;libros nuevos&rdquo; y &ldquo;libros vivos&rdquo;. Espa&ntilde;a produce unas 60.000 novedades anuales, que se considerar&iacute;an &ldquo;libros nuevos&rdquo;, pero mantiene en circulaci&oacute;n casi un mill&oacute;n de obras (949.066 referencias), los llamados &ldquo;libros vivos&rdquo;. Bernat Ruiz Dom&egrave;nech, director de la editorial independiente Apostroph y profesor en el postgrado de la escuela de librer&iacute;a y de prescripci&oacute;n lectora de la Universidad de Barcelona, es tajante al respecto: &ldquo;Es normal que de los 900 mil t&iacute;tulos vivos, la mitad ya no vendan pr&aacute;cticamente nada porque est&aacute;n al final de su vida. Cualquier cosa que vendas termina su vida comercial vendiendo nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tanto es as&iacute; que Manuel Gonz&aacute;lez, presidente la Federaci&oacute;n de Gremios de Editores de Espa&ntilde;a (FGEE), aporta una visi&oacute;n marcadamente optimista con respecto a la industria pese al gran fondo editorial. Seg&uacute;n el &uacute;ltimo informe del Comercio Interior del Libro en Espa&ntilde;a, el sector ha crecido a un ritmo cercano al 5% anual en el &uacute;ltimo lustro. &ldquo;Un sector que crece en estas proporciones y que afecta a toda la cadena del libro no parece que lo est&eacute; pasando mal. Al contrario, estamos en un proceso de transformaci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala Gonz&aacute;lez, que celebra que se est&aacute;n &ldquo;bajando las tiradas, manteniendo los precios y aumentando el n&uacute;mero de t&iacute;tulos&rdquo;. La facturaci&oacute;n ha aumentado un 6,3% en 2024, impulsada por un incremento en la cantidad de libros vendidos (casi 195 millones de ejemplares).
    </p><h2 class="article-text">Una crisis de consumo</h2><p class="article-text">
        No obstante, Ruiz Dom&egrave;nech advierte de que, aunque la facturaci&oacute;n ha recuperado las cifras previas a la crisis de 2008 &mdash;superando la barrera de los 3.000 millones de euros&mdash;, estamos muy por debajo de las mismas si se tiene en cuenta la inflaci&oacute;n. Para el experto, lo que vive Espa&ntilde;a no es una crisis de lectura &mdash;la tasa de lectores contin&uacute;a al alza&mdash;, sino una &ldquo;crisis de consumo&rdquo;. &ldquo;La gente compra menos libros porque tiene menos dinero en el bolsillo. Los salarios no han subido tanto como los precios, y la gente debe elegir entre ir al supermercado o ir a la librer&iacute;a&rdquo;, sentencia. Esta crisis de consumo deja un mercado invisible para las estad&iacute;sticas oficiales: el libro de segunda mano. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras que la venta de libros de segunda mano representa en Francia cerca del 20% del mercado, lo que supone una cantidad de dinero enorme porque el mercado franc&eacute;s es m&aacute;s fuerte, en Espa&ntilde;a se desconoce su volumen exacto. &ldquo;El libro que no te has le&iacute;do, para ti siempre es novedad&rdquo;, apunta Ruiz Dom&egrave;nech, destacando que la rapidez con la que las novedades pasan al circuito de segunda mano erosiona la facturaci&oacute;n de las librer&iacute;as tradicionales. &ldquo;Hay gente que se espera para comprar porque sabe que al cabo de seis meses o un a&ntilde;o tendr&aacute; la novela de segunda mano. Y, adem&aacute;s, en buen estado&rdquo;, indica el experto.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los puntos donde la industria s&iacute; ha ganado eficiencia es en la gesti&oacute;n del papel. Las librer&iacute;as han llegado a asfixiarse bajo tasas de devoluci&oacute;n que superaban el 34%, devolviendo libros que no se venden al almac&eacute;n, pero hoy esa cifra ha ca&iacute;do al 27%. Manuel Gonz&aacute;lez explica que esto se debe a que los editores est&aacute;n apostando ahora por tiradas m&aacute;s cortas y ajustadas a la demanda real. En tanto que hace cinco a&ntilde;os una tirada media se acercaba a los 4.000 ejemplares, en el dato de 2024 se rozan los 3.500 ejemplares. Gonz&aacute;lez lo describe como &ldquo;una buena noticia para el editor, para la distribuci&oacute;n y para el librero&rdquo;, recalcando que supone un &ldquo;ahorro en costes&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La diversidad cultural</h2><p class="article-text">
        No obstante, esta eficiencia log&iacute;stica convive con una &ldquo;presi&oacute;n administrativa infernal&rdquo; para el librero peque&ntilde;o en la que comercialmente es m&aacute;s dif&iacute;cil dar visibilidad a cada obra. Ruiz Dom&egrave;nech alude a una estrategia de los grandes grupos, como Planeta o Penguin, para ocupar espacio f&iacute;sico. &ldquo;Saben que un libro va a durar 15 d&iacute;as si no funciona. Esa presi&oacute;n somete a los libreros a una rotaci&oacute;n infernal en la mesa de novedades&rdquo;, explica, ya que los t&iacute;tulos de las editoriales peque&ntilde;as tambi&eacute;n son empujados a durar solo 15 d&iacute;as o un mes. &ldquo;El negocio de los grandes grupos es financiero, es el de mover dinero con libros, mientras que el negocio de los peque&ntilde;os es vender libros&rdquo;, sostiene Ruiz Dom&egrave;nech.
    </p><p class="article-text">
        En este escenario, las librer&iacute;as independientes apuestan m&aacute;s que las grandes superficies por la diversidad cultural, ofreciendo hasta &ldquo;medio mill&oacute;n de obras distintas&rdquo;, seg&uacute;n afirma Manso. A diferencia de El Corte Ingl&eacute;s o FNAC, a donde la gente acude a comprar el libro que acaba de ganar el premio Planeta, hay quien va a librer&iacute;as para comprar t&iacute;tulos menos conocidos. &ldquo;Nosotros tenemos otro concepto de librer&iacute;a, un lugar al que t&uacute; vayas, digas que te gustan los sombreros de piel y tengamos la capacidad de encontrarte algo que hable sobre eso. Es un concepto muy diferente de venta&rdquo;, indica el vicepresidente y portavoz de CEGAL para celebrar as&iacute; la biodiversidad. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que a menudo se etiqueta como un problema de sobreproducci&oacute;n tiene, sin embargo, una derivada positiva. Como explica Bernat Ruiz Dom&egrave;nech, este fen&oacute;meno aumenta exponencialmente el n&uacute;mero de t&iacute;tulos vivos, lo que se traduce en mayores oportunidades de venta para el librero. &ldquo;Aunque no lo tenga en la estanter&iacute;a, si alguien se lo pide, el librero lo vende; es una venta segura, en firme y sin devoluci&oacute;n&rdquo;, indica, recalcando que, &ldquo;cuantos m&aacute;s libros est&eacute;n vivos, m&aacute;s posibilidades hay para todos&rdquo;. Adem&aacute;s, concluye que, a pesar de la erosi&oacute;n que sufre el sistema por el cierre de librer&iacute;as y la apertura de otras m&aacute;s peque&ntilde;as con menos personal, la librer&iacute;a independiente en Espa&ntilde;a sigue siendo inusualmente fuerte. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Gámiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/no-no-mitad-libros-publicados-espana-no-venda-ejemplar-ano_1_13159193.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Apr 2026 19:52:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No, no es cierto que la mitad de los libros publicados en España no venda ni un ejemplar al año]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Libros,Editoriales,Librerías,Día del Libro,Sant Jordi,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[20 títulos de ficción para regalar el Día del Libro 2026]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/20-titulos-ficcion-regalar-dia-libro_1_13157631.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7886e3d2-3e00-4e4f-9d22-11d63cdc524c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="20 títulos de ficción para regalar el Día del Libro 2026"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para celebrar el Día del Libro y Sant Jordi os recomendamos 20 libros de ficción para regalar. Una selección de novedades variadas para acertar siempre</p><p class="subtitle">20 títulos de no ficción para regalar el Día del Libro
</p></div><p class="article-text">
        En abril libros, libreros y lectores salen a la calle. Paradas de puestos en Sant Jordi, librer&iacute;as que anuncian descuentos, ferias del libro en ciudades y pueblos. &iquest;Qui&eacute;n se resiste?
    </p><p class="article-text">
        En elDiario.es te proponemos <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/20-titulos-no-ficcion-regalar-dia-libro_1_13155926.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">20 libros de no ficci&oacute;n</a> de entre las novedades m&aacute;s recientes, por si tienes dudas y quieres apostar a lo seguro.
    </p><p class="article-text">
        Si te gusta m&aacute;s la narrativa de ficci&oacute;n, aqu&iacute; tienes otros 20 t&iacute;tulos seleccionados por Cristina Ros, una de las grandes lectoras del equipo de colaboradores de elDiario.es.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Solo tierra, solo lluvia, solo barro&rsquo;, de Montse Albets (Hoja de Lata, trad. Nat&agrave;lia Cerezo / &lsquo;Nom&eacute;s terra, nom&eacute;s pluja, nom&eacute;s fang&rsquo; (Periscopi)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/48ced93a-f3b1-41b5-9c53-21473b630054_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Una <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/10-mejores-novelas-espanolas-debut-2025_1_12849559.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primera novela</a> cocinada a fuego lento que indaga en el duelo, la soledad y la importancia de los v&iacute;nculos siguiendo los pasos de una mujer que llega a un peque&ntilde;o pueblo cargando con el peso de la p&eacute;rdida. Escrita con delicadeza y vocaci&oacute;n intimista, la autora sobresale en la exploraci&oacute;n de la psique de la protagonista al tiempo que evoca con viveza el ambiente de la comunidad. Fue distinguida con el Premi Llibreter de los libreros catalanes. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Distancia de fuga&rsquo;, de Cristina Ara&uacute;jo G&aacute;mir (Tusquets)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/f424a3bf-dca6-4180-adb2-6a13c8dc5adc_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Tras darse a conocer con <em>Mira a esa chica</em> (Premio Tusquets 2022), donde se inspira en el caso de La Manada para narrar las secuelas de una violaci&oacute;n, la autora madrile&ntilde;a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/cristina-araujo-he-pasado-vida-saboteandome-he-conseguido-salir-adelante_128_12996875.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cristina Ara&uacute;jo</a> sigue bebiendo del presente para recrear una historia de amor entre dos personajes que se encuentran en ese tr&aacute;nsito de la juventud a la vida adulta, cuando se tiene ambici&oacute;n, pero pocas certezas. Como en su &oacute;pera prima, maneja a la perfecci&oacute;n la estructura y los tiempos, y desmiente aquello de que la segunda novela siempre es un tropiezo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;La chica m&aacute;s lista que conozco&rsquo;, de Sara Barquinero (Lumen)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/a1084b7a-ea18-465c-a0bd-bb928c8d5f4a_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Si alguien pensaba que el &eacute;xito de <em>Los Escorpiones</em> iba a obnubilar a su autora, se equivocaba de lleno: con <em>La chica m&aacute;s lista que conozco</em> <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/sara-barquinero-universidad-hay-profesores-dicen-guarro-sistemico_1_13078213.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sara Barquinero</a> firma otra novela de alto voltaje literario que conecta temas del debate contempor&aacute;neo &ndash;en este caso, las relaciones de poder en la universidad espa&ntilde;ola&ndash; con cuestiones tan atemporales como la entrada en el mundo adulto, el paso de la provincia a la ciudad o la amistad entre mujeres j&oacute;venes.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Maqluba. Amor a dos voces&rsquo;, de Sari Bashi (Libros de Seda, trad. Jorge Fern&aacute;ndez Cienfuegos)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/affc4524-1df2-4818-825f-e19738a325c9_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Esta novela, que se public&oacute; en 2021 y ahora se traduce por primera vez al castellano, narra una conmovedora historia de amor, inspirada en las vivencias de la propia autora, entre un profesor gazat&iacute; retenido en la Cisjordania ocupada y la abogada israel&iacute;-estadounidense que se encarga de defenderlo. Con el hilo de su relaci&oacute;n, subyacen muchos conflictos no resueltos: el conflicto israel&iacute;-palestino, por supuesto, pero tambi&eacute;n el desarraigo, el choque entre generaciones, las diferencias &eacute;tnicas o las desigualdades de g&eacute;nero. Una novela que deleita e instruye, y que merece tener un largo recorrido.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Kolj&oacute;s&rsquo;, de Emmanuel Carr&egrave;re (Anagrama, trad. Juan de Sola) / &lsquo;Kolkhoz&rsquo; (Anagrama, trad. Ferran R&agrave;fols)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/b92f53a3-7b6c-4683-8627-144e43cb1abe_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        No es una novela, pero tampoco un ensayo; es Carr&egrave;re haciendo lo que mejor sabe, y a un nivel excelso. Despu&eacute;s de la muerte de su madre, H&eacute;l&egrave;ne Carr&egrave;re d&rsquo;Encausse, figura prominente de la cultura francesa &ndash;donde se convirti&oacute; en la primera mujer en dirigir la Academia, entre otros m&eacute;ritos&ndash;, el escritor revisa los documentos de su archivo personal para reconstruir la historia de su familia, que es a la vez un recorrido por el pasado de Europa y un di&aacute;logo intergeneracional lleno de aristas, pero tambi&eacute;n de amor.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;La comadrona&rsquo;, de Bibbiana Cau (Duomo, trad. Noelia Pousada)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/bf34b297-ebe0-492b-9bf6-002d392f6756_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Como lectores, no siempre buscamos la exigencia literaria. A veces nos apetece una novela distendida, que nos entretenga sin experimentos. <em>La comadrona</em> es un excelente ejemplo de ello: una historia ambientada en la Cerde&ntilde;a de principios del siglo XX, con mujeres fuertes que desaf&iacute;an el orden establecido y un hermoso homenaje al oficio, transmitido de generaci&oacute;n a generaci&oacute;n, de las profesionales que asisten el parto.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Peque&ntilde;a guerra perfecta&rsquo;, de Elvira Dones (Errata Naturae, trad. Regina L&oacute;pez Mu&ntilde;oz)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/3b248378-5708-412c-99aa-bb24515f6720_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Se ha escrito mucho sobre la Segunda Guerra Mundial y la Guerra civil espa&ntilde;ola, pero no tanto &ndash;o al menos no ha tenido tanto arraigo aqu&iacute;&ndash; de las guerras yugoslavas. En este libro, la escritora albanesa Elvira Dones transita por el Kosovo de 1999, en medio del genocidio perpetrado por Slobodan Milo&scaron;evi&#263;. La particularidad es que el centro est&aacute; puesto en un grupo de mujeres de diferentes edades, en c&oacute;mo tiran adelante entre el miedo y la incertidumbre.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Abril o nunca&rsquo;, de Juan G&oacute;mez B&aacute;rcena (Seix Barral)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/9378b2cd-5e64-4b9b-829f-48127d5ee52d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El escritor c&aacute;ntabro <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/juan-gomez-barcena-escritor-hombre-despues-adolescencia-punto-critico-mediana-edad_1_13114445.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan G&oacute;mez B&aacute;rcena</a> se propone (y con ello propone al lector) un nuevo reto con cada nueva novela. Despu&eacute;s de la extraordinaria <em>Lo dem&aacute;s es aire</em> y del personal ensayo <em>Mapa de soledades</em>, esta vez le toca el turno a un libro donde se atreve con los viajes en el tiempo, que le sirven de canal para exorcizar el dolor de un padre por la p&eacute;rdida de la hija. Sensibilidad, inteligencia y mordacidad en otro despliegue de narrativa portentosa.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;F&iacute;sica de la tristeza&rsquo;, de Gueorgui Gospod&iacute;nov (Impedimenta, trad. Mar&iacute;a V&uacute;tova)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/7e11cb36-f299-49d7-8741-9bac0820fcad_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El autor b&uacute;lgaro, firme candidato al Premio Nobel de Literatura, se ha ido afianzando entre el p&uacute;blico espa&ntilde;ol desde que gan&oacute; el prestigioso Premio Booker Internacional por <em>Las tempest&aacute;lidas</em> (2020), que tambi&eacute;n recibi&oacute; el Premio Strega europeo. Impedimenta recupera otra de sus obras mayores, una original exploraci&oacute;n de la memoria escrita con una prosa hipn&oacute;tica, de meandros e im&aacute;genes poco habituales en la tradici&oacute;n occidental. Leerlo es entrar en un cuarto oscuro del que se emerge profundamente conmovido.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Albi&oacute;n&rsquo;, de Anna Hope (Libros del Asteroide, trad. Regina L&oacute;pez Mu&ntilde;oz) / &lsquo;Albi&oacute;&rsquo; (Amsterdam, trad. Esther Roig)&nbsp;</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/4b5fa42c-6904-4760-87ab-bf226f40bac1_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Una novela de las de antes, de las de siempre, solo que escrita por una autora de hoy, con la perspectiva de hoy, que no pierde de vista los conflictos m&aacute;s actuales. Anna Hope firma una saga familiar de largo aliento, que invita a sumergirse en las vidas de los personajes durante unos cuantos d&iacute;as, con la pasi&oacute;n con que le&iacute;mos a los cl&aacute;sicos. Una historia sobre la familia, el legado y la diferencia de clases de lo m&aacute;s entretenida.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;La edad rid&iacute;cula&rsquo;, de Maryam Madjidi (Min&uacute;scula, trad. Palmira Feixas)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/8c97cbd7-bbf3-44b6-a7e3-60deca2d0e97_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En la periferia de Par&iacute;s, una adolescente de origen iran&iacute;, hija de exiliados pol&iacute;ticos, se enfrenta a los imperecederos conflictos de esta etapa con el a&ntilde;adido de la complejidad de navegar entre dos culturas. La falta de referentes que iluminen el camino, junto con el acoso escolar, la hacen avanzar a tientas, pero la protagonista tiene un basti&oacute;n al que agarrarse: el estudio. Y, como tantas generaciones, esta joven, trasunto de la autora, hace de los libros y su rico mundo interior un veh&iacute;culo de desclasamiento.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;La hija&rsquo;, de Sergio del Molino (Alfaguara)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/9e5d3b55-4aa3-488c-b143-ee309166e43f_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        A riesgo de que el &uacute;ltimo cuatrimestre del a&ntilde;o lo borre de la memoria de los cr&iacute;ticos, hay que reivindicarlo ya como uno de los libros del a&ntilde;o, y a&uacute;n m&aacute;s: uno de los libros m&aacute;s importantes de <a href="https://librotea.eldiario.es/estanterias/sergio-molino-libros-fascinacion-arte-vida" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Sergio del Molino</a>, que no es que anduviera corto de m&eacute;ritos. En esta ocasi&oacute;n, la novela parte de la curiosidad por la supuesta hija ileg&iacute;tima de Goya, la pintora Rosario Weiss, pero en el fondo no deja de ser un paso m&aacute;s para seguir escribiendo sobre lo que le ha interesado siempre, a saber: el narrador subjetivo, la p&eacute;rdida, la memoria personal y colectiva, el poder del arte, con el a&ntilde;adido de la voz de un hombre enamorado y un espl&eacute;ndido fresco del siglo XIX.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;P&aacute;ramo herido&rsquo;, de Fabio Neri (Ned Ediciones)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/06872a01-451e-43d9-98e8-59552f4832b3_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La primera novela de Fabio Neri, escritor chileno afincado en Barcelona, retoma el viejo motivo del viaje inici&aacute;tico para narrar la tumultuosa peripecia de un joven en la Patagonia hostil. Con aire de w&eacute;stern y una prosa viva, que fluye como un r&iacute;o, el relato es a la vez una novela de formaci&oacute;n, una radiograf&iacute;a de la violencia en la historia del pa&iacute;s y una meditaci&oacute;n existencial de la que el lector sale tan estremecido como su protagonista.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Arroyo Flint Kill&rsquo;, de Joyce Carol Oates (Altamarea, trad. Antonio J. Ant&oacute;n Fern&aacute;ndez)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/16e89305-db0c-457b-bdb7-6f0b7cbd7936_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Se celebran tanto (y no sin raz&oacute;n) sus grandes novelas, como <em>Blonde</em>, <em>Qu&eacute; fue de los Mulvaney</em> o <em>Un libro de m&aacute;rtires</em> <em>americanos</em>, que se corre el riesgo de pasar por alto sus (por lo general) no menos extraordinarios relatos. He aqu&iacute; una nueva muestra de destreza y plasticidad narrativa de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/joyce-carol-oates-recrea-vida-medico-carnicero-investigo-psiquiatria-mujeres-experimentos-salvajes_1_11751233.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Joyce Carol Oates</a>: violencia, miedo, desarraigo; una pieza m&aacute;s en ese inventario de los rincones oscuros del alma humana que ha construido libro a libro.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Una madre trabajadora&rsquo;, de Agnes Owens (Mu&ntilde;eca Infinita, trad. Blanca Gago)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c4953ef8-5d6c-46bf-a60c-589d6a9773f8_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La recuperaci&oacute;n de una autora escocesa que, con su humor corrosivo, traza una s&aacute;tira sobre las trampas de la pretendida conciliaci&oacute;n. La protagonista, madre de dos hijos, decide volver a trabajar, una decisi&oacute;n que le trae consecuencias en su matrimonio. Estamos en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os cincuenta, y adem&aacute;s del patriarcado, las secuelas de la guerra, la pobreza y el alcohol hacen estragos en la sociedad. La autora, de quien este 1926 se conmemora el centenario, teje una trama sorprendente que invita a la reflexi&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Pueblo blanco azul&rsquo;, de Azahara Palomeque (Cabaret Voltaire)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/b7761b4c-5b15-4443-8c0a-e7129b8bdd5e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Una mujer regresa a su pueblo para escribir una novela. Busca un nuevo comienzo, pero lleva la mochila cargada de heridas. En su relato se teje la memoria personal con las voces de la comunidad, en una novela po&eacute;tica y con gusto por el detalle que rinde homenaje a ese mundo perdido de los que ya no est&aacute;n, pero de alg&uacute;n modo forman parte de nosotros. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/azahara-palomeque-escritora-memoria-guerra-civil-cambiado-momento-termino_128_13019263.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Azahara Palomeque,</a> una nueva y primorosa voz narrativa que ha llegado para quedarse.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;La parte f&aacute;cil&rsquo;, de Ismael Ramos (Las Afueras) / &lsquo;A parte f&aacute;cil&rsquo; (Xerais)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/a8774178-0b65-4627-b07e-ed6c686c442a_source-aspect-ratio_default_1141240.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Dicen sus editores que publicar libros de relatos en Espa&ntilde;a es llorar, pero el &uacute;ltimo llanto que les ha dado <a href="https://www.eldiario.es/galicia/gallego-ismael-ramos-obtiene-prestigiosos-premios-relatos-estados-unidos_1_13142936.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ismael Ramos</a> ha sido de alegr&iacute;a, al convertirse en el primer espa&ntilde;ol en ganar el prestigioso Premio O. Henry &ndash;un galard&oacute;n con m&aacute;s de cien a&ntilde;os de historia&ndash; por<em> La liebre,</em> uno de los cuentos contenidos en este volumen. Ismael Ramos tiene ojo cl&iacute;nico para retratar las precariedades contempor&aacute;neas, materiales y emocionales, pero sobre todo tiene estilo, mirada, mundo propio, y ah&iacute; est&aacute; todo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Joi&rsquo;, de &Aacute;ngela Segovia (La U&ntilde;a Rota)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/db72595d-e76b-46a1-9f47-002499c4aa60_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &Aacute;ngela Segovia es una de las poetas m&aacute;s interesantes del panorama espa&ntilde;ol, y con este libro se estrena en la novela. Como era de esperar, hace un despliegue de lenguaje prodigioso, que da voz a una ni&ntilde;a de doce a&ntilde;os que se pierde en el bosque. La inocencia se funde con el lado sombr&iacute;o de la realidad en un texto que navega entre la oralidad de lo local con la mirada reflexiva de la narradora. &Iacute;ntima, delicada y salvaje a un tiempo. Otro nombre del que tomar nota.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;La casa del mago&rsquo;, de Emanuele Trevi (Sexto Piso, trad. Miguel Ros Gonz&aacute;lez)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/84a44f33-747c-4151-97f8-e143447a0b3d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Emanuele Trevi, uno de los autores italianos contempor&aacute;neos m&aacute;s importantes, vertebra su narrativa en torno a figuras reales. En este caso, el protagonista es su padre, Mario Trevi (1924-2011), un reputado psicoanalista que, como en toda relaci&oacute;n paternofilial, dej&oacute; heridas en forma de silencios, ausencias y otros misterios. El autor lleva a cabo un viaje &iacute;ntimo de reencuentro y redenci&oacute;n que explora temas como la paternidad o el hecho de crecer a la sombra de un padre c&eacute;lebre.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;La sombra del loto negro&rsquo;, de &Aacute;frica V&aacute;zquez Beltr&aacute;n (Minotauro)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/15a0815e-0a22-4699-8066-eb25580b9d13_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Los amantes de la fantas&iacute;a hist&oacute;rica y el Antiguo Egipto est&aacute;n de enhorabuena: &Aacute;frica V&aacute;zquez Beltr&aacute;n, flamante ganadora del Premio Minotauro 2026, firma una novela en la que el rico universo mitol&oacute;gico se filtra en el d&iacute;a a d&iacute;a de la protagonista, una joven a la que seguimos en su particular viaje del h&eacute;roe, solo que, en su caso, no es una hero&iacute;na al uso, sino una sencilla, imperfecta, compleja como cualquier ser humano, que despierta la empat&iacute;a del lector e invita a acompa&ntilde;arla en su periplo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/20-titulos-ficcion-regalar-dia-libro_1_13157631.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Apr 2026 19:41:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[20 títulos de ficción para regalar el Día del Libro 2026]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Novela,Escritores,Día del Libro,Sant Jordi]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[20 títulos de no ficción para regalar el Día del Libro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/20-titulos-no-ficcion-regalar-dia-libro_1_13155926.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31920024-a32d-4a8d-9e2f-2324fad66e9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="20 títulos de no ficción para regalar el Día del Libro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con motivo de la celebración del día del libro y Sant Jordi comenzamos una serie de recomendaciones para facilitar la elección de la obra que regalar</p><p class="subtitle">20 títulos de ficción para regalar el Día del Libro 2026
</p></div><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/eduardo-mendoza-he-considerado-artista-si-artesano_1_13139711.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">D&iacute;a del Libro y Sant Jordi</a> es la fecha que muchos eligen para regalar libros a sus seres queridos. Ensayos, novelas, literatura juvenil... Todo cabe en una semana en donde los autores y sus obras se colocan en el centro. 
    </p><p class="article-text">
        En Barcelona el discurso de Sant Jordi lo dar&aacute; Ali Smith y la Nobel Han Kang presentar&aacute; su nueva novela en el CCCB. En Madrid ser&aacute; el turno del &uacute;ltimo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/gonzalo-celorio-premio-cervantes-2025_1_12737343.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Cervantes, Gonzalo Celorio</a>, que recoger&aacute; su galard&oacute;n en la tradicional ceremonia que tendr&aacute; lugar, como cada a&ntilde;o, el 23 de abril.
    </p><p class="article-text">
        Para facilitar la labor de elegir entre el tsunami de novedades que llega cada d&iacute;a, desde elDiario.es vamos a realizar una serie de recomendaciones de obras publicadas este a&ntilde;o 2026 en no ficci&oacute;n, ficci&oacute;n y juvenil e infantil. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Cuando el mundo duerme&rsquo;, de Francesca Albanese (Galaxia Gutenberg, trad. M&oacute;nica Monteys)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/d3717ce0-2a73-4544-93f8-249f120cc1c1_source-aspect-ratio_default_1141187.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>

    </figure><p class="article-text">
        La relatora de la ONU lleva tiempo denunciando con voz firme el genocidio perpetrado por el ej&eacute;rcito israel&iacute; en Palestina. Este libro es una extensi&oacute;n de su compromiso por la defensa de las v&iacute;ctimas y de los derechos humanos: diez testimonios que han vivido la invasi&oacute;n de primera mano y conversan con la autora, en unos di&aacute;logos que aportan luz al lector occidental sobre la realidad palestina y la necesidad de no permanecer indiferentes ante la barbarie.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Sirenas, leones y otros encuentros inesperados&rsquo;, de Jacinto Ant&oacute;n (Salamandra)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/ca6c7d81-b44c-49e4-8cf7-3fa248314424_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>

    </figure><p class="article-text">
        Jacinto Ant&oacute;n, periodista reconocido con el Premio Nacional de Periodismo Cultural, lleva a&ntilde;os deleitando a los lectores con sus cr&oacute;nicas en El Pa&iacute;s, en las que la erudici&oacute;n se combina con una suerte de sentido de la maravilla, de la aventura, que da lugar a piezas de lo m&aacute;s sugerentes. La originalidad, ya se sabe, reside en la capacidad de relacionar elementos en apariencia inconexos, y en eso &eacute;l es un experto. Este libro recopila una serie de art&iacute;culos que, entre literatura, antropolog&iacute;a e historia, dan cuenta de una insobornable (y p&iacute;cara) curiosidad.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Espejo de sombras&rsquo;, de Felicidad Blanc (C&aacute;tedra)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/190367cd-0366-45db-aa59-94c017548217_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>

    </figure><p class="article-text">
        Unas memorias escritas en 1977, tras el &eacute;xito de <em>El desencanto</em> (1976), <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/desencanto-reflejo-cine-miseria-moral-burguesia-franquista_1_13096431.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el documental de Jaime Ch&aacute;varri</a> sobre la familia Panero en el que ella misma, intelectual y escritora a su vez, brill&oacute; con luz propia. Nacida en Madrid en 1919, su recorrido vital es &ndash;no pod&iacute;a ser de otro modo&ndash; una radiograf&iacute;a social de los estragos de la guerra y el franquismo. Sin duda, Felicidad Blanc fue una figura fascinante de las letras espa&ntilde;olas que esta recuperaci&oacute;n brinda la oportunidad de reivindicar.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;La fiesta del fin del mundo&rsquo;, de Natalia Castro Pic&oacute;n (Anagrama)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/ccdec853-76fb-4a7a-b3b8-4724d497d1d5_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>

    </figure><p class="article-text">
        El Premio Anagrama de Ensayo 2025 ofrece un enfoque particular a este clima de crisis permanentes que se ha instalado en la sociedad occidental desde 2008.&nbsp;La autora, lejos de resignarse en el diagn&oacute;stico habitual, que lleva al desencanto y la inacci&oacute;n, propone un an&aacute;lisis de los sucesivos &ldquo;apocalipsis&rdquo; que se han pregonado desde entonces (la crisis econ&oacute;mica, la emergencia clim&aacute;tica, el acceso a la vivienda, la pandemia o el resurgir de la ultraderecha, entre otros) para subrayar que, ante la incertidumbre, existe, como se ha demostrado, la posibilidad de una revoluci&oacute;n; porque creer que no hay salida no deja de ser otra herramienta de control pol&iacute;tico.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Los nombres del mundo. Una historia de la escritura&rsquo;, de Ewan Clayton (Siruela, trad. Mar&iacute;a Condor)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/eb964a71-7be9-432f-9852-b34129e16e93_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>

    </figure><p class="article-text">
        Un libro que parece hecho a medida de los amantes de los libros y la lectura: un ensayo que recorre toda la historia de la escritura, desde los pictogramas del Antiguo Egipto a las infinitas posibilidades de la era inform&aacute;tica. Hablar de la creaci&oacute;n de un c&oacute;digo de comunicaci&oacute;n compartida implica, por supuesto, ahondar en la evoluci&oacute;n cultural de las civilizaciones, el impacto de fen&oacute;menos como la fijaci&oacute;n de un alfabeto o la aparici&oacute;n de la imprenta. Instructivo, accesible y de lo m&aacute;s enriquecedor.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Ernestina Gonz&aacute;lez. Un pulso antifranquista&rsquo;, de Ana Mar&iacute;a D&iacute;az Marcos (Espuela de Plata)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/dc97216c-fe7d-4458-b4aa-e740273cbd6b_source-aspect-ratio_default_1141190.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>

    </figure><p class="article-text">
        Los lectores interesados en la memoria hist&oacute;rica, y en las figuras de mujeres olvidadas en particular, tienen un nuevo nombre del que tomar nota: Ernestina Gonz&aacute;lez (1896-1976), una de las primeras universitarias espa&ntilde;olas, amiga de Lorca, Dal&iacute; y Bu&ntilde;uel, una bibliotecaria que desde su exilio en Estados Unidos se implic&oacute; en el movimiento antifranquista, por lo que fue vigilada por el FBI durante d&eacute;cadas y hasta llevada a juicio por el Comit&eacute; de Actividades Antiamericanas. Una voz valiente a la que, sin duda, vale la pena descubrir.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Buscando a Rosal&iacute;a: la promesa, la voz, la empoderada, la motomami, la santa&rsquo;, de Oriol Dom&iacute;nguez y Yeray S. Iborra</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/4c17a358-11d7-4237-8e3d-d3debda4737a_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        A juzgar por la velocidad con la que se agotaron las entradas de su &uacute;ltima gira, existe un gran n&uacute;mero de lectores potenciales para este libro, el m&aacute;s reciente y completo sobre la inconmensurable Rosal&iacute;a. Los autores, periodistas musicales especializados en cultura popular, recogen diferentes testimonios para plantear un retrato a lo largo del tiempo de la gran artista de nuestra era, que, como ella misma canta, se transforma, y de sus sucesivas reinvenciones se da cuenta en estas p&aacute;ginas. Imprescindible para seguidores y muy recomendable para los que la aborrecen, si tienen, al menos, amplitud de miras.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Mujeres grises sobre fondo negro&rsquo;, de Marisol Donis (Alrev&eacute;s)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/d4a3e465-0a97-4c70-8156-7e47735ac209_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de t&iacute;tulos como <em>Emilia Pardo Baz&aacute;n y su fascinaci&oacute;n por la criminolog&iacute;a</em> (2023) y <em>Envenenadoras</em> (2025), la farmac&eacute;utica y crimin&oacute;loga Marisol Donis sigue investigando la cr&oacute;nica negra con perspectiva de g&eacute;nero para analizar, en este nuevo ensayo, c&oacute;mo la psiquiatr&iacute;a, encarnada en los manicomios de anta&ntilde;o, se us&oacute; como herramienta de control social para anular a las mujeres que osaban salirse del canon. A trav&eacute;s de diferentes casos, unos conocidos &ndash;Charlotte Perkins, Leonora Carrington, Unica Z&uuml;rn, Janet Frame&ndash; y otros no tanto, reivindica su esp&iacute;ritu libre e indomable.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Redimir y adoctrinar. El Patronato de Protecci&oacute;n a la Mujer (1941-1985)&rsquo;, de Carmen Guill&eacute;n (Cr&iacute;tica)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/8c313476-4704-4a9a-b785-af277d59410b_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n m&aacute;s completa hasta la fecha sobre los engranajes de esta organizaci&oacute;n franquista, que sirvi&oacute; para encubrir abusos, tr&aacute;fico de beb&eacute;s, trabajos forzados y todo tipo de vejaciones contra las mujeres con el pretexto de velar por su moralidad. La autora desentra&ntilde;a los mecanismos de adoctrinamiento por los que la instituci&oacute;n anul&oacute; la voluntad y reprendi&oacute; a mujeres de toda condici&oacute;n, uno de los cap&iacute;tulos m&aacute;s oscuros del (ya de por s&iacute; oscuro) franquismo, que se prolong&oacute; hasta los primeros a&ntilde;os de la democracia.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;El impacto de la IA. Sam Altman y su carrera por dominar el mundo&rsquo;, de Karen Hao (Pen&iacute;nsula, trad. Jorge Paredes)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/a9aae172-d6d2-459a-b7d2-19eede46c7a4_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        No puede faltar una recomendaci&oacute;n para comprender mejor uno de los retos m&aacute;s importantes del presente, sino el que m&aacute;s: un estudio exhaustivo sobre la carrera tecnol&oacute;gica que llev&oacute; a cabo el empresario Sam Altman, una figura clave en el desarrollo de la inteligencia artificial. La autora se empapa de testimonios para reconstruir c&oacute;mo se rompi&oacute; la promesa de una tecnolog&iacute;a que en principio nos iba a hacer la vida m&aacute;s f&aacute;cil, pero que se revel&oacute; un sistema de trabajo abusivo y t&oacute;xico.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;El romance de la V&iacute;a L&aacute;ctea&rsquo;, de Lafcadio Hearn (Satori, trad. Emilio Jaramillo)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c7a3ff04-935a-4d0f-9d47-26901a25a759_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno internacional de la cultura japonesa es mucho m&aacute;s que una moda pasajera. El manga, el <em>anime</em>, la comida, los videojuegos, la est&eacute;tica kawaii o el j-pop son tan solo una pieza m&aacute;s de una fascinaci&oacute;n que existe desde hace siglos: esta preciosa edici&oacute;n del cl&aacute;sico de Lafcadio Hearn se sumerge en el Jap&oacute;n m&aacute;s m&aacute;gico y sugerente, el Jap&oacute;n de las leyendas, los ritos ancestrales, ese espacio m&iacute;tico entre dos mundos. Con su prosa evocadora y su mirada etnol&oacute;gica, su voz sigue siendo, para el lector occidental, una de las mejores puertas a la civilizaci&oacute;n nipona.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Nuestros silencios&rsquo;, de Laurence Joseph (Gatopardo, trad. Palmira Feixas)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/9e34db0c-c9a4-4bbf-abe2-ed28f3c42b0e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Nadie lo pone en duda: vivimos en una sociedad del ruido. Entre mensajes instant&aacute;neos y esa necesidad de opinar de todo a todas horas, el silencio emerge como una elecci&oacute;n revolucionaria en pos del sosiego, la contemplaci&oacute;n, el establecimiento de unos l&iacute;mites. Ahora bien, el silencio tambi&eacute;n se asocia a lo silenciado, lo que se ha callado u ocultado por miedo, verg&uuml;enza o represi&oacute;n. La autora, psic&oacute;loga cl&iacute;nica y psicoanalista francesa, lleva a cabo un estimulante estudio sobre los usos individuales y colectivos del silencio y su imaginario cultural.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Un himno a la vida. Mi historia&rsquo;, de Gis&egrave;le Pelicot (Lumen, trad. Noem&iacute; Sobregu&eacute;s Arias)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/f731eb18-f20e-4877-9e24-d30dda2f39b1_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La historia de Gis&egrave;le Pelicot bastar&iacute;a para justificar el inter&eacute;s de este libro; pero resulta que, adem&aacute;s, contiene un poderoso mensaje de reconstrucci&oacute;n personal y derecho a la reparaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas que, en esta era posterior al #MeToo, es muy alentador. Con claridad, sin temor a llamar las cosas por su nombre, la autora reconstruye su pasado y cuenta c&oacute;mo fue capaz de dar la vuelta a la verg&uuml;enza para defender, en esa frase que se ha convertido en un principio de dignidad, que &ldquo;la verg&uuml;enza debe cambiar de bando&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;El cerebro enamorado&rsquo;, de Miguel Pita (Perif&eacute;rica)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/6428af4f-a367-40f1-85c1-e8914f3252fe_source-aspect-ratio_default_1141196.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El mundo est&aacute; lleno de historias de amor. Las de verdad, en la calle o en las casas; y las de mentira, en el cine, las novelas o las canciones, que sin embargo tienen un impacto enorme en nuestra forma de vivir la experiencia amorosa. No nos cansamos del amor; sin embargo, &iquest;qu&eacute; sabemos del asunto? Miguel Pita, doctor en Gen&eacute;tica y Biolog&iacute;a Molecular, escribe un ensayo ameno sobre el proceso neurol&oacute;gico que se desencadena desde que nos enamoramos hasta el final de la relaci&oacute;n. Porque amor y ciencia no solo no est&aacute;n re&ntilde;idos, sino que, como se demuestra, no hay amor sin una compleja ciencia.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;La trampa del velo&rsquo;, de &Aacute;ngeles Ram&iacute;rez (Catarata)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/99cece64-973c-407e-a766-0662a1f15218_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Es un debate que resurge cada cierto tiempo, lo que demuestra, adem&aacute;s de una falta de comprensi&oacute;n por parte de Occidente, que el conflicto est&aacute; lejos de resolverse. &iquest;Imponer el pa&ntilde;uelo o prohibirlo? Ni lo uno ni lo otro: la autora, antrop&oacute;loga especializada en el estudio del islam desde una perspectiva de g&eacute;nero, sostiene que ambas medidas esconden un mecanismo de control sobre el cuerpo de las mujeres. Frente a los argumentos simples, examina las trampas tanto del propio mundo musulm&aacute;n como del Occidente que se pretende salvador. Imprescindible para profundizar en el debate.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Historia de una monta&ntilde;a&rsquo;, de &Eacute;lis&eacute;e Reclus (Errata Naturae; trad. Marcos Nava)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/b36dea2e-60db-4044-881e-e3661ff440fc_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la bell&iacute;sima edici&oacute;n de <em>Walden</em> ilustrada por Cl&eacute;ment Thoby, Errata naturae suma un nuevo t&iacute;tulo a su colecci&oacute;n de cl&aacute;sicos en ediciones de lujo con este t&iacute;tulo del ge&oacute;grafo, aventurero y militante anarquista &Eacute;lis&eacute;e Reclus, con ilustraciones de Cl&eacute;ment Vuillier. He aqu&iacute; un canto de amor a la monta&ntilde;a, donde el autor encuentra la reparaci&oacute;n tras unas p&eacute;rdidas desgarradoras; pero no se limita a narrar su viaje personal, sino que, combinando conocimientos de diferentes disciplinas, traza una historia de las monta&ntilde;as que har&aacute; las delicias de todo aquel que, como &eacute;l, encuentre en la ascensi&oacute;n un refugio.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Un metro cuadrado&rsquo;, de Llucia Ramis (Libros del Asteroide)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/80c6d1f3-3137-4668-a7a3-4efa567b4151_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Llucia Ramis, escritora y periodista mallorquina, lleva muchos a&ntilde;os contando sus idas y venidas con la vivienda, la precariedad del oficio y la turistificaci&oacute;n de su isla natal, que no dejan de ser las ramificaciones de un mismo problema. Con este libro, IV Premio de No Ficci&oacute;n de Libros del Asteroide, pone orden a ese conflicto partiendo de su memoria personal, como hace en todas sus obras, para, desde lo particular, esbozar una radiograf&iacute;a de una crisis colectiva de la sociedad espa&ntilde;ola para la que a&uacute;n no hay respuesta.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Galleteras&rsquo;, de Laura Sanz Corada (La Caja Books)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/2bbb2998-48ca-4e37-8892-b1def83c7b90_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n se resiste a una cr&oacute;nica cultural sobre la galleta Mar&iacute;a? Laura Sanz Corada naci&oacute; en Aguilar de Campoo (Palencia), la localidad donde Galletas Fontaneda se estableci&oacute;, que ha quedado ligada de forma inevitable a los avatares de esta f&aacute;brica de dulces. Es, adem&aacute;s, hija de una de sus trabajadoras, las &ldquo;galleteras&rdquo;, y nieta de uno de los jefes de secci&oacute;n. Y, precisamente porque lo conoce desde dentro, lejos de escribir una memoria nost&aacute;lgica, lo que hace es sacar a la luz las condiciones abusivas en las que trabajaron las mujeres, adem&aacute;s del desamparo al que han quedado los vecinos tras el cierre. Un libro iluminador y honesto sobre lo que se esconde detr&aacute;s de cada bocado.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;El arte de escribir ficci&oacute;n. Apuntes de escritores contempor&aacute;neos&rsquo;, de VV. AA. (Alba)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/44b8955c-c3e0-4a73-afe5-fb0d44d97226_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Quiz&aacute; porque vivimos en un pa&iacute;s en el que hay m&aacute;s aspirantes a escritores que lectores &ldquo;a secas&rdquo;, los libros sobre los pormenores de la creaci&oacute;n literaria tienen un p&uacute;blico fiel. Y este es una incorporaci&oacute;n valiosa para la colecci&oacute;n: re&uacute;ne las reflexiones de autores actuales en lengua espa&ntilde;ola, escritores en activo que conocen mejor que nadie lo que significa escribir (y publicar) hoy. Rodrigo Fres&aacute;n, Brenda Navarro, Sara Barquinero, Juan G&oacute;mez B&aacute;rcena, Lara Moreno o Andr&eacute;s Barba son algunos de ellos.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&lsquo;Si las paredes hablaran&rsquo;, de Lucy Worsley (Capit&aacute;n Swing, trad. Luc&iacute;a Barahona)</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c5d7cfe9-cea9-444f-9e2a-281112c84807_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Es lo que tenemos m&aacute;s cerca, pero, quiz&aacute; precisamente por eso, somos unos grandes ignorantes en la materia. Este libro teje una memoria de los objetos que han marcado la vida dom&eacute;stica occidental a lo largo de los siglos, desde los tab&uacute;s de la &eacute;poca victoriana a la llegada de la nevera, pasando por los tipos de inodoro, la forma de cocinar o los secretos de alcoba. La autora recorre estancia por estancia, se detiene en las actividades que se realizan en cada una y, a trav&eacute;s de su an&aacute;lisis, traza una historia sociocultural que divierte, instruye y sacia unas curiosidades que no sab&iacute;amos que ten&iacute;amos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/20-titulos-no-ficcion-regalar-dia-libro_1_13155926.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Apr 2026 19:53:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[20 títulos de no ficción para regalar el Día del Libro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Día del Libro,Sant Jordi,Escritores,Ensayos,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gonzalo Celorio, premio Cervantes: "Los lectores somos masoquistas que compramos conflictos que no nos pertenecen"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/gonzalo-celorio-premio-cervantes-lectores-masoquistas-compramos-conflictos-no-pertenecen_1_13156599.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d38348ca-f889-4bd8-813a-a3392638b723_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141242.jpg" width="2289" height="1288" alt="Gonzalo Celorio, premio Cervantes: &quot;Los lectores somos masoquistas que compramos conflictos que no nos pertenecen&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor mexicano recibirá el galardón este jueves en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares: "Se habla del mundo prehispánico como si fuera un paraíso perdido, cuando no lo fue"</p><p class="subtitle">Entrevista - Jordi Nomen: “Un profesor debe tener esperanza, porque si no su tarea no tiene ningún sentido”
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/gonzalo-celorio-cervantes-2025-lengua-conquista-espanol-lengua-independencia-america_1_12741115.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gonzalo Celorio</a> recibir&aacute; este jueves el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/gonzalo-celorio-premio-cervantes-2025_1_12737343.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Cervantes</a>, considerado como el 'Nobel' de la literatura en castellano, en el Paraninfo de la Universidad de Alcal&aacute; de Henares. El escritor mexicano, que sucede en el galard&oacute;n al espa&ntilde;ol <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/alvaro-pombo-ganar-nobel-literatura-espanol-cervantes-pringado-genial_1_11815726.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;lvaro Pombo</a>, ha atendido este lunes a los medios, donde ha reflexionado sobre la literatura del yo, la memoria, el g&eacute;nero de la novela y el Quijote; del que ha reivindicado el sentido del humor y la libertad que se permiti&oacute; su autor, Miguel de Cervantes, al escribirla.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Jos&eacute; G&aacute;lvez, directora general del Libro, del C&oacute;mic y de la Lectura, que ha conducido el evento, ha descrito al homenajeado como &ldquo;fiel amante de la palabra&rdquo;. De hecho, ha recordado que preguntado por su palabra favorita en castellano, su respuesta siempre es precisamente esta, 'palabra'. Tanto la responsable del Ministerio de Cultura como Celorio han recordado y reivindicado la labor de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/beatriz-moura-gran-editora-dio-importancia_129_13156883.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Beatriz de Moura</a>, fundadora de la editorial Tusquets, que falleci&oacute; la <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/muere-beatriz-moura-fundadora-editorial-tusquets_1_13152363.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">semana pasada</a>. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Confi&oacute; en mi literatura y public&oacute; mi primera novela, <em>Amor propio</em>, en 1992. Y de ah&iacute; en adelante todas las dem&aacute;s&rdquo;, ha agradecido. &ldquo;Su labor editorial fue muy importante en la literatura de la Transici&oacute;n democr&aacute;tica. Abri&oacute; las letras espa&ntilde;olas al mundo, y el mundo a las letras espa&ntilde;olas. Su sello es una garant&iacute;a de calidad&rdquo;, ha reivindicado.
    </p><p class="article-text">
        Celorio ha reconocido que sigue &ldquo;muy emocionado y un tanto abrumado&rdquo; por haber sido elegido para recibir el Cervantes, y ha adelantado que en su discurso hablar&aacute;, entre otros temas, sobre el sentido del humor de Miguel de Cervantes. Tambi&eacute;n ha confesado que querr&iacute;a haber abordado la literatura del yo y la repercusi&oacute;n que el modernismo atravesado por Rub&eacute;n Dar&iacute;o tuvo en la conocida como generaci&oacute;n del 98: &ldquo;Ocurri&oacute; igual con el llamado 'boom' del la literatura americana, que surgi&oacute; en editoriales espa&ntilde;olas, e influy&oacute; en la literatura de la Transici&oacute;n espa&ntilde;ola&rdquo;. Sin embargo, opt&oacute; por no incluir estas ideas en su conferencia, porque considera que no tendr&iacute;a espacio ni tiempo suficiente para desarrollarlas.
    </p><h2 class="article-text">Del &ldquo;masoquismo&rdquo; de los lectores al peligro de la novela</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Los conflictos que los personajes tienen pasan del techo del autor al del lector. Los lectores somos una especie de masoquistas que siempre est&aacute;n comprando conflictos que no les pertenecen. Los hacemos nuestros porque es la &uacute;nica manera que tenemos de saber que pertenecemos al g&eacute;nero humano&rdquo;, ha valorado el escritor sobre lo que implican tanto el ejercicio de escritura que &eacute;l mismo desarrolla con su experiencia al leer las p&aacute;ginas de otros compa&ntilde;eros. Tambi&eacute;n ha asegurado que &ldquo;nada es incompatible con la creatividad literaria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Celorio ha reflexionado sobre el valor de la novela como g&eacute;nero, incidiendo en el hecho de que su llegada al continente americano fuera &ldquo;tan tard&iacute;a&rdquo;. Para el galardonado es &ldquo;impresionante&rdquo; que para cuando esta lleg&oacute; a su cima, en el siglo XVII, de la mano del Quijote, no hubiera habido &ldquo;ninguna novela digna de ese nombre en todo el continente americano&rdquo;. &ldquo;Me parece bastante dram&aacute;tico que no la haya en todo el periodo colonial&rdquo;, ha se&ntilde;alado. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">EL género de la novela es muy peligroso. Hace cargas muy profundas y críticas con la realidad que referencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gonzalo Celorio</span>
                                        <span>—</span> Escritor, Premio Cervantes 2025
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sobre el g&eacute;nero en s&iacute; ha apuntado que &ldquo;la novela es muy peligrosa. Hace cargas muy profundas y cr&iacute;ticas con la realidad que referencia&rdquo;, y que por ello estuvo durante ese periodo &ldquo;no radicalmente prohibida en Am&eacute;rica, pero s&iacute; inhibida. No solo es un g&eacute;nero literario, es un g&eacute;nero libertario&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; puede hacer la literatura frente a la violencia</h2><p class="article-text">
        El autor mexicano ha sido cr&iacute;tico con el contexto global actual. &ldquo;Lo que est&aacute; pasando en el mundo es pavoroso. Cualquier sonrisa se va a marchitar&rdquo;, ha valorado antes de compartir que considera que la literatura &ldquo;no puede hacer nada lamentablemente contra la violencia m&aacute;s que registrarla, ponderarla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Celorio ha sido cr&iacute;tico con la <a href="https://www.eldiario.es/internacional/presidenta-mexico-reitera-peticion-disculpa-espana-abusos-cometidos-durante-conquista_1_12719085.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">petici&oacute;n de disculpa</a> a Espa&ntilde;a por parte de la presidenta de M&eacute;xico, <a href="https://www.eldiario.es/asturias/presidenta-sheinbaum-asegura-premio-princesa-concordia-museo-antropologia-mexico-pasito-espana-pida-perdon_1_12359351.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Claudia Sheinbaum</a>, por los abusos cometidos durante la conquista: &ldquo;Es un desprop&oacute;sito porque es anacr&oacute;nica y 'retrot&oacute;pica'&rdquo;. Para el escritor, pedir a un estado que se disculpe por unos abusos cometidos por otro pa&iacute;s, &ldquo;cuando este Estado no era Espa&ntilde;a todav&iacute;a, y el pa&iacute;s donde se cometieron los abusos, tampoco, no deja de ser una especie de anacronismo de hace medio milenio&rdquo;. El premiado ha aclarado que esto no quiere decir que &ldquo;la conquista no tuviera signos muy fuertes de violencia&rdquo;, pero ha incidido en que esta &ldquo;ya exist&iacute;a en las comunidades originarias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El autor ha distinguido entre la conquista pol&iacute;tica y la espiritual, que afecta directamente a la lengua, sobre la que rechaza la concepci&oacute;n habitual de que la espa&ntilde;ola fue la &ldquo;lengua de la conquista&rdquo;, ya que para &eacute;l fue en realidad &ldquo;la lengua de la independencia&rdquo;: &ldquo;Sin la lengua espa&ntilde;ola no habr&iacute;amos podido configurar nuestras respectivas personalidades. M&eacute;xico no ser&iacute;a M&eacute;xico sin la lengua espa&ntilde;ola, lo cual no quita que exista una realidad pluriling&uuml;e muy rica&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Existe una nostalgia por el mundo prehispánico como si fuera el paraíso perdido, cuando las condiciones de esa época no eran paradisíacas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gonzalo Celorio</span>
                                        <span>—</span> Escritor, Premio Cervantes 2025
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En lo que respecta al t&eacute;rmino 'retrot&oacute;pico', el escritor ha explicado que siente que desde la independencia, pero en especial desde 2019, &ldquo;se pone al mundo prehisp&aacute;nico como el paradigm&aacute;tico&rdquo;. Celorio considera que se est&aacute; llevando a cabo una especie de &ldquo;utop&iacute;a hacia adelante&rdquo;, que acu&ntilde;a como &ldquo;retrotop&iacute;a&rdquo; porque pone &ldquo;al pasado como si fuera el para&iacute;so perdido y hay una nostalgia por &eacute;l cuando las condiciones de la &eacute;poca prehisp&aacute;nica no lo eran. Hab&iacute;a condiciones muy adversas en t&eacute;rminos de violencia, de guerras; y esta visi&oacute;n nos hace pensar que ese mundo prehisp&aacute;nico era muy diferente a como realmente fue&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La contribuci&oacute;n de Celorio a la cultura hisp&aacute;nica</h2><p class="article-text">
        El jurado del Cervantes destac&oacute; a Gonzalo Celorio por &ldquo;la excepcional obra literaria y labor intelectual con la que ha contribuido de manera profunda y sostenida al enriquecimiento del idioma y de la cultura hisp&aacute;nica&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Celorio es doctor en Lengua y Literaturas Hisp&aacute;nicas, y ha desarrollado su labor como acad&eacute;mico y docente. Entre sus t&iacute;tulos m&aacute;s reconocidos est&aacute;n las novelas <em>Amor propio</em>, <em>El viaje sedentario, Y retiemble en sus centros la tierra, El metal y la escoria</em>; y <em>Mentideros de la memoria</em>. Adem&aacute;s de los ensayos<em> Los subrayados son m&iacute;os</em> y <em>C&aacute;nones subversivos</em>. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/gonzalo-celorio-premio-cervantes-lectores-masoquistas-compramos-conflictos-no-pertenecen_1_13156599.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Apr 2026 14:58:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gonzalo Celorio, premio Cervantes: "Los lectores somos masoquistas que compramos conflictos que no nos pertenecen"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Premio Cervantes,Premios,México]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Beatriz de Moura, la gran editora que nunca se dio importancia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/beatriz-moura-gran-editora-dio-importancia_129_13156883.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a0443b4-05a5-46b1-983f-e71667fcbbf1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Beatriz de Moura, la gran editora que nunca se dio importancia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El pasado 17 de abril falleció a los 87 años la traductora y fundadora del sello Tusquets Editores</p><p class="subtitle">Muere Beatriz de Moura, fundadora de la editorial Tusquets</p></div><p class="article-text">
        Siendo la editora m&aacute;s notable, con m&aacute;s car&aacute;cter, m&aacute;s belleza y m&aacute;s vitalidad de los nuevos editores barceloneses de la muy bien llamada <em>gauche divine</em>, Beatriz de Moura habr&iacute;a podido participar del espect&aacute;culo, ser portada de revistas de moda y suplementos de cultura. Y no quiso. Nadie ten&iacute;a su sonrisa ni sus caderas, su listeza instintiva, su buen ojo editorial. Y sin embargo prefiri&oacute; estar casi siempre a la sombra, hasta que se nos fue el pasado fin de semana.
    </p><p class="article-text">
        Fuimos al Tanatorio de Les Corts apenas un pu&ntilde;ado de amigos y parientes, alg&uacute;n antiguo novio, una autora, incluso un cr&iacute;tico literario&hellip; Y un nonagenario al que no conoc&iacute;a nadie y que me cont&oacute; que era el impresor de Grafos, que trabaj&oacute; con enormes dificultades el oro y la plata de las dos colecciones memorables con las que Beatriz comenz&oacute; su carrera de editora, los Cuadernos &iacute;nfimos (plata) y la serie Marginales (oro), a partir de 1969. Tambi&eacute;n estaban las dos maravillosas mujeres que cuidaron de ella durante los &uacute;ltimos seis a&ntilde;os de su vida, con sus maridos, los &uacute;nicos de riguroso y elegante negro, excepto por supuesto un beb&eacute;, el nieto de una de ella.
    </p><p class="article-text">
        Beatriz habr&iacute;a captado y re&iacute;do con sus poderosas carcajadas toda la iron&iacute;a, todas las ausencias, de aquel acto en el que solo Cristina Fern&aacute;ndez Cubas, a quien Beatriz public&oacute; toda su obra, estaba realmente adolorida, temiendo el momento en el que durante el funeral iba a tener que hablar, y sabiendo que no iba a poder hacerlo, que la voz se le iba a quebrar. No pudo estar Toni L&oacute;pez Lamadrid (falleci&oacute; hace unos a&ntilde;os), el hombre con el que Beatriz vivi&oacute; largu&iacute;simos a&ntilde;os, con el que tuvo tremendas peloteras (en las que al final ella acababa llam&aacute;ndole negrero, en alusi&oacute;n a la industria exportadora de carne africana hacia las Am&eacute;ricas con la que la familia de Toni hizo fortuna). Pero unidos por lazos invisibles y pasi&oacute;n compartida, y colaborando en la tarea com&uacute;n de hacer crecer una editorial que se lanz&oacute; a publicar novelas cuando esto estaba muy mal visto por la izquierda. Una editorial que era intuici&oacute;n pura, reflejo de una personalidad a contracorriente, la de Beatriz.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Reunión del jurado del premio La Sonrisa Vertical, de la editorial Tusquets, en los años ochenta. De izquierda a derecha: El actor Fernando Fernán Gómez, el escritor Juan Marsé, la editora Beatriz de Moura y Luis García-Berlanga"
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            <span class="title">
                Reunión del jurado del premio La Sonrisa Vertical, de la editorial Tusquets, en los años ochenta. De izquierda a derecha: El actor Fernando Fernán Gómez, el escritor Juan Marsé, la editora Beatriz de Moura y Luis García-Berlanga                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Tusquets editores se llam&oacute; as&iacute; porque Beatriz tuvo un primer matrimonio con &Oacute;scar, el hermano de Esther Tusquets (la editora de Lumen: admito que lo de los apellidos y nombres de editoriales es un trabalenguas), que fue el responsable junto con Clotet del dise&ntilde;o de esas colecciones que tra&iacute;a locos a los t&eacute;cnicos de Grafos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/b1b809d3-a446-4ba0-a815-22048a734aa2_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Como los j&oacute;venes no lo saben, aclarar&eacute; que aquel grupo de hijos de familias con mucho dinero, empresarios que convivieron tranquilamente con el fascismo seg&uacute;n cont&oacute; con su notable sinceridad Esther Tusquets, y empresarios editoriales ellos mismos, eran gente viajada y no dispuesta a vivir con la mojigater&iacute;a impuesta por el r&eacute;gimen de Franco. Quer&iacute;an el amor libre, la copa llena, la m&uacute;sica a todo volumen. Aquella vida miserable y tontuna de sus mayores, donde todo se hac&iacute;a en secreto (amantes, negocios sucios&hellip;) no era para ellos porque prefer&iacute;an copiar las costumbres m&aacute;s liberales y muy visibles que ve&iacute;an en Par&iacute;s y Nueva York, en Roma y Frankfurt, ciudades que por ser de familias acomodadas no les estaban vedadas.
    </p><p class="article-text">
        Beatriz no se las daba de marxista ni de intelectual, por eso Tusquets fue desde el primer d&iacute;a un sello diferente de Anagrama, que dedic&oacute; el primer decenio de su historia casi exclusivamente a disciplinas como el estructuralismo. Tusquets public&oacute; apenas un a&ntilde;o y pico tras su nacimiento el primero de sus <em>best sellers,</em> aquel trabajo period&iacute;stico de Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez que era tan bueno como sus novelas, <em>Relato de un n&aacute;ufrago</em>, un acierto que financi&oacute; la editorial una larga &eacute;poca.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/3105d33b-2823-4ac2-8084-950486df7846_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Pero para que se comprenda mejor el m&eacute;rito editorial de Beatriz de Moura citar&eacute; unos pocos autores espa&ntilde;oles que marcaron &eacute;poca: Enrique Vila-Matas (que debut&oacute; con ella), Leopoldo Mar&iacute;a Panero (a quien public&oacute; su mejor libro en prosa, <em>En lugar del hijo</em>) y la ya mencionada Cristina Fern&aacute;ndez Cubas (con un libro de relatos, <em>Mi hermana Elba</em>, rechazado por varias editoriales). Tres autores que fundaron, sin que los autores y ni la editora se fijaran siquiera en el detalle, una nueva manera de escribir que en Espa&ntilde;a era radicalmente opuesta a las tendencias habituales desde Cela y compa&ntilde;&iacute;a: mucho acento en el casticismo y la palabrer&iacute;a, poco inter&eacute;s por las historias. Ese tr&iacute;o de autores lo cambi&oacute; todo. Luego lleg&oacute; lo que bautic&eacute; como Nueva narrativa Espa&ntilde;ola, como colaborador de Anagrama.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://m.media-amazon.com/images/I/61dP-0Um1BL._AC_UF1000,1000_QL80_.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Fueron esos los primeros pasos (con permiso del Seix Barral de don Carlos) que acercaron la edici&oacute;n espa&ntilde;ola a la europea, y en la vanguardia de todo aquello estuvo Beatriz, sin jam&aacute;s echarse faroles. Luego, porque ella era como era, lanz&oacute; muchos libros en el &aacute;rea de la acracia, y tambi&eacute;n en dos campos olvidados por las letras hispanas hasta que ella entr&oacute; con el br&iacute;o que la caracterizaba en la edici&oacute;n de obras que trataban sobre los placeres cotidianos (Los cinco sentidos) y la sexualidad prohibida (La sonrisa vertical).
    </p><p class="article-text">
        Luego se sum&oacute; a todo eso la publicaci&oacute;n de <em>El amante</em> de Marguerite Duras, la de <em>La insoportable levedad del ser</em> de Milan Kundera y la obra de Pynchon y todo lo que ustedes quieran. Su mano derecha, Juan Cerezo, contin&uacute;a esa labor, ahora con la empresa dentro del grupo Planeta.
    </p><p class="article-text">
        Otro apunte que define a la persona, y que este domingo me cont&oacute; uno de sus amigos: Beatriz firm&oacute; el primer manifiesto espa&ntilde;ol en favor de la despenalizaci&oacute;n de la eutanasia. Pero renunci&oacute; a que se la aplicaran cuando not&oacute; los primeros s&iacute;ntomas graves de la enfermedad de Alzheimer. Era demasiado vital para pedir que le quitaran la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Murillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/beatriz-moura-gran-editora-dio-importancia_129_13156883.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Apr 2026 12:04:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Beatriz de Moura, la gran editora que nunca se dio importancia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Obituarios,Obituario,Tusquets,Editoriales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bernardo Atxaga: "Cada vez me interesan menos las voces narradoras de humanos corrientes, como yo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/bernardo-atxaga-vez-interesan-voces-narradoras-humanos-corrientes_1_13144002.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa140c3d-73a7-42d0-9f01-3c42ab37d2ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140821.jpg" width="7952" height="4473" alt="Bernardo Atxaga: &quot;Cada vez me interesan menos las voces narradoras de humanos corrientes, como yo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor vasco vuelve a la narrativa con ‘Golondrinas’, una historia sobre muertes, violencias y soledades</p><p class="subtitle">‘Los Juegos del Hambre’ no terminan y realizan una última cosecha que denuncia la manipulación informativa</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Dice que tiene que aprender a callarse, que expresa los deseos de un momento en p&uacute;blico y eso queda como una verdad inquebrantable a los ojos de la prensa. Aunque luego cambie de opini&oacute;n. Que cambia. Porque, cuando ha pasado el tiempo suficiente para olvidarse del cansancio de la &uacute;ltima vez, le apetece hacerlo de nuevo. Por eso, </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/entrevistas/entrevista-bernardo-atxaga_128_1136546.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Bernardo Atxaga</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (Asteasu, Gipuzkoa, 1951) dijo que se desped&iacute;a de la novela en 2020 tras publicar </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Casas y tumbas</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (Alfaguara), obra que le granje&oacute; el Premio Nacional de Las Letras en 2019. Por eso, sin embargo, ha escrito otra, </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Golondrinas </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">(Alfaguara, 2026), aunque esta vez dice que no. Que no se despide. Que &eacute;l lleva un motorcillo dentro que le impele a escribir. A seguir escribiendo. Y que as&iacute; ha sido y, sospecha, ser&aacute; siempre.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">De ese motorcillo, una &ldquo;dinamo&rdquo; &mdash;puntualiza el escritor&mdash;, ha salido su &uacute;ltimo trabajo; una novela que orbita en torno a la tr&aacute;gica muerte de Jos&eacute; Manuel Ibar, Urtain, el boxeador suicida que, arruinado, se arroj&oacute; desde la terraza de un d&eacute;cimo piso de la calle Ferm&iacute;n Caballero, en Madrid. Era el 21 de julio de 1992. Ten&iacute;a 49 a&ntilde;os. Hab&iacute;a sido doble campe&oacute;n de Europa y, probablemente, era la figura m&aacute;s carism&aacute;tica de su deporte en Espa&ntilde;a.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Todo el mundo tiene una historia y esta historia, la de Urtain, se presentaba como aquella que se ha contado mil veces, la del deportista que consigue la gloria y la fama y luego cae y acaba fatal, pero yo no quer&iacute;a hablar de eso&rdquo;, explica el vasco en conversaci&oacute;n con </span><a href="https://www.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">elDiario.es</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> delante de un caf&eacute; con leche y bien de az&uacute;car. Pero las historias, todas, tienen capas y Atxaga confiesa que no quer&iacute;a quedarse con la m&aacute;s obvia. &ldquo;Yo quer&iacute;a hablar del c&iacute;rculo del desamparo, de aquellos que han perdido su lugar, que se han visto desplazados de su sitio y ya no lo encuentran&rdquo;, contin&uacute;a.</span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/a6ec316a-361a-4838-b547-1c3a9acb850e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Compuesta en tres movimientos, </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Golondrinas </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">traza un arco que va de la juventud de Urtain hasta un futuro no tan lejano, cuando la vida de Pedro, un artista que conoci&oacute; y admir&oacute; al boxeador &mdash;y que es un trasunto del propio autor&mdash; llega a su fin. Son las muertes de los personajes principales, y tambi&eacute;n los 25 a&ntilde;os que suele durar la concesi&oacute;n de una tumba, las que marcan los saltos temporales de esta historia.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En la narraci&oacute;n, pasado y presente se entrecruzan al ritmo de pecados de juventud que desembocan en conflictos vecinales, enemistades no resueltas, negocios turbios, silencios inquebrantables y bandadas de golondrinas que van y vienen, sobrevolando caser&iacute;os y colinas a diez metros por segundo. Criaturas a medio camino entre lo material y lo inmaterial, las golondrinas dibujan con su vuelo una suerte de hilo serpenteante que recorre una novela que se mueve a caballo entre el realismo, la fantas&iacute;a y lo po&eacute;tico.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tenía clarísimo que quería un narrador no humano porque no me interesan, para contar, las voces de las personas. Cada vez me molesta más la voz del humano corriente y moliente, como yo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Bernardo Atxaga</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Los narradores, que son varios aunque predomina una voz l&iacute;der, son &aacute;ngeles militares que todo lo ven y todo lo oyen desde sus atalayas. &Aacute;ngeles ca&iacute;dos, sin pudor ni (en principio) misericordia. Aunque, como todo, esto &uacute;ltimo siempre puede cambiar. &ldquo;Ten&iacute;a clar&iacute;simo que quer&iacute;a un narrador no humano&rdquo;, dice Axtaga. &ldquo;Lo quer&iacute;a porque por un lado no me interesan, para contar, las voces de las personas. Cada vez me molesta m&aacute;s la voz del humano corriente y moliente, como yo&rdquo;, confiesa y a&ntilde;ade que, adem&aacute;s, jugar con seres extraterrestres, fuera de lo mundano, tambi&eacute;n le permite jugar con el lenguaje: meter faltas de ortograf&iacute;a, comerse todos signos de puntuaci&oacute;n que quiera, inventarse palabras nuevas o meter much&iacute;simos tacos en lugares en los que no caben. &ldquo;Uzariel [el narrador principal] habla fatal&rdquo;, revela entre risas.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Adem&aacute;s, meter a estos seres m&aacute;gicos le permite escapar de los detalles. &ldquo;Cuando narras desde el realismo hay demasiado detalle, te puedes perder en ellos. As&iacute;, en cambio, no&rdquo;, opina para recordar su mundo de Obaba, que lo llevar&iacute;a a la fama con su novela </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Obabakoak</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (1988) donde la narraci&oacute;n, a veces, la conduc&iacute;an los animales. &ldquo;Si te est&aacute; hablando una serpiente, pues es una serpiente. No hay ayuntamiento, no hay elecciones municipales, claro, &iexcl;es una serpiente! El mundo de los hombres le es ajeno, ella est&aacute; en otro lugar. Aqu&iacute; es un poco lo mismo&rdquo;, contin&uacute;a.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Pero los &aacute;ngeles, por muy poco humanos que quieran ser, tambi&eacute;n sienten pasi&oacute;n, miedo, verg&uuml;enza, deseo y desamparo. De esto &uacute;ltimo, del desamparo, no se libra ninguno de los personajes, sea cual sea su naturaleza. &ldquo;La soledad me interesa tanto, esta es una novela de soledades&rdquo;, sentencia. Y, entonces, Atxaga retoma un recuerdo que lo ha acompa&ntilde;ado durante la escritura de esta obra.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La soledad me interesa tanto, ‘Golondrinas’ es una novela de soledades</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Bernardo Atxaga</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Hace a&ntilde;os, queriendo estar &eacute;l solo para experimentar eso, lo que es estar solo, se aisl&oacute; en una casita en un pueblo, Villamediana del Cerrato, en Palencia. Y estuvo ah&iacute; metido nueve meses casi sin salir. Hasta que le toc&oacute; ir al dentista, en Palencia capital, y entonces s&iacute; tuvo que escapar de la casa &mdash;&ldquo;pobr&iacute;sima&rdquo; en sus palabras&mdash;, que hab&iacute;a alquilado. &ldquo;El problema es que no ten&iacute;a despertador. Yo me levantaba cuando me ven&iacute;a, pero claro, la cita era por la ma&ntilde;ana pronto y en un horario muy concreto&rdquo;, r&iacute;e. Entonces, llam&oacute; a la puerta de su vecino, un hombre muy mayor, que le prest&oacute; un despertador grande y pesado de estos que tienen un tic tac leve que nunca deja de sonar.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Cuando se lo devolvi&oacute;, el hombre le dijo que ten&iacute;a que comprarse uno, que c&oacute;mo no lo ten&iacute;a, si hac&iacute;a mucha compa&ntilde;&iacute;a. Y aquella frase le fascin&oacute;. &ldquo;Me interesa la soledad como situaci&oacute;n, no c&oacute;mo un sentimiento psicol&oacute;gico, sino casi como algo tangible. Una situaci&oacute;n que son muchas, es un poco caleidosc&oacute;pica. Est&aacute; la soledad f&iacute;sica, pero tambi&eacute;n la de quien ha estado militando en un partido pol&iacute;tico y, de repente, ya no cree en ese partido o lo desechan como desecharon antes a otros&rdquo;, declara.</span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">El maltrato animal y la culpa</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Una de las escenas m&aacute;s brutales de la novela es la muerte de un buey puest&iacute;simo de anfetaminas. Su muerte y el desamparo de su due&ntilde;o, que quer&iacute;a mucho al animal. &ldquo;Esa es una historia en la que cruc&eacute; dos hechos: uno real que est&aacute; basado en un encuentro que yo tuve hace mucho con un pastor una ma&ntilde;ana de paseo y lleva dos bueyes preciosos y enjaezados y, otra, que no existi&oacute; pero podr&iacute;a haber existido&rdquo;, desarrolla el vasco. Porque, explica Atxaga, situaciones como esa a la que somete al animal hay muchas. &ldquo;Cualquiera que conozca un poco los mundos de los que hablo en la novela sabe a lo que me refiero&rdquo;, contin&uacute;a. En su novela hay mucha miseria.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Hay muchas historias posibles ah&iacute;, pero eleg&iacute; la del buey porque ah&iacute; entramos en el terreno de la culpa, que es muy importante en todas las sociedades, pero en la que retrato m&aacute;s&rdquo;, dice.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Culpa, muerte, desamparo y belleza en forma de golondrinas sobrevolando las cabezas de los que a&uacute;n viven, mientras viven, son los ejes principales de una novela que busca explorar los finales de ciclo a partir de una muerte de una persona real y de otros que no lo son tanto, pero que podr&iacute;an serlo. &ldquo;Esta es la historia de Urtain, el hombre que lo odiaba, el hombre que lo amaba y c&oacute;mo acabaron los tres&rdquo;, zanja.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/bernardo-atxaga-vez-interesan-voces-narradoras-humanos-corrientes_1_13144002.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Apr 2026 19:38:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bernardo Atxaga: "Cada vez me interesan menos las voces narradoras de humanos corrientes, como yo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bernardo Atxaga,Literatura,Euskadi,País Vasco,Escritores,Libros,Soledad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El despido de un editor provoca la salida de un centenar de autores: "Es una guerra ideológica para imponer el autoritarismo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/despido-editor-provoca-salida-centenar-autores-guerra-ideologica-imponer-autoritarismo_1_13146847.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c9262da-66a7-4a88-a519-58b078e5bc62_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El despido de un editor provoca la salida de un centenar de autores: &quot;Es una guerra ideológica para imponer el autoritarismo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Frédéric Beigbeder, Virginie Despentes, Paul B. Preciado o Vanessa Springora rechazan el despido de Olivier Nora de la editorial Grasset por decisión del magnate mediático cercano a la ultraderecha Vincent Bolloré, que controla el gran grupo editorial Hachette</p><p class="subtitle">Denis Villeneuve, Jane Fonda, Mark Ruffalo y más de 1.000 estrellas de Hollywood firman una carta en contra de la fusión de Warner y Paramount</p></div><p class="article-text">
        Un abandono en masa in&eacute;dito en el mundo editorial. Hasta 115 autores se han ido de golpe de la editorial francesa Grasset, tras el despido de Olivier Nora, tras 26 a&ntilde;os al frente de la casa.
    </p><p class="article-text">
        El grupo Hachette, propietario del sello Grasset, destituy&oacute; a su prestigioso director el pasado 14 de abril, solo unas horas antes de la apertura de la Feria del Libro de Par&iacute;s, una noticia que cay&oacute; como una bomba en un momento tan se&ntilde;alado. La decisi&oacute;n la tom&oacute; Vincent Bollor&eacute;, magnate de la comunicaci&oacute;n y multimillonario que ha utilizado sus medios en apoyo de la ultraderecha.
    </p><p class="article-text">
        En una carta abierta, escritores como Fr&eacute;d&eacute;ric Beigbeder, Virginie Despentes, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/paul-b-preciado-hay-sacar-cuerpo-trans-lenguajes-dominantes-inventados-derecha_1_10595161.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Paul B. Preciado</a>, el director de Cannes <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/thierry-fremaux-director-festival-cannes-capitalismo-ganando-convertido-espectador-cine-consumidor_1_12123537.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Thierry Fr&eacute;maux</a>, la autora <em>El consentimiento</em> <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/vanessa-springora-haber-sido-victima-no-impide-nadie-convertirse-verdugo_1_12597720.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vanessa Springora</a>, la hija del creador de Ast&eacute;rix Anne Goscinny, H&eacute;l&egrave;ne Gestern, el fil&oacute;sofo Bernard-Henri Levy o la cineasta y escritora espa&ntilde;ola <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/maria-larrea-novelista-franquismo-habia-idea-bebe-kilo-patatas_1_10669016.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a Larrea</a>, entre much&iacute;simos otros, califican el despido como &ldquo;un ataque inaceptable a la independencia editorial y la libertad creativa&rdquo; y lo tildan de &ldquo;desprecio&rdquo; hacia los que hacen sus libros y hacia quienes los leen.
    </p><p class="article-text">
        En el texto, <a href="https://www.liberation.fr/culture/livres/despentes-askolovitch-chalandon-springora-nous-ne-signerons-pas-notre-prochain-livre-chez-grasset-ecrivent-115-auteurs-et-autrices-dans-leur-lettre-de-depart-20260416_2G7L6O6D2FFM7GQRAPLUEIO7V4/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">publicado en exclusiva por el peri&oacute;dico Lib&eacute;ration</a>, los autores definen a Olivier Nora como &ldquo;el baluarte y el pilar fundamental gracias a su elegancia moral, su disponibilidad y su compromiso&rdquo;. <a href="https://www.grasset.fr/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Egrave;ditions Grasset</a> es una prestigiosa editorial fundada en 1907.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos negamos a ser rehenes de una guerra ideol&oacute;gica que busca imponer el autoritarismo en todos los &aacute;mbitos de la cultura y los medios de comunicaci&oacute;n. Nos solidarizamos plenamente con los equipos, escritores y autores que a&uacute;n no pueden alzar la voz&rdquo;, expresa este centenar de autores.
    </p><h2 class="article-text">El desacuerdo final</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n fuentes consultadas por el diario Le Figaro, el desacuerdo final entre Olivier Nora y la direcci&oacute;n de Hachette gira en torno a la fecha de publicaci&oacute;n del libro del escritor francoargelino Boualem Sansal, acosado desde hace dos d&eacute;cadas por sectores radicales del islamismo. Seg&uacute;n el diario franc&eacute;s, Sansal quer&iacute;a publicar el libro de inmediato, pero Olivier Nora hab&iacute;a decidido posponerlo para no interferir con las publicaciones oto&ntilde;ales de otros autores, ya programadas.
    </p><p class="article-text">
        Vincent Bollor&eacute; tom&oacute; el control de Hachette, el tercer grupo editorial m&aacute;s grande del mundo y el principal en Francia, en 2023 cuando el gigante medi&aacute;tico Vivendi logr&oacute; hacerse con casi el 60% de las acciones del grupo Lagard&egrave;re, la matriz de Hachette y editor tambi&eacute;n de la cabecera Paris Match.
    </p><p class="article-text">
        El holding Bollor&eacute; SE participa tambi&eacute;n Canal+, Havas o el grupo PRISA.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioes Cultura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/despido-editor-provoca-salida-centenar-autores-guerra-ideologica-imponer-autoritarismo_1_13146847.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2026 09:21:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El despido de un editor provoca la salida de un centenar de autores: "Es una guerra ideológica para imponer el autoritarismo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Editoriales,Francia,Ultraderecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La literatura marginal y erótica de Gabrielle Wittkop que retorna en “un tiempo de fragilidad de la libertad”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/literatura-marginal-erotica-gabrielle-wittkop-retorna-tiempo-fragilidad-libertad_1_13142315.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c8026abd-966a-44a9-a3a6-5968265b3cac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x764y761.jpg" width="1200" height="675" alt="La literatura marginal y erótica de Gabrielle Wittkop que retorna en “un tiempo de fragilidad de la libertad”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autoproclamada "nieta de Sade" puede ser leída y reivindicada gracias a nuevas traducciones de la editorial Cabaret Voltaire</p><p class="subtitle">Elisa Coll, escritora: “La desobediencia es algo intrínsecamente queer”</p></div><p class="article-text">
        El padre de Gabrielle Wittkop dec&iacute;a que la escuela es el lugar en el que se obliga a los ni&ntilde;os a conformarse, de manera antinatural, con lo que all&iacute; se les cuenta. Por eso, en lugar de mandarla al colegio a los seis a&ntilde;os, la dej&oacute; sola en la biblioteca de casa.
    </p><p class="article-text">
        A los cuatro a&ntilde;os de edad, Gabrielle se hab&iacute;a autoense&ntilde;ado a leer. A los 20, se hab&iacute;a terminado todos los libros de las estanter&iacute;as. Si una es, en el fondo, los libros que ha le&iacute;do, fueron los autores que su padre recolect&oacute; a lo largo de su vida los que forjaron a la futura escritora: E.T.A. Hoffmann, Marqu&eacute;s de Sade, Lautr&eacute;amont o Edgar Alan Poe, adem&aacute;s de todos los cl&aacute;sicos franceses. La joven Gabrielle, en los a&ntilde;os 30 del siglo XX, qued&oacute; sobre todo fascinada por lo que el siglo XVIII pod&iacute;a ofrecerle.
    </p><p class="article-text">
        La editorial Cabaret Voltaire se ha encomendado a la tarea de rescatar su obra, con traducci&oacute;n de Lydia V&aacute;zquez Jim&eacute;nez, catedr&aacute;tica de Filolog&iacute;a Francesa de la Universidad del Pa&iacute;s Vasco y especialista en literatura libertina y estudios de g&eacute;nero. La reciente publicaci&oacute;n de los relatos <em>Muertes ejemplares</em> se suma a otros t&iacute;tulos fascinantes y revulsivos como <em>El necr&oacute;filo</em> (1972) o<em> La vendedora de ni&ntilde;os</em> (2003).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c953d030-5909-41e7-b7bc-366f5e679d43_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Fue una autora fuera de su tiempo&rdquo;, explica V&aacute;zquez. Wittkop naci&oacute; en 1920, por lo que se enmarca en la generaci&oacute;n de entreguerras. Podr&iacute;a haberse adscrito a la corriente literaria del momento, la Nouveau Roman de Alain Robbe-Grillet o Michel Butor, pero era inclasificable. Ni encajaba ni le interesaba encajar. &ldquo;Mientras los adalides del Nouveau Roman se plantean la deconstrucci&oacute;n del relato institucionalizado desde el siglo XIX en Francia, Gabrielle Wittkop vuelve la vista al pasado y se deja inspirar por figuras como Sade o Poe&rdquo;, a&ntilde;ade V&aacute;zquez.
    </p><h2 class="article-text">Un debut macabro a los 52</h2><p class="article-text">
        Ese desplazamiento de su tiempo sucede por varios motivos, seg&uacute;n explica la traductora y experta en su obra. Uno es la consecuencia de haberse ense&ntilde;ado a s&iacute; misma, de haberse abierto camino por instinto. Otro es que, en realidad, comenz&oacute; a escribir tarde. Primero, ley&oacute; mucho. Despu&eacute;s, se dedic&oacute; a ser ilustradora de ejemplares &uacute;nicos, siguiendo la estela paterna, que era dibujante y grabador. Por tanto, no escribi&oacute; su primer libro, <em>El necr&oacute;filo, </em>hasta los 52 a&ntilde;os. Y no fue un libro que encajara suavemente en el panorama literario. &ldquo;Una obra a caballo entre el terror y el erotismo, en un momento en que la literatura francesa apostaba por el compromiso pol&iacute;tico o por la experimentaci&oacute;n formal, la hace definitivamente inclasificable&rdquo;, se&ntilde;ala Lydia V&aacute;zquez Jim&eacute;nez.
    </p><p class="article-text">
        La acad&eacute;mica se&ntilde;ala que los intentos de clasificaci&oacute;n han acercado a Wittkop a &ldquo;<a href="https://www.cabaretvoltaire.es/lo-que-no-tiene-precio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Annie Le Brun</a>, por su pasi&oacute;n en com&uacute;n por Sade, o a Jeanne de Berg [pseud&oacute;nimo de la novelista y dominatrix Catherine Robbe-Grillet], por su gusto por el erotismo de tendencia sadomasoquista&rdquo;. Pero estos paralelismos &ldquo;son m&aacute;s el fruto de una intenci&oacute;n cr&iacute;tica por reagrupar escritoras mujeres de un mismo periodo que de correspondencias reales entre estas autoras&rdquo;, recalca.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/65748edc-82c6-49b5-866a-929bc38f134a_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Tras <em>El necr&oacute;filo,</em> escrito como un diario &iacute;ntimo de un fetichista de cad&aacute;veres, le siguen relatos en los que persiste en la l&iacute;nea iniciada, como <em>Seren&iacute;simo asesinato</em>, <em>La vendedora de ni&ntilde;os</em>, <em>Cada d&iacute;a es un &aacute;rbol que cae</em> o <em>Muertes ejemplares</em>, &ldquo;todos de una radicalidad met&oacute;dica y mod&eacute;lica&rdquo;. &ldquo;La verdad es que Wittkop re&uacute;ne como nadie en su tiempo tem&aacute;ticas como la marginalidad, la muerte, la putrefacci&oacute;n o el erotismo en todos sus extremos, que hoy pueden parecernos posibles e incluso muy actuales, pero que en su tiempo rozaban la aberraci&oacute;n. De ah&iacute; que su reconocimiento, hasta el punto de convertirla en un mito en ciertos c&iacute;rculos del mundo entero, haya sido tan tard&iacute;o&rdquo;, desarrolla V&aacute;zquez Jim&eacute;nez.
    </p><p class="article-text">
        En su tiempo, a Gabrielle Wittkop se la entendi&oacute; &ldquo;mal o poco&rdquo;, se&ntilde;ala la experta. <em>El necr&oacute;filo</em> tuvo gran &eacute;xito de p&uacute;blico, pero la cr&iacute;tica la ignor&oacute;. Su vida la llev&oacute; a Fr&aacute;ncfort y eso la alej&oacute; de los cen&aacute;culos parisinos, lo cual tampoco ayud&oacute;. Cuando los nazis ocuparon Francia, Gabrielle ten&iacute;a 20 a&ntilde;os. En Par&iacute;s conoci&oacute; a un desertor alem&aacute;n llamado Franz Justus Wittkop, con quien se cas&oacute; al terminar la guerra. &Eacute;l era homosexual.
    </p><p class="article-text">
        La escritora contrajo matrimonio con &eacute;l para salvarle de la ejecuci&oacute;n o del campo de concentraci&oacute;n. Pero esto, para ella, &ldquo;jug&oacute; en su contra en una Francia de la posguerra desinformada y con ansia de ajustes de cuentas&rdquo;, advierte V&aacute;zquez. La pareja, unida por un v&iacute;nculo intelectual, se march&oacute; a Alemania y all&iacute; vivi&oacute; Gabrielle el resto de su vida. En este pa&iacute;s fue m&aacute;s famosa que en el de su nacimiento, donde el reconocimiento le lleg&oacute; muy tarde.
    </p><h2 class="article-text">Devota de Sade</h2><p class="article-text">
        Gabrielle Wittkop estudi&oacute; bien la literatura francesa del siglo XVIII y tambi&eacute;n la sociedad veneciana, &ldquo;donde floreci&oacute; la filosof&iacute;a libertina acompa&ntilde;ada de manifestaciones art&iacute;sticas de todo tipo, desde los lienzos de Boucher o de Fragonard hasta la m&uacute;sica de Mozart con su <em>Don Giovanni</em> o su <em>Cos&igrave; fan tutte</em>, pasando por las obras maestras literarias de Marivaux, Cr&eacute;billon, Laclos o Sade&rdquo;, explica la profesora Lydia V&aacute;zquez Jim&eacute;nez, que recientemente ha sido nombrada caballero de las Artes y las Letras de la Rep&uacute;blica Francesa.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/740f4e2f-b4ec-44c0-89cf-c4446026f55f_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Con los libertinos comparte una filosof&iacute;a que excluye cualquier autoridad moral o religiosa, y tambi&eacute;n un estilo de escritura. Un aroma literario que se contagia de las lecturas, del que se apropia y, transformado, impregna su voz literaria &mdash;&ldquo;cruda, &lsquo;viril&rsquo;, rica, suntuosa y parad&oacute;jica&rdquo;, define V&aacute;zquez&mdash; y que acaba volviendo a Gabrielle una &ldquo;gran mediadora entre aquella est&eacute;tica, que respond&iacute;a a toda la &lsquo;violencia del rococ&oacute;&rsquo; y la nuestra&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La autora adquiere un profundo conocimiento de la producci&oacute;n literaria libertina, &ldquo;basada en el materialismo, en el culto a la naturaleza, en el convencimiento de que <em>No hay ma&ntilde;ana&rdquo;</em>, parafraseando el t&iacute;tulo del relato libertino de Vivant Denon, artista, diplom&aacute;tico, viajero, erot&oacute;mano y coleccionista que encarn&oacute; bien esa est&eacute;tica vital del XVIII. Pero, sobre todo, y por encima de todos, estaba el divino marqu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Su devoci&oacute;n est&aacute; enteramente consagrada a Sade&rdquo;, dice V&aacute;zquez. Eso la emparenta con la mencionada Annie Le Brun, a quien Lydia V&aacute;zquez tambi&eacute;n ha traducido para Cabaret Voltaire, con su obra <em>Lo que no tiene precio</em> y con los surrealistas, que reivindicaron al autor de <em>Los 120 d&iacute;as de Sodoma</em> como &ldquo;el pensador y escritor m&aacute;s l&uacute;cido, m&aacute;s extremo (porque l&uacute;cido) de todos los tiempos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La hipocresía y la extrema crueldad de los poderosos que vemos al descubierto en Serenísimo asesinato o en La vendedora de niños, son las mismas que ya denunciaba Sade… y que nos recuerdan a los archivos Epstein</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lydia Vázquez Jiménez </span>
                                        <span>—</span> Catedrática de la Universidad del País Vasco UPV/EHU
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Gabrielle se autoproclam&oacute; nieta de Sade. &ldquo;Y estoy segura de que el marqu&eacute;s, por una vez, habr&iacute;a estado orgulloso de su descendencia&rdquo;, dice la catedr&aacute;tica. &ldquo;La libertad total de la escritura sadiana donde todo puede, y debe, ser dicho, encuentra efectivamente su eco posmoderno en la obra de Gabrielle Wittkop. La hipocres&iacute;a y la extrema crueldad de los poderosos que vemos al descubierto en <em>Seren&iacute;simo asesinato</em> o en <em>La vendedora de ni&ntilde;os</em>, son las mismas que ya denunciaba Sade&hellip; y que nos recuerdan a los archivos Epstein&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Libertinos como Sade, Laclos o Wittkop, que lo fue tanto en sus ideas, su escritura como su vida, &ldquo;nos ayudan a entender la falsedad de quienes pretenden imponer normas morales para los dem&aacute;s y as&iacute; poder someterlos mejor&rdquo;, valora Lydia V&aacute;zquez.
    </p><h2 class="article-text">Necesaria hoy</h2><p class="article-text">
        Las traducciones que est&aacute; realizando Cabaret Voltaire han tra&iacute;do a Gabrielle Wittkop al presente espa&ntilde;ol. Hasta ahora, solo se la le&iacute;a en c&iacute;rculos muy reducidos, pero muy incondicionales. En Francia, ha terminado por convertirse en una escritora m&iacute;tica y se est&aacute; reeditando su obra completa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que su escritura absolutamente libre es una necesidad en una sociedad donde somos conscientes de que nuestra libertad es m&aacute;s fr&aacute;gil que nunca, que podemos perderla en cualquier momento. Necesitamos saber que existe, qu&eacute; forma tiene, qu&eacute; olor, qu&eacute; sabor, qu&eacute; tacto. Y eso nos lo da Gabrielle Wittkop con su estilo &uacute;nico. Pero tambi&eacute;n tenemos que aprender de d&oacute;nde viene el peligro, y ese es el mensaje que nos transmite Wittkop. Yo dir&iacute;a que entendemos m&aacute;s que nunca a Gabrielle Wittkop porque es una literatura de la emergencia, en el doble sentido de la palabra, para una situaci&oacute;n de emergencia como la que vivimos hoy&rdquo;, concluye Lydia V&aacute;zquez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Cabrera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/literatura-marginal-erotica-gabrielle-wittkop-retorna-tiempo-fragilidad-libertad_1_13142315.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Apr 2026 20:44:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La literatura marginal y erótica de Gabrielle Wittkop que retorna en “un tiempo de fragilidad de la libertad”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Libertad,Francia,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Los Juegos del Hambre’ no terminan y realizan una última cosecha que denuncia la manipulación informativa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/juegos-hambre-no-terminan-realizan-ultima-cosecha-denuncia-manipulacion-informativa_1_13141745.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f2e774be-5bfb-4f14-a884-8e6069c51f6f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140740.jpg" width="1995" height="1122" alt="‘Los Juegos del Hambre’ no terminan y realizan una última cosecha que denuncia la manipulación informativa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La adaptación de la última novela de Suzanne Collins sobre la saga, ’Amanecer en la cosecha’, ha enseñado las primeras imágenes de su adaptación cinematográfica
</p><p class="subtitle">De cómo la nueva versión feminista de ‘1984’ nos advierte de que escribir un ‘retelling’ no siempre es buena idea
</p></div><p class="article-text">
        El ep&iacute;grafe de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/nueva-version-feminista-1984-advierte-escribir-retelling-no-buena-idea_129_11758404.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">George Orwell</a> lo advierte: &ldquo;Toda propaganda es mentira, incluso aquella que cuenta la verdad. Creo que eso no importa, siempre y cuando se sepa lo que se est&aacute; haciendo y por qu&eacute;&rdquo;. Le siguen unas citas de William Blake y David Hume en la misma l&iacute;nea: la verdad y la invenci&oacute;n, el poder y la sumisi&oacute;n, la creaci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica. Hay mucho del esp&iacute;ritu del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/nueva-version-feminista-1984-advierte-escribir-retelling-no-buena-idea_129_11758404.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gran Hermano orwelliano</a> en <em>Amanecer en la cosecha</em> (Molino, 2025; trad. Pilar Ram&iacute;rez Tello), la &uacute;ltima novela de <a href="https://www.eldiario.es/temas/los-juegos-del-hambre/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los Juegos del Hambre</em></a><em> </em>cuya adaptaci&oacute;n acaba de estrenar su nuevo tr&aacute;iler y que se desarrolla veinticinco a&ntilde;os antes de la primera parte y est&aacute; protagonizada por un joven Haymitch, a quien conocimos &mdash;interpretado en las pel&iacute;culas por Woody Harrelson&mdash; como el mentor de Katniss y Peeta durante los Juegos.
    </p><p class="article-text">
        Suzanne Collins (Hartford, Connecticut, 1962) dej&oacute; bien cerrada la trilog&iacute;a original, <em>Los Juegos del Hambre</em> (2008), <em>En llamas</em> (2009) y <em>Sinsajo</em> (2010), pero unos a&ntilde;os despu&eacute;s, y sin haber publicado nada en ese tiempo, sinti&oacute; la urgencia de volver a ese mundo con otra perspectiva, ten&iacute;a algo nuevo que contar. De ah&iacute; surgi&oacute; <em>Balada de p&aacute;jaros cantores y serpientes</em> (2020), una precuela que acontece 64 a&ntilde;os antes del primero, protagonizada por Coriolanus Snow, el futuro presidente de Panem. Lejos de estirar el chicle, la autora demostr&oacute; que aquella indagaci&oacute;n en las aristas m&aacute;s oscuras de su universo ten&iacute;a sentido; y lo volvi&oacute; a demostrar con esta quinta entrega, que llegar&aacute; a las pantallas el 20 de noviembre.
    </p><h2 class="article-text"><strong>M&aacute;s que un producto comercial</strong></h2><p class="article-text">
        Cuando un libro tiene &eacute;xito, las sospechas se ciernen sobre &eacute;l. Si adem&aacute;s es juvenil, y se ha adaptado al cine con un gran revuelo, los prejuicios se multiplican. En el caso de <a href="https://www.eldiario.es/temas/los-juegos-del-hambre/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los Juegos del Hambre</em></a>, un reproche habitual es una supuesta falta de originalidad, por tener puntos en com&uacute;n con <em>Battle Royale</em> (1999), la novela dist&oacute;pica de Koushun Takami. Un reproche sin mucho fundamento, puesto que, en lo esencial, todos los tropos literarios se han explotado hasta la saciedad. La cuesti&oacute;n es que cada autor sepa hacer algo personal a partir de esa base; el c&oacute;mo, no el qu&eacute;. Y Suzanne Collins lo logr&oacute; con solvencia.
    </p><p class="article-text">
        Puestos a buscar influencias, m&aacute;s vale fijarse en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/ano-vida-antigua-grecia-juegos-olimpicos-contados-diplomatico-esclava-fugitiva_1_11564515.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el mito del Minotauro</a> como inspiraci&oacute;n de los Juegos: los ciudadanos pagan un &ldquo;tributo&rdquo; (un chico y una chica por distrito, cada a&ntilde;o), tras haber perdido la guerra civil contra el Capitolio, que ostenta el poder en esta sociedad futura dictatorial. Esa es una de las muchas referencias a la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/ano-vida-antigua-grecia-juegos-olimpicos-contados-diplomatico-esclava-fugitiva_1_11564515.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cultura grecolatina</a>: desde expresiones en lat&iacute;n, como el nombre del pa&iacute;s, Panem (<em>panem et circenses</em>, pan y circo) a elementos como la Cornucopia, el Capitolio, la arena o los nombres de muchos personajes (Plutarch por el historiador Plutarco, Seneca Crane por el fil&oacute;sofo S&eacute;neca), o los propios Juegos, que emulan los combates de gladiadores del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/insurreccion-animal-rebelion-animales-domesticacion-humana_1_11229088.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">circo romano</a>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        La otra gran influencia es la experiencia del padre de la autora en la guerra, que se nota sobre todo en la &uacute;ltima parte, <em>Sinsajo</em>. En esta trilog&iacute;a la violencia no es gratuita ni se limita a criticar la cultura del <em>reality-show</em>, la presi&oacute;n est&eacute;tica, el uso de menores como objeto de entretenimiento y las desigualdades sociales. Tiene muchas capas, el mundo imaginado por Collins est&aacute; dise&ntilde;ado con encaje de bolillos, y, aunque la historia tiene un tri&aacute;ngulo amoroso, el centro no est&aacute; puesto en el romance, algo de lo que adolec&iacute;an muchas sagas juveniles contempor&aacute;neas. No, no es <em>Crep&uacute;sculo</em> (2005) ni <em>After</em> (2013). Aqu&iacute; hay acci&oacute;n, intriga, sentimientos y un revestimiento pol&iacute;tico impactante.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de la complacencia, Suzanne Collins se diferenci&oacute; de lo que se estilaba entonces &ndash;el romance paranormal de vampiros o lobos adolescentes, con una protagonista gris y un chico &ldquo;malo&rdquo; como inter&eacute;s amoroso&ndash;, apost&oacute; por unos personajes complejos y temas arriesgados en literatura juvenil, con una humanidad sobrecogedora. Hizo algo propio, no copi&oacute; la f&oacute;rmula de nadie, sino que supo aprovechar el lenguaje del mito para transmitir una verdad que hab&iacute;a conocido de forma estrecha, a trav&eacute;s de los recuerdos de su padre o de lo que observaba ella misma en la sociedad capitalista. Despu&eacute;s de triunfar se publicaron decenas de distop&iacute;as apocal&iacute;pticas; hab&iacute;a creado escuela.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El origen de Haymitch Abernathy</strong></h2><p class="article-text">
        A Haymitch Abernathy lo conocimos en <a href="https://www.eldiario.es/temas/los-juegos-del-hambre/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los Juegos del Hambre</em></a> como un hombre de mediana edad con problemas con la bebida, torpe en las relaciones sociales, ir&oacute;nico e imprevisible; un inadaptado que no super&oacute; su victoria en los Quincuag&eacute;simos Juegos. La nueva novela narra justo esa gesta, y comienza como la primera parte, con el d&iacute;a de la cosecha, esto es, la jornada en la que se elige por sorteo a los tributos &ndash;adolescentes de entre doce y diecis&eacute;is a&ntilde;os&ndash; de los pr&oacute;ximos Juegos del Hambre. En esta edici&oacute;n, en honor al Vasallaje de los Veinticinco, que se celebra cada veinticinco a&ntilde;os, por partida doble: dos chicos y dos chicas por distrito.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/63122f88-797d-4342-8592-7d31c328ee25_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Haymitch, como Katniss y Peeta, pertenece al Distrito 12, el &uacute;ltimo. Cada distrito se asocia a una actividad econ&oacute;mica, y el 12 es el de la miner&iacute;a, el m&aacute;s pobre junto con el 11 (agricultores, los descendientes de los esclavos). Y, a los diecis&eacute;is a&ntilde;os, que son los que cumple justo el d&iacute;a de la cosecha, el joven Haymitch trabaja en el contrabando de alcohol para ayudar a su madre y a su hermano peque&ntilde;o, que, tras la muerte del padre en la mina, no tienen a nadie m&aacute;s. Como todos los muchachos del Distrito 12, aprendi&oacute; a ganarse el pan. &Eacute;l mismo reconoce que no es ning&uacute;n lumbreras, pero tampoco le pide demasiado a la vida, tan solo una existencia tranquila junto a su novia, Lenore Dove.
    </p><p class="article-text">
        Como Katniss en la trilog&iacute;a, Haymitch narra su historia en primera persona, lo que nos permite conocerlo mejor, y en tiempo presente, una apuesta poco frecuente que lo dota de emoci&oacute;n. Sabemos que saldr&aacute; reclutado en esa cosecha tan feroz como <em>La loter&iacute;a</em> de Shirley Jackson; tambi&eacute;n sabemos que ganar&aacute; los Juegos. Lo que no sabemos es c&oacute;mo ocurrir&aacute; todo eso (de nuevo, el c&oacute;mo, no el qu&eacute;). Y hay una pregunta latente: por qu&eacute; un chico tan sencillo y tenaz como &eacute;l termin&oacute; convertido en un adulto disfuncional. S&iacute;, sobrevivir a la trituradora de los Juegos tuvo algo que ver &ndash;los ganadores son como los veteranos de guerra: recibidos como h&eacute;roes, traumatizados de por vida&ndash;, pero hubo m&aacute;s.
    </p><h2 class="article-text"><em><strong>Fake news</strong></em><strong> y manipulaci&oacute;n informativa</strong></h2><p class="article-text">
        Todo lo que funcionaba en las otras entregas &ndash;la estructura en torno al desarrollo de los Juegos, con algo que trasciende al concurso y unos personajes que evolucionan&ndash;, vuelve a cumplir con creces (adem&aacute;s, hay gui&ntilde;os a las familias de Katniss y Peeta, entre otros iconos de la saga). Ahora bien, si la autora tuvo la necesidad de ponerse a escribir no fue para narrar lo mismo. En estos a&ntilde;os, la sociedad occidental ha cambiado; algunos conflictos siguen vigentes, pero otros han surgido o se han acentuado desde entonces. Suzanne Collins tiene la virtud de saber acompasarse con los tiempos: detr&aacute;s del relato de Haymitch, dispara rotunda al presente.
    </p><p class="article-text">
        En Panem no existen las <a href="https://www.eldiario.es/temas/redes-sociales/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">redes sociales</a> ni se utiliza la expresi&oacute;n <a href="https://www.eldiario.es/temas/fake-news/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>fake news</em></a>, pero el libro de alg&uacute;n modo denuncia todo eso: la manipulaci&oacute;n de los medios de comunicaci&oacute;n y la espectacularizaci&oacute;n de la intimidad. Haymitch sabe de qu&eacute; van los Juegos, los ha visto por televisi&oacute;n desde que era ni&ntilde;o; sin embargo, vivirlos desde dentro, desde el momento en el que lo eligen, le descubre <em>in situ</em> toda la maquinaria salvaje que hay detr&aacute;s: los incidentes o chispas de insurrecci&oacute;n que jam&aacute;s se emitir&aacute;n, el intento de utilizar a las familias de los tributos y sus vidas personales para conmover al espectador, el trato a los j&oacute;venes como animales de ganader&iacute;a intensiva, la represi&oacute;n sin paliativos.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, Haymitch, que se sabe condenado de antemano, solo tiene un deseo: morir con dignidad. Mantenerse &iacute;ntegro ante la inminencia de la muerte, guardarse para s&iacute; lo m&aacute;s valioso que tiene, no vender aquello que no pueden quitarle: sus sentimientos, sus principios, sus metas, todo lo que guarda dentro. Desde el principio se insiste mucho en esa idea: &ldquo;No dejes que te usen&rdquo;, le aconseja su familia antes de separarse. &ldquo;No les dejes pintar sus carteles con tu sangre, siempre que puedas evitarlo&rdquo;. Solo que no es tan f&aacute;cil hacerlo cuando tu vida es lo que est&aacute; en juego. Y hay un reto adicional: si se filtran las im&aacute;genes y se manipula a destajo, &iquest;c&oacute;mo comunicar al p&uacute;blico la verdad?
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                Fotograma de la adaptación de &#039;Amanecer en la cosecha&#039;                            </span>
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        El punto de partida de Haymitch es un poco distinto al de Katniss en <a href="https://www.eldiario.es/temas/los-juegos-del-hambre/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los Juegos del Hambre</em></a>, por cuanto &eacute;l ya tiene una pareja estable y un proyecto de futuro claro. Cuando el equipo del programa se da cuenta de ello, trata de utilizar su historia de amor como cebo para la audiencia, pero ni &eacute;l ni su chica ceden. Su postura contrasta con los valores actuales, donde prima la sobreexposici&oacute;n de la intimidad en las redes sociales y uno mismo se convierte en un producto sin que nadie se lo pida.
    </p><p class="article-text">
        Hay m&aacute;s asuntos subyacentes: el valor de la comunidad, el trabajo en equipo, la uni&oacute;n frente a la adversidad como revulsivo; la subsistencia mediante la econom&iacute;a sumergida; el negocio apostar, que aprovecha la desesperaci&oacute;n ajena para obtener beneficio; la obsesi&oacute;n por el f&iacute;sico, por mantenerse joven y sensual; la cultura local, inmaterial, transmitida de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n, como las canciones de Lenore Dove (lo improvisado, ef&iacute;mero y genuino frente a aquello prefabricado, filmado e interesado; el valor de la experiencia real frente a la visualizaci&oacute;n en la pantalla); la dificultad para saber en qui&eacute;n confiar y tejer alianzas cuando no sabes si los dem&aacute;s est&aacute;n a tu favor o mienten (en particular, los adultos involucrados en los Juegos).
    </p><h2 class="article-text"><strong>Mantenerse &iacute;ntegro, mantenerse humano</strong></h2><p class="article-text">
        Es injusto que, a veces, lo &uacute;nico que se valore de esta saga sea su naturaleza &ldquo;adictiva&rdquo;. Hay muchas novelas que atrapan y tienen un buen ritmo, pero lo que distingue este ciclo es su discurso filos&oacute;fico, la dualidad &eacute;tica y moral que se entrev&eacute; a trav&eacute;s de situaciones complejas, personajes complejos. <em>Amanecer en la cosecha</em> no es ninguna excepci&oacute;n: no tiene nada que envidiar a la trilog&iacute;a; es, de hecho, m&aacute;s contundente a&uacute;n en su denuncia, que siempre reviste un mensaje constructivo: conservar la integridad pase lo que pase. No podemos controlar lo que har&aacute;n con nuestra imagen (o datos), pero podemos evitar que muestren algo que no queremos si nos negamos a actuar de ese modo.
    </p><p class="article-text">
        Pueden manipular, no inventar (al menos en principio). Y la decisi&oacute;n de a qu&eacute; y a qui&eacute;n mantenerse fiel depende solo de uno mismo. Sin duda, un planteamiento estimulante en una novela que es, tambi&eacute;n, un viaje inici&aacute;tico sobre hacerse adulto, sobre dejar atr&aacute;s el para&iacute;so irrecuperable de la infancia, que a los tributos se les arranca como a los ni&ntilde;os de la guerra, de un d&iacute;a para otro, sembrando violencia, muerte y destrucci&oacute;n. La autora vuelve de este modo a conectar con el presente, con las cuestiones que afectan a los adolescentes (y a la poblaci&oacute;n en general). Denuncia ese adormecimiento colectivo que nos mantiene pasivos, inconscientes de nuestro poder, en lugar de rebelarnos ante las injusticias.
    </p><p class="article-text">
        Estos libros son alimento de calidad para la resistencia. No deja de ser una iron&iacute;a cruel que, por su &eacute;xito, se hayan convertido en un producto m&aacute;s de la cadena capitalista. Con motivo del lanzamiento de esta quinta parte, en Espa&ntilde;a la editorial organiz&oacute; <a href="https://www.instagram.com/reel/DGllOXwOLQ9/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una fiesta, llamada la Gran Gala del Capitolio, en una discoteca de Madrid</a> (30&euro; por entrada, con &ldquo;regalos&rdquo; de <em>merchandising</em> incluidos). Adem&aacute;s, relanz&oacute; toda la saga en <a href="https://www.instagram.com/editorialmolino/reel/DF-3mMHNaW9/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ediciones especiales de tapa dura con los cantos tintados</a>, siguiendo la &uacute;ltima tendencia en juvenil de las ediciones de coleccionista con brillibrilli, de tiraje limitado y, por supuesto, m&aacute;s caras.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En ciertos momentos, lo &uacute;nico que puedes controlar es tu actitud&rdquo;. Es dif&iacute;cil actuar con coherencia cuando la industria, el sistema, no lo ponen f&aacute;cil. Por suerte, lo interesante de una obra literaria no es el envoltorio ni el ruido que genera, sino el poso que deja tras su lectura. Y, ah&iacute; s&iacute;, no hay duda: <em>Amanecer en la cosecha</em> es una nueva pieza brillante de una serie magistral, una novela que enriquece, matiza y, sobre todo, dialoga con la actualidad, estimula el an&aacute;lisis, anima a desentumecerse, a reaccionar. No hay escritora m&aacute;s consecuente que Suzanne Collins: nos recuerda la importancia de ser due&ntilde;os de nuestro destino cuando a&uacute;n estamos a tiempo; y nos urge a no olvidar que, aunque nos pretendan dividir, estamos en el mismo bando. Juntos somos m&aacute;s fuertes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/juegos-hambre-no-terminan-realizan-ultima-cosecha-denuncia-manipulacion-informativa_1_13141745.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Apr 2026 19:54:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Los Juegos del Hambre’ no terminan y realizan una última cosecha que denuncia la manipulación informativa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Películas,Cine,Fantasía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eduardo Mendoza: “Yo nunca me he considerado un artista, pero sí un artesano”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/eduardo-mendoza-he-considerado-artista-si-artesano_1_13139711.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1a807c56-edba-4176-b275-9fc72efff599_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Eduardo Mendoza: “Yo nunca me he considerado un artista, pero sí un artesano”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor Eduardo Mendoza ha presentado este lunes en Barcelona 'La intriga del funeral inconveniente': "El Día del libro siempre se había llamado así. Y un día Sant Jordi se metió ahí, pero no pinta nada"</p><p class="subtitle">El cine español añade otra presencia en Cannes: el debut de Aina Clotet estará en la Semana de la Crítica
</p></div><p class="article-text">
        Hace dos a&ntilde;os, cuando<a href="https://www.eldiario.es/catalunya/eduardo-mendoza-creen-barcelona-he-hecho-inventarme-ciudad_1_10978094.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Eduardo Mendoza </a>present&oacute; a los medios su novela <em>Tres enigmas para la Organizaci&oacute;n</em> (Seix Barral) en Barcelona, se despidi&oacute; con una especie de &lsquo;ojal&aacute; hasta pronto&rsquo;: &ldquo;Si dentro de un a&ntilde;o nos encontramos aqu&iacute; todos [en la presentaci&oacute;n de un nuevo libro], yo ser&eacute; el m&aacute;s feliz y estar&eacute; encantado de que nos volvamos a ver&rdquo;. Ha pasado un poco m&aacute;s de tiempo, pero el deseo del escritor se cumpli&oacute; y ha vuelto a reunirse con la prensa en el mismo sitio para hablar de su nuevo libro <em>La intriga del funeral inconveniente</em>, publicado en su editorial de siempre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esta ocasi&oacute;n, recupera a un habitual en su bibliograf&iacute;a: el detective sin nombre, que apareci&oacute; por primera vez en <em>El misterio de la cripta embrujada</em> (1978). Esta fue su primera obra de la vertiente polic&iacute;aca humor&iacute;stica, despu&eacute;s del &eacute;xito de su debut <em>La verdad sobre el caso Savolta</em> (1975). Por aquel entonces a&uacute;n viv&iacute;a en Nueva York debido a su trabajo como int&eacute;rprete y traductor en Naciones Unidas y no se dedicaba plenamente a la escritura. Se hab&iacute;a embarcado en la narraci&oacute;n de <em>La ciudad de los prodigios</em> (1986), otro de sus t&iacute;tulos c&eacute;lebres, pero no avanzaba y decidi&oacute; desarrollar otra cosa para entretenerse, sin mucha m&aacute;s ambici&oacute;n. Muchos y muchas vender&iacute;an su alma al diablo por tener su don para la literatura.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute;, el detective sin nombre se embarca en la gigantesca tarea de sacar a la luz una trama de trapicheos financieros a partir de la cr&oacute;nica de un funeral sin importancia aparente que lee en el peri&oacute;dico. Como suele suceder en estos casos, ning&uacute;n implicado quiere que el delito salga a la luz, as&iacute; que el investigador se ve metido en situaciones rocambolescas. El escritor se toma el humor muy en serio porque, seg&uacute;n declar&oacute;: &ldquo;hacer re&iacute;r es un trabajo&rdquo;. &ldquo;Yo nunca me he considerado un artista, pero s&iacute; un artesano. El humor lo tengo puesto desde que nac&iacute;, lo considero un trabajo, me lo tomo muy en serio&rdquo;, sostuvo.
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                    alt="El escritor Eduardo Mendoza, en una imagen de archivo. EFE/Paco Paredes"
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                El escritor Eduardo Mendoza, en una imagen de archivo. EFE/Paco Paredes                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n explica que para que este tipo de tramas descabelladas funcionen es necesaria la complicidad del lector, que tiene que aceptar el juego desde el principio. Despu&eacute;s, el escritor tiene que intentar &ldquo;no descarrilar&rdquo;. &ldquo;Hay muchas cosas que si las analizas no funcionan de ninguna manera y sobre todo no tienen ninguna raz&oacute;n de ser porque los personajes son tontos&rdquo;, desarrolla. Y pone otros ejemplos en los que es necesario el pacto entre autor y lector como <em>Blancanieves</em> <em>y los siete enanitos</em> o <em>Dr&aacute;cula</em>: &ldquo;Si crees que est&aacute; ah&iacute;, entonces es estupendo; ahora, si piensas que Dr&aacute;cula no existe, la novela ya no te gusta. Hay que establecer esta nada f&aacute;cil complicidad con el lector&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mendoza ha tra&iacute;do de vuelta a dicho personaje porque se lo pasa bien y porque es su alter ego. &ldquo;Es un poco como yo, pero mucho m&aacute;s listo y m&aacute;s atrevido y con m&aacute;s &eacute;xito con las mujeres. M&aacute;s o menos me siento identificado con &eacute;l y es como si a trav&eacute;s de &eacute;l pudiera vivir, cosa que no he hecho en ninguna novela&rdquo;, explic&oacute;. &Eacute;l no ha participado del g&eacute;nero de &ldquo;la novela del yo&rdquo;, del relato personal, pero s&iacute; se siente reflejado en ese detective disparatado que no tiene que ver ni con su vida ni con la de nadie. &ldquo;Siento que estoy contando mi propia vida, pero no la m&iacute;a, sino la del ni&ntilde;o que fui y que se divert&iacute;a jugando con soldaditos en el suelo de casa&rdquo;, confes&oacute;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La perspectiva exterior</strong></h2><p class="article-text">
        La novela ha tardado dos a&ntilde;os en llegar, pero es que en 2025 estuvo ocupado en cosas importantes como recibir el Premio Princesa de Asturias de las Letras. Viaj&oacute; hasta Oviedo, escuch&oacute; las gaitas a la entrada del hotel Reconquista donde se alojan los galardonados, se reuni&oacute; con una parte de su legi&oacute;n de admiradores que consigui&oacute; entrada y dio un discurso de agradecimiento por el premio que mezcl&oacute; dosis calibradas de su caracter&iacute;stico sentido del humor, de denuncia por c&oacute;mo est&aacute; el mundo y de una gratitud que incluy&oacute; a sus seguidores: &ldquo;Si alguna felicidad he dado a mis lectores, ellos me la han devuelto con creces con su lealtad, su complicidad y su cari&ntilde;o&rdquo;, expres&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, con una carrera tan dilatada en la literatura, no es el primero que recibe. Entre otros, en 2010 le otorgaron el Planeta (cuando a&uacute;n no estaba dotado con un mill&oacute;n de euros); en 2013, el Premio Nacional de Cultura de Catalu&ntilde;a y en 2016, el Cervantes. A&uacute;n le quedan unos cuantos de los m&aacute;s importantes por ganar como el Premio Nacional de las Letras o el Nobel, por qu&eacute; no.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Siento que estoy contando mi propia vida, pero no la mía, sino la del niño que fui y que se divertía jugando con soldaditos en el suelo de casa</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eduardo Mendoza</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Asimismo, tambi&eacute;n acudi&oacute; a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que rindi&oacute; homenaje a Barcelona. No pod&iacute;a faltar, porque pocos escritores han hecho a la ciudad tan part&iacute;cipe de sus libros. De hecho, Javier P&eacute;rez And&uacute;jar <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/eduardo-principe-letras_129_12298199.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">afirma que</a>: &ldquo;Si Barcelona fuera una persona, se llamar&iacute;a Eduardo Mendoza. Y si Eduardo Mendoza fuese una ciudad, se llamar&iacute;a Barcelona&rdquo;. Esta urbe es un personaje m&aacute;s de sus escritos, porque sus caracter&iacute;sticas influyen directamente en las peripecias de sus protagonistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, aunque en <em>La intriga del funeral inconveniente </em>se reflejan los problemas que incordian (e incluso expulsan) a los vecinos, como el exceso de turismo o la gentrificaci&oacute;n, estos viajes y sus contactos en el extranjero le han hecho tomar perspectiva con respecto a la ciudad. &ldquo;La imagen que da Barcelona hacia afuera es inmejorable. A m&iacute; me sorprend&iacute;a, pero luego vi que los problemas que tiene son los mismos que el resto de grandes ciudades del mundo y no tenemos otros&rdquo;, explic&oacute;. Para &eacute;l, la capital catalana es una mezcla perfecta de &ldquo;ciudad civilizada y ordenada&rdquo; pero tambi&eacute;n &ldquo;canalla y tercermundista&rdquo;. &ldquo;Tiene buen clima, se come bien, la gente es amable comparativamente y los servicios funcionan bien&rdquo;, apunta y cree que, con el tiempo, &ldquo;ha mejorado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero sorprendentemente, ha cargado contra una de las fiestas m&aacute;s apreciadas por la poblaci&oacute;n catalana y m&aacute;s fruct&iacute;fera para el sector: el 23 de abril, el d&iacute;a de Sant Jordi en Catalu&ntilde;a y el D&iacute;a Internacional del Libro en el resto del mundo. &ldquo;Es el D&iacute;a del libro, siempre se hab&iacute;a llamado as&iacute;. Y un d&iacute;a Sant Jordi se meti&oacute; ah&iacute;, pero no pinta nada&rdquo;, afirm&oacute; con vehemencia y socarroner&iacute;a, &ldquo;Sant Jordi era un maltratador de animales que seguramente no sab&iacute;a leer, no tiene nada que ver con los libros. No es el patrono de los escritores, no es nada. Ha aprovechado la fecha y se ha metido ah&iacute;, pero hay que decir el D&iacute;a del libro&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sant Jordi era un maltratador de animales que seguramente no sabía leer, no tiene nada que ver con los libros. No es el patrono de los escritores, no es nada. Hay que decir el Día del libro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eduardo Mendoza</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mendoza asegur&oacute; en 2021 que hab&iacute;a terminado con su carrera pero en solo cinco a&ntilde;os despu&eacute;s ha publicado dos novelas m&aacute;s, as&iacute; que ya no se atreve a decir nada acerca del tema. Expuso que escribe todos los d&iacute;as porque &ldquo;el d&iacute;a tiene muchas horas&rdquo; y no tiene otro trabajo que hacer, pero no puede decir que tenga en marcha una novela nueva. &ldquo;Ahora mismo no estoy haciendo nada en concreto. Y si veo que alguna funciona, pues seguir&aacute; su camino&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Responde que no le inspiran para nada los personajes poderosos de la actualidad: &ldquo;No entiendo c&oacute;mo funcionan, habr&iacute;a que ser Shakespeare para escribir sobre ellos. No s&eacute; qu&eacute; mecanismo puede llevar a una persona a decir: &lsquo;destruir&eacute; una civilizaci&oacute;n&rsquo;&rdquo;. Aunque considera que nos encontramos en un momento particularmente malo, no cree que haya m&aacute;s peligro del que ha habido siempre, sino que la gente que ostenta el poder &ldquo;no inspira mucha confianza&rdquo;. El escritor record&oacute; que durante la Guerra Fr&iacute;a viv&iacute;an con el pensamiento de que en cualquier momento caer&iacute;a la bomba at&oacute;mica, por ejemplo. &ldquo;El g&eacute;nero humano est&aacute; mal dise&ntilde;ado, qu&eacute; le vamos a hacer. Funciona como funciona. Hay que ver lo bueno, no lo malo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/eduardo-mendoza-he-considerado-artista-si-artesano_1_13139711.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Apr 2026 15:47:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eduardo Mendoza: “Yo nunca me he considerado un artista, pero sí un artesano”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Eduardo Mendoza,Escritores,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Isabel Allende: “No podría escribir una novela sobre Trump, necesito la distancia del tiempo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/isabel-allende-no-escribir-novela-trump-necesito-distancia-tiempo_1_13130188.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dfacdbcb-33bc-4b87-95bc-1fb1a8b28790_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140455.jpg" width="4975" height="2798" alt="Isabel Allende: “No podría escribir una novela sobre Trump, necesito la distancia del tiempo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora chilena presenta su nueva obra 'La palabra mágica. Una vida escrita', en la que hace un ejercicio de memoria para reflexionar sobre el valor de su oficio</p><p class="subtitle">Síndrome de Estocolmo en un internado católico: ‘Helada en mayo’, la novela de Antonia White sobre un colegio de monjas</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/isabel-allende-no-quiero-vivir-dictadura-chile-si-llega-momento-ire-eeuu_1_12318377.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Isabel Allende</a> (Lima, 1942) siempre ha sido consciente del poder de las palabras. Tanto es as&iacute; que las palabras han sido la base de la trayectoria de la autora, y no &uacute;nicamente por la extensa bibliograf&iacute;a a la que han dado forma, sino por lo que ha decidido contar a trav&eacute;s de ellas. A lo largo de las d&eacute;cadas, la escritora ha aprovechado su altavoz para hacer un <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/isabel-allende-vez-dice-palabra-literatura-mente-libros-escriben-hombres-blancos_1_6473831.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tremendo ejercicio de memoria</a>, sobre todo desde que empez&oacute;, en el exilio, una carta a su abuelo moribundo el 8 de enero de 1981, que acabar&iacute;a siendo la semilla de su cl&aacute;sico <em>La casa de los esp&iacute;ritus</em>.
    </p><p class="article-text">
        Con la preocupaci&oacute;n ante lo que est&aacute; ocurriendo en el presente, pero con la mirada puesta en el pasado para recordar todo aquello por lo que ha pasado, Isabel Allende ha declarado este jueves en rueda de prensa que &ldquo;la memoria lo transforma todo&rdquo;. La autora regresa a las librer&iacute;as con <em>La palabra m&aacute;gica. Una vida escrita</em>, obra en la que explica lo que ha supuesto para ella ser autora y que sirve como reflexi&oacute;n sobre el papel que ha tenido este oficio. Un oficio para el que reconoce que ha necesitado de la distancia del tiempo, pues ha afirmado que tiene que separarse de los hechos para poder escribir sobre ellos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Escrib&iacute;<em> La casa de los esp&iacute;ritus</em> en 1982. Est&aacute;bamos en plena dictadura, pero el golpe militar y el exilio hab&iacute;an ocurrido mucho tiempo antes. Necesit&eacute; tiempo para poder verlo con la distancia y la iron&iacute;a necesarias. Hoy no podr&iacute;a escribir una novela sobre Trump o sobre lo que est&aacute; pasando en EEUU&rdquo;, ha explicado Allende, que ha agregado que para una circunstancia mayor, para una visi&oacute;n panor&aacute;mica de lo que ocurre, se necesita la &ldquo;distancia del tiempo&rdquo; y perspectiva. &ldquo;En este momento no estoy preparada para escribir sobre eso&rdquo;, ha se&ntilde;alado, concretando que solo lo estar&iacute;a si estuvi&eacute;ramos hablando de &ldquo;casos particulares&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/505867df-3120-4a1c-b25f-11df4bdd1cda_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, la escritora ha expresado su descontento con la situaci&oacute;n actual en EEUU, y ha aconsejado que para dedicarse a la escritura es importante evitar las distracciones, pues &ldquo;el silencio interior es fundamental&rdquo;: &ldquo;Si cojo el tel&eacute;fono y veo todas las brutalidades que ha hecho Trump, se me arruina el d&iacute;a&rdquo;. Isabel Allende ha denunciado que en el pa&iacute;s estadounidense se est&eacute; controlando &ldquo;lo que se ense&ntilde;a en las clases&rdquo;. &ldquo;Se est&aacute; censurando la mitad de la historia de este pa&iacute;s, lo que tenga que ver con razas, con la lucha de los trabajadores. Solo<em> La casa de los esp&iacute;ritus</em> est&aacute; censurado en varios estados, lo cual me parece un honor, por algo los censuran&rdquo;, ha indicado.
    </p><p class="article-text">
        Esta no es la &uacute;nica de las cosas sobre las que ha puesto el foco la escritora. Allende tambi&eacute;n ha apuntado que sigue existiendo un sesgo machista en la cr&iacute;tica por parte de la prensa especializada. &ldquo;Yo no controlo lo que se va a decir de m&iacute;, pero la cr&iacute;tica es brutal con las mujeres&rdquo;, ha declarado. &ldquo;Si una mujer escribe <em>El amor en los tiempos del c&oacute;lera</em>, la habr&iacute;an tildado de sentimental, pero como lo escribe un hombre nadie piensa eso&rdquo;, argumenta sobre el libro de Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez. &ldquo;Si una mujer escribe una novela hist&oacute;rica, tiene que estar absolutamente investigada a fondo y tiene que competir con otras novelas hist&oacute;ricas muy inferiores que est&aacute;n escritas por hombres&rdquo;, explica, sentenciando que &ldquo;la cr&iacute;tica es muy fuerte contra la mujer&rdquo; y que, aunque &ldquo;ahora hay un poco m&aacute;s de respeto&rdquo;, este &ldquo;sigue faltando&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, la autora ha hecho hincapi&eacute; en la autocensura a la que llegan los propios escritores. &ldquo;En el caso de la ficci&oacute;n, no tengo problemas en usar a miembros de mi familia porque los transformo&rdquo;, ha destacado, alegando que tiene &ldquo;libertad&rdquo; para hacer lo que le convenga. &ldquo;En una memoria, en cambio, son personas, no son personajes, y tengo que tener mucho m&aacute;s cuidado&rdquo;, ha contado en la rueda de prensa. &ldquo;Para no tener miedo, escribo todo lo que quiero y luego lo reviso para ver si es cierto. Despu&eacute;s, le muestro el manuscrito a las personas que est&aacute;n mencionadas, y ellas deciden si quieren o no estar en el libro, pero no lo cambio porque esa es mi visi&oacute;n&rdquo;, ha a&ntilde;adido para reclamar que &ldquo;hay que perder el miedo&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hoy, la mayor parte de la gente joven tiene miedo a la página porque están acostumbrados a la pantalla y lo quieren todo visual</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Isabel Allende</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A lo que tambi&eacute;n ha invitado la autora a perder el miedo es a la p&aacute;gina en blanco, ya que &ldquo;uno no va a contar la gran novela americana&rdquo;. &ldquo;Da miedo cuando uno piensa en un proyecto enorme. Si vamos d&iacute;a a d&iacute;a y p&aacute;gina a p&aacute;gina, se va haciendo. A m&iacute; lo que m&aacute;s me cuesta son las dos o tres primeras semanas de escritura, porque tengo que quitarme de la cabeza la ambici&oacute;n de hacer algo extraordinario&rdquo;, ha reflexionado. &ldquo;No puedo escribir con un guion, porque no s&eacute; lo que va a pasar. El prop&oacute;sito de <em>La palabra m&aacute;gica. Una vida escrita</em> es quitarle el miedo a la gente: no solo el miedo a escribir, tambi&eacute;n el miedo a leer. La mayor parte de la gente joven hoy tiene miedo a la p&aacute;gina porque est&aacute;n acostumbrados a la pantalla y lo quieren todo visual&rdquo;, ha declarado.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, Isabel Allende ha querido pronunciarse sobre la importancia de tomarse en serio el trabajo. &ldquo;Soy muy disciplinada porque este es mi trabajo&rdquo;, ha alegado, agregando que siempre le ha sobrado &ldquo;energ&iacute;a&rdquo; y que es &ldquo;hiperactiva&rdquo;. &ldquo;Todos los d&iacute;as me siento temprano a escribir. Si lo que quieres es dedicarte a cualquier trabajo creativo, la inspiraci&oacute;n y el talento son fant&aacute;sticos, pero sin la disciplina no llegas a nada&rdquo;, ha resaltado. &ldquo;No tengo m&aacute;s vida que esto. Esto es todo lo que hago, me apasiona y ocupa todo mi tiempo. Lo &uacute;nico que hago es escribir, jugar con mis perros y amar a mi marido&rdquo;, ha comentado, se&ntilde;alando que es una &ldquo;vida muy simple&rdquo; y que le &ldquo;sobran horas&rdquo;. &ldquo;No me podr&iacute;a jubilar porque volver&iacute;a loca a toda mi familia&rdquo;, ha bromeado.
    </p><h2 class="article-text">Las presencias de las que se nutre la escritora</h2><p class="article-text">
        Con respecto a la memoria, la autora tambi&eacute;n ha indicado que &ldquo;existen muchas dimensiones de la realidad&rdquo;, que &ldquo;controlamos muy poco&rdquo; y que &ldquo;cualquier cosa puede pasar&rdquo;. &ldquo;No veo fantasmas y no soy particularmente supersticiosa, pero me rodeo de presencias. Esas presencias son de la gente a la que quiero que ya no est&aacute; aqu&iacute;, pero que en un ejercicio de memoria y de amor los tengo presentes&rdquo;, ha reflexionado. &ldquo;Todos ellos son partes de mi realidad, y los personajes, que son inventados, tambi&eacute;n tienen algo de alguien que he conocido. Cuando termino mi d&iacute;a, cierro la puerta de mi oficina y no quiero que nadie entre a limpiar, porque ah&iacute; est&aacute;n esas presencias esperando. Ese realismo m&aacute;gico es una manera de vivir en una realidad m&uacute;ltiple que no es solamente lo palpable. Hay mucho m&aacute;s, y est&aacute; la memoria y todo lo que uno ha vivido&rdquo;, ha contado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando alguien se pone vieja como yo, se recuerda mejor y m&aacute;s intensamente lo m&aacute;s antiguo. Ahora estoy recordando mucho la infancia, lo que me pas&oacute; cuando era joven, y la mayor parte de las cosas que recuerdo me dan una verg&uuml;enza tremenda. &iquest;C&oacute;mo pude haber sido tan ignorante, tan impulsiva, tan indiscreta?&rdquo;, cuestiona Allende. &ldquo;Pero tengo una ventaja inmensa respecto a la memoria, y es que compart&iacute; con mi madre una cantidad inmensa de cartas, que tengo guardadas. La memoria lo transforma todo, es como la imaginaci&oacute;n: le das vueltas y, al cabo del tiempo, lo que recuerdas no pas&oacute; as&iacute;. Pero esas cartas son mi memoria viva&rdquo;, ha aclarado.
    </p><p class="article-text">
        Unas semanas despu&eacute;s de la publicaci&oacute;n del libro, el 29 de abril, Prime Video estrenar&aacute; a nivel mundial la serie basada en la novela <em>La casa de los esp&iacute;ritus</em>, que supondr&aacute; la primera adaptaci&oacute;n televisiva en espa&ntilde;ol de la aclamada obra. &ldquo;En 1995 se hizo la pel&iacute;cula, y en aquella &eacute;poca la gente no le&iacute;a subt&iacute;tulos. Para que tuviera &eacute;xito internacional ten&iacute;a que ser en ingl&eacute;s, ten&iacute;a que tener estrellas de Hollywood. No ten&iacute;a el sabor latinoamericano del libro, pero era una buena pel&iacute;cula&rdquo;, ha apuntado sobre el filme de Bille August que contaba en el reparto con Meryl Streep, Jeremy Irons o Antonio Banderas. &ldquo;Esto es muy diferente porque son ocho episodios y te permite contar la historia con calma. Tengo una ilusi&oacute;n tremenda de que le guste a la gente y, si es posible, que atraiga a los j&oacute;venes&rdquo;, ha concluido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Gámiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/isabel-allende-no-escribir-novela-trump-necesito-distancia-tiempo_1_13130188.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Apr 2026 16:16:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Isabel Allende: “No podría escribir una novela sobre Trump, necesito la distancia del tiempo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Literatura,Libros,Novela,Escritores,Editoriales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La autora de 'La asistenta', Freida McFadden, desvela su verdadera identidad: "Estoy cansada de este secreto"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/autora-asistenta-freida-mcfadden-desvela-identidad-cansada-secreto_1_13129982.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/25228763-9531-4fb1-8b76-b2f84504bbfd_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140403.jpg" width="3000" height="1688" alt="La autora de &#039;La asistenta&#039;, Freida McFadden, desvela su verdadera identidad: &quot;Estoy cansada de este secreto&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora estadounidense ha revelado que en realidad se llama Sara Cohen y que no quería desvelar su nombre hasta que dejara su trabajo como médica</p><p class="subtitle">Crítica - ‘La asistenta’, un penoso thriller doméstico donde Sydney Sweeney se lo juega todo a la complicidad acrítica del público</p></div><p class="article-text">
        La escritora de <em>La asistenta</em>, la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/asistenta-penoso-thriller-domestico-sydney-sweeney-juega-complicidad-acritica-publico_129_12874867.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">exitosa saga de novelas</a> cuya primera entrega acaba de entrenarse en cines, ha revelado su verdadera identidad. La autora, que ha estado firmando como Freida McFadden durante estos a&ntilde;os, ha declarado en una entrevista a <em>USA Today</em> que ya &ldquo;es hora&rdquo; de decir <a href="https://eu.usatoday.com/story/entertainment/books/2026/04/08/freida-mcfadden-reveals-real-identity/89523398007/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su nombre real</a>, pues se llama Sara Cohen. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estoy en un punto de mi carrera en el que estoy cansada de que esto sea un secreto&rdquo;, ha confesado la escritora y m&eacute;dica estadounidense. &ldquo;Estoy cansada de que la gente debata si soy una persona real o si soy tres hombres. Soy una persona real, tengo una identidad real y no tengo nada que ocultar&rdquo;, ha se&ntilde;alado, poniendo fin a la inc&oacute;gnita sobre qui&eacute;n era la persona que hab&iacute;a detr&aacute;s del pseud&oacute;nimo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi objetivo era mantenerlo en secreto hasta que estuviera lista para dejar mi trabajo como m&eacute;dica, para que no todos mis compa&ntilde;eros se enteraran de repente y eso afectara mi desempe&ntilde;o laboral&rdquo;, ha afirmado la autora, que lo cuenta ahora que solo trabaja &ldquo;una o dos veces al mes&rdquo;. &ldquo;Aunque no he revelado mi nombre real hasta ahora, siento que siempre he compartido mi verdadera personalidad y que todo lo que he contado ha sido cierto&rdquo;, ha explicado. 
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, la escritora ha indicado que ya no habr&aacute; m&aacute;s secretos, puesto que siempre ha tenido una relaci&oacute;n honesta con su comunidad de fans. &ldquo;Si bien el nombre ser&aacute; una sorpresa, nada m&aacute;s lo ser&aacute;. Siempre he sido sincera con mis lectores&rdquo;, ha reconocido. Cohen ha comentado que sus compa&ntilde;eros de trabajo terminaron descubri&eacute;ndola, pero fueron comprensivos y mantuvieron su identidad en secreto, algo que ya no ser&aacute; necesario.
    </p><p class="article-text">
        La novela superventas de Sara Cohen ha sido llevada a la gran pantalla por Paul Feig con un reparto que incluye a Sydney Sweeney y Michele Morrone. La segunda novela tambi&eacute;n ser&aacute; adaptada, tras el &eacute;xito en taquilla de la primera de las pel&iacute;culas, y contar&aacute; de nuevo con Sydney Sweeney como protagonista. 
    </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Apr 2026 11:48:41 +0000]]></pubDate>
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