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    <title><![CDATA[elDiario.es - Libros]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/]]></link>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Olivia Laing, escritora: “Pasolini vio el regreso del fascismo mucho antes que nadie”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/olivia-laing-escritora-pasolini-vio-regreso-fascismo-nadie_1_13625783.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca6b360d-0493-4724-9061-3632d9847151_16-9-discover-aspect-ratio_default_1154503.jpg" width="4150" height="2334" alt="Olivia Laing, escritora: “Pasolini vio el regreso del fascismo mucho antes que nadie”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora del excepcional ensayo 'El jardín contra el tiempo' publica una novela ambientada en la Roma de Cinecittà que remarca los paralelismos entre 'Saló' y 'Casanova' de Fellini</p><p class="subtitle">Pedro Almodóvar: “La inteligencia artificial es un peligro, pero nunca podrá escribir 'Hable con ella'”
</p></div><p class="article-text">
        A mediados de los a&ntilde;os 70 del siglo pasado, Italia era un hervidero de creatividad cinematogr&aacute;fica. Los directores que han pasado a la historia rodaron durante aquella &eacute;poca algunas de sus mejores pel&iacute;culas. Y algunos murieron asesinados, como en el caso de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/pasolini-sigue-vivo-e-incomodo-50-anos-despues-muerte_1_12868145.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pier Paolo Pasolini</a>. &Eacute;l es uno de los objetos de inter&eacute;s de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/jardin-no-paraiso-olivia-laing-investiga-luces-sombras-historia_1_12153794.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Olivia Laing</a>, que ha incluido dicho suceso en la trama de su segunda novela <em>El libro de la plata</em>, que la editorial Alpha Decay acaba de publicar en Espa&ntilde;a traducida por Albert Fuentes.
    </p><p class="article-text">
        Laing ha ambientado su libro en aquel momento para mostrar el ambiente efervescente de aquel sector dentro de Italia, pero tambi&eacute;n para advertir de lo que puede suceder en la actualidad. Quien se adentre en el libro conocer&aacute; a Nicholas &ndash;el &uacute;nico personaje inventado&ndash;, un joven ingl&eacute;s que comienza una relaci&oacute;n con Danilo Donati, el reputado dise&ntilde;ador de vestuario y escen&oacute;grafo. En ese momento, &eacute;l trabaja con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/amor-ano-fellini-frustracion-seductores-dolor-seducidas_1_6442457.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Federico Fellini</a> en <em>Casanova</em>, que se graba en los estudios de Cinecitt&agrave; en Roma y su amante se convierte en aprendiz.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a esas ense&ntilde;anzas, el brit&aacute;nico descubre que la belleza puede ser una ilusi&oacute;n creada con recortes de cart&oacute;n e ingredientes cotidianos como la sal o el az&uacute;car. Y tambi&eacute;n que no todo es lo que parece. Como &eacute;l mismo, que guarda un secreto que acerca la trama al thriller, aunque el libro no termine de serlo. Su periplo contin&uacute;a hasta Venecia, donde Pasolini rueda la que ser&aacute; su &uacute;ltima pel&iacute;cula, <em>Sal&oacute; o los 120 d&iacute;as de Sodoma</em>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Danilo era un verdadero artista, incre&iacute;blemente ingenioso, un coleccionista ecl&eacute;ctico &mdash;una especie de urraca que reun&iacute;a todo tipo de objetos&mdash; y un visionario&rdquo;, sostiene Laing. Sin embargo, su nombre no dice nada para una parte importante del p&uacute;blico, pese a su importancia en las producciones. Pero eso no quiere decir que no fuese afamado en su entorno laboral y, de hecho, Laing quiso huir de la imagen de genio solitario, que le parece muy aburrida. En su novela, recre&oacute; c&oacute;mo era su m&eacute;todo, que era muy colaborativo tanto en el set como en su taller. &ldquo;Fellini defin&iacute;a su forma de trabajar como &lsquo;un cine de papel y tijeras'. Es un arte hecho a mano, fruto del trabajo conjunto de personas en una misma sala&rdquo;, comenta a elDiario.es. Seg&uacute;n su visi&oacute;n, en una &eacute;poca en la que la inteligencia artificial ha convertido la creaci&oacute;n humana en algo &ldquo;atomizado y alienante&rdquo;, es una alegr&iacute;a recuperar esa forma de producir.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/ad257f2f-06d5-40f4-94cc-9fea6518131c_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Laing tuvo la idea de la novela mucho antes de empezar a escribirla, concretamente mientras navegaba en un taxi acu&aacute;tico en Venecia. Y con la trama le lleg&oacute; tambi&eacute;n el t&iacute;tulo: &ldquo;Plata por el cine &ndash;que en ingl&eacute;s decimos &lsquo;pantalla de plata&rsquo;&mdash;, pero tambi&eacute;n &lsquo;plata&rsquo; por las ilusiones, los espejos, los reflejos y los sue&ntilde;os&rdquo;, desarrolla. Realiz&oacute; muchos viajes a Roma y a Venecia desde Reino Unido para investigar y lleg&oacute; a visitar incluso Cinecitt&agrave;. Recopilaba la informaci&oacute;n que necesitaba en un cuaderno y, cuando lleg&oacute; septiembre de 2024, se sent&oacute; y escribi&oacute; el libro de r&aacute;pidamente. Termin&oacute; antes de que acabase el oto&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fue una experiencia ideal: pod&iacute;a salir a pasear por los jardines de Villa Borghese, igual que hace Nicholas, o acercarme al T&iacute;ber para observar qu&eacute; color ten&iacute;a ese d&iacute;a&rdquo;, explica. Adem&aacute;s, tuvo la oportunidad de estudiar el vestuario de Danilo Donati, que se encuentra en el barrio romano del Trast&eacute;vere, y poco a poco, capt&oacute; c&oacute;mo era la ciudad en su &eacute;poca. Define la experiencia como &ldquo;una forma de trabajar magn&iacute;fica&rdquo; y, seg&uacute;n lo relata, no cabe demasiada duda.
    </p><p class="article-text">
        Entre tanta figura italiana, Laing necesitaba un personaje que observara esa realidad desde un punto de vista ajeno a la idiosincrasia del pa&iacute;s. De ah&iacute; sale Nicholas, que desde las primeras p&aacute;ginas se sabe que huye de algo con pinta de ser, como poco, complicado. &ldquo;Me interesaba mucho la idea de una persona sumamente bella que irrumpe en la vida de los dem&aacute;s; es aceptada de inmediato, pero, a su paso, siembra el caos&rdquo;, declara. Cuando se puso manos a la obra, se imagin&oacute; un personaje al estilo de <em>El talento de Mr. Ripley</em>, pero el suyo no es manipulador ni cruel. &ldquo;Nicholas resulta ser una persona bondadosa, aunque profundamente herida y muy joven. Su ceguera es su mayor defecto: no percibe cu&aacute;ndo lo est&aacute;n manipulando y es incapaz de ver el peligro hasta que ya es demasiado tarde&rdquo;, manifiesta.
    </p><h2 class="article-text">Su relaci&oacute;n con Pasolini</h2><p class="article-text">
        La primera p&aacute;gina de esta segunda novela de Laing est&aacute; precedida de una cita de Federico Fellini: &ldquo;Maquillarse es una derivaci&oacute;n de nuestra modernidad. As&iacute;, lo soy todo y no soy nada. Soy lo que me invento&rdquo;. Es un trasunto de definici&oacute;n de su personalidad, que la escritora &ndash;que se identifica como trans y no-binaria&ndash; considera como &ldquo;el gran so&ntilde;ador, el poeta del deseo humano&rdquo;. Le encantan sus pel&iacute;culas aunque <em>Casanova</em>, que es la que se rueda en el libro, no es su preferida. Aun as&iacute;, le resulta fascinante porque el realizador &ldquo;se enfrenta a su propia relaci&oacute;n con la seducci&oacute;n. &Eacute;l percibe el vac&iacute;o de ese estilo de vida, y la pel&iacute;cula es, a la vez, bell&iacute;sima y est&aacute; impregnada de una profunda repulsi&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Curiosamente, esa cinta se rod&oacute; a la vez que <em>Sal&oacute;</em>, de Pasolini. A Laing este detalle le parece muy interesante porque ambas &ldquo;observan con horror la figura del libertino. Vivimos en la era del movimiento <em>Me Too</em>, con un sinf&iacute;n de relatos sobre violencia sexual &mdash;desde el caso Epstein hasta el de Gis&eacute;le Pelicot&mdash;, lo que convierte a ambas pel&iacute;culas en obras m&aacute;s importantes y relevantes que nunca&rdquo;. Adem&aacute;s, hay una teor&iacute;a sobre el asesinato de Pasolini que gira en torno al robo de las bobinas de dicha pel&iacute;cula y Laing descubri&oacute; que tambi&eacute;n hab&iacute;an desaparecido las de Casanova y que parte del equipo t&eacute;cnico hab&iacute;a trabajado en las dos. Ah&iacute;, la autora se dio cuenta de que hab&iacute;a encontrado el escenario de su novela.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las dos cintas no tienen nada que ver entre s&iacute; ni en su parte visual ni en la forma de expresar las ideas que contienen. <em>Sal&oacute;</em> es una adaptaci&oacute;n libre de <em>Los 120 d&iacute;as de Sodoma</em> del marqu&eacute;s de Sade. Ambientada en los a&ntilde;os finales del frente italiano de la Segunda Guerra Mundial, est&aacute; cargada de violencia, sexo expl&iacute;cito y hasta consumo de heces. Obviamente, tuvo una recepci&oacute;n que oscil&oacute; entre el esc&aacute;ndalo y el aplauso, con m&aacute;s peso en la primera parte de la balanza. El director estaba en el punto de mira de la extrema derecha de su pa&iacute;s por sus posicionamientos pol&iacute;ticos y muri&oacute; asesinado en Ostia en 1975. Aunque en aquel entonces se dijo que lo hab&iacute;a matado un joven trabajador sexual al que conoci&oacute; en un prost&iacute;bulo en Roma, lo m&aacute;s convincente es que fueron sus enemigos quienes terminaron con &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&Eacute;l escrib&iacute;a sobre la corrupci&oacute;n y el auge del fascismo en Italia. Matarlo de esa manera supuso un doble asesinato: acab&oacute; con su vida, pero tambi&eacute;n destruy&oacute; su reputaci&oacute;n. En realidad, enterr&oacute; las advertencias que &eacute;l estaba lanzando&rdquo;, apunta Laing, que tambi&eacute;n firm&oacute; un art&iacute;culo sobre el tema en <a href="https://www.theguardian.com/books/2025/nov/01/what-did-pasolini-know-fifty-years-after-his-brutal-the-directors-vision-of-fascism-is-more-urgent-than-ever" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Guardian</a>. Pero tampoco quer&iacute;a que su libro se centrase en este suceso, sino que fuese un personaje secundario &ldquo;dentro de una historia de amor ficticia entre dos hombres. Solo al final del libro Pasolini pasa a ocupar el centro de la escena&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El director cinematogr&aacute;fico advirti&oacute; antes de su muerte de la vuelta del fascismo. Cualquiera que tenga un m&iacute;nimo conocimiento de la situaci&oacute;n de la pol&iacute;tica actual, puede darse cuenta de que el italiano tuvo algo de or&aacute;culo. &ldquo;Creo que &eacute;l previ&oacute; el tipo de auge de la derecha que estamos presenciando a nivel mundial en la actualidad&rdquo;, reconoce Laing, que considera que <em>Sal&oacute;</em> fue su advertencia sobre lo que podr&iacute;a suceder en una situaci&oacute;n as&iacute;. &ldquo;Especialmente sobre los terribles peligros de la aquiescencia y la complicidad. Considero que los colaboradores y las v&iacute;ctimas &mdash;que parecen caminar son&aacute;mbulas&mdash; que aparecen en esa pel&iacute;cula tienen precisamente la funci&oacute;n de alertarnos sobre esto&rdquo;, remarca. El filme se tach&oacute; de pornogr&aacute;fico, en lugar de como una llamada a la acci&oacute;n y a la resistencia.
    </p><h2 class="article-text">Una forma clara de hacer las cosas</h2><p class="article-text">
        Construir un libro sobre un tema o personalidad que le interesa en ese momento de la vida es un <em>modus operandi </em>de Laing. Al repasar su bibliograf&iacute;a, en su mayor&iacute;a t&iacute;tulos de no ficci&oacute;n, se encuentran ensayos como <em>La ciudad solitaria: Aventuras en el arte de estar solo </em>(Capit&aacute;n Swing, 2016. Traducci&oacute;n de Catalina Mart&iacute;nez Mu&ntilde;oz), que elabor&oacute; cuando se mud&oacute; a Nueva York y sinti&oacute; la sensaci&oacute;n en carne propia. <em>En El viaje a Echo Spring</em> (Paid&oacute;s, 2024. Traducci&oacute;n de Nuria de la Rosa Regot) indaga en la relaci&oacute;n de los procesos creativos de grandes escritores norteamericanos con el alcohol, impelida por el alcoholismo de su padre. Y, tambi&eacute;n en 2024, se inspir&oacute; en la restauraci&oacute;n de su propio jard&iacute;n para intentar responder a la pregunta de si a&uacute;n es posible vivir en un ed&eacute;n a lo largo de <em>El jard&iacute;n contra el tiempo. En busca de un para&iacute;so com&uacute;n</em> (Capit&aacute;n Swing, 2024. Traducci&oacute;n de Luc&iacute;a Barahona).
    </p><p class="article-text">
        Su primera novela fue <em>Crudo</em> (Alpha Decay, 2019. Traducci&oacute;n de Albert Fuentes), con la que lleg&oacute; al p&uacute;blico de forma masiva. De hecho, form&oacute; parte de <a href="https://www.nytimes.com/interactive/2018/11/19/books/review/100-notable-books.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la lista</a> de los 100 mejores libros del a&ntilde;o del New York Times en la que, aunque parezca larga, no es tan f&aacute;cil entrar. La protagonista es Kathy, una mujer de 40 a&ntilde;os que est&aacute; a punto de casarse. Pero en lugar de estar feliz, est&aacute; muy preocupada por la situaci&oacute;n pol&iacute;tica del momento &ndash;fue la &eacute;poca del primer mandato de Donald Trump y del Brexit&ndash; y se plantea si tiene sentido seguir adelante con sus planes de matrimonio.
    </p><p class="article-text">
        Una duda que podr&iacute;a volver a surgirle a d&iacute;a de hoy &ndash;al fin y al cabo, Donald Trump vuelve a estar ah&iacute;&ndash; incluso con m&aacute;s potencia si se rememora lo que predijo Pasolini. &ldquo;&Eacute;l vio el regreso del fascismo mucho antes que nadie. Comprendi&oacute; que, cuando volviera no tendr&iacute;a la forma de nazis con botas militares; vio que se fusionar&iacute;a con el consumismo y el capitalismo, y que tendr&iacute;a efectos devastadores en el medio ambiente, la cultura y la sociedad. Comprendi&oacute; que ser&iacute;a, a la vez, banal y brutal&rdquo;, concluye Laing.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/olivia-laing-escritora-pasolini-vio-regreso-fascismo-nadie_1_13625783.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Oct 2026 21:30:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Novela,Roma,Literatura,Italia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Operación Triunfo', el reality que colocó discos en el súper y arrasó la industria musical]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/operacion-triunfo-reality-coloco-discos-super-arraso-industria-musical_1_13620804.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d9c18bbc-340e-488b-8703-0595c9dc87b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1059y598.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Operación Triunfo&#039;, el reality que colocó discos en el súper y arrasó la industria musical"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El ensayo 'Esto no es un libro de OT' desgrana toda la maquinaria que se puso en marcha para hacer posible el fenómeno en el que se convirtió en el programa</p><p class="subtitle">Sergio Peris-Mencheta se abre en canal para contar el proceso curativo (y creativo) de su leucemia
</p></div><p class="article-text">
        22 de octubre de 2001. <a href="https://www.eldiario.es/vertele/videos/actualidad/carlos-lozano-operacion-triunfo-tve_1_7534037.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carlos Lozano</a> da la bienvenida entre aplausos a <em>Operaci&oacute;n Triunfo</em> y deja claro el objetivo del programa: &ldquo;lanzar a la fama&rdquo; a sus diecis&eacute;is concursantes. El presentador presumi&oacute; de que el formato hab&iacute;a conseguido unir &ldquo;por primera vez&rdquo; a TVE, la productora Gestmusic Endemol, las compa&ntilde;&iacute;as discogr&aacute;ficas, los medios de comunicaci&oacute;n y la prensa musical especializada para lograrlo. Y as&iacute; lo hicieron. Carlos Lozano no ment&iacute;a, OT no iba a ser un reality al uso, una imitaci&oacute;n de Gran Hermano; quer&iacute;a m&aacute;s all&aacute;, convertir a 16 &ldquo;muchachos&rdquo;, como as&iacute; se refiri&oacute; a los concursantes, en estrellas. Y hacerse de oro.
    </p><p class="article-text">
        El resultado fue una revoluci&oacute;n no solo televisiva, tambi&eacute;n para la industria discogr&aacute;fica, que el cr&iacute;tico musical, locutor y escritor Pedro &Aacute;ngel S&aacute;nchez analiza <em>Esto no es un libro de OT</em> (Dos Bigotes), un ensayo que desgrana toda la maquinaria que se puso en marcha para hacer posible el fen&oacute;meno que acaba de cumplir <a href="https://www.eldiario.es/vertele/noticias/operacion-triunfo-ot-aplaza-gran-evento-celebrar-25-aniversario-tv_1_13553613.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">25 a&ntilde;os</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, el inicio fue muy complicado, ya que nadie quer&iacute;a comprar el programa ideado por la productora Gestmusic Endemol. Llamaron a la puerta de Telecinco y Antena 3, pero solo TVE quiso apostar por &eacute;l. Una vez conseguida la cadena, necesitaban convencer a la industria musical de que se implicaran en el proyecto. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/ab727b49-4c53-4437-8216-5a0a5720c7f0_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Tinet Rubira, director de Gestmusic, explica en el libro que sab&iacute;an que si quer&iacute;an &ldquo;generar estrellas&rdquo;, necesitaban el apoyo del sector. De ah&iacute; a que decidieran convocar a todos los profesionales en la antigua sede del <a href="https://www.eldiario.es/vertele/noticias/rtve-desclasifica-videos-ineditos-23f-no-do-oculto-tejero-miedo_1_13504719.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">NO-DO</a>, ubicada en Madrid, para que todas las compa&ntilde;&iacute;as pudieran participar en una especie de subasta y que quien m&aacute;s dinero aportara, se quedara con los derechos del <em>talent</em>. El ganador fue Ricardo Campoy, director y creador del Vale Music, un peque&ntilde;o sello independiente que ven&iacute;a de alcanzar cierta relevancia gracias a artistas como David Civera, temas como <em>La bomba</em> de King &Aacute;frica o los debuts de Sonia y Selena y Merche.
    </p><p class="article-text">
        Tras firmar el acuerdo, TVE, Gestmusic y Vale Music ten&iacute;a el reto de elegir a un ganador entre todos los concursantes, lanzar tres carreras discogr&aacute;ficas y publicar un &aacute;lbum recopilatorio. Un plan que termin&oacute; convirti&eacute;ndose en an&eacute;cdota tras la respuesta desatada de la audiencia. En tan solo un a&ntilde;o y medio, y en un momento especialmente delicado para la industria por la pirater&iacute;a, se vendieron catorce millones de discos, nueve millones de recopilatorios y cuatro millones de &aacute;lbumes de los artistas nacidos del programa. <em>Coraz&oacute;n latino</em>, el debut de <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/bisbal-colapsa-paso-estacion-metro-sol-concierto-sorpresa-montado-comunidad-madrid_1_12794991.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">David Bisbal</a>, se mantiene como el tercer disco m&aacute;s vendido en la historia de Espa&ntilde;a, con m&aacute;s de un mill&oacute;n y medio de copias vendidas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                David Bisbal, durante una de sus actuaciones en &#039;OT&#039;                            </span>
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        Su trabajo discogr&aacute;fico, que incluye canciones como <em>Ave Mar&iacute;a</em> y <em>D&iacute;gale</em>, sit&uacute;an al almeriense tan solo por detr&aacute;s de Alejandro Sanz, que ocupa las dos primeras plazas con <em>M&aacute;s</em> (1997) y <em>El alma al aire</em> (2000), y que fue uno de los pocos nombres que no vio afectada su popularidad con la irrupci&oacute;n del <em>boom</em> de OT<em> </em>a principios de la primera d&eacute;cada del siglo XXI. Rosa, Chenoa, Bustamante, Gisela y compa&ntilde;&iacute;a se hicieron ricos de la noche a la ma&ntilde;ana, pero no sin damnificados. 
    </p><p class="article-text">
        Pedro &Aacute;ngel S&aacute;nchez explica a elDiario.es que, conforme iba avanzando la emisi&oacute;n del formato, sus responsables &ldquo;vieron que hab&iacute;a que sacarle provecho, y por eso empezaron a grabar discos semanales con las canciones de cada gala. Adem&aacute;s, los pusieron a un precio mucho m&aacute;s barato de lo que entonces era normal cuando sal&iacute;an al mercado, de 20 a seis euros, y en la puerta del centro comercial donde hac&iacute;as la compra todas las semanas&rdquo;. De todo este proceso, desde la producci&oacute;n a la distribuci&oacute;n, se encarg&oacute; Vale Music.
    </p><p class="article-text">
        El &eacute;xito de ventas afect&oacute; especialmente a las bandas que surgen en a&ntilde;os posteriores, como Melocos, Taxi, Guaran&aacute; o Melocos, y otras figuras emergentes como Ana Mena, que comparti&oacute; en <a href="https://www.eldiario.es/vertele/noticias/ana-mena-confeso-calleja-le-perjudico-ot-pidio-eliminar-desliz-aventura-cuatro_1_10038465.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Planeta Calleja</a> hace tres a&ntilde;os lo que OT supuso para ella: &ldquo;Me revent&oacute;, la verdad. Fue un momento en el que salieron muchos artistas j&oacute;venes. Era dif&iacute;cil tener tu sitio, tu hueco, cuando llega este tsunami&rdquo;. Solo los nombres ya consagrados, o figuras como &Aacute;lex Ubago &ndash;que justo lanz&oacute; su hit <em>Sin miedo a nada</em> ese a&ntilde;o&ndash;, La Oreja de Van Gogh o Amaral se libraron del efecto OT.
    </p><h2 class="article-text">&Eacute;xito a costa de los concursantes</h2><p class="article-text">
        Por muy en estrellas que se convirtieron en tan poco tiempo, a los concursantes no se les cuid&oacute; en todo momento como tal. Varios de ellos lo han ido revelando con los a&ntilde;os, incluido el documental <a href="https://www.eldiario.es/vertele/videos/actualidad/lado-oscuro-ot-romances-reencuentro_1_7430293.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>OT:El Reencuentro</em></a> emitido en 2016 que los contratos que suscribieron antes, durante y despu&eacute;s de su paso por la Academia fueron abusivos, dando a la productora y discogr&aacute;fica el control total sobre sus decisiones art&iacute;sticas, imagen, repertorios y promoci&oacute;n.
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                De Rosa a Bisbal, todos los concursantes de la primera edición de &#039;OT&#039;                            </span>
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        &ldquo;El primer a&ntilde;o fuimos marionetas. Hac&iacute;amos todo lo que nos dec&iacute;an: solo ten&iacute;amos que estar vestidos para ir de un lado para otro. Estaba todo organizado: entrevistas, programas, gira... grabar el disco. Ni siquiera pude elegir el repertorio. Esto es lo que hay: m&eacute;tete y gr&aacute;balo. Fue todo tan r&aacute;pido que no nos dio tiempo a asimilar nada&rdquo;, explic&oacute; Nuria Ferg&oacute; sobre lo que sucedi&oacute; a partir del 2001 que cambi&oacute; sus vidas, en las que cada uno ha terminado teniendo una trayectoria completamente diferente. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Entraron siendo desconocidos y salieron siendo estrellas, con cuentas bancarias muy por encima de c&oacute;mo entraron, millonarios, pero luego la industria es mucho m&aacute;s dura. No hab&iacute;a sitio para todos&rdquo;, comenta el locutor y cr&iacute;tico musical, que en su libro recuerda qui&eacute;n fue la persona que, en su visita a la Academia, dio a los j&oacute;venes un consejo que en ese momento se recibi&oacute; como pol&eacute;mico, pero que acab&oacute; siendo el m&aacute;s valioso: buscar un abogado. &ldquo;Esto no es f&aacute;cil, esto es jungla y solo aguantan los m&aacute;s fuertes. Perdonad que os lo pinte todo tan sumamente oscuro, pero es que si os lo pintara m&aacute;s bonito os mentir&iacute;a&rdquo;, expuso al grupo.
    </p><h2 class="article-text">El recelo desde la industria</h2><p class="article-text">
        A los concursantes de OT se les bautiz&oacute; en seguida como 'triunfitos', que seg&uacute;n quien lo abandera con orgullo o incluso verg&uuml;enza, ya que fue una etiqueta con la que desde la industria se hizo de menos a los j&oacute;venes cantantes al salir del programa.
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                Bisbal, Rosa y Bustamante, los finalistas de la primera edición de &#039;OT&#039;                            </span>
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        El culmen de este malestar lo ilustra el <a href="https://www.elmundo.es/laluna/2002/199/1039025455.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">manifiesto</a> titulado <em>Otro timo no</em> que promovi&oacute; la asociaci&oacute;n de Periodistas Especializados en M&uacute;sica, Ocio y Cultura (PEMOC), y que firmaron m&aacute;s de un centenar de artistas, incluidos Joaqu&iacute;n Sabina, Leiva, Loquillo, Luis Eduardo Aute, Miguel R&iacute;os y Christina Rosenvinge. En &eacute;l criticaban el &ldquo;desembarco del medio televisivo como herramienta omnipotente en la fabricaci&oacute;n, promoci&oacute;n y divulgaci&oacute;n de su m&uacute;sica, de su karaoke&rdquo;, adem&aacute;s de tachar a OT de &ldquo;hacer pasar como m&uacute;sica de calidad lo que no son m&aacute;s que ejercicios amateurs e imitadores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        25 a&ntilde;os despu&eacute;s, en los que el programa suma 14 ediciones y m&aacute;s de 200 concursantes, con carreras y seguimientos dispares. Bisbal, Aitana, Amaia, Manuel Carrasco y Lola Indigo son las figuras que lograron su &eacute;xito y que se mantienen en lo m&aacute;s alto. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/natalia-lacunza-victimas-coinciden-constantemente-abusadores-tienes-si-no-pasara_128_12787312.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Natalia Lacunza</a>, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/hyperpop-tecno-electronica-cosas-brujas-nuevo-disco-maria-escarmiento_1_9952623.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a Escarmiento</a>, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/alba-reche-cantante-he-ido-haciendo-equipo-seamos-mujeres-escenario_1_11985989.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alba Reche</a>, Chenoa, Edurne, Gisela y Bustamante son otros de los triunfitos que han mantenido su popularidad. Es cierto que es complicado establecer comparaciones, ya que en 25 a&ntilde;os, tanto el funcionamiento de la industria, su distribuci&oacute;n y escucha, y la audiencia televisiva tambi&eacute;n se ha modificado. De hecho, las dos &uacute;ltimas ediciones no han sido emitidas en televisi&oacute;n, sino en Amazon Prime Video.
    </p><p class="article-text">
        Pedro &Aacute;ngel S&aacute;nchez considera que el recelo inicial por parte de la industria &ldquo;ha pasado&rdquo;. &ldquo;Ya no hay artistas de primera o de segunda, de raza o no. La gente ha entendido que el <em>talent </em>es una plataforma, un primer filtro y que si ah&iacute; ven a alguien que empieza a destacar, se pone el foco en ellos&rdquo;, valora. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Y aunque somos diferentes, nos une una obsesi&oacute;n. Cantar es nuestra vida y mi m&uacute;sica es tu voz&rdquo;, entonaron Alejandro Parre&ntilde;o, Ver&oacute;nica Romero, Natalia, Manu Tenorio y el resto de la primera hornada de triunfitos en su himno. La canci&oacute;n que mantendr&aacute; para siempre unidas las voces de los protagonistas de una revoluci&oacute;n sin precedentes ni herederos, que comenz&oacute; en la televisi&oacute;n y termin&oacute; sacudiendo a toda la industria musical.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/operacion-triunfo-reality-coloco-discos-super-arraso-industria-musical_1_13620804.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Oct 2026 22:40:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Operación Triunfo', el reality que colocó discos en el súper y arrasó la industria musical]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Operación Triunfo,Televisión,Discográficas,Artistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La novela de horror doméstico de Camila Fabbri que refleja la sociedad pospandemia: “Un vecino es una incógnita"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/novela-horror-domestico-camila-fabbri-refleja-sociedad-pospandemia-vecino-incognita_1_13621064.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f62250a5-2a0a-4b61-b9c0-e48fbf806d55_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1048y409.jpg" width="1200" height="675" alt="La novela de horror doméstico de Camila Fabbri que refleja la sociedad pospandemia: “Un vecino es una incógnita&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 'El año de la serpiente', la escritora argentina habla de la soledad en la ciudad, del miedo al otro y del reptil como metáfora de las masculinidades violentas</p><p class="subtitle">Pedro Almodóvar: “La inteligencia artificial es un peligro, pero nunca podrá escribir 'Hable con ella'”
</p></div><p class="article-text">
        De pronto, un olor penetrante y asqueroso invade la realidad de Aldana. Sospecha que viene del apartamento en el que vive Celeste, una joven de 25 a&ntilde;os que estudia arquitectura, as&iacute; que llama a su puerta, pero nadie le abre. Al no obtener respuesta, va en busca de Gilda, la portera, para que confirme que la peste es real y la ayude a actuar de alguna forma. La situaci&oacute;n es alarmante, porque nada bueno suele ocultarse tras un aroma nauseabundo fuera de la gastronom&iacute;a. As&iacute; empieza <em>El a&ntilde;o de la serpiente</em>, la nueva novela que Camila Fabbri acaba de publicar en Anagrama.
    </p><p class="article-text">
        Un suceso truculento ocurrido en los a&ntilde;os ochenta en Argentina hab&iacute;a permanecido en su cabeza y ha servido para perfilar esta historia. Dos primas fueron encontradas muertas en una ba&ntilde;era, con los cuerpos descompuestos. &iquest;C&oacute;mo pod&iacute;a ser que los cad&aacute;veres estuviesen tan deteriorados si la autopsia desvel&oacute; que hab&iacute;an fallecido solo un d&iacute;a antes? La inc&oacute;gnita dispar&oacute; numerosas teor&iacute;as, entre ellas que una serpiente estaba vinculada al m&aacute;s que seguro asesinato. Esta idea impact&oacute; mucho a Fabbri y decidi&oacute; que ese reptil ser&iacute;a un personaje esencial, pero silencioso, en la novela: es la mascota del &uacute;nico protagonista masculino del libro.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La serpiente en mi novela funciona m&aacute;s como una operaci&oacute;n metaf&oacute;rica que como animal&rdquo;, dice a elDiario.es durante una entrevista en Barcelona. Las cualidades que definen a estos reptiles le permiten hablar de ciertas masculinidades: son sigilosas, se desplazan en silencio por el suelo y pueden aparecer al lado de su v&iacute;ctima por sorpresa. &ldquo;Para m&iacute; hay ciertos v&iacute;nculos con determinados hombres con ciertas caracter&iacute;sticas que responden un poco a esa l&oacute;gica: cuando te quer&eacute;s dar cuenta est&aacute;s completamente atrapada en algo que no era tan evidente al principio&rdquo;, desarrolla. Para ella es una especie de &ldquo;arquitectura del odio&rdquo; que se erige alrededor de una persona.
    </p><p class="article-text">
        El libro de Fabbri comienza como un <em>true crime </em>cl&aacute;sico y que tanto &eacute;xito tiene entre el p&uacute;blico: una mujer joven aparece muerta en extra&ntilde;as circunstancias y nadie sabe qu&eacute; ha podido pasar. Una de las protagonistas de la novela es precisamente esa &ldquo;v&iacute;ctima perfecta&rdquo; porque, aunque solo tiene 25 a&ntilde;os, no le queda familia, apenas tiene amigos y tampoco se relaciona con sus vecinos. Si le ocurre cualquier cosa, puede que nadie se entere de forma inmediata. &ldquo;Celeste es una chica que est&aacute; en una situaci&oacute;n muy vulnerable, ya es v&iacute;ctima sin serlo todav&iacute;a&rdquo;, comenta la escritora acerca de su personaje, &ldquo;porque no tiene a nadie en el mundo, su familia muri&oacute;, hered&oacute; y no necesariamente tiene que trabajar para vivir, lo cual no es tan positivo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El mal de la vida moderna</h2><p class="article-text">
        La falta de obligaciones hace que se tenga mucho tiempo libre, pero eso disminuye las posibilidades de interactuar con otros seres humanos y disfrutar de esas horas de relajo. El trabajo articula la vida de las personas hasta tal punto que, si no lo tienen, pueden acabar aisladas. Esa circunstancia hace que Celeste caiga de manera f&aacute;cil en una trampa de la que no puede huir. &ldquo;Me pareci&oacute; que era bueno volver a contar la v&iacute;ctima joven pero tambi&eacute;n con algunos otros matices. Es un feminicidio puro y duro, pero intermediado por una serpiente, hay algo un poco m&aacute;s simb&oacute;lico ah&iacute; y quiz&aacute;s algo de ritual, ten&iacute;a la necesidad de ir por otro lado para no caer por ah&iacute; en un amarillismo que no era lo que estaba buscando&rdquo;, sostiene Fabbri.
    </p><p class="article-text">
        El com&uacute;n denominador de los personajes de la novela es la soledad. Del tipo que se da en las grandes ciudades, donde muchas veces no se sabe absolutamente nada de la persona que vive en la casa de al lado, ni siquiera si daba los buenos d&iacute;as en el ascensor. En la novela de Fabbri, la vecina de Celeste reflexiona acerca de ese desconocimiento cuando se descubre el drama, una reacci&oacute;n que suele ser com&uacute;n en casos dram&aacute;ticos donde la culpa aflora aunque no tenga demasiado sentido. &ldquo;Un vecino justamente es eso, como una inc&oacute;gnita. Y est&aacute; bien que as&iacute; sea. Si sabes todo lo que le pasa a todos, arriba, abajo, al costado, te vuelves loco&rdquo;, mantiene la autora.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la falta de contacto humano cuando se reside en el campo es diferente, para Fabbri la que se experimenta ahora en cualquier contexto es el reflejo del signo de los tiempos. Aunque el confinamiento de la pandemia ya pas&oacute; hace a&ntilde;os, para la escritora hay algo &ldquo;que parece que no se hubiera terminado de desarmar&rdquo; y las relaciones humanas se han quedado algo oxidadas. &ldquo;Adem&aacute;s, una decisi&oacute;n tan consciente de estar adentro de uno con sus pensamientos es un lugar bastante c&oacute;modo tambi&eacute;n. Creo que todo eso atraviesa la novela&rdquo;, considera. Aunque la relaci&oacute;n entre un hombre y una mujer sea determinante para la trama, cree que hay muchos otros temas que la sobrevuelan y que tienen peso m&aacute;s all&aacute; de una relaci&oacute;n de pareja m&aacute;s o menos desafortunada.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, esa uni&oacute;n surge cuando Celeste y Sim&oacute;n se encuentran de forma casual. Si no hubiesen estado en el mismo lugar a la misma hora, nada habr&iacute;a sucedido. El hecho de que una persona a la que no se conoce de nada acabe por tener un lugar esencial en la propia existencia es tan sorprendente, que la chica reflexiona sobre ello en medio de su primera cita. Un cuestionamiento acerca de lo que va a hacer que, por supuesto, aleja de su mente: si todos los individuos que se acercan sin un contexto com&uacute;n previo reflexionasen demasiado sobre ello, la humanidad se habr&iacute;a extinguido mucho antes del cambio clim&aacute;tico. A Fabbri le impresiona bastante este tema y cuando en la literatura aparecen estas escenas piensa: &ldquo;Pero no, hasta hace una hora no sab&iacute;an ni qu&eacute; olor ten&iacute;a esta persona&rdquo;. Para ella, esos movimientos son casi como una coreograf&iacute;a que se interpreta porque el humano es un animal. &ldquo;La intimidad finge cosas que no son reales, como que est&aacute;s abrazado con el otro, pero esto no es real&rdquo;, considera.
    </p><h2 class="article-text">&Eacute;xito e incertidumbre</h2><p class="article-text">
        La trayectoria de Camila Fabbri, que fue la &uacute;nica autora argentina de la lista Granta 2021 de escritores en espa&ntilde;ol menores de 35 a&ntilde;os, ha pasado por casi todos los g&eacute;neros literarios. Escribi&oacute; obras de teatro, cultiv&oacute; el relato en <em>Estamos a salvo</em> (Temas de hoy, 2022), la cr&oacute;nica novelada en <em>El d&iacute;a que apagaron la luz</em> (Anagrama, 2025) y la novela en <em>La reina del baile</em>, que fue finalista del Premio Herralde en 2023. Ahora ha publicado un nuevo libro de narrativa de ficci&oacute;n, aunque no descarta volver a otros formatos en un futuro. Por el momento, no est&aacute; escribiendo nada nuevo porque la promoci&oacute;n no deja demasiado tiempo para pensar y, ni siquiera, digerir lo publicado.
    </p><p class="article-text">
        Pese a su &eacute;xito ascendente, le ha costado asumir que la escritura es su oficio del todo, aunque no se considera una autora de renombre (a estas alturas, otros ya se habr&iacute;an adjudicado el t&iacute;tulo). &ldquo;Estoy construyendo una obra de alguna manera que va de un lugar hacia otro&rdquo;, explica y a&ntilde;ade que cree que &ldquo;los escritores o las escritoras tambi&eacute;n tienen un trabajo en este momento para ayudar a seguir pensando, a no dejar de preguntarse cosas a trav&eacute;s de la ficci&oacute;n&rdquo;. La coyuntura pol&iacute;tica de su pa&iacute;s desde que Milei se convirti&oacute; en su presidente en 2023 hace que la situaci&oacute;n de los trabajadores de la cultura sea, por decirlo suavemente, inestable. &ldquo;Se instal&oacute; la idea de que los artistas viven de arriba o necesitan que lo subvencionen y entiendo que dicho as&iacute;, sacado de contexto, tiene l&oacute;gica, pero est&aacute; esa sensaci&oacute;n de que todo el tiempo te est&aacute;n diciendo que lo que hac&eacute;s no sirve para nada, que vos dec&iacute;s: &rdquo;&rsquo;S&eacute; que tengo que deso&iacute;rlo', pero es dif&iacute;cil&ldquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        La peor parte se la ha llevado el cine, que se ha quedado pr&aacute;cticamente sin ayudas, cuando era una industria que funcionaba. &ldquo;Creo que se subvencionan tres pel&iacute;culas por a&ntilde;o. Esto ya no es un recorte, es un aniquilamiento&rdquo;, asevera. Le preocupa mucho la actitud de la juventud argentina, que pide la vuelta a unos valores tradicionales o a la idea que tienen de ellos. &ldquo;Son un poco los hijos de la pandemia, ni&ntilde;os que se criaron un poco encerrados y salieron al mundo con odio. Es muy general lo que estoy diciendo, no creo que sea as&iacute; en todos lados ni todos, pero a m&iacute; me asombra un poco&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que Lula haya ganado las &uacute;ltimas elecciones de Brasil le ha dado cierto grado de optimismo, aunque la situaci&oacute;n en su pa&iacute;s sea muy cambiante y nunca sepan qu&eacute; va a suceder. Fabbri afirma que no tiene &ldquo;as&iacute; como un discurso&rdquo; y su aportaci&oacute;n puede ser m&aacute;s valiosa desde su escritura. &ldquo;Si hay que firmar algo, firmo. Pero creo que puedo sumar desde otro lado, desde una militancia a mi altura, a mis posibilidades, con mis herramientas&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/novela-horror-domestico-camila-fabbri-refleja-sociedad-pospandemia-vecino-incognita_1_13621064.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Oct 2026 22:40:24 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El "flipimundo" de la dibujante Ana Galvañ: qué pasaría si la terapia quedara en manos de la máquina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/flipimundo-dibujante-ana-galvan-pasaria-si-terapia-quedara-manos-maquina_1_13618262.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/378dafe5-267a-4871-adef-4e288c835339_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x795y579.jpg" width="1200" height="675" alt="El &quot;flipimundo&quot; de la dibujante Ana Galvañ: qué pasaría si la terapia quedara en manos de la máquina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora regresa al cómic, tras seis años dedicada a la ilustración, con la obra de ciencia ficción 'Realidad cer0', donde los colores flúor y las formas geométricas le ayudan a contar una historia sobre comunicación y salud mental en tiempos de la IA</p><p class="subtitle">El asesinato del humorista Jaime Garzón retumba en la Colombia que vuelve a la ultraderecha
</p></div><p class="article-text">
        Es un hecho que cada vez pasamos m&aacute;s tiempo online, sumergidos en entornos virtuales. Pero &iquest;qu&eacute; suceder&iacute;a si las personas fueran proyectadas a un mundo artificial como parte de una terapia psicol&oacute;gica? Esto es lo que se plantea la dibujante Ana Galva&ntilde; (Murcia, 1975) en su nueva obra, <em>Realidad Cer0 </em>(Apa-Apa).
    </p><p class="article-text">
        Con su est&eacute;tica de colores fl&uacute;or y formas geom&eacute;tricas y un concepto de la ciencia ficci&oacute;n decididamente social y cr&iacute;tico, este c&oacute;mic sintetiza todas las virtudes de Galva&ntilde; como narradora; una artista que se ha caracterizado por la experimentaci&oacute;n y la evoluci&oacute;n gr&aacute;fica. Roto este silencio de seis a&ntilde;os &mdash;en los que se ha centrado en su faceta de ilustradora&mdash; desde su anterior libro, Ana Galva&ntilde; regresa a las librer&iacute;as con un trabajo redondo, que ha realizado trabajando durante dos a&ntilde;os y con una ayuda del Ministerio de Cultura. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El c&oacute;mic gira en torno a un mundo virtual en el que se mueven las dos protagonistas, a trav&eacute;s de avatares. Creo que es un tema que ha ido apareciendo en varias de sus obras, pero aqu&iacute; se desarrolla de una manera m&aacute;s amplia. &iquest;Qu&eacute; tiene de atractivo este concepto para usted?</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/e9c0d9f2-8db6-4a18-80f3-d171768dd639_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Me interesa la idea de que haya personas que mantengan una relaci&oacute;n sin saber nada la una de la otra, ni aspecto, edad o procedencia. Porque todo eso, hoy, genera mucha presi&oacute;n. Creo que el capitalismo nos separa generacionalmente, incluso nos enfrenta, y quer&iacute;a tener a personajes que se encuentran sin saber qu&eacute; hay detr&aacute;s. Esto ya se ha trabajado antes en la ciencia ficci&oacute;n, pero quer&iacute;a llevarlo a mi terreno. Por otra parte, creo que a mucha gente la realidad nos est&aacute; resultando bastante dura, as&iacute; que me atra&iacute;a la idea de escapar de ella y estar una temporada flotando en un &ldquo;flipimundo&rdquo;, como dice uno de los personajes, y simplemente jugar y divertirse, sin responsabilidades, retrotraerse a la infancia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Antes ha mencionado al capitalismo, y es interesante, porque en </strong><em><strong>Realidad Cer0 </strong></em><strong>vemos que, de forma muy sutil, se van introduciendo sus l&oacute;gicas. Por ejemplo, en este mundo virtual, existen recompensas en forma de </strong><em><strong>rupis</strong></em><strong>, una moneda que luego se puede usar para mejorar los avatares. El capitalismo puede retorcer lo que parece una utop&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro, siempre hay trampa [risas]. Nada es gratis. Y es tambi&eacute;n una cuesti&oacute;n de clase: unos tienen m&aacute;s <em>rupis</em> que otros de partida. Hay un control sobre este mundo por parte de una inteligencia artificial, aunque creo que dejo claro que el problema no es esa inteligencia artificial, sino los seres humanos. Pero s&iacute;, las cosas son m&aacute;s oscuras de lo que parecen.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay algunos momentos en el c&oacute;mic en los que vislumbramos la realidad que hay detr&aacute;s de este mundo, que dibuja de un modo m&aacute;s realista y con colores m&aacute;s apagados. Los cuerpos reales de las protagonistas est&aacute;n postrados en camas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al principio, pens&eacute; en no sacar nada de esa realidad. Luego pens&eacute; que en este c&oacute;mic quer&iacute;a explicar las cosas un poco m&aacute;s. Yo suelo dejar las cosas muy abiertas, pero me apetec&iacute;a darle a la gente las pistas para que se entienda lo necesario. Pero no me gusta sobreexplicar o resultar demasiado evidente, est&aacute; bien que haya un poco de juego.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Otro tema interesante es el tratamiento que le da a la terapia. Por un lado, hay un proceso terap&eacute;utico monitorizado desde esa &ldquo;realidad cero&rdquo;, pero dentro del mundo virtual las protagonistas van a terapia, con una inteligencia artificial. &iquest;Cu&aacute;l era el enfoque que quer&iacute;a darle a esta cuesti&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tanto yo como mi entorno hemos pasado por terapia, porque, al final, es algo que necesitamos todos, como consecuencia del contexto. Nuestros problemas est&aacute;n generados por &eacute;l, y en el libro he intentado dejarlo claro. Muchas veces estamos mal y lo que necesitar&iacute;amos es cambiar de trabajo, de pareja o de amistades, no es tanto que tengamos un trastorno. Los problemas de ansiedad est&aacute;n a la orden del d&iacute;a; con todo lo que est&aacute; pasando en el mundo, lo raro ser&iacute;a estar bien. Pero tambi&eacute;n me interesa la idea de hacer terapia con una IA que no tiene sesgo humano. A veces, los sesgos de una terapeuta pueden impedir que tenga una buena relaci&oacute;n con la paciente, que no se entiendan. Hay psic&oacute;logos buenos y malos, por supuesto, pero tambi&eacute;n tienes que dar con alguien que trate espec&iacute;ficamente lo que te pasa a ti. De lo contrario, te puede llevar a un lugar incorrecto, o hacerte da&ntilde;o.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Doble página de &#039;Realidad cer0&#039;, de Ana Galvañ                            </span>
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        <strong>Usted casi siempre ha trabajado en clave de ciencia ficci&oacute;n, a contracorriente del costumbrismo o el realismo. &iquest;Qu&eacute; potencia le ve a la ciencia ficci&oacute;n para hablar del presente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como ahora estamos hipertecnificados, parece que la tendencia es ir a lo costumbrista, y yo eso lo comprendo. La ciencia ficci&oacute;n a veces est&aacute; de moda y a veces no&hellip; Aunque creo que yo no trabajo ciencia ficci&oacute;n pura, me gusta mezclar y he metido elementos del terror o incluso del costumbrismo. Pero me da igual si el g&eacute;nero es popular. En mi entorno cultural ha sido muy importante, es un contexto en el que me siento muy c&oacute;moda para contar cosas personales o existenciales, para hablar de relaciones, de v&iacute;nculos o de sistemas. Me resulta muy bonita la met&aacute;fora en la ciencia ficci&oacute;n, porque es muy libre. Puedes asociarlo de muchas maneras visuales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ese universo visual que despliega es cada vez m&aacute;s rico. &iquest;Hasta qu&eacute; punto se nutre de su contacto con creadoras de generaciones posteriores? Usted </strong><a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/siguiente-oleada-dibujantes-salta-fanzines-museo-poderes-privilegios_1_9780874.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>particip&oacute; en una gran exposici&oacute;n en el CCCB</strong></a><strong>, </strong><em><strong>Constelaci&oacute;n gr&aacute;fica </strong></em><strong>(2023), junto a autoras como Miriampersand, Nadia Hafid o Mar&iacute;a Medem, entre otras.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo lo referencial es inconsciente en m&iacute;. No s&eacute; hasta qu&eacute; punto me influye lo que veo, pero creo que me he quedado un poco en el pasado. Mis colores, por ejemplo, se est&aacute;n quedando un poco desfasados, no se lleva tanto el fl&uacute;or, sino los colores tierra&hellip; Igual miro m&aacute;s dentro de m&iacute; que antes. Cuando empec&eacute; me influ&iacute;a el entorno m&aacute;s. Ahora creo que sigo m&aacute;s mi intuici&oacute;n. Esas autoras que has comentado me gustan mucho, pero no me est&aacute;n influyendo tanto, no tengo mucho que ver ni est&eacute;tica ni narrativamente. Con Mar&iacute;a Medem comparto los colores&hellip;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Doble página de &#039;Realidad cer0&#039;, de Ana Galvañ                            </span>
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        <strong>Pero no los combinan igual.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, los combinamos de forma diferente. Y sus mundos son naturales, mientras que los m&iacute;os son artificiales. No tenemos nada que ver en la forma, ella es mucho m&aacute;s po&eacute;tica que yo. Con Miriampersand puede que tenga m&aacute;s que ver, pero con el resto no lo veo, creo que van por otro lado. Creo que me influ&iacute;an m&aacute;s las cosas en torno a 2010, en el primer <em>boom </em>de la autoedici&oacute;n y los fanzines. Me influyeron mucho Michael Deforge, la gente del fanzine <em>Enfermo</em>, Lili Carr&eacute; o Alexis Nolla. Pero creo que ahora estoy m&aacute;s centrada en mi propio estilo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ve la escena de la autoedici&oacute;n actualmente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que en ese <em>boom </em>que hubo de autoedici&oacute;n hab&iacute;a m&aacute;s experimentaci&oacute;n, m&aacute;s vanguardia, aunque es una palabra que no me termina de gustar, mientras que en la escena actual ese aspecto est&aacute; m&aacute;s contenido. Hay una generaci&oacute;n muy joven que puede que no mire tanto al pasado. Hace poco estuve en un festival superbonito, el <a href="https://guindazine.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Guindazine</a>, en Madrid, y la mayor&iacute;a de la gente no sab&iacute;a qui&eacute;n era yo. Y eso es refrescante, es como empezar de nuevo.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n implica que se retroalimentan de una escena m&aacute;s corta, y eso hace que parezcan cosas menos modernas. Pero igual es el momento de hacer cosas menos modernas. Tambi&eacute;n hay algo muy positivo en esta escena. En general, son gente con las ideas m&aacute;s claras, gente politizada en t&eacute;rminos de g&eacute;nero e identidad, todo muy trabajado. Tienen valores y se apoyan mucho entre s&iacute;. Eso me parece muy bonito. Tambi&eacute;n sucede que hay gente que se siente c&oacute;moda manteniendo siempre el mismo estilo, pero yo soy m&aacute;s de cambiar. Si no, me aburro. De hecho, para mi pr&oacute;ximo c&oacute;mic, en el que ya estoy pensando, habr&aacute; cambios, ser&aacute; menos tecnol&oacute;gico y con elementos fant&aacute;sticos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Vilches]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/flipimundo-dibujante-ana-galvan-pasaria-si-terapia-quedara-manos-maquina_1_13618262.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Oct 2026 21:30:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El "flipimundo" de la dibujante Ana Galvañ: qué pasaría si la terapia quedara en manos de la máquina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cómic,Inteligencia artificial,Salud mental,Ciencia ficción]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pedro Almodóvar: "La inteligencia artificial es un peligro, pero nunca podrá escribir 'Hable con ella'"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/pedro-almodovar-inteligencia-artificial-peligro-podra-escribir-hable_1_13619984.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1dd7462-2b33-46ff-8e59-60b69d411931_16-9-discover-aspect-ratio_default_1154326.jpg" width="7008" height="3942" alt="Pedro Almodóvar: &quot;La inteligencia artificial es un peligro, pero nunca podrá escribir &#039;Hable con ella&#039;&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cineasta presenta su primera novela, 'El hombre que solo escribía en los aviones' (Reservoir Books), una obra escrita con una libertad absoluta y que habla sobre la creación, la IA y el deseo</p><p class="subtitle">El cine español responde al ataque de Vox en la Seminci: “Es censura, un desprecio absoluto”
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/pedro-almodovar-queda-tiempo-necesidad-histerica-dirigir_1_13070962.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pedro Almod&oacute;var</a> ha escrito su primera novela. Eso, ya de por s&iacute;, es una noticia que cualquier seguidor del cineasta deber&iacute;a celebrar. Pero es que la ha escrito, adem&aacute;s, con una libertad arrolladora que se desprende en cada palabra de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/pedro-almodovar-anuncia-hombre-escribia-aviones-primera-novela_1_13286325.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El hombre que solo escrib&iacute;a en los aviones</em></a><em> </em>(Reservoir Books). En sus p&aacute;ginas se mezclan sin pudor citas, relatos, referencias cin&eacute;filas, un poco de autoficci&oacute;n y toda la esencia del universo del cineasta.
    </p><p class="article-text">
        Una obra tan libre que remite a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/enrique-vila-matas-premio-nacional-letras-espanolas-2026-maestro-quiebro-literario_1_13618752.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Enrique Vila-Matas</a>, que alaba la novela en la faja que la envuelve, y al que pocas horas antes de que elDiario.es vaya a la oficina de Pedro Almod&oacute;var le han otorgado el Premio Nacional de las Letras Espa&ntilde;olas. Parece un gui&ntilde;o del destino, y Almod&oacute;var se muestra encantado porque confiesa la inspiraci&oacute;n de a quien considera un maestro.
    </p><p class="article-text">
        En <em>El hombre que solo escrib&iacute;a en los aviones </em>el protagonista tiene el nombre m&aacute;s almodovariano posible, Flavio Guijarro, y podr&iacute;a definirse como un <em>coach</em> de actores que anhela escribir&hellip; y quiz&aacute;s dirigir. Puede que no sea el m&aacute;s dotado para ello, pero su capacidad de copiar, reapropiarse de textos y convertirlos en algo diferente s&iacute; es sobresaliente. Una idea que surgi&oacute; mientras rodaba <em>Amarga Navidad</em>, con la que esta novela forma un d&iacute;ptico sobre la creaci&oacute;n art&iacute;stica, y tambi&eacute;n como ejemplos de obras que no creen en ninguna norma acad&eacute;mica de construcci&oacute;n del relato.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Desde el primer momento se ha dicho que es su primera novela, pero usted ya hab&iacute;a escrito relatos, hab&iacute;a escrito </strong><em><strong>Patty Diphusa</strong></em><strong>... &iquest;Pesa mucho la palabra &lsquo;novela&rsquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, pesa. No es que ahora me sienta novelista, aunque el hecho de escribir una novela tampoco te convierte en novelista. Pero para m&iacute; he dado un paso gigantesco, porque yo no hab&iacute;a sido capaz de escribir una novela. Era capaz de ficcionar relatos que duraban dos horas, hora y media o menos en forma de pel&iacute;cula, pero no como una novela. Entonces para m&iacute; es un gran logro, independientemente de no saber qu&eacute; pasar&aacute; con ella; para m&iacute; es un gran logro porque so&ntilde;aba desde hace mucho tiempo con ello.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/ba1fce25-73b8-4e23-b6c1-fa2dc770f7c6_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>Flavio Guijarro, su protagonista, dice que la palabra es sagrada. &iquest;Para usted tambi&eacute;n lo es, incluso la de un guion?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un guion es un material de trabajo, lo cual significa que debe tener la posibilidad y la flexibilidad de adaptarse a determinadas circunstancias. Esas circunstancias nunca pueden ser esenciales, porque si no, cambias la historia que est&aacute;s contando. Mis guiones son de hierro. No son de oro: son de hierro. Voy a rodar con un guion f&eacute;rreo, pero en el momento en que ya he ensayado con los actores y tengo el decorado, normalmente adapto cosas porque las distancias son m&aacute;s largas o m&aacute;s cortas, o porque una vez que veo todo junto me sugiere decirlo de otro modo, acortar o, al contrario, alargar escenas. La palabra es sagrada como concepto, pero no significa que sea algo inamovible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Anhela usted la perfecci&oacute;n, como Flavio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Totalmente, pero es que hay que anhelarla. T&uacute; tienes que ir, y por eso sufro de vez en cuando rodando, pidiendo, demandando y provocando como puedas la perfecci&oacute;n de cada plano. Aun as&iacute;, la pel&iacute;cula va a ser el sesenta por ciento de lo que t&uacute; has so&ntilde;ado, pero para que llegue a ese porcentaje necesitas haber luchado casi con los pu&ntilde;os para que fuera perfecta.
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula perfecta no existe. Ni <em>V&eacute;rtigo</em> es una pel&iacute;cula perfecta, y tampoco hace falta. No es perfecta por el hecho de que conlleva la participaci&oacute;n de cuarenta, cincuenta o sesenta personas; esas personas est&aacute;n vivas e interact&uacute;an con el material que est&aacute;n rodando, y lo que aparece a veces es distinto a lo que hab&iacute;as pensado. No de un modo esencial, porque entonces la has cagado y tienes que volver a rodar la pel&iacute;cula que quer&iacute;as rodar.
    </p><p class="article-text">
        La perfecci&oacute;n absoluta no existe, pero hay que impon&eacute;rsela. Yo, por ejemplo, cuando hac&iacute;a mis Super-8 iba con mi guion y todo escrito, a pesar de que ni se o&iacute;an los di&aacute;logos. Lo llevaba aun siendo un formato totalmente subest&aacute;ndar que iban a ver cuatro personas, pero le tengo mucho respeto a eso.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El mayor deseo que siento ahora mismo es el de crear. Y es tan estimulante, angustioso, reconfortante y doloroso como el deseo carnal</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pedro Almodóvar</span>
                                        <span>—</span> Cineasta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Aparece en la novela varias veces la palabra &ldquo;ansiedad&rdquo;. Se dice que &ldquo;La ansiedad consiste en detener el tiempo&rdquo; y que esta es una novela escrita con ansiedad. &iquest;Es su forma de enfrentarse al tiempo esa ansiedad por escribir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &Uacute;ltimamente s&iacute;. Desde la pandemia reconozco que el concepto de tiempo se ha plantado en tres dimensiones delante de m&iacute;, como diciendo: &ldquo;Aqu&iacute; estoy y te queda menos&rdquo;. Siempre hab&iacute;a pensado en el tiempo, pero no del modo en que lo hago ahora; ahora lo hago del peor modo, con ese pensamiento de&nbsp;&ldquo;Me queda menos tiempo de vida&rdquo;, que creo que no es positivo.
    </p><p class="article-text">
        Entonces me ha dado mucha prisa por escribir, por hacer pel&iacute;culas y por desarrollar un mont&oacute;n de cosas que tengo todav&iacute;a en la mesa de trabajo. Esa sensaci&oacute;n te provoca ansiedad, pero hay un tipo de ansiedad vinculada a la adrenalina que es positiva porque te empuja a trabajar. Lo que ocurre es que hay un momento en que sin darte cuenta te pasas de rosca, se convierte en algo muy angustioso. Hay que estar atento, sobre todo yo, que tengo esa tendencia. Adem&aacute;s, el organismo me lo avisa a trav&eacute;s de la piel con peque&ntilde;os sarpullidos; el cuerpo te est&aacute; diciendo que pares.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la novela aparece, c&oacute;mo no,</strong> <strong>el deseo, pero tengo la sensaci&oacute;n de que ese deseo ha ido cambiando a lo largo de su carrera.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El mayor deseo que siento ahora mismo es el de crear. Y es tan estimulante, angustioso, reconfortante y doloroso como el deseo carnal. En mis pel&iacute;culas s&iacute; ha cambiado el modo de mostrar el deseo carnal, y creo que ha cambiado por el hecho de que en los ochenta y los noventa ya lo explor&eacute; mucho. Ahora mismo, a no ser que explique mucho una secuencia con contenido er&oacute;tico o revele aspectos clave de los personajes, trato de pasar bastante r&aacute;pido por encima, sencillamente porque ya lo he hecho antes.
    </p><p class="article-text">
        Curiosamente, cuando termine esta entrevista me ir&eacute; a casa a seguir escribiendo lo que espero que sea mi pr&oacute;xima pel&iacute;cula, y en ella aparece el deseo carnal como no ha aparecido antes en mis historias: de un modo muy descarnado, casi violento y expl&iacute;cito. Lo que me queda es encontrar a dos actores, porque en este caso son dos t&iacute;os, que est&eacute;n dispuestos a hacer lo que he escrito. Va a haber un cambio en ese punto porque me lo pide la historia; el argumento tiene mucho que ver con eso.
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            <span class="title">
                El director de cine Pedro Almodóvar, en la sede de la productora El Deseo                            </span>
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        <strong>Hace a&ntilde;os, creo que presentando el guion de </strong><em><strong>Madres paralelas</strong></em><strong>, mencion&oacute; el relato de </strong><em><strong>Blade Runner</strong></em><strong> que ten&iacute;a guardado. Habl&oacute; de que cuando vio </strong><em><strong>Titane </strong></em><strong>se acord&oacute; de ese relato suyo donde una replicante se follaba a un coche. Por fin lo podemos leer.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando vi <em>Titane</em> me dio una rabia... porque yo hab&iacute;a escrito veinticinco a&ntilde;os antes la relaci&oacute;n de un coche con una replicante, una relaci&oacute;n carnal. Es que hay muchos elementos que se pueden utilizar con un coche... Sobre las replicantes tengo escrito mucho m&aacute;s de lo que aparece en el libro, porque no quer&iacute;a que fagocitara la historia principal. Empec&eacute; a escribirlo exactamente en el 83, despu&eacute;s de ver la pel&iacute;cula. Cambi&oacute; mucho a lo largo del tiempo porque de vez en cuando lo retomaba por diversi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Al principio se titulaba <em>La gente tiene que servir</em>, como la pel&iacute;cula de Forqu&eacute;, porque eran replicantes y todas ellas se dedicaban al servicio dom&eacute;stico. Ya ten&iacute;a actrices adjudicadas: una era Carmen Machi, otra Chus Lampreave... M&aacute;quinas que hab&iacute;an salido defectuosas, muy respondonas y maleducadas porque eran baratas, pero a la vez se les hab&iacute;a contagiado algo humano y por eso eran tan espabiladas y divertidas. El otro tipo de replicantes eran las superguapas, que se dedicaban a tareas de m&aacute;s nivel, como una traductora que dominaba mil idiomas.&nbsp;Se reun&iacute;an los jueves en una discoteca que estaba gestionada &iacute;ntegramente por replicantes porque, al ser m&uacute;sica de m&aacute;quinas, quienes mejor la entend&iacute;an eran ellos. Adem&aacute;s, no ten&iacute;an que drogarse ni tomar nada para estar veinticuatro horas seguidas pinchando m&uacute;sica. Se reun&iacute;an all&iacute; y hablaban de sus cosas.
    </p><p class="article-text">
        Eso lo ten&iacute;a escrito en los ochenta. Conforme avanzaba, fueron apareciendo m&aacute;s temas, como la venta de memoria. Lo que cerr&oacute; el relato seg&uacute;n lo tengo ahora fue que, hacia el a&ntilde;o 2000, mi hermano me habl&oacute; de la transg&eacute;nesis y me fascin&oacute;. Es una realidad terror&iacute;fica porque sit&uacute;a al ser humano al borde de una nueva condici&oacute;n biol&oacute;gica. En ese momento yo estaba escribiendo <em>La piel que habito</em>, que tambi&eacute;n me llev&oacute; tiempo; y en cuanto inclu&iacute; en ella la transg&eacute;nesis todo cobr&oacute; sentido, y se la adjudiqu&eacute; tambi&eacute;n al relato de las replicantes.
    </p><p class="article-text">
        Estuve mucho tiempo entrando y saliendo de ese texto, pero nunca sab&iacute;a qu&eacute; iba a hacer con &eacute;l; pensaba que a lo mejor alg&uacute;n d&iacute;a lo terminar&iacute;a, pero cada vez que me acerco al tema se me ocurren nuevas ideas. Adem&aacute;s, habi&eacute;ndose hecho ya la continuaci&oacute;n de <em>Blade Runner 2049</em> y tantas pel&iacute;culas sobre robots&hellip; pero quiero creer que esta historia es distinta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la Espa&ntilde;a de su </strong><em><strong>Blade Runner</strong></em><strong> ha habido tres guerras civiles, Madrid queda para la clase dirigente y el pa&iacute;s es casi una gran empresa. &iquest;Ve usted tan mal a Espa&ntilde;a en estos momentos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Veo el mundo muy mal. De hecho, en ese relato EEUU desaparece; ya no existe, es v&iacute;ctima de un autogolpe similar a lo que podr&iacute;a ocurrir con este se&ntilde;or en el poder. Imagin&eacute; un futuro muy desgraciado. Creo que estamos ante un momento muy dist&oacute;pico y oscuro, no solo por razones evidentes y por los pol&iacute;ticos que gobiernan, sino por la inteligencia artificial, aunque no he querido nombrarla expl&iacute;citamente en la novela.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Eestamos en un momento peligrosísimo. La alianza Vox y PP ya está diciendo lo que quiere, y sería tal atraso que yo no quiero empezar a deprimirme de un modo anticipado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pedro Almodóvar</span>
                                        <span>—</span> Cineasta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La cultura creada por la IA se basa en millones de datos, pero no es original, no tiene alma, y probablemente sustituya a la cultura humana. Yo creo que es un gran peligro. Pero hay cosas que no puede hacer una inteligencia artificial. No creo que la inteligencia artificial pueda escribir un guion como <em>La mala educaci&oacute;n</em> o <em>Hable con ella</em>, porque no tendr&aacute;n ese proceso de cocci&oacute;n que yo le he dedicado a cada uno de ellos; no hay otro modo de hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        La cultura corre peligro, sobre todo porque detr&aacute;s de la IA hay mucha cantidad de dinero, lo que acelerar&aacute; el proceso para que se imponga muy pronto en nuestras vidas. Nosotros lo vamos a vivir. Ya vivimos situaciones as&iacute;: llegar a un sitio, poner el pasaporte y que una m&aacute;quina te lea el iris ya es parte de eso. Me preocupa much&iacute;simo porque es una fuerza desmedida que dejar&aacute; obsoletos millones de puestos de trabajo. El a&ntilde;o pasado el Nobel de F&iacute;sica advert&iacute;a de que exist&iacute;a un uno por ciento de probabilidades de que destruyera la humanidad; son datos escalofriantes que leemos en la prensa.
    </p><p class="article-text">
        Si me preguntan qu&eacute; creo que hay que hacer: regularla. Es esencial aprobar leyes que pongan l&iacute;mites y considerar la cultura humana. No es que yo quiera estar en un altar, pero que fuera como un santuario intangible donde no se pueda entrar: que el que entre y pinte sea quien pinte y el que escriba sea quien escriba. No veo que las cosas vayan por ese camino, es un poco apocal&iacute;ptico, y a pesar de que me levanto cada d&iacute;a intentando ser lo m&aacute;s optimista posible, son momentos muy dif&iacute;ciles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La novela va a salir en precampa&ntilde;a electoral, &iquest;le preocupa el futuro de nuestro pa&iacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, me preocupa much&iacute;simo. Ahora la promoci&oacute;n de la novela y la escritura de un nuevo proyecto me mantienen estimulado, al igual que la pel&iacute;cula que hemos producido con los Javis (<em>La bola negra</em>), que es un fen&oacute;meno mundial. Todo eso me tiene muy entretenido y estimulado, pero si dejo de pensar en esas cosas que tengo entre manos, creo que estamos en un momento peligros&iacute;simo. La alianza Vox y PP ya est&aacute; diciendo lo que quiere, adem&aacute;s de que ya lo ha dicho en las diferentes comunidades donde han gobernado, y ser&iacute;a tal atraso que yo no quiero empezar a deprimirme de un modo anticipado, pero estoy a punto de eso. Como me deje para m&iacute; un d&iacute;a entero libre, sin nada que hacer, me deprimir&eacute; mucho pensando en lo que nos espera a partir del d&iacute;a 29. 
    </p><p class="article-text">
        He ido varias veces a Televisi&oacute;n Espa&ntilde;ola para distintos programas y entrevistas, y algo que estoy oyendo a varias personas es: &ldquo;&iquest;Y a m&iacute; cu&aacute;ndo me echaran?&rdquo;. TVE le est&aacute; haciendo pupa a La Sexta, le est&aacute; ganando terreno en el entretenimiento y est&aacute; enfrent&aacute;ndose a la que era la m&aacute;xima televisi&oacute;n, Antena 3. Est&aacute; funcionando mejor que nunca. Y me imagino a esa gente pensando en qu&eacute; van a hacer con ellos, contando con que les echar&aacute;n&hellip;&nbsp;Van a entrar como un elefante en una cacharrer&iacute;a y de un modo devastador. Claro que me preocupa. Me preocupa much&iacute;simo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Puede hacer algo la cultura?, &iquest;qu&eacute; puede hacer un creador en estos momentos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues no lo s&eacute;. Quiero decir, primero hablar de ello, firmar todos los manifiestos que te presenten. Hay muchas causas, adem&aacute;s de la espa&ntilde;ola. A m&iacute;, por ejemplo, me encantar&iacute;a hacer una pel&iacute;cula sobre este momento, pero no estoy capacitado para ello. Me da mucha rabia que tenga un instrumento como es el cinematogr&aacute;fico y que lo pueda utilizar&hellip; pero no me sale, no soy capaz. No s&eacute; tanto de todas las profesiones que engloban y que est&aacute;n implicadas en este mundo. S&eacute; los chascarrillos, pero tendr&iacute;a que ser algo m&aacute;s profundo para hablar de la desolaci&oacute;n de este momento, y eso incluyera desde los se&ntilde;ores mayores que est&aacute;n luchando por sus pensiones hasta la juventud absolutamente desesperada, y con raz&oacute;n, que est&aacute; buscando una casa, un trabajo, un futuro.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El concepto libertad se lo han apropiado personas que no saben lo que es y sobre todo, que no están dispuestos a vivir en libertad y a dejar que los demás vivamos en libertad. </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pedro Almodóvar</span>
                                        <span>—</span> Cineasta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hablar de todo eso, y de los pol&iacute;ticos tambi&eacute;n. De los pol&iacute;ticos es m&aacute;s f&aacute;cil, porque son como actores. Hay algo que se parece mucho a una campa&ntilde;a, que es la promoci&oacute;n de una pel&iacute;cula o un libro. Bueno, los autores creo que mentimos menos. Yo no miento, y eso a veces me crea problemas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuando presenta una pel&iacute;cula en un festival tiene clar&iacute;simo c&oacute;mo habla del presente, c&oacute;mo entronca con lo que ocurre en el mundo. &iquest;Qu&eacute; dice esta novela del momento actual?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que el principal mensaje que tiene la novela es el de la m&aacute;s absoluta libertad. Yo he escrito y he rodado siempre con toda la libertad del mundo, pero hay veces que los propios formatos de una pel&iacute;cula ya incluyen unos ciertos l&iacute;mites que t&uacute; sabes que si los pasas queda mal. Aqu&iacute; he experimentado m&aacute;s libertad que en toda mi vida. Y esa libertad ser&iacute;a el mejor mensaje, porque se trata de que las libertades de las que gozamos ahora y que nos ha costado tanto trabajo adquirir, aunque algunas van decreciendo, que contin&uacute;en formando parte de nuestra vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;No le da rabia que sea un concepto tan manido el de libertad en los &uacute;ltimos a&ntilde;os?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, se lo han apropiado las personas que no saben lo que es y sobre todo, que no est&aacute;n dispuestas a vivir en libertad y a dejar que los dem&aacute;s vivamos en libertad. Nos lo han arrebatado como nos han arrebatado la bandera. Y es una pena, porque yo no puedo evitar ahora, cuando veo a una persona con una pulsera de la bandera de Espa&ntilde;a, que eso me provoque una antipat&iacute;a enorme, al menos por la mano. Tendr&eacute; que hablarle y a lo mejor la persona me gusta. Otro de los mensajes es que cuando mejor les va a todos es cuando conviven. En el relato de <em>Blade Runner </em>conviven las unidades, conviven los replicantes, conviven las personas, los cient&iacute;ficos, las empresas, etc&eacute;tera y conviven todos en armon&iacute;a. Recuerdo los a&ntilde;os de la movida. Lo maravilloso de esos a&ntilde;os es que no hab&iacute;a guetos, o sea, en los lugares a donde &iacute;bamos hab&iacute;a transexuales, hab&iacute;a pansexuales, hab&iacute;a travestis, hab&iacute;a de todo lo imaginable. En la noche est&aacute;bamos todos juntos. Ahora no, ahora es m&aacute;s espec&iacute;fico. Y en ese momento, los locales eran la variedad y la diversidad absoluta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una de las muchas citas en el principio es de la novela</strong><em><strong> Peces</strong></em><strong> de Eva Baltasar...</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo he <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/pedro-almodovar-quiere-adaptar-novela-lesbica-peces-eva-baltasar_1_13564839.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pensado llevarla al cine.</a> A lo mejor, de hecho, me pongo. Me admira enormemente lo que ella consigue decir en esa novela acerca del deseo, de la pasi&oacute;n y de lo que es una relaci&oacute;n posesiva que ahora dir&iacute;amos t&oacute;xica. Me fascina la novela. El &uacute;nico problema es que es esencial encontrar dos actrices que se presten a ir tan lejos, y eso no es f&aacute;cil. Creo que le voy a decir a Eva y Yolanda [sus directoras de c&aacute;sting] que si me encuentran a dos actrices dispuestas, yo trabajo con ellas. Es una novela que adorar&iacute;a llevar al cine.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/pedro-almodovar-inteligencia-artificial-peligro-podra-escribir-hable_1_13619984.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Oct 2026 21:30:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pedro Almodóvar: "La inteligencia artificial es un peligro, pero nunca podrá escribir 'Hable con ella'"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pedro Almodóvar,Escritores,Cineastas,Cine español,Novela,Inteligencia artificial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Omri Boehm, filósofo: "La defensa de los derechos de un grupo no puede justificar que se pisotee la dignidad del otro"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/omri-boehm-filosofo-defensa-derechos-grupo-no-justificar-pisotee-dignidad_128_13604267.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/98242e4b-236e-47ff-ab89-2a4ea1137991_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x984y310.jpg" width="1200" height="675" alt="Omri Boehm, filósofo: &quot;La defensa de los derechos de un grupo no puede justificar que se pisotee la dignidad del otro&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El pensador israelí critica el sionismo y el uso de la memoria del Holocausto, pero también a los sectores de la izquierda que, a su juicio, no han condenado con toda la firmeza los ataques de Hamas contra civiles </p><p class="subtitle">El último 'Rincón de Pensar'  - Gonzalo Fanjul, el hombre que sueña con otro sistema migratorio: “Nos jugamos cruzar un punto de no retorno”</p></div><p class="article-text">
        Defender los derechos de un pueblo nunca puede justificar que se pisoteen los de otro. El fil&oacute;sofo Omri Boehm (Israel, 1979) sit&uacute;a esa exigencia en el centro de <a href="https://www.penguinlibros.com/es/libros-de-filosofia/362710-libro-universalismo-radical-9788430627332?srsltid=AU7gw4UUd6IpsGiSJY6ctpw4WpMHz8DwYRDn5cs1WNwoIKkCk4aDvS1e" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Universalismo radical. M&aacute;s all&aacute; de la identidad</em></a><em> </em>(Taurus), un ensayo que reivindica la igualdad absoluta de las personas y cuestiona las lealtades pol&iacute;ticas o identitarias que nos llevan a aceptar para otros lo que considerar&iacute;amos intolerable para los nuestros. Tres textos sustentan su reflexi&oacute;n: la Declaraci&oacute;n de Independencia de Estados Unidos, <em>&iquest;Qu&eacute; es la Ilustraci&oacute;n?</em>, de Kant, y el relato b&iacute;blico del sacrificio de Isaac.
    </p><p class="article-text">
        Boehm, profesor de Filosof&iacute;a en la New School de Nueva York, ha participado en la Bienal de Pensamiento 2026 del Centre de Cultura Contempor&agrave;nia de Barcelona (CCCB). 
    </p><p class="article-text">
        Sus posiciones incomodan a distintos sectores: critica el sionismo y el uso de la memoria del Holocausto para justificar las pol&iacute;ticas israel&iacute;es, pero tambi&eacute;n a los sectores de la izquierda que, a su juicio, no han condenado con suficiente firmeza los ataques de Ham&aacute;s contra civiles israel&iacute;es. Su universalismo no busca un punto medio entre bandos: exige que ninguno pueda negar la humanidad del otro. 
    </p><p class="article-text">
        En su ensayo, Boehm intenta abrir una v&iacute;a alternativa al debate de la identidad e indica que el universalismo radical puede ser &mdash;como sostiene a partir del caso de Israel, que conoce de cerca&mdash; la mejor manera de proteger la identidad nacional, ya que intentar preservarla sin esa premisa puede conducir a su destrucci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En abril de 2025, su intervenci&oacute;n en la conmemoraci&oacute;n de la liberaci&oacute;n de Buchenwald fue cancelada tras las presiones de la Embajada de Israel en Alemania. Pero, por otro lado, tambi&eacute;n ha cuestionado a sectores de la izquierda por lo que considera una condena insuficiente de los ataques de Ham&aacute;s del 7 de octubre. Los posicionamientos que defiendan un universalismo radical no parecen contentar a nadie en este contexto.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los posicionamientos universalistas son percibidos como un problema por muchos sionistas, por el Gobierno israel&iacute; y por personas como el embajador israel&iacute; en Berl&iacute;n. De hecho, &eacute;l ha afirmado que este universalismo solo pretende diluir la memoria del Holocausto y cuestionar el derecho de Israel a la soberan&iacute;a. Llevo a&ntilde;os siendo cr&iacute;tico con determinadas formas del sionismo. Mi cr&iacute;tica no se limita al Gobierno de Netanyahu: creo que debe ir m&aacute;s all&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n he sido muy cr&iacute;tico con algunas de las formas en que se ha abusado de la memoria del Holocausto en contra del universalismo. Sin embargo, tambi&eacute;n me posiciono muy claramente contra el llamado &ldquo;otro bando&rdquo;: quienes consideran que los palestinos tienen derecho a resistir de cualquier forma y, por tanto, tambi&eacute;n a atacar a civiles israel&iacute;es, como si fueran meros colonos. Eso supone, en definitiva, negarles sus derechos humanos y su derecho a la protecci&oacute;n. Me he opuesto muy claramente a ambas posturas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; ofrece el universalismo frente a esas dos posturas? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Quienes conocen mi trabajo saben que no hago concesiones ni resto importancia, por ejemplo, a los cr&iacute;menes israel&iacute;es o a las cr&iacute;ticas al sionismo. No creo que un Estado jud&iacute;o pueda ser una democracia, y no necesitaba lo que ocurri&oacute; despu&eacute;s del 7 de octubre para afirmarlo. Por otro lado, tampoco creo que atacar a civiles israel&iacute;es pueda ser leg&iacute;timo. As&iacute; que s&iacute;, defender el universalismo supone cuestionar ambas posturas. En mi opini&oacute;n, ambas posturas comparten una misma falacia: creer que la defensa de los derechos de un grupo puede justificar que se pisotee la dignidad humana del otro. Creo que muchas personas que se sienten atrapadas entre esas dos posturas encuentran en el universalismo una alternativa muy saludable. Pero eso no significa que sea una posici&oacute;n moderada. 
    </p><p class="article-text">
        No quiero dar a entender que la situaci&oacute;n actual sea sim&eacute;trica. No lo es. La situaci&oacute;n en Gaza y Cisjordania es aterradora. Pero esa asimetr&iacute;a no justifica que la izquierda no condenara con firmeza los ataques de Ham&aacute;s del 7 de octubre, incluidas las violaciones y los asesinatos de personas civiles israel&iacute;es. Ese error no es esencialmente distinto de los que hemos presenciado en el centro liberal a la hora de adoptar una postura clara contra los ataques israel&iacute;es contra los palestinos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que el electorado est&aacute; preparado para un pol&iacute;tico que defienda el universalismo radical? &iquest;Cree que un partido pol&iacute;tico que apostara por el universalismo radical en unas elecciones podr&iacute;a ganar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; lo creo. Creo que alguien que defendiera esa postura podr&iacute;a ofrecer una alternativa real frente a los discursos violentos que nos rodean. Un ejemplo interesante es Zohran Mamdani, el alcalde de Nueva York. Mucha gente me pregunta qu&eacute; opino sobre Mamdani porque vivo en Nueva York. Por un lado, siempre ha habido dudas sobre la relaci&oacute;n de la comunidad jud&iacute;a con Mamdani. Por el otro, la mayor&iacute;a de la gente me identifica como un firme aliado de la causa palestina. Pero dado que Mamdani parte de una cierta posici&oacute;n poscolonial de izquierda muy progresista, la gente siempre me pregunta: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; opinas de Mamdani?&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La verdad es que al principio no daba por sentado que fuera tan maravilloso como mucha gente de la izquierda supon&iacute;a. Tampoco daba por sentado que no lo fuera. Simplemente, me mantuve neutral y lo observ&eacute;. Y considero que las posiciones que ha adoptado, especialmente desde que se convirti&oacute; en alcalde, responden a un universalismo radical. Y est&aacute; siendo muy coherente.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, en su discurso del 4 de julio, Mamdani reivindic&oacute; los ideales de la Declaraci&oacute;n de Independencia de Estados Unidos, un documento que algunos sectores progresistas rechazan por sus v&iacute;nculos con la esclavitud. &Eacute;l, en cambio, lo defendi&oacute; como una promesa de igualdad todav&iacute;a pendiente. Esa lectura del potencial radical de los documentos hist&oacute;ricos influye en su pol&iacute;tica. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las posiciones que Mamdami ha adoptado, especialmente desde que se convirtió en alcalde, responden a un universalismo radical. Y está siendo muy coherente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otro ejemplo es su posici&oacute;n ante una posible visita de Netanyahu a Nueva York: defendi&oacute; que deb&iacute;a cumplirse la orden de detenci&oacute;n de la Corte Penal Internacional y, al comprobar que su administraci&oacute;n carec&iacute;a de autoridad para ejecutarla, reclam&oacute; la intervenci&oacute;n del Gobierno federal. Tambi&eacute;n dej&oacute; claro que ese criterio deb&iacute;a aplicarse a los dirigentes de Ham&aacute;s, cuyos ataques del 7 de octubre calific&oacute; de crimen de guerra atroz. Ambas posiciones, explic&oacute;, responden a un mismo principio: la universalidad de lo humano. Son palabras contundentes que echo en falta en buena parte de la izquierda progresista, donde incluso provocan indignaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; nos dicen los recortes en ayuda humanitaria sobre nuestro compromiso con los principios universales? &iquest;Estamos renunciando a la idea de una responsabilidad compartida m&aacute;s all&aacute; de las fronteras?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que los recortes que estamos viendo, tambi&eacute;n en la financiaci&oacute;n de la ONU y de la ayuda internacional, son muy lamentables. Forman parte de una tendencia m&aacute;s amplia: el retroceso de unas relaciones internacionales basadas en el derecho. 
    </p><p class="article-text">
        Estados Unidos est&aacute; atacando abiertamente a la Corte Penal Internacional y a la Corte Internacional de Justicia. La ONU tambi&eacute;n est&aacute; siendo objeto de numerosos ataques. Y parte del problema es que quienes antes la apoyaban y cre&iacute;an de verdad en su misi&oacute;n ya no la defienden necesariamente con la misma convicci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los pa&iacute;ses de lo que hoy se denomina el &ldquo;Sur Global&rdquo; &mdash;un t&eacute;rmino que no me gusta&mdash; sol&iacute;an mostrarse muy esc&eacute;pticos ante proyectos como la ONU. Hab&iacute;an visto c&oacute;mo esa cooperaci&oacute;n pod&iacute;a utilizarse de forma c&iacute;nica y abusiva. Por otro lado, los Estados del llamado &ldquo;Norte Global&rdquo;, especialmente los europeos, quer&iacute;an apoyar ese proyecto con una voluntad de contribuir al bien com&uacute;n, y no solo de promover sus propios intereses.
    </p><p class="article-text">
        Pero ahora esos pa&iacute;ses tambi&eacute;n se est&aacute;n alejando de ese proyecto. Creo que debemos reconocer que este no es solo un momento de decadencia: tambi&eacute;n puede ser una oportunidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Oportunidad en qu&eacute; sentido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El orden mundial que se construy&oacute; tras la Segunda Guerra Mundial fue profundamente imperfecto. Hubo mucho cinismo y dej&oacute; sin protecci&oacute;n a muchas de las personas que necesitaban su amparo. Pero la retirada de algunas de las grandes potencias que lo han sostenido plantea una pregunta fundamental: &iquest;no es precisamente ahora cuando debemos reivindicar sus principios y exigir que se cumplan de verdad?
    </p><p class="article-text">
        Esa retirada puede abrir un espacio para las potencias medias, los Estados del llamado Sur Global y otros actores; organizaciones como Amnist&iacute;a Internacional o Greenpeace. Todos ellos pueden hacer o&iacute;r su voz e impulsar reformas en las normas y las instituciones internacionales, incluido el Consejo de Seguridad de la ONU.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n es qu&eacute; queremos conseguir con esas reformas: &iquest;abandonar los ideales que dieron origen a ese orden o hacerlos realidad? Renunciar a ellos me parecer&iacute;a terrible. Creo que debemos defenderlos y exigir que se apliquen. Si la aspiraci&oacute;n se limita a decir &laquo;ahora nos toca a nosotros imponernos y ejercer el poder&raquo;, habremos desperdiciado una enorme oportunidad. La verdadera oportunidad consiste en ofrecer una alternativa que lleve esos ideales a la pr&aacute;ctica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hace apenas unos d&iacute;as, en </strong><a href="https://www.eldiario.es/catalunya/fatima-bhutto-escritora-pakistani-conmueve-arriesgan-jovenes-defender-correcto_1_13590633.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>una entrevista con elDiario.es</strong></a><strong>, la periodista y escritora paquistan&iacute; Fatima Bhutto, que tambi&eacute;n ha participado en la Bienal de pensamiento del CCCB, se&ntilde;alaba que la mirada centrada en Occidente deja fuera a miles de millones de personas. &iquest;C&oacute;mo podemos construir un orden internacional que d&eacute; voz y capacidad de decisi&oacute;n a esa mayor&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exacto. El llamado Sur Global re&uacute;ne a la gran mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n mundial. Pero esas categor&iacute;as tambi&eacute;n son difusas. &iquest;Pertenezco yo al Sur Global? Si fuera palestino, probablemente dir&iacute;as que s&iacute;; como soy israel&iacute;, quiz&aacute; dir&iacute;as que no. 
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo 109 de la Carta de las Naciones Unidas permite, bajo determinadas condiciones, convocar una conferencia de los Estados miembros para revisar ese documento fundacional. Existe, por tanto, una v&iacute;a para intentar reformar la organizaci&oacute;n. Y hay iniciativas en este sentido. Creo que, en nombre del universalismo y del cosmopolitismo, deber&iacute;amos apoyar esas iniciativas con un objetivo claro: salvaguardar los ideales que la ONU debe defender. Precisamente para hacerlos realidad, algunas de sus instituciones necesitan una reestructuraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y el objetivo no deber&iacute;a ser simplemente transferir el poder al Sur Global ni sustituir los ideales de Occidente por los de otros. Cuando hablas con l&iacute;deres de esos pa&iacute;ses que reclaman cambios, reconocen sin dudar que comparten los principios que sustentan ese marco. Y eso me da cierta esperanza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es optimista?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que crea que lo conseguiremos o no es independiente de la cuesti&oacute;n de si creo que deber&iacute;amos intentar hacer algo. Y creo que incluso podr&iacute;amos conseguirlo si lo intentamos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Necesitamos un orden jurídico que proteja la dignidad humana: sin leyes, y sin un compromiso de respetarlas incluso cuando discrepamos de ellas, no podemos preservarla</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En </strong><em><strong>Universalismo radical</strong></em><strong> plantea la posibilidad de negarse a cumplir una ley si va en contra de la dignidad humana &iquest;qui&eacute;n decide cu&aacute;ndo una ley es tan injusta que debemos dejar de cumplirla? &iquest;Cree que hoy en d&iacute;a los ciudadanos tienen la capacidad de pensamiento cr&iacute;tico necesaria para decidir qu&eacute; es justo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una pregunta dif&iacute;cil, y me alegro de que la plantees. En <em>Universalismo radical</em> exploro la tensi&oacute;n entre la autonom&iacute;a &mdash;nuestra capacidad de pensar y juzgar por nosotros mismos&mdash; y la autoridad que exige obediencia. De esa tensi&oacute;n no se deduce que podamos desentendernos de las leyes. Significa que debemos comprender por nosotros mismos por qu&eacute; tenemos el deber de respetarlas.
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute;, la raz&oacute;n es nuestro compromiso con la dignidad humana. Necesitamos un orden jur&iacute;dico que la proteja: sin leyes, y sin un compromiso de respetarlas incluso cuando discrepamos de ellas, no podemos preservar esa dignidad. Por tanto, no respeto la ley simplemente porque me convenga. La respeto porque considero que tengo el deber de hacerlo, incluso cuando va contra mis intereses e incluso cuando la considero injusta.
    </p><p class="article-text">
        Pero ese mismo compromiso con la dignidad humana puede imponernos, en situaciones extremas, el deber de negarnos a cumplir una ley. Eso ocurre cuando llegamos a la conclusi&oacute;n de que la ley ha dejado de ser un instrumento para proteger esa dignidad y se ha convertido en un instrumento para aplastarla. Podemos discrepar sobre c&oacute;mo contribuyen las leyes a proteger la dignidad humana. Pero concluir que las leyes de un Estado est&aacute;n dirigidas a destruirla es algo muy distinto. Es una situaci&oacute;n extrema, y ah&iacute; puede surgir el deber de desobedecer.
    </p><p class="article-text">
        Creo que uno de los logros de las constituciones europeas modernas es que aspiran a defender la dignidad humana y establecen mecanismos para protegerla. En ese marco tambi&eacute;n se reconoce un margen para la objeci&oacute;n de conciencia. As&iacute; es como caracterizar&iacute;a mi postura. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emma Reverter]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/omri-boehm-filosofo-defensa-derechos-grupo-no-justificar-pisotee-dignidad_128_13604267.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Oct 2026 20:25:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Omri Boehm, filósofo: "La defensa de los derechos de un grupo no puede justificar que se pisotee la dignidad del otro"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Libros,Israel,Palestina,Gaza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La novela negra inédita en España que utiliza el asesinato de un poeta para explicar el antisionismo dentro de Israel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/novela-negra-inedita-espana-utiliza-asesinato-poeta-explicar-antisionismo-israel_1_13607150.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b5ad9d67-f86a-4529-89b5-13092695c8e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1235y399.jpg" width="1200" height="675" alt="La novela negra inédita en España que utiliza el asesinato de un poeta para explicar el antisionismo dentro de Israel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor judíoalemán Arnold Zweig publicó en 1932 'Una muerte en Jerusalén', un libro muy político de altos vuelos literarios con una trama policiaca que regresa a la Palestina bajo el Mandato Británico</p><p class="subtitle">'Me acuerdo', la obra de Georges Perec que demuestra que 480 recuerdos bien elegidos valen más que una montaña de memorias virtuales</p></div><p class="article-text">
        Jerusal&eacute;n, 1929. En una tarde calurosa de verano, un hombre muere asesinado en plena calle. Tres disparos a quemarropa; la identidad del criminal, desconocida. La v&iacute;ctima, el intelectual jud&iacute;o Yitzh&aacute;k Josef de Vriendt, ya hab&iacute;a recibido amenazas, pero fue tozudo cuando su amigo Lolard B. Irmin, jefe de la inteligencia brit&aacute;nica en Palestina, lo inst&oacute; a marcharse de la ciudad una temporada. Ahora ser&aacute; Irmin el encargado de esclarecer el crimen. Esa es la premisa de <em>Una muerte en Jerusal&eacute;n</em>, una novela del escritor alem&aacute;n Arnold Zweig (Glog&oacute;w, 1887 - Berl&iacute;n, 1968) de 1932 que Siruela acaba de publicar por primera vez en castellano, con traducci&oacute;n y pr&oacute;logo de Virginia Maza.
    </p><p class="article-text">
        El finado, un hombre de fuertes convicciones, se negaba a renunciar a su proyecto vital: este escritor, abogado y miembro m&aacute;s destacado de la comunidad jud&iacute;a ortodoxa era un antisionista declarado que hab&iacute;a manifestado su rechazo de las corrientes sionistas m&aacute;s nacionalistas y antiliberales, contrarias al Estado de Palestina y la convivencia pac&iacute;fica. Adem&aacute;s, De Vriendt ten&iacute;a un disc&iacute;pulo, un muchacho &aacute;rabe, con el que se sospechaba que manten&iacute;a una relaci&oacute;n il&iacute;cita. Su personaje se inspira en el poeta jud&iacute;o de origen holand&eacute;s <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jacob_Isra%C3%ABl_de_Haan" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jacob Isra&euml;l de Haan</a>, cuyo asesinato en 1924 en circunstancias an&aacute;logas caus&oacute; una gran conmoci&oacute;n tanto en Palestina como en Europa.
    </p><p class="article-text">
        Arnold Zweig, impresionado a su vez, decidi&oacute; tomar este suceso para vertebrar, con los mecanismos de la ficci&oacute;n, una novela que le permitir&iacute;a explorar las diferencias pol&iacute;ticas, religiosas e ideol&oacute;gicas de la sociedad de la &eacute;poca, donde se mezclaban &aacute;rabes, jud&iacute;os y los remanentes del colonialismo brit&aacute;nico (el mandato sobre Palestina termin&oacute; en 1948, lo que desencaden&oacute; la <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/nakba-anos-injusticias-palestina_132_5963578.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nakba</em></a><em>)</em>. Entre 1924 y 1929, el tiempo transcurrido entre el caso real y el de la ficci&oacute;n, las tensiones fueron <em>in crescendo</em>, hasta formar el caldo de cultivo de lo que todav&iacute;a hoy parece lejos de resolverse.
    </p><h2 class="article-text">Un crimen con muchos m&oacute;viles</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Los &aacute;rabes temen a los jud&iacute;os, y los jud&iacute;os, a los &aacute;rabes, pero ni unos ni otros temen a los ingleses&rdquo;, dice uno de los personajes, un viejo jud&iacute;o enfermo, anta&ntilde;o l&iacute;der socialista de los trabajadores. En la investigaci&oacute;n del asesinato, los primeros sospechosos son los &aacute;rabes: la relaci&oacute;n del finado con el joven, un idilio amoroso que hoy ser&iacute;a calificado de pederastia, bien pudo despertar la ira de esta comunidad; adem&aacute;s, antes de los hechos se escuch&oacute; a un grupo de &aacute;rabes barruntar un posible atentado. Sin embargo, Irmin pronto se da cuenta de que pod&iacute;a haber alguien m&aacute;s que quisiera acabar con la vida de De Vriendt: el sionismo m&aacute;s extremo, para quien sus ideas eran una afrenta directa.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c99286c6-4b67-4e19-a5d3-db7f1909de14_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En ese contexto &ndash;la desconfianza mutua entre israel&iacute;es y palestinos, la expansi&oacute;n de un sionismo radical, los intereses ocultos detr&aacute;s de esas tensiones y el papel providencial de Occidente en ello&ndash; se mueve el polic&iacute;a, un tipo perspicaz, cauto y buen conversador que sabe instigar a sus interlocutores a hablar. De conversaciones, de largas y profundas conversaciones con variopintos representantes de diferentes estratos de la sociedad, se nutre <em>Una muerte en Jerusal&eacute;n</em>, que, a pesar de su planteamiento &ndash;del que cabe aclarar que el asesinato no se produce hasta cerca de la mitad del libro&ndash; dista mucho de ser una novela polic&iacute;aca al uso.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, su sofisticado revestimiento erudito la convierte en una novela pol&iacute;tica, de ideas, una radiograf&iacute;a de altos vuelos literarios con una hondura filos&oacute;fica digna de todo un Thomas Mann. Compleja, densa, exigente, pausada, con un estilo que ya no se estila, valga la redundancia, de p&aacute;rrafo largo, elegante y descriptivo, con extensos pasajes de introspecci&oacute;n y ritmo sosegado. La intriga pol&iacute;tica tan solo es el pretexto; la sustancia son los personajes y las relaciones entre ellos, el retrato de las m&uacute;ltiples capas de aquel ambiente, las preguntas inc&oacute;modas que ponen de relieve la necesidad de no conformarse con explicaciones simples.
    </p><p class="article-text">
        Y todav&iacute;a hay algo m&aacute;s: la dimensi&oacute;n humana. Porque <em>Una muerte en Jerusal&eacute;n</em> es una novela, no un tratado, y en las novelas hay emociones, pulsiones incontrolables como la que atormenta a De Vriendt. Es consciente de que con su disc&iacute;pulo no solo est&aacute; jugando con fuego de cara a sus semejantes, sino que para &eacute;l mismo supone una contradicci&oacute;n de orden moral que lo confronta con sus principios religiosos. No es f&aacute;cil conjugar credo y vida, no es f&aacute;cil habitar el mundo con una coherencia absoluta con los propios valores. La escritura, los poemas que guarda con celo, ser&aacute; su &uacute;nico refugio para canalizar ese deseo perverso.
    </p><h2 class="article-text">Un humanista comprometido</h2><p class="article-text">
        A diferencia de su hom&oacute;nimo m&aacute;s conocido, Stefan Zweig, con el que no guarda ning&uacute;n parentesco, el autor de <em>Una muerte en Jerusal&eacute;n</em> no cuenta hoy con una amplia difusi&oacute;n entre los lectores. Sin embargo, no le faltaron m&eacute;ritos para ello: cultiv&oacute; la novela y el ensayo, y fue, como su personaje, un defensor ferviente y pol&eacute;mico del pacifismo. Su existencia estuvo marcada por el nazismo: cuando llegaron al poder, prohibieron sus obras, lo que propici&oacute; su huida a Palestina, donde vivi&oacute; hasta que pudo regresar a la ya constituida Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica de Alemania. En 1958 recibi&oacute; el Premio Lenin de la Paz, y fue propuesto <a href="https://www.nobelprize.org/nomination/archive/show_people.php?id=11598" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hasta en ocho ocasiones</a> al Premio Nobel (seis al de Literatura y dos al de la Paz).
    </p><p class="article-text">
        En castellano, hasta la fecha solo se hab&iacute;a traducido su novela m&aacute;s popular, <em>La disputa por el sargento Grischa</em> (1927), escrita tras su experiencia como soldado en la Primera Guerra Mundial y cuya &uacute;ltima edici&oacute;n (RBA, 2014) se encuentra descatalogada. <em>Una muerte en Jerusal&eacute;n</em>, por su parte, es otro de sus hitos, y se considera la primera novela sobre los or&iacute;genes del conflicto de Oriente Pr&oacute;ximo.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la oportunidad de recuperarla en la coyuntura actual, esta es, ante todo, una gran novela, una obra de altura literaria que tendr&iacute;a sentido e inter&eacute;s en cualquier &eacute;poca y circunstancia. De hecho, m&aacute;s bien invita a preguntarse c&oacute;mo es posible que hasta ahora no supi&eacute;ramos nada de este soberbio escritor e intelectual comprometido, un humanista convencido que tuvo que lidiar con la censura incluso en tiempos de paz &ndash;despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial, un libro cr&iacute;tico con el sionismo resultaba demasiado molesto para publicarse sin m&aacute;s&ndash;, y que no afloj&oacute; nunca, ni en sus ideas, ni en su ambici&oacute;n narrativa. Un hombre, una obra, del que a&uacute;n hay mucho por descubrir y mucho por aprender.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/novela-negra-inedita-espana-utiliza-asesinato-poeta-explicar-antisionismo-israel_1_13607150.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Oct 2026 20:11:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La novela negra inédita en España que utiliza el asesinato de un poeta para explicar el antisionismo dentro de Israel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Israel,Conflicto Palestina-Israel,Palestina,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un paseo con Alana S. Portero por los escenarios de 'Cosamala', la historia de las '17 rosas' de Guillena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/paseo-alana-s-portero-escenarios-cosamala-historia-17-rosas-guillena_1_13600002.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef50e991-0765-4cf9-9755-49bc76ff43a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x578y253.jpg" width="1200" height="675" alt="Un paseo con Alana S. Portero por los escenarios de &#039;Cosamala&#039;, la historia de las &#039;17 rosas&#039; de Guillena"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora de ‘La mala costumbre’ regresa con una novela inspirada en la trágica historia de ‘las 17 rosas’, las mujeres de esta localidad sevillana que fueron vejadas y fusiladas en 1937</p><p class="subtitle">Andalucía, tierra de fosas comunes de mujeres: 1.500 “rosas” asesinadas por el franquismo y cinco casos simbólicos</p></div><p class="article-text">
        La localidad sevillana de Guillena vivi&oacute; en septiembre de 1937 escenas de pesadilla cuando 17 vecinas de entre 24 y 70 a&ntilde;os fueron detenidas, humilladas de m&uacute;ltiples formas y finalmente fusiladas en el cercano municipio de Gerena. All&iacute; permanecieron sus cuerpos hasta que el movimiento de recuperaci&oacute;n de la memoria hist&oacute;rica logr&oacute; devolverlos a Guillena y darles digna sepultura en el cementerio local. Noventa a&ntilde;os despu&eacute;s, Alana S. Portero (Madrid, 1978), que se dio a conocer con la novela <em>La mala costumbre</em>, recrea a estas mujeres a trav&eacute;s de la ficci&oacute;n en la novela <em>Cosamala</em>, que acaba de ver la luz en Seix Barral.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La madre de mi mejor amiga es de Guillena, y fue ella quien me cont&oacute; la historia de las '17 rosas'&rdquo;, explica la escritora mientras camina por las soleadas calles del pueblo, en lo que en pleno mes de octubre parece ser ya un verano eterno. &ldquo;Me decid&iacute; a escribir sobre ellas por esa relaci&oacute;n personal, pero tambi&eacute;n por el silencio que envolvi&oacute; todo durante d&eacute;cadas. No quer&iacute;a hacer un ejercicio de novela hist&oacute;rica, sino explorar las posibilidades de la Historia. Seguir diciendo sus nombres y lanzando su eco al viento, mientras imagino una historia de venganza y restituci&oacute;n a trav&eacute;s de la maravillosa tradici&oacute;n de las brujas&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La primera parada es en la plaza del Ayuntamiento, donde junto a descendientes de aquellas mujeres y representantes de la asociaci&oacute;n local que logr&oacute; la exhumaci&oacute;n y el traslado de sus restos. All&iacute; recuerdan c&oacute;mo aquellas campesinas y amas de casa, madres, esposas, hijas o hermanas de milicianos y republicanos, fueron arrancadas de sus hogares, fueron detenidas en septiembre de 1937, rapadas, obligadas a tomar aceite de ricino y sometidas a humillaciones p&uacute;blicas por no revelar el paradero de sus parientes huidos. E inciden en que el consistorio, por el que ahora deambulan pac&iacute;ficos funcionarios, &ldquo;fue entonces centro de detenci&oacute;n, lo cual resulta elocuente: la Casa del Pueblo convertida en c&aacute;rcel&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Crueldad contra las mujeres</h2><p class="article-text">
        A unas calles de all&iacute; se levanta El Palomar, un centro de d&iacute;a que en la novela de Portero se transforma en La Paloma, local de ocio que le sirve para &ldquo;rendir homenaje a la cultura de cabaret en Espa&ntilde;a, que tras la guerra hubo de transformarse en otra cosa&rdquo;, y donde aparecer&aacute; un personaje inolvidable de la novela, La T&oacute;rtola, &ldquo;el mariquita del pueblo para el que la Rep&uacute;blica, como para todas aquellas mujeres, era mucho m&aacute;s acogedora que lo que vendr&iacute;a despu&eacute;s&rdquo;: &ldquo;Su historia es tambi&eacute;n la historia de Espa&ntilde;a&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Junto a la escritora, Blanca, la bisnieta de Manuela M&eacute;ndez, una de las '17 rosas', recuerda que el movimiento de memoria hist&oacute;rica cristaliz&oacute; en un colectivo cuando ella ten&iacute;a 8 a&ntilde;os. &ldquo;Aquel crimen era algo que estaba ah&iacute;, acompa&ntilde;&aacute;ndonos hasta el punto de que lo hab&iacute;amos normalizado, sin darnos cuenta de que este y otros episodios son pruebas de la crueldad del franquismo contra las mujeres. Lo que hicieron no se le hace ni a los perros&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La escritora Alana S. Portero, que presenta su última novela &#039;Cosamala&#039;.                            </span>
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        Algo debi&oacute; de influir la memoria familiar, y el posterior proceso de restituci&oacute;n de las v&iacute;ctimas de aquellos turbios d&iacute;as, para que la joven acabara decant&aacute;ndose por estudiar Historia. &ldquo;Ahora nos hace ilusi&oacute;n que se ponga en valor la figura de estas mujeres gracias a una novela&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;El arte siempre deja algo abierto, siempre lanza la pregunta de qu&eacute; habr&iacute;a pasado si las cosas hubieran podido ser diferentes&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Lugares de recuerdo</h2><p class="article-text">
        Luc&iacute;a Socam, cantautora guillenera, activista por la memoria y autora del libro <em>Memoria de Guillena. Tierra de rosas silenciadas</em>, recuerda camino del cementerio c&oacute;mo fueron las tareas de exhumaci&oacute;n, iniciadas en enero de 2012, y el traslado desde Gerena a Guillena, en diciembre del mismo a&ntilde;o. &ldquo;Fue muy emocionante el contraste entre el modo en que se las llevaron clandestinamente, subidas a un cami&oacute;n, y c&oacute;mo regresaron, y c&oacute;mo volvieron con una caravana interminable de coches de familiares, de amigos, de gente de asociaciones de otros pueblos enarbolando banderas republicanas, una por cada una de ellas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para Alana S. Portero, &ldquo;conviene reflexionar sobre qu&eacute; nos pasa como pueblo cuando se nos amputa la posibilidad de despedirnos de nuestros muertos, y qu&eacute; le hace a la tierra todo eso. Es algo que me obsesiona&rdquo;, reconoce cuando se adentra en el peque&ntilde;o camposanto de Guillena, que tambi&eacute;n sirve de escenario a uno de los episodios de la novela. Al fondo de la calle central, una peque&ntilde;a capilla reconoce a <em>las 17 rosas</em> con sencillos azulejos que evocan sus nombres. &ldquo;Aqu&iacute; tambi&eacute;n se ejecut&oacute; a gente: los cementerios se convirtieron en lugares de muerte, cuando deber&iacute;an ser de recuerdo. En <em>Cosamala</em> es el lugar en el que las almas no descansan y siguen se&ntilde;alando las injusticias&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Visiblemente emocionada, Portero contempla los nombres pintados como &ldquo;un s&iacute;mbolo de que no se pide tanto cuando se clama por enterrar a tantas v&iacute;ctimas del franquismo. Un azulejo y ya est&aacute;. No creo que algo tan sencillo vaya a romper ning&uacute;n pa&iacute;s&rdquo;, asevera. &ldquo;Si no logramos que en el resto de Espa&ntilde;a se resuelvan estas situaciones, va a seguir pesando esta fractura heredada de la Guerra Civil. Y hasta ahora, nuestro pa&iacute;s no lo ha hecho bien. Hemos fracasado asquerosamente en esto&rdquo;. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
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            <span class="title">
                La autora Alana S. Portero.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Sin odio ni revanchismo</h2><p class="article-text">
        Los vecinos muestran de lejos curiosidad por las c&aacute;maras y los periodistas que acompa&ntilde;an a la escritora. No resulta dif&iacute;cil imaginar entre ellos a los parientes de quienes sufrieron la represi&oacute;n del bando vencedor, pero tambi&eacute;n debe de haber descendientes de quienes ejercieron aquella violencia. &iquest;C&oacute;mo han convivido todo este tiempo unos y otros? &ldquo;Es importante subrayar que no hemos guardado rencor&rdquo;, dice Socam, &ldquo;lo que hemos querido siempre es que se nos cuente la verdad. Los m&aacute;s j&oacute;venes sab&iacute;amos que hab&iacute;an pasado cosas terribles en la guerra, que hab&iacute;a recuerdos del &lsquo;abuelo que se fue y no volvi&oacute;&rsquo;. Pero la convivencia se ha hecho con toda la normalidad posible. Hemos alentado el conocimiento y la investigaci&oacute;n sin odio ni revanchismo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, ya de vuelta a Sevilla, la autora de <em>Cosamala</em> explica que ha debido controlar ciertos impulsos porque &ldquo;la ideolog&iacute;a no escribe buenas novelas, aunque tiene que estar presente en lo que escribes&rdquo;, y recalca que se ha quedado corta en algunos pasajes: &ldquo;La historia real es m&aacute;s terror&iacute;fica de lo que una puede imaginar. Todo lo que cuento est&aacute; rebajado. Si hubiera usado el cien por cien de lo que he aprendido sobre esta historia, no me habr&iacute;an cre&iacute;do, me hubieran dicho que hac&iacute;a propaganda y caricatura de los personajes. Y eso nunca me lo hubiera perdonado. Yo he intentado tener compasi&oacute;n de todo el mundo. Y ser compasiva con alguien como Queipo de Llano, por ejemplo, me ha quitado el sue&ntilde;o&rdquo;. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Luque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/paseo-alana-s-portero-escenarios-cosamala-historia-17-rosas-guillena_1_13600002.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Oct 2026 19:36:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un paseo con Alana S. Portero por los escenarios de 'Cosamala', la historia de las '17 rosas' de Guillena]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Memoria Histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la pesadilla de Gaza al sueño de Fatma: cómo podemos seguir creyendo en la humanidad en medio del horror]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/pesadilla-gaza-sueno-fatma-seguir-creyendo-humanidad-medio-horror_129_13600804.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dbe787d7-9d97-4b97-b7aa-44f78a217c88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la pesadilla de Gaza al sueño de Fatma: cómo podemos seguir creyendo en la humanidad en medio del horror"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">elDiario.es publica el primer capítulo de 'La luz del despertar. De Palestina al mundo entero, un manifiesto de resistencia y libertad' (Galaxia Gutenberg), el nuevo libro de la relatora de la ONU Francesca Albanese, que sale a la venta el 21 de octubre</p><p class="subtitle">Reino Unido y su envenenada herencia colonial: por qué reconocer el Estado palestino es insuficiente
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;<em>I have a dream</em>&rdquo;, dec&iacute;a Martin Luther King en 1963, cuando agitaba las conciencias desde las escalinatas del monumento a Lincoln en Washington, en uno de los discursos m&aacute;s emblem&aacute;ticos de la historia. Hoy, sin embargo, s&oacute;lo siento ganas de decir:<em> I have a nightmare</em>. O mejor dicho: <em>We have a nightmare</em>, porque la pesadilla no s&oacute;lo afecta a los palestinos, sino a todos nosotros, a cualquiera que cree que la &ldquo;justicia&rdquo; no es una palabra vac&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La vida de los palestinos es una pesadilla interminable.
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://www.eldiario.es/temas/gaza/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gaza</a> oyes el ruido de los aviones, sientes el miedo de los bombardeos, el acecho de los drones &ndash;cada vez m&aacute;s traicioneros y sofisticados&ndash; que te siguen, te esp&iacute;an, te ensordecen y disparan. La vida cotidiana consiste en sobrevivir en tiendas de campa&ntilde;a desgarradas por el viento y llenas de barro. Compartir un ba&ntilde;o con tanta gente que usarlo se vuelve imposible. Volver a una casa medio destruida por las bombas con el riesgo de que el techo se derrumbe y mate a tu familia. Afrontar el rigor del invierno &ndash;ya es el tercero desde que comenz&oacute; el genocidio&ndash;, sin ni siquiera unos libros que poder quemar para mantener a tus seres queridos, al menos a los ni&ntilde;os y ancianos, en un lugar c&aacute;lido y seguro. S&oacute;lo tiendas, fr&iacute;as en invierno, sofocantes en los t&oacute;rridos veranos. Cu&aacute;ntos muertos, desplazados, hu&eacute;rfanos, heridos, mutilados&hellip; Y los que a&uacute;n no han sucumbido al asedio total que impera desde hace m&aacute;s de dos a&ntilde;os est&aacute;n condenados a sufrir hambre y sed, a no tener derecho a una asistencia sanitaria y a una supervivencia digna. 
    </p><p class="article-text">
        En Cisjordania y en Jerusal&eacute;n Este, los palestinos viven con el terror de despertarse en plena noche con un soldado que los apunta con un fusil a la cara, que destruye sus casas, que los amenaza, los humilla delante de sus hijos o se los lleva consigo, con sus pijamas manchados de pip&iacute; porque se han orinado encima de miedo. Mientras tanto, los colonos est&aacute;n cada vez m&aacute;s furiosos: los ataques a los pueblos, comunidades rurales, tierras, coches, ganado, est&aacute;n a la orden del d&iacute;a. Incluso en las c&aacute;rceles hay casos documentados en los que se ha autorizado a periodistas y civiles israel&iacute;es a presenciar &ndash;e incluso a grabar con sus tel&eacute;fonos m&oacute;viles&ndash; los abusos infligidos a prisioneros palestinos, a quienes deber&iacute;amos llamar &ldquo;rehenes&rdquo;, dada la falta de garant&iacute;as m&iacute;nimas legales que caracteriza las detenciones israel&iacute;es en el territorio palestino ocupado.
    </p><p class="article-text">
        Esta fragmentaci&oacute;n territorial, legal y pol&iacute;tica es la institucionalizaci&oacute;n de la excepci&oacute;n; es la transformaci&oacute;n de la precariedad en condiciones permanentes; es un sistema en el que la ocupaci&oacute;n militar y la colonizaci&oacute;n ya no son sucesos aislados, sino un r&eacute;gimen consolidado en el que el control no s&oacute;lo se ejerce con las armas sino tambi&eacute;n mediante la planificaci&oacute;n urban&iacute;stica, la burocracia, la segmentaci&oacute;n administrativa, con la creaci&oacute;n de categor&iacute;as jur&iacute;dicas diferenciadas para personas que viven en el mismo espacio pero no bajo los mismos derechos. Y despu&eacute;s de d&eacute;cadas, la violencia de esta &eacute;poca nos indica que hemos llegado a la fase final: la del genocidio, la de la guerra de Israel contra un pueblo que hasta ahora ha resistido como ha podido.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La mujer que amasa el pan bajo los drones, el maestro que sigue enseñando bajo las tiendas, la familia que planta un limonero donde el día antes había una casa, las parejas que siguen casándose y –también en el infierno de Gaza– trayendo hijos al mundo. Es ahí donde la esperanza se vuelve radical: el sueño de un mundo que persiste y que, si nos esforzamos, puede mejorar. Este sueño es el corazón palpitante de la resistencia palestina</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os las cosas han ido todav&iacute;a a peor: el terror se ha vuelto omnipresente, cotidiano. Se trata de una pesadilla que ha alcanzado dimensiones delirantes a los ojos del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Pero es cuando todo se derrumba a nuestro alrededor, entre el horror y la esperanza, que resulta indispensable comenzar a so&ntilde;ar. Para no sucumbir a la oscuridad de esos d&iacute;as, para intentar imaginar o al menos esbozar un &ldquo;despu&eacute;s&rdquo; es necesario dar sustancia a un sue&ntilde;o. &iquest;Cu&aacute;l es el mundo posible? Para alcanzarlo, hay que verlo. En Palestina hay un mundo sin <em>apartheid</em>.
    </p><p class="article-text">
        Pese al horror, el pueblo palestino contin&uacute;a imaginando un futuro que, hoy, nadie le concede. El pueblo palestino sue&ntilde;a en rechazar la aniquilaci&oacute;n, en declarar que, pese a todo, su destino a&uacute;n no est&aacute; escrito.
    </p><p class="article-text">
        Ernest Bloch sosten&iacute;a que el ser humano es aquel que se anticipa. La esperanza, seg&uacute;n &eacute;l, es un principio de la existencia, incluso antes que algo psicol&oacute;gico: por lo tanto, la capacidad humana de proyectarse hacia una &ldquo;esperanza consciente y concreta&rdquo; es una categor&iacute;a de lo real. Bloch consolida filos&oacute;ficamente la idea de que so&ntilde;ar no es evadirse de la realidad, sino plantar la primera semilla para dar vida a algo posible. Es un principio de creaci&oacute;n, de planificaci&oacute;n, de resistencia.
    </p><p class="article-text">
        La mujer que amasa el pan bajo los drones, el maestro que sigue ense&ntilde;ando bajo las tiendas, la familia que planta un limonero donde el d&iacute;a antes hab&iacute;a una casa, las parejas que siguen cas&aacute;ndose y &ndash;tambi&eacute;n en el infierno de Gaza&ndash; trayendo hijos al mundo. Es ah&iacute; donde la esperanza se vuelve radical: el sue&ntilde;o de un mundo que persiste y que, si nos esforzamos, puede mejorar. Este sue&ntilde;o es el coraz&oacute;n palpitante de la resistencia palestina.
    </p><p class="article-text">
        So&ntilde;ar, desde esta perspectiva, es tambi&eacute;n una cuesti&oacute;n &eacute;tica que nos permite afirmar la &ldquo;vivibilidad&rdquo; de vidas que el mundo declara prescindibles. So&ntilde;ar con el futuro de Palestina significa afirmar que las vidas de los palestinos siguen estando llenas de significado e imaginar un mundo en el que nadie &ndash;ni en Palestina ni en ning&uacute;n otro lugar&ndash; sea tratado como desechable nunca m&aacute;s.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mirar de frente el presente y el pasado sin reprimir jamás el impulso de desear el futuro, sin dejar de soñar, por imposible que parezca. Mantener viva la memoria, mirar, contar, no girar la cabeza y el corazón hacia otro lado, sino encontrar la manera de compartirla con los demás</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A lo largo de novecientos d&iacute;as de genocidio, m&aacute;s de setenta mil palestinos murieron en Gaza por fuego israel&iacute;, y m&aacute;s de mil en el resto del territorio ocupado. Veinte mil eran ni&ntilde;os. Y el n&uacute;mero real de v&iacute;ctimas podr&iacute;a ser mayor: un estudio estim&oacute; m&aacute;s de setenta y cinco mil muertes violentas s&oacute;lo en los primeros quince meses de guerra, un 35% m&aacute;s que las cifras oficiales por el mismo periodo. Y la cifra exacta de muertes por hambre, hipotermia o falta de atenci&oacute;n m&eacute;dica es m&aacute;s dif&iacute;cil de registrar oficialmente, ya que muchas muertes se producen en hogares o en tiendas de campa&ntilde;a sin que un m&eacute;dico pueda certificarlas. El an&aacute;lisis del genocidio debe tener en cuenta la totalidad de los cr&iacute;menes cometidos contra todo el pueblo palestino. Mientras tanto, con el pretexto de una guerra existencial para defenderse de los palestinos, Israel est&aacute; impulsando medidas que modifican la composici&oacute;n demogr&aacute;fica, el car&aacute;cter religioso y el estatus legal de Jerusal&eacute;n, destruyendo con ello los restos del tejido pluralista que durante siglos la ha distinguido como un patrimonio compartido por musulmanes, cristianos y jud&iacute;os.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Por eso no es exagerado decir que la vida palestina es una pesadilla: porque all&iacute; se materializa algo que no te esperas que sea real en el mismo mundo en el que nos movemos y respiramos. El hambre se materializa. La tortura se materializa. El terror se materializa. Un genocidio que destruye un pueblo no s&oacute;lo con bombas, sino tambi&eacute;n con sed, hambre, infecciones, palizas, violaciones, y con la aniquilaci&oacute;n de la identidad material, cultural, econ&oacute;mica, religiosa e incluso de la memoria. La pesadilla se ha convertido en una estructura en la que viven todos los palestinos, tambi&eacute;n los de la di&aacute;spora, obligados a asistir desde la distancia a la masacre de su propia gente. Y todo esto ocurre justo cuando las Naciones Unidas y todo el sistema internacional celebran ochenta a&ntilde;os de existencia. Ochenta a&ntilde;os de cartas, convenciones, promesas de &ldquo;nunca m&aacute;s&rdquo;. De resoluciones aprobadas a&ntilde;o tras a&ntilde;o y violadas d&iacute;a tras d&iacute;a. Y Palestina se erige como el laboratorio en el que el colonialismo contempor&aacute;neo, el hijo adoptivo y predilecto del imperialismo capitalista militarizado, se actualiza, se refina, se pone a prueba.
    </p><p class="article-text">
        Es precisamente la pesadilla que tenemos delante la que nos invita a no rendirnos, a ejercer la capacidad de vislumbrar un futuro diferente y a construirlo juntos.
    </p><p class="article-text">
        Mirar de frente el presente y el pasado sin reprimir jam&aacute;s el impulso de desear el futuro, sin dejar de so&ntilde;ar, por imposible que parezca. Mantener viva la memoria, mirar, contar, no girar la cabeza y el coraz&oacute;n hacia otro lado, sino encontrar la manera de compartirla con los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Hoy m&aacute;s que nunca es importante cultivar una visi&oacute;n alternativa del mundo, seguir imaginando lo que queremos, lo que merecemos, lo que necesitamos. Un mundo moldeado por la humanidad y la libertad, por el derecho y la justicia social y econ&oacute;mica, sustentado por la &eacute;tica y la solidaridad.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, se trata del poder de la narraci&oacute;n, del que habl&oacute; el gran intelectual palestino Edward Said: la capacidad de dar voz a las &ldquo;aspiraciones y los sue&ntilde;os de redenci&oacute;n de un pueblo&rdquo;, de imaginar un futuro juntos aun cuando &ldquo;la labor del colonizador consiste en impedir incluso los sue&ntilde;os de libertad del colonizado&rdquo;, como escribi&oacute; Frantz Fanon, citado por Said, al hablar de la colonizaci&oacute;n francesa en Argelia. Desde esta perspectiva, so&ntilde;ar se convierte en una forma de marcar un tiempo y un espacio de la existencia &ndash;un tiempo que fue robado, un espacio que fue ocupado&ndash; para que ese tiempo y ese espacio puedan continuar viviendo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Toda guerra colonial produce su propio lenguaje: palabras que borran los crímenes, normalizan la violencia y transforman la excepción en una regla. Así, el genocidio se convierte en una &#039;operación&#039;, la destrucción se convierte en &#039;seguridad&#039; y la ocupación en &#039;orden&#039;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Said nos ense&ntilde;&oacute; a mirar Palestina (tambi&eacute;n) como una geograf&iacute;a moral y un archivo viviente. Como un sue&ntilde;o que no s&oacute;lo es nost&aacute;lgico, sino que es una fuerza vital que se resiste a desaparecer. Es decir: yo estuve all&iacute;, nosotros estamos aqu&iacute;, seguiremos estando aqu&iacute;. En nuestras vidas y en las de otros, incluidos los otros pueblos, recordar lo que ha sido e inventar juntos lo que el futuro puede ser. Un sue&ntilde;o que nos pide, ante todo, despertar y tomar conciencia de la realidad, m&aacute;s all&aacute; de la propaganda. Un sistema como el israel&iacute; no puede sostenerse s&oacute;lo con la fuerza: tambi&eacute;n necesita controlar la &ldquo;narrativa&rdquo; de la fuerza.
    </p><p class="article-text">
        Toda guerra colonial produce su propio lenguaje: palabras que borran los cr&iacute;menes, normalizan la violencia y transforman la excepci&oacute;n en una regla. As&iacute;, el genocidio se convierte en una &ldquo;operaci&oacute;n&rdquo;, la destrucci&oacute;n se convierte en &ldquo;seguridad&rdquo; y la ocupaci&oacute;n en &ldquo;orden&rdquo;. En este espacio distorsionado, donde la realidad se retuerce hasta volverse irreconocible, el poder intenta que sea aceptable lo que humanamente ser&iacute;a insostenible. Y, pese a que este sistema hace todo lo posible para controlar el relato, la verdad contin&uacute;a aflorando como riachuelos cada vez m&aacute;s caudalosos.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Pensemos en Gaza. Si en estos a&ntilde;os dif&iacute;ciles hemos podido conocer y ver su pesadilla colectiva es tambi&eacute;n gracias a personas como la periodista Bisan Owda y la artista Fatma Hassona, dos j&oacute;venes mujeres que utilizaron sus tel&eacute;fonos y sus c&aacute;maras fotogr&aacute;ficas para superar el asedio militar y medi&aacute;tico y mostrar al mundo la vida en tiempos del genocidio.
    </p><p class="article-text">
        Durante todo un a&ntilde;o, la fotoperiodista y poeta Fatma Hassona &ndash;atrapada en la ciudad de Gaza&ndash; habl&oacute; pr&aacute;cticamente a diario con la cineasta iran&iacute; Sepideh Farsi, tambi&eacute;n exiliada de su pa&iacute;s. Videollamadas inestables, interrumpidas por los bombardeos, los cortes de internet, por el temor de que cada conversaci&oacute;n pueda ser la &uacute;ltima. De aquellas llamadas naci&oacute; el documental Put Your Soul in Your Hand and Walk [Pon tu alma en tu mano y camina], el gesto cotidiano de quien sale de casa para mostrar al mundo aquello que ve, pese a saber que podr&iacute;a no volver.
    </p><p class="article-text">
        Las fotograf&iacute;as de Fatma cuentan la historia de Gaza desde dentro. &ldquo;Intento encontrar un poco de vida en este mundo muerto&rdquo;, dijo. Un edificio sin paredes con un jarr&oacute;n de flores rojas en el trozo de balc&oacute;n que queda. Una mujer que camina sola, con paso firme y elegante, junto a un edificio en ruinas. Un muro blanco acribillado a balazos con una ventana sin cristales desde la cual se ven el mar, la playa, gente que se ba&ntilde;a, una sombrilla de colores.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la cineasta le pregunt&oacute; c&oacute;mo se sent&iacute;a al ser palestina en Gaza, Fatma respondi&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Somos fuertes, valientes y muy importantes para el mundo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Cu&aacute;l es vuestra mayor fortaleza?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Que no tenemos nada que perder.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, con el paso de los meses, la desesperaci&oacute;n crece, junto con el hambre y el n&uacute;mero de amigos y familiares que han fallecido.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Siento que ya no est&aacute;s aqu&iacute; como antes &ndash;se&ntilde;ala la cineasta&ndash;. Siento que, de alguna manera, te estoy perdiendo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me gustar&iacute;a estar en un lugar normal, tranquilo &ndash;responde Fatma&ndash;. Respirar aire puro, sentir la paz y sentirme como una persona corriente.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Sepideh le dice que pida un deseo, Fatma le confiesa que le gustar&iacute;a ir a un parque de atracciones.
    </p><p class="article-text">
        El 15 de abril de 2025, la cineasta le informa de que la pel&iacute;cula ha sido seleccionada en el Festival de Cannes. Fatma se alegra much&iacute;simo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Vas a venir?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Por supuesto. Pero s&oacute;lo si luego puedo regresar a Gaza. La ocupaci&oacute;n israel&iacute; quiere que nos vayamos. No quiero hacer eso.
    </p><p class="article-text">
        Fatma nunca ir&aacute; a Cannes.
    </p><p class="article-text">
        Pocas horas despu&eacute;s del atardecer, un misil israel&iacute; impact&oacute; en la casa de su familia en Tuffah, al este de la ciudad de Gaza. Ella falleci&oacute; junto a varios miembros de su familia, incluida su hermana embarazada, en un ataque dirigido a su apartamento, en el segundo piso, tal como demostr&oacute; la investigaci&oacute;n de Forensic Architecture dirigida por Eyal Weizman. Israel la castig&oacute; por haber elegido resistir y dar testimonio con su voluntad de vivir, de so&ntilde;ar, con su negativa a abandonar Gaza.
    </p><p class="article-text">
        Por seguir contando hasta el final lo que muchos prefer&iacute;an no mostrar al resto del mundo.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, la violencia israel&iacute; no cesa ni siquiera ante los planes futuros, es m&aacute;s, se manifiesta de la forma m&aacute;s desvergonzada, con Benjamin Netanyahu y su gobierno que contin&uacute;an declarando que todas las resoluciones internacionales siguen siendo &ldquo;fundamentalmente simb&oacute;licas&rdquo;, irrelevantes con respecto a los objetivos de Israel en Gaza.
    </p><p class="article-text">
        Personajes pol&iacute;ticos como los ministros &ndash;de Finanzas y de Seguridad Nacional, respectivamente&ndash; Smotrich y Ben-Gvir han sido durante a&ntilde;os la encarnaci&oacute;n de la pol&iacute;tica nacionalista, mejor dicho, ultranacionalista, israel&iacute;. Colonos y colonialistas impulsan la anexi&oacute;n de Cisjordania sin ning&uacute;n temor a las consecuencias. Cuando figuras como Daniella Weiss &ndash;l&iacute;der hist&oacute;rica del movimiento de los colonos, a quien se escucha en las m&aacute;s altas esferas del Estado israel&iacute;&ndash; declaran p&uacute;blicamente que quieren &ldquo;un estado s&oacute;lo para los jud&iacute;os&rdquo; y que &ldquo;los &aacute;rabes no se quedar&aacute;n en Gaza, punto&rdquo; puede entenderse c&oacute;mo el derecho internacional se ignora sistem&aacute;ticamente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La pesadilla de los palestinos viene de lejos, tras cinco generaciones de destrucción y expropiación de sus tierras. Cinco generaciones –la madre de la madre de la madre de la madre de los palestinos encarcelados en Gaza hoy, como Fatma y Bisan– que han visto promesas traicionadas, acuerdos violados, sueños de libertad destrozados y derechos humanos pisoteados</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los verdaderos planes de Israel para Gaza no incluyen, por supuesto, la devoluci&oacute;n del territorio a sus habitantes. En septiembre de 2025, en la Cumbre de Renovaci&oacute;n Urbana de Tel Aviv, Smotrich explic&oacute; ante los empresarios que el objetivo ser&iacute;a transformar Gaza en una &ldquo;mina de oro inmobiliaria&rdquo;. Una regeneraci&oacute;n urbana que no acoger&aacute; a los dos millones de desplazados en viviendas nuevas y dignas. As&iacute; es como el 90% de la poblaci&oacute;n de Gaza se ha visto obligada a abandonar sus hogares y se ha convertido en una masa de personas sin hogar. Lo que antes era una tierra de comerciantes, de c&iacute;tricos y palmerales, es ahora un desierto de escombros, polvo y esqueletos de cemento, mientras las olas del Mediterr&aacute;neo rompen contra un paisaje devastado.
    </p><p class="article-text">
        Este es el valor de Gaza para ellos. No se trata de sentimentalismo, sino de una bonanza, una mina de oro inmobiliaria, un sue&ntilde;o de dominaci&oacute;n y riqueza. Muchos lo han dicho sin ning&uacute;n pudor. Incluso Jared Kushner, yerno de Trump, declar&oacute; en 2024 que la zona costera de Gaza podr&iacute;a tener un enorme valor econ&oacute;mico, siempre y cuando Israel &ldquo;desplazara a la poblaci&oacute;n y lo limpiara todo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        La pesadilla de los palestinos viene de lejos, tras cinco generaciones de destrucci&oacute;n y expropiaci&oacute;n de sus tierras. Cinco generaciones &ndash;la madre de la madre de la madre de la madre de los palestinos encarcelados en Gaza hoy, como Fatma y Bisan&ndash; que han visto promesas traicionadas, acuerdos violados, sue&ntilde;os de libertad destrozados y derechos humanos pisoteados.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, esta crueldad no comenz&oacute; en octubre de 2023. Durante casi un siglo, el pueblo palestino ha vivido bajo el peso de un brutal proyecto colonial de asentamiento: una ocupaci&oacute;n perpetua justificada como &ldquo;seguridad de la patria israel&iacute;&rdquo; e impuesta mediante el apartheid. Esta es su historia.
    </p><p class="article-text">
        El dolor no se borra, como lo demuestra la investigaci&oacute;n sobre el trauma intergeneracional que realiz&oacute;, entre otras, una persona a la que estoy muy unida, Gabor Mat&eacute;, un m&eacute;dico jud&iacute;o de origen h&uacute;ngaro que sobrevivi&oacute; a la Shoah siendo un ni&ntilde;o y dedic&oacute; su vida a estudiar c&oacute;mo se trasmite el trauma a trav&eacute;s de las generaciones. Hoy, con m&aacute;s de ochenta a&ntilde;os, est&aacute; comprometido activamente en denunciar el genocidio que se sigue cometiendo en Palestina. El trauma se transmite, se hereda, se lleva en la sangre. A veces, incluso, se repite. Otras, sin embargo, se rompe cuando alguien decide afrontarlo en lugar de transmitirlo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos creado este bonito sue&ntilde;o, pero le hemos impuesto una pesadilla a otra persona&rdquo;, escribi&oacute; Mat&eacute; hace m&aacute;s de diez a&ntilde;os en un art&iacute;culo para el Toronto Star, en el que compart&iacute;a su experiencia como jud&iacute;o para mostrar la hipocres&iacute;a de los l&iacute;deres mundiales y la &ldquo;gran desigualdad de poder&rdquo; entre palestinos e israel&iacute;es. Para &eacute;l, es inaceptable el hecho de que haber sido v&iacute;ctimas en un pasado (como el caso de los jud&iacute;os durante el nazismo) justifique la posibilidad de convertirse en verdugos en el presente. &ldquo;Mi coraz&oacute;n me dice que 'nunca m&aacute;s' no es un lema tribal, que el asesinato de mis abuelos en Auschwitz no justifica las continuas expropiaciones de los palestinos, que la justicia, la verdad y la paz no son prerrogativas tribales.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, Gabor ha trabajado incansablemente para ayudar a desmantelar la narrativa del gobierno de Netanyahu y subrayar c&oacute;mo la ocupaci&oacute;n, el bloqueo de Gaza y la destrucci&oacute;n de la identidad palestina no son pol&iacute;ticas compatibles con una paz justa, sino instrumentos flagrantes de la limpieza &eacute;tnica vigente. &Eacute;l nos invita a superar la l&oacute;gica nacionalista para redescubrir una humanidad compartida, basada en la compasi&oacute;n, la aceptaci&oacute;n del dolor y la elaboraci&oacute;n de un duelo com&uacute;n. Al pensar en un viejo amigo suyo &ndash;fiel a la visi&oacute;n sionista que &eacute;l tuvo una vez (pero de la que luego se distanci&oacute;)&ndash;, Gabor se pregunta: &ldquo;&iquest;No podemos al menos entristecernos juntos por aquello en lo que se ha convertido ese hermoso y antiguo sue&ntilde;o de redenci&oacute;n jud&iacute;a? &iquest;No podemos llorar la muerte de los inocentes? Estos d&iacute;as estoy triste. &iquest;No podemos al menos sufrir juntos?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Muchos se lo preguntan: &iquest;c&oacute;mo es posible que tantos de aquellos cuyos antepasados sufrieron genocidio se hayan convertido, a su vez, en perpetradores de un genocidio? Yo creo que, si miramos la historia desde un punto de vista m&aacute;s humano, podemos comprender que precisamente la existencia de un trauma excesivo e intergeneracional, si no se trata de forma adecuada
    </p><p class="article-text">
        &ndash;o, peor a&uacute;n, si se instrumentaliza deliberadamente&ndash;, es lo que lleva a quienes han sufrido a volverse crueles y optar por infligir un trauma a quienes son m&aacute;s d&eacute;biles. Cu&aacute;nto peor se trate el trauma, mayor ser&aacute; el riesgo de que se cronifique, hasta el punto de convertirse en una especie de psicosis. Y, as&iacute;, el sue&ntilde;o de un proyecto pol&iacute;tico termina por transformarse en la pesadilla de un pueblo, y se prolonga a lo largo de cinco generaciones.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        A principios del siglo xx, Palestina era una sociedad en v&iacute;as de transformaci&oacute;n: escuelas modernas, nuevas ideas, una econom&iacute;a cada vez m&aacute;s integrada en el mundo. Los &aacute;rabes musulmanes conviv&iacute;an con las minor&iacute;as cristianas y jud&iacute;as, unidos por el idioma, la vecindad y un tejido social que hab&iacute;a regido la vida comunitaria durante siglos. Una vida de coexistencia pac&iacute;fica.
    </p><p class="article-text">
        Luego, a finales del siglo xix, lleg&oacute; el sionismo pol&iacute;tico europeo, con la idea de crear un estado jud&iacute;o en Palestina que pudiera brindar un hogar seguro a los jud&iacute;os perseguidos en Europa. La inmigraci&oacute;n jud&iacute;a comenz&oacute; a crecer, pero muchos de los reci&eacute;n llegados no se integraron en la sociedad &aacute;rabe y pluralista existente. Poco a poco, la poblaci&oacute;n local comenz&oacute; a percibir los cambios como una amenaza. Luego, la Primera Guerra Mundial y las carest&iacute;as que la acompa&ntilde;aron golpearon duramente al pueblo palestino, ya atrapado en una mara&ntilde;a de promesas contradictorias por parte de las potencias extranjeras. Como cuenta el historiador Rashid Khalidi, la guerra trajo graves consecuencias: pobreza, hambre y enfermedades; se estima que, durante ese periodo, la Gran Siria registr&oacute; medio mill&oacute;n de muertes s&oacute;lo por hambruna. En este dram&aacute;tico contexto, entraron en juego las maniobras geopol&iacute;ticas de Gran Breta&ntilde;a: entre 1915 y 1917, negoci&oacute; tres acuerdos interrelacionados que convertir&iacute;an Palestina en el &uacute;ltimo y m&aacute;s sofisticado basti&oacute;n colonial.
    </p><p class="article-text">
        El primero fue la correspondencia Husayn-McMahon: un intercambio de misivas entre el Alto Comisionado brit&aacute;nico en Egipto y el jerife Husayn, custodio de los lugares sagrados musulmanes en Palestina. Los brit&aacute;nicos, en guerra contra los otomanos, intentaron convencer a Husayn para que liderara una revuelta &aacute;rabe, y le ofrecieron ayuda para conseguir la independencia. McMahon escribi&oacute;: &ldquo;Gran Breta&ntilde;a est&aacute; dispuesta a reconocer y apoyar la independencia de los &aacute;rabes&rdquo;. Pero a la hora de definir las fronteras de los territorios que ser&iacute;an independientes las promesas se volvieron deliberadamente ambiguas.
    </p><p class="article-text">
        En 1916, los brit&aacute;nicos llegaron a un segundo acuerdo, el llamado Sykes-Picot: un pacto secreto en el que el diplom&aacute;tico Mark Sykes y el franc&eacute;s Fran&ccedil;ois Georges-Picot decidieron c&oacute;mo deb&iacute;a dividirse Asia Occidental &ndash;lo que en la jerga colonial se suele llamar Oriente Medio&ndash; despu&eacute;s de la guerra. El tratado &ndash;que ignoraba las promesas hechas a Sharif Husayn&ndash; establec&iacute;a que Palestina quedar&iacute;a bajo la administraci&oacute;n internacional.
    </p><p class="article-text">
        El tercer acuerdo fue la Declaraci&oacute;n Balfour de 1917, una carta del ministro de Asuntos Exteriores brit&aacute;nico dirigida a lord Rothschild, representante de la comunidad jud&iacute;a brit&aacute;nica: con ella, los brit&aacute;nicos se comprometieron a promover la creaci&oacute;n de un &ldquo;hogar nacional jud&iacute;o&rdquo; en Palestina. Como se&ntilde;ala Khalidi, la abrumadora mayor&iacute;a &aacute;rabe de la poblaci&oacute;n ni siquiera fue mencionada: Balfour nunca se refiri&oacute; abiertamente al pueblo &aacute;rabe o palestino, que representaba el 94% de la poblaci&oacute;n, sino s&oacute;lo de manera indirecta a &ldquo;las comunidades no jud&iacute;as existentes en Palestina&rdquo;, a las que s&oacute;lo se les prometieron derechos civiles y religiosos, dejando de lado los pol&iacute;ticos. Exactamente como sucede hoy.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de la ret&oacute;rica religiosa del &ldquo;retorno&rdquo; de los jud&iacute;os a la tierra b&iacute;blica se escond&iacute;an razones econ&oacute;micas y estrat&eacute;gicas. Como afirma Khalidi, &ldquo;el Imperio brit&aacute;nico nunca actuaba por altruismo&rdquo;. Controlar Palestina serv&iacute;a a sus intereses geopol&iacute;ticos.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si el trauma se transmite, también se transmite la responsabilidad de quienes lo hicieron posible. Ningún Estado puede declararse inocente ante lo ocurrido en Palestina, y aún menos los occidentales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando las tropas brit&aacute;nicas conquistaron Jerusal&eacute;n a finales de 1917, los palestinos comprendieron que su tierra hab&iacute;a pasado de un dominio extranjero a otro.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de cuatrocientos a&ntilde;os de dominio otomano, no eran ni libres ni independientes: los brit&aacute;nicos simplemente sustituyeron a los turcos como nuevos colonizadores, mediante el Mandato brit&aacute;nico otorgado por la Sociedad de Naciones, que, en 1922, incorpor&oacute; la Declaraci&oacute;n Balfour. Khalidi defini&oacute; ese texto cuidadosamente redactado y elaborado como &ldquo;un arma apuntando directamente a la cabeza, una declaraci&oacute;n de guerra del Imperio brit&aacute;nico contra la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, la historia palestina ha estado marcada por una serie de negaciones que han alimentado una aut&eacute;ntica guerra contra su pueblo a lo largo de un siglo: la represi&oacute;n de los levantamientos de 1936-1939; el plan de partici&oacute;n de 1947, con la consiguiente limpieza &eacute;tnica del territorio sobre el que se formar&iacute;a el Estado de Israel; la ocupaci&oacute;n israel&iacute; tras la guerra de 1967; la invasi&oacute;n israel&iacute; del L&iacute;bano en 1982 (que tambi&eacute;n se dirigi&oacute; contra los refugiados palestinos en el pa&iacute;s); los Acuerdos de Oslo, y el bloqueo de Gaza desde 2007, que est&aacute; resultando ser una de las destrucciones m&aacute;s terribles de los tiempos modernos.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Si el trauma se transmite, tambi&eacute;n se transmite la responsabilidad de quienes lo hicieron posible. Ning&uacute;n Estado puede declararse inocente ante lo ocurrido en Palestina, y a&uacute;n menos los occidentales.
    </p><p class="article-text">
        Fue muy emotivo hablar de ello ante las m&aacute;s de doce mil personas que, en septiembre de 2025, llenaron el OVO Arena de Wembley en Londres. Hab&iacute;a algo profundamente simb&oacute;lico en estar all&iacute;, en la capital del &uacute;ltimo gran imperio colonial para hablar de la responsabilidad de Gran Breta&ntilde;a, que, en 1917, con la Declaraci&oacute;n Balfour, sembr&oacute; la primera semilla de esta cat&aacute;strofe.
    </p><p class="article-text">
        Ante un p&uacute;blico numeroso y entusiasta, en un escenario con escenograf&iacute;a de Malak Mattar &ndash;la maravillosa pintora de Gaza con quien he mantenido una estrecha relaci&oacute;n durante muchos a&ntilde;os y cuyas obras ilustran las portadas de Cuando el mundo duerme y tambi&eacute;n de este libro&ndash;, poder llamar a las cosas por su nombre fue una preciosa oportunidad.
    </p><p class="article-text">
        Porque a menudo tendemos a olvidarlo, pero Gran Breta&ntilde;a, hace poco m&aacute;s de cien a&ntilde;os, prometi&oacute; al movimiento sionista la creaci&oacute;n de un hogar nacional jud&iacute;o en Palestina, una tierra que no pertenec&iacute;a a los ingleses y que los ingleses no ten&iacute;an derecho a &ldquo;entregar&rdquo; a otros, del mismo modo que hoy no lo tienen los israel&iacute;es que se declaran dispuestos a dividir Gaza y a anexionarse Cisjordania. Y esto no significa negar el horror que sufri&oacute; el pueblo jud&iacute;o de Europa hace un siglo, ni la necesidad de protegerlo. Pero &iquest;por qu&eacute; esa protecci&oacute;n se produjo a expensas de otro pueblo que, hasta entonces, hab&iacute;a convivido pac&iacute;ficamente con los jud&iacute;os y no hab&iacute;a tenido nada que ver con el antisemitismo europeo?
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; comenz&oacute; el horror de hoy: en la segunda d&eacute;cada del siglo xx, cuando los brit&aacute;nicos traicionaron todas las promesas que hicieron al pueblo palestino.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El primer paso es dejar de llamar normalidad a lo que no lo es. Pero entonces surge un problema: una vez que ves, ya no puedes fingir que no pasa nada. Y a partir de ahí, además de liberarte, te sientes irremediablemente incómodo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cinco generaciones de confianza traicionada y sue&ntilde;os destrozados. Y fue necesario esperar una veintena de a&ntilde;os &ndash;el tiempo de una generaci&oacute;n&ndash; para que, en 1936, el pueblo palestino, humillado y despojado, decidiera rebelarse contra los brit&aacute;nicos. Levantaron la cabeza, se organizaron y declararon las primeras huelgas: la primera verdadera intifada palestina dur&oacute; tres largos a&ntilde;os, que los colonizadores brit&aacute;nicos reprimieron con brutalidad, lo que sent&oacute; las bases para el desastre que llegar&iacute;a despu&eacute;s, tal como cuenta con gran delicadeza la hermosa pel&iacute;cula Palestina 36. Un movimiento popular para apoyar su sue&ntilde;o de independencia y libertad, formado por grandes y peque&ntilde;os sacrificios.
    </p><p class="article-text">
        Y hoy, para apoyarlos, numerosas personas en todo el mundo hacen lo mismo: levantan la cabeza, luchan contra el sistema que permiti&oacute; el genocidio y desaf&iacute;an la creciente represi&oacute;n en todas partes. Muchos trabajadores renunciaron a sus salarios para ir a la huelga por Palestina; j&oacute;venes y mayores se manifestaron ante las embajadas; protestas y ocupaciones en las universidades y marchas espont&aacute;neas transformaron nuestras ciudades en lugares de solidaridad y resistencia; tambi&eacute;n brindaron apoyo a la Flotilla de Gaza, mientras el movimiento BDS (Boicot, Desinversi&oacute;n y Sanciones) ha seguido creciendo con fuerza y eficacia. Estas manifestaciones concretas son una herramienta vital para los palestinos y representan un cambio decisivo con respecto a la normalidad somnolienta que, a menudo, los gobiernos c&oacute;mplices pretenden mantener: como cuando, tras una emergencia &ndash;un terremoto o una avalancha&ndash;, la gente se une para trabajar conjuntamente. Desde Palestina, se ha sembrado la semilla de un proyecto colectivo. Nosotros, que no controlamos grandes capitales, algoritmos ni armas, vemos cada vez con mayor claridad que la humanidad tiene un enemigo com&uacute;n en ese sistema que sigue fomentando el genocidio del pueblo palestino y creando enormes desigualdades econ&oacute;micas y sociales. Las libertades fundamentales son la &uacute;ltima v&iacute;a pac&iacute;fica a la que podemos aspirar para contrarrestarlo.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Soñar con Palestina, sin embargo, significa soñar con la posibilidad –aún viva– de un orden internacional que no se fundamente en la fuerza, sino en la justicia, al igual que en su día hubo alguien que soñó con un mundo sin esclavitud, un mundo donde las mujeres pudieran votar, un mundo donde el trabajo infantil estuviera prohibido, un mundo donde las personas, fuese cual fuese su color de piel, pudieran usar los mismos baños o beber agua de la misma fuente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El primer paso es dejar de llamar normalidad a lo que no lo es. Pero entonces surge un problema: una vez que ves, ya no puedes fingir que no pasa nada. Y a partir de ah&iacute;, adem&aacute;s de liberarte, te sientes irremediablemente inc&oacute;modo.
    </p><p class="article-text">
        So&ntilde;ar significa permanecer, resistir, imaginar entre las ruinas y m&aacute;s all&aacute; de ellas. El sue&ntilde;o es tambi&eacute;n una llamada al otro, pero va dirigida ante todo a nosotros mismos: si no so&ntilde;amos con la liberaci&oacute;n de todos, traicionamos nuestra humanidad. Si los derechos se convierten en un monumento, dejan de ser un instrumento de lucha y se reducen a una instituci&oacute;n vac&iacute;a que s&oacute;lo sirve para legitimar el poder existente. So&ntilde;ar con Palestina, sin embargo, significa so&ntilde;ar con la posibilidad &ndash;a&uacute;n viva&ndash; de un orden internacional que no se fundamente en la fuerza, sino en la justicia, al igual que en su d&iacute;a hubo alguien que so&ntilde;&oacute; con un mundo sin esclavitud, un mundo donde las mujeres pudieran votar, un mundo donde el trabajo infantil estuviera prohibido, un mundo donde las personas, fuese cual fuese su color de piel, pudieran usar los mismos ba&ntilde;os o beber agua de la misma fuente.
    </p><p class="article-text">
        El sue&ntilde;o es una herida y una cura. La imaginaci&oacute;n ya es una forma de curaci&oacute;n, una medicina que mantiene al pueblo palestino en pie y lo fortalece. Palestina es el centro moral del siglo xxi: so&ntilde;ar con ella significa elegir la humanidad, precisamente cuando parece m&aacute;s dif&iacute;cil. Significa negarse a que el horror tenga la &uacute;ltima palabra, y que la civilizaci&oacute;n sea una tarea que cada uno de nosotros pueda hacer suya.
    </p><p class="article-text">
        Fatma Hassona no quer&iacute;a irse. La madre de Fatma, la madre de la madre de la madre de la madre de Fatma, que vio llegar a los primeros colonos a su tierra, no quer&iacute;a irse. Ella y sus hijos fueron expulsados de su hogar con unas pocas prendas de ropa y una llave, convencidos de que regresar&iacute;an en unos d&iacute;as; pero los palestinos a&uacute;n llevan esa llave consigo. La han pasado de madres a hijas durante setenta y siete a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Ni siquiera sus hijos se ir&aacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francesca Albanese]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/pesadilla-gaza-sueno-fatma-seguir-creyendo-humanidad-medio-horror_129_13600804.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Oct 2026 19:36:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la pesadilla de Gaza al sueño de Fatma: cómo podemos seguir creyendo en la humanidad en medio del horror]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gaza,Israel,Palestina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Andrea Abreu regresa tras el fenómeno de ‘Panza de burro’: “Cambió mi plan de vida, fue como meterme en una lavadora”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/andrea-abreu-regresa-fenomeno-panza-burro-cambio-plan-vida-meterme-lavadora_1_13596635.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/472beadf-f321-47ca-b85f-9f718380ed90_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153573.jpg" width="2362" height="1329" alt="Andrea Abreu regresa tras el fenómeno de ‘Panza de burro’: “Cambió mi plan de vida, fue como meterme en una lavadora”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora publica su nueva novela seis años después del éxito arrollador de su anterior obra. 'Pajaritos preñados' mantiene la esencia de su estilo y sus vínculos con su tierra</p><p class="subtitle">'Me acuerdo', la obra de Georges Perec que demuestra que 480 recuerdos bien elegidos valen más que una montaña de memorias virtuales
</p></div><p class="article-text">
        En<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/doce-libros-han-asaltado-estanterias-pesar-pandemia_1_6509653.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> 2020,</a> la editorial Barrett public&oacute; la primera novela de<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/andrea-abreu-escribir-canario-acto-politico-realidad-niega-cultura_1_6094030.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Andrea Abreu</a>, <em>Panza de burro</em>, un libro de apenas 200 p&aacute;ginas, editado por la ubicua Sabina Urraca y escrito en canario. De entrada, no ten&iacute;a las caracter&iacute;sticas propias de un superventas, pero, a veces, parece que los astros se alinean: este debut ya ha vendido unos 100.000 ejemplares, se ha traducido a decenas de idiomas y la escritora se ha convertido en una joven estrella. Ahora, tras los seis a&ntilde;os de recogimiento que siguieron al terremoto, regresa de la mano de Anagrama con <em>Pajaritos pre&ntilde;ados</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su nueva propuesta tampoco est&aacute; pensada para agradar en masa, al menos a primera vista. La novela tiene 504 p&aacute;ginas y supone una inmersi&oacute;n en el l&eacute;xico del norte de Tenerife, porque la lengua es una parte esencial de la historia. De hecho, el propio t&iacute;tulo ya es una declaraci&oacute;n de intenciones: es una expresi&oacute;n que se utiliza en la tierra de la escritora para definir a alguien que no tiene los pies en el suelo, que tiene la cabeza llena de ilusiones, de &lsquo;pajaritos pre&ntilde;ados&rsquo;. Ella la relaciona con su abuelo Pepe, una de las personas a las que dedica el libro, que era muy so&ntilde;ador y se larg&oacute; sin demasiadas explicaciones cuando ten&iacute;a ocho a&ntilde;os. &ldquo;Yo pasaba mucho tiempo con &eacute;l, que era chatarrero, porque mis padres trabajaban mucho. Que una persona a la que t&uacute; quieres pueda desaparecer de un d&iacute;a para el otro me dej&oacute; una gran pregunta y probablemente este libro naciera de esa interrogaci&oacute;n&rdquo;, dice Abreu.
    </p><p class="article-text">
        Ella misma ve&iacute;a pajaritos pre&ntilde;ados en su mente, pod&iacute;a visualizar a las aves embarazadas y le parec&iacute;a algo &ldquo;superlindo&rdquo;. Pero se obligaba a callar esos pensamientos para que no la acusaran de fantasiosa: &ldquo;Siempre he sentido que mi forma de comprender el mundo era perif&eacute;rica, no era como la de las personas que yo frecuentaba&rdquo;. Esta cualidad personal la hace sentirse identificada con su abuelo, que est&aacute; presente en la novela a trav&eacute;s del personaje el Tiznado, un chatarrero con mucha imaginaci&oacute;n. La escritora coge &ndash;como, en mayor o menor medida, todos los novelistas&ndash;, trazas de su realidad y juega con ellas hasta que se convierten en un libro.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c55268e1-accc-4ec5-9552-36693ef335c4_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Yo misma he visto la potencia narrativa brutal que tienen las historias que mi familia me ha contado&rdquo;, explica, &ldquo;aunque <em>Pajaritos pre&ntilde;ados</em> es pura ficci&oacute;n, mucho m&aacute;s que <em>Panza de burro</em>&rdquo;. Adem&aacute;s, trabajar sobre esos elementos hasta convertirlos en otra cosa le ayuda a darles credibilidad. &ldquo;La ficci&oacute;n me ayuda a bajarle un grado para que sea m&aacute;s veros&iacute;mil porque, a veces, la realidad es tan caricaturesca, tan exacerbada, tan exagerada, tan brutal, que parece mentira&rdquo;, desarrolla. Abreu volvi&oacute; a ver a su abuelo diez a&ntilde;os despu&eacute;s, pero, por supuesto, no fue como ella esperaba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La autora ya hab&iacute;a ejercitado la tarea de recopilar palabras propias del norte de Tenerife en su t&iacute;tulo anterior, pero en este el esfuerzo es m&aacute;s patente. Este impulso &lsquo;detectivesco&rsquo; responde a la erosi&oacute;n del l&eacute;xico de su tierra que sucede desde hace ya algunos a&ntilde;os. &ldquo;Ya estaba propiciado por la violencia colonial en s&iacute; misma que vivimos en Canarias, pero siento que la hiperturistificaci&oacute;n, la velocidad de los tiempos, el tardocapitalismo y la normalizaci&oacute;n de las tendencias fascistas actuales han hecho que dejemos cada vez m&aacute;s palabras por el camino&rdquo;, declara. El l&eacute;xico que hab&iacute;a escuchado a su alrededor mientras crec&iacute;a desaparece cuando muere una persona y, as&iacute;, de forma progresiva, se extingue la lengua que hablaban. Abreu se sent&iacute;a en deuda con las generaciones pasadas y se puso como objetivo recuperar esos t&eacute;rminos.
    </p><p class="article-text">
        La lengua sirve para explicar la memoria de un territorio. Y en la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica se conoce poco la historia de este archipi&eacute;lago, pese a que sea un destino vacacional muy apreciado. &ldquo;Me atrever&iacute;a a decir que incluso dentro de Canarias tampoco hay demasiada conciencia [de nuestra historia]. La estamos retomando ahora muchos grupos de personas, pero siento que es una amnesia que se nos ha inducido repetidamente y por ciclos vamos como recordando. Sucedi&oacute; en los a&ntilde;os 70, por ejemplo&rdquo;, apunta.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La hiperturistificación, la velocidad de los tiempos, el tardocapitalismo y la normalización de las tendencias fascistas actuales han hecho que dejemos cada vez más palabras por el camino</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Andrea Abreu</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por supuesto, al utilizar palabras propias del norte de Tenerife fuera de sus fronteras sol&iacute;a recibir como respuesta inicial un &ldquo;&iquest;qu&eacute;?&rdquo; algunas veces antip&aacute;tico. En algunos contextos se pueden ridiculizar los t&eacute;rminos que se escapan del espa&ntilde;ol normativo, como si fuesen fruto de incultura. &ldquo;Alguna vez he dicho &lsquo;en comparancia&rsquo; en lugar de &lsquo;en comparaci&oacute;n&rsquo; como se dice en la pen&iacute;nsula y me han corregido&rdquo;, recuerda la autora. Esto hizo que se avergonzara de su propia lengua hasta que busc&oacute; en el diccionario canario y vio que &lsquo;en comparancia&rsquo; estaba recogida, as&iacute; que cambi&oacute; de actitud. &ldquo;Me pareci&oacute; curioso que palabras que son riqueza, que son diferentes formas de nombrar lo mismo, se vivan como ignorancia cuando es lo contrario, cuantas m&aacute;s palabras para nombrar algo m&aacute;s riqueza &iquest;no?&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Algunos vocablos le llegaron de personas cercanas como, por ejemplo, su amiga Liliana Ramos Mart&iacute;n, que es la autora de la foto de la portada. Ella es de La Matanza, un pueblo diferente al de la escritora, pero con el que comparte &ldquo;mucha idiosincrasia&rdquo;. Pero, adem&aacute;s de aprender nuevos t&eacute;rminos, en este proceso ha recuperado algunos que permanec&iacute;an latentes en su memoria. Por ejemplo, &lsquo;enzapado&rsquo;, que se dice cuando una persona est&aacute; muy roja por fiebre o &lsquo;aquellar&rsquo;, un verbo comod&iacute;n que se utiliza para casi todo. &ldquo;Dices &lsquo;aqu&eacute;llame la loza&rsquo; o &lsquo;aqu&eacute;llame tal cosa&rsquo;. Lo usaba mucho de peque&ntilde;a&rdquo;, rememora Abreu.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Correr la cortina</strong></h2><p class="article-text">
        Andrea Abreu no se esperaba para nada el &eacute;xito de <em>Panza de Burro</em>. Cuando le dijeron que iba a salir la segunda edici&oacute;n le dio la risa, pero el terremoto solo acababa de empezar. Entrevistas, presentaciones, participaci&oacute;n en coloquios, encuentros con los lectores&hellip; Las giras de promoci&oacute;n literaria cada vez se parecen m&aacute;s a los tours de los m&uacute;sicos y no todos los escritores lo llevan tan bien como otros. Esa actividad supone estar tiempo fuera de casa y llevar un ritmo de vida ajetreado: la cotidianidad conocida desaparece y se convierte en otra cosa, aunque sea por tiempo limitado. El ritmo de la industria hace que un supuesto bombazo editorial se haya olvidado tres meses despu&eacute;s, pero ese periodo de visibilizaci&oacute;n es intenso.
    </p><p class="article-text">
        La escritora forma parte del grupo de novelistas a los que el &eacute;xito y sus consecuencias los dejan del rev&eacute;s. Ella viv&iacute;a en Madrid y su idea era volver a Tenerife y trabajar en una tienda porque no ve&iacute;a posible dedicarse al periodismo, que era lo que quer&iacute;a. &ldquo;Pero sali&oacute; la novela y tuve que cambiar el plan de vida, porque para m&iacute; fue como meterme en una lavadora y no tuve conciencia hasta que termin&oacute; el lavado, que fue de a&ntilde;os&rdquo;, comenta. El que haya tardado poco m&aacute;s de un lustro en reaparecer en el panorama literario se debe a varias razones, aunque cree que &ldquo;cada d&iacute;a dar&iacute;a una respuesta diferente a esta pregunta&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo di todo en &#039;Pajaritos preñados&#039;, puse todas mis herramientas narrativas. Al igual que con &#039;Panza de burro&#039;, quiero parar, tomar distancia y ver qué es lo que quiero hacer verdaderamente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Andrea Abreu</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Primero, precisaba de tiempo para escribir medio millar de p&aacute;ginas, que se dice pronto. Segundo, necesitaba tener una intimidad y privacidad que no sent&iacute;a cuando estaba expuesta en redes sociales o en p&uacute;blico. Y tercero, porque su salud mental requer&iacute;a cuidados, ya que la ten&iacute;a &ldquo;muy desmejorada&rdquo;. &ldquo;Se me juntaron muchas, muchas cosas a la vez. Mi sensibilidad neurodivergente me dificulta mucho estar tan sobreestimulada&rdquo;, considera. Solo tiene WhatsApp y YouTube y afirma que ya le afectan bastante al &aacute;nimo, as&iacute; que las que implican exponerse a un p&uacute;blico masivo quiz&aacute; sean demasiado para ella. &ldquo;Aparte yo ten&iacute;a un trastorno de la conducta alimentaria y mi psic&oacute;loga me sugiri&oacute; que me fuera una temporada de las redes para poder empezar a recuperarme&rdquo;, indica.
    </p><p class="article-text">
        De momento, ha notado que le resultaba un &ldquo;90% m&aacute;s sencillo&rdquo; realizar sus gestiones psicol&oacute;gicas. Con ayuda de su terapeuta ha calmado la ansiedad por no &lsquo;estar presente&rsquo; y ahora coquetea con la idea de abrir Instagram &ldquo;un ratito&rdquo; y volver a cerrarlo. &ldquo;No quiero tener una relaci&oacute;n de todo o nada, de pureza. Me quiero permitir esa flexibilidad y poder cambiar de opini&oacute;n&rdquo;, expresa. Ella es consciente de que no tener redes cuando se es una persona que se dedica a la cultura, a d&iacute;a de hoy &ldquo;es una cuesti&oacute;n de privilegio&rdquo;. Pero, al mismo tiempo, considera que si fuese &ldquo;vendedora de ropa interior, que es lo que era antes de escribir la novela&rdquo; tampoco las tendr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Ahora vuelve a estar en plena vor&aacute;gine de promoci&oacute;n, aunque desde la posici&oacute;n de la autora de &eacute;xito que presenta su segunda novela. Algunos escritores temen ese momento, porque ya existen expectativas sobre su trabajo, hay material previo con el que comparar. En general, ella tiene buena relaci&oacute;n con los integrantes del &aacute;mbito literario, sobre todo con los de su generaci&oacute;n, est&aacute; arropada. Pero recuerda una an&eacute;cdota con una autora m&aacute;s veterana, que se le qued&oacute; marcada. &ldquo;En un festival, donde justamente lo estaba pasando fatal por tener que hablar en p&uacute;blico, me encontr&eacute; con Sara Mesa. Tuvimos una conversaci&oacute;n muy linda, medio fugaz, me dijo algo como que volviese a lo privado. Fue en un momento en el que yo estaba ya en un punto de inflexi&oacute;n y que una persona a la que admiro tanto que me dijera eso me ayud&oacute; much&iacute;simo. Eso se lo agradezco mucho, por ejemplo&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Por el momento, no tiene pensado nada m&aacute;s all&aacute; que terminar de presentar este &uacute;ltimo t&iacute;tulo y darse un tiempo para relajarse. &ldquo;Lo di todo en <em>Pajaritos pre&ntilde;ados</em>, no qued&oacute; nada de m&iacute;, puse todas mis herramientas narrativas, us&eacute; toda la artiller&iacute;a pesada. Al igual que con <em>Panza de burro</em>, quiero parar, tomar distancia y ver qu&eacute; es lo que quiero hacer verdaderamente&rdquo;. Abreu considera que escribir un libro es una acci&oacute;n que requiere mucho compromiso y teme enrolarse en un proyecto que despu&eacute;s no sea sostenible para ella. &ldquo;Soy muy obsesiva y si me meto en una idea lo hago <em>a full</em>&rdquo;, concluye. Las 504 p&aacute;ginas de su &uacute;ltimo trabajo lo atestiguan.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/andrea-abreu-regresa-fenomeno-panza-burro-cambio-plan-vida-meterme-lavadora_1_13596635.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Oct 2026 19:54:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Andrea Abreu regresa tras el fenómeno de ‘Panza de burro’: “Cambió mi plan de vida, fue como meterme en una lavadora”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Novela,Islas Canarias,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rufián, contra los fachas y la izquierda que no sabe combatirlos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/rufian-fachas-izquierda-no-combatirlos_1_13594410.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e62a7f23-bdca-44f6-9ae4-4b951f54c1ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x589y546.jpg" width="1200" height="675" alt="Rufián, contra los fachas y la izquierda que no sabe combatirlos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El candidato de ERC reflexiona sobre la extrema derecha, los errores de la izquierda y las contradicciones del independentismo en un libro que encantará a sus fans y no sorprenderá a sus detractores</p><p class="subtitle">El 'boletín del director' - El éxito de Irene Montero y Gabriel Rufián</p></div><p class="article-text">
        Si hay algo que se le da bien a Gabriel Rufi&aacute;n es lanzar frases contundentes. Cortas y cortantes. Sea en las redes, en la tribuna del Congreso, interpelando en una comisi&oacute;n parlamentaria o troleando a Vito Quiles. Ahora, con el orden que permite un libro, y con datos y citas, las resume y ampl&iacute;a. El t&iacute;tulo es fiel al estilo del candidato de ERC:<a href="https://www.abacus.coop/es/como-ganar-a-los-fachas/1618729.31.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.abacus.coop/es/como-ganar-a-los-fachas/1618729.31.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>C&oacute;mo ganar a los fachas (Leer antes de votar)</em></a>, editado por Ara Llibres.
    </p><p class="article-text">
        Rufi&aacute;n supera el m&eacute;todo Loquillo, el de colocar un titular en cada respuesta. En este caso, en cada p&aacute;rrafo. Empezando por la dedicatoria, puesto que se dirige a todos los votantes, ya sea a los que denomina fachas, a los de izquierdas o a los que no saben qu&eacute; son. A todos ellos no les ofrece pureza, sino respuestas (otra de sus sentencias a modo de eslogan).
    </p><p class="article-text">
        El libro lo ha escrito &eacute;l y se nota. No solo porque la editorial lo confirme, sino porque en algunos momentos casi se le puede escuchar. El arranque es uno de ellos: &ldquo;Yo vengo de la mierda. A m&iacute; me dijeron muchas veces que ad&oacute;nde cre&iacute;a que iba y que yo no pod&iacute;a. A m&iacute; nadie me esperaba aqu&iacute;&rdquo;. Esta &uacute;ltima frase est&aacute; destacada en negrita. Hay m&aacute;s as&iacute;, para lectores perezosos o por si no queda claro qu&eacute; es lo que Rufi&aacute;n quiere subrayar.
    </p><p class="article-text">
        De todos los enunciados-tuit del inicio hay uno en el que el portavoz de ERC reconoce que fue un &ldquo;cabr&oacute;n&rdquo; con Joan Tard&agrave;, el dirigente republicano que m&aacute;s le ense&ntilde;&oacute; en el Congreso y que mejor le ha defendido fuera y dentro del partido. &ldquo;Fui ego&iacute;sta y soberbio. Me aguant&oacute; cosas inaguantables. Porque yo no sab&iacute;a nada y me cre&iacute;a que s&iacute;; &eacute;l, en cambio, lo sab&iacute;a todo y no lo dec&iacute;a&rdquo;. Ese comportamiento lo circunscribe a sus inicios, aunque para varios de sus compa&ntilde;eros en el grupo parlamentario no sea un pasado tan lejano. A Tard&agrave; lo define como una de las tres mejores personas que ha conocido en su vida. Se podr&iacute;an discutir algunas de las opiniones que incluye en el libro. Pero que Tard&agrave; es una buena persona es algo irrebatible.
    </p><p class="article-text">
        En el dec&aacute;logo de intenciones que formula, se&ntilde;ala que &ldquo;ni un pol&iacute;tico gana elecciones solo con talento ni un partido las gana sin &eacute;l&rdquo;. Aprovecha para arremeter contra los aparatos de los partidos como si lo analizase desde una columna, como si ser el hombre fuerte de ERC en Madrid y llevar una d&eacute;cada de diputado fuese un papel secundario. Y prosigue, como quien no quiere la cosa, para llevar el agua al molino que le conviene: &ldquo;Los aparatos de los partidos deben entender que el carisma y los activos electorales son algo que tenemos que cuidar y potenciar [...] Quien pone la cara debe tener medios y mando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A Rufi&aacute;n le iban detr&aacute;s distintas editoriales porque sab&iacute;an que este libro se vender&iacute;a solo. Pero, adem&aacute;s, ha tenido la suerte de que Pedro S&aacute;nchez adelantase las elecciones y que el debate sobre la estrategia de las izquierdas haya vuelto a dar titulares y titulares, aunque no tantas buenas noticias para sus votantes.
    </p><p class="article-text">
        Rufi&aacute;n despliega el cat&aacute;logo de reflexiones, que viste como propuestas, para ese frente entre las izquierdas soberanistas y la izquierda espa&ntilde;ola que no ha fructificado. Incluye uno de sus <em>hits</em>, el de que la gente pasar&aacute; por encima de los partidos, y un diagn&oacute;stico que se ha demostrado bastante atinado: las izquierdas espa&ntilde;olas son el problema. Podr&iacute;a a&ntilde;adirse que presentar la alianza entre ERC y Podemos en plena negociaci&oacute;n con el resto tampoco ayud&oacute;, pero eso dar&iacute;a para otro cap&iacute;tulo.
    </p><p class="article-text">
        El jefe de filas de los republicanos en Madrid es de los pol&iacute;ticos que m&aacute;s pronto entendi&oacute; la importancia de las redes. Como elemento de promoci&oacute;n, la editorial destaca que tiene un mill&oacute;n de seguidores en X y &ldquo;ya no se sabe ni cu&aacute;ntos en TikTok&rdquo;. Por eso el cap&iacute;tulo que dedica al poder digital es especialmente interesante. M&aacute;s all&aacute; de empezarlo con Ortega y Gasset (qu&eacute; ser&iacute;a de los libros de pol&iacute;ticos si no incluyesen como m&iacute;nimo una cita orteguiana), en el diagn&oacute;stico la clava: &ldquo;Antes se hac&iacute;a pol&iacute;tica para los medios. Ahora se hace pol&iacute;tica para las redes&rdquo;. No lo dice como queja, &eacute;l es quien mejor ha sabido hacer esa transformaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Su lamento es que la izquierda no lo tenga igual de claro. &ldquo;La izquierda debe entender que sin poder digital es como una gacela herida en medio de la sabana: comida para las hienas. El fascismo vende en la red mucha de su mercader&iacute;a impunemente gracias a dos de los mantras m&aacute;s tramposos de la izquierda: &lsquo;No compremos su marco&rsquo; y &lsquo;No les contestemos, que les hacemos grandes&rsquo;&rdquo;. Rufi&aacute;n defiende que esa actitud es un error y, adem&aacute;s, oculta mucha cobard&iacute;a. Su tesis es que el bucle de &ldquo;la desinformaci&oacute;n fascista&rdquo; es infinito y, por tanto, hay que darles la batalla en su campo, en las redes, y disputarles ese poder digital.
    </p><p class="article-text">
        Aunque es evidente que el libro no est&aacute; escrito para el lector catal&aacute;n, tiene un cap&iacute;tulo dedicado a Catalunya. Empieza diciendo que quiere hacer autocr&iacute;tica, aunque no la hace a nivel personal por los errores que haya podido cometer, sino en nombre del independentismo. Por haber repartido carnets de pureza y de buen catal&aacute;n durante muchos a&ntilde;os. Insiste en que este movimiento necesita obtener m&aacute;s apoyos y alerta de que &ldquo;con &eacute;pica y con banderas no se le da una casa a nadie, no se lucha contra la precariedad o no se bajan los precios&rdquo;. &ldquo;Y tratando a la gente como si fueran ni&ntilde;os en un parque de bolas a la espera del pastel de cumplea&ntilde;os, tampoco&rdquo;. Ha pasado tiempo, pero ley&eacute;ndolo es imposible no asociar ese pastel a la declaraci&oacute;n de independencia, que dur&oacute; lo que tardan en apagarse unas velas de cumplea&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En una acusaci&oacute;n gen&eacute;rica y que tambi&eacute;n es una de sus preferidas, el republicano insiste en que &ldquo;el 90% de los medios de comunicaci&oacute;n catalanes le compra toda la mercanc&iacute;a a Converg&egrave;ncia&rdquo;. Y que los medios lo hacen porque se vive mejor callando y comprando que criticando las votaciones de Junts con PP y Vox. En este cap&iacute;tulo la cita que le hubiese encajado mejor ser&iacute;a la de Campoamor, porque igual su visi&oacute;n se explica por la distancia y el cristal con que la mira.
    </p><p class="article-text">
        A Junts le dedica unos cuantos dardos y le pide que deje de imitar a la l&iacute;der de Alian&ccedil;a Catalana, Silvia Orriols, para volver a Jordi Pujol. Qui&eacute;n iba a decir que hasta Rufi&aacute;n se apuntar&iacute;a a la moda de reivindicar al fundador de Converg&egrave;ncia. De paso, acusa a ERC de tener una relaci&oacute;n freudiana de amor/odio basada en el miedo hacia el mundo posconvergente.
    </p><p class="article-text">
        El arranque y el ep&iacute;logo son lo mejor del libro, un Rufi&aacute;n en estado puro. El final pretende ser una carta a un votante de barrio de Vox y/o de Alian&ccedil;a Catalana. Hay que reconocer que la contundencia de sus argumentos, una mezcla de emotividad y datos bien escogidos, podr&iacute;a lograr su objetivo, y es que alg&uacute;n lector que est&eacute; dispuesto a apoyar a la extrema derecha se lo repiense. De las muchas frases ingeniosas que le dedica al partido de Abascal, hay una definici&oacute;n que los retrata a la perfecci&oacute;n: &ldquo;Vox es el ectoplasma pol&iacute;tico del falangismo, franquismo, terraplanismo y cu&ntilde;adismo social&rdquo;. Aunque la m&aacute;s ocurrente es la de que Vox es el partido del cuarto cubata.
    </p><p class="article-text">
        A los fans de Rufi&aacute;n, este libro no les defraudar&aacute;. Al resto, no les sorprender&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        ** <em>Como ganar a los fachas</em> <em>(Leer antes de votar) </em>llega a las librer&iacute;as el martes 20.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Neus Tomàs]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/rufian-fachas-izquierda-no-combatirlos_1_13594410.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Oct 2026 06:00:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Gabriel Rufián,ERC - Esquerra Republicana de Catalunya,Vox,Izquierda,Independentismo,Elecciones Generales 2026]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Me acuerdo', la obra de Georges Perec que demuestra que 480 recuerdos bien elegidos valen más que una montaña de memorias virtuales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/acuerdo-obra-georges-perec-demuestra-480-recuerdos-elegidos-valen-montana-memorias-virtuales_1_13591336.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/472b1632-e78f-496d-a9a5-10155799c3fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153464.jpg" width="1024" height="576" alt="&#039;Me acuerdo&#039;, la obra de Georges Perec que demuestra que 480 recuerdos bien elegidos valen más que una montaña de memorias virtuales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La editorial Impedimenta recupera el icónico libro del escritor francés en una nueva edición y traducción a cargo de Eduardo Berti</p><p class="subtitle">Sally Rooney retira sus novelas de las librerías de Reino Unido por la persecución a su apoyo a Palestine Action
</p></div><p class="article-text">
        Hay pocos escritores, y creadores en general, que merezcan tanto el adjetivo &ldquo;original&rdquo; como &eacute;l: <a href="https://www.eldiario.es/ultima-llamada/bombillas-iniciativas-legislativas-populares-vivienda_132_3541367.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Georges Perec</a> (Par&iacute;s, 1936-Ivry-sur-Seine, 1982), autor de novelas, ensayos, teatro, poemas, guiones y art&iacute;culos, adem&aacute;s de miembro del grupo de experimentaci&oacute;n literaria <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/traduce-novela-intraducible-precisa-inclinacion-aventura-leerla-pasas-grande_1_12532049.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Oulipo</a>. Fue un literato todoterreno, &uacute;nico y prol&iacute;fico. Se le suele denominar un autor &ldquo;de culto&rdquo;, pero lo cierto es que su obra se ha le&iacute;do en amplitud y hasta ha creado escuela. Al menos, con algunos de sus t&iacute;tulos. Entre ellos, <em>Lugares</em>, por el que su traductor Pablo Mart&iacute;n S&aacute;nchez acaba de ser galardonado con el Premio Nacional a la Mejor Traducci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de la f&eacute;rtil trayectoria de Perec, el a&ntilde;o 1978 supuso un hito al ver la luz dos de sus libros m&aacute;s emblem&aacute;ticos: por un lado, la monumental <em>La vida instrucciones de uso</em> (Premio M&eacute;dicis), considerada por muchos su obra maestra, una indagaci&oacute;n en la memoria con una estructura organizada en torno a un edificio parisino y las historias de sus inquilinos a lo largo de m&aacute;s de un siglo; por el otro, la breve <em>Me acuerdo</em>, un texto de apariencia simple que muchos han imitado, aunque no siempre con la misma gracia.
    </p><p class="article-text">
        Ese <em>Me acuerdo</em> ha vuelto este a&ntilde;o a las librer&iacute;as de la mano de Impedimenta, con una nueva edici&oacute;n y traducci&oacute;n de Eduardo Berti, autor de la casa y 'oulipiano' como Perec. Su contenido es de sobra conocido: una enumeraci&oacute;n de recuerdos, de lo m&aacute;s trivial a lo profundo, expuestos en frases sencillas y sin voluntad de conformar un relato con ellos. Recuerda a personas, noticias, modas, lugares, obras, medios de transporte y an&eacute;cdotas variopintas. Todo parte de lo &iacute;ntimo, de las vivencias de su infancia y juventud, pero, como sin querer, conforma la radiograf&iacute;a de una generaci&oacute;n, de un mundo perdido.
    </p><p class="article-text">
        El texto tiene m&aacute;s elaboraci&oacute;n detr&aacute;s de lo que su presentaci&oacute;n puede dar a entender: el autor le dedic&oacute; varios a&ntilde;os, durante los que trabajaba como bibliotecario y, por lo tanto, ten&iacute;a acceso a documentos que fueron su particular magdalena de Proust y despertaron esa sucesi&oacute;n de recuerdos. Los fue apuntando al tiempo que avanzaba en su ya citada obra magna, que por aquel entonces le ocupaba la mayor parte del tiempo.
    </p><h2 class="article-text">La memoria y c&oacute;mo fijamos (o no) los recuerdos</h2><p class="article-text">
        Le&iacute;da hoy, <em>Me acuerdo</em> aporta algo m&aacute;s que el conocimiento de una &eacute;poca y un lugar determinados, o que el descubrimiento de un m&eacute;todo narrativo singular. En general, provoca una reflexi&oacute;n en torno a la memoria y el modo en el que fijamos (o no) los recuerdos, en un momento en el que todo parece almacenarse (que no es sin&oacute;nimo de <em>recordar</em>) en una nube. La nube es el espacio de Internet donde se guardan archivos y datos, pero tambi&eacute;n ese agregado de part&iacute;culas que impide ver con claridad, que nos &ldquo;emborrona&rdquo; la vista; y ahora no nos faltan est&iacute;mulos que act&uacute;an como niebla t&oacute;xica.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/71b85a8e-cec6-4434-bd79-add285a9a3fb_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Sin embargo, no basta con comparar el presente hiperconectado del siglo XXI con la sociedad anal&oacute;gica en la que vivi&oacute; Perec para entender las claves de su proyecto. De entrada, hay que tener en cuenta que toda su obra, desde sus comienzos, est&aacute; marcada por la memoria de la <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/libro-silencio-muerte-rescata-historia-aprendiz-empresario-nazi-hernani_1_13542869.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Segunda Guerra Mundial</a>: sus padres, polacos jud&iacute;os emigrados a Francia en los a&ntilde;os veinte, murieron durante la contienda. Perec creci&oacute; con sus t&iacute;os, y no olvid&oacute;, aunque tampoco se dej&oacute; llevar por la desesperanza.
    </p><p class="article-text">
        Ya se ha dicho: en sus recuerdos cabe lo grave, pero tambi&eacute;n lo ligero, lo anecd&oacute;tico. Porque la vida es as&iacute;, en la vida hay de todo. Lo recopilado, adem&aacute;s, ha pasado por un filtro: frente a la acumulaci&oacute;n a la que se tiende hoy, Perec selecciona 480 recuerdos, que pueden parecer muchos al ver la cifra, pero, comparados con el <em>scroll</em> infinito y la cadena de enlaces de la red, constituyen una cantidad cerrada e incluso manejable.
    </p><p class="article-text">
        El eclecticismo de su selecci&oacute;n funciona como un juego: el prop&oacute;sito no es narrar una autobiograf&iacute;a a la antigua usanza, centr&aacute;ndose en los hechos relevantes, sino plantear algo distinto, una travesura con cierto fondo (no en vano algunos elementos son eso mismo, juegos: &ldquo;444, Me acuerdo del yoy&oacute;&rdquo;). El tipo de detalles que a menudo se pasa por alto en las memorias tradicionales, por tacharse de trivial o superfluo. No obstante, estas curiosidades desencadenan a su vez el reconocimiento de los lectores, c&oacute;mplices del autor en su aventura por los meandros del pasado.
    </p><p class="article-text">
        Un pasado que se reconstruye sin nostalgia, porque, como analiza Eduardo Berti en el pr&oacute;logo, &ldquo;lo que Perec propone con <em>Me acuerdo</em> es arrancarnos del intimismo narcisista y del goce aut&aacute;rquico. <em>Me acuerdo</em> no dice que &lsquo;antes era mejor&rsquo;, dice que antes era antes, y la lista restablece el orden en el desorden&rdquo;. A Perec, como a los de su generaci&oacute;n, no se le hubiera ocurrido idealizar el pasado, por mucho que fuera el universo de su ni&ntilde;ez. Y, tambi&eacute;n como los de su generaci&oacute;n, estaba curtido en el compromiso con la memoria hist&oacute;rica, con las v&iacute;ctimas; es decir, con el otro, con los derrotados de la guerra, con los expulsados de la sociedad, con los seres marginales como &eacute;l mismo fue alguna vez.
    </p><h2 class="article-text">El precio de tenerlo todo al alcance</h2><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; nos dice todo esto hoy? Tenemos tan al alcance la herramienta de &ldquo;guardar&rdquo; que almacenamos fotograf&iacute;as, art&iacute;culos, canciones y notas varias por doquier. La lista &mdash;o <em>las</em> listas&mdash; de tareas, compras, deseos, prop&oacute;sitos se vuelven interminables. No es culpa del individuo: el ritmo de productividad del tardocapitalismo, tanto en bienes materiales como en contenidos digitales, hace imposible su asimilaci&oacute;n. La experiencia se vuelve superficial, fragmentada y dispersa; saltamos de una p&aacute;gina a otra, leemos los titulares, escuchamos un audio acelerado, a&ntilde;adimos libros por leer, opinamos sin saber.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/b6ca816a-8f70-4762-b9df-87418009b3db_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Esa sensaci&oacute;n de tenerlo todo al alcance se vuelve en nuestra contra; en la pr&aacute;ctica, es tan apabullante que obnubila, paraliza. No, no nos convertiremos en el superh&eacute;roe que es capaz de abarcarlo todo, en el artista que crea la obra <em>total</em>. En esa renuncia, leer <em>Me acuerdo</em> puede ser una v&aacute;lvula de esperanza. Porque recuerda el poder de lo acotado: mejor apuntar 480 (o diez, o mil) que mirar de reojo el infinito de la nube. Tambi&eacute;n recuerda el atractivo de la heterogeneidad: no todo tiene que ser lo m&aacute;s elevado; no todos los libros tienen que ser <em>La vida instrucciones de uso</em>.
    </p><p class="article-text">
        Y, claro, es asimismo una invitaci&oacute;n a la risa, a tomarse menos en serio a uno mismo; listar recuerdos no tiene por qu&eacute; ser un ejercicio de nostalgia funesta, esa nostalgia que hoy trata de despertar fantasmas peligrosos. Tampoco es un mero diario personal, una mirada al ombligo: los nombres, las pel&iacute;culas y todo lo dem&aacute;s que se recopila se eleva a conciencia de la vivencia particular para enfatizar los v&iacute;nculos que nos unen, que dan sost&eacute;n a cada sociedad, cada cultura, cada &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, cuando cada vez hay m&aacute;s gente que recupera costumbres anal&oacute;gicas, como escribir cartas, llevar un diario personal o utilizar un tel&eacute;fono sin conexi&oacute;n a Internet, este libro de Perec puede tomarse como inspiraci&oacute;n: no fue su obra cumbre, pero ha permanecido, ha inspirado, sigue siendo simp&aacute;tica. Y todo comenz&oacute; como unas frases que el autor iba apuntando en ratos sueltos. Hay algo claro: mejor tomar notas &mdash;escuchar <em>una</em> canci&oacute;n, ver <em>una</em> pel&iacute;cula, leer <em>un</em> libro, responder <em>un</em> correo&mdash; y asumir las limitaciones humanas que dejar el abismo para un ma&ntilde;ana en el que no, no seremos mejores. En cambio, en ese ma&ntilde;ana agradeceremos haber dejado algo hecho, fijado en algo m&aacute;s s&oacute;lido que una nube; aunque solo sean unas frases escritas de nuestro pu&ntilde;o y letra, en un cuaderno.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/acuerdo-obra-georges-perec-demuestra-480-recuerdos-elegidos-valen-montana-memorias-virtuales_1_13591336.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Oct 2026 19:47:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Me acuerdo', la obra de Georges Perec que demuestra que 480 recuerdos bien elegidos valen más que una montaña de memorias virtuales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Escritores,Segunda Guerra Mundial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Han Kang, una premio Nobel que reflexiona sobre su escritura y la forma de cultivar su jardín]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/han-kang-premio-nobel-reflexiona-escritura-forma-cultivar-jardin_1_13592377.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc38a761-3dff-4ff8-abdc-e5fc799affdc_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153477.jpg" width="7561" height="4253" alt="Han Kang, una premio Nobel que reflexiona sobre su escritura y la forma de cultivar su jardín"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora surcoreana publica ‘La luz y el hilo’, un compendio de textos de no ficción en los que aborda las preguntas que alimentan su literatura y un diario de jardinería en el que cultivar la tierra se convierte en otra forma de explorar la vida</p><p class="subtitle">Han Kang utiliza la violencia de la tinta y la sangre contra el trauma</p></div><p class="article-text">
        Cuando en 2024 recibi&oacute; el Premio Nobel de Literatura, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/leer-han-kang-mane-sangre-nieve-ultima-premio-nobel-llega-librerias_1_11924364.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Han Kang</a> (Guangju, 1970) se convirti&oacute; en una de las galardonadas m&aacute;s enigm&aacute;ticas del panorama literario. No solo porque por aquel entonces apenas se hab&iacute;an traducido unos pocos libros suyos; tampoco por la distancia sociocultural entre su pa&iacute;s, Corea del Sur, y Occidente. Se trataba de una barrera mucho m&aacute;s &iacute;ntima: Han Kang no es una autora que se prodigue en entrevistas ni apariciones p&uacute;blicas, ni suele hablar de s&iacute; misma (al menos de forma abierta) en su obra.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay que tener en cuenta que el reconocimiento internacional le lleg&oacute;, m&aacute;s que tarde, a destiempo: hab&iacute;a publicado <em>La vegetariana</em>, su gran &eacute;xito, en 2007, pero no fue hasta casi diez a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en 2016, cuando la traducci&oacute;n al ingl&eacute;s obtuvo el Premio Booker Internacional, que propici&oacute; numerosas traducciones alrededor del globo. Ella ya se encontraba en otro punto de su carrera y de su vida cuando el p&uacute;blico &mdash;el extranjero, pero tambi&eacute;n el coreano, porque durante un tiempo no cont&oacute; con el benepl&aacute;cito de sus compatriotas&mdash; descubri&oacute; con fascinaci&oacute;n aquella demostraci&oacute;n de genio de su juventud.
    </p><p class="article-text">
        Sea como sea, lo cierto es que la imagen de Han Kang se limitaba a esa maravilla de la narraci&oacute;n experimental estremecedora que es <em>La vegetariana</em>, y a aproximaciones a las consecuencias de los traumas pol&iacute;ticos en t&iacute;tulos como <em>Actos humanos</em> (2014). Una narrativa, por lo tanto, marcada por la violencia humana en sus m&uacute;ltiples encarnaciones, con la excepci&oacute;n, quiz&aacute;, de <em>Blanco</em> (2016), un texto breve y po&eacute;tico, m&aacute;s personal, en el que enlaza peque&ntilde;as meditaciones a partir de la muerte de su hermana mayor, a los dos meses, una p&eacute;rdida que marc&oacute; a su familia y por ende a ella; este libro es, en cierto modo, la demostraci&oacute;n de que su prosa tambi&eacute;n puede ser luminosa.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c0114c1b-e231-4556-9a29-7c56d1dcce31_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Lo bueno del siempre controvertido Premio Nobel es que, al menos, genera un aluvi&oacute;n de traducciones, y Han Kang no est&aacute; siendo una excepci&oacute;n. Tras recuperar las novelas <em>Imposible decir adi&oacute;s</em> (2021) y <em>Tinta y sangre</em> (2010), el libro de poemas <em>Guard&eacute; el anochecer en un caj&oacute;n</em> (2013) y el cuento infantil <em>Hada del trueno, hada del rel&aacute;mpago</em> (2007), llega a las librer&iacute;as <em>La luz y el hilo</em> (2025), un compendio de textos de no ficci&oacute;n entre los que se cuentan sus primeros escritos tras recibir el galard&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En las primeras p&aacute;ginas encontramos cavilaciones de Han Kang en torno a su escritura, algo parecido a lo que hace Annie Ernaux en sus diarios, solo que sin recrearse tanto en sus vivencias personales. Recuerda la g&eacute;nesis de algunas de sus obras m&aacute;s importantes, de <em>La vegetariana</em> a <em>Imposible decir adi&oacute;s</em>, y c&oacute;mo algunas preguntas clave espolearon su proceso creativo: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; el mundo es tan violento y doloroso? &iquest;Y c&oacute;mo es posible que aun as&iacute; sea tan bello?&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El amor y la violencia, pilares fundamentales</h2><p class="article-text">
        El amor y la violencia son dos pilares de su universo narrativo, aunque eso es algo de lo que ella misma ha ido tomando conciencia con el tiempo. No es una autora que lo tenga todo claro antes de sentarse a escribir, sino que, m&aacute;s bien, se toma cada nuevo proyecto como una b&uacute;squeda, una b&uacute;squeda que a su vez la salva a s&iacute; misma de la angustia de la existencia terrenal: &ldquo;Lo que me impuls&oacute; a la vida fue simplemente el acto de escribir&rdquo;. Y es que escribir, ahondar en una investigaci&oacute;n, es una forma de mantenerse en pie.
    </p><p class="article-text">
        Como punto de partida de estos apuntes, Han Kang vuelve sobre dos preguntas que encontr&oacute; en un diario infantil; unas frases en apariencia inocentes que, sin embargo, se han revelado casi prof&eacute;ticas de su concepci&oacute;n del hecho literario, de su acercamiento a la vida y por extensi&oacute;n a la literatura: &ldquo;&iquest;D&oacute;nde est&aacute; el amor? Dentro de mi pecho palpitante&rdquo; y &ldquo;&iquest;Qu&eacute; es el amor? El hilo dorado que une nuestros corazones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta obsesi&oacute;n por el sentido del amor puede chocar en una autora que escribe de manera tan cruda sobre la violencia social y pol&iacute;tica, la guerra, el trauma. Ella misma medita al respecto, para concluir que el dolor y el amor no dejan de ser dos caras de una moneda, que al escribir sobre las ruinas y las heridas incurables evoca al mismo tiempo un latido interior &mdash;una esperanza&mdash; que lucha por abrirse camino, por resistir a pesar de todo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La escritora Han Kang firma libros durante la diada de Sant Jordi                            </span>
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        Sus fuentes de inspiraci&oacute;n van desde los sue&ntilde;os a los hallazgos hist&oacute;ricos que la han obsesionado durante d&eacute;cadas, sin olvidar la importancia de los paseos por esa naturaleza en ocasiones &aacute;rida que tanto se respira en obras como <em>Imposible decir adi&oacute;s</em>. El libro recoge asimismo algunos poemas, una forma de canalizaci&oacute;n m&aacute;s breve e inmediata de sus desasosiegos. Termina sus reflexiones con una mirada a su pr&oacute;xima novela: &ldquo;&iquest;No deber&iacute;a escribir sobre las cosas que hablan de la vida mientras tenga vida?&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Cultivar un jard&iacute;n, cultivar las palabras</h2><p class="article-text">
        Cerca de la mitad de <em>La luz y el hilo</em> recoge las p&aacute;ginas de un diario de jardiner&iacute;a escrito entre 2021 y 2023, en el que la autora narra la evoluci&oacute;n del modesto jard&iacute;n que empez&oacute; a cultivar en su &uacute;ltimo hogar. De los consejos de un jardinero experto sobre los cultivos m&aacute;s adecuados o el truco de utilizar un espejo para aprovechar mejor la luz del sol a los min&uacute;sculos descubrimientos cotidianos estaci&oacute;n tras estaci&oacute;n, la maravilla de observar c&oacute;mo la naturaleza tiene sus ciclos y, a la vez, es asombrosa, deslumbrante.
    </p><p class="article-text">
        Son muchos los escritores que a lo largo de la historia han desarrollado esta afici&oacute;n. De Emily Dickinson a Antonio Mu&ntilde;oz Molina, hay algo en el trabajo con las manos en la tierra que conecta al autor con la materia viva y robustece una actividad tan intelectual como la escritura. El trabajo de mantener un huerto o un jard&iacute;n tiene paralelismos con la escritura: ambos son oficios que requieren paciencia, pero constancia; ambos necesitan partir de una mirada asombrada, para advertir los cambios en las plantas y para contar el mundo desde una perspectiva reveladora, &uacute;nica; y ambos son h&aacute;bitos humildes, gestos no destinados a la productividad, que no dependen de tecnolog&iacute;as complejas y que a lo largo de los siglos no han cambiado m&aacute;s que en lo superficial.
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                Han Kang posa en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB)                            </span>
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        Y, para autores como Han Kang, el jard&iacute;n, el hecho de aprender a estar en armon&iacute;a con la naturaleza, constituye una inspiraci&oacute;n po&eacute;tica: &ldquo;Pero incluso en esta casa introvertida, hay un lado abierto al exterior: el cielo del patio. Me qued&eacute; mirando durante un largo rato la nieve que ca&iacute;a de all&iacute; arriba&rdquo;. El jard&iacute;n como espacio de sosiego, de conexi&oacute;n con lo vivo, de expansi&oacute;n de s&iacute; misma; ni m&aacute;s ni menos que lo mismo que la literatura.
    </p><p class="article-text">
        <em>La luz y el hilo</em>, que est&aacute; traducido por Sunme Yoon, su traductora habitual, forma parte del nuevo proyecto de Penguin Random House: L&aacute;urea, una colecci&oacute;n de textos breves, tanto in&eacute;ditos como ya publicados, firmados por escritores &ldquo;laureados&rdquo; con el Nobel. La intenci&oacute;n es que sirva tanto como primera toma de contacto con estos autores como, para quien ya los haya le&iacute;do, una v&iacute;a para profundizar en ellos o redescubrirlos desde otra perspectiva. Los primeros siete t&iacute;tulos incluyen adem&aacute;s a Albert Camus, Doris Lessing, Jos&eacute; Saramago, Mario Vargas Llosa, J.M. Coetzee y Svetlana Alexi&eacute;vich.
    </p><p class="article-text">
        La crisis de la atenci&oacute;n sin duda influye en esta proliferaci&oacute;n de l&iacute;neas de publicaciones breves que se est&aacute; viviendo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, como los Nuevos Cuadernos Anagrama o las colecciones en peque&ntilde;o formato de editoriales como Libros del Asteroide, N&oacute;rdica o Tr&aacute;nsito. M&aacute;s all&aacute; de la oportunidad de negocio, ojal&aacute; iniciativas como L&aacute;urea vayan m&aacute;s all&aacute; de la an&eacute;cdota y despierten de verdad la curiosidad por continuar leyendo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/han-kang-premio-nobel-reflexiona-escritura-forma-cultivar-jardin_1_13592377.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Oct 2026 20:11:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Han Kang, una premio Nobel que reflexiona sobre su escritura y la forma de cultivar su jardín]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Literatura,Libros,Premios Nobel,Nobel de Literatura,Corea del Sur,Plantas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una biografía para desentrañar el misterio Van Damme, el héroe de acción que fue objeto de deseo para ellos y ellas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/biografia-desentranar-misterio-damme-heroe-accion-objeto-deseo_1_13592121.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/088f98e8-99d6-4959-a54c-ad14f870a024_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x703y220.jpg" width="1200" height="675" alt="Una biografía para desentrañar el misterio Van Damme, el héroe de acción que fue objeto de deseo para ellos y ellas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El periodista y cineasta Lorenzo Ayuso publica ‘El héroe de Vitruvio’, un ensayo sobre la carrera de uno de los iconos del cine de artes marciales: “Tenía acabado el libro cuando salió la noticia del abuso sexual”</p><p class="subtitle">Sally Rooney retira sus novelas de las librerías de Reino Unido por la persecución a su apoyo a Palestine Action
</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Le gustaba gustar y lo quer&iacute;a todo. Ese podr&iacute;a ser el resumen, uno de tantos, de quien fue </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/jean-claude-damme-acusado-mantener-relaciones-sexuales-victimas-red-trata-mujeres_1_12193055.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Jean-Claude Van Damme</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> cuando todo el mundo conoc&iacute;a su nombre. Ese es el resumen con el que Lorenzo Ayuso (1987, Legan&eacute;s) define, en una sola l&iacute;nea, a quien fuera uno de los actores de artes marciales m&aacute;s importantes de las d&eacute;cadas de los ochenta y noventa. Alguien que, cuenta el autor, fue muy importante en su infancia y adolescencia pues le introdujo en un mundo que le ha acompa&ntilde;ado toda su vida. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Un actor que, como a muchos, le sedujo por sus asombrosas capacidades f&iacute;sicas, en especial el </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>spagat</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">: sello de identificaci&oacute;n del belga, que se introdujo al mundo haciendo gala de unas capacidades f&iacute;sicas que lo convirtieron en una atracci&oacute;n inmediata, trascendiendo los par&aacute;metros del cine Kung-fu. Alguien que, convertido en un personaje exc&eacute;ntrico y fagocitado por su idea del &eacute;xito, ha seguido fascinando a Lorenzo Ayuso a lo largo de su vida adulta. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Por eso, el periodista cultural y tambi&eacute;n cineasta, ha dedicado cinco a&ntilde;os de su vida para estudiar las luces y sombras del actor en un profundo ensayo titulado </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Van Damme: el h&eacute;roe de Vitruvio</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (Uni&oacute;n Editorial). Un estudio del hombre que se convirti&oacute; en icono desde sus primeras narrativas de gimnasio hasta sus &uacute;ltimas autoficciones de corte confesional. El suyo, adem&aacute;s, es un ensayo que sale a la luz en 2026. Un a&ntilde;o en el que, precisamente, los gimnasios hace tiempo que han brotado como parte del paisaje en todas las ciudades y el culto al cuerpo y el &ldquo;autocuidado&rdquo; atraviesa nuestra sociedad acercando, cada vez m&aacute;s, las presiones est&eacute;ticas entre ambos g&eacute;neros.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Adem&aacute;s de mi obsesi&oacute;n de cr&iacute;o con la generaci&oacute;n de actores de cine de acci&oacute;n a la que pertenece Van Damme, llevaba tiempo pensando en esos g&eacute;neros que, desde la academia, no son muy ortodoxos y se miran de soslayo&rdquo;, explica Ayuso en conversaci&oacute;n con </span><a href="http://eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">elDiario.es</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> para se&ntilde;alar que &eacute;l, durante un tiempo, tambi&eacute;n se apart&oacute; del g&eacute;nero, pensando que figuras como la del belga, junto a otros coet&aacute;neos como Schwarzenegger o Stallone, eran ya cosa del pasado. Sin embargo, durante el encierro de la pandemia volvi&oacute; a pensar en quien fuera uno de sus primeros amores de la gran pantalla.</span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/49c6f358-9560-43f2-b771-8ce8cf1a76c1_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Me tuvo mucho tiempo, como a todos, encerrado y volv&iacute; a verme la filmograf&iacute;a de Van Damme&rdquo;, contin&uacute;a Ayuso para se&ntilde;alar algo que le llam&oacute; especialmente la atenci&oacute;n y a lo que, antes, no le hab&iacute;a prestado demasiada atenci&oacute;n: su capacidad de regenerarse. &ldquo;Es un hombre con capacidad de re&iacute;rse de s&iacute; mismo. Lo vemos en la pel&iacute;cula </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>JCVD</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (2008) en la que se interpreta a s&iacute; mismo y sus crisis personales y de pareja. Hace metacine y, de pronto, vemos c&oacute;mo es un actor que tiene un registro muy amplio al que no est&aacute;bamos acostumbrados ni siquiera sus fans habituales&rdquo;, explica.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Un recurso, el de hacer de s&iacute; mismo, que usar&aacute;n actores de generaciones posteriores, como </span><a href="https://www.eldiario.es/vertele/noticias/liam-neeson-jason-statham-que-heroe-accion-golpea-mas-mejor-prime-time_1_7414936.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Jason Statham</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">, quien en 2027 estrenar&aacute; una comedia llamada </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Jason Statham me rob&oacute; la bicicleta</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> en la que, obvio, Statham har&aacute; de Statham. Pero Van Damme fue el primero.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Tambi&eacute;n siento que ten&iacute;a una asignatura emocional pendiente&rdquo;, confiesa el escritor, que en plena pandemia y durante algo m&aacute;s de media d&eacute;cada buce&oacute; en toda la carrera del belga, cuya &uacute;ltima serie (que cuenta con Ridley Scott como productor ejecutivo), </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Jean-Claude Van Johnson</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (2016), tambi&eacute;n habla de s&iacute; mismo. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Ayuso quer&iacute;a ver qu&eacute; ocurr&iacute;a cuando una estrella deja de interpretar solamente personajes y acaba haciendo de s&iacute; mismo, su propio personaje. Algo, que adem&aacute;s, hoy parece estar de moda dentro de actores de su misma generaci&oacute;n. Adem&aacute;s del caso de Statham, Silvester Stallone est&aacute; produciendo una cinta, cuyo estreno tambi&eacute;n se ha anunciado para 2027, sobre c&oacute;mo escribi&oacute; y se convirti&oacute; en Rocky Balboa. </span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Van Damme, en la serie en la que se interpretó a sí mismo en 2016.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Creo que ha llegado un momento, sobre todo con el cambio generacional tambi&eacute;n del cine popular y del de acci&oacute;n en particular, en el que se han perdido, en gran medida, lo que son los grandes iconos. Las grandes estrellas de cine en un sentido convencional&rdquo;, contin&uacute;a Ayuso para se&ntilde;alar que ahora las grandes estrellas tiene aparejadas una o dos franquicias y se las va a ver por ser qui&eacute;n son. Para muestra, el universo Marvel o DC. &ldquo;T&uacute; no ibas a ver una peli de Bruce Willis o Stallone porque fueran Bruce Willis o Stallone. Ahora s&iacute; hacemos eso&rdquo;, opina.</span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">De icono bisexual a acusado de agresiones</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Ambiguo. Esa es otra de las palabras que Ayuso utiliza para definir a su h&eacute;roe de infancia. &ldquo;&Eacute;l pose&iacute;a una gran belleza, diferente a la de sus contempor&aacute;neos, y lo sab&iacute;a y lo explotaba. Era una suerte de Narciso, anat&oacute;micamente perfecto&rdquo;, prosigue para insistir en las diferencias del belga frente a sus compa&ntilde;eros de generaci&oacute;n. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;&Eacute;l apareci&oacute; en un momento en el que el h&eacute;roe de acci&oacute;n era un deportista duro, recio y llega el como un Adonis flexible, aquello fue toda una revoluci&oacute;n&rdquo;, contin&uacute;a para se&ntilde;alar una escena de la pel&iacute;cula </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>LionHeart </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">en la que a Van Damme, que nunca se ha pronunciado en p&uacute;blico sobre su sexualidad, m&aacute;s all&aacute; de lo que ha trascendido de su tumultuosa vida privada, uno de sus rivales en las luchas clandestinas le suelta la siguiente frase: &ldquo;No s&eacute; si pegarte o follarte&rdquo;. El p&uacute;blico, r&iacute;e Ayuso, tampoco lo ten&iacute;a muy claro. Van Damme, como diferente y atractivo h&eacute;roe de acci&oacute;n, triunfaba entre dos comunidades: la gay y la femenina.</span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Jean Claude Van Damme, en una escena de la película &#039;Lionheart&#039;.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Lo peor, para el escritor, fue el </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/jean-claude-damme-acusado-mantener-relaciones-sexuales-victimas-red-trata-mujeres_1_12193055.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">mazazo de 2025</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">. Lo sab&iacute;a todo sobre su sujeto de estudio. Todo menos una cosa: su perfil de abusador. En abril de 2025, </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Jean-Claude Van Damme </span><span class="highlight" style="--color:transparent;">fue denunciado en abril de 2025 en Ruman&iacute;a ante la Direcci&oacute;n de Investigaci&oacute;n del Crimen Organizado y Terrorismo (DIICOT) por supuestamente haberse beneficiado de servicios sexuales con cinco mujeres vulnerables de v&iacute;ctimas de trata. Los hechos, seg&uacute;n ha recogido la prensa, sucedieron durante el Festival de cine de Cannes una d&eacute;cada antes. Hasta el momento, Jean-Claude Van Damme no ha emitido declaraciones p&uacute;blicas al respecto.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tenía acabado el libro cuando salió la noticia del abuso sexual</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lorenzo Ayuso</span>
                                        <span>—</span> Periodista y cineasta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Imag&iacute;nate, ya hab&iacute;a escrito el libro, lo ten&iacute;a todo preparado para imprimir y ocurre esto&rdquo;, cuenta el escritor, que sinti&oacute; c&oacute;mo se le ca&iacute;a el mito, a pesar de haberlo estudiado a fondo. &ldquo;Es algo horrible, claro, y miras a la persona con otros ojos&rdquo;, prosigue Ayuso para se&ntilde;alar que ha seguido el caso con activo inter&eacute;s pero que, de momento, no se sabe mucho m&aacute;s all&aacute; de la noticia que sali&oacute; la primavera del a&ntilde;o pasado.</span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Ca&iacute;da en el olvido</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&iquest;Por qu&eacute; &eacute;l no permaneci&oacute; tan vivo en el imaginario colectivo como Stallone o Schwarzenegger, a quienes las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes todav&iacute;a identifican? Esa es una de las grandes preguntas que trata de responder este ensayo monumental. Y, para su autor, se debe a varios factores. El primero, claro, su car&aacute;cter pendenciero dentro de la industria. El segundo, que ya ha varios remakes de sus pel&iacute;culas y est&aacute;n saliendo nuevos rostros mientras que Stallone o Schwarzenegger siguen vivos, vigentes. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">De momento, nadie ha intentado ponerse sus zapatos. Todav&iacute;a siguen ocupados, mientras que los del belga ya se los ha probado m&aacute;s de uno. El mejor, para Ayuso, quiz&aacute; sea </span><a href="https://www.google.com/search?sca_esv=2d383d2beb8dde80&amp;rlz=1C5MACD_enES1092ES1092&amp;sxsrf=APpeQnviAIRHeVM86TgEtj7qi0NLQOHjwQ:1790857716670&amp;q=Scott+Adkins&amp;spell=1&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwi-g67w6JiXAxUSSPEDHWqkBhwQkeECKAB6BAgPEAE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Scott Adkins</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">, que ha participado en varias pel&iacute;culas junto a &eacute;l. &ldquo;No dir&iacute;a, incluso, que fuera un sucesor, sino una versi&oacute;n mejorada&rdquo;, aventura el escritor. &ldquo;Adkins ha sabido leer mejor los tiempos, lo que tiene que hacer para mantener el equilibrio, Van Damme lo quer&iacute;a todo. Y ya sabemos que pasa con los que intentan abarcarlo todo&rdquo;, concluye. Narciso, en el mito, todo el mundo lo sabe, al final se ahog&oacute;. </span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/biografia-desentranar-misterio-damme-heroe-accion-objeto-deseo_1_13592121.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Oct 2026 20:11:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una biografía para desentrañar el misterio Van Damme, el héroe de acción que fue objeto de deseo para ellos y ellas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayos,Películas,Actores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gonzalo Fanjul, el hombre que sueña con otro sistema migratorio: “Nos jugamos cruzar un punto de no retorno"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/gonzalo-fanjul-hombre-suena-sistema-migratorio-jugamos-cruzar-punto-no-retorno_128_13590521.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2a65a44b-a890-41e2-a809-b91ce1a983d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x444y260.jpg" width="1200" height="675" alt="Gonzalo Fanjul, el hombre que sueña con otro sistema migratorio: “Nos jugamos cruzar un punto de no retorno&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director de investigaciones de la Fundación PorCausa analiza en un pequeño ensayo cómo es posible reemplazar el actual régimen migratorio cuyo epicentro sean los derechos humanos y gracias al cual se pueda lograr una movilidad internacional ordenada y racional 
</p><p class="subtitle">El último 'Rincón de Pensar'  - Eurídice Cabañes, filósofa: “Tenemos tecnologías muy discapacitantes para que dependamos constantemente de ellas”</p></div><p class="article-text">
        Solidaridad, esperanza, futuro, cohesi&oacute;n y acogida, pero tambi&eacute;n rechazo, dudas, miedo y expulsi&oacute;n. Todas ellas son palabras relacionadas con las consecuencias del fen&oacute;meno migratorio. Que la sociedad decida quedarse con las primeras y no con las &uacute;ltimas pasa por consensuar medidas ambiciosas que intenten frenar la ola reaccionaria que asola Europa, porque otro sistema migratorio es posible. As&iacute; lo defiende Gonzalo Fanjul, investigador y activista en el campo de la pobreza y la desigualdad, en<em> </em><a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/nuevos-cuadernos-anagrama/contra-las-fronteras/9788433951793/NCA_115" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Contra las fronteras. C&oacute;mo reemplazar un r&eacute;gimen migratorio fallido </em></a>(Anagrama, 2026). 
    </p><p class="article-text">
        En este peque&ntilde;o ensayo de apenas 120 p&aacute;ginas, el cofundador y director de investigaciones de la Fundaci&oacute;n PorCausa apuesta por fortalecer los derechos humanos como la &uacute;nica forma de &ldquo;no cruzar una l&iacute;nea de la que ser&aacute; muy dif&iacute;cil retornar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A ojos de este especialista, la soluci&oacute;n deber&iacute;a tener en cuenta tres aspectos principales. Por un lado, la necesidad de no renunciar al terreno ya ganado en materia de derechos humanos y reglas internacionales; por otro, tener en cuenta a los trabajadores desplazados y sus intereses; y, adem&aacute;s, optimizar el equilibrio de riesgos y oportunidades que estos procesos generan en las partes involucradas. &ldquo;El peligro es que el desprecio cada vez m&aacute;s imp&uacute;dico de nuestras democracias por las reglas internacionales se produce en el contexto de un crecimiento sin precedentes de las necesidades de protecci&oacute;n&rdquo;, escribe Fanjul en este panfleto al m&aacute;s estilo anglosaj&oacute;n, tal y como lo tilda.
    </p><p class="article-text">
        <em>Contra las fronteras</em> es un alegato moral y pol&iacute;tico, no solo &eacute;tico. Su objetivo es despertar en el lector un peque&ntilde;o rayo de esperanza, sacarle del fatalismo en el que a menudo muchos sectores de la poblaci&oacute;n se ven atrapados a la hora de pensar el debate migratorio. La primera medida que el investigador saca a la palestra para materializar el pretendido reemplazo del actual r&eacute;gimen migratorio es la introducci&oacute;n de un cortafuegos eficaz entre las pol&iacute;ticas de control migratorio y la violaci&oacute;n de los derechos humanos. &ldquo;Las vidas de los migrantes est&aacute;n amenazadas por muchas razones, pero una parte del debate estaba ganada. Durante mucho tiempo nos hemos dado una serie de normas y directivas que protegen el derecho internacional de protecci&oacute;n&rdquo;, introduce en conversaci&oacute;n telef&oacute;nica con elDiario.es.
    </p><p class="article-text">
        Fanjul recalca que todas esas regulaciones ahora est&aacute;n en cuesti&oacute;n. &ldquo;La migraci&oacute;n es alarmante en s&iacute; misma por lo que afecta a los migrantes y la movilidad humana, pero particularmente porque lleva al Estado a traspasar unas l&iacute;neas rojas de las que es muy dif&iacute;cil retornar, y no se limitan a la cuesti&oacute;n migratoria&rdquo;, se explaya. 
    </p><p class="article-text">
        Esos cortafuegos que propone Fanjul est&aacute;n orientados a poner los mimbres para que no se vuelva a repetir lo que actualmente ocurre en Ceuta, &ldquo;donde se ha deshumanizado al colectivo migrante y se vive en un estado de excepci&oacute;n casi permanente que justifica saltarse las leyes, y la posibilidad de que eso se traslade a otros &aacute;mbitos de actuaci&oacute;n p&uacute;blica es muy alta&rdquo;. Tal y como apunta en el ensayo, &ldquo;como canarios en una mina, los migrantes se han convertido en el laboratorio de un proceso reaccionario que amenaza con determinar el conjunto amplio de libertades y derechos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El cofundador de PorCausa (Investigaci&oacute;n, periodismo y migraciones) ve imprescindible que todo ello venga acompa&ntilde;ado de un rescate del sistema de protecci&oacute;n internacional &ldquo;del arroyo presupuestario y administrativo en el que ha sido abandonado&rdquo;. &ldquo;Una norma o pol&iacute;tica p&uacute;blica carente de recursos es una norma absolutamente inane, sin consecuencias pr&aacute;cticas&rdquo;, recalca con la vista puesta en el d&iacute;a a d&iacute;a del sistema de protecci&oacute;n espa&ntilde;ol que &ldquo;carece de recursos econ&oacute;micos y humanos para garantizar un correcto triaje&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La violencia en el sistema escala a&uacute;n m&aacute;s al introducir la robotizaci&oacute;n en aras de la eficiencia. Tal y como asegura el mismo Fanjul, antes de llegar a hablar con una persona, el migrante solicitante de protecci&oacute;n internacional en Espa&ntilde;a ya se ha expuesto a m&aacute;quinas que determinar&aacute;n si su acento es exactamente igual al del lugar de procedencia del que asegura ser, o si las inflexiones de la voz denotan fiabilidad. &ldquo;Los estados usan la tecnolog&iacute;a para debilitar los derechos de las personas, casi nunca para garantizarlos&rdquo;, denuncia.
    </p><h2 class="article-text">Imaginar nuevos escenarios para el futuro</h2><p class="article-text">
        La regularizaci&oacute;n extraordinaria de migrantes aprobada por el Congreso en abril y a la que se acogieron cerca de 1.175.000 personas es uno de los principales ejemplos esperanzadores en los que Fanjul ve la promesa de un futuro mejor. Por eso, invita a los dem&aacute;s pa&iacute;ses a seguir los mismos pasos: &ldquo;La irregularidad es una aberraci&oacute;n &eacute;tica, legal y econ&oacute;mica, un fen&oacute;meno indeseable&rdquo;. Desde su punto de vista, la sociedad tambi&eacute;n pierde debido a que el migrante, que a menudo trabaja, no tiene la posibilidad de contribuir seg&uacute;n sus obligaciones. &ldquo;Es una medida sencilla y barata, con beneficios para las personas migrantes muy inmediatos&rdquo;, incide.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta de la promoci&oacute;n de programas piloto de movilidad laboral temporal es otro de los aspectos que el investigador defiende en su monograf&iacute;a. El ejemplo est&aacute; claro y sucede en Alemania. El Triple Win Programme se inici&oacute; ante la gran falta de enfermeras que golpear&aacute; el pa&iacute;s. De esta forma, por cada enfermera que llega de alguno de los pa&iacute;ses de origen suscritos al programa y formada seg&uacute;n los est&aacute;ndares del sistema sanitario alem&aacute;n, Alemania forma hasta a otras dos profesionales que permanecen en sus pa&iacute;ses. &ldquo;Necesitamos imaginar nuevos escenarios, realizar un ejercicio ambicioso de innovaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, y eso exige la prueba y el error&rdquo;, comenta.
    </p><p class="article-text">
        Consensuar programas como este de Alemania conlleva trasladar a la opini&oacute;n p&uacute;blica una percepci&oacute;n de control, pues el elemento de orden es clave: &ldquo;La sociedad no es que sea m&aacute;s o menos partidaria de la inmigraci&oacute;n, sino que su rechazo se deriva de la sensaci&oacute;n de caos que transmite la pol&iacute;tica migratoria&rdquo;. Se tratar&iacute;an, eso s&iacute;, de programas voluminosos, de decenas de miles de personas que vendr&iacute;an a suplir una necesidad laboral del pa&iacute;s de destino. &ldquo;Y eso se puede hacer sin grandes reformas legislativas. Necesitamos adelantarlos a lo que vendr&aacute;&rdquo;, sostiene el autor.
    </p><h2 class="article-text">La uni&oacute;n hace la fuerza</h2><p class="article-text">
        Forjar coaliciones que frenen y reviertan la deriva de odio contra el colectivo migrante es la &uacute;ltima propuesta que Fanjul recoge en su escrito. A diferencia de otros aspectos, la pol&iacute;tica migratoria es algo que une a las diversas extremas derechas que repuntan en Europa. &ldquo;No solo han sido muy exitosas a la hora de reconocer el debate emocional y operar en &eacute;l, sino que han capturado a gobiernos de centroderecha y centroizquierda v&iacute;ctimas del miedo, que aplican sin decirlo las mismas pol&iacute;ticas que la ultraderecha&rdquo;, se explaya el investigador.
    </p><p class="article-text">
        Las uniones entre sectores tan dispares como la Conferencia Episcopal y organizaciones comunistas se han dejado ver en el proceso de regularizaci&oacute;n extraordinaria, que ha tenido a los colectivos migrantes a la cabeza. Al mismo tambi&eacute;n se han sumado los empleadores en busca de un sistema m&aacute;s racional. &ldquo;Es gente del centroderecha capaz de reconocer que la regularizaci&oacute;n de migrantes es una medida de sentido com&uacute;n&rdquo;, defiende el integrante de PorCausa.
    </p><p class="article-text">
        La convocatoria de elecciones por parte de Pedro S&aacute;nchez para el pr&oacute;ximo 29 de noviembre no es una buena noticia para el futuro de la migraci&oacute;n en Espa&ntilde;a, a ojos de Fanjul. &ldquo;El PP plante&oacute; en su momento buenas ideas en materia de movilidad laboral, pero ahora vemos una deriva preocupante. Hay una especie de impudicia del odio, una extensi&oacute;n del odio p&uacute;blico, incluso violento, que nos preocupa. Si hay cambio de gobierno, habr&aacute; un peso espec&iacute;fico de la ultraderecha mayor del que podr&iacute;amos pensar&rdquo;, vaticina el investigador.
    </p><p class="article-text">
        De todas formas, el esp&iacute;ritu reformista de <em>Contra las fronteras</em> impregna cada uno de sus cap&iacute;tulos. &ldquo;El reformismo sincero y profundo puede tener consecuencias revolucionarias&rdquo;, afirma al final del libro. Ah&iacute; deja su diagn&oacute;stico de la situaci&oacute;n y el tratamiento pertinente: &ldquo;Nos jugamos cruzar un punto de no retorno, y ese punto es moral&rdquo;, comenta. Tal y como &eacute;l mismo finaliza en su ensayo, &ldquo;hoy puede parecer que la desaparici&oacute;n de las fronteras f&iacute;sicas y mentales es una utop&iacute;a, pero ma&ntilde;ana echaremos la vista atr&aacute;s con el orgullo de haber librado esta batalla&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/gonzalo-fanjul-hombre-suena-sistema-migratorio-jugamos-cruzar-punto-no-retorno_128_13590521.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Oct 2026 20:11:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gonzalo Fanjul, el hombre que sueña con otro sistema migratorio: “Nos jugamos cruzar un punto de no retorno"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Migraciones,Pobreza,Desigualdad,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Nada sabotea más nuestra voluntad que el miedo": cómo vencer la procrastinación según el filósofo Simon May]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sabotea-voluntad-miedo-vencer-procrastinacion-filosofo-simon-may_1_13592559.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c58e9789-ec8e-472d-a362-85118aa41dff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x410y271.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Nada sabotea más nuestra voluntad que el miedo&quot;: cómo vencer la procrastinación según el filósofo Simon May"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor de ‘El poder de lo cuqui’ publica ahora ‘¡Salta! Una nueva filosofía para vencer a la procrastinación’, donde defiende que no procrastinamos lo que nos da igual, sino lo que más nos importa, y propone varias vías, alejadas de la autoayuda, para dejar de hacerlo</p><p class="subtitle">“Confundimos cuidarnos con ser buena persona”: el sociólogo que explica qué falla en nuestra idea de bienestar</p></div><p class="article-text">
        El verdadero problema de la procrastinaci&oacute;n, sostiene el fil&oacute;sofo brit&aacute;nico Simon May, no es por qu&eacute; aplazamos la limpieza de nuestra casa o la declaraci&oacute;n de la renta, sino por qu&eacute; evitamos a la persona que nos gusta, aparcamos nuestra vocaci&oacute;n m&aacute;s profunda o posponemos un cambio de vida que nos resulta urgente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este es el punto de partida de<em> </em><a href="http://www.alphadecay.org/libro/salta/?utm_source=nuevoslibros.com&amp;utm_medium=referral&amp;utm_campaign=semana-2026-40&amp;utm_content=salta-simon-may" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>&iexcl;Salta! Una nueva filosof&iacute;a para vencer a la procrastinaci&oacute;n </em></a>(Alpha Decay, con traducci&oacute;n de Albert Fuentes), un nuevo ensayo del autor del c&eacute;lebre <em>El poder de lo cuqui</em>, con el que pretende plantar cara a la mayor&iacute;a de los manuales de autoayuda que nos prometen ser m&aacute;s eficientes.
    </p><p class="article-text">
        Su tesis es que la procrastinaci&oacute;n no nace, como pensamos de manera intuitiva, de la pereza o de la falta de disciplina, sino de conflictos m&aacute;s profundos, como el miedo al fracaso, al &eacute;xito o a la propia vulnerabilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para vencerla, May propone siete v&iacute;as que parten de la tradici&oacute;n filos&oacute;fica, religiosa y literaria: desde adoptar un esp&iacute;ritu l&uacute;dico y asumir nuestra mortalidad hasta convertir el arrepentimiento y el aburrimiento en nuestros aliados. Como si fuera una especie de judo mental, el propio impulso de posponer, lejos de ser un simple obst&aacute;culo, puede ayudarnos a identificar nuestras verdaderas prioridades, seg&uacute;n el autor ingl&eacute;s.
    </p><h2 class="article-text">La importancia que pesa</h2><p class="article-text">
        May inicia su ensayo partiendo de lo que llama &ldquo;motivaci&oacute;n saboteada&rdquo;: quien procrastina no suele carecer de metas, sino que est&aacute; obsesionado con ellas. Y por eso las evita. &ldquo;Cuando no hacemos lo que m&aacute;s queremos, a menudo es por una raz&oacute;n: el peso insoportable que tiene para nosotros esa gran prioridad vital&rdquo;, explica. De su consecuci&oacute;n dependen, dice, &ldquo;el valor y el sentido de nuestra vida&rdquo;, nuestra felicidad, nuestra autoestima y la estima de los dem&aacute;s. &ldquo;De modo que la importancia misma de la prioridad se convierte en una raz&oacute;n para no ponernos con ella&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque claro, en realidad no la abandonamos, la posponemos. &ldquo;Es una forma de convencernos de que en realidad no la estamos dejando, porque seguro que acabaremos llegando a ella&rdquo;, afirma May.
    </p><p class="article-text">
        Ese peso adopta muchas formas. Puede ser la dedicaci&oacute;n que exige, o el posible fracaso y su posterior humillaci&oacute;n, a menudo agravados por el perfeccionismo. O, al contrario, tememos el &eacute;xito, porque entonces no quedar&aacute; nada por lo que luchar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        May recuerda que, seg&uacute;n Freud, hay quien enferma precisamente cuando se cumple un deseo largamente acariciado. Es lo que el austriaco llamaba fracaso al triunfar. &ldquo;Muchas de las causas de la procrastinaci&oacute;n tienen su ra&iacute;z en el miedo. Porque nada sabotea m&aacute;s nuestra voluntad que el miedo&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando no hacemos lo que más queremos, a menudo es por una razón: el peso insoportable que tiene para nosotros esa gran prioridad vital</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El abogado artista, pero sin obra</h2><p class="article-text">
        Por las p&aacute;ginas del libro de May desfilan grandes procrastinadores que han acabado triunfando en la vida pero no en las cosas que hab&iacute;an querido. Por ejemplo, un abogado que pas&oacute; a&ntilde;os prepar&aacute;ndose para ser artista, montando un estudio impresionante, pero que nunca lleg&oacute; a crear nada. &ldquo;A eso lo llamo 'procrastinaci&oacute;n triunfante' porque tuvo una carrera fenomenalmente exitosa en el derecho, aunque para &eacute;l solo era una forma de aplazar su verdadera vocaci&oacute;n, que era convertirse en artista&rdquo;, recuerda May.
    </p><p class="article-text">
        Para colmo, aquel hombre segu&iacute;a las reglas de oro de la productividad que predican muchos libros de autoayuda: formular prioridades, dividirlas en pasos, ponerles plazo o alejar las distracciones. Con ellas triunf&oacute; como abogado y con ellas se &ldquo;hizo&rdquo; artista: &ldquo;Seg&uacute;n un calendario preciso, asisti&oacute; a una escuela de arte junto a estudiantes d&eacute;cadas m&aacute;s j&oacute;venes, alquil&oacute; y reform&oacute; el estudio perfecto y empez&oacute; a trabajar en su obra. Pero, despu&eacute;s de haber hecho todo el trabajo preparatorio a la perfecci&oacute;n, nunca termin&oacute; una sola pieza. En definitiva, la literatura de la productividad no le ayud&oacute;&rdquo;, afirma el autor. Tampoco ayudar&iacute;a, a&ntilde;ade, a quien huye de un gran amor para refugiarse en otro m&aacute;s f&aacute;cil.
    </p><h2 class="article-text">Los dos cultos</h2><p class="article-text">
        May describe nuestra &eacute;poca como la edad de oro del procrastinador debido principalmente a la existencia de dos &ldquo;cultos&rdquo;: el del trabajo y el de la autonom&iacute;a. El primero, impulsado seg&uacute;n &eacute;l por la Reforma Protestante del siglo XVI, &ldquo;ha permitido enormes aumentos de libertad y oportunidades&rdquo;. Pero en muchos pa&iacute;ses occidentales &ldquo;ha convertido a millones de personas en m&aacute;quinas rob&oacute;ticas de productividad, esclavas de la deidad del rendimiento incesante&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La identidad de grandes capas de la poblaci&oacute;n depende de una corriente ininterrumpida de logros. Hasta <a href="https://www.eldiario.es/era/agendar-dia-mes-revisar-relacion-convirtiendo-amor-proyecto-empresarial_1_13328496.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el amor</a> o <a href="https://www.eldiario.es/nidos/criar-tiempos-consejos-millennials-sienten-presion-madre-impecable_1_12801140.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la crianza parecen ya un trabajo</a>.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el culto a la autonom&iacute;a tambi&eacute;n se vuelve en nuestra contra. &ldquo;Nos lleva a tener la impresi&oacute;n de que podemos ejercer un control casi total sobre nuestra vida&rdquo;, afirma el profesor. &ldquo;Pero cuando esas expectativas se frustran, nos sentimos desbordados e impotentes y enseguida nos culpamos de ser d&eacute;biles de voluntad&rdquo;. El resultado, resume, es &ldquo;desmoralizarnos y agravar la procrastinaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Hazlo como una evasi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Una de las propuestas m&aacute;s revolucionarias de May consiste en realizar el juego mental de replantear la prioridad principal como una actividad secundaria, de escape. Imaginemos que queremos escribir una novela. El truco para hacerlo ser&iacute;a plante&aacute;rnoslo como si hacerlo fuera procrastinar.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, parece un truco demasiado dif&iacute;cil de realizar. &ldquo;S&iacute;, es un truco complejo, &iexcl;pero desde luego es factible!&rdquo;, responde. &Eacute;l mismo confiesa que escribi&oacute; este libro usando esta t&eacute;cnica. &ldquo;Convencerme de que escribir es una evasi&oacute;n de lo que de verdad deber&iacute;a estar haciendo&rdquo;, confiesa. &ldquo;Una forma de diversi&oacute;n&rdquo;. Y cita al humorista Robert Benchley: &ldquo;Cualquiera puede hacer cualquier cantidad de trabajo siempre que no sea el trabajo que se supone que debe estar haciendo en ese momento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Algo que es exactamente lo contrario del consejo habitual en la literatura de autoayuda, que insiste en la importancia de poner prioridades. May recomienda concentrarse en el momento y no en el logro futuro: &ldquo;Hay que centrarse en el disfrute y no en las recompensas que una tarea pueda traer cuando est&eacute; terminada&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay que centrarse en el disfrute y no en las recompensas que una tarea pueda traer cuando esté terminada</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Reconocimiento y perfecci&oacute;n, sin obsesi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Otras dos de las estrategias que propone el autor son liberarse de la necesidad de reconocimiento y del perfeccionismo, lo que tambi&eacute;n parece complejo, porque parece que estamos programados para buscar ambos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        May corrige el planteamiento: &ldquo;No sugiero liberarnos de ellos, sino solo moderarlos&rdquo;. El reconocimiento es &ldquo;una necesidad humana absolutamente vital desde la infancia&rdquo;, reconoce. El problema llega cuando el af&aacute;n de aprobaci&oacute;n nos lleva a moldearnos a las preferencias ajenas y perder de vista qui&eacute;nes somos, como ya advirti&oacute; Jean-Jacques Rousseau. &ldquo;Adem&aacute;s esa es una recompensa fr&aacute;gil: puede no llegar, puede ser fruto de una mala interpretaci&oacute;n o desvanecerse enseguida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sobre el perfeccionismo, nos pide tener cuidado: &ldquo;La perfecci&oacute;n, entendida como una meta predeterminada que no se puede mejorar, &iexcl;no existe! Buscarla es perseguir un espejismo y encerrarnos en una prisi&oacute;n de ideas fijas en la que ahogamos el experimento, la evoluci&oacute;n, la individualidad, la espontaneidad, lo irregular, lo l&uacute;dico y lo inesperado&rdquo;, sostiene.
    </p><h2 class="article-text">Juego, aburrimiento y atenci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El esp&iacute;ritu del juego es, dice May, otro ant&iacute;doto contra el bloqueo cuando la tarea se vuelve terriblemente opresiva y la mente se congela. No se refiere a hacer el tonto ni a renunciar a la disciplina, sino a una mentalidad exploratoria que afloje un poco, mediante un esfuerzo de imaginaci&oacute;n, la aburrida mentalidad de la lista de tareas.
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;no es casi imposible aburrirse hoy en d&iacute;a sumidos como estamos en la guerra por nuestra atenci&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; hacemos, por ejemplo, con las redes sociales? &ldquo;Las redes pueden aplazar nuestro ajuste de cuentas con el aburrimiento, pero no pueden eliminar el aburrimiento con una prioridad que nos importa y en la que no logramos avanzar&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La atención es la clave para tener una relación genuina con la realidad, y esto es fundamental para superar el tedio adormecedor de este momento que subyace en el corazón de la procrastinación</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si escuchamos con cuidado a nuestro aburrimiento, nos daremos cuenta de que nos est&aacute; susurrando preguntas sobre si nuestras prioridades son las adecuadas. Entonces puede convertirse en &ldquo;una poderosa fuente de nueva motivaci&oacute;n&rdquo;, explica May. &ldquo;&iexcl;El aburrimiento puede ense&ntilde;arnos mucho sobre nosotros mismos!&rdquo;, exclama. &ldquo;La procrastinaci&oacute;n que lo provoc&oacute; deja de ser una maldici&oacute;n y se convierte en nuestra mayor bendici&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero de todas las armas para combatir la procrastinaci&oacute;n, May cree que la m&aacute;s potente es la atenci&oacute;n. &ldquo;Una concentraci&oacute;n inmersiva, paciente y abierta en lo que tenemos delante, sea un trabajo, un ser humano, un &aacute;rbol o un tema musical&rdquo;, se&ntilde;ala y pone de ejemplo que &ldquo;Plat&oacute;n, S&eacute;neca, los primeros budistas o pensadores del siglo XX como Simone Weil han se&ntilde;alado la importancia de cultivar la atenci&oacute;n. Es la clave para tener una relaci&oacute;n genuina con la realidad, y esto es fundamental para superar el tedio adormecedor de este momento que subyace en el coraz&oacute;n de la procrastinaci&oacute;n. Si tuviera que elegir una sola t&eacute;cnica para superar la procrastinaci&oacute;n, ser&iacute;a esta&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sabotea-voluntad-miedo-vencer-procrastinacion-filosofo-simon-may_1_13592559.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Oct 2026 22:28:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Nada sabotea más nuestra voluntad que el miedo": cómo vencer la procrastinación según el filósofo Simon May]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Psicología,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Radden Keefe y los entresijos del mejor periodismo de investigación: “Ser objetivo no es ser una máquina sin sentimientos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/radden-keefe-entresijos-mejor-periodismo-investigacion-objetivo-no-maquina-sentimientos_1_13590551.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e9c301f7-9e46-4205-ae21-1534ac184bd6_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153430.jpg" width="4859" height="2733" alt="Radden Keefe y los entresijos del mejor periodismo de investigación: “Ser objetivo no es ser una máquina sin sentimientos”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El reportero del 'New Yorker' desgrana los dilemas y contradicciones a los que se enfrentó mientras investigaba el caso que relata en 'El hijo del Oligarca', una historia sobre un joven adolescente que murió en Londres en extrañas circunstancias</p><p class="subtitle">Hemeroteca - El misterio de un salto mortal o cómo Londres se convirtió en un cascarón vacío de opulencia sin escrúpulos</p></div><p class="article-text">
        Convertido en el referente absoluto de aquella intersecci&oacute;n en la que se encuentran el periodismo narrativo y el de investigaci&oacute;n, Patrick Radden Keefe (Boston, EEUU, 1976) confiesa estar abrumado por el &eacute;xito de su &uacute;ltimo libro, <em>El hijo del oligarca</em> (Periscopi en catal&aacute;n, Seix Barral en castellano), llamado a convertirse en un cl&aacute;sico del mejor reporterismo.
    </p><p class="article-text">
        Asegura que la obra, una profunda investigaci&oacute;n sobre la muerte en extra&ntilde;as circunstancias de Zac Brettler, un joven londinense de buena familia que se hac&iacute;a pasar por hijo de un oligarca ruso, le situ&oacute; en una encrucijada sobre su papel c&oacute;mo reportero, su v&iacute;nculo con la familia del protagonista y las consecuencias de su trabajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando trabajaba en el libro tuve que ir a terapia por primera vez en mi vida&rdquo;, explicaba el viernes a un grupo de periodistas en el CCCB de Barcelona. &ldquo;Ha sido una de las pocas ocasiones en las que he podido sentir la oscuridad de la historia en la que estaba trabajando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A Radden Keefe, padre de dos adolescentes, le afect&oacute; pasarse casi dos a&ntilde;os hablando a diario con una familia que hab&iacute;a perdido a un hijo que ten&iacute;a la misma edad que los suyos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mis hijos hac&iacute;an cosas normales de adolescentes, pero cada vez que me peleaba con ellos o hab&iacute;a alg&uacute;n problema empezaba a ponerme en lo peor&rdquo;, rememora. &ldquo;Tuvo que venir mi mujer a decirme que no era justo para ellos, que no todo tiene por qu&eacute; ser un desastre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El periodista, redactor del <em>New Yorker, </em>confiesa que en toda su carrera nunca se hab&iacute;a acercado tanto al objeto de su investigaci&oacute;n como en esta historia, en la que ha acabado trabando lo que podr&iacute;a definirse como una amistad con los padres del fallecido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Puede parecer que el libro aborda solo la perspectiva de la familia Brettler&rdquo;, abunda. &ldquo;Pero yo creo que realmente es mi perspectiva sobre c&oacute;mo ve&iacute;an ellos la muerte de su hijo&rdquo;.
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            <span class="title">
                Radden Keefe desgrana en &#039;El hilo del oligarca&#039; la muerte de un joven londinense que se hacia pasar por hijo de un magnate ruso.                            </span>
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        &ldquo;Cuando digo que quiero ser objetivo en mi trabajo no significa que me deba convertir en una m&aacute;quina que no tiene sentimientos&rdquo;, sostiene. &ldquo;Conocer algunas cosas del caso me conmovi&oacute; y tambi&eacute;n trat&eacute; de capturar esto en el libro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La palabra que utiliza Radden Keefe sobre c&oacute;mo debe abordar estas situaciones y emociones es &ldquo;permeabilidad&rdquo;, explica. &ldquo;Intento ser permeable, pero la pregunta es c&oacute;mo lo soy sin perder la objetividad&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Radden Keefe alert&oacute; a la familia de que iba a escribir cosas que les incomodar&iacute;an. &ldquo;Les alert&eacute; de que al leer el libro no se reconocer&iacute;an como si miraran una foto, sino como si hubiese pintado un cuadro de ellos&rdquo;, afirma. &ldquo;En el libro hay cosas que son inc&oacute;modas para ellos, pero si las dejaba fuera me acababa convirtiendo en un mentiroso como los que aparecen en el texto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>El hijo del oligarca</em> no es solo la historia de una tragedia familiar. Es tambi&eacute;n una historia sobre la mentira y sobre un Londres inundado de frivolidad y de dinero extranjero, pero tambi&eacute;n sobre el abismo que puede separar a unos padres de su hijo adolescente y c&oacute;mo su amor incondicional est&aacute; por encima de ese muro. Es, a su vez, una historia que pone al descubierto las costuras de un sistema policial lleno de defectos e incompetentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las mentiras del libro creo que definen una era&rdquo;, apunta el reportero. &ldquo;No creo que sea casualidad que cuando Zac cumpli&oacute; 16 a&ntilde;os Trump fuera presidente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Radden Keefe explica que lo que le interes&oacute; de la historia, convertida en un &eacute;xito de ventas, era que ten&iacute;a un gran n&uacute;mero de ingredientes que le permit&iacute;an dibujar la sociedad actual: la manosfera, los tel&eacute;fonos m&oacute;viles, la frivolidad y el lujo de las redes sociales que seducen a los j&oacute;venes y la desaparici&oacute;n de la cultura del esfuerzo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los padres de Zac ten&iacute;an claro que si estudiaban y trabajaban duro podr&iacute;an comprarse una casa, vivir en su ciudad y, si la salud se lo permit&iacute;a, tener una buena jubilaci&oacute;n&rdquo;, explica. &ldquo;Todo esto ha desaparecido para los chavales de hoy: pueden esforzarse y acabar viviendo con sus padres o compartiendo una habitaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todas estas capas, adem&aacute;s, ten&iacute;an como tel&oacute;n de fondo la transformaci&oacute;n que ha vivido la capital brit&aacute;nica durante las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas. &ldquo;El cambio de Londres es un tema que hac&iacute;a tiempo que me interesaba&rdquo;, admite. &ldquo;Y la historia de Zac me permit&iacute;a abordarla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sobre el fracaso policial que recorre el libro, Radden Keefe cree que todo habr&iacute;a sido muy diferente si los padres de Zac hubieran decidido acudir a los medios tras su muerte. &ldquo;Todo habr&iacute;a sido distinto&rdquo;, opina. &ldquo;La prensa brit&aacute;nica ama estas historias de gente blanca que tiene problemas, sobre todo si hablamos de un chaval que iba a un buen colegio privado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El reportero considera que la presi&oacute;n de los medios habr&iacute;a derivado en presi&oacute;n pol&iacute;tica y eso hubiera acabado empujado a la polic&iacute;a a investigar m&aacute;s y mejor, b&aacute;sicamente porque sus padres eran gente acomodada y bien conectada. &ldquo;Si esto le hubiera ocurrido a una familia de inmigrantes africanos o de ingleses sin recursos, lamentablemente nadie se habr&iacute;a interesado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El &eacute;xito de su &uacute;ltimo libro ha sorprendido a Radden Keefe, que lleva ya casi medio a&ntilde;o promocion&aacute;ndolo por todo el mundo. Ha decidido, sin embargo, no seguir investigando el caso a pesar de que le sigue llegando informaci&oacute;n. &ldquo;La estoy pasando a otros periodistas del Reino Unido, no creo que la historia me pertenezca&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        El periodista sigue preocupado, no obstante, por c&oacute;mo est&aacute; viviendo la familia de Zac que su historia se haya convertido en un <em>Best seller.</em> &ldquo;La gente se les acerca como si los conociera o de golpe van en el metro y ven a alguien leyendo el libro sobre la muerte de su hijo&rdquo;, explica. &ldquo;No es f&aacute;cil para ellos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Radden Keefe ha desvelado que el libro est&aacute; ahora mismo en proceso de convertirse en una serie. Una posibilidad ante la que, debido al inter&eacute;s de las productoras, pregunt&oacute; a los padres de Zac si realmente estaban dispuestos a que su historia llegara todav&iacute;a a m&aacute;s gente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Les dije que yo no lo necesitaba, que el camino pod&iacute;a acabar con el libro&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Pero tras pensarlo finalmente han dicho que s&iacute;, b&aacute;sicamente para as&iacute; poder tener cierto control sobre la serie y que no acabe en manos de otra persona&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pol Pareja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/radden-keefe-entresijos-mejor-periodismo-investigacion-objetivo-no-maquina-sentimientos_1_13590551.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Oct 2026 22:28:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Radden Keefe y los entresijos del mejor periodismo de investigación: “Ser objetivo no es ser una máquina sin sentimientos”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[The New Yorker,Periodismo,Libros,Patrick Radden Keefe]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué esa escena de tu película favorita puede ayudarte en terapia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/escena-pelicula-favorita-ayudarte-terapia_1_13585855.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ebc67129-0f91-49d7-aef0-e90038216620_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x378y405.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué esa escena de tu película favorita puede ayudarte en terapia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El psicólogo Jesús Rivero, coautor del libro 'Psicosecuencias', enseña cómo descubrir los pliegues psicológicos del cine para poder utilizarlos en consulta
</p><p class="subtitle">“Confundimos cuidarnos con ser buena persona”: el sociólogo que explica qué falla en nuestra idea de bienestar</p></div><p class="article-text">
        Comprar una entrada de cine o encender la televisi&oacute;n despu&eacute;s de cenar y dejar el m&oacute;vil en modo avi&oacute;n puede ser un h&aacute;bito cotidiano de pura evasi&oacute;n. Apagar las luces, acallar las preocupaciones del d&iacute;a y dejar que las vivencias de un personaje centren nuestra atenci&oacute;n durante un par de horas. Sin embargo, hay quien en una secuencia cinematogr&aacute;fica de apenas tres minutos consigue todo lo contrario: no huir de los problemas, sino mirarlos de frente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas cosas pueden resultarnos terap&eacute;uticas en la vida cotidiana, pero eso no es un proceso de terapia. Por eso nosotros no prescribimos pel&iacute;culas; lo que hacemos es analizar peque&ntilde;os fragmentos que funcionan como un recurso cl&iacute;nico preciso dentro de un tratamiento individualizado&rdquo;, dice el psic&oacute;logo sanitario Jes&uacute;s Rivero, coautor junto al tambi&eacute;n psic&oacute;logo y guionista Fernando Samper del libro <em>Psicosecuencias: 100 recursos de cine y series para trabajar en terapia</em> (Ediciones Psara, 2026).
    </p><p class="article-text">
        El manual, gestado tras a&ntilde;os de experiencia en consulta y formaci&oacute;n docente de ambos profesionales de la plataforma <a href="https://yees.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">yees!</a>, recopila una selecci&oacute;n totalmente heterog&eacute;nea de cien escenas de pel&iacute;culas, series y cortometrajes, con sus respectivas fichas t&eacute;cnicas, orientadas a trabajar problemas tan frecuentes como fobias, depresiones o la baja autoestima.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una secuencia concreta puede reflejar con exactitud el comportamiento que una persona tiene, el que teme tener o el que desea modificar&rdquo;, explica Rivero, especializado en el an&aacute;lisis de conducta y las terapias contextuales. &ldquo;Cuando una persona intenta entender sus conflictos, la verg&uuml;enza o la culpa a menudo bloquean el relato. Ver esa misma din&aacute;mica proyectada en la pantalla de un televisor permite tomar perspectiva: ya no es algo 'm&iacute;o' que me abruma, sino algo que observo desde fuera y que puedo analizar con distancia&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de aproximaci&oacute;n indirecta es especialmente &uacute;til con pacientes que se encuentran estancados o les cuesta poner en palabras vivencias traum&aacute;ticas. &ldquo;No es necesario conocer la pel&iacute;cula entera ni ser un apasionado del s&eacute;ptimo arte&rdquo;, defiende el psic&oacute;logo. &ldquo;La secuencia funciona por s&iacute; misma dentro de la sesi&oacute;n y lo que ocurre en esos tres minutos de metraje basta para detonar el objetivo terap&eacute;utico que estamos trabajando&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Los cien fragmentos del manual recorren la historia audiovisual en orden cronol&oacute;gica desde el Hollywood dorado con <em>Ciudadano Kane</em> (1941) de Orson Welles, a la televisi&oacute;n espa&ntilde;ola m&aacute;s contempor&aacute;nea con <em>F&iacute;sica o Qu&iacute;mica: las nuevas generaciones </em>(2025), que retoma el universo de la serie original emitida entre 2008 y 2011.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando una persona intenta entender sus conflictos, la vergüenza o la culpa a menudo bloquean el relato. Ver esa misma dinámica proyectada en la pantalla de un televisor permite tomar perspectiva</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Organizarlo por temas habr&iacute;a significado restringir el propio recurso&rdquo;, argumenta Rivero sobre la estructura del libro. &ldquo;Una misma escena puede servir para objetivos cl&iacute;nicos muy diferentes en funci&oacute;n del paciente y el momento del proceso. Preferimos mantener una estructura cronol&oacute;gica y a&ntilde;adir al final un &iacute;ndice tem&aacute;tico orientativo, invitando a que cada terapeuta elabore su propio mapa&rdquo;, justifica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Preguntado sobre a qu&eacute; personaje de ficci&oacute;n le gustar&iacute;a recibir en su consulta de Gij&oacute;n, Rivero revela su cari&ntilde;o por Fox Mulder, el agente de la serie <em>Expediente X:</em> &ldquo;Con todo el trauma no resuelto en torno a la desaparici&oacute;n de su hermana, arrastra una carga enorme de sufrimiento que condiciona cada una de las decisiones de su vida&rdquo;. En el plano infantil, se decanta por un cl&aacute;sico de los ochenta: &ldquo;Bastian, de <em>La historia interminable,</em> es un ni&ntilde;o golpeado por el acoso escolar que busca refugio desesperado en la fantas&iacute;a de los libros. Trabajar con &eacute;l desde la psicolog&iacute;a infantil ser&iacute;a fascinante&rdquo;. &ldquo;Son personajes que a m&iacute; personalmente me gustan y que no me importar&iacute;a poder ayudarles, si ellos lo decidieran as&iacute;&rdquo;, a&ntilde;ade.
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                    alt="El guionista Fernando Samper y el psicólogo sanitario Jesús Rivero, autores de &#039;Psicosecuencias: 100 recursos de cine y series para trabajar en terapia&#039; (Ediciones Psara, 2026)."
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            <span class="title">
                El guionista Fernando Samper y el psicólogo sanitario Jesús Rivero, autores de &#039;Psicosecuencias: 100 recursos de cine y series para trabajar en terapia&#039; (Ediciones Psara, 2026).                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <em>Annie Hall, Tibur&oacute;n, Los Simpson, El Resplandor, Buscando a Nemo, Cisne negro, La red social </em>o<em> Los Vengadores</em> conviven entre las p&aacute;ginas de este libro, concebido como un manual de recursos para psic&oacute;logos, que ha terminado desbordando las paredes de la consulta. &ldquo;Inicialmente, lo enfocamos para el trabajo en sesi&oacute;n, pero nos llega un gran <em>feedback</em> de personas ajenas a la psicolog&iacute;a a las que el libro les permite ver el cine de otra manera&rdquo;, afirma Rivero, que cree que cualquier lector curioso puede disfrutar descubriendo los pliegues psicol&oacute;gicos que esconden sus pel&iacute;culas favoritas, aunque insiste en que no se trata de una gu&iacute;a de autoayuda ni autoterapia para aplicarse uno mismo. &ldquo;Incluso desde el mundo del cine, directores, guionistas, incluso actrices y actores nos han dicho que les sirve tambi&eacute;n para poder ver la repercusi&oacute;n que puede tener aquello que est&aacute;n mostrando en pantalla, c&oacute;mo construir los guiones o c&oacute;mo dirigir&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este libro no le dice al profesional 'usa esta pel&iacute;cula para la ansiedad' o 'aplica esta otra para la depresi&oacute;n'. Nosotros facilitamos el an&aacute;lisis de la secuencia y el trabajo previo, pero el terapeuta tiene que moldear el recurso en funci&oacute;n de la persona que tiene delante. La psicolog&iacute;a rigurosa exige contextualizar siempre&rdquo;, advierte el especialista. &ldquo;No somos nada fans de las recetas en psicolog&iacute;a&rdquo;, asegura con rotundidad, ante la tendencia de las soluciones f&aacute;ciles y el consumo r&aacute;pido de autoayuda en cuanto a la salud mental.
    </p><p class="article-text">
        Tras la gran acogida y el inter&eacute;s por <em>Psicosecuencias</em> desde m&aacute;s all&aacute; de la psicolog&iacute;a, Jes&uacute;s Rivero y Fernando Samper han empezado grabar un videopodcast divulgativo con el mismo nombre. &ldquo;En cada episodio analizaremos una secuencia acompa&ntilde;ados por invitados del &aacute;mbito de la cultura, el cine, el deporte o las artes esc&eacute;nicas. Queremos cruzar miradas: ver qu&eacute; descubre un psic&oacute;logo en una escena, pero tambi&eacute;n qu&eacute; aprecia en ella un actor o un deportista de &eacute;lite. En definitiva, invitar a la gente a mirar el cine con otros ojos&rdquo;, adelanta Rivero, que declara que no estar&aacute; enfocado &uacute;nicamente a especialistas, sino que ser&aacute; accesible para todos los p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Para comprender en detalle el m&eacute;todo planteado por <em>Psicosecuencias</em>, a modo de ejemplo, Rivero analiza para elDiario.es cinco escenas m&iacute;ticas, desde la conducta y la emocionalidad, lejos de juzgar su est&eacute;tica o de la pura cr&iacute;tica cinematogr&aacute;fica.
    </p><h2 class="article-text"><em>Casablanca</em> y el duelo bloqueado</h2><p class="article-text">
        En la escena final del aeropuerto, Rick Blaine renuncia a su deseo personal por un bien mayor. &ldquo;Con esa serenidad, Rick evita entrar en contacto con el miedo y la tristeza que le produce la despedida. Act&uacute;a seg&uacute;n las normas de su &eacute;poca, que ped&iacute;an a un hombre cumplir con su deber sin mostrar debilidad. As&iacute; protege su imagen, pero se queda sin llorar la p&eacute;rdida y el duelo se atasca&rdquo;, observa el psic&oacute;logo, que aunque cree injusto juzgar a Rick con los criterios actuales, ante esa imagen del hombre fuerte, &ldquo;decir que algo me est&aacute; doliendo permite que los dem&aacute;s sepan c&oacute;mo estamos y puedan acompa&ntilde;arnos&rdquo;, valora.
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                Fotograma de Casablanca.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><em>Pulp Fiction</em> y la comunicaci&oacute;n informal&nbsp;</h2><p class="article-text">
        En la primera escena de la pel&iacute;cula se muestra a Vincent y Jules charlando distendidamente en el coche sobre comida r&aacute;pida y si es aceptable echar mayonesa a las patatas, justo antes de una situaci&oacute;n de alto riesgo. &ldquo;Esa charla les ayuda a bajar la tensi&oacute;n y a llegar al momento dif&iacute;cil sinti&eacute;ndose parte de un equipo. Cuando el trabajo exige mucho, el apoyo de los compa&ntilde;eros amortigua el estr&eacute;s y, con el tiempo, ayuda a prevenir el agotamiento profesional&rdquo;, considera el especialista, dejando a un lado el trabajo que realizan ambos compa&ntilde;eros. &ldquo;Su humor les sirve para aguantar la presi&oacute;n y no indica que se tomen a la ligera lo que est&aacute; en juego&rdquo;, explica Rivero, que cree conveniente cuidar esos ratos en los equipos de trabajo, ya que &ldquo;despu&eacute;s de hablar del fin de semana a veces resulta m&aacute;s f&aacute;cil decir &lsquo;&uacute;ltimamente estoy bastante agobiado'&rdquo;.
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            <span class="title">
                Fotograma de &#039;Pulp Fiction&#039;.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><em>The Office</em> y las formas del acoso laboral</h2><p class="article-text">
        En el segundo episodio de la segunda temporada de la serie estadounidense, Michael Scott confiesa que asigna a sus empleados personajes de <em>Friends</em>. M&aacute;s tarde, insiste en que un v&iacute;deo obsceno de un mono no ofende a nadie y, por &uacute;ltimo, Todd Packer, un amigo suyo que viene de fuera, hace un comentario despectivo sobre la orientaci&oacute;n sexual de Jim, un empleado. &ldquo;Los personajes son tan exagerados que es f&aacute;cil pensar &lsquo;yo no soy as&iacute;&rsquo;, pero el episodio sirve para reconocer las versiones peque&ntilde;as de acoso laboral, como el mote que nadie eligi&oacute; o los comentarios sobre el aspecto de una compa&ntilde;era&rdquo;, detalla Rivero, que distingue tres formas distintas de acoso, de la menos a la m&aacute;s expl&iacute;cita.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Decir &lsquo;era una broma&rsquo; explica la intenci&oacute;n de quien habl&oacute;, pero deja sin atender c&oacute;mo lo vivi&oacute; quien la recibi&oacute;. Si la empresa tolera estas conductas, se repiten y van a m&aacute;s&rdquo;, declara.
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                Fotograma de &#039;The Office&#039;.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><em>Her</em> y la ansiedad tecnol&oacute;gica</h2><p class="article-text">
        Cuando Theodore intenta comunicarse con Samantha, su sistema operativo, pero no obtiene respuesta y recibe el mensaje de &ldquo;sistema operativo no encontrado&rdquo;, entra en p&aacute;nico, reinicia el dispositivo de forma compulsiva y corre desesperado. &ldquo;Theodore reacciona como alguien a quien le retiran de golpe aquello de lo que depende: se angustia, la busca con desesperaci&oacute;n y su cuerpo se altera por completo. Cuanto m&aacute;s ocupa un aparato el lugar de las personas, m&aacute;s indefenso queda uno cuando falla&rdquo;, aporta el psic&oacute;logo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Algo de lo que vive Theodore aparece cuando revisamos una y otra vez si alguien ha contestado un mensaje, o cuando sentimos que el d&iacute;a depende de recibir una respuesta. El riesgo crece cuando casi todo el bienestar pasa por un solo contacto y la tecnolog&iacute;a ocupa el sitio de las personas cercanas. Tener otras relaciones y actividades propias da m&aacute;s sitios donde apoyarse cuando uno falla&rdquo;, compara.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fotograma de &#039;Her&#039;.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><em>Call me by your name</em> y la validaci&oacute;n emocional</h2><p class="article-text">
        El potent&iacute;simo mon&oacute;logo de Mr. Perlman, el padre de Elio, cuando al final de la pel&iacute;cula, le habla a su hijo de la naturaleza del dolor, para acompa&ntilde;arlo y ayudarlo a comprender su tristeza. &ldquo;El padre no intenta arreglar la situaci&oacute;n ni le pide que pase p&aacute;gina. Le dice que esa tristeza refleja la alegr&iacute;a y la conexi&oacute;n que ha vivido, y le pide que no se cierre para dejar de sufrir. As&iacute; le transmite que su dolor tiene sentido y que puede sentirlo&rdquo;, examina Rivero, que anima a ayudar a los dem&aacute;s de la misma manera, sin quitar importancia a lo que sienten &ldquo;o, simplemente, qued&aacute;ndonos a su lado en silencio&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El experto tambi&eacute;n advierte de que es posible sentir envidia o pena al ver la escena si nunca se cont&oacute; con una figura as&iacute;. &ldquo;Conviene tomarla como ejemplo de lo que ayuda y no como la medida de lo que debi&oacute; ser su pasado&rdquo;, concluye. 
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            <span class="title">
                Fotograma de &#039;Call me by your name&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/escena-pelicula-favorita-ayudarte-terapia_1_13585855.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Oct 2026 20:03:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué esa escena de tu película favorita puede ayudarte en terapia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud mental,Cine,Terapia,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santiago Lorenzo: “Aspiro a parecerme, en mi pobreza, a los genios que escriben los guiones de 'Los Simpson'”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/santiago-lorenzo-aspiro-parecerme-pobreza-genios-escriben-guiones-simpson_1_13582703.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/764a29b5-0c46-4ef4-bbc8-2463541527a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153207.jpg" width="2309" height="1299" alt="Santiago Lorenzo: “Aspiro a parecerme, en mi pobreza, a los genios que escriben los guiones de &#039;Los Simpson&#039;”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor de ‘Los asquerosos’ regresa a las librerías con 'Contenta', una novela brillante, lúcida y desternillante sobre personas normales</p><p class="subtitle">La escritora víctima de abusos que defendió el divorcio “como medida higiénica” en una España en dictadura
</p></div><p class="article-text">
        Hace m&aacute;s de 15 a&ntilde;os que Santiago Lorenzo (Portugalete, 1964) es una de las voces m&aacute;s singulares, inimitables y profundamente libres del panorama literario espa&ntilde;ol contempor&aacute;neo. Aunque empez&oacute; a publicar ya bien entrados los cuarenta, Lorenzo ha conseguido en algo m&aacute;s de una d&eacute;cada crear un universo narrativo propio y reconocible, caracterizado por historias tremendamente humanas, tiernas, con un humor irresistible y un dominio del lenguaje absolutamente genial.
    </p><p class="article-text">
        Sus libros est&aacute;n llenos de personajes vulnerables, desubicados y aparentemente insignificantes que viven vidas precarias y solitarias, sin grandes ambiciones, m&aacute;s o menos como la inmensa mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n. Sobre ellos, la mirada de Lorenzo es comprensiva, compasiva y tambi&eacute;n muy graciosa. Son buenos, pero tampoco son tontos y eso, quiz&aacute;, es lo que los hace tan reales.
    </p><p class="article-text">
        Escritor de t&iacute;tulos lac&oacute;nicos y magn&eacute;ticos, tras<em> Los millones, Los huerfanitos</em> y<em> Las ganas</em>, en 2018 lleg&oacute; su gran &eacute;xito,<em> Los asquerosos</em>, &ldquo;una versi&oacute;n de Robinson Crusoe ambientada en la Espa&ntilde;a vac&iacute;a&rdquo;, como lo describen en Blackie Books, su editorial de siempre. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Manuel acuchilla a un polic&iacute;a antidisturbios que quer&iacute;a pegarle. Huye. Se esconde en una aldea abandonada&rdquo;, comenzaba la sinopsis de aquel libro. &ldquo;A uno del GRAPO le toca la Primitiva&rdquo;, comenzaba la de <em>Los millones</em>. La de su nueva novela, <a href="https://blackiebooks.org/producto/santiago-lorenzo-contenta/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Contenta</em></a>, de la que no contaremos mucho, lo hace as&iacute;: &ldquo;Un ayuntamiento contrata a Cecilia para que grabe un v&iacute;deo de promoci&oacute;n tur&iacute;stica sobre el municipio. Nada m&aacute;s llegar, la mujer se encuentra con que el pueblo es horroroso de feo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una de las cosas que m&aacute;s me ha gustado de su libro es el lenguaje que utiliza. Est&aacute; lleno de frases memorables como esta, con la que me estuve riendo un rato: &ldquo;Por fortuna, el </strong><em><strong>mardones&eacute;s </strong></em><strong>com&uacute;n pasaba el rato en su domicilio, sedente, cenante y televidente&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo trabaja este tipo de frases?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues la verdad es que no lo s&eacute;. Yo me paso todo el d&iacute;a pensando, pero no escribo nada. Pasan cuatro a&ntilde;os entre una novela y otra, cuatro a&ntilde;os de estar en casa pensando constantemente en la historia sin escribir. De vez en cuando se me ocurre algo que puede tener gracia y lo apunto en una hoja. Tengo la casa llena de hojas.
    </p><p class="article-text">
        De vez en cuando las re&uacute;no y mido el grosor: con esta novela ten&iacute;a 8,6 cent&iacute;metros y dije: &ldquo;Vale, es bastante&rdquo;. En <em>Los asquerosos</em> ten&iacute;a doce con algo. A partir de ah&iacute; empiezo a quedarme con las buenas ideas y las dem&aacute;s, pues van a la chimenea. Suelo empezar en verano y env&iacute;o la novela a Blackie el 15 de marzo. Es la tercera ya que cumple esas fechas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/a66d19b9-0367-4a57-93e8-87c81530093c_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>S&eacute; que es un gran lector. &iquest;Hay alg&uacute;n autor cuya forma de escribir le inspire?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mi problema es que olvido todo lo que leo. No me acuerdo de nada, solo de tonter&iacute;as. Es m&aacute;s, me acuerdo escuetamente de mis propias novelas. Hace un rato est&aacute;bamos hablando en la comida del final de <em>Los asquerosos</em> y nadie se acordaba de c&oacute;mo acababa.
    </p><p class="article-text">
        Tengo mucha memoria para las fechas o los nombres de calles, pero nada m&aacute;s. Incluso a veces pienso en alguno de mis libros y pienso &ldquo;qu&eacute; mal resolv&iacute; eso&rdquo; y voy al libro y digo &ldquo;ah, no, si lo hice bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta que me haces es temible porque no s&eacute; muy bien qu&eacute; decir. &Uacute;ltimamente, me ha gustado mucho <em>Teruel</em>, una novela gr&aacute;fica sobre la Batalla de Teruel de Eneko Tabernilla. Tambi&eacute;n estoy leyendo un ensayo, <em>Las guerras de entreguerras</em>, de Julio Gil Pecharrom&aacute;n, pero ya no me acuerdo de nada. Habla de la cantidad de guerras que hubo entre 1919 y 1939, pero se me ha olvidado todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Son temas que tampoco tienen que ver con lo que usted escribe. De hecho, sus libros siempre tienen mucho humor. &iquest;Leeremos alguna vez a un Santiago Lorenzo m&aacute;s serio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Pero es que todos mis libros son muy serios! Pasan cosas muy graves. En este libro incluso hay una muerte, que siempre le mete emoci&oacute;n a la cosa. No s&eacute; por qu&eacute; siempre hay humor, tendr&aacute; que ver con mi composici&oacute;n electromagn&eacute;tica o algo as&iacute;, pero tiende a hacerme gracia todo.
    </p><p class="article-text">
        Y luego me hacen llorar cosas que no deber&iacute;an. Por ejemplo, la pel&iacute;cula <em>Top Secret</em>. Tiene una secuencia en la que Nick Rivers (Val Kilmer) saca a cantar a una ni&ntilde;a de 12 a&ntilde;os, una canci&oacute;n que se llama <em>Spend This Night With Me. </em>La ni&ntilde;a se pone a llorar y se acaba desmayando porque est&aacute; cantando con &eacute;l. Y no s&eacute;, solo de recordarlo me emociono.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; fue lo primero que se le ocurri&oacute; de </strong><em><strong>Contenta?</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        El origen est&aacute; en un relato que hab&iacute;a escrito hace un tiempo y que me gustaba. Durante un viaje a Valladolid, que es un sitio que a m&iacute; me inspira mucho, decid&iacute; comenzar una nueva novela partiendo de ese relato. Alrededor de &eacute;l, m&aacute;s bien.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se puede decir qu&eacute; parte de la novela es la del cuento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;No! Porque la respuesta me deja un poco mal. De todos modos, creo que est&aacute; disimulado porque muchas de las cosas que pasan en la novela podr&iacute;an ser el inicio de un cuento.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pensé: qué buen título sería “Contenta”. Pero estaba seguro de que ya lo habría usado alguien. Busqué en internet ¡y no encontré nada de nada! Así que me dije: “¡Qué chollo! ¡Corre!”. Era un título perfecto e inédito</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y por qu&eacute; lo titul&oacute; </strong><em><strong>Contenta? </strong></em><strong>Porque la protagonista, Cecilia, tampoco es que est&eacute; muy contenta en ning&uacute;n momento del libro.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las historias buenas son una paradoja, &iquest;no? O una contradicci&oacute;n. En realidad, a veces se me ocurre un t&iacute;tulo y aunque no tienes la novela, piensas que podr&iacute;a estar bien escribir algo que se llamara as&iacute;. Me pas&oacute; con <em>Los asquerosos</em>.
    </p><p class="article-text">
        En este caso pens&eacute;, qu&eacute; buen t&iacute;tulo ser&iacute;a &ldquo;Contenta&rdquo;. Pero estaba seguro de que ya lo habr&iacute;a usado alguien. Busqu&eacute; en internet &iexcl;y no encontr&eacute; nada de nada! As&iacute; que me dije: &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; chollo! &iexcl;Corre!&rdquo;. Era un t&iacute;tulo perfecto e in&eacute;dito.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si no me equivoco, Cecilia es su primera protagonista femenina. &iquest;Le pidi&oacute; algo su historia que no le hubieran pedido sus personajes anteriores?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue un reto. Quer&iacute;a ver qu&eacute; pasaba si escrib&iacute;a un personaje femenino. &iexcl;Un desaf&iacute;o! Y estoy muy feliz con el resultado. Adem&aacute;s, como en mi editorial no hay ninguna prisa ni atosigue ni nada, pues tengo todo el tiempo del mundo para darle muchas vueltas y es una gozada. Cuando me parece que ya est&aacute; terminada, pues la mando a Blackie a ver qu&eacute; les parece.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entonces &iquest;en su editorial no leen nada de la novela hasta que no la termina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. Yo se la env&iacute;o entera y luego empieza el trabajo de edici&oacute;n, &iexcl;que bendito sea! Porque hacen propuestas muy, muy buenas. Me sacan los colores porque escribo grandes meteduras de pata. Jan Mart&iacute; y Rebeca Gonz&aacute;lez Izquierdo editan muy bien y quiero que sus nombres salgan en esta entrevista.
    </p><p class="article-text">
        Creo que quien tiene necesidad de hablar sobre lo que est&aacute; escribiendo es que no se lo est&aacute; creyendo mucho. Yo lo hac&iacute;a cuando era joven. Ten&iacute;a una novia a la que ten&iacute;a abrasada. Claro, me dej&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iexcl;Es mucha confianza!</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, tambi&eacute;n es que yo ya tengo m&aacute;s a&ntilde;os que el invento de la puerta. Oye, y si al final quiz&aacute; sale el libro y no lo lee nadie alguno me dir&aacute;: &ldquo;Mira, al final solo te lo cre&iacute;ste t&uacute;&rdquo;, pero es que la novela <em>es </em>esa. Me da igual lo que se piense de ella.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No dejará de sorprenderme en toda mi vida que mis novelas gusten. ¡No lo digo para tirarme el pisto! Cuando viene alguien y me dice “tu novela es una basura” tampoco me duele. Por las mismas, cuando alguien me dice que le gustó, lo agradezco mucho, pero tampoco me creo que soy Thomas Mann, ni me echo a llorar ni nada</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En realidad sus novelas le encantan a miles de personas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cosa que no dejar&aacute; de sorprenderme en toda mi vida. &iexcl;No lo digo para tirarme el pisto! Cuando viene alguien y me dice &ldquo;tu novela es una basura&rdquo; tampoco me duele. Por las mismas, cuando alguien me dice que le gust&oacute;, lo agradezco mucho, pero tampoco me creo que soy Thomas Mann, ni me echo a llorar ni nada.
    </p><p class="article-text">
        Es todo tan extra&ntilde;o&hellip; Yo hac&iacute;a pel&iacute;culas y no las ve&iacute;a nadie. Lo normal es que a la gente no le guste lo que haces. Entonces cuando pasa que s&iacute; les gusta, yo me alegro mucho por Blackie Books y lo agradezco. Pero no para creerme si escribo bien o mal, es que es as&iacute; la novela. Luego es que tampoco s&eacute; qu&eacute; hacer con la pasta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Tiene claro el argumento de su pr&oacute;xima novela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ni idea. Pero le debo una novela a la R&iacute;a de Bilbao. Yo nac&iacute; all&iacute; en el 64 y en esa zona han pasado muchas cosas hasta hoy. As&iacute; que supongo que habr&aacute; que hacerla. Pero no s&eacute;, quiz&aacute; luego cambie.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Volviendo a </strong><em><strong>Contenta</strong></em><strong>, los amores de Cecilia son un poco locos y cambiantes. &iquest;Qu&eacute; lugar quer&iacute;a darle al amor en el libro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que solo hay este tema. Lo que pasa es que son amores un poco accidentados. De Cecilia me gusta que no sea una chica guapa, que sea normal. Me gusta la gente poco agraciada intentando amar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La novela es una oda a la gente normal.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso pretend&iacute;a. Si algo pretend&iacute;a era eso. A m&iacute; me gusta leer esas historias. La historia de la infanter&iacute;a, de la gleba, del soldado raso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro asoman muchos de los temas que actualmente preocupan en nuestro pa&iacute;s: la vivienda, la precariedad, la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica&hellip; &iquest;Por qu&eacute; decidi&oacute; meter todo eso? &iquest;Le interesa la actualidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Much&iacute;simo y veo cosas que me disgustan mucho. Lo bueno de escribir libros es que puedes canalizar el disgusto por esa v&iacute;a. Muchas veces pienso en toda esa gente que est&aacute; por ah&iacute; haciendo marranadas y me pregunto c&oacute;mo viven, si duermen bien, y algunos parece que s&iacute; que duermen bien.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su historia da giros que parecen disparatados, pero que luego encajan. A veces el libro me recuerda a esos episodios de </strong><em><strong>Los Simpson</strong></em><strong> que empiezan de una forma y luego siguen de una forma completamente inesperada.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ya me gustar&iacute;a a m&iacute; escribir como esos t&iacute;os. Aspiro a parecerme, en mi pobreza, a los genios que escriben los guiones de <em>Los Simpson</em>. Intento funcionar igual, por supuesto sin conseguirlo.
    </p><p class="article-text">
        Pero hace mucho tiempo que me di cuenta de que me gustan las historias con giros. A veces parece que el giro tem&aacute;tico es efectista o que es como &ldquo;de Hollywood&rdquo; en el peor sentido de la palabra. Pero es que a m&iacute; las historias que me gustan son esas. Meter goles al lector.
    </p><p class="article-text">
        Cuando empec&eacute; a escribir la historia de Cecilia no sab&iacute;a nada de hacia d&oacute;nde iba a ir la trama. Si pienso ahora en la novela, no s&eacute; c&oacute;mo ha quedado, pero giros s&iacute; que tiene.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/santiago-lorenzo-aspiro-parecerme-pobreza-genios-escriben-guiones-simpson_1_13582703.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Oct 2026 20:33:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Santiago Lorenzo: “Aspiro a parecerme, en mi pobreza, a los genios que escriben los guiones de 'Los Simpson'”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Novela,Escritores,Literatura,Humor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El hombre que amó a la gran escritora Iris Murdoch y a la anciana sin memoria en la que se convirtió]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/hombre-amo-gran-escritora-anciana-memoria-convirtio_1_13582024.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/551c3bac-285e-4ebb-8f25-79c6cfdf3989_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1603y1124.jpg" width="1200" height="675" alt="El hombre que amó a la gran escritora Iris Murdoch y a la anciana sin memoria en la que se convirtió"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">John Bayley, el marido de la autora irlandesa, le dedicó ‘Elegía para Iris’, una visión de su esposa más allá de lo literario que se complementa bien con las reediciones de la autora de 'El mar, el mar'</p><p class="subtitle">Tatiana Tîbuleac: “Ser alcohólico no te va a hacer mejor escritor, periodista o pintor aunque se haya vendido lo contrario”</p></div><p class="article-text">
        Olvidar qui&eacute;nes somos es, quiz&aacute;, el trastorno asociado a la edad m&aacute;s temido por nuestra especie. Seg&uacute;n <a href="https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/dementia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS)</a>, en 2021 hab&iacute;a 57 millones de personas en todo el mundo aquejadas de demencia; de estas, se calcula que entre un 60% y un 70% del total corresponde a la enfermedad de Alzheimer. Esta es, para muchos, la patolog&iacute;a m&aacute;s cruel, que en s&iacute; misma no es la m&aacute;s mort&iacute;fera, pero 'mata' aquello que ha constituido al individuo a lo largo de su vida, su identidad, su memoria, sus costumbres; adem&aacute;s de dinamitar la existencia de quienes est&aacute;n a su lado.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el enfermo es alguien que se ha dedicado al trabajo intelectual o literario, perder la memoria puede parecer a&uacute;n m&aacute;s perverso. Tantas lecturas, tanto an&aacute;lisis cr&iacute;tico, para terminar olvidando hasta su nombre. Y, sin embargo, sucede, porque la enfermedad nos iguala a todos, pobres y ricos, guapos y feos, sabios y profanos. Eso es lo que le ocurri&oacute; a la gran escritora y fil&oacute;sofa angloirlandesa <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/vivir-gana-leccion-heroina-inconformista-iris-murdoch-irlanda-cincuenta_1_11460204.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Iris Murdoch</a> (Dubl&iacute;n, 1919 - Oxford, 1999), educada en Cambridge y Oxford, y autora de novelas tan importantes como <em>El mar, el mar </em>(Premio Booker 1978), <em>La campana</em> (1958) o <em>El pr&iacute;ncipe negro</em> (1973).
    </p><p class="article-text">
        Quien estaba a su lado era John Bayley (Lahore, 1925 - Lanzarote, 2015), escritor, cr&iacute;tico literario y profesor de Filolog&iacute;a inglesa en Oxford, o, para lo que nos ata&ntilde;e, el marido de Iris Murdoch desde 1956 hasta su muerte. &Eacute;l se ocup&oacute; de cuidarla cuando, a mediados de los a&ntilde;os noventa, comenz&oacute; a padecer los primeros s&iacute;ntomas del alzh&eacute;imer. Tras su fallecimiento, public&oacute; <em>Eleg&iacute;a para Iris</em> (1999; Elba, 2025, trad. Fernando Borrajo), un <em>memoir</em> en el que relata toda su historia juntos. A este libro le siguieron dos m&aacute;s, <em>Iris y sus amigos</em> (1999), que Alianza public&oacute; en castellano, y <em>Widower&rsquo;s House</em> (2001).
    </p><h2 class="article-text">La chica de la bicicleta</h2><p class="article-text">
        En sus a&ntilde;os de posgrado, Bayley le ech&oacute; el ojo a una desconocida a la que vio pasar en una bicicleta. Cuando menos lo esperaba, se la volvi&oacute; a encontrar, esta vez cara a cara y sin ruedas de por medio: una profesora los present&oacute; en Oxford. Por aquel entonces, ella ten&iacute;a 34 a&ntilde;os y ya ejerc&iacute;a como docente en el Departamento de Filosof&iacute;a, mientras que &eacute;l, seis a&ntilde;os menor, todav&iacute;a era un &ldquo;joven prometedor&rdquo; del Departamento de Filolog&iacute;a. Inseguro, estaba convencido de que ella nunca se fijar&iacute;a en &eacute;l, pero las circunstancias se encargaron de cruzarlos de nuevo. T&iacute;midos ambos para los asuntos del coraz&oacute;n, su cortejo careci&oacute; del romanticismo al uso, pero la complicidad se fue reforzando.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/fcb8e3b0-fa90-4d80-9c55-229fafbfd922_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Iris no era una mujer guapa ni atractiva, a juicio de Bayley, por eso lo desconcertaba en cierta medida la atracci&oacute;n que despertaba en &eacute;l, al tiempo que le gustaba esa naturaleza despreocupada de ella, el hecho de no pretender gustar de la forma m&aacute;s rudimentaria. Era una intelectual concentrada en su investigaci&oacute;n, sin tiempo ni inter&eacute;s para frusler&iacute;as. El autor constata que, en aquella &eacute;poca, las chicas, al menos las universitarias, no ten&iacute;an la obsesi&oacute;n por la imagen que las consumir&iacute;a a&ntilde;os m&aacute;s tarde. Eso s&iacute;, falta de <em>sex appeal</em> no implicaba escasez de pretendientes: a lo largo de su vida, Bayley fue testigo de c&oacute;mo hombres y mujeres rondaban a su esposa.
    </p><p class="article-text">
        Los dos eran doctos en sus disciplinas, pero lo que reforz&oacute; su uni&oacute;n no fueron los debates eruditos, sino el hecho de poder mostrar con el otro lo que Bayley denomina el &ldquo;esp&iacute;ritu infantil&rdquo;, esto es, espontaneidad, sencillez, la Iris &iacute;ntima, risue&ntilde;a e imperfecta, sin la coraza de la profesora (auto)exigente que impon&iacute;a al resto de &aacute;reas de su rutina. Darse un chapuz&oacute;n en el r&iacute;o, el lago o cualquier paraje natural acu&aacute;tico era uno de los placeres que compartieron desde su noviazgo; en los &uacute;ltimos tiempos, ya enferma, &eacute;l ten&iacute;a que vigilarla porque la actividad se convirti&oacute; en un riesgo vital para ella.
    </p><h2 class="article-text">De la ilusi&oacute;n a la realidad</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La soledad que he disfrutado en el matrimonio, y creo que Iris tambi&eacute;n, es un poco como dar un paseo solo sabiendo que ma&ntilde;ana, o pronto, lo dar&aacute;s en compa&ntilde;&iacute;a del otro&rdquo;, reflexiona el autor a prop&oacute;sito de lo que denomina &ldquo;afinidad en la distancia&rdquo;, algo as&iacute; como lo que acontece despu&eacute;s del fulgor del enamoramiento, cuando se conoce al otro de verdad, con lo que gusta y lo que incomoda, lo que une y lo que aleja, sin molestarse en disimular las diferencias. A &eacute;l le costaba entender la transformaci&oacute;n que se produc&iacute;a en Iris en presencia de terceros, pero consiguieron superar las eventuales crisis.
    </p><p class="article-text">
        Bayley no evita los temas controvertidos, que aborda sin rabia ni resentimiento: &ldquo;Sab&iacute;a entonces que Iris ten&iacute;a varios amantes con los que aparentemente jugaba al mismo tiempo. Tambi&eacute;n intu&iacute; [&hellip;] que habitualmente ella conced&iacute;a sus favores por admiraci&oacute;n o respeto: en virtud, por as&iacute; decir, m&aacute;s de los atributos divinos que de los meramente f&iacute;sicos o sexuales de los hombres que la solicitaban. A los hombres que eran como dioses para ella tambi&eacute;n los consideraba er&oacute;ticos, pero el sexo le parec&iacute;a un elemento marginal, no un fin en s&iacute; mismo&rdquo;. Esta concepci&oacute;n del amor va en sinton&iacute;a con la que manifiesta la autora tanto en su narrativa como en sus ensayos filos&oacute;ficos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/5bb76908-fe02-4dcc-a027-b59cbd7a9117_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        A prop&oacute;sito de su obra, el hecho de que ambos compartieran inquietudes afianz&oacute; su uni&oacute;n. Al poco de conocerse, ella le pregunt&oacute; si se hab&iacute;a planteado escribir una novela. &Eacute;l estaba decidido a hacerlo, pero le faltaba empe&ntilde;o para consagrarse a ello de verdad. Pens&oacute; que ella menospreciar&iacute;a algo tan balad&iacute; como la ficci&oacute;n, pero result&oacute; que Iris ya hab&iacute;a escrito su primera novela y estaba a punto de publicarla (<em>Bajo la red</em>, 1954); esa profesora de Filosof&iacute;a tan imponente se convirti&oacute; de pronto a sus ojos en una joven de mirada traviesa que quer&iacute;a, antes que nada, narrar historias, contar su visi&oacute;n del mundo a trav&eacute;s del relato. Y lo hizo, se volc&oacute; en ello, sin abandonar del todo la investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ella sol&iacute;a guardarse para s&iacute; los proyectos en curso; su marido no los le&iacute;a ni preguntaba por ellos hasta que estaban terminados. Hubo algunas excepciones, sin embargo, como <em>La campana</em> (1958): le dej&oacute; leer el primer cap&iacute;tulo, que a &eacute;l le gener&oacute; mucha curiosidad, antes de continuar con el manuscrito. En diferentes ocasiones, y aunque Murdoch no escrib&iacute;a libros basados en hechos reales, Bayley detect&oacute; en sus novelas escenas de las que hab&iacute;an sido testigos, revestidas, eso s&iacute;, con el tamiz de la ficci&oacute;n. En cuanto a &eacute;l, adem&aacute;s de novelas, sobresali&oacute; por sus ensayos sobre autores como Shakespeare, Tolst&oacute;i o Henry James. Ella lo alentaba a escribir; y a &eacute;l le maravillaba c&oacute;mo ella creaba obras con tantas capas intelectivas al tiempo que eran historias accesibles y f&aacute;ciles de disfrutar para mucha gente.
    </p><h2 class="article-text">Amor, cuidados, memoria</h2><p class="article-text">
        Lleg&oacute; el d&iacute;a en el que aquella chica de pelo descuidado, flequillo corto, piernas robustas y calcetines, con aquel genio prodigioso ante el que se hab&iacute;an rendido las m&aacute;s soberbias distinciones, candidaturas al Premio Nobel incluidas, se vio reducida a esa soledad gris, impenetrable, de los enfermos de alzh&eacute;imer. Bayley da cuenta del proceso degenerativo entrelaz&aacute;ndolo con su vida juntos, tratando de vislumbrar aquello que a&uacute;n permanece en ella, esos peque&ntilde;os destellos (el humor, las tonadas infantiles). Y tambi&eacute;n comparte sus sensaciones como cuidador: frente a la esposa de otro paciente, que les se&ntilde;ala que est&aacute;n viviendo lo mismo, &eacute;l se resiste a aceptar que su mujer es una m&aacute;s. Aunque, en general, los pacientes comparten los mismos s&iacute;ntomas, se empe&ntilde;a en seguir individualiz&aacute;ndola, en lo que solo puede describirse como un acto de amor, de amor y de dignidad &uacute;ltima.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/6cadbf8b-31a7-4ba0-8e2a-f385575acb35_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <em>Eleg&iacute;a a Iris</em> &ndash;que inspir&oacute; la pel&iacute;cula biogr&aacute;fica <em>Iris</em> (2001), dirigida por Richard Eyre y con Judi Dench y Kate Winslet en el papel de la protagonista&ndash; es mucho m&aacute;s que una biograf&iacute;a o un libro sobre el duelo. John Bayley fue, ante todo, un escritor. Y, a&uacute;n antes que escritor, fue un hombre enamorado. Mantuvo su amor, como rezan los votos, en la salud y en la enfermedad. Conoci&oacute; a su mujer cuando era una profesora soltera sin dotes para la seducci&oacute;n; la conoci&oacute; como una gran escritora reconocida; la conoci&oacute; como la anciana fr&aacute;gil que olvid&oacute; &eacute;xitos, ideas, frases hasta dejar de ser ella misma. La conoci&oacute;, la acompa&ntilde;&oacute; y la cuid&oacute; siempre. Despu&eacute;s, escribi&oacute; estas p&aacute;ginas, que contienen algunas de las m&aacute;s hermosas p&aacute;ginas de amor que se han escrito. O, mejor dicho, que est&aacute;n escritas con amor, un amor que pocas veces se muestra as&iacute;, tan puro.
    </p><p class="article-text">
        En un momento en el que se habla tanto de la masculinidad t&oacute;xica, viene bien recordar que, por suerte, la mayor&iacute;a de los hombres heterosexuales han amado, y aman, de otra forma. M&aacute;s sana, m&aacute;s atenta, m&aacute;s generosa. Es importante recordar que el amor no ha sido nunca una posesi&oacute;n ni una garant&iacute;a, y que se conserva con comprensi&oacute;n, bondad y capacidad de adaptaci&oacute;n. Es importante recordar que no se limita a la sexualidad; que m&aacute;s a menudo va de compa&ntilde;&iacute;a, escucha y cuidados. Es importante recordarlo, porque lo seguimos necesitando, necesitamos el amor de otros y necesitamos aprender a vivir con amor, aunque no sepamos expresarlo con palabras tan bellas como las de John Bayley.
    </p><h2 class="article-text">Iris Murdoch vuelve a las librer&iacute;as</h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de que, en el pasado siglo, varios t&iacute;tulos de la autora se publicaran en Espa&ntilde;a desperdigados por varias editoriales &ndash;se&ntilde;al de que ninguna logr&oacute; venderla lo suficiente&ndash;, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os han sido Lumen e Impedimenta las encargadas de redescubrir sus libros de ficci&oacute;n a las nuevas generaciones, a veces con la publicaci&oacute;n de libros nunca antes traducidos al castellano, como <em>El libro y la hermandad</em> (1987; Impedimenta, 2016, trad. Jon Bilbao), finalista del Booker, una novela de campus ambientada en Oxford que hoy bien podr&iacute;a seducir a los amantes de la <em>dark academia</em>, una tendencia en boga en las redes sociales literarias.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/b6255317-624a-497f-9de9-5059929e5d49_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Este mismo a&ntilde;o, Lumen ha reeditado dos de sus grandes novelas: <em>Amigos y amantes</em> (1968) y <em>La negra noche</em> (1993), ambos con pr&oacute;logo de &Aacute;lvaro Pombo, que se suman a las ya disponibles en el cat&aacute;logo, con <em>El mar, el mar</em> (1978) a la cabeza. En catal&aacute;n, Edicions de 1984 ha publicado por primera vez en esta lengua otro de sus grandes libros, <em>La campana</em> (1958), del que precisamente John Bayley cuenta en estas memorias que fue una de las raras excepciones en las que Murdoch le dej&oacute; leer unas p&aacute;ginas mientras a&uacute;n lo estaba escribiendo. Ahora solo falta que ese entusiasmo se contagie a cuantos m&aacute;s lectores mejor. &iquest;Ha llegado, por fin, el momento de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/vivir-gana-leccion-heroina-inconformista-iris-murdoch-irlanda-cincuenta_1_11460204.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Iris Murdoch</a>?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/hombre-amo-gran-escritora-anciana-memoria-convirtio_1_13582024.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Oct 2026 20:57:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El hombre que amó a la gran escritora Iris Murdoch y a la anciana sin memoria en la que se convirtió]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Alzheimer,Biografías,Ensayos,Amor]]></media:keywords>
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