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    <title><![CDATA[elDiario.es - Libros]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Libros]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Santiago Roncagliolo retrata las intrigas contra el Papa: "Es lo más parecido a un thriller en la vida real que he visto nunca”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/santiago-roncagliolo-retrata-intrigas-papa-parecido-thriller-vida-real-he-visto_1_13509231.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9ce10dd0-2903-4e1f-a46e-d9cfadf3f021_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x961y345.jpg" width="1200" height="675" alt="Santiago Roncagliolo retrata las intrigas contra el Papa: &quot;Es lo más parecido a un thriller en la vida real que he visto nunca”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor peruano vuelve a adentrarse, con 'El pastor y los lobos', en los entresijos de la institución católica en una investigación sobre pederastia, mafias y la figura del nuevo papa </p><p class="subtitle">Nigeria gobierna el mundo y Londres desapareció bajo el mar: el nuevo mundo según Ian McEwan
</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;&iquest;Qu&eacute; sabes de </span><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/robert-prevost-puente-mundos_1_12283147.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Robert Prevost</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">? Nada. &iquest;Te gustar&iacute;a escribir un libro sobre &eacute;l? Claro que s&iacute;, sin ninguna duda&rdquo;. Estas dos l&iacute;neas resumen la llamada que </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/santiago-roncagliolo-peru-pais-no-cree-democracia_128_10627926.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Santiago Roncagliolo</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (Lima, 1975) tuvo con su editor el 8 de mayo de 2025, por la tarde, despu&eacute;s de que la Capilla Sixtina emitiera fumata blanca.</span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em> Habemus papam.</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> Un tipo nacido en Chicago, con pasaporte peruano que, en su primer discurso, habl&oacute; en espa&ntilde;ol. Y Roncagliolo, que ya hab&iacute;a escrito una trilog&iacute;a sobre la Iglesia cat&oacute;lica y el poder, no ten&iacute;a ni la m&aacute;s remota idea de qui&eacute;n era ese se&ntilde;or que, a partir de ese d&iacute;a, comenzar&iacute;a a hacerse llamar Le&oacute;n XIV.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Un hombre que hab&iacute;a dejado las posibilidades de una ciudad como Chicago para irse de misionero a Chulucanas, un lugar peque&ntilde;o en una provincia pobre &ldquo;donde no hay gran cosa&rdquo;. Una persona que a lo mejor era un cura que no hab&iacute;a hecho nada interesante, que se hab&iacute;a pasado la vida dando homil&iacute;as de aqu&iacute; para all&aacute;, y a ver c&oacute;mo hac&iacute;a &eacute;l un libro sobre aquello. Sin embargo, el escritor cuenta que, durante su investigaci&oacute;n, se dio de bruces con una biograf&iacute;a marcada por las luchas de poder, abusos y mafias dentro de la Iglesia. Que se encontr&oacute; con una historia que, escribe su autor, comienza en Chile, durante un viaje del papa Francisco en enero de 2018, y termina en Roma, poco despu&eacute;s de la muerte de este. Una historia que ha llegado a las librer&iacute;as espa&ntilde;olas este septiembre bajo el nombre de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El pastor y los lobos </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">(Seix Barral, 2026).</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Cuanto t&uacute; te metes a bucear en una historia real no sabes qu&eacute; te vas a encontrar, no sabes si habr&aacute; historia siquiera&rdquo;, explica el peruano en conversaci&oacute;n con elDiario.es, sentando en una butaca roja en una sala que hace las veces de cine privado en un c&eacute;ntrico hotel madrile&ntilde;o. &ldquo;Pero, tambi&eacute;n, otra cosa que tienen las historias reales es que te transforman, porque no las controlas y te obligan a empatizar con otras personas al meterte en sus vidas. Y eso es un poco convertirte en otras personas&rdquo;, confiesa.</span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/42b5ff40-c9c4-4a52-857f-757b5af0f230_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La historia que, entonces, se le apareci&oacute; ante sus ojos no era la del hombre anodino que sospechaba, sino la de un cardenal que ha lidiado con todo tipo de casos de abusos e, incluso, con sicarios al servicio de sacerdotes. Todo ello para, al final, tambi&eacute;n ser acusado de encubrir a un pederasta en el seno de la Iglesia. &ldquo;Esto &uacute;ltimo ocurri&oacute; en el momento en el que &eacute;l se convirti&oacute; en un claro candidato a papa y, cuando yo me encontr&eacute; con todo aquello, me di cuenta de que era lo m&aacute;s parecido a un thriller en la vida real que hab&iacute;a visto nunca&rdquo;, contin&uacute;a para se&ntilde;alar que este ha sido el libro que m&aacute;s le ha impactado de todos sus trabajos.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Ha sido un viaje muy inesperado y muy fuerte&rdquo;, confiesa Roncagliolo. &ldquo;Suena a algo que uno deber&iacute;a decir con todos los libros que escribe, pero creo que soy una persona mucho m&aacute;s completa despu&eacute;s de terminar este trabajo&rdquo;, a&ntilde;ade, para se&ntilde;alar que el a&ntilde;o de b&uacute;squeda, investigaci&oacute;n y escritura intensiva le ha hecho estar m&aacute;s tranquilo con su propia vida. &ldquo;He perdonado muchas cosas, sobre todo a mi padre. Creo que ahora entiendo mucho mejor c&oacute;mo son las personas y estoy m&aacute;s reconciliado con la parte mala e imperfecta que todos tenemos&rdquo;, relata.</span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Tintes autobiogr&aacute;ficos</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Lo m&aacute;s llamativo de este trabajo de no ficci&oacute;n que se lee como novela, quiz&aacute;, sea eso. Que la vida del propio autor se cuela por los resquicios, as&iacute; como la relaci&oacute;n con un padre que distaba mucho de aquello que, generalmente, se considera un buen padre. Un padre que, como muchos otros, no se da cuenta de que pueden estar tocando a su hijo. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Cuenta Roncagliolo, alumno de un colegio jesuita, que &eacute;l se dio cuenta de que a &eacute;l y a sus compa&ntilde;eros les hab&iacute;a pasado algo en la escuela cuando se empez&oacute; a hablar de los abusos de la Iglesia en televisi&oacute;n, en prensa y en todas partes. &ldquo;F&iacute;jate, era un hombre adulto y ni siquiera me hab&iacute;a parado a pensar en ello. No se me hab&iacute;a ocurrido. Tuve que verlo desde fuera para relacionarlo con mi propia historia&rdquo;, observa. Y entonces escribi&oacute;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Escribi&oacute; en el diario </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El Comercio </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">una columna sobre el padre Jaime, un sacerdote de su colegio de jesuitas, que gustaba de sentar a la chavalada en sus rodillas y acariciarles los muslos. Que ellos hac&iacute;an bromas sobre el tema. Que dec&iacute;an: &ldquo;Imag&iacute;nate que te llevas a una chica buen&iacute;sima a la cama. Pero est&aacute; oscuro. Y cuando prendes la luz es el padre Jaime&rdquo;, y se meaban de risa. Que todo el mundo lo sab&iacute;a. Que les parec&iacute;a normal. Que los dem&aacute;s sacerdotes no lo escond&iacute;an, que lo compadec&iacute;an a &eacute;l. Que dec&iacute;an que era un pobre viejo que ya no controlaba su libido. Que a esa edad ya no se controla casi nada. Que era una conducta tan normalizada que a aquellos preadolescentes nunca se les ocurri&oacute; cont&aacute;rselo a sus padres. Hasta que &eacute;l lo plasm&oacute; en un peri&oacute;dico d&eacute;cadas m&aacute;s tarde, se viraliz&oacute; y los ataques le vinieron de la parte que &eacute;l menos se esperaba, de sus antiguos compa&ntilde;eros de clase. De las propias v&iacute;ctimas. &ldquo;Ellos no quer&iacute;an ver destruida la idea que ten&iacute;an de su propia infancia&rdquo;, afirma el escritor.</span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Qui&eacute;n no quiere un padre que le proteja</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Abusos sexuales hay en todas partes. Hay en casi todas partes donde hay un maestro, alguien con poder sobre menores de edad. Colegios, escuelas de teatro, escuelas deportivas, etc.&rdquo;, sentencia el escritor. Ya sea en la Iglesia o fuera de ella. Lo complejo, para &eacute;l, en el caso eclesi&aacute;stico, es que el abuso siempre se produce en el entorno educativo. &ldquo;Ah&iacute; entonces el culpable no es solo el abusador, sino tambi&eacute;n el colegi&oacute; que alberg&oacute; al abusador y, por tanto, los padres que te pusieron all&iacute; y los compa&ntilde;eros que dejaron que todo eso ocurriera y no dijeron nada y, entonces, todo se va extendiendo a un barrio, a una clase social, a un grupo social muy grande. Y es muy dif&iacute;cil, para ese grupo, asumir la responsabilidad&rdquo;, ejemplifica el escritor para se&ntilde;alar que, por contra, es mucho m&aacute;s f&aacute;cil pensar que la v&iacute;ctima &ldquo;es rarito&rdquo; o &ldquo;se volvi&oacute; loco&rdquo;.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me interesaba romper esos silencios y fue ahí donde me encontré con un patrón: todas las víctimas con las que yo hablé tenían algo en común conmigo; provenían de figuras paternas alcohólicas, maltratadoras o, sencillamente, distantes</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Santiago Roncagliolo</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La de Roncagliolo es, por tanto, y entre otras cosas, una historia sobre los silencios sociales que amparan el abuso. &ldquo;Me interesaba romper esos silencios y fue ah&iacute; donde me encontr&eacute; con un patr&oacute;n: todas las v&iacute;ctimas con las que yo habl&eacute; ten&iacute;an algo en com&uacute;n conmigo; proven&iacute;an de figuras paternas alcoh&oacute;licas, maltratadoras o, sencillamente, distantes. Que no estaban ah&iacute; para sus hijos&rdquo;, contin&uacute;a para se&ntilde;alar que la Iglesia lo que ofrece es precisamente eso, un padre.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;La iglesia cat&oacute;lica te ofrece un padre, es lo que te da, ah&iacute; est&aacute; su seducci&oacute;n&rdquo;, explica para continuar con que Dios es un se&ntilde;or &ldquo;que hace las cosas que hacen los padres de toda la vida&rdquo;: te pone unas normas, te castiga cuando no las cumples, pero tambi&eacute;n te protege de lo que te pueda hacer mal. Y ya se sabe que no todos los padres son buenos. &ldquo;Muchos se entregaron a ese padre sustituto y fueron destruidos por &eacute;l&rdquo;, zanja el peruano. </span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Asfixiando al Sodalicio </span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Roncagliolo expone desde un principio a los lobos de su historia; el </span><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/sodalicio-lidero-venganza-desacreditar-prevost-evitar-fuera-papa_1_12284635.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Sodalicio de Vida Cristiana</span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">, una poderosa organizaci&oacute;n cat&oacute;lica de Per&uacute; </span><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/papa-disuelve-sodalicio-simbolos-iglesia-ultra-latinoamerica_1_11978995.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">aniquilada en 2025 por el papa Francisco</span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> tras a&ntilde;os de investigaci&oacute;n por abusos sexuales y corrupci&oacute;n econ&oacute;mica, e introduce la figura de Prevost, primero como sacerdote agustino en Per&uacute; y despu&eacute;s como obispo de Chiclayo. Una figura que es casi la mano derecha de Francisco a la hora de enfrentar y gestionar los abusos sexuales de esta organizaci&oacute;n criminal.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Porque, asegura Roncagliolo, si en Europa la Iglesia ha abusado, en Latinoam&eacute;rica mucho m&aacute;s. &ldquo;Am&eacute;rica Latina es una sociedad tan desigual que hace que el caso sea particularmente sangrante: ver c&oacute;mo todo el tema de los abusos est&aacute; vinculado a las clases dominantes, lo que, por otro lado, le da un fuerte trasfondo pol&iacute;tico&rdquo;, contin&uacute;a. &ldquo;Lo que ocurri&oacute;, con todo esto, en los pa&iacute;ses de mi entorno era una cadena que pod&iacute;a continuar porque aqu&iacute; no existen las clases medias: eran los ricos y los pobres. Y el linaje y el sexo son las grandes obsesiones de las &eacute;lites criadas en la represi&oacute;n del celibato&rdquo;, sentencia. </span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los aliados de la luz no pueden ser más ingenuos que los aliados de la oscuridad, Prevost ha sabido perfectamente dónde estaba en todo momento y, considero, ha trabajado por la labor más justa. Con sus errores, claro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Santiago Roncagliolo</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Una cadena que otros quisieron frenar antes, pero no pudieron. </span><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/benedicto-xvi-acusado-encubrir-cura-abusador-arzobispo-munich_1_8631328.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Como Benedicto XVI</span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">, que acab&oacute; por dejar el cargo. </span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Los &ldquo;hombres buenos&rdquo;</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Para Roncagliolo, Prevost/Le&oacute;n, es, sin embargo, un hombre bueno: &ldquo;Los aliados de la luz no pueden ser m&aacute;s ingenuos que los aliados de la oscuridad, &eacute;l ha sabido perfectamente d&oacute;nde estaba en todo momento y, considero, ha trabajado por la labor m&aacute;s justa. Con sus errores, claro&rdquo;. Aunque alguno de sus errores haya sido, precisamente, el trato con las v&iacute;ctimas. Una reparaci&oacute;n que, a todas luces, y tal y como reflejan los pasajes del libro dedicados a ello, parecen insuficientes. Una reparaci&oacute;n que, opina Roncagliolo, debe hacerse y cuanto antes, porque si no, &eacute;l lo tiene claro: &ldquo;Si no se resuelve, el tema de los abusos en la Iglesia ser&aacute; su suicidio, y es una instituci&oacute;n que tambi&eacute;n ha hecho mucho bien por mucha gente&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El bien y el mal, el abuso y la ayuda. Esas son las coordenadas en las que se ha movido, constante, Roncagliolo. Un viaje que ha sido, seg&uacute;n sus propias palabras, &ldquo;esquizofr&eacute;nico&rdquo;. &ldquo;Sent&iacute;a completamente, todo el rato, que estaba ante lo mejor y lo peor del ser humano. Frente a gente que tiene una bondad que yo jam&aacute;s conseguir&eacute; y frente a aut&eacute;nticos monstruos&rdquo;, explica para concluir con que, al final, no puede ser de otro modo: la Iglesia es una instituci&oacute;n humana. </span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/santiago-roncagliolo-retrata-intrigas-papa-parecido-thriller-vida-real-he-visto_1_13509231.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Sep 2026 20:09:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Santiago Roncagliolo retrata las intrigas contra el Papa: "Es lo más parecido a un thriller en la vida real que he visto nunca”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Iglesia católica,Abusos en la Iglesia,Literatura,Perú]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué libro le doy a mi hijo que ya no quiere leer? 20 libros para reengancharse a la lectura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/libro-le-doy-hijo-no-quiere-leer-20-libros-reengancharse-lectura_1_13508036.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/97894cca-38ae-4f95-a576-add98822dff7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x146y430.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué libro le doy a mi hijo que ya no quiere leer? 20 libros para reengancharse a la lectura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las pantallas y la autonomía lectora juegan en contra de la afición a la lectura en la infancia y la preadolescencia, pero cuando aparece el libro adecuado, se obra la magia</p><p class="subtitle">La edad del descalabro: qué hacer para que los niños no dejen de leer a los nueve años
</p></div><p class="article-text">
        Uno de los puntos m&aacute;s preocupantes del reciente informe de PISA se refiere a la p&eacute;rdida de comprensi&oacute;n lectora de los alumnos. Cuando se pregunta por los h&aacute;bitos de lectura de ni&ntilde;os y adolescentes fuera de las aulas, hace a&ntilde;os que se repite una tendencia: mientras que en la infancia suelen ser lectores frecuentes, con la entrada en la pubertad se produce un abandono de esta pr&aacute;ctica. Es una etapa en la que crecen los est&iacute;mulos, las inquietudes cambian y las posibilidades de entretenimiento se multiplican, por lo que cuesta m&aacute;s dedicar tiempo a una actividad tan tranquila y solitaria como leer.
    </p><p class="article-text">
        Con el fin de intentar recuperar esa pasi&oacute;n por la lectura, o de encenderla por primera vez, proponemos una selecci&oacute;n de veinte libros dirigidos a estas edades que tienen muchos ingredientes para encandilar a los j&oacute;venes. Las obras, de narrativa, se agrupan en dos bloques: para lectores de entre 9 y 12 a&ntilde;os, la franja que en ingl&eacute;s se conoce como <em>middle grade</em>, y para lectores ya propiamente adolescentes o <em>young adult</em>. Hay novelas de intriga, aventuras fant&aacute;sticas, grandes historias de amistad, mucho humor y alg&uacute;n que otro cl&aacute;sico infalible. No hay mejor forma de asimilar los beneficios de la lectura que divirti&eacute;ndose por el camino.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    <div class="ladillo_grande">
        <div class="titugrande" style="text-align: left;"><mark style="background-color: #fff; padding: 0px; blend-mode: multiply;">De 9 a 12 años</mark><div>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>Llanos Campos, </strong><em><strong>El tesoro de Barracuda</strong></em><strong> (SM)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/2c0e902f-d82c-49a4-9b2e-1406a3ee0480_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Las historias de piratas no pasan de moda, y esta, adem&aacute;s, gira alrededor de un tesoro fuera de lo convencional. Con los elementos cl&aacute;sicos de este tipo de narraciones (un grumete-narrador de lo m&aacute;s simp&aacute;tico, un capit&aacute;n con muy mal car&aacute;cter, una tripulaci&oacute;n de piratas tan estrafalarios como entra&ntilde;ables y un enemigo odioso), la autora construye un relato que va m&aacute;s all&aacute; del t&oacute;pico y enriquece el g&eacute;nero de una manera que har&aacute; que los ni&ntilde;os vean la lectura con otros ojos. Original, divertido y con giros sorprendentes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ledicia Costas, </strong><em><strong>Escarlatina, la cocinera cad&aacute;ver</strong></em><strong> / </strong><em><strong>Escarlatina, a coci&ntilde;eira defunta</strong></em><strong> (Anaya / Xerais) </strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/68e6cef1-30b4-47f2-bcd0-b5630e0dd0c7_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Muerte, manjares sospechosos, viajes a otra dimensi&oacute;n y mucho sentido del humor son los ingredientes de esta novela, una de las obras m&aacute;s divertidas y originales que ha dado la literatura espa&ntilde;ola reciente. El peculiar regalo de cumplea&ntilde;os a un ni&ntilde;o cocinillas le lleva a un lugar secreto donde le esperan unos seres fascinantes y donde lo horripilante tiene un lado c&oacute;mico. All&iacute; debe llevar a cabo una misi&oacute;n para la que tendr&aacute; que usar todo su ingenio. Un libro para disfrutar que se lee con una sonrisa y, de forma impl&iacute;cita, induce a reflexionar sobre la muerte sin caer en dramatismos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Roald Dahl, </strong><em><strong>Matilda</strong></em><strong> (Alfaguara, trad. Pedro Barbadillo G&oacute;mez)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/2d9d8f0e-d61f-47a0-88da-37fd49143b0a_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Por encima del cari&ntilde;o que le pueda tener el lector adulto, Roald Dahl es un escritor que no ha perdido ese genio para conectar con los lectores j&oacute;venes. Su imaginer&iacute;a, su humor pol&iacute;ticamente incorrecto, su descaro y su falta absoluta de moralinas probablemente tienen mucho que ver con ello; la cuesti&oacute;n es que tanto <em>Matilda</em> como <em>Las brujas</em> o <em>Charlie y la f&aacute;brica de chocolate</em> siguen siendo novelas de lo m&aacute;s recomendables cuando de crear afici&oacute;n se trata. <em>Matilda</em>, adem&aacute;s, celebra la viveza y la humanidad que despiertan los libros frente al letargo de las pantallas y el embrutecimiento de los abusones. Todo ello, con una trama hilarante y con personajes memorables.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Jeff Kinney, </strong><em><strong>Diario de Greg 1. Un pringao total</strong></em><strong> (Molino, trad. Esteban Mor&aacute;n Ortiz)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/55a8c347-dc88-4462-8358-6c1a4411ccf2_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Esta serie lleva casi veinte a&ntilde;os sumando lectores, y no por casualidad. La entrada en la adolescencia puede ser una etapa dif&iacute;cil de transitar y los enredos en los que se ve envuelto el narrador, un muchacho de doce a&ntilde;os bajito y sin mimbres de h&eacute;roe, la hacen m&aacute;s llevadera. Con mucho humor, combinando el texto con el c&oacute;mic, el autor ha ideado una f&oacute;rmula que acompa&ntilde;a a los j&oacute;venes en esa edad en la que tienden a descolgarse de la lectura, y esto no es poca cosa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Maria Gripe, </strong><em><strong>La hija del espantap&aacute;jaros</strong></em><strong> (SM, trad. Carmen V&aacute;zquez-Vigo)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/cc1a5b60-3e51-4682-a538-73188bd1e4ac_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Como Roald Dahl, Maria Gripe no falla; en su caso, con esas historias de aires g&oacute;ticos que intrigan a la vez que enamoran al joven lector. Tanto <em>La hija del espantap&aacute;jaros</em> como <em>Los hijos del vidriero</em> o <em>Los escarabajos vuelan al atardecer</em> siguen presentes en las librer&iacute;as y los profesores los recomiendan a sus alumnos; cualquiera de ellos es una opci&oacute;n excelente para cautivar a las nuevas generaciones de lectores. Porque, ya se sabe, la buena literatura no pasa de moda y los buenos libros siempre est&aacute;n ah&iacute; para quien est&eacute; dispuesto a dejarse llevar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Alba Quintas Garciandia, </strong><em><strong>Liceo Septem 1. Los talentos ocultos</strong></em><strong> (Montena)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/0e495294-0aba-4161-b25d-0d2bf28de3d1_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Las escuelas de magia son un valor seguro, y en esta saga de cuatro libros Alba Quintas Garciandia ha creado un universo propio de lo m&aacute;s atractivo. Existen cuatro talentos y los protagonistas deben aprender a desarrollar el suyo; pero, por encima de todo, esta es una historia de amistad e integraci&oacute;n en la que, a trav&eacute;s de un planteamiento fant&aacute;stico, se plantean numerosas inquietudes propias de estas edades. Los personajes se recuerdan con cari&ntilde;o y el ciclo abre la puerta a seguir leyendo otras series de fantas&iacute;a orientadas a un p&uacute;blico m&aacute;s juvenil o adulto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Patricia Garc&iacute;a-Rojo, </strong><em><strong>Secreto de bruja 1.</strong></em><strong> </strong><em><strong>La magia de la luna</strong></em><strong> (Alfaguara)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/3b0deedf-706d-437d-ba6f-89889bd6e22e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ni&ntilde;o no ha jugado alguna vez a las brujas? Esta serie de novelas rinde homenaje a esa <em>magical girl </em>que en alg&uacute;n momento hemos llevado dentro, con las peripecias de unas chicas que descubren que tienen poderes. Los libros siguen su proceso de aprendizaje, que las lleva por varios escenarios y es ante todo un relato (&iexcl;muy divertido!) de amistad, celebraci&oacute;n de la diferencia y, qui&eacute;n sabe, tal vez tambi&eacute;n de primeros amores. La narraci&oacute;n, adem&aacute;s, est&aacute; aderezada de sencillos rituales y otras curiosidades <em>brujeriles, </em>de animales t&oacute;tem a plantas con atributos especiales, que los lectores pueden probar para llevar as&iacute; la magia m&aacute;s all&aacute; de las p&aacute;ginas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bego&ntilde;a Oro, </strong><em><strong>Amigas 100% 1. Abril es oto&ntilde;o </strong></em><strong>(SM)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/ea8535ce-56dd-4ab6-bb8d-b39d8b8be4c6_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La amistad es un pilar fundamental durante toda la etapa educativa, pero sobre todo a medida que uno se acerca a la adolescencia. Entre las muchas series de novelas sobre grupos de amigas, esta de Bego&ntilde;a Oro sobresale por su extraordinaria capacidad para captar, no solo la mente de unas chicas de unos doce a&ntilde;os, sino su espontaneidad y su lenguaje, esos c&oacute;digos que tienden a olvidarse en cuanto uno crece. A trav&eacute;s de algo tan cotidiano como una clase extraescolar de ingl&eacute;s, narra la evoluci&oacute;n de las relaciones entre las protagonistas y, de paso, entretiene con canciones, tests y otros recursos que hacen la lectura m&aacute;s amena.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Laura Gallego, </strong><em><strong>Cuatro lunas 1.</strong></em><strong> </strong><em><strong>Mareas de magia </strong></em><strong>(SM)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/9d615fa5-6293-4429-93e0-a85d14f3adf2_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Son varias ya las generaciones de lectores que la autora valenciana ha contribuido a crear, por lo que sus libros son una apuesta segura para enganchar a ni&ntilde;os y j&oacute;venes. De entre sus t&iacute;tulos m&aacute;s recientes, <em>Cuatro lunas</em>, una saga de fantas&iacute;a <em>middle grade</em> de cuatro vol&uacute;menes, es una opci&oacute;n excelente para que los lectores se adentren en el g&eacute;nero. En ella, acompa&ntilde;amos a Milo, un joven pastor, en su aventura para recuperar unos poderosos huevos de drag&oacute;n. El viaje lo lleva a descubrir tierras extraordinarias y a reencontrarse con la chica que encendi&oacute; en &eacute;l la chispa del primer amor. Pero nada ser&aacute; f&aacute;cil&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Muriel Villanueva, </strong><em><strong>Duna 1. Diario de un verano / Duna 1. Diari d&rsquo;un estiu</strong></em><strong> (Babulinka)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/52ab2ab3-ba05-409c-97e2-d7cd1483574b_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El formato del diario es un cl&aacute;sico que funciona muy bien a estas edades, y este de la valenciana Muriel Villanueva ya ha enamorado a numerosos lectores. Duna es una ni&ntilde;a de doce a&ntilde;os despierta y curiosa que en sus veraneos en el pueblo hace un nuevo amigo, aprende a ver a su abuelo con otros ojos y se enfrenta a una poderosa organizaci&oacute;n que amenaza la naturaleza de la zona. Trata con gran realismo temas como el primer amor o la identidad de g&eacute;nero no binaria, y resulta f&aacute;cil identificarse con la narradora.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <style>

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    </style>




    <div class="ladillo_grande">
        <div class="titugrande" style="text-align: left;"><mark style="background-color: #fff; padding: 0px; blend-mode: multiply;">De 12 a 16 años</mark><div>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>Jordi Sierra i Fabra, </strong><em><strong>La mirada de Taylor</strong></em><strong> (SM)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/978c8616-6172-41e2-8c51-36a4eb55d8d6_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El prol&iacute;fico escritor catal&aacute;n es un valor seguro para enganchar a los j&oacute;venes lectores. &Eacute;l mismo se reconoce ante todo un narrador con vocaci&oacute;n de entretener, y qu&eacute; duda cabe de que domina a la perfecci&oacute;n su t&eacute;cnica. M&aacute;s all&aacute; de t&iacute;tulos como <em>El asesinato del profesor de matem&aacute;ticas</em> o <em>Campos de fresas</em>, dos de sus libros m&aacute;s emblem&aacute;ticos, cabe destacar esta novela m&aacute;s reciente en la que entrelaza las vivencias de una adolescente cualquiera que, adem&aacute;s, es muy fan de una de las estrellas del momento. Nada mejor para <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/taylor-swift-juega-corona-the-life-of-showgirl-reino-maxima-autoridad-entretenimiento_129_12639365.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conectar con otros </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/taylor-swift-juega-corona-the-life-of-showgirl-reino-maxima-autoridad-entretenimiento_129_12639365.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>swifties</em></a><em> </em>y convertirlos en &aacute;vidos lectores, si no lo son ya.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Carlos Ruiz Zaf&oacute;n, </strong><em><strong>El pr&iacute;ncipe de la niebla</strong></em><strong> (Edeb&eacute;)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/84520a9c-126f-4836-96d3-825b780b6c62_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Puede que los adultos m&aacute;s exquisitos se lleven las manos a la cabeza, pero lo cierto es que Carlos Ruiz Zaf&oacute;n demostr&oacute; con creces su talento para atrapar al lector joven con novelas de atm&oacute;sfera embriagadora antes incluso de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/25-anos-sombra-viento-fenomeno-literario-llevo-barcelona-gotica-mundo_1_13186578.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">arrasar con </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/25-anos-sombra-viento-fenomeno-literario-llevo-barcelona-gotica-mundo_1_13186578.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La sombra del viento</em></a><em>. </em>Supo hacer suya la f&oacute;rmula de los cl&aacute;sicos g&oacute;ticos ingleses y de este modo plante&oacute; misterios tan sugerentes como <em>El pr&iacute;ncipe de la niebla</em> o <em>Marina</em>, otro de sus t&iacute;tulos emblem&aacute;ticos, en los que no falta tampoco un primer amor de los que conmueven y dejan huella.
    </p><p class="article-text">
        <strong>C&eacute;sar Mallorqu&iacute;, </strong><em><strong>Cr&oacute;nicas del par&aacute;sito 1.La estrategia del par&aacute;sito</strong></em><strong> (SM) / La isla de Bowen (Edeb&eacute;)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/39797f78-27d6-4545-8a71-1b6238fc54e6_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        C&eacute;sar Mallorqu&iacute; es un autor que no defrauda. Tanto en novelas de aventuras como la muy aplaudida <em>La isla de Bowen</em> (Edeb&eacute;) como en este <em>tecnothriller</em>, no falta su oficio para construir una trama bien engarzada, con personajes s&oacute;lidos y giros argumentales coherentes que mantienen el suspense a lo largo de la narraci&oacute;n. Este tr&iacute;ptico de libros tiene la facultad de enganchar hasta a los m&aacute;s reacios, y es que nadie puede resistirse a una historia en la que acecha un peligro que habla de t&uacute; a t&uacute; al lector de hoy.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Maite Carranza, </strong><em><strong>La guerra de las brujas 1. El clan de la loba / La guerra de les bruixes1. El clan de la lloba</strong></em><strong> (Edeb&eacute;)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/52e1c725-d607-4303-b46f-12de25038df7_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La autora, una de las grandes voces contempor&aacute;neas de literatura infantil y juvenil, ha cultivado todo tipo de g&eacute;neros y tiene novelas para todos los gustos, pero de entre su producci&oacute;n merece la pena destacar una saga que nada tiene que envidiar a traducciones que en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas han sido muy celebradas. <em>La guerra de las brujas</em> narra el viaje inici&aacute;tico de una adolescente que descubre su pertenencia a un clan de brujas arraigado en el Pirineo, una estirpe de mujeres vinculada a la mitolog&iacute;a del lobo. Una historia de sororidad, amor, aventura, magia y reconciliaci&oacute;n con los ancestros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Costa Alcal&aacute;, </strong><em><strong>La Segunda Revoluci&oacute;n 1. Heredero</strong></em><strong> (Montena)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/bc970cd2-0e2d-4b43-b1fa-9617e317b163_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Hay vida m&aacute;s all&aacute; de <em>Harry Potter</em>, y en esta trilog&iacute;a los autores presentan un universo de escuelas de magia rico, fresco y adictivo como pocos. Con un elenco de personajes de excepci&oacute;n, que se salen del clich&eacute; y abrazan la diversidad, construyen un mundo imaginativo y con una sugerente concepci&oacute;n de la magia. Tensi&oacute;n, intrigas de poder, aprendizaje y unas relaciones entre los protagonistas de las que dejan poso. &iquest;Qui&eacute;n dijo que en Espa&ntilde;a no se escribe buena literatura fant&aacute;stica?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Victoria &Aacute;lvarez, </strong><em><strong>Dreaming Spires 1. Tu nombre despu&eacute;s de la lluvia</strong></em><strong> (Lumen)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/948abbad-88f7-48a2-967e-5a8083e4d54d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        M&aacute;s de diez a&ntilde;os lleva esta saga en circulaci&oacute;n, y su popularidad no ha dejado de crecer gracias al boca oreja de los lectores. En los albores del siglo XX, tres investigadores de Oxford, cada uno con una personalidad bien marcada, se dedican a esclarecer sucesos paranormales. Sus viajes los llevan a lidiar con una <em>banshee</em> de un castillo irland&eacute;s, un barco maldito de Nueva Orleans o un misterioso conde del este de Europa, entre otros, pero son, adem&aacute;s, periplos en los que el amor se vive con intensidad y alg&uacute;n que otro enredo. Novelas de aventuras, romance y un toque de magia de las que atrapan de principio a fin, con unos protagonistas que permanecen una vez terminada la lectura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Jos&eacute; Antonio Cotrina, </strong><em><strong>El ciclo de la luna roja 1. La cosecha de Samhein</strong></em><strong> (edici&oacute;n independiente)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/d665ffee-6ad1-4f3a-bf76-86236b733fb9_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Un grupo de muchachos variopintos deben sobrevivir en Rocavarancolia, una ciudad en ruinas donde la magia (y el mal) se halla muy presente. Este planteamiento, deudor de <em>El Se&ntilde;or de las Moscas</em>, es solo el punto de partida de una saga excepcional que da la vuelta a los t&oacute;picos con una construcci&oacute;n impecable, mezcla de intriga y emoci&oacute;n, con personajes que crecen p&aacute;gina tras p&aacute;gina y una ambientaci&oacute;n tenebrosa que se pega a las entra&ntilde;as. Muchos j&oacute;venes sienten fascinaci&oacute;n por lo oscuro, y este ciclo de libros es perfecto para ellos. (Nota: la novela fue publicada originalmente por Alfaguara, despu&eacute;s por Hidra y en la actualidad se puede adquirir una cuidada autoedici&oacute;n por internet).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Suzanne Collins, </strong><em><strong>Los Juegos del Hambre</strong></em><strong> (Molino, trad. Pilar Ram&iacute;rez Tello)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/23c7bbe9-8d62-4a9a-b420-376639a5c951_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        No por t&iacute;pica deja de ser efectiva: <em>Los Juegos del Hambre</em>, tanto en su trilog&iacute;a original como en las dos secuelas, es uno de los hitos de la literatura juvenil de este siglo. Y lo es porque, adem&aacute;s de tener una capacidad extraordinaria para mantener la atenci&oacute;n del lector desde la primera a la &uacute;ltima p&aacute;gina, su trama de acci&oacute;n reviste un important&iacute;simo contenido cr&iacute;tico que invita a cuestionar temas que ata&ntilde;en a los j&oacute;venes, como el uso de las nuevas tecnolog&iacute;as, la cultura de las apariencias, la diferencia de clases, las guerras y el peligro de los autoritarismos. Sin duda, una saga para devorar&hellip; y para pensar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&Aacute;frica V&aacute;zquez Beltr&aacute;n, </strong><em><strong>El club de los mi&eacute;rcoles</strong></em><strong> (Algar)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/fb4431cc-74f6-41bb-a78e-3d1bdc15ad51_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Hay libros que atrapan, intrigan y entretienen, y libros que consiguen algo m&aacute;s: hacer compa&ntilde;&iacute;a. Esta novela narra c&oacute;mo la organizaci&oacute;n de un espect&aacute;culo musical en un instituto puede convertirse en el punto de encuentro de los estudiantes que se sienten inadaptados o incomprendidos. Una historia realista sobre la amistad, la b&uacute;squeda de identidad y el valor de la diversidad para tejer una fuerza colectiva que nos engrandece. Y sobre la m&uacute;sica y el arte como v&iacute;as para descubrirse, por supuesto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nando L&oacute;pez, </strong><em><strong>La edad de la ira</strong></em><strong> (Espasa)</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/6dfe3550-8201-4f15-8b66-02651897e6de_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Nando L&oacute;pez trabajaba como profesor de secundaria cuando escribi&oacute; esta novela. Y, sin duda, capta a la perfecci&oacute;n la rabia, las dudas, las ilusiones y los miedos que se pueden respirar en un instituto, condensados aqu&iacute; en una trama de suspense psicol&oacute;gico que no da tregua. Es una radiograf&iacute;a cruda de la realidad de los centros de ense&ntilde;anza de clase media-baja, y a la vez una novela de ritmo trepidante imposible de soltar. &iquest;Su acierto? No suaviza ni pretende transmitir ninguna moraleja; pero cap&iacute;tulo a cap&iacute;tulo invita a reflexionar, y mucho.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/libro-le-doy-hijo-no-quiere-leer-20-libros-reengancharse-lectura_1_13508036.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Sep 2026 20:09:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué libro le doy a mi hijo que ya no quiere leer? 20 libros para reengancharse a la lectura]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/97894cca-38ae-4f95-a576-add98822dff7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x146y430.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura juvenil,Literatura infantil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Aaiún’, de Tomás Bárbulo, una novela oportuna en la crisis de Ceuta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/aaiun-tomas-barbulo-novela-oportuna-crisis-ceuta_129_13503187.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2187da71-f9b4-465e-af7d-0e2215a0ecc1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1043y777.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Aaiún’, de Tomás Bárbulo, una novela oportuna en la crisis de Ceuta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este libro necesita una buena jarra de agua fresca al lado para ser leído, pues en él se mastica la arena del desierto del Sáhara</p><p class="subtitle">Muere Tomás Bárbulo, el periodista que nos contó la historia prohibida del Sáhara español</p></div><p class="article-text">
        Si vas a leer este libro, sigue mi consejo: c&oacute;gete una buena jarra de agua fresca, y quiz&aacute; unas gafas de sol, las vas a necesitar. La novela de Tom&aacute;s B&aacute;rbulo &mdash;<a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/tomas-barbulo-dia-partida_129_13383609.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que falleci&oacute; el pasado 15 de julio,</a> pocas semanas despu&eacute;s de publicarse la obra&mdash; te va a hacer masticar la arena del desierto, te va a meter en la pituitaria el olor de la colonia barata de las putas del Pilarita en El Aai&uacute;n y la peste acre del tabacazo que se fuma en los cuarteles. Pero, sobre todo, te va a meter en un viaje al ambiente real y a las gentes de la &uacute;ltima colonia que tuvo Espa&ntilde;a, el S&aacute;hara espa&ntilde;ol. Y no puede ser m&aacute;s oportuna esta lectura en estos d&iacute;as en los que m&aacute;s que presumiblemente Marruecos nos ha endilgado una andanada de j&oacute;venes deseosos de un futuro con la que han pretendido minar la posici&oacute;n de Ceuta y Melilla.
    </p><p class="article-text">
        Con sus dos primeras novelas,<em> La asamblea de los muertos</em> (Ediciones Salamandra, 2017; premio de la Semana de Novela Negra de Gij&oacute;n a la mejor primera novela) y con <em>V&iacute;rgenes y verdugos</em> (Ediciones Salamandra, 2019; que sirvi&oacute; de base para la pel&iacute;cula <em>Raqa </em>de Gerardo Herrero), ambas con traducciones a varios idiomas, Tom&aacute;s B&aacute;rbulo se gan&oacute; un s&oacute;lido respeto entre los escritores de novela negra actuales de nuestro pa&iacute;s. Pero &eacute;l era adem&aacute;s un periodista de prestigio que hab&iacute;a escrito <em>La historia prohibida del S&aacute;hara espa&ntilde;ol</em>, libro que es la referencia para cualquiera que quiera informarse sobre nuestra antigua colonia, con una primera edici&oacute;n en Ediciones Destino en 2002 que despu&eacute;s actualizar&iacute;a en Editorial Pen&iacute;nsula en 2017.
    </p><p class="article-text">
        Este &uacute;ltimo libro y la propia biograf&iacute;a del autor son claves para entender lo que va a leer en la apasionante novela <a href="https://tienda.archiletras.com/producto/aaiun/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Aai&uacute;n</em></a>. Tom&aacute;s era hijo de militar, y vivi&oacute; primero en Sidi Ifni &mdash;entre sus ocho y sus 11 a&ntilde;os&mdash; para trasladarse despu&eacute;s con su familia a El Aai&uacute;n hasta que Espa&ntilde;a abandon&oacute; su colonia tras la Marcha Verde, la invasi&oacute;n del S&aacute;hara con civiles y militares que mont&oacute; el rey Hassan II de Marruecos para aprovechar la debilidad de Espa&ntilde;a durante la agon&iacute;a del dictador Franco.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/ed00227c-4f04-4fac-a8dc-0e5b2dfe66a4_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Lo que vas a leer en <em>Aai&uacute;n</em> no son decorados de cart&oacute;n piedra de alguien que no conoce el terreno. Al contrario, es la obra de un especialista, que adem&aacute;s de ofrecerte una trama trepidante, ha cuidado cada detalle. Si algo te suena brutal o exagerado, la realidad del momento lo superaba, como explica el mismo en alg&uacute;n momento.
    </p><p class="article-text">
        Son muchos los mimbres que usa B&aacute;rbulo en su novela: hay una historia de amor, hay tramas policiales, hay un estudio de personajes y de ambientes, hay gotas de humor, hay tambi&eacute;n violencia y una urgencia cinematogr&aacute;fica en su lenguaje para hacer visualizar al lector cada escena.
    </p><p class="article-text">
        Y hay, por supuesto, un protagonista que se llama, oh sorpresa, el capit&aacute;n B&aacute;rbulo, un antih&eacute;roe con bigote de herradura, bastantes malas pulgas, tierno y dulce con su joven novia marroqu&iacute;, dispuesto a romper moldes y no solo en lo social, sino tambi&eacute;n en lo pol&iacute;tico porque es miembro de la Uni&oacute;n Militar Democr&aacute;tica &mdash;nuevo gui&ntilde;o a la madera de periodista del autor&mdash;. Tom&aacute;s hace chistes con su apellido, y sus superiores le llaman al protagonista cada vez con una deformaci&oacute;n: P&aacute;rvulo, B&aacute;rtulo y un largo, etc. 
    </p><p class="article-text">
        Pero creo que por encima del humor, en esa encarnaci&oacute;n del h&eacute;roe &mdash;o antih&eacute;roe&mdash; militar hay una dulce venganza contra su progenitor, un militarote brusco que nunca entendi&oacute; la sensibilidad de su hijo y tampoco acept&oacute; los problemas cong&eacute;nitos de espalda con los que naci&oacute; y que tal vez se alejaban de lo que &eacute;l hubiera querido en su descendencia.
    </p><p class="article-text">
        El capit&aacute;n protagonista tiene rasgos positivos, claro, pero tambi&eacute;n tiene su parte brutal y no duda si llega el caso en torturar a un prisionero para conseguir una informaci&oacute;n vital.
    </p><p class="article-text">
        Si en sus dos primeras novelas B&aacute;rbulo se hab&iacute;a servido del narrador omnisciente para tener un punto de vista variado y privilegiado, en <em>Aai&uacute;n </em>hay una clara evoluci&oacute;n y ahora opta por contarnos la historia en una primera persona, muy peculiar, pegada a ese capit&aacute;n con el que comparte el nombre. &iquest;Cu&aacute;l es la raz&oacute;n de este cambio? Creo que si esas dos primeras novelas eran puro thriller, pura novela negra, en este caso siguen teniendo ese car&aacute;cter, pero ahora es m&aacute;s sutil. Hay trama policiaca por supuesto. Hay villanos, claro que s&iacute;. Hay toda una galer&iacute;a, de personajes que rodean estas tramas: el militar desp&oacute;tico, pero tambi&eacute;n el jefe con m&aacute;s nobleza, saharauis que buscan su espacio en el mundo, hay un gran retrato de la vida de cuartel y de la vida social que rodeaba en los clubes a las mujeres de los oficiales y a sus hijos. Pero el malo de la pel&iacute;cula tardar&aacute;s en reconocerlo.
    </p><p class="article-text">
        Tranquilo, no te lo voy a destripar &mdash;o hacer un <em>spoiler </em>como dicen los que porf&iacute;an en enterrar nuestra lengua&mdash;. Solo te dir&eacute; que si Tom&aacute;s hubiera podido vivir los sucesos de este verano en Ceuta y Melilla nos habr&iacute;a dicho &ldquo;&iquest;Ves? L&eacute;ete mi novela y lo entender&aacute;s todo mucho mejor&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ayala]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/aaiun-tomas-barbulo-novela-oportuna-crisis-ceuta_129_13503187.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Sep 2026 19:43:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Aaiún’, de Tomás Bárbulo, una novela oportuna en la crisis de Ceuta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Ceuta,Sáhara,Marruecos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La escritora palestina Adanía Shibli: "Les dije a los servicios secretos israelíes que si querían saber algo sobre mis libros, se los leyeran"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/escritora-palestina-adania-shibli-les-dije-servicios-secretos-israelies-si-querian-libros-leyeran_1_13503847.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e6eaa556-6c3d-43fe-9d37-7f66d5ec1ba4_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150992.jpg" width="1572" height="884" alt="La escritora palestina Adanía Shibli: &quot;Les dije a los servicios secretos israelíes que si querían saber algo sobre mis libros, se los leyeran&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora publica 'Engaño', una novela en la que vuelve a abordar la ocupación y subyugación de la ocupación israelí, con dos jóvenes como protagonistas: "Les tienen en el punto de mira"</p><p class="subtitle">Un informe pericial confirma que los versos inéditos de Lorca encontrados por Miguel Poveda son auténticos
</p></div><p class="article-text">
        La <a href="https://www.eldiario.es/cultura/husni-abdel-wahed-embajador-palestina-centro-genocidio-israel-genocidio-cultural_1_12644958.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cultura</a>, la identidad, la lengua, la dignidad. Cuando un pa&iacute;s bombardea a otro, se contabilizan muertos, ataques, heridos, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/56-teatros-141-museos-906-bibliotecas-balance-ucraniano-impacto-cultural-guerra_1_13442290.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">edificios destruidos</a>, bienes arrebatados; pero hay toda una realidad intangible que no puede expresarse en n&uacute;meros, a veces tampoco en palabras, pero que forma igualmente parte de la aniquilaci&oacute;n. Destruye, aminora, aliena, subyuga. La escritora palestina <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/falso-novela-propague-violencia-israelies_129_10876997.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Adan&iacute;a Shibli</a> lo conoce de primera mano y ha querido plasmarlo en su nueva novela <em>Enga&ntilde;o</em> (Random House), que sigue a dos j&oacute;venes v&iacute;ctimas de la opresi&oacute;n de Israel sobre sus carnes, intelectos y corazones. 
    </p><p class="article-text">
        La autora defiende que la literatura es una herramienta para devolver la humanidad arrebatada a su pueblo. Aunque aclara que &ldquo;no es un instrumento de combate. Se trata de contrarrestar los l&iacute;mites de una realidad imposible, y permitirte imaginar tu vida de forma distinta&rdquo;, expresa en una entrevista a elDiario.es.
    </p><p class="article-text">
        Mientras escrib&iacute;a su anterior libro, <em>Un detalle menor </em>(Hoja de Lata), la autora fue interrogada por los servicios secretos israel&iacute;es. Las autoridades no lograron detener su proceso de escritura, pero s&iacute; implantarle una sensaci&oacute;n de estar siendo constantemente vigilada, con la que asegura que es &ldquo;muy dif&iacute;cil&rdquo; vivir. La novela, que segu&iacute;a a una joven palestina que era apresada, violada y asesinada por una unidad militar israel&iacute;, le brind&oacute; otro inesperado cap&iacute;tulo en su trayectoria. La Feria de Frankfurt decidi&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/feria-frankfurt-cancela-entrega-premio-escritora-palestina_1_10600914.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cancelar</a> en octubre de 2023 la entrega de un galard&oacute;n por, seg&uacute;n comunicaron, &ldquo;la guerra iniciada por Ham&aacute;s&rdquo; d&iacute;as antes de la cita. M&aacute;s de 600 escritores firmaron una carta en apoyo a Shibli, que asegura ahora que, comparado con lo que est&aacute; ocurriendo en su pa&iacute;s, aquello no fue &ldquo;nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eligi&oacute; para </strong><em><strong>Enga&ntilde;o</strong></em><strong> dos j&oacute;venes como protagonistas, &iquest;por qu&eacute; quiso poner el foco en ellos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Son un grupo de edad que los israel&iacute;es tienen en su mira porque es un momento en el que uno todav&iacute;a conf&iacute;a en el mundo. La gente tiene principios, &eacute;tica. Hasta la adolescencia, est&aacute;s protegido por tu familia y no sabes bien c&oacute;mo funciona el mundo, pero a partir de la adolescencia, empieza un periodo de transici&oacute;n. Te conviertes en un individuo y, ya sin la protecci&oacute;n de tu familia, te encuentras con la opresi&oacute;n. Ah&iacute; pueden romper tus sue&ntilde;os y transformarte en un ser sometido y colonizado. Quer&iacute;a mostrar c&oacute;mo estos personajes experimentan esa especie de borrado de s&iacute; mismos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/bd56038d-bd6b-4f9e-ae19-ae3b30e95c28_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es la literatura una forma de combatir la opresi&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute; la literatura no es un instrumento de combate, ni quiero que lo sea. Se trata de contrarrestar los l&iacute;mites de una realidad imposible, que ha arrasado con tu dignidad, tu sentido de ti misma, tu comprensi&oacute;n de tu vulnerabilidad y fragilidad; y la literatura te permite verlo e imaginar tu vida de forma distinta. En cierto modo, esto te devuelve tu humanidad. Es un proceso para oponerse a la opresi&oacute;n y la subyugaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es esta una de las razones que le motivan a escribir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Lo veo en otros colegas palestinos, y no solo dentro de la literatura, sino en otros &aacute;mbitos de las artes, como el cine. La literatura siempre ha sido atacada, hay escritores encarcelados y que han sido asesinados. Este intento de borrarte conlleva un intento de borrar tu cultura. Est&aacute; en el proceso de aniquilaci&oacute;n. Los artistas palestinos forman parte del blanco de las autoridades israel&iacute;es. Ahora mismo no solo se ha desplazado a un 85% de los palestinos, sino que miles de libros han sido robados y destruidos. 
    </p><p class="article-text">
        Hace poco habl&eacute; con un historiador que investiga el arte palestino robado por los militares, y me cont&oacute; que en 1948 el movimiento sionista robaba los pianos. Robar un piano significa que alguien no tendr&aacute; jam&aacute;s la oportunidad de tocarlo. Esto tambi&eacute;n es una forma de borrado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La literatura no es un instrumento de combate. Se trata de contrarrestar los límites de una realidad imposible, que ha arrasado con tu dignidad, tu sentido de ti misma, tu comprensión de tu vulnerabilidad y fragilidad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Adania Shibli </span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Ocurre lo mismo con las universidades y las escuelas, la educaci&oacute;n es otro blanco.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Recuerdo que cuando daba clase en la universidad de Birzeit [entre 2012 y 2018], mis alumnos llegaban constantemente tarde porque les hab&iacute;an arrestado. Las autoridades israel&iacute;es no dejaban que vivieran tranquilamente, sino que siempre estaban bajo esa amenaza. Hab&iacute;a redadas, pero es que ahora el nivel se ha cuadruplicado. Antes pod&iacute;a haber cuatro estudiantes arrestados, pero cuando volv&iacute; el pasado mes de julio, hab&iacute;a 18. La educaci&oacute;n est&aacute; siendo atacada porque hacerlo es una forma de aislar a la gente en cuanto a lo que los opresores quieren proporcionarte como narrativa de ti mismo. Por eso se bombardean las universidades y escuelas de Gaza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En su novela prescinde de los nombres propios, &iquest;hasta qu&eacute; punto es met&aacute;fora sobre c&oacute;mo se est&aacute; diluyendo la identidad del pueblo palestino?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Son ataques a la identidad personal. El objetivo es que uno deje de pensar que es una persona, un ser humano. Sin ir m&aacute;s lejos, si te fijas en c&oacute;mo est&aacute;n hechos los controles, imitan las puertas giratorias que se usan para movilizar al ganado en las granjas. El presidente israel&iacute; se ha referido a los palestinos como animales, est&aacute; en esl&oacute;ganes, en el trato, y ahora forma parte del discurso pol&iacute;tico general. Es una subyugaci&oacute;n total. Se te quita la cultura, el deseo, el amor. En esencia es tratar a los palestinos como si fuesen monstruos. La literatura entra para poder recuperar nuestra humanidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Introduce un personaje que es periodista, &iquest;por qu&eacute; quiso incorporar a los medios en el relato?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En Palestina estamos rodeados constantemente de periodistas, forman parte de nuestras vidas, pero hay una distancia. Es alguien que est&aacute; cerca, observa tu vida, pero por supuesto tiene la posibilidad de no estar sometido. Es una posici&oacute;n interesante, y nos preguntamos qu&eacute; significa su presencia en nuestras vidas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El enga&ntilde;o est&aacute; presente desde el t&iacute;tulo del libro, &iquest;qu&eacute; papel juega la mentira como forma de supervivencia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando escribo trabajo mucho con las artes visuales. Visito muchos museos para alejarme de las palabras. En Z&uacute;rich visit&eacute; una exposici&oacute;n con mi hijo relacionada con la evoluci&oacute;n, y me sorprendi&oacute; ver qui&eacute;nes eran los que sobreviv&iacute;an, que estaba claro que eran los que no mostraron mucha diferencia. Esto me llev&oacute; a pensar si era una l&oacute;gica normal que nos hemos inventado los seres humanos o hay algo detr&aacute;s. &iquest;C&oacute;mo tratamos a la diferencia? 
    </p><p class="article-text">
        La evoluci&oacute;n lleva a la modernidad y en la modernidad tambi&eacute;n se decide qui&eacute;n pertenece a una comunidad y qui&eacute;n no. Los colonizadores eliminaron a los abor&iacute;genes porque eran diferentes a ellos. En la exposici&oacute;n empec&eacute; a ver c&oacute;mo se nos hab&iacute;a entrenado en la vida para no aceptar la diferencia y sentirnos amenazados por ellas.
    </p><p class="article-text">
        Los personajes del libro lo entienden, aunque de forma distinta. El prisionero trata de resistir, aprender a c&oacute;mo ser astuto y esconderse, a jugar con las autoridades para que no le pillen. Ella, sin embargo, se rompe en el proceso, porque al tratar de eliminar sus diferencias, elimina su existencia. Evidentemente, uno quiere sobrevivir, pero en qu&eacute; condiciones, que es una pregunta fundamental: &iquest;es m&aacute;s importante sobrevivir como una persona rota y da&ntilde;ada, o insistir en vivir como uno elige?
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se ha enfrentado a esta cuesti&oacute;n en su vida personal?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando escrib&iacute;a <em>Un detalle menor</em>, los servicios secretos israel&iacute;es me preguntaron por mis libros. Les dije que no iba a hablar, que si quer&iacute;an saber algo sobre ellos, se los leyeran. Luego fing&iacute; que solamente trataban sobre historias de amor fracasadas, que tambi&eacute;n es cierto<em> </em>[r&iacute;e]. Tambi&eacute;n me preguntaron que a qui&eacute;n conoc&iacute;a, les dije que a nadie, pero claro, ten&iacute;an mi agenda telef&oacute;nica y me dijeron que hab&iacute;a muchos nombres. Respond&iacute; claramente que me pod&iacute;an mantener ah&iacute; hasta que me muriera y torturarme, que de m&iacute; no iban a obtener nada de informaci&oacute;n, porque era la decisi&oacute;n que hab&iacute;a tomado.
    </p><p class="article-text">
        Vieron que era verdad y se termin&oacute; la conversaci&oacute;n, pero implantaron en m&iacute; una sensaci&oacute;n de que me est&aacute;n vigilando todo el rato, y vivir con eso es muy dif&iacute;cil. Cada vez que voy a Palestina aviso a varias personas por si me arrestan, porque te pueden arrestar en cualquier momento. Para m&iacute; lo m&aacute;s importante es que no te conviertan en una persona aterrada, porque ah&iacute; es cuando dise&ntilde;an c&oacute;mo vas a ser. Durante meses reflexion&eacute; sobre lo dura que hab&iacute;a sido la experiencia y me di cuenta de que quer&iacute;an implantarme ese miedo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo más importante es que el servicio militar israelí no te conviertan en una persona aterrada, porque ahí es cuando diseñan cómo vas a ser</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Adania Shibli</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Seguir&iacute;a escribiendo si entrara en prisi&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Incluso si me encarcelaran, querr&iacute;a escribir, pero es algo que no te permiten en las c&aacute;rceles israel&iacute;es. Ni siquiera te permiten tener libros. Ahora con los m&oacute;viles se graban para que despu&eacute;s los hermanos puedan escribirlo desde fuera. Antes escrib&iacute;an igual en papeles muy peque&ntilde;os que se tragaban y despu&eacute;s defecaban. O tambi&eacute;n memorizaban.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Teniendo en cuenta su experiencia con los servicios israel&iacute;es, entiendo que el que se le cancelara un premio, no le pareci&oacute; tan grave.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exactamente [r&iacute;e]. Comparado con lo que ocurre en Palestina, esto no es nada. Para m&iacute; el premio son los lectores, que la gente lea el libro. Esto me inspira mucho porque es as&iacute; como no se puede borrar el libro. Ellos dijeron que eran ellos quienes ten&iacute;an el poder y no me iban a dar el galard&oacute;n, pero realmente fueron los lectores quienes decidieron.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/escritora-palestina-adania-shibli-les-dije-servicios-secretos-israelies-si-querian-libros-leyeran_1_13503847.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Sep 2026 21:22:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La escritora palestina Adanía Shibli: "Les dije a los servicios secretos israelíes que si querían saber algo sobre mis libros, se los leyeran"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Novela,Palestina,Conflicto Palestina-Israel,Israel,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un informe pericial confirma que los versos inéditos de Lorca encontrados por Miguel Poveda son auténticos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/informe-pericial-confirma-versos-ineditos-lorca-encontrados-miguel-poveda-son-autenticos_1_13502867.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8a97288f-1b0e-43d4-b09c-5af281333dab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x429y169.jpg" width="1200" height="675" alt="Un informe pericial confirma que los versos inéditos de Lorca encontrados por Miguel Poveda son auténticos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pese a que algunos expertos habían cuestionado la autenticidad de los versos atribuidos al dramaturgo escritos en el reverso del manuscrito de 'Gacela de la raíz amarga', los peritos han certificado la veracidad de los mismos</p><p class="subtitle">Entrevista - Miguel Poveda, tras descubrir los versos inéditos de Lorca: “Necesitamos ahora su sentido de la justicia y la igualdad”</p></div><p class="article-text">
        Los versos in&eacute;ditos encontrados por el artista <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/miguel-poveda-descubrir-versos-ineditos-lorca-necesitamos-ahora-sentido-justicia-igualdad_1_13160570.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Miguel Poveda</a> que aparecieron en el reverso de un <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/poesia/versos-ineditos-atribuidos-lorca-aparecen-manuscritos_1_13147457.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">manuscrito de Lorca</a> fueron escritos por el poeta. As&iacute; lo ha confirmado Poveda a trav&eacute;s de redes sociales tras un informe pericial: &ldquo;En virtud de dichas correspondencias y de los resultados obtenidos en el estudio comparativo, se concluye que los textos manuscritos que aparecen en el documento cuestionado fueron escritos por don Federico Garc&iacute;a Lorca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n llega despu&eacute;s de que algunos expertos cuestionaran la autenticidad de estos versos, que estaban escritos en un manuscrito del poema<em> Gacela de la ra&iacute;z amarga</em>. El informe ha sido elaborado por dos peritos caligr&aacute;ficos de la firma Tintaverum y fechado a 7 de septiembre de 2026, que concluye que &ldquo;no se han apreciado anacronismos o incompatibilidades de car&aacute;cter material o documental que permitan cuestionar su autenticidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Miguel Poveda revel&oacute; la existencia de estos versos el pasado abril. En aquel entonces, la experta en la obra del poeta, Pepa Merlo, declar&oacute; que es un &ldquo;texto al que nadie ha dado importancia&rdquo; por estar escrito en el reverso. Adem&aacute;s, destac&oacute; que es valioso porque &ldquo;estructura el concepto del tiempo&rdquo;, uno de los grandes temas de Lorca. Los versos rezan lo siguiente: &ldquo;Canta el reloj / Cuento maquinalmente las horas / Es lo mismo las siete que las doce / Yo - no estoy aqu&iacute; / Es la se&ntilde;al de carne que yo dej&eacute;, al irme, para saber mi sitio al regresar...&rdquo;.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DdGqZnhiGf_/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Asimismo, Poveda ha anunciado que dio instrucciones de iniciar acciones judiciales contra el medio <em>El Independiente</em> por la publicaci&oacute;n de un art&iacute;culo publicado el 27 de abril titulado &ldquo;La sospechosa 'operaci&oacute;n Lorca' de Miguel Poveda&rdquo;, as&iacute; como contra su editor y el autor de dicho art&iacute;culo. &ldquo;M&aacute;s all&aacute; de cuestionar la atribuci&oacute;n a Federico o del poema encontrado, lo que se puede discutir en buenos t&eacute;rminos, el art&iacute;culo va directo a cuestionar mi honorabilidad y mis intenciones&rdquo;, ha escrito el cantante en Instagram, que considera que el art&iacute;culo &ldquo;una serie de valoraciones y opiniones absolutamente injuriosas y vejatorias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que se dice en ese art&iacute;culo, empezando por el propio t&iacute;tulo, es un ataque frontal, grave e injustificado a mi derecho al honor. La prueba de que no tiene &aacute;nimo informativo es que no se someti&oacute; a contraste: nadie se puso en contacto ni conmigo ni con mi oficina para recoger nuestra versi&oacute;n o nuestras declaraciones. &iquest;Por qu&eacute;? Porque la &uacute;nica intenci&oacute;n era denigrarme y desprestigiarme&rdquo;, ha alegado Poveda. &ldquo;Se ha celebrado ya el acto de conciliaci&oacute;n, obligatorio antes de la querella o la demanda, y ni siquiera ha ido el abogado; a fecha de hoy no hemos tenido ni una llamada, ni una explicaci&oacute;n, lo que es muy significativo&rdquo;, ha a&ntilde;adido.
    </p><h2 class="article-text">Unos versos que &ldquo;a&ntilde;aden&rdquo; a lo que se conoce sobre Lorca</h2><p class="article-text">
        En una entrevista concedida a elDiario.es, Poveda declar&oacute; que <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/miguel-poveda-descubrir-versos-ineditos-lorca-necesitamos-ahora-sentido-justicia-igualdad_1_13160570.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no pens&oacute; que los versos fueran de Lorca</a> y que, cuando le dio la vuelta al manuscrito, entendi&oacute; que lo que hab&iacute;a escrito eran unas notas de Julio Jos&eacute; Casal, un poeta uruguayo al que Lorca le dedica <em>Gacela de la ra&iacute;z amarga</em>. &ldquo;Ya estaba muy emocionado, y me dec&iacute;an que tuviera mucho cuidado porque es una cuartilla de 1933, es un papel muy delicado, y no quise tocarlo mucho&rdquo;, reconoci&oacute; el artista. &ldquo;Vino un amigo a casa y se lo ense&ntilde;&eacute;, y le dimos la vuelta y le dije: 'Vamos a preguntarle a Pepa Merlo, que es la experta y ha hecho una tesis'. Ella fue la que me dijo: 'Esto es de Federico, es un hallazgo, esto ha estado escondido'&rdquo;, resalt&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Poveda se&ntilde;al&oacute; que estos versos no cambian nada en cuanto a lo que conocemos del dramaturgo, pero que s&iacute; &ldquo;a&ntilde;aden&rdquo;. &ldquo;Es como un Federico que sigue vivo, que sigue regal&aacute;ndonos cosas. Un hombre que fue asesinado y que ha estado tantos a&ntilde;os silenciado, sus obras ocultas&hellip; Es que algunas de sus obras no salieron hasta bien entrada la democracia. Ya hace tiempo que empieza a normalizarse que Federico est&aacute; entre nosotros, pero hubo un tiempo en que no, as&iacute; que cualquier cosa nueva que aparezca es como si siguiera vivo. Como dec&iacute;a [el actor] &Aacute;ngel Ruiz en <em>El ministerio del tiempo</em>: 'Al final no ganaron ellos, gan&eacute; yo'&rdquo;, indic&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que la carrera de Miguel Poveda como cantante siempre ha estado atravesada por Federico Garc&iacute;a Lorca, habi&eacute;ndole dedicado discos, canciones y actuaciones. El poeta, del que este 2026 se cumplen 90 a&ntilde;os de su asesinato, tambi&eacute;n es el protagonista del reciente documental de Poveda,<em> Enlorquecido</em>. Se estren&oacute; el 23 de abril y emprende un viaje real y profundo tras los pasos de Federico Garc&iacute;a Lorca, recorriendo las ciudades que forjaron al autor, como Granada, Madrid, Buenos Aires, Cadaqu&eacute;s, Montevideo o La Habana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioes Cultura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/informe-pericial-confirma-versos-ineditos-lorca-encontrados-miguel-poveda-son-autenticos_1_13502867.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Sep 2026 11:15:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un informe pericial confirma que los versos inéditos de Lorca encontrados por Miguel Poveda son auténticos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Poemas,Lorca,Literatura,Federico García Lorca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nigeria gobierna el mundo y Londres desapareció bajo el mar: el nuevo mundo según Ian McEwan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/nigeria-gobierna-mundo-londres-desaparecio-mar-nuevo-mundo-ian-mcewan_1_13501776.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf57c48a-7290-45db-810c-ec6be783a24e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x897y568.jpg" width="1200" height="675" alt="Nigeria gobierna el mundo y Londres desapareció bajo el mar: el nuevo mundo según Ian McEwan"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor británico presenta su nueva novela 'Lo que podemos saber', ubicada en el año 2119, ante los medios: “Mantener el optimismo es nuestra tarea principal”</p><p class="subtitle">La edad del descalabro: qué hacer para que los niños no dejen de leer a los nueve años
</p></div><p class="article-text">
        Pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor, a d&iacute;a de hoy, es sin&oacute;nimo de poca amplitud de miras como poco. Solo con reconocer los avances m&eacute;dicos que permiten curar enfermedades que antes eran una sentencia de muerte o el acceso a toda la informaci&oacute;n que permite internet, servir&iacute;a para echar por tierra cualquier intento de manipulaci&oacute;n ideol&oacute;gica. Otra cosa es que la sociedad actual est&eacute; demasiado cerca de cargarse el planeta que habita y entonces sea l&oacute;gico afirmar que, antes del gran desastre del que los expertos alertan, la existencia s&iacute; que era m&aacute;s grata. Pero &iquest;c&oacute;mo ser&aacute; vivir dentro de cien a&ntilde;os, si es que se puede? &iquest;C&oacute;mo nos juzgar&aacute;n esas generaciones tan posteriores? Esa es una de las cuestiones que el escritor <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/ian-mcewan-presenta-nueva-novela-lecciones-podia-imaginar-libre-escritor_1_10512250.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ian McEwan</a> plantea en su &uacute;ltima novela <em>Lo que podemos saber</em>, que la editorial Anagrama acaba de publicar traducida al castellano por Eduardo Iriarte y al catal&aacute;n por Ariadna Pous Sol&agrave; con el t&iacute;tulo <em>Qu&egrave; podem saber</em>.
    </p><p class="article-text">
        El protagonista de este nuevo libro es Thomas Metcalfe, un acad&eacute;mico de humanidades que vive en el a&ntilde;o 2119. M&uacute;ltiples cat&aacute;strofes sucedidas en el siglo anterior han reestructurado la geograf&iacute;a de la Tierra y tambi&eacute;n el orden mundial. Nigeria es una gran potencia y Reino Unido se ha convertido en un archipi&eacute;lago de peque&ntilde;as islas, mientras que ciudades como Londres, Nueva York o Lagos desaparecieron bajo el mar. Tsunamis, pandemias, migraciones masivas, ataques nucleares, enfrentamientos b&eacute;licos y otros desastres han menguado la poblaci&oacute;n terrestre de nueve mil millones a cuatro mil millones de personas. Pero incluso despu&eacute;s de todas las chapuzas mortales de sus antepasados, la humanidad contin&uacute;a en el planeta, la cotidianidad vuelve ser pl&aacute;cida y la naturaleza se ha regenerado.
    </p><p class="article-text">
        Metcalfe indaga en el pasado de finales del siglo XX y mediados del XXI para recomponer lo que sucedi&oacute; con el poema <em>Una corona para Vivien</em>, que el venerado poeta Francis Blundy escribi&oacute; para su mujer como regalo de cumplea&ntilde;os. Lo recit&oacute; en 2014 ante los invitados de la que se conoce como Segunda Cena Inmortal (la primera se celebr&oacute; en 1817 con otros grandes nombres de la literatura como John Keats o Charles Lamb como asistentes). La homenajeada guard&oacute; esa &uacute;nica copia del escrito, que nunca se lleg&oacute; a publicar y cuyo contenido fue objeto de pesquisas durante a&ntilde;os. El investigador consulta en todos los documentos que se salvaron del desastre, desde diarios hasta mensajes de texto, para recomponer lo que pas&oacute; en aquella velada y dar con el poema. Pero esa ingente cantidad de informaci&oacute;n a su alcance no facilita su tarea.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">McEwan donó todos los correos electrónicos que escribió entre 1996 y 2013 a una biblioteca de Texas y no siente ningún temor por lo que alguien pueda encontrar: “Nunca he escrito nada significativo en un email y aún menos en un mensaje de texto”</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ian McEwan ha comentado en una rueda de prensa concedida por videoconferencia a medios de Espa&ntilde;a y Am&eacute;rica Latina que considera que la comunicaci&oacute;n online ha hecho m&aacute;s dif&iacute;cil recomponer una biograf&iacute;a: &ldquo;Tenemos m&aacute;s perspectiva en las cartas de Napole&oacute;n, que escrib&iacute;a 3.000 palabras al d&iacute;a o en las de Charles Darwin, que la que podr&aacute;n obtener el futuro con nuestras contribuciones a comunicaciones por internet&rdquo;. No cree que las personas comuniquen online pensamientos realmente &iacute;ntimos. De hecho, &eacute;l don&oacute; todos los correos electr&oacute;nicos que escribi&oacute; entre 1996 y 2013 a una biblioteca de Texas y no siente ning&uacute;n temor por lo que alguien pueda encontrar: &ldquo;Nunca he escrito nada significativo en un email y a&uacute;n menos en un mensaje de texto&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Sin optimismo no hay progreso</h2><p class="article-text">
        Los alumnos de Metcalfe consideran, l&oacute;gicamente, que aquella sociedad de principios del siglo XXI estaba integrada por idiotas que acabaron con todo lo que ten&iacute;an, aunque a &eacute;l le fascina e intenta transmitirlo. Pero los j&oacute;venes estudiantes no desean escuchar batallas del pasado sino centrarse en el presente. El propio escritor se reconoce en ese comportamiento y recuerda que, cuando ten&iacute;a veinte a&ntilde;os, ve&iacute;a absurdas las aspiraciones de sus padres: &ldquo;Quer&iacute;an una nevera nueva, televisi&oacute;n en color, cortar el c&eacute;sped los domingos y limpiar el coche nuevo. Buscaban la normalidad y me llev&oacute; un tiempo entender por qu&eacute;&rdquo;. La respuesta es que esa generaci&oacute;n anterior a la suya hab&iacute;a estado &ldquo;a las puertas del infierno&rdquo; y ni &eacute;l ni sus coet&aacute;neos no eran capaces de verlo desde su privilegio. &ldquo;Tambi&eacute;n entend&iacute; que en los j&oacute;venes, a veces, hay un sentimiento de supervivencia en el empe&ntilde;o de no quedar atrapados en el pasado de sus padres&rdquo;, ha remarcado.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/fab96c3a-6b67-40af-90e3-e26e3316dbf9_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Una parte de la atracci&oacute;n del protagonista por ese tiempo pasado es que fue, seg&uacute;n su perspectiva, m&aacute;s excitante que la normalidad del siglo XXII. Los seres humanos han aprendido de los errores de sus antepasados y en ah&iacute; es donde se filtra el ligero optimismo que el escritor tiene acerca de lo que est&aacute; por venir, aunque ha reconocido que: &ldquo;seguramente necesitaremos una cat&aacute;strofe o dos para que nuestra mente realmente se centre&rdquo;. Para &eacute;l, lo m&aacute;s peligroso del momento es el pesimismo colectivo que impide pensar en un mundo mejor y, por lo tanto, luchar por &eacute;l. &ldquo;El inmun&oacute;logo Peter Medawar dijo que abandonar la esperanza del progreso es como la &uacute;ltima etapa de nuestro esp&iacute;ritu y yo estoy de acuerdo con &eacute;l. Mantener el optimismo es nuestra tarea principal, es lo que le debemos al futuro, a las personas que nunca vamos a conocer&rdquo;, ha manifestado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tengo la sensación que ya tengo suficientes elementos en mi cabeza para googlear dentro de mi mente. Mis propios pensamientos me parecen multitudinarios</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ian McEwan</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Asimismo, ha subrayado el riesgo de lo que ha llamado &lsquo;alzheimer colectivo&rsquo;, que puede hacer que la humanidad se vuelva a meter en guerras mundiales, aupar dictaduras o probar bombas nucleares, entre otras posibilidades. &ldquo;Se dice que la historia no se repite exactamente, sino que rima. Es decir, nos encontramos en situaciones que son como paralelas en ciertos aspectos del pasado&rdquo;, ha declarado. Le preocupa que la historia ya no sea una asignatura central en el programa educativo del Reino Unido, no tanto porque los estudiantes no memoricen fechas de acontecimientos hist&oacute;ricos, sino porque la falta de esa ense&ntilde;anza haga que no sean capaces de pensar desde una perspectiva hist&oacute;rica, lo que considera &ldquo;algo esencial&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Mala persona, mejor escritor</h2><p class="article-text">
        Una de las principales labores de su protagonista es la documentaci&oacute;n, un trabajo que a sus 78 a&ntilde;os &eacute;l ha dejado de realizar antes de ponerse a escribir una nueva novela. &ldquo;Tengo la sensaci&oacute;n que ya tengo suficientes elementos en mi cabeza para googlear dentro de mi mente. Mis propios pensamientos me parecen multitudinarios&rdquo;, ha expresado con un ligero toque de guasa. Cree que uno de los problemas que ha tra&iacute;do internet, pese a todos sus beneficios, ha sido la p&eacute;rdida del gusto por la soledad que permite dejar que la imaginaci&oacute;n se desarrolle sin cortapisas. &ldquo;Yo ando mucho por la monta&ntilde;a, muchas veces solo. Y cuando doy un paseo largo, empieza a generarse una historia en mi mente&rdquo;, ha explicado y ha a&ntilde;adido que ese af&aacute;n por evitar el pensamiento se debe a que &ldquo;estamos pasando por unos tiempos extra&ntilde;os y ansiosos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su novela tiene dos l&iacute;neas temporales: la del presente de Metcalfe en 2119 y la del poeta Francis Blundy en 2014. Aunque durante mucho tiempo los seguidores del literato y los aficionados a la especulaci&oacute;n creyeron que los versos criticaban el cambio clim&aacute;tico y a quienes lo provocaban lo cierto es que, seg&uacute;n el investigador, Blundy ten&iacute;a m&aacute;s de negacionista que de ecologista. Por la reconstrucci&oacute;n de los hechos que hace el investigador, que tira de imaginaci&oacute;n &lsquo;probable&rsquo;, un rato antes de recitar su trabajo a su mujer y sus invitados, el autor habr&iacute;a lanzado una perorata sobre la falsedad de los peligros del calentamiento global. Pero nadie le dijo nada porque todos sab&iacute;an que esa batalla estaba perdida de antemano.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Algunos de los escritores que amamos, poetas o novelistas, no siempre son personas maravillosas. Algunos son verdaderos granujas y hay personas realmente malas que escriben una poesía maravillosa</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ian McEwan</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Seg&uacute;n McEwan, detr&aacute;s de esta novela est&aacute; la idea de que &ldquo;algunos de los escritores que amamos, poetas o novelistas, no siempre son personas maravillosas. Algunos son verdaderos granujas y hay personas realmente malas que escriben una poes&iacute;a maravillosa&rdquo;. Cada cierto tiempo se descubre que alg&uacute;n autor venerado ten&iacute;a comportamientos deleznables o se revisa obras para &lsquo;limpiarlas&rsquo; de elementos inc&oacute;modos en la actualidad, como sucedi&oacute; en 2023 con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/gordas-calvas-mecanografas-revision-roald-dahl-enciende-debate_1_9969704.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Roald Dahl</a>, pero el escritor brit&aacute;nico cree que &ldquo;a veces hay que convivir con esa dificultad&rdquo;. As&iacute;, ha se&ntilde;alado el antisemitismo de Dostoievski, el sexismo o el desprecio de clase de casi cualquier escritor del siglo XIX o las simpat&iacute;a por el nazismo de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/viaje-centro-polemica-editorial-duda-ineditos-celine_1_9303852.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">C&eacute;line</a>: &ldquo;Ese es el dilema, y es uno de los placeres de la literatura: puede venir de personas bastante malas&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/nigeria-gobierna-mundo-londres-desaparecio-mar-nuevo-mundo-ian-mcewan_1_13501776.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Sep 2026 18:10:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nigeria gobierna el mundo y Londres desapareció bajo el mar: el nuevo mundo según Ian McEwan]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Reino Unido]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La edad del descalabro: qué hacer para que los niños no dejen de leer a los nueve años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/edad-descalabro-ninos-no-dejen-leer-nueve-anos_1_13495442.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a6d016b-4805-4f3e-aa92-22a3f25a6ed0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x646y231.jpg" width="1200" height="675" alt="La edad del descalabro: qué hacer para que los niños no dejen de leer a los nueve años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La debacle lectora llega cuando las pantallas sustituyen a los libros y el interés se puede perder para siempre si nadie lo remedia</p><p class="subtitle">Cornelia Funke, la escritora superventas que niega las estadísticas: “No reflejan la sed de libros de los jóvenes”</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo dejan de leer los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as? Los nueve a&ntilde;os es la edad cr&iacute;tica &mdash;un fen&oacute;meno que en EEUU tiene un nombre:<em> decline at 9&mdash;, </em>y los esfuerzos de las familias, pero tambi&eacute;n del mercado editorial, est&aacute;n puestos en hacer todo lo posible para que no se les caigan los libros de las manos ni los sustituyan por pantallas. <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/espana-desploma-pisa-alumnos-dificultades-textos-400-palabras-culpa-pantallas_1_13492888.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los datos del informe PISA</a> conocidos esta semana son preocupantes. &ldquo;Los estudiantes tienen problemas con textos largos&rdquo;, dijo Tue Halgreen, analista de la OCDE.
    </p><p class="article-text">
        Pero este a&ntilde;o el tono de los editores &mdash;encargados de <a href="https://federacioneditores.org/wp-content/uploads/2026/01/260122PRS-FGEE-Habitos-lectura-2025-Avance.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">barometrar el h&aacute;bito por la lectura y la compra de libros</a>&mdash; y del Ministerio de Cultura, que interpreta los datos, era optimista. &ldquo;La lectura sigue creciendo como actividad de ocio en Espa&ntilde;a, especialmente entre la poblaci&oacute;n m&aacute;s joven&rdquo;, <a href="https://www.cultura.gob.es/actualidad/2026/01/260122-barometro-lectura-2025.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se dijo desde el Ministerio</a> de Ernest Urtasun. 
    </p><p class="article-text">
        Hay que coger con pinzas esta &uacute;ltima afirmaci&oacute;n e investigar de d&oacute;nde viene el abandono y la consecuente p&eacute;rdida de habilidad lectora. Sin desglosar por edades, el porcentaje de lectores ha pasado del 60% en 2017 al 66% en 2025. Un incremento suave para una categor&iacute;a, &ldquo;lectores&rdquo;, para la que vale leer un libro al trimestre. Pero el porcentaje de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de entre seis y nueve a&ntilde;os que cogen un libro que no es de texto ha descendido del 85% al 79%. Y en la franja preadolescente, la que va de los 10 a los 14 a&ntilde;os ha bajado del 86% al 85% desde 2019 hasta 2025. Claramente, los m&aacute;s peque&ntilde;os est&aacute;n perdiendo el inter&eacute;s por leer.
    </p><p class="article-text">
        Una experta en libros dirigidos a estas edades cree que la tendencia ha cambiado en 2026, pero no podremos tener evidencia de eso hasta el a&ntilde;o que viene. &ldquo;Lo que vemos es que la ca&iacute;da del seis a 13 ya se ha estabilizado, lo que es una noticia magn&iacute;fica y, sin embargo, el Young Adult (a partir de 14), que ha tenido un crecimiento enorme en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, se ha estabilizado tambi&eacute;n&rdquo;, dice Laia Zamarr&oacute;n, directora literaria de Alfaguara y Salamandra Infantil y Juvenil (Penguin Random House), en los segmentos Middle-Grade (seis a 13 a&ntilde;os) y Young Adult. 
    </p><p class="article-text">
        Zamarr&oacute;n indica que ha detectado que los lectores j&oacute;venes quieren &ldquo;grandes historias&rdquo;, pero los m&aacute;s peque&ntilde;os prefieren &ldquo;textos m&aacute;s cortos y m&aacute;s ilustraciones&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">En pocas palabras</h2><p class="article-text">
        Los que llevan tiempo en primera fila de la cadena lectora, los libreros, creen que se trata de tendencias c&iacute;clicas. Miguel &Aacute;ngel Rinc&oacute;n, de la librer&iacute;a barcelonesa La Petita, piensa que hace diez a&ntilde;os lo que mejor funcionaba era el &aacute;lbum ilustrado, que ahora desciende frente al &eacute;xito del c&oacute;mic y las novelas gr&aacute;ficas. &ldquo;Hace cinco a&ntilde;os apenas hab&iacute;a c&oacute;mics para primeros lectores, pero durante la pandemia una serie llamada <em>Narval</em>, que est&aacute; escrita en letra may&uacute;scula, estuvo en pleno auge&rdquo;, cita como ejemplo. El mercado descubri&oacute; el tir&oacute;n de las vi&ntilde;etas con letras grandes y pocos personajes y hoy en d&iacute;a hay gran variedad de c&oacute;mics con esas caracter&iacute;sticas que se suman a t&iacute;tulos de gran consumo dirigidos a ni&ntilde;os de ocho a 11 a&ntilde;os.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los niños son menos lectores y tienen más problemas de comprensión lectora que hace años</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Patricia Fernández</span>
                                        <span>—</span> El Búho Lector, sección infantil-juvenil de la librería Cervantes
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los libreros han detectado m&aacute;s cambios, por ejemplo en el color. Hace unos a&ntilde;os predominaba el blanco y negro para los lectores de m&aacute;s de ocho y nueve a&ntilde;os, apunta Patricia Fern&aacute;ndez de El B&uacute;ho Lector, la secci&oacute;n infantil y juvenil de la librer&iacute;a ovetense Cervantes. Fern&aacute;ndez indica que actualmente los libros suelen estar ilustrados a color para edades hasta los 11 o 12 a&ntilde;os, y en muchas ocasiones se combina la lectura y el c&oacute;mic. &ldquo;Los ni&ntilde;os son menos lectores y tienen m&aacute;s problemas de comprensi&oacute;n lectora que hace a&ntilde;os&rdquo;, se&ntilde;ala la librera. Adem&aacute;s, han observado que entre los diez y los 14 a&ntilde;os pierden el gusto por la lectura: &ldquo;Es una edad complicada, entre la preadolescencia y la adolescencia, donde tienen otras opciones que compiten directamente con la lectura&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las editoriales ya no apuestan por los lectores de entre seis y nueve a&ntilde;os. Y si lo hacen, es para darles c&oacute;mic de humor. As&iacute; piensa Sandra Bruna, agente literaria que representa a Ben Clanton, el autor de <em>Narval: Unicornio marino</em>, y que lleva 25 a&ntilde;os trabajando en el sector. &ldquo;Nos piden cosas como los libros de Miriam Tirado, que han funcionado superbien y la serie de Carla Gracia, <em>Capibara</em>&rdquo;, afirma y a&ntilde;ade: &ldquo;<em>Animalotes</em>, que adem&aacute;s se hizo peli y todo. Asimismo, <em>Narval</em> tambi&eacute;n ha sido muy potente para esta franja&rdquo;. Tambi&eacute;n menciona que una de sus estrellas es el escritor Rick Riordan, que con sus series &ldquo;vende lo que no est&aacute; escrito desde hace 20 a&ntilde;os&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        La gran editorial de narrativa infantil y juvenil, SM, ha notado el descenso entre los lectores incipientes y un claro crecimiento entre los m&aacute;s avanzados. Berta M&aacute;rquez, gerente editorial de Literatura Infantil y Juvenil de la editorial, comenta que hay grandes cl&aacute;sicos que no pasan de moda y cita entre esos t&iacute;tulos infalibles en el segmento de los m&aacute;s peque&ntilde;os <em>Memorias de Idh&uacute;n</em>, de Laura Gallego y <em>Campos de Fresas</em>, de Jordi Sierra i Fabra. A partir de los diez a&ntilde;os, no fallan: <em>La catedral</em>, de C&eacute;sar Mallorqu&iacute;, <em>Asesinato en el Canadian Express</em>, de Eric Wilson o <em>Fray Perico y su borrico</em>, de Juan Mu&ntilde;oz. &ldquo;Otros que van camino de convertirse en cl&aacute;sicos porque ya han conectado con varias generaciones de lectores son <em>Los Futbol&iacute;simos,</em> de Roberto Santiago o <em>La foto de los 10.000 me gusta</em> de Nando L&oacute;pez&rdquo;, completa.
    </p><p class="article-text">
        La opini&oacute;n de Sandra Bruna no es un&aacute;nime en el sector e Isabel Mart&iacute;, presidenta de la agencia literaria IMC, dice que no han notado un descenso del inter&eacute;s por los t&iacute;tulos dirigidos a lectores de hasta nueve a&ntilde;os. &ldquo;Sigue siendo una de las franjas que m&aacute;s piden [las editoriales], pero es cierto que el mercado est&aacute; sobresaturado de colecciones en esta franja. Notamos una bajada en el grupo de 10 a 12 a&ntilde;os, ya que son muchos los est&iacute;mulos que tienen y deben distribuir su tiempo entre todos ellos&rdquo;. Entre las tem&aacute;ticas m&aacute;s demandadas est&aacute;n las aventuras y el misterio para Middle-Grade, y la rom&aacute;ntica y el <em>romantasy </em>para Young Adult.
    </p><h2 class="article-text">La desaparici&oacute;n del g&eacute;nero juvenil</h2><p class="article-text">
        La transici&oacute;n de la literatura infantil a la adolescente se ha acortado y ahora casi se pasa directamente de los libros infantiles a los que antes se considerar&iacute;an para j&oacute;venes adultos. Y la mayor&iacute;a del p&uacute;blico de estas historias es femenino. Enid Blyton quiz&aacute; no habr&iacute;a vendido tantas copias de la saga de <em>Torres de Malory</em> o <em>Las mellizas en Santa Clara</em> a d&iacute;a de hoy.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No está de moda leer, no es &#039;cool&#039;. Hay algunos que leen algo, pero socialmente no lo dicen porque no tiene muy buena prensa
</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Patricia Martínez</span>
                                        <span>—</span> Profesora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Patricia Mart&iacute;nez es profesora y da clase a alumnos de 12 y 13 a&ntilde;os. En su mayor&iacute;a, sus estudiantes no leen nada por ocio: &ldquo;No est&aacute; de moda leer, no es <em>cool. </em>Hay algunos que leen algo, pero socialmente no lo dicen porque no tiene muy buena prensa&rdquo;, declara. Sin embargo, el peque&ntilde;o grup&uacute;sculo que s&iacute; lo hace consume libros de manera compulsiva: &ldquo;Leen unos tochos impresionantes. Por g&eacute;neros, triunfan por goleada la fantas&iacute;a y el romance, el <em>romantasy</em>. Hay algo tambi&eacute;n de novela gr&aacute;fica pero, b&aacute;sicamente, melodramas: melodramas de fantas&iacute;a y melodramas realistas&rdquo;. La mayor parte de ese colectivo son ni&ntilde;as. Asimismo, ha observado que actualmente hay un argumento que se repite mucho: &ldquo;La protagonista es una chavalina muy mona que queda sin familia y entonces va a vivir con otra donde hay seis, diez o los que sean adolescentes hombres y acaba cada verano con uno. Y as&iacute; los autores sacan libros como churros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la agencia literaria de Sandra Bruna llevan los cat&aacute;logos de Harper Collins y Penguin Random House de Estados Unidos en Espa&ntilde;a, Portugal y Brasil. Adem&aacute;s, gestionan agencias que representan a escritoras como Rebecca Yarros o Taylor Shen y tambi&eacute;n a autores espa&ntilde;oles. Ella explica que con el aumento del <em>romantasy </em>se cre&oacute; la etiqueta de Young Adult, que hasta hace unos a&ntilde;os no exist&iacute;a. &ldquo;Antes estaba solo el Middle-Grade, pero estaba desapareciendo porque las ni&ntilde;as pasaban a leer a los 12 a&ntilde;os directamente a Rebecca Yarros, que es para m&aacute;s mayores, de veinte para arriba&rdquo;, analiza.
    </p><p class="article-text">
        Un fen&oacute;meno, quiz&aacute;s algo tapado, que ha ayudado al incremento de ventas de este g&eacute;nero es que no solo lo lee el p&uacute;blico al que va dirigido. As&iacute; lo confirma Berta M&aacute;rquez de SM: &ldquo;Ha habido un claro crecimiento del mercado juvenil, que responde a que este tipo de literatura se ha convertido en un g&eacute;nero que leen no solo los lectores j&oacute;venes, sino tambi&eacute;n adultos interesados por este tipo de argumentos&rdquo;. Lo mismo dice Laia Zamarr&oacute;n, de Alfaguara: &ldquo;La categor&iacute;a de mayor crecimiento en el juvenil estos a&ntilde;os es el <em>romantasy,</em> romances en mundos fant&aacute;sticos superbien trabajados y complejos. Tambi&eacute;n los libros bellos, con cantos tintados, ilustraciones y estampaciones en las cubiertas&rdquo;. La editora matiza que algunos libros que gustaron a las generaciones anteriores a&uacute;n mantienen su popularidad: &ldquo;Ahora viven en familia con sus hijos, tenemos grandes ejemplos, pero el m&aacute;s destacado es Harry Potter, que sigue creciendo a d&iacute;a de hoy&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Gracias, TikTok</strong></h2><p class="article-text">
        Patricia Mart&iacute;nez tiene en su clase una especie de <em>libr&oacute;metro</em> de lecturas voluntarias, con un indicador que sube cuanto m&aacute;s leen y as&iacute; consiguen premios para el grupo como poder ver una pel&iacute;cula o hacer una salida. &ldquo;No les hago examen ni nada, solamente tienen que contarnos por qu&eacute; escogieron ese libro y si se lo recomend&oacute; alguien. Normalmente, fue una amiga o lo vieron en las redes sociales, generalmente en TikTok&rdquo;. Antes predominaban plataformas como Wattpad, pero ya no tiene tanto &eacute;xito. &ldquo;El algoritmo les lleva a gente que habla de libros o buscan ellas cosas relacionadas&rdquo;, manifiesta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el éxito del &#039;romantasy&#039; influye las ediciones especiales con los cantos tintados, con las que los jóvenes hacen “altares en sus habitaciones”</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La agente Sandra Bruna tambi&eacute;n cree que el impulso de este g&eacute;nero se debe a las redes sociales. &ldquo;Ha cambiado la manera de publicitar los libros o qui&eacute;n los referencia. Ahora lo ven todo en redes y los <em>booktokers </em>se lanzaron a recomendar solamente <em>romantasy </em>y parec&iacute;a que lo otro no existiera&rdquo;, aventura. Si los j&oacute;venes solo tienen ese tipo de prescriptores se interesan solo por lo que ellos ponen de moda y no van m&aacute;s all&aacute;. Adem&aacute;s, la agente dice que influyen las ediciones especiales tintadas, por ejemplo, con las que hacen &ldquo;altares en sus habitaciones&rdquo;. Para ella, la clave para conseguir que los j&oacute;venes se interesen por la lectura est&aacute; en replicar las acciones de los prescriptores en redes sociales: &ldquo;Llegar hasta ellos y decirles que esto est&aacute; de moda y qu&eacute; es lo que tienen que leer. Y que haya el boca a oreja de toda la vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde la librer&iacute;a La Petita hacen una importante labor de gu&iacute;a para los lectores y Miguel &Aacute;ngel Rinc&oacute;n asegura que tienen dos o tres grandes mesas dedicadas a la literatura de transici&oacute;n que no es Young Adult. Ese tipo de libros los aconsejan a partir de los 14 o 15 a&ntilde;os y, de hecho, no es una recomendaci&oacute;n que salga de ellos, sino que suelen ser los lectores quienes se los piden. &ldquo;La nuestra es una librer&iacute;a 100% infantil. Tenemos mucho que ofrecer antes de que se vayan al <em>romantasy</em>. Cuando entran en ese mundo, nuestra oferta es limitada porque tenemos criterios de selecci&oacute;n. Si hay sexo expl&iacute;cito, por ejemplo, nosotros no lo tenemos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La distop&iacute;a con amor, la pr&oacute;xima apuesta</h2><p class="article-text">
        En El B&uacute;ho Lector remarcan la edad m&iacute;nima que deber&iacute;a tener el interesado, &ldquo;porque hay libros que no son adecuados para lectores j&oacute;venes, como los del g&eacute;nero <em>dark&rdquo;</em>, aludiendo a un tipo de literatura tambi&eacute;n conocida como &lsquo;romance oscuro&rsquo;, que mezcla cierto grado de terror con el romanticismo. En dicha librer&iacute;a han detectado que las prescripciones vienen de las familias y el colegio as&iacute; como de internet y el boca a oreja, pero Patricia Fern&aacute;ndez evidencia que detr&aacute;s de un &eacute;xito editorial &ldquo;hay una parte muy importante de promoci&oacute;n por parte de la editorial, el autor, ilustrador, etc&eacute;tera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las editoriales tenemos todav&iacute;a la tarea pendiente de no perder al lector chico en la adolescencia&rdquo;, advierte Laia Zamarr&oacute;n. Seg&uacute;n su opini&oacute;n, la forma de conseguirlo pasa por escuchar al mercado para ver tendencias y mirar en el mundo de los ni&ntilde;os para conocer sus intereses en otros &aacute;mbitos paralelos al de la lectura. &ldquo;Hay que hacer mucho an&aacute;lisis, pero sobre todo hacer el ejercicio constante de no editar el libro que quieres t&uacute;, editora adulta, sino el que crees que resultar&aacute; m&aacute;s atractivo e interesante para las lectoras&rdquo;, declara. Berta M&aacute;rquez opina lo mismo: &ldquo;La manera de detectar los intereses de los lectores infantiles es observar su comportamiento, sus aficiones, las tendencias en otros sectores culturales como puede ser el audiovisual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Buena conocedora del mercado, Sandra Bruna se atreve a hacer una predicci&oacute;n de lo que va a interesar muy pronto a esas lectoras que ya se inclinan por el Young Adult aunque a&uacute;n tengan 12 a&ntilde;os. &ldquo;El romance no es que termine, lo que pasa es que se ha saturado. As&iacute; que lo que est&aacute;n haciendo las grandes marcas es volver a la distop&iacute;a &ndash;donde se encajan <em>Los Juegos del Hambre</em> o <em>Divergente, </em>por ejemplo&ndash; pero con el romance fuerte, como una pieza importante de la trama&rdquo;. Adi&oacute;s a los grandes amores en mundos m&aacute;gicos, hola al romanticismo en el fin del mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/edad-descalabro-ninos-no-dejen-leer-nueve-anos_1_13495442.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Sep 2026 20:45:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La edad del descalabro: qué hacer para que los niños no dejen de leer a los nueve años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Lectura,Librerías,Editoriales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nerea Pérez de las Heras: "Las discapacitadas no peleamos con la silla de ruedas sino con las escaleras y la burocracia"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/nerea-perez-heras-discapacitadas-no-peleamos-silla-ruedas-escaleras-burocracia_1_13482846.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b7ebdc4-3e8f-4ca3-bd66-6c244c9e832f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150359.jpg" width="4982" height="2802" alt="Nerea Pérez de las Heras: &quot;Las discapacitadas no peleamos con la silla de ruedas sino con las escaleras y la burocracia&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista habla en 'Fantasma' sobre el accidente por el que perdió parte de una pierna en 2023: "La sanidad privada no es lo mismo que la pública, pero de pago. No mezclemos derechos con negocios"</p><p class="subtitle">Adelanto editorial - 'El amor': cómo relata Nerea Pérez de las Heras en 'Fantasma' el accidente que le cambió el cuerpo y la vida
</p></div><p class="article-text">
        En el verano de 2023, <a href="https://www.eldiario.es/vertele/noticias/nerea-perez-de-las-heras-premios-idolo-influencers-potente-discurso-cientos-pensad-publicitar-marcas-sostienen-genocidio_1_12839971.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nerea P&eacute;rez de las Heras</a> sufri&oacute; un <a href="https://www.eldiario.es/vertele/noticias/comica-nerea-perez-heras-sufre-amputacion-parte-pierna-accidente-maritimo_1_10470606.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">accidente</a> en el mar. &ldquo;Mi pierna derecha se me adelant&oacute; en la muerte. La h&eacute;lice de un barco nos separ&oacute;&rdquo;, explica la periodista en<em> </em><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/amor-relata-nerea-perez-heras-fantasma-accidente-le-cambio-cuerpo-vida_129_13476983.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Fantasma</em></a> (Alfaguara), el libro en el que ha convertido la experiencia por la que termin&oacute; perdiendo parte de su pierna derecha en un alegato en favor de la <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/cuesta-trasplante-corazon-atender-bebes-neonatos-no-hubiera-podido-afrontarlo_1_13233655.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sanidad p&uacute;blica</a> y una reivindicaci&oacute;n del coste de los cuidados, la hostilidad de las ciudades para las personas con discapacidad y el cuerpo humano. 
    </p><p class="article-text">
        Tras largos periodos en el hospital, cirug&iacute;as, rehabilitaci&oacute;n, tr&aacute;mites, muchos tr&aacute;mites, paciencia, sost&eacute;n en su familia, pareja y amigas; y persistente resistencia, ahora camina con una pr&oacute;tesis, sigue viviendo en un quinto piso sin ascensor y ha aprendido a dejarse en paz. No hay ni un &aacute;pice de autoayuda edulcorada en sus p&aacute;ginas, pero s&iacute; crudeza, vulnerabilidad, rabia y profundo agradecimiento, tambi&eacute;n a s&iacute; misma, por haber sido &ldquo;una bestia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Fantasma</strong></em><strong> es en parte un ejercicio de memoria sobre su accidente y todo lo que vino despu&eacute;s, &iquest;c&oacute;mo le ha sentado escribirlo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ha sido un trabajo muy dif&iacute;cil, largo y sacrificado, que he tenido que compaginar con otros trabajos porque soy aut&oacute;noma. El libro no es nada terap&eacute;utico, mi primera ambici&oacute;n es que funcionara literariamente, que fuera narrativamente redondo y para eso he tenido que purgar mucho de la propia experiencia. Ha habido que volver a momentos que fueron muy dif&iacute;ciles, pero no pod&iacute;a haber 250 p&aacute;ginas de revoltura, porque eso es inaguantable. Y adem&aacute;s no era lo que yo buscaba, quer&iacute;a contar otras historias, ramificar mi experiencia personal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Habr&iacute;a que replantear c&oacute;mo podr&iacute;an ser los hospitales m&aacute;s habitables y amables?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando me sacaron de la Unidad de Reanimaci&oacute;n y me dijeron que la habitaci&oacute;n que se hab&iacute;a quedado libre era de una sola cama, me sent&iacute; como en el Ritz. Lujo absoluto. Mi mujer podr&iacute;a dormir en la butaca los d&iacute;as que fuera necesario, &iacute;bamos a tener intimidad. Mis padres han sido dependientes durante muchos a&ntilde;os, en los que junto a mis hermanos he sido acompa&ntilde;ante, pasando noches encajonadas. Y s&iacute;, est&aacute; la falta de intimidad, pero tambi&eacute;n el logro civilizatorio de que casi todo el mundo, porque hay gente que tambi&eacute;n est&aacute; excluida de la sanidad p&uacute;blica, tenga acceso a ella.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia en el Hospital de Mallorca fue perfecta, dentro del horror. Me sent&iacute; muy cuidada y muy afortunada de la chiripa y la loter&iacute;a de haber nacido en el pa&iacute;s en el que nacido. A veces se nos olvida la suerte que tenemos y lo azaroso que es que hayas nacido en un lugar con estado de bienestar y no en otro. Si le dedic&aacute;ramos un poquito de reflexi&oacute;n, mirar&iacute;amos de otra manera a la gente que no vive en democracia ni estado de bienestar, que no sabe lo que es la sanidad p&uacute;blica, y que viene a nuestro pa&iacute;s.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k64t089xf20jFFJoKAa" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Reaccionamos suficiente a que la sanidad sea cada vez m&aacute;s un negocio y est&eacute; cada vez m&aacute;s privatizada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que adem&aacute;s, no solamente eso, hay como una creencia absurda de que la sanidad privada es lo mismo que la p&uacute;blica, pero de pago. Y no. Una es un derecho y atiende a cualquiera, sea su condici&oacute;n rentable o no; y la otra es un servicio, una empresa a la que t&uacute; puedes acudir, en la que eres un cliente. Si no eres rentable, te expulsar&aacute;n o el tratamiento no ser&aacute; el adecuado. Es algo opcional, a lo que yo he recurrido, pero no mezclemos derechos y negocios, porque no son lo mismo.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k55jkmWaAC2Q8pJoKJ0" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>En el t&iacute;tulo del libro hace referencia a la sensaci&oacute;n de miembro fantasma que sinti&oacute; con su pie despu&eacute;s de que se lo cortaran.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La pregunta que m&aacute;s se repite, incluso desde los sanitarios, es si sigues sintiendo el miembro amputado. Las experiencias de las personas amputadas con los miembros perdidos, que parecen un poco del m&aacute;s all&aacute;, son una reacci&oacute;n del sistema nervioso que mantiene un mapa del cuerpo completo y busca el miembro perdido con una sobrerreacci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La palabra fantasma es perfecta para describir lo que te pasa en el cuerpo cuando tienes una p&eacute;rdida, igual que las mujeres con c&aacute;ncer de mama a la que les amputan el pecho. Es una manera muy po&eacute;tica de entendernos a nosotras mismas rodeadas de muchas ausencias, de versiones anteriores, de juventud, de ese padre que se muri&oacute;, de esa pareja que se fue. Todos esos fantasmas nos acompa&ntilde;an todo el rato.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La sanidad privada no es lo mismo que la pública, pero de pago. No mezclemos derechos con negocios</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nerea Pérez de las Heras</span>
                                        <span>—</span> Periodista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En el libro relata su tediosa experiencia en el Tribunal de la Discapacidad, &iquest;qu&eacute; papel ha jugado la burocracia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ha sido lo peor. Entiendo que hay una parte que es necesaria, pero de verdad, como ciudadana, ya no solamente en un proceso m&eacute;dico, siempre siento que es un foso de cocodrilos entre la persona y los derechos. Tienes que atravesar este horror de tr&aacute;mites, papeleos y cartas incomprensibles para llegar a algo que se supon&iacute;a que tu abuela consigui&oacute; con una huelga. &iquest;Por qu&eacute;? No lo entiendo. Es horrible.
    </p><p class="article-text">
        Nada me ha hecho sentir peor ni m&aacute;s insignificante ni m&aacute;s maltratada ni m&aacute;s llena de rabia que los tr&aacute;mites burocr&aacute;ticos en este proceso. Me ha parecido lo peor, estando en la situaci&oacute;n m&aacute;s privilegiada posible, que es tener dos colegas abogadas y que me traduzcan las cosas, tener dominio del espa&ntilde;ol y tener recursos econ&oacute;micos para subsistir el tiempo desde que emprendes un tr&aacute;mite hasta que se resuelve. Todo el rato ten&iacute;a en la cabeza a la gente que no tiene todos estos medios. No puede ser tan dif&iacute;cil.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k6XdndnpxdatGaJoLgC" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>El libro es tambi&eacute;n una carta de amor a la amistad y al propio amor.</strong>
    </p><p class="article-text">
        He tenido una red de apoyo de amistades, de pareja y de familia muy grande y muy s&oacute;lida. He hablado mucho de ello. Desde el activismo anticapacitista se me ha llamado la atenci&oacute;n y con much&iacute;sima raz&oacute;n. Me dec&iacute;an que est&aacute; genial que t&uacute; tengas tus colegas, pero no puede ser que nuestra calidad de vida dependa de si tienes una red, que tambi&eacute;n es un poco neoliberal. Si te lo has currado, has tenido suerte y tienes una red que te pueda apoyar, tendr&aacute;s una buena vida. Y si no, te jodes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Est&aacute; muy reducido el imaginario de las personas discapacitadas? Cuenta que una se&ntilde;ora se sorprendi&oacute; al descubrir la suya porque era &ldquo;muy mona&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo afecta a la concepci&oacute;n de la belleza?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ese d&iacute;a iba muy arreglada, no se me ve&iacute;a la pr&oacute;tesis y cuando la se&ntilde;ora me vio en el asiento reservado, me pregunt&oacute;. La entiendo un poco y le estar&eacute; eternamente agradecida porque si no me lo hubiera dicho, a lo mejor no habr&iacute;a recurrido a art&iacute;culos acad&eacute;micos o libros como <em>El cuerpo deseado</em> de Andrea G. Santesmases, no habr&iacute;a elevado esta situaci&oacute;n a un pensamiento cr&iacute;tico para explicarla. 
    </p><p class="article-text">
        Aprend&iacute; que la discapacidad te expulsa de los roles masculinos y femeninos tradicionales. En los dos hay que hacer el 'teatrillo' del g&eacute;nero, y si eres discapacitado no puedes porque en el caso de las mujeres, ese cuidado, fertilidad o belleza no son posibles con una pierna ortop&eacute;dica. Y en el de los hombres, la fuerza, el papel de defensor y proveedor. La discapacidad te expulsa. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Nerea López de las Heras, en la redacción de elDiario.es                            </span>
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        <strong>&iquest;Le gener&oacute; conflicto pensar que la pierna ortop&eacute;dica afectar&iacute;a a su belleza?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que yo me he visto mon&iacute;sima desde el principio [r&iacute;e]. No he tenido ninguna crisis de este tipo, porque ya el feminismo me hab&iacute;a pertrechado. Me he dado cuenta de que el feminismo no solamente era el torre&oacute;n, el sitio elevado desde el que ve&iacute;a todo, sino que tambi&eacute;n me coloc&oacute; unas protecciones. Te acolcha. Si esto me llega a pasar sin conciencia feminista, no s&eacute; qu&eacute; habr&iacute;a sido de m&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Me vi rara, y bien, igual que me veo bien pasados los cuarenta, porque digo bueno, es un cuerpo razonablemente sano y funcional, que me permite hacer cosas divertidas, bailar m&aacute;s o menos, salir con mis colegas. El criterio de la jerarqu&iacute;a de cu&aacute;les son las cosas importantes ya lo llevaba colocad&iacute;simo. Adem&aacute;s, soy lesbiana y al menos a las <em>queer </em>con las que trato, nos encanta un parche en un ojo, un sonotone, una cicatriz rara. A&ntilde;ade valor al show.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/28706b3f-c285-4b52-8975-b79a5d794188_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ha llevado la condescendencia en el trato desde el accidente? Adem&aacute;s del lenguaje b&eacute;lico con el que suele asociarse a las enfermedades, aplaudiendo las peleas diarias y alabando la actitud 'campeonizadora'. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Me enfada un mont&oacute;n el discurso de superaci&oacute;n. All&aacute; cada cual si le funciona de manera personal, pero es un discurso de pelea y batalla individual, y eso no me interesa nada. Tambi&eacute;n el de tener que tener una actitud positiva, que obviamente la tengo, pero es que no sirve para nada. Stella Young, una activista usuaria de silla de ruedas, dice que genial la actitud positiva, pero que por mucho que le sonr&iacute;a a una escalera no se va a convertir en rampa. Creo que a la gente le resulta muy f&aacute;cil, muy alentador y muy inspirador fijarse en la actitud de las personas discapacitadas a la hora de enfrentarse a su d&iacute;a a d&iacute;a, pero el foco deber&iacute;a estar en todo lo que hace la vida de las personas discapacitadas dif&iacute;cil. 
    </p><p class="article-text">
        No mires a la silla de ruedas, mira al bordillo. No mires al bast&oacute;n, mira al asiento reservado. No individualices el problema y pongas todo el peso de la buena vida en la capacidad de resiliencia, palabra que odio, porque es resistencia. La resistencia de, una por una, las personas discapacitadas. Mira a tu ciudad. Mira los programas electorales a ver cu&aacute;ntas propuestas hay para hacer una ciudad m&aacute;s accesible. Son pocas. El foco se tiene que desviar de la silla de ruedas a la escalera y fijarse en el ascensor y en la burocracia, porque es eso lo que nos hace pelear. No es nuestra resistencia, &iquest;resistencia contra qu&eacute;? F&iacute;jate.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k7L9F2EA3k3HmmJoKAi" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>Se reserva el &uacute;ltimo agradecimiento del libro a s&iacute; misma, &ldquo;que ha sido una bestia, la verdad&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estar a gusto con una est&aacute; bonito tambi&eacute;n. Lo que m&aacute;s hago &uacute;ltimamente y que he aprendido despu&eacute;s de la experiencia, es a dejarme un poco m&aacute;s en paz. El autocuidado que tanto se predica en redes para m&iacute; no es una cosa activa, es dejarme en paz. Dejarme la cabeza tranquila y permitirme estar hecha una baba en el sof&aacute; porque soy muy vaga. 
    </p><p class="article-text">
        Mi esencia espiritual animal es estar tirada en la orilla del mar con una novelita debajo de la sombrilla. Ah&iacute; es cuando digo esta soy yo, para esto he nacido. As&iacute; que s&iacute;, gracias a m&iacute; que soy una bestia en algunas cosas, pero que tambi&eacute;n he sabido dejarme tranquila y dejarme descansar.
    </p><h2 class="article-text">V&iacute;deo de la entrevista completa</h2><p class="article-text">
        <strong>V&iacute;deo: </strong><a href="https://www.eldiario.es/autores/lourdes-jimenez/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Lourdes Jim&eacute;nez</strong></a><strong>, </strong><a href="https://www.eldiario.es/autores/adrian-torrano/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Adri&aacute;n Torrano</strong></a>
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k2HTeBvu4I2DXNJoKAe" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/nerea-perez-heras-discapacitadas-no-peleamos-silla-ruedas-escaleras-burocracia_1_13482846.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Sep 2026 20:23:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nerea Pérez de las Heras: "Las discapacitadas no peleamos con la silla de ruedas sino con las escaleras y la burocracia"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sanidad,Ensayos,Feminismo,Discapacidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elaine Vilar Madruga, escritora: "La rabia viene de escribir con las vísceras y de contar cosas incómodas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/elaine-vilar-madruga-escritora-rabia-viene-escribir-visceras-contar-cosas-incomodas_1_13478828.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/11e00f3a-c2f7-48ff-b0da-d2e789e79eb2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x308y194.jpg" width="1200" height="675" alt="Elaine Vilar Madruga, escritora: &quot;La rabia viene de escribir con las vísceras y de contar cosas incómodas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora cubana desarticula el poder y la moralidad lingüística a través de los mitos en 'La piel hembra', un templo narrativo construido de realismo mágico y 'body horror' sobre la memoria de los vencidos</p><p class="subtitle">'El amor': cómo relata Nerea Pérez de las Heras en 'Fantasma' el accidente que le cambió el cuerpo y la vida
</p></div><p class="article-text">
        En tres actos, como en una obra de teatro, se reproduce en el imaginario de aquel que lee esta novela el eco lejano de una inconexa saga de familias. Inconexa porque muchos de sus cerca de 35 personajes no tienen parentescos reales. Otros, sin embargo, s&iacute;. Y all&iacute;, en el umbral, en el &ldquo;Llano&rdquo; y en la &ldquo;Monta&ntilde;a&rdquo;, conviven linajes familiares rotos, soledades y comunidades elegidas que se forman en los m&aacute;rgenes para poder sobrevivir.
    </p><p class="article-text">
        Contada con la cadencia de una oralidad sin filtros, una est&eacute;tica llamativa gracias a la portada del artista canadiense Ryan Heshka y la breve frase de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/no-necesitamos-viajar-marte-diez-lecciones-jose-saramago-humanidad-futuro_1_12522868.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; Saramago</a> entre las primeras p&aacute;ginas: &ldquo;Desde la aurora del mundo, siempre los incendios atrajeron a los hombres&rdquo;, es el primer contacto con la tormenta literaria que desata la autora cubana <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/elaine-vilar-momentos-auge-literario-son-pequenas-ventanitas-logran-asomarse_1_7910431.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elaine Vilar Madruga</a> en su &uacute;ltima novela <em>La piel hembra</em>. 
    </p><p class="article-text">
        La trama nace de un milagro salvaje que fractura el ecosistema natural de los habitantes del valle: una noche de calor asfixiante en la que una &ldquo;calentura&rdquo; incontrolable empuja a las mujeres monta&ntilde;a arriba, para regresar al amanecer desnudas, cubiertas de polvo dorado y embarazadas bajo la convicci&oacute;n de que parir&aacute;n al nuevo mes&iacute;as. De esa paranoia colectiva no nace un salvador patriarcal, sino una mes&iacute;as concebida mientras la comunidad se desploma en un claustro de fanatismo, violencia y control sobre la maternidad y los cuerpos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/879a7049-4cef-4dbf-a470-0d145fe3c5ad_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Frente al asedio de un general cruel que desata la guerra en el territorio y la ceguera de las promesas de fe, la novela sigue la resistencia disidente de una joven nacida al margen del supuesto milagro. Y en este punto, la b&uacute;squeda ciega de la salvaci&oacute;n ser&aacute; un opio destructivo y el cuerpo femenino se convertir&aacute; en el territorio definitivo de la contienda.
    </p><p class="article-text">
        Esta novela de casi 700 p&aacute;ginas pertenece al segundo grupo de dos categor&iacute;as no oficiales e inventadas: los libros que se leen con los ojos y los que se leen con el cuerpo. Esta se consolida como una obra fundamental para comprender la narrativa hispanoamericana contempor&aacute;nea: heterog&eacute;nea en etiquetas y sin la p&aacute;tina de lo pol&iacute;ticamente correcto.
    </p><h2 class="article-text">Un estilo &ldquo;bastardo&rdquo; y &ldquo;mestizo&rdquo; </h2><p class="article-text">
        Antes de deshacer el entramado que, a la vez, devora y mantiene vivos a los personajes de <em>La piel hembra</em>, es imprescindible destacar el instrumento con el que Elaine Vilar Madruga levanta su universo: la palabra. 
    </p><p class="article-text">
        En un escenario literario a menudo dominado por la contenci&oacute;n l&eacute;xica y las exigencias del c&aacute;lculo editorial, la autora concibe la escritura como un &ldquo;acto de insumisi&oacute;n&rdquo;. El idioma en esta novela funciona como un dispositivo que choca frontalmente contra las convicciones del lector sobre su lectura y de esta manera lo reta a entender un contexto que puede no serle propio.
    </p><p class="article-text">
        En lugar de obedecer las divisiones del l&eacute;xico entre lo culto y lo vulgar, la escritora abraza la impureza como un valor est&eacute;tico que cobra sentido al entender las ra&iacute;ces geopol&iacute;ticas e insulares que conforman su universo. Para la escritora habanera, cualquier intento de encorsetar la literatura dentro de fronteras fijas supone mutilar su potencia expresiva y reivindicativa: &ldquo;Mi estilo es bastante bastardo y mestizo, en el sentido que proviene del ser que soy&rdquo;, explica Elaine Vilar en una entrevista concedida a este medio. &ldquo;Un estilo isle&ntilde;o que es la influencia de muchas costas, de muchos mares, de muchos pedazos de terru&ntilde;o... Yo soy de las que creo que en estos tiempos definir es limitar&rdquo;. De esa mezcla caribe&ntilde;a nace una forma &uacute;nica de narrar a plena libertad el g&oacute;tico, el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/casqueria-ultraviolencia-monstruos-grotescos-disparate-carteles-ghana-llenaba-salas-cine_1_13455732.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>body horror</em></a> y la espiritualidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me interesa mostrar la poesía en lo que históricamente fue considerado desecho. Por eso hablo tanto de lo orgánico, de los genitales, de lo que tiene que ver con el cuerpo humano</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elaine Vilar Madruga</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esa intencionada forma de la autora por no limitar el lenguaje hace relucir otros tab&uacute;es que condicionan la representaci&oacute;n de lo cotidiano en la literatura. La novela rescata la jerga de la calle, exhubera la crudeza de la anatom&iacute;a humana, de lo org&aacute;nico, para demostrar que la belleza se encuentra en ambos lados del ant&oacute;nimo: &ldquo;Te dicen que esta palabra es la contraria de esta otra: luz y sombra, sagrado y profano, arriba y abajo. Y cuando creces te das cuenta de que la antonimia es una mentira del lenguaje&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que la escritora rescate la belleza en lo que podr&iacute;a ser asqueroso, terrible y feo: &ldquo;Me interesa mostrar la poes&iacute;a en lo que hist&oacute;ricamente fue considerado desecho. Por eso hablo tanto de lo org&aacute;nico, de los genitales, de lo que tiene que ver con el cuerpo humano... Eso que nos ense&ntilde;aron a temer y a no nombrar&rdquo;. Al reivindicar el valor de los cuerpos vivos, la autora desaf&iacute;a el pudor de los desnudos y sit&uacute;a la corporalidad, sobre todo femenina, en el centro de la escena.
    </p><h2 class="article-text">La realidad al rev&eacute;s o del reverso</h2><p class="article-text">
        Esta extensa red tem&aacute;tica que reluce en <em>La piel hembra:</em> la devastaci&oacute;n del territorio, la maternidad como condena y trinchera, el desencanto pol&iacute;tico y la memoria de los cuerpos se entrelazan siguiendo la estela de sus anteriores obras &ndash;como <em>La tiran&iacute;a de las moscas</em> o <em>El cielo de la selva&ndash;</em>, la autora vuelve a colocar el foco en la impugnaci&oacute;n de la autocracia y de &ldquo;esos mach&oacute;cratas generales con sus boticas de charol que est&aacute;n subidos encima de una monta&ntilde;a o dentro de sus b&uacute;nkeres y no se mojan las botas en el fango&rdquo;. A trav&eacute;s de la peripecia de sus personajes en un espacio convulso, la obra cuestiona las jerarqu&iacute;as de poder y retrata las cicatrices que deja la violencia en una comunidad.
    </p><p class="article-text">
        La autora no narra un mapa estrictamente ficticio en <em>La piel hembra</em>, aunque parezca que s&iacute;, narra una met&aacute;fora que dialoga directamente con el escenario pol&iacute;tico actual. El auge de los fascismos, un sistema dominado por el cinismo y el populismo medi&aacute;tico. Y, frente a las figuras de los l&iacute;deres que acaban reducidos a la caricatura del espect&aacute;culo, Vilar Madruga disecciona el peligro de los &ldquo;mesianismos modernos&rdquo; construidos para el consumo masivo: &ldquo;Pasa que los dictadores del presente son dictadores muy carnavalescos, &iquest;no? son personajes as&iacute; como poco de m&aacute;scaras de carnaval, con salidas muy absurdas&rdquo;, y relaciona estos actores pol&iacute;ticos que viven en el presente con los personajes de sus novelas y concluye: &ldquo;&iquest;En qu&eacute; punto de la historia el absurdo se convirti&oacute; en realidad? Porque hasta donde yo sab&iacute;a el absurdo era un g&eacute;nero casi que fant&aacute;stico&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La novela expone c&oacute;mo este teatro que protagonizan los poderes utiliza el lenguaje y la postura para enmascarar la decadencia de los dominadores y las aut&eacute;nticas consecuencias que arrasan a los cuerpos dominados, no solo porque est&eacute;n sometidos, que tambi&eacute;n, sino por resistir y seguir adelante con la voluntad de S&iacute;sifo arrastrando una roca.
    </p><h2 class="article-text">La memoria de las fosas en los huesos perdidos </h2><p class="article-text">
        Frente a las cr&oacute;nicas oficiales escritas por las c&uacute;pulas del poder, la trama se detiene en las vidas cotidianas de quienes sufren las consecuencias de la guerra sin haber firmado sus decretos. &ldquo;Al margen de todo esto, que parecen ser los temas grandilocuentemente narrados en la novela, est&aacute;n los personajes peque&ntilde;itos que intentan sobrevivir al caos [...] La gente que al cabo de todo resulta que casi siempre son los vencidos. Porque las historias se cuentan siempre desde la perspectiva de los vencedores; las historias de los vencidos no son las contadas&rdquo;, reflexiona la autora.
    </p><p class="article-text">
        Esa fijaci&oacute;n por la derrota frente a la historia factual da pie a figuras memorables en la novela como el coro de &ldquo;las huesudas&rdquo;, la autora cuenta en la entrevista que sus personajes favoritos son &ldquo;un grupo de mujeres arrastradas por el conflicto que siguen la estela de los ej&eacute;rcitos&rdquo; o el personaje de San Huesero, cuya persistencia por seguir adelante sintetiza la columna vertebral de la obra. San Huesero recorre la tierra desenterrando y catalogando restos de huesos para devolverlos a sus familias, encarnando una terquedad por un motivo ajeno que acaba dominando su vida de una forma tr&aacute;gica: &ldquo;A m&iacute; me gustan mucho los personajes que est&aacute;n vencidos de antemano, que t&uacute; como lector puedes ver que su prop&oacute;sito no los llevar&aacute; a ning&uacute;n sitio, pero hay un grado de heroicidad importante en los personajes vencidos y tercos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El inventario de nombres y rasgos &oacute;seos que realiza este personaje conecta la ficci&oacute;n con las heridas abiertas de la memoria hist&oacute;rica contempor&aacute;nea. &ldquo;Esa persona mencionada que est&aacute; convertida en hueso podr&iacute;a haber sido tu abuelo, tu abuela o una mujer en Latinoam&eacute;rica, en M&eacute;xico, en Colombia o en cualquier pa&iacute;s del mundo en este momento desaparecida. Son las ni&ntilde;as arrojadas a los m&aacute;rgenes de la carretera, tanta gente en este mundo cuyo hueso todav&iacute;a no aparece&rdquo;, apunta Vilar Madruga demenuzando uno de los or&iacute;genes de la rabia en sus historias. 
    </p><h2 class="article-text">Encontrar la belleza en la rabia  </h2><p class="article-text">
        La disecci&oacute;n del autoritarismo en <em>La piel hembra</em> nace de la posici&oacute;n visceral desde la que escribe Elaine Vilar porque su inter&eacute;s narrativo siempre ir&aacute; &ldquo;del lado de las v&iacute;ctimas, fundamentalmente mujeres y ni&ntilde;os&rdquo;, canalizando una indignaci&oacute;n directa contra el abanico de figuras opresoras que vertebran el conflicto dentro de la novela y fuera de ella: &ldquo;Desde los mach&oacute;cratas o los mach&oacute;logos que creen llevar la rienda del pueblo hasta los mach&oacute;cratas generales que est&aacute;n en el llano quemando la tierra, violando mujeres, matando ni&ntilde;os y desplazando gente&rdquo;. Dentro de todos esos, los &ldquo;mach&oacute;cratas generales&rdquo; que vienen desde un mundo del privilegio son &ldquo;como los que m&aacute;s me incomodan&rdquo;, explica la autora.
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, Elaine se&ntilde;ala la impunidad y la desconexi&oacute;n emocional con la que se ejerce el dominio sobre los despose&iacute;dos, denunciando la postura de quienes dirigen la barbarie sin padecerla: &ldquo;Yo creo que hay mucha rabia de mi parte hacia esa gente dictatorial que mira  mira el destrozo que ha hecho de forma s&eacute;ptica&rdquo;. Esa mirada fr&iacute;a frente a la devastaci&oacute;n ajena provocada por una figura de autoridad y seguridad social se convierte as&iacute; en el principal combustible pol&iacute;tico de sus historias.
    </p><p class="article-text">
        Para la autora, la rabia acaba siendo el motor &eacute;tico que sostiene toda la arquitectura de su unvierso estil&iacute;stico y formal: &ldquo;Yo no escribo con el cerebro, yo escribo con las tripas. La rabia viene de ese aspecto biol&oacute;gico, de escribir con las v&iacute;sceras y de contar cosas inc&oacute;modas&rdquo;, porque cuando cuentas realidades sobre las existencias perif&eacute;ricas est&aacute;s haciendo un &ldquo;llamado a la justicia&rdquo;. &iquest;Y si son esa furia y esa belleza sobre las que escribe Elaine Villar Madruga las que transforman el duelo en resistencia, las que convierten la memoria arrebatada en el relato central de la historia?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Benavent]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/elaine-vilar-madruga-escritora-rabia-viene-escribir-visceras-contar-cosas-incomodas_1_13478828.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Sep 2026 19:22:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cuba,Libros,Narrativa,Escritores,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['El amor': cómo relata Nerea Pérez de las Heras en 'Fantasma' el accidente que le cambió el cuerpo y la vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/amor-relata-nerea-perez-heras-fantasma-accidente-le-cambio-cuerpo-vida_129_13476983.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4171209e-ffbe-44fc-b359-c7f88c6b3ad6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x809y202.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;El amor&#039;: cómo relata Nerea Pérez de las Heras en &#039;Fantasma&#039; el accidente que le cambió el cuerpo y la vida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este adelanto editorial, la periodista y escritora ahonda en los días de hospital tras la pérdida de parte de su pierna derecha debido a la hélice de un barco mientras veraneaba en Baleares en el verano de 2023. Alfaguara publica 'Fantasma' el próximo 3 se septiembre, una de las novelas más esperadas del otoño</p><p class="subtitle">Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña, sobre ‘El ser querido’: “Ha sido el guion más difícil que hemos escrito”</p></div><p class="article-text">
        La foto nos la hizo Ana. En ella Olga est&aacute; de pie junto a la cama, me agarra la cabeza con las dos manos y me besa la coronilla, pero su mirada no acompa&ntilde;a al beso; podr&iacute;a parecer que se dirige a mi mu&ntilde;&oacute;n vendado, pero tampoco. Est&aacute; mucho m&aacute;s all&aacute;, perdida en alg&uacute;n lugar perif&eacute;rico, o quiz&aacute; interior, al que se dirigen los ruegos y los agradecimientos. Yo estoy recostada en la cama y le echo los brazos al cuello, los ojos se me cierran cuando sonr&iacute;o con mucha fuerza. Podr&iacute;a estar borracha, podr&iacute;a ser una foto de alguna de nuestras vacaciones juntas si no fuera por el camis&oacute;n deprimente lavado un mill&oacute;n de veces a noventa grados, los tubos que me salen de la piel, mi color gris&aacute;ceo y que ya no estoy entera. En la foto, Olga est&aacute; asustada y suplica en silencio; yo, sencillamente, justo en ese instante, estoy contenta de estar viva. 
    </p><p class="article-text">
        Aquella habitaci&oacute;n soleada fue el primer hogar de mi cuerpo nuevo, all&iacute; tuve todo el tiempo del mundo para observarlo. Ten&iacute;a la seguridad de que no era mi cuerpo de siempre sin el miembro perdido; no me sent&iacute;a como el fruto de una reparaci&oacute;n sino de una gestaci&oacute;n, de una g&eacute;nesis. Mi peso no era el mismo, mi equilibrio no era el mismo y casi pod&iacute;a notar mi cerebro abandonando antiguos vicios como la existencia de un pie derecho. Los profundos caminos neuronales horadados durante d&eacute;cadas empezaban a difuminarse y nac&iacute;an otros nuevos.
    </p><p class="article-text">
        La novedad m&aacute;s llamativa era el tajo cuatro dedos por debajo de la rodilla derecha. No s&eacute; si llamarlo &ldquo;mi nuevo ombligo&rdquo; es llevar las cosas demasiado lejos; desde luego era una brutal marca de nacimiento. Como suele suceder con las zonas fronterizas, se agitaba sin parar. Por las noches, el dolor y el hormigueo el&eacute;ctrico eran tan intensos que parec&iacute;a que una pierna nueva estuviera a punto de brotar, pero lo que sent&iacute;a solo era el temblor de la curaci&oacute;n. Toda herida es un estado transitorio, est&aacute; en su naturaleza luchar por desaparecer. 
    </p><p class="article-text">
        Reci&eacute;n nacido, mi cuerpo nuevo se puso a menstruar en la misma fecha en la que le correspond&iacute;a hacerlo al antiguo, pero con sangre de otras personas, donantes an&oacute;nimos. Perd&iacute; la cuenta de cu&aacute;ntas bolsas fue necesario vaciar dentro de m&iacute;. La vieja rutina del sangrado me puso nost&aacute;lgica y me hizo recordar que hab&iacute;a sido otra. Tambi&eacute;n me hizo pensar que seguramente gran parte de mi sangre donada a lo largo de los a&ntilde;os hab&iacute;a tenido aventuras similares en sistemas ajenos. Hab&iacute;a brotado de heridas por aqu&iacute; y por all&aacute;; puede que hubiera participado de otros renacimientos, lo que hac&iacute;a del m&iacute;o un asunto mucho menos trascendental y dejaba espacio para ocuparse de lo cotidiano.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/7d96f50d-131a-4b22-84f9-df7bd8e13283_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Esterilizar la copa menstrual de silicona en agua hirviendo fue un problema, hab&iacute;a que calcular muy bien cu&aacute;ndo y c&oacute;mo ped&iacute;rselo a las auxiliares y enfermeras. Ahora est&aacute;bamos a merced del personal atareado y agotado que conforma el grueso del sistema sanitario y ya les hab&iacute;amos pedido unas tijeras; ten&iacute;amos que espaciar las reclamaciones, hacerlas con paciencia y delicadeza, porque todo hospital est&aacute; en un equilibro a punto de colapsar.
    </p><p class="article-text">
        Necesit&aacute;bamos las tijeras para recortar botellas de agua de pl&aacute;stico y fabricar jarrones para las flores que llegaban. Alice envi&oacute; unos c&oacute;mics en los que el protagonista ten&iacute;a una pierna amputada y los colocamos en la ancha repisa de la ventana, encima del <em>&iexcl;Hola!</em> y junto a una caja de bombones, una acumulaci&oacute;n de frascos de cosm&eacute;ticos y velas arom&aacute;ticas. La habitaci&oacute;n estaba radicalmente habitada, mucho m&aacute;s que ninguna que hubiera visto, yo que pensaba que lo sab&iacute;a todo sobre la experiencia hospitalaria. Donde mirara hab&iacute;a alg&uacute;n estallido de color, un pu&ntilde;ado de claveles, un masajeador facial de cuarzo rosa chicle, un abanico arco iris que me aliviaba el sofoco de los medicamentos anticoagulantes. El peque&ntilde;o armario de la habitaci&oacute;n emanaba un aroma a taberna lujosa completamente contradictorio con la peste a desinfectante del entorno, porque Ernesto hab&iacute;a mandado un paquete de jam&oacute;n de Jabugo. De vez en cuando un mensajero llamaba a la puerta cargado con una cesta versallesca de frutas o dulces. 
    </p><p class="article-text">
        Los grandes impactos emocionales suelen reclamar gestos f&iacute;sicos. Es muy corriente la necesidad de trasladar a actividades u objetos la conmoci&oacute;n &iacute;ntima, desde pintar un cuadro enorme despu&eacute;s de un bombardeo hasta reventarse la mano dando un pu&ntilde;etazo en la pared tras un desenga&ntilde;o amoroso. La horquilla es ampl&iacute;sima, pero el impulso siempre es el mismo: hacer algo. De aqu&iacute; sale la man&iacute;a humana de hacer ofrendas y sacrificios en todas las culturas. Nada es tan serio si para conseguirlo una no est&aacute; dispuesta a encomendarse a un ser superior degollando un carnero o abandonando la masturbaci&oacute;n dos semanas. Deseos y culpas llenan los templos de promesas y cachivaches destinados a rogarle o pedirle perd&oacute;n a lo divino.
    </p><p class="article-text">
        Lo que hab&iacute;a en la 225 eran exvotos, en poco m&aacute;s de 48 horas la habitaci&oacute;n estaba repleta de esas balizas de afecto. Una de ellas era incluso una persona: Olga hab&iacute;a cogido un avi&oacute;n y se hab&iacute;a ofrendado a s&iacute; misma. Un vuelo a Baleares en temporada alta es dejar un cuenco de plata en el altar, unos pendientes de esmeraldas en los l&oacute;bulos de madera de la Virgen; es matar al mejor buey. 
    </p><p class="article-text">
        La presencia de nuestra amiga asent&oacute; la sensaci&oacute;n de hogar. La primera tarde en la que le dio un relevo de unas pocas horas a Ana, bajamos las persianas, pusimos un documental sobre Rams&eacute;s II y nos echamos la siesta &mdash;yo en mi cama y ella en una butaca&mdash;, como hab&iacute;amos hecho miles de veces, en otros tiempos y en otros lugares. Las escenas rutinarias como esta resaltaban el estado de excepci&oacute;n, pero las agradec&iacute;a. A pesar de lo diferente que era yo, ciertas cosas permanec&iacute;an imperturbables. 
    </p><p class="article-text">
        Olga se present&oacute; un d&iacute;a arrastrando sin aliento una maleta de mano. Visitas, sanitarias y paquetes aparec&iacute;an por mi puerta desde de la nada, como en el plat&oacute; de una <em>sitcom</em>. Yo no ten&iacute;a ninguna referencia del exterior, lo ignoraba todo sobre aquel lugar al que hab&iacute;a llegado ciega de dolor y por v&iacute;a a&eacute;rea. Solo sab&iacute;a lo que me contaban Ana o Carmen y su novia, las amigas que nos hab&iacute;an invitado a pasar unos d&iacute;as en Menorca, que hab&iacute;an presenciado mi accidente y que ahora estaban en shock y atrapadas con nosotras en Mallorca. Por ellas sab&iacute;a que el hospital estaba lejos de la ciudad y era dif&iacute;cilmente accesible en transporte p&uacute;blico, que era casi imposible encontrar un taxi y que la isla estaba superpoblada de turistas horteras, mal vestidos, muy a menudo borrachos y casi siempre en parejas mal avenidas. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Has estado a punto de morirte en el sitio m&aacute;s heterosexual de Espa&ntilde;a &mdash;me dijo Ana despu&eacute;s de una de sus expediciones al exterior. 
    </p><p class="article-text">
        Llegaba muerta de calor y hastiada. Se hab&iacute;a topado con un grupo de hombres j&oacute;venes con tatuajes, camisetas, cortes de pelo y gafas de sol de est&eacute;tica policial que ocupaban toda la calle gritando y empuj&aacute;ndose, al filo de la violencia f&iacute;sica entre ellos o con cualquier transe&uacute;nte. Estaban aprovechando sus vacaciones para performar el g&eacute;nero a todo lo que les daban sus capacidades. Sol&iacute;a volver espantada: por los precios de los restaurantes y los bares, por la escasez de transporte p&uacute;blico y por la mala educaci&oacute;n de los turistas. En la intimidad de nuestra habitaci&oacute;n reconoc&iacute;amos que de alguna manera nos estaba bien empleado; no &eacute;ramos muy distintas de los ingleses que se emborrachaban y desbordaban el archipi&eacute;lago a&ntilde;o tras a&ntilde;o. Aunque nuestro plan para aquellas vacaciones fat&iacute;dicas era quedarnos en casa de unos amigos, &eacute;ramos parte del problema. 
    </p><p class="article-text">
        Baleares es la comunidad aut&oacute;noma de Espa&ntilde;a en la que la vivienda es m&aacute;s cara, la segunda m&aacute;s cara si hablamos de alquileres. Tambi&eacute;n es la provincia con mayor concentraci&oacute;n de viviendas de lujo &mdash;las que tienen precios superiores al mill&oacute;n de euros&mdash; y de una indecencia llamada &ldquo;viviendas de ultralujo&rdquo; &mdash;las que cuestan m&aacute;s de tres millones.
    </p><p class="article-text">
        La vivienda no es un producto de especulaci&oacute;n cualquiera. Primero, porque el suelo no es ilimitado, no se puede fabricar m&aacute;s, mucho menos en una isla; y despu&eacute;s porque todo el mundo necesita una. La oferta es escasa, y en la demanda las personas que necesitan un techo sobre sus cabezas compiten en condiciones de desigualdad salvajes con los fondos buitre y los inversores que buscan un producto financiero atractivo y acaparan sin control. El mercado ha secuestrado la vivienda; ha sido un proceso lento, pero en nuestro pa&iacute;s cada d&iacute;a est&aacute; m&aacute;s naturalizada la transformaci&oacute;n de un derecho en una v&iacute;a de acumulaci&oacute;n de riqueza.
    </p><p class="article-text">
        Los rentistas no han mutado en par&aacute;sitos sociales de repente: no devolver nada a la sociedad y aprovecharse de su mejora colectiva est&aacute; en la naturaleza de su negocio. Ya en 1909, Winston Churchill, primer ministro brit&aacute;nico y un se&ntilde;or nada sospechoso de comunista, les dedicaba estas palabras perfectamente vigentes para la situaci&oacute;n actual en Baleares: 
    </p><p class="article-text">
        Se construyen carreteras, se trazan calles, se mejoran los servicios, la luz el&eacute;ctrica transforma la noche en d&iacute;a, el agua se trae desde embalses situados a cientos de kil&oacute;metros en las monta&ntilde;as, y, mientras tanto, el propietario del suelo permanece inm&oacute;vil. Cada una de esas mejoras se lleva a cabo gracias al trabajo de otras personas y de los contribuyentes. A ninguna de esas mejoras contribuye el monopolista del suelo, en su calidad de monopolista del suelo, y, sin embargo, con cada una de ellas el valor de su tierra aumenta. No presta ning&uacute;n servicio a la comunidad, no aporta nada al bienestar general, no contribuye en absoluto al proceso del cual proviene su propio enriquecimiento.
    </p><p class="article-text">
        Desde mi contexto, a esta cita podr&iacute;a a&ntilde;adir que cuando el monopolista del suelo se abre la cabeza es una enfermera precaria que paga un alquiler abusivo quien se la cose, aunque la actividad econ&oacute;mica de uno empeore sustancialmente la vida de la otra.
    </p><p class="article-text">
        En el archipi&eacute;lago es dif&iacute;cil vivir con el sueldo medio, sobre todo desde que se ha convertido en un parque de atracciones para millonarios. A Mallorca han ido a divertirse Michelle Obama, Justin Bieber, Oprah Winfrey o las Kardashian. Tienen casa en propiedad Brad Pitt, Claudia Schiffer, Boris Becker y Michael Douglas. Es f&aacute;cil ver las vacaciones de los millonarios, sus cenas y ba&ntilde;os de sol en la cubierta de yates a tiempo real en las redes sociales. No es necesario que un fot&oacute;grafo les robe un momento &iacute;ntimo de hedonismo depredador: ellos mismos lo exponen, inocentes como ni&ntilde;os porque saben que la ostentaci&oacute;n ya no es combustible para el rencor de la clase media, sino que enciende sus deseos. Mallorca es uno de esos para&iacute;sos en los que sucede lo aspiracional; la desigualdad ya apenas enfada: seduce, se exhibe en escenarios como esta isla, en los que el lujo desfila casi al alcance de los dedos. El escaparate a todo color proclama: &ldquo;t&uacute; tambi&eacute;n puedes permitirte una cena aqu&iacute;&rdquo;, &ldquo;t&uacute; tambi&eacute;n puedes rozar la fantas&iacute;a&rdquo;, &ldquo;t&uacute; tambi&eacute;n podr&iacute;as ser un monopolista del suelo&rdquo;, &ldquo;t&uacute; tambi&eacute;n puedes navegar en un barco en busca de calas rec&oacute;nditas, aunque sea demasiado grande para tu escasa experiencia. Aunque sea de alquiler. Durante un momento, t&uacute; tambi&eacute;n puedes confundirte con los magnates&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por aquel entonces empezaba a sospechar que la pulsi&oacute;n aspiracional de la clase media acomodada hab&iacute;a contribuido a que yo perdiera mi pierna: me hab&iacute;a llevado a compartir destino vacacional con Pierce Brosnan y la familia real espa&ntilde;ola, y me hab&iacute;a hecho acabar en un barco conducido por un hombre maduro sin ninguna pericia pero un poco m&aacute;s de poder adquisitivo que la media, demasiada autoestima y enso&ntilde;aciones de opulencia. En parte fueron las afiladas cuchillas del gran mal estructural de la aspiraci&oacute;n las que me destrozaron el cuerpo. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque fuera como invitada, hab&iacute;a llegado a aquel archipi&eacute;lago para ocupar el lado da&ntilde;ino. Durante las escasas veinte horas previas al accidente fui una veraneante gentrificadora m&aacute;s; parte de la responsabilidad de que las cosas fueran muy dif&iacute;ciles para la gente que viv&iacute;a all&iacute; era m&iacute;a. En un golpe de karma despiadado, el accidente me lanz&oacute; desde la vida vacacional a la vida normal, la que est&aacute; llena de listas de espera para hacerse una radiograf&iacute;a, carreteras mal asfaltadas y autobuses que nunca llegan. Ocupaba una cama de hospital, pero hab&iacute;a que resolver d&oacute;nde iban a dormir mi novia, Carmen y la novia de esta, que de golpe hab&iacute;an sido catapultadas junto a m&iacute;, muy lejos de las vacaciones. Cualquier techo libre ten&iacute;a precios inaccesibles, as&iacute; que sin que yo me enterara de los detalles se activ&oacute; una eficiente red de apoyo l&eacute;sbico y la amiga de la amiga de una exnovia de Ana acogi&oacute; a mis tres acompa&ntilde;antes en su casa. All&iacute; formaron un peque&ntilde;o hogar sat&eacute;lite, una especie de extensi&oacute;n de mi habitaci&oacute;n de hospital, con sus tortillas francesas, sus duchas por turnos, sus palabras de consuelo y sus risas nerviosas para camuflar la preocupaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Nunca tuve acceso a esa rutina, la vida privada de las cuidadoras en cualquier r&eacute;gimen &mdash;remunerado o altruista&mdash; suele quedar oculta. En ese punto ciego solo resaltaba Irene, que era la due&ntilde;a de la casa y pagaba un precio abusivo por su piso. Se lo prest&oacute; a unas desconocidas siguiendo un c&oacute;digo bondadoso que brillaba con fuerza en aquel contexto predatorio. Le conmovi&oacute; la historia de aquellas pobres bolleras de Madrid, traumatizadas y aturdidas, que necesitaban ayuda. Tarde o temprano en toda vida humana aparece el proverbial f&eacute;mur roto y hay que elegir si eres de las que contribuyen a su curaci&oacute;n o de las que pasan de largo. 
    </p><p class="article-text">
        Podemos tender a pensar que las sociedades con mucha distancia econ&oacute;mica entre unos y otros se organizan en burbujas estancas, que los humanos de un estrato no se enteran de lo que hacen los del superior, o el inferior o los de tres por encima y por debajo, pero esto no es del todo cierto. Moralmente, incluso ideol&oacute;gicamente, es posible vivir al margen de lo que les sucede a tus semejantes, pero en la pr&aacute;ctica, las consecuencias de la desigualdad acaban por salpicar a quienes se consideran a salvo. Es algo que deber&iacute;amos haber aprendido en la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        En una crisis sanitaria de esa escala, la &uacute;nica manera de evitar la propagaci&oacute;n del virus era asegurar el acceso de toda la poblaci&oacute;n, toda, a vacunas y cuidados. La emergencia nos record&oacute; que &eacute;ramos indiscutiblemente interdependientes, que redistribuir la riqueza acumulada por unos pocos para garantizar el bien com&uacute;n no solo era justo, sino una garant&iacute;a de supervivencia. Pero tambi&eacute;n nos hizo sentir delicados. La conciencia de la propia fragilidad no siempre es la mejor maestra, asusta y el miedo nos torna ego&iacute;stas, mezquinos, paranoicos. La sociedad se volvi&oacute; m&aacute;s permeable a las teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n y los bulos, mucho m&aacute;s receptiva al orden a trav&eacute;s de la tiran&iacute;a. Fueron los movimientos autoritarios los que aprovecharon la desorientaci&oacute;n y el miedo, se apresuraron a dar respuestas simples y siempre parciales o falsas a problemas complejos que solo se pod&iacute;an arreglar colectivamente.
    </p><p class="article-text">
        El aturdimiento que sucedi&oacute; a la pandemia nos dej&oacute;, adem&aacute;s de una internacional ultraderechista asentada en muchos pa&iacute;ses, un desaliento existencial, un sentido de que si ni eso nos despertaba, nada lo har&iacute;a. En lugar de una voluntad por reforzar la solidaridad, el planeta sucumbi&oacute; a un triste s&aacute;lvese quien pueda. Y aun as&iacute;, a pesar del contexto salvaje, una noche, cuando ya llevaba muchas hospitalizada, mientras el mundo se segu&iacute;a devorando a s&iacute; mismo ah&iacute; fuera, una de las enfermeras nos ofreci&oacute; ayuda.
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;a acento andaluz, como muchas de las que me atend&iacute;an. Todas hab&iacute;an huido de un territorio en el que las condiciones laborales eran precarias, los sueldos eran bajos y los contratos, siempre de unos pocos meses o incluso unos pocos d&iacute;as; buscando cierta estabilidad hab&iacute;a llegado al coraz&oacute;n mismo de la crisis habitacional espa&ntilde;ola. Enseguida detect&eacute; que era de Almer&iacute;a. Se llamaba Ana y era demasiado eficiente y seria para su juventud, una seriedad que reconoc&iacute;a end&eacute;mica de Andaluc&iacute;a oriental: m&aacute;s que seriedad era una contenci&oacute;n, como si siempre estuviera pensando algo gracioso y siniestro que ten&iacute;a que callar. Le record&oacute; a mi novia que no era humanamente posible dormir m&aacute;s de siete d&iacute;as seguidos en la butaca para acompa&ntilde;antes, que no sab&iacute;a c&oacute;mo nos las est&aacute;bamos apa&ntilde;ando con el alojamiento pero que, si lo necesitaba, pod&iacute;a contar con su techo.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Yo pagaba 750 euros por un piso en una zona humilde, mi vecino de abajo vend&iacute;a droga. Pero despu&eacute;s de la pandemia empez&oacute; a llenarse de alemanes que quer&iacute;an <em>vivir bien</em>, teletrabajar en un sitio en el que hiciera buen tiempo todo el a&ntilde;o y la zona se volvi&oacute; impagable. Entonces me mud&eacute; a otro piso, m&aacute;s caro y en un pol&iacute;gono industrial. Es peque&ntilde;o, pero puedes dormir en el sof&aacute; cama alg&uacute;n d&iacute;a si te quedas colgada.
    </p><p class="article-text">
        La conversaci&oacute;n se abri&oacute; paso entre sus movimientos mec&aacute;nicos para cambiarme la bolsa de suero y revisar los tubos que me sal&iacute;an del cuerpo. Sin grandes ceremonias, nos dej&oacute; aquella prenda de generosidad, su perfecta ofrenda, y se apresur&oacute; a la siguiente habitaci&oacute;n. A ella el contexto la hab&iacute;a zarandeado con fuerza. Hab&iacute;a tenido que mudarse innumerables veces, los cambios eran siempre tortuosos; los caseros siempre se resist&iacute;an a devolver las fianzas, siempre ten&iacute;a que presionar, a veces hab&iacute;a tenido hasta que denunciar. Al ser Ana &mdash;Ana la enfermera y no cualquier otra Ana&mdash;, el maltrato de los monopolistas del suelo resultaba a&uacute;n m&aacute;s ruin. Durante la pandemia en Espa&ntilde;a se rutiniz&oacute; el emotivo gesto de aplaudir al personal sanitario desde las ventanas y balcones cada d&iacute;a a las ocho de la tarde. Cuando la emergencia sanitaria se calm&oacute;, los mismos trabajadores cuyo sacrificio se hab&iacute;a reconocido con esta y otras manifestaciones simb&oacute;licas cursis &mdash;coreograf&iacute;as grabadas en v&iacute;deo, carteles infantiles colgados de los balcones, torpes mosaicos humanos formando la palabra &ldquo;gracias&rdquo;&mdash; siguieron haciendo lo suyo en condiciones iguales o peores, y la misi&oacute;n privatizadora de la derecha, que acababa de revelarse como asesina, continu&oacute; su curso con normalidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nerea Pérez de las Heras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/amor-relata-nerea-perez-heras-fantasma-accidente-le-cambio-cuerpo-vida_129_13476983.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 Aug 2026 19:30:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['El amor': cómo relata Nerea Pérez de las Heras en 'Fantasma' el accidente que le cambió el cuerpo y la vida]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[¿Está basado el nuevo libro de Rachel Cusk en Natalie Portman?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/basado-nuevo-libro-rachel-cusk-natalie-portman_1_13464270.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0fa3ef14-c871-4945-a167-51795b45ec89_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149757.jpg" width="1428" height="803" alt="¿Está basado el nuevo libro de Rachel Cusk en Natalie Portman?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La publicación de 'La vida de M', la nueva novela de la autora canadiense, aún sin traducir al castellano, ha sido recibida por la prensa y los primeros lectores con la pregunta del titular</p><p class="subtitle">La ganadora más joven del Booker que pasó 20 años sin querer publicar está de regreso
</p></div><p class="article-text">
        M. es una c&eacute;lebre actriz de cine. Estrella desde la infancia, ahora rostro de una importante marca de moda, ha sido famosa toda su vida. Que su carrera se parezca mucho a la de Natalie Portman ha sido aprovechado con regocijo por la prensa, algo que <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/rachel-cusk-pregunta-origen-creadoras-desfile-mujeres-deban-volverse-violentas_1_12148835.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rachel Cusk</a> seguramente anticip&oacute;: en la novela, las escenas de sexo de la primera pel&iacute;cula de M se cortan por insistencia de su madre, como sucedi&oacute; con el debut de Portman en 1994, <em>El profesional (L&eacute;on)</em>, mientras que su pel&iacute;cula de bailarina es f&aacute;cilmente reconocible como <em>Cisne negro</em>. M es tambi&eacute;n, en palabras del narrador sin nombre ni g&eacute;nero de <em>La vida de M,</em> &ldquo;un buen deportista&rdquo;. Cuando el narrador sugiere escribir la autobiograf&iacute;a de M, a ella le gusta la idea. &ldquo;&iquest;Te la inventar&iacute;as?&rdquo;, pregunta. 
    </p><p class="article-text">
        La autobiograf&iacute;a de una celebridad rara vez es obra de la propia celebridad. Sin embargo, cualquier insinuaci&oacute;n de que el narrador act&uacute;e como una especie de escritor fantasma para M se descarta en pocas p&aacute;ginas. Ambos se encuentran para tomar un caf&eacute; en un hotel de lujo y, despu&eacute;s de que la pareja del narrador enferma repentina y gravemente, para almorzar en un restaurante. El almuerzo resulta insatisfactorio, un intento de intimidad que el narrador reconoce posteriormente como un error. Aunque M est&aacute; decidida a vivir una vida lo m&aacute;s normal posible (&ldquo;su tarea personal es volverse real, o mejor dicho, adquirir cierta realidad&rdquo;), el narrador es inc&oacute;modamente consciente de su propia falsedad con M: &ldquo;Era como si yo estuviera actuando, mientras que M parec&iacute;a aut&eacute;ntica y real. Era como si ella fuera la &uacute;nica lo suficientemente buena actuando como para alcanzar la realidad&rdquo;. Despu&eacute;s de eso, los dos no se vuelven a ver &ldquo;durante mucho tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo, surge un libro sobre M, o al menos parcialmente sobre ella. Episodios de la vida de M se intercalan con observaciones de las propias experiencias del narrador. Las secciones dedicadas a M son precisas y espec&iacute;ficas: una clase de actuaci&oacute;n impartida por un renombrado director de teatro, un encuentro dif&iacute;cil con un ex controlador, unas vacaciones en una villa impecablemente decorada en Grecia. La impresi&oacute;n es la de fragmentos de una pel&iacute;cula, un efecto acentuado por las meticulosas descripciones de los lugares que preceden a cada escena, como las acotaciones de un guion, detallando desde el mobiliario y la distribuci&oacute;n hasta la textura espec&iacute;fica del suelo de madera artificial en una suite de hotel de cinco estrellas. En un mundo donde todos act&uacute;an, parece decir Cusk, la apariencia de las cosas es la &uacute;nica certeza que tenemos.
    </p><p class="article-text">
        En esta era de saturaci&oacute;n de redes sociales, la intersecci&oacute;n entre apariencia y autenticidad ha sido analizada exhaustivamente. Las reflexiones de Cusk no son sorprendentemente novedosas. Su fuerza reside en la autoridad de su prosa aguda y concisa, en la brillante precisi&oacute;n de sus frases. Escribe con n&iacute;tida agudeza sobre la existencia sin fricciones (y por lo tanto extra&ntilde;amente inerte) de la celebridad, el efecto corrosivo de la fama en las relaciones familiares, la mezcla de pureza ferviente y cinismo aplastante que delimita a una persona forjada en los campos de fuerza del poder y la simulaci&oacute;n. En sus mejores momentos, y hay muchos aqu&iacute;, las ideas de Cusk impactan como golpes o secretos inc&oacute;modos susurrados al o&iacute;do: es un shock darnos cuenta de que tambi&eacute;n son nuestros secretos.
    </p><p class="article-text">
        <em>La vida de M,</em> al igual que la novela anterior de Cusk, <em>Desfile</em>, surgi&oacute; de un art&iacute;culo publicado en The New Yorker, en este caso un poderoso relato corto titulado <em>Project</em>. Aunque la historia se desarrolla casi por completo en los primeros cap&iacute;tulos, la mayor amplitud de la novela le brinda a Cusk el espacio necesario para explorar a M con mayor profundidad. Si bien en 2018 declar&oacute; que ya no cre&iacute;a que existiera &ldquo;el concepto de personaje&rdquo;, su obra, despojada de las convenciones habituales de personaje y trama, logra un mayor impacto cuando se arraiga en lo particular: una puesta de sol ardiente reflejada en la pantalla apagada de un televisor, una sala de museo meticulosamente decorada para dar la impresi&oacute;n de un espacio habitado, un fan &ldquo;indiferente&rdquo; que se acerca a M para tomarse un selfie &ldquo;como si M fuera un monumento tur&iacute;stico&rdquo;. Las escenas m&aacute;s cautivadoras de M, como las que se le narran a Faye en la aclamada trilog&iacute;a <em>Outline</em> de Cusk, rebosan de detalles.
    </p><p class="article-text">
        Faye era una ausencia deliberada, un veh&iacute;culo para las historias de otros. El narrador de <em>La vida de M</em> es m&aacute;s bien un reflejo, su imagen de la fama de M forma parte de la ilusi&oacute;n tanto como la propia fama. Lo que comienza con un narrador en primera persona del singular se transforma r&aacute;pidamente en un plural &ldquo;nosotros&rdquo;, que a veces parece representar al narrador y a su pareja, a veces un &ldquo;nosotros&rdquo; m&aacute;s p&uacute;blico, a la vez contrapunto y voraz motor de la fama. Quiz&aacute;s Cusk pretende cooptar al lector, hacernos c&oacute;mplices. Quiz&aacute;s busca desestabilizarnos. Lo cierto es que la prosa en estas secciones posee un absolutismo epigram&aacute;tico que, si bien ocasionalmente es brillante (&ldquo;Ya no vemos, como cuando &eacute;ramos j&oacute;venes, la noche como un reino misterioso en el que podr&iacute;amos encontrar nuestro destino&rdquo;), resulta con frecuencia desconcertantemente espec&iacute;fico. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo es que &ldquo;nosotros&rdquo; visitamos el apartamento de una vidente con &ldquo;el pelo despeinado&rdquo; o recordamos que &ldquo;nuestra relaci&oacute;n m&aacute;s larga fue con alguien que ahora nos asusta&rdquo;? No siempre queda claro qu&eacute; aportan estas partes al conjunto. Los chistes, un placer innegablemente oscuro en la obra de Cusk, escasean desafortunadamente. <em>La vida de M,</em> impulsada por una inteligencia formidable y escrita con una habilidad t&eacute;cnica excepcional, en sus mejores momentos deja al lector at&oacute;nito, pero la impresi&oacute;n que deja es de distanciamiento, incluso de desd&eacute;n. Es un libro digno de admiraci&oacute;n, pero no de amor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clare Clarke]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/basado-nuevo-libro-rachel-cusk-natalie-portman_1_13464270.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Aug 2026 07:59:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Está basado el nuevo libro de Rachel Cusk en Natalie Portman?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Cine,Actrices]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué todos tus amigos están leyendo 'Las gratitudes' cinco años después de su publicación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/amigos-leyendo-gratitudes-cinco-anos-despues-publicacion_1_13463408.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e707e894-43ce-4b09-a561-d2dced7d4d26_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x935y140.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué todos tus amigos están leyendo &#039;Las gratitudes&#039; cinco años después de su publicación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Parece una novedad editorial, pero no lo es: la conmovedora novela de Delphine de Vigan es de lo más leído este verano, tras la adaptación teatral y el efecto boca oreja</p><p class="subtitle">‘Incierta gloria’, la memoria de los antihéroes de la Guerra Civil
</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Las librer&iacute;as espa&ntilde;olas lo venden sin parar. Si te metes en Instagram o TikTok y sigues cuentas que promocionan libros, te aparecer&aacute; constantemente alternado entre</span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em> </em></span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/lana-corujo-escritora-logrado-hacerse-viral-estrategia-marketing-brutal_1_12950421.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Han cantando bingo</em></span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (Reservoir Books 2025), </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/lucia-solla-sobral-fic-precariedad-lleva-no-relacion-no_1_13338982.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Comer&aacute;s flores</em></span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em> </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">(Libros del Asteroide, 2025) u </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/marta-jimenez-serrano-escritora-abuelas-vivieron-vida-casa-30-anos-habia-mudado-once-veces_1_12937063.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Ox&iacute;geno </em></span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">(Alfaguara, 2026), que son algunos de los t&iacute;tulos que m&aacute;s se repiten en el mercado literario patrio en Internet.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Si lo quieres pedir por ebiblio &mdash;un servicio que hace posible el pr&eacute;stamo de contenidos digitales a todos los usuarios con carn&eacute; de las bibliotecas p&uacute;blicas&mdash;, dependiendo de la comunidad aut&oacute;noma en la que te encuentres, la lista de espera para acceder a un ejemplar de los disponibles suma varios meses. En Madrid, en concreto, en el momento en el que se escriben estas l&iacute;neas, la cola llega hasta noviembre.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El libro es </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Las gratitudes</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> de Delphine de Vigan, que fue publicado en Francia en 2019 y en Espa&ntilde;a en 2021 por la editorial Anagrama, que ha publicado el pasado junio</span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em> Los figurantes, </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">su debut teatral. Un libro que no ha dejado de leerse de manera constante desde su publicaci&oacute;n y que en el &uacute;ltimo a&ntilde;o se ha convertido en uno de los protagonistas de la conversaci&oacute;n cultural en Espa&ntilde;a, por encima de casi todas las novedades. Hoy, es una de las presencias m&aacute;s habituales en los clubes de lectura de todo el pa&iacute;s. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Las gratitudes </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">narra la relaci&oacute;n entre </span>dos adultos j&oacute;venes (<span class="highlight" style="--color:transparent;">Marie y Jer&ocirc;me) y Michka, una mujer anciana a punto de morir que est&aacute; perdiendo las palabras. Porque Michka sufre de afasia, un trastorno neurol&oacute;gico que afecta a la capacidad de procesar y expresar el lenguaje. Una enfermedad que marca el inicio de su declive y que la llevar&aacute; a internarse en una residencia de mayores.</span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/3f43c064-dd38-41d6-9980-63cf19a17018_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Esta novela corta (176 p&aacute;ginas) bucea en la relaci&oacute;n entre los tres protagonistas: &eacute;l, el logopeda de ella en el centro; Marie, la vecina convertida en hija adoptiva, y la memoria de la vida y los deseos de la mujer que un d&iacute;a fue la anciana que se apaga. Narrada de forma coral, De Vigan aborda en su trabajo tres miradas distintas sobre la muerte, </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/monstruos-romanticos-rosario-villajos-afloran-nueva-obra-duelo-amor_1_13094801.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">el duelo</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> y el agradecimiento hacia aquellos que un d&iacute;a fueron importantes en la vida de una. </span>
    </p><h2 class="article-text">Se ha vendido &ldquo;una barbaridad&rdquo;</h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Hemos vendido una barbaridad de ejemplares en la &uacute;ltima Feria del Libro&rdquo;, comenta Pablo Cerezo, cara visible de la librer&iacute;a P&eacute;rgamo en Madrid, quien se&ntilde;ala que un fen&oacute;meno como el de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Las gratitudes</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> es sintom&aacute;tico de lo que est&aacute; sucediendo con el mercado del libro en general. Para Cerezo, adem&aacute;s, este libro se encuadra dentro de aquellos que llevan mucho tiempo vendi&eacute;ndose de forma estable con picos al alza en fechas se&ntilde;aladas. O cuando se vuelven, de pronto, virales. Igualmente, el &eacute;xito de un libro como este responde, </span>para &eacute;l,<span class="highlight" style="--color:transparent;"> a dos factores: el tema, por un lado, y que pertenezca a la categor&iacute;a de &ldquo;lo que nos emociona&rdquo; en general. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Funciona porque tem&aacute;ticamente nos conmueve y es un tipo de libro que entra en esa literatura que podr&iacute;amos llamar de identificaci&oacute;n&rdquo;, explica para se&ntilde;alar que, en TikTok, hay en alza una tendencia en la que se busca y promociona literatura con la que los lectores se reconozcan con los personajes y sus historias. &ldquo;Para cierto tipo de lector hay cierto tipo de literatura, y hay muchos influencers que hacen un contenido en el que dicen si eres tal, te gustar&aacute; cual; cuando la literatura, en teor&iacute;a, era un gran campo abierto&rdquo;, critica el librero quien, en cuanto a su consideraci&oacute;n personal, opina que </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Las gratitudes </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">es una novela menor y recomienda, en contraposici&oacute;n, </span><em>Misericordia</em>, de <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/ultimas-noticias/lidia-jorge-ve-literatura-arte-formador-hay-fake-news-gente-no-lee_1_10349168.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">L&iacute;dia Jorge</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">, que toca los mismos temas. </span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la Feria del Libro trabajamos mucho nuestra mesa y tratamos de pillar cosas de fondo y literatura algo distinta a los cuatro o cinco libros que salen en todas partes, pero todo el mundo te acaba pidiendo los mismos libros</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Cerezo</span>
                                        <span>—</span> Libro en Pérgamo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;&Uacute;ltimamente tendemos a valorar el arte en tanto en cuanto nos conmueve y, por el camino, se pierden otros criterios&rdquo;, insiste el librero, que tiene clar&iacute;simo que las redes condicionan lo que se ve y lo que queda sepultado. &ldquo;Nosotros en la Feria del Libro trabajamos mucho nuestra mesa y tratamos de pillar cosas de fondo y literatura algo distinta a los cuatro o cinco libros que salen en todas partes; literatura que pueda diferenciarnos, pero todo el mundo te acaba pidiendo los mismos libros&rdquo;, a&ntilde;ade para se&ntilde;alar, por otro lado, que la presencia en redes se ha vuelto una parte fundamental de su trabajo como librero. </span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">L&aacute;grima f&aacute;cil</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;He visto muchos v&iacute;deos de gente llorando hablando de este libro. Y no hay mejor publicidad que grabarse a moco tendido&rdquo;, sentencia Carmen Burn&eacute;, periodista cultural y divulgadora de literatura y videojuegos en su perfil de Instagram, donde cuenta con m&aacute;s 50.000 seguidores. Para ella, De Vigan, a quien considera muy buena escritora, es sin duda uno de los grandes fen&oacute;menos de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>bookstagram </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">del a&ntilde;o, los contenidos de recomendaci&oacute;n lectora que aparecen con ese </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>tag</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> en la red social.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Yo no me lo le&iacute; hasta que vi la obra en la adaptaci&oacute;n esc&eacute;nica que se ha hecho este a&ntilde;o en el teatro de la Abad&iacute;a de Madrid&rdquo;, relata para se&ntilde;alar que llor&oacute; a mares en la butaca y decidi&oacute; leer el libro, aunque este le pareci&oacute; &ldquo;un tanto planito&rdquo;. &ldquo;No cumpli&oacute; con las expectativas que yo ten&iacute;a&rdquo;, explica. Sin embargo, para ella, ese impulso que la conmovi&oacute; en el teatro es el que le ha dado la viralidad al libro, porque es algo que conecta con el gran p&uacute;blico. &ldquo;Todo el mundo quiere entender por qu&eacute; el tema llega tanto, y eso es justamente lo que a veces contamina la propia percepci&oacute;n de un producto&rdquo;, contin&uacute;a para apuntar que ella cree que nos falta aprender a desligar lo popular de la idea de lo bueno o extraordinario. Que a veces se dan de la mano, pero no siempre.</span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El elenco de &#039;Las gratitudes&#039; en el Teatro de la Abadía                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Hay muchas razones por las que obras que ya existen, o que llevaban tiempo en el mercado, cobran una nueva relevancia&rdquo;, indica por su parte Lidia Cuadrado, fil&oacute;loga y profesora Titular Laboral en el &aacute;rea de Estudios Ingleses (Departamento de Filolog&iacute;a Espa&ntilde;ola, Moderna y Cl&aacute;sica) en la Universitat de les Illes Balears, quien se&ntilde;ala que en el caso de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Las gratitudes </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">la cuesti&oacute;n atiende, entre otras, a que las condiciones sociales y culturales de un momento (el mundo postpandemia, en este caso) favorecen una mayor afinidad con ciertos temas. </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/fenomeno-viral-vida-novelon-fragilidad-masculina-triunfa-nuevas-generaciones_1_11616418.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Un fen&oacute;meno similar al ocurrido con Tan poca vida.</span></a>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Tampoco hay que olvidar que en las cuestiones del ser humano siempre hay que contar con el azar&rdquo;, apunta la fil&oacute;loga, quien se&ntilde;ala que cuando obras como la de De Vigan encuentran nuevos lectores ocurre lo que sucede siempre que alguien se expone a una obra de arte. &ldquo;Es un proceso de descubrimiento individual y colectivo que implica a todos los actores: el lector y la obra, los autores de la obra, la sociedad del autor y la del lector, que se cocrean con cada lectura&rdquo;. Y en un mundo tan hiperconectado el fen&oacute;meno tiene una gran capacidad de absorci&oacute;n. &ldquo;Es f&aacute;cil maravillarse cuando mucha gente a la vez redescubre un texto, pero lo maravilloso del arte est&aacute; pasando tambi&eacute;n a nivel colectivo a cada rato en aulas, clubes de lectura, bibliotecas, y por supuesto en redes&rdquo;, agrega Cuadrado.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Pero esto tampoco es nuevo. &ldquo;Ya ocurri&oacute; en su momento con el fen&oacute;meno de Laura Gallego en la literatura juvenil&rdquo;, explica Gemma Lluch, catedr&aacute;tica de la Universitat de Val&egrave;ncia e investigadora del grupo ERI-Lectura. Su trayectoria se centra en c&oacute;mo leemos, c&oacute;mo se construye el canon literario y, especialmente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, en la lectura y la recomendaci&oacute;n de libros en entornos digitales. &ldquo;Todo comienza con los blogs y lo que vivimos hoy es una evoluci&oacute;n de lo que fue primero el espacio que abri&oacute; Gallego, donde los adolescentes pod&iacute;an comunicarse de manera muy libre&rdquo;, insiste Lluc, que se&ntilde;ala despu&eacute;s la aparici&oacute;n de YouTube, luego Instagram y finalmente TikTok.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Puedes modificar los hábitos y la elección de quien ya lee, quien no lee no va a hacerlo por mucho que enseñes un libro en &#039;reels&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gemma Lluch</span>
                                        <span>—</span> Catedrática de la Universitat de València
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Es un fen&oacute;meno que viene de largo recorrido y que siempre ha funcionado muy bien en internet, porque genera una conversaci&oacute;n de t&uacute; a t&uacute;&rdquo;, explica Lluch para matizar que por mucho que se vea un libro en </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>reels</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> de redes sociales, el impacto real sucede en la comunidad lectora ya existente. &ldquo;Puedes modificar los h&aacute;bitos y la elecci&oacute;n de quien ya lee, quien no lee no va a hacerlo por mucho que se lo ense&ntilde;es&rdquo;, opina la acad&eacute;mica, coautora del ensayo </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Los libros que leemos, &iquest;Qui&eacute;n, d&oacute;nde y c&oacute;mo se decide? La construcci&oacute;n del canon no acad&eacute;mico</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (Tirant humanitats, 2024).</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">No obstante, para Lluch la comunidad digital es la que m&aacute;s funciona para ver el &eacute;xito de un libro entre el gran p&uacute;blico. Aunque con matices, porque faltan datos: los de las editoriales. &ldquo;Igual que se hace con los productos que venden los </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>influencers</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, cremas o lo que sea, que ah&iacute; s&iacute; que hay datos de venta. Pues con los libros nos falta eso, el estudio de mercado de las editoriales, pero es muy dif&iacute;cil que los grandes grupos compartan datos de venta, son muy opacos&rdquo;, se lamenta. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Pero, &iquest;cu&aacute;ndo nos damos cuenta de que un libro se ha convertido en un fen&oacute;meno? Para Andrea Mart&iacute;nez, autora del ensayo </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>An&oacute;nimo es nombre de mujer </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">(Bruguera, 2026) y divulgadora literaria en Instagram en su cuenta Literatura o barbarie (donde acumula m&aacute;s de 200.000 seguidores), el momento clave sucede cuando un libro salta de los creadores de contenido &ldquo;especializados&rdquo; a los  </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>influencers </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">en general.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Es lo que ha pasado concretamente con </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Las gratitudes&rdquo;,</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> explica, &ldquo;de pronto ves a cuentas que no suelen tratar temas literarios hablando de estos libros&rdquo;, contin&uacute;a para marcar el asunto como &ldquo;una urgencia capitalista que est&aacute; vendiendo el mismo libro constantemente&rdquo; y eso hace que &ldquo;la gente quiera formar parte de la misma conversaci&oacute;n&rdquo;. &ldquo;El capitalismo nos ha individualizado y homogeneizado al mismo tiempo&rdquo;, sentencia para agregar que, hace unos a&ntilde;os, pas&oacute; lo mismo con </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El secreto, </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">de Donna Tartt, que se public&oacute; en 1992 y vivi&oacute; &ldquo;un repunte muy fuerte&rdquo;. &ldquo;Y esto le abri&oacute; las puertas a otro nuevo fen&oacute;meno: las historias de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>dark academia,</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> que se han vendido como churros&rdquo;, opina. </span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Las razones de los lectores</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Gemma (42 a&ntilde;os) ya conoc&iacute;a a De Vigan antes de que </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Las gratitudes</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> &ldquo;se pusiera de moda&rdquo;. &ldquo;Delphine es un nombre conocido para el lector aficionado, yo me le&iacute; hace a&ntilde;os </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Nada se opone a la noche </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">y me encant&oacute;. Era un nombre que ya estaba ah&iacute;&rdquo;, comenta para se&ntilde;alar que s&iacute;, que </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Las gratitudes </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">ha sido una de las lecturas de su club de este a&ntilde;o, formado por gente que superaba los 40, y no hizo falta explicarle a nadie qu&eacute; libro era.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Bel&eacute;n (34) se lo compr&oacute; el a&ntilde;o pasado porque lo vio destacado en una librer&iacute;a. &ldquo;Fue despu&eacute;s de compr&aacute;rmelo y le&eacute;rmelo cuando vi que era viral&rdquo;, se&ntilde;ala para decir que lo compr&oacute; porque quer&iacute;a darle una nueva oportunidad a la autora, a quien ya hab&iacute;a le&iacute;do, pero que a&uacute;n no le hab&iacute;a convencido del todo. &ldquo;Me parece que trata temas muy universales aunque lo haga describiendo una enfermedad como la afasia&rdquo;, comenta la lectora.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Marcos (26) s&iacute; que se anim&oacute; a leerlo principalmente por redes sociales. &ldquo;Ya lo conoc&iacute;a, pero no me llamaba mucho la atenci&oacute;n. Fue el ver a gente </span>leerlo <span class="highlight" style="--color:transparent;">cuyo criterio me interesa lo que me pic&oacute; el gusanillo&rdquo;, admite para se&ntilde;alar que &ldquo;es una novela muy bonita&rdquo; narrada de una manera que &ldquo;explica muy bien lo que es la vida en s&iacute; misma&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Marta (35) lleg&oacute; a la autora porque, como a muchos, el algoritmo de sus redes sociales se la estaba lanzando constantemente. &ldquo;Me gust&oacute;, aunque menos que otros suyos que ya hab&iacute;a le&iacute;do&rdquo;, apunta para se&ntilde;alar que, en su opini&oacute;n, &ldquo;hay un delirio colectivo con algunos libros y es probable que este sea uno de ellos&rdquo;. &ldquo;Hay una clara tendencia a elevar ciertos libros; mucha recomendaci&oacute;n y poca cr&iacute;tica en redes, pero igual que esto ocurre, la viralidad para un buen libro es un regalo para el autor y para los lectores&rdquo;, zanja la lectora.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/amigos-leyendo-gratitudes-cinco-anos-despues-publicacion_1_13463408.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Aug 2026 20:17:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué todos tus amigos están leyendo 'Las gratitudes' cinco años después de su publicación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Industria cultural,Teatro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Incierta gloria’, la memoria de los antihéroes de la Guerra Civil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/incierta-gloria-memoria-antiheroes-guerra-civil_1_13454238.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5aab4fd6-6068-449c-83c2-4346c97e132b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x484y305.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Incierta gloria’, la memoria de los antihéroes de la Guerra Civil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una nueva traducción al castellano a cargo de Gonzalo Torné hace retornar esta gran obra de la literatura catalana al presente de la memoria histórica firmada por Joan Sales</p><p class="subtitle">El director de periódico y ministro socialista capturado por la Gestapo que pidió que su fusilamiento no produjera “rencor”
</p></div><p class="article-text">
        Hay libros que llevan en s&iacute; mismos algo m&aacute;s que literatura, libros que sin querer se han convertido en testimonios de su tiempo y de c&oacute;mo el relato oficial de cada &eacute;poca puede influir, no solo en la acogida, sino en la g&eacute;nesis misma de una creaci&oacute;n literaria. <em>Incierta gloria</em>, que Joan Sales (Barcelona, 1912 - 1983) hab&iacute;a comenzado a escribir en 1948, a&uacute;n exiliado en M&eacute;xico, vio la luz por primera vez en 1956, aunque continu&oacute; revis&aacute;ndola y ampli&aacute;ndola durante a&ntilde;os, hasta que en 1971 se public&oacute; su edici&oacute;n definitiva. El texto no ha variado desde entonces; lo que s&iacute; lo ha hecho, y por fortuna, es su consideraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En los albores de este siglo, Joan Sales era conocido por haber sido el editor de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/espejo-roto-regreso-obra-maestra-merce-rodoreda-escribio-exilio_1_12761585.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Merc&egrave; Rodoreda</a> en Club Editor, la editorial que fund&oacute; en 1959 junto a Xavier Benguerel. Con ella mantuvo, adem&aacute;s, <a href="https://clubeditor.cat/llibres/cartes-completes-1960-1983/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una importante correspondencia</a> durante m&aacute;s de veinte a&ntilde;os, que comenz&oacute; con la escritora todav&iacute;a exiliada. M&aacute;s all&aacute; de este papel, sin embargo, poco se sab&iacute;a entonces de la narrativa del propio Joan Sales, o, m&aacute;s bien, poco hab&iacute;a calado; la obra, al fin y al cabo, siempre estuvo ah&iacute;, tan solo faltaba ponerla en el centro.
    </p><p class="article-text">
        Y algo ocurri&oacute;: por un lado, Club Editor, capitaneado ahora por Maria Bohigas, nieta de Sales, volvi&oacute; a editar <em>Incierta gloria</em> en 2012, coincidiendo con el centenario del autor, junto con <em>El vent de la nit</em>, una especie de continuaci&oacute;n, con el prop&oacute;sito de acercarla a una nueva generaci&oacute;n de lectores; por otro, en 2017 el director <a href="https://www.eldiario.es/cultura/entrevista-agusti-villaronga-vientre-mar-filmin_1_8477679.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Agust&iacute; Villaronga</a>, que en 2010 hab&iacute;a adaptado con &eacute;xito <em>Pa negre</em> (2003), la novela hom&oacute;nima de Emili Teixidor, la llev&oacute; a la gran pantalla. La pel&iacute;cula despert&oacute; el inter&eacute;s por el libro y el p&uacute;blico encontr&oacute; una edici&oacute;n a la altura.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, ning&uacute;n lector con unos m&iacute;nimos rudimentos de literatura catalana se atreve a dudar de su relevancia, que la propia Rodoreda pon&iacute;a en relaci&oacute;n, por la riqueza de su estilo y por su radiograf&iacute;a de los a&ntilde;os de la guerra y la posguerra, con su propia obra. Con todo, y a pesar de que tambi&eacute;n se edit&oacute; en castellano, fuera del &aacute;mbito catal&aacute;n sigue siendo un libro desconocido para mucha gente. Ahora Anagrama, que el a&ntilde;o pasado ya apost&oacute; por otro ilustre de la literatura catalana, <a href="https://www.eldiario.es/aragon/cultura/jesus-moncada-escritor-inmortalizo-mequinenza_1_2519563.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jes&uacute;s Moncada,</a> la recupera con una nueva traducci&oacute;n y posfacio de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/gonzalo-torne-suma-debate-cultura-cancelacion-delirio-equipare-censura_1_9819145.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gonzalo Torn&eacute;</a>, setenta a&ntilde;os despu&eacute;s de que la primera versi&oacute;n llegara a las librer&iacute;as.
    </p><h2 class="article-text">Vencidos en el frente, vencidos en la retaguardia</h2><p class="article-text">
        Se han escrito muchas novelas sobre los derrotados en la Guerra Civil, pero no tantas que, dentro de los vencidos, cuestionen tambi&eacute;n algunas creencias del propio bando. En su juventud, Joan Sales fue encarcelado tres meses por oponerse a la dictadura de Primo de Rivera; y durante la Rep&uacute;blica se afili&oacute; al Partit Comunista Catal&agrave;. Sin embargo, al igual que les ocurri&oacute; a muchos intelectuales alrededor del globo, con el tiempo acab&oacute; decepcionado por la deriva del marxismo y su compromiso pol&iacute;tico se centr&oacute;, por encima de todo, en el catalanismo. Esa mirada cr&iacute;tica subyace tras la novela, que, sin entonar discursos panfletarios, deja entrever su verdad a trav&eacute;s de la vida del elenco.
    </p><p class="article-text">
        <em>Incierta gloria</em> se divide en tres partes que casi funcionan como libros independientes, en forma, tiempo y punto de vista, unidos por la relaci&oacute;n entre los personajes, y, para ser m&aacute;s exactos, por gravitar en torno al protagonista indirecto, Juli Soler&agrave;s, un joven reclutado en el frente republicano que sobresale por sus ideales elevados, su cinismo y su vasta cultura human&iacute;stica. Es una suerte de antih&eacute;roe emparentado con los grandes personajes de Dostoievski (autor venerado por Joan Sales, a quien lleg&oacute; incluso a traducir del franc&eacute;s), que tiene la particularidad de mostrarse solo a trav&eacute;s de los ojos de los dem&aacute;s personajes, al lector nunca en primera persona.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El escritor Joan Sales                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Las dos primeras partes tienen un registro epistolar: la primera se sit&uacute;a en el frente de Arag&oacute;n en 1937 y quien escribe es Llu&iacute;s de Broc&agrave;, un joven soldado que en sus cartas se dirige a su hermano religioso, Ramon. Llu&iacute;s, de familia burguesa y compa&ntilde;ero del mencionado Juli Soler&agrave;s, es un personaje lleno de claroscuros, que simpatiza con el anarquismo y durante su paso por el campo de batalla se siente atra&iacute;do por una mujer, una viuda de pasado turbio, madre de dos hijos. En la segunda parte, toma el relevo Trini, la esposa de Llu&iacute;s, que escribe desde Barcelona: sus misivas revelan la guerra desde el punto de vista de la poblaci&oacute;n civil, en la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, la tercera parte cambia de tono y adopta una primera persona introspectiva: la voz de Cruells, un joven seminarista que fue compa&ntilde;ero de Llu&iacute;s y Juli en el frente. Ha pasado el tiempo, por lo que su narraci&oacute;n gira alrededor de los primeros a&ntilde;os de la posguerra, lo que entra&ntilde;a una profunda meditaci&oacute;n existencial, con esa conciencia del ser humano ca&iacute;do, pero sobre todo de la p&eacute;rdida de algo m&aacute;s: la juventud, los ideales, el proyecto com&uacute;n al que aferrarse. No es balad&iacute; que se trate de un personaje religioso: el propio Joan Sales reconoc&iacute;a el catolicismo como una parte importante de su identidad (y esto, aunque desde el laicismo contempor&aacute;neo pueda suscitar suspicacias, no reduce en modo alguno las cualidades extraordinarias de su obra).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/8eff8500-7326-423f-85ac-54f2cf3e591f_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En <em>El vent de la nit</em> (1981), que en las &uacute;ltimas ediciones se ha publicado por separado, pero puede leerse como una cuarta parte, reencontramos a Cruells, unos a&ntilde;os despu&eacute;s, con la posguerra m&aacute;s avanzada, convertido en un hombre maduro que en su discurso reflexiona sobre la memoria, ahora que ve la guerra desde la distancia, y deja entrever muchos de los abusos del franquismo, de la censura a los condenados a muerte. Es una novela bastante diferente a <em>Incierta gloria</em>, que para algunos lectores no est&aacute; a la altura, pero que demuestra, en cualquier caso, c&oacute;mo el autor no quiso limitarse a escribir una gran novela, sino que, en su literatura, hab&iacute;a algo m&aacute;s: la convicci&oacute;n de ser un testigo de la historia del siglo XX; de expresar, con los recursos literarios, la verdad &iacute;ntima de los derrotados como &eacute;l, unos acontecimientos &ndash;o m&aacute;s bien un aliento, una atm&oacute;sfera&ndash;, que no deb&iacute;an borrarse, no deb&iacute;an olvidarse.
    </p><h2 class="article-text">Guerra, sentimientos, intelecto, espiritualidad</h2><p class="article-text">
        Un punto sobresaliente de la narraci&oacute;n de Joan Sales es la naturalidad con la que navega entre la dimensi&oacute;n intelectual del estudiante o el sacerdote, que se prodigan en alusiones eruditas de tipo literario y filos&oacute;fico, y la cualidad &ldquo;mundana&rdquo; inherente a la existencia, m&aacute;s si cabe en tiempos de guerra, que sacan a cada uno de su reducto particular. En el parlamento de los personajes se mezclan la verborrea coloquial &ndash;el autor tiene o&iacute;do para captar las voces de la calle, con sus giros genuinos&ndash; con los principios del idealismo y la b&uacute;squeda espiritual. En un mismo bando caben todo tipo de hombres, remando juntos por una causa com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Es interesante detenerse asimismo en el tratamiento del amor y el rol de los personajes femeninos. En una novela sobre un conflicto b&eacute;lico, m&aacute;s a&uacute;n si se sit&uacute;a (en parte) en el mismo frente de batalla, es poco habitual dar cabida a las mujeres, que viven la guerra desde otro lugar. Aqu&iacute; es relevante no solo la presencia de Trini &ndash;su parte es espl&eacute;ndida, lo mismo que su evoluci&oacute;n como personaje, que va descubri&eacute;ndose al lector&ndash;, sino el papel de la viuda, esa mujer en quien se intuye algo sucio, algo oscuro, pero por quien el narrador de la primera parte no puede evitar sentir fascinaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Oriol Pla y Agustí Villaronga durante el rodaje de &#039;Incierta gloria&#039; en Belchite, en 2016"
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            <span class="title">
                Oriol Pla y Agustí Villaronga durante el rodaje de &#039;Incierta gloria&#039; en Belchite, en 2016                            </span>
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        Todos los personajes est&aacute;n hechos de claroscuros, con m&aacute;s zonas de sombra a medida que avanza la narraci&oacute;n y se ven envueltos en situaciones que los ponen a prueba, que los sumen en la violencia, el miedo, la culpa o la desesperaci&oacute;n. No era la intenci&oacute;n del autor crear &iacute;dolos ni h&eacute;roes; lo que hay aqu&iacute; son hombres y mujeres heridos, complejos, que viven situaciones l&iacute;mite en las que act&uacute;an en contra de sus propios principios. Todos se enfrentan tarde o temprano a alg&uacute;n dilema &eacute;tico que los cambia de manera irreversible, y sus relaciones con los dem&aacute;s est&aacute;n bajo la sospecha de la traici&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Historia de una novela, historia de un pa&iacute;s</h2><p class="article-text">
        Los libros cuentan una historia a trav&eacute;s de sus p&aacute;ginas, pero a veces ellos mismos son en s&iacute; mismos, casi sin pretenderlo una lecci&oacute;n de Historia, con may&uacute;scula. El caso de <em>Incierta gloria</em> es un paradigma del impacto de la dictadura en la producci&oacute;n literaria, en el circuito cultural en general; y tambi&eacute;n, por qu&eacute; no, una demostraci&oacute;n pr&aacute;ctica de aquel viejo dicho de hacer de la necesidad virtud. 
    </p><p class="article-text">
        En aquella temprana versi&oacute;n de 1956 &ndash;entonces solo contaba con la primera parte, con la que hab&iacute;a ganado el Premi Joanot Martorell de 1955&ndash;, el manuscrito no super&oacute; la censura, como era de esperar. El autor hizo sus reclamaciones, pero, aunque al final autorizaron la publicaci&oacute;n, tuvo que resignarse a someter el texto original a la poda. Sigui&oacute; escribiendo, eso s&iacute;, ampliando esa primera parte con vistas a una futura nueva edici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La oportunidad de publicar sin recortes le lleg&oacute;, como a muchos compatriotas, en el extranjero. En concreto, fue la traducci&oacute;n al franc&eacute;s de la versi&oacute;n m&aacute;s reciente hasta la fecha, en 1962, que recibi&oacute; buenas cr&iacute;ticas. M&aacute;s adelante, en 1968, la present&oacute; a un premio de la editorial Planeta, destinado a obras escritas en catal&aacute;n que todav&iacute;a no se hab&iacute;an traducido al castellano. La edici&oacute;n que result&oacute; era distinta a la anterior, ya que por aquel entonces la censura se hab&iacute;a relajado mucho. Pudo publicar la obra en catal&aacute;n y en castellano en 1970; y un a&ntilde;o despu&eacute;s, en 1971, sali&oacute; ya con unos &uacute;ltimos retoques que la daban, esta vez s&iacute;, por concluida.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/bddf3e98-52bb-4347-8a17-2920bc4af585_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Una d&eacute;cada m&aacute;s tarde, se public&oacute; una edici&oacute;n que incorporaba una cuarta parte, <em>El viento de la noche</em>. Sin embargo, el autor consideraba este libro como una novela al margen, pese a compartir personajes, de modo que en las &uacute;ltimas reediciones, ya en el siglo XXI, se ha editado aparte. Hoy, a Joan Sales se le reconoce como el autor de estas dos novelas, adem&aacute;s de la poes&iacute;a, las cartas y su crucial labor como editor.
    </p><p class="article-text">
        Al seguir el hilo que va de la primera a la &uacute;ltima edici&oacute;n se puede comprobar c&oacute;mo se fue dejando atr&aacute;s la censura: el autor no solo a&ntilde;ad&iacute;a cap&iacute;tulos nuevos, sino que volv&iacute;a sobre los anteriores, porque a medida que pasaba el tiempo se permit&iacute;a decir m&aacute;s cosas. Por otra parte, el papel de las traducciones result&oacute; crucial para estimular la carrera de los escritores silenciados por el franquismo; y estas obras, a su vez, contaron al mundo la realidad de lo que ocurr&iacute;a bajo la dictadura (tras su buena acogida en Francia, de hecho, el r&eacute;gimen de Franco retir&oacute; el pasaporte a Joan Sales).
    </p><p class="article-text">
        La recepci&oacute;n cr&iacute;tica tambi&eacute;n ha tenido sus vaivenes; <em>Incierta gloria</em> no ha sido siempre reverenciada como una de las grandes obras de la literatura catalana del siglo XX, ni como una de las mejores novelas que se han escrito como la Guerra Civil espa&ntilde;ola. En un principio, provoc&oacute; reacciones de todo tipo, algo que el autor asociaba al hecho de que generaba incomodidad hasta en los de su propio lado, al poner bajo la lupa esos viejos valores del anarquismo y el comunismo.
    </p><p class="article-text">
        Joan Sales no se casaba con nadie, literariamente hablando, y para gozar del favor de la cr&iacute;tica a veces es necesario saber hacer amigos. Sin embargo, esta independencia suele ser un rasgo de la buena literatura, y el tiempo siempre sopla a su favor. Ya nadie duda de la haza&ntilde;a que es <em>Incierta gloria</em>, un novel&oacute;n que, como Shakespeare (del que toma el t&iacute;tulo:<em> &ldquo;The uncertain glory of an April day&hellip;&rdquo;, </em>de <em>Los dos hidalgos de Verona</em>, 1623), tiene en sus p&aacute;ginas lo profundo y lo terrenal, la carcajada y lo existencial, porque en su guerra caben todas las guerras y, en sus personajes, toda la humanidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/incierta-gloria-memoria-antiheroes-guerra-civil_1_13454238.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Aug 2026 19:39:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Incierta gloria’, la memoria de los antihéroes de la Guerra Civil]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil Española,Literatura,Catalunya]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La novela de Ana María Moix que critica los colegios religiosos, inédita y olvidada tras el informe negativo de un académico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/novela-ana-maria-moix-critica-colegios-religiosos-inedita-olvidada-informe-negativo-academico_1_13441851.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7e7b3e24-e706-4671-bc7a-c39548f35412_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x583y157.jpg" width="1200" height="675" alt="La novela de Ana María Moix que critica los colegios religiosos, inédita y olvidada tras el informe negativo de un académico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora catalana recibió una beca de la Fundación Juan March en 1975 para escribir un libro que nunca llegó a ver la luz</p><p class="subtitle">En la rave del eclipse con Björk en Islandia: las nubes se comen el cielo, pero no la música
</p></div><p class="article-text">
        A&ntilde;o 1975. Una joven <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/mirada-chica-rara-ana-maria-moix-regresa-diez-anos-despues-muerte_1_11230202.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Mar&iacute;a Moix</a>, que para entonces ya hab&iacute;a publicado poemarios y dos de sus obras m&aacute;s reconocidas, <em>Julia</em> y <em>Walter &iquest;por qu&eacute; te fuiste?</em>, recibe una beca de la Fundaci&oacute;n Juan March para escribir su siguiente novela,<em> La gata Maula.</em> <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/muere-escritora-esther-tusquets-barcelona_1_5379986.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Esther Tusquets</a>, amiga y para entonces ya directora de la editorial Lumen, actu&oacute; como su aval. La escritora barcelonesa comenz&oacute; a escribir su texto y fue entregando distintas versiones a su tutor, cuyos informes pasaron de optimistas a terminar recomendando que la obra no se publicara. En 1976 estaba acabada, pero jam&aacute;s vio la luz. Hasta hace unos meses.
    </p><p class="article-text">
        Sof&iacute;a Gonz&aacute;lez G&oacute;mez, investigadora Ram&oacute;n y Cajal en la Universidad de Alcal&aacute; de Henares, buscaba informaci&oacute;n en la Fundaci&oacute;n Juan March sobre <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cristina-peri-rossi-no-quiero-entrar-circuito-grandes-premios_1_8479502.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cristina Peri Rossi</a>, que tambi&eacute;n compart&iacute;a amistad con Ana Mar&iacute;a Moix. Por curiosidad, aprovech&oacute; para buscar si hab&iacute;a alg&uacute;n documento de la escritora catalana. Y entre ellos, all&iacute; estaba: el manuscrito in&eacute;dito de <em>La gata Maula</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Ana Mar&iacute;a Moix, hermana peque&ntilde;a del tambi&eacute;n escritor <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/bardo-manierista-20-anos-muerte-terenci-moix_129_10098486.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Terenci Moix</a> nacida en 1947, estudi&oacute; Filosof&iacute;a y Letras en la Universidad de Barcelona. Escribi&oacute; poes&iacute;a, novelas, literatura infantil, libros de relatos y art&iacute;culos para prensa. Fue la &uacute;nica mujer en ser incluida entre los 'Nueve nov&iacute;simos poetas espa&ntilde;oles' apodados por cr&iacute;tico literario Jos&eacute; Mar&iacute;a Castellet, la generaci&oacute;n que en los sesenta rompi&oacute; con los mimbres de la poes&iacute;a anterior, marcada por la censura y apegada a temas m&aacute;s tradicionales fruto del Franquismo. A este grupo pertenecieron otros autores como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/publica-ensayo-escribio-leopoldo-maria-panero_1_8618583.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Leopoldo Mar&iacute;a Panero</a>, <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/pere-gimferrer-escribir-catalan-no-acto-patriotismo-linguistico_128_9710795.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pere Gimferrer</a> y <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/memoria-periodista-vazquez-montalban-clandestina_1_6068882.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Manuel V&aacute;zquez Montalb&aacute;n</a>. 
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                    alt="Extracto del anal de las becas de la Fundación Juan March en 1975"
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                Extracto del anal de las becas de la Fundación Juan March en 1975                            </span>
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        Tambi&eacute;n form&oacute; parte &ndash;y fue apodada como la Nena&ndash; de la <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/gauche-divine-ii_132_3771183.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'Gauche Divine'</a> ('Izquierda Divina'), un movimiento de intelectuales que surgi&oacute; en la Barcelona de los a&ntilde;os setenta. Escritores como Jaime Gil de Biedma y Rosa Reg&agrave;s, arquitectos como Ricardo Bofill, m&uacute;sicos como Serrat, fot&oacute;grafos como Colita, modelos como Teresa Gimpera, editores como Esther Tusquets y cineastas como Gonzalo Su&aacute;rez y Vicente Aranda formaron parte de este grupo que se reun&iacute;a en la discoteca Bocaccio y los alrededores de la calle Tuset. 
    </p><p class="article-text">
        Ana Mar&iacute;a Moix fue igualmente una importante traductora, editora y coordin&oacute; la secci&oacute;n de Cultura de <em>Vindicaci&oacute;n feminista</em>, una revista publicada entre 1976 y 1979, que marc&oacute; un hito en las publicaciones y movimiento social que luchaba en Espa&ntilde;a por la liberaci&oacute;n de la mujer. En ella colaboraron nombres como Maruja Torres y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/nuevo-tiempo-montserrat-roig-librerias-viejo-mesas-novedades_1_11313356.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Montserrat Roig</a>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/6882cf08-edd7-4251-ba38-3b38deb87089_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Sof&iacute;a Gonz&aacute;lez G&oacute;mez conoc&iacute;a ampliamente su trayectoria, fruto de a&ntilde;os de investigaci&oacute;n plasmada en libros como <em>Deseo de ser libres. Literatura, sociedad y movimiento estudiantil en Espa&ntilde;a</em> (1956-1975) (Comares), pero jam&aacute;s hab&iacute;a encontrado ninguna referencia a <em>La gata Maula</em>. En ning&uacute;n testimonio ni ninguna carta. De hecho, lo primero que pens&oacute; cuando encontr&oacute; el conjunto de 203 folios mecanografiados es que podr&iacute;a tratarse de una obra ya publicada, pero con otro t&iacute;tulo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es normal que se modifiquen. Pero al empezar a leer la novela, no me resultaba familiar&rdquo;, explica la investigadora a elDiario.es, &ldquo;indudablemente era el universo narrativo de Ana Mar&iacute;a Moix, por sus preocupaciones y temas. Fue una escritora muy coherente en toda su trayectoria. Hab&iacute;a muchas referencias a canciones y pel&iacute;culas, algo muy habitual en su obra&rdquo;. Su t&iacute;tulo, <em>La gata Maula, </em>hace referencia a una expresi&oacute;n com&uacute;n en catal&aacute;n, que alude a cuando alguien es ambiguo y disimula sus verdaderas intenciones. Su protagonista es Guillermo, un adolescente que se est&aacute; buscando a s&iacute; mismo en un entorno en el que no termina de encajar.
    </p><p class="article-text">
        Sof&iacute;a Gonz&aacute;lez G&oacute;mez comenta que los espacios &ldquo;dicen mucho&rdquo; dentro de los textos de Ana Mar&iacute;a Moix, repletos de lugares de &ldquo;cierta represi&oacute;n en la educaci&oacute;n sentimental y sexual. Hay cr&iacute;ticas impl&iacute;citas a los colegios internos religiosos&rdquo;. El joven tiene varios amores plat&oacute;nicos, tambi&eacute;n habituales en el universo narrativo de la autora catalana: &ldquo;Esos amores imposibles que ella sent&iacute;a mucho&rdquo;. Otros elementos propios de su literatura que aparecen en la novela son la muerte y la enfermedad mental. El porqu&eacute; de su no publicaci&oacute;n, sin embargo, es todo un misterio. 
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; pas&oacute; con 'La gata Maula'</h2><p class="article-text">
        En los anales de las becas de la Fundaci&oacute;n Juan March que fue concedida a Ana Mar&iacute;a Moix para escribir <em>La gata Maula</em>, aparecen otros nombres como Rosa Chacel, Miguel Delibes, Pureza Canelo y Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n. Estas ayudas, que se concedieron entre 1957 y 1971, nacieron para paliar la carencia de oportunidades en la sociedad espa&ntilde;ola para el desarrollo de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica y la creaci&oacute;n literaria, art&iacute;stica y musical en pleno tardofranquismo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La portada del manuscrito de &#039;La gata Maula&#039;                            </span>
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        En la instituci&oacute;n se conservan los informes de sus respectivos tutores, que en el caso de la autora catalana, fueron emitidos por el fil&oacute;logo y ling&uuml;ista Emilio Alarcos. Sus valoraciones pasaron de favorables a desfavorables. La investigadora desconoce si este fue el motivo por el que el manuscrito termin&oacute; en una caja y no en librer&iacute;as y estanter&iacute;as. &ldquo;Quiz&aacute;s Ana Mar&iacute;a Moix estaba muy implicada en <em>Vindicaci&oacute;n feminista</em> en ese momento, o a lo mejor directamente ella no estaba satisfecha con lo que escribi&oacute;. Lamentablemente, no podemos preguntarle personalmente&rdquo;, comenta Sof&iacute;a Gonz&aacute;lez G&oacute;mez sobre la escritora, que falleci&oacute; en 2014 a causa de un c&aacute;ncer.
    </p><p class="article-text">
        La experta avis&oacute; en la Fundaci&oacute;n Juan March de la existencia de este manuscrito in&eacute;dito, y a la Agencia Literaria Carmen Balcells, representante de la obra de Ana Mar&iacute;a Moix. Desde la oficina afirman a elDiario.es que conocer la existencia del manuscrito fue &ldquo;muy emocionante&rdquo;, y comparten que, por el momento, est&aacute;n &ldquo;evaluando internamente sus posibilidades editoriales&rdquo;: &ldquo;Tenemos que ver qu&eacute; caminos se abren&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Ana Mar&iacute;a Moix, pionera y vers&aacute;til</h2><p class="article-text">
        Sof&iacute;a Gonz&aacute;lez G&oacute;mez reivindica a Ana Mar&iacute;a Moix como una de las grandes figuras de la literatura espa&ntilde;ola, y compara la trascendencia de sus textos con obras, en especial <em>Julia</em>, como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/carmen-laforet-vuelve-presente-esconder-violencia-machista-brutal-contienen-paginas_1_11793421.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nada</em></a> de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/recorre-calles-barcelona-carmen-laforet-pm_1_12510060.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carmen Laforet</a>. &ldquo;Es una de esas obras que siguen interpelando mucho y que encuentran eco tanto en los lectores de su &eacute;poca como los de hoy. Hablaba de temas que no se pod&iacute;an tratar con naturalidad, ni desde la literatura ni en la sociedad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Entre ellos uno de los m&aacute;s relevantes fue la identidad, y la b&uacute;squeda de ella. La investigadora pone en alza igualmente la calidad de sus textos period&iacute;sticos, y entrevistas, en los que abord&oacute; asuntos como las vicisitudes a las que tienen que enfrentarse las mujeres al llegar a los cuarenta, Palestina y los derechos de los animales. Algunos de ellos fueron recogidos en <em>Conversaciones en el tiempo</em> (Amarillo Editora), que incluye sus conversaciones con figuras como Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/libertad-radical-ana-maria-matute-escritora-lado-debiles_1_12026463.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Mar&iacute;a Matute</a> &ndash;de quien era gran admiradora&ndash;, Max Aub, Salvador Dal&iacute;, Nuria Espert y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/tarde-rosa-chacel-rara-avis-generacion-27_1_11545440.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rosa Chacel</a>; con quien intercambi&oacute; correspondencia entre 1965 y 1975. 
    </p><p class="article-text">
        El v&iacute;nculo de Ana Mar&iacute;a Moix con la vallisolitana Rosa Chacel, autora de t&iacute;tulos como <em>Barrio de Maravillas</em> y<em> Ofrenda a una virgen loca,</em> surgi&oacute; estando la segunda en el exilio en R&iacute;o de Janeiro. La escritora catalana, que era 49 a&ntilde;os m&aacute;s joven, le escribi&oacute; en busca de una maestra entusiasmada tras leer <em>Teresa</em>, y terminaron entablando una amistad. As&iacute; lo relata la escritora y catedr&aacute;tica de Literatura espa&ntilde;ola Rosal&iacute;a Cornejo en el documental <em>Pasi&oacute;n por la palabra</em>, estrenado en 2015, que repasa la vida y obra de la escritora catalana.
    </p><p class="article-text">
        En ella participan otras figuras como Maruja Torres, que tambi&eacute;n fue amiga suya, que incide en la manera en la que Ana Mar&iacute;a Moix puso el foco en los problemas sociales, como el trato que reciben las personas mayores. &ldquo;Si dejas de producir ya no existes, y esto es un insulto desde el punto de vista humano terrible. Hay maltrato, pero adem&aacute;s lo considero un crimen cultural tremendo, porque los repositorios de la memoria colectiva son la gente mayor. El capital de la tercera edad es inmenso&rdquo;, defendi&oacute; en una entrevista recogida en el documental.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/1a3798f8-43ad-4439-a699-85d9d4727d3e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        A falta de saber si finalmente <em>La gata Maula</em> ver&aacute; la luz, la editorial Altamarea publicar&aacute; en septiembre <em>En defensa propia. La literatura, la vida, los amigos</em>. Una selecci&oacute;n de textos, tambi&eacute;n in&eacute;ditos, de Ana Mar&iacute;a Moix y Esther Tusquets, recopilados por la investigadora Sof&iacute;a Gonz&aacute;lez G&oacute;mez, que avanza que conforman cr&iacute;tica &ldquo;refrescante y poco habitual&rdquo; de la sociedad de su tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        El libro servir&aacute; para seguir ampliando y reivindicando el legado de esta escritora de gran talento y oficio, que siempre se mantuvo en un discreto segundo t&eacute;rmino, a pesar de la gran calidad de sus textos y su aportaci&oacute;n a la literatura espa&ntilde;ola en su conjunto. Una mujer pionera cuyas palabras siguen resonando e interpelando, en este y todos los presentes. Como ella misma dijo en su novela <em>Baladas del dulce Jim</em>: &ldquo;Me gustar&iacute;a estar con todos en todas partes escuchando una bella melod&iacute;a: que hay que vivir, amigos, que hay que vivir, aunque sea cierto que morimos en un banco del paseo una tarde de invierno, con el coraz&oacute;n encogido, intentando aprender a pronunciar la palabra amor&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/novela-ana-maria-moix-critica-colegios-religiosos-inedita-olvidada-informe-negativo-academico_1_13441851.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Aug 2026 19:44:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La novela de Ana María Moix que critica los colegios religiosos, inédita y olvidada tras el informe negativo de un académico]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La novela de Sally Carson que narró, casi en tiempo real, cómo un tal Adolf Hitler llegaba al poder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/novela-sally-carson-narro-tiempo-real-adolf-hitler-llegaba_1_13448058.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/34a9343b-4f94-427b-a964-75af6e76d40e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1015y360.jpg" width="1200" height="675" alt="La novela de Sally Carson que narró, casi en tiempo real, cómo un tal Adolf Hitler llegaba al poder"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras un gran éxito en Reino Unido el año pasado, dos editoriales españolas han coincidido en recuperar 'La cruz torcida', escrita en 1934 por una joven autora británica tras vivir una temporada en Alemania</p><p class="subtitle">Treinta años de ‘Las cenizas de Ángela’, las memorias de una infancia en la miseria que conmovieron al mundo
</p></div><p class="article-text">
        Es Nochebuena y, como cada a&ntilde;o, la familia se re&uacute;ne. Forman un clan corriente: ni ricos ni pobres, viven en una peque&ntilde;a localidad del sur, llevan una rutina y nunca han tenido grandes conflictos entre ellos; podr&iacute;an ser lo que se considera una familia <em>normal</em> de clase media. El matrimonio tiene tres hijos, que ya son adultos j&oacute;venes, dos chicos y una chica. Ella est&aacute; prometida con un chico del pueblo, un cirujano de buen coraz&oacute;n que su familia ha acogido de buen grado. Ambos est&aacute;n muy enamorados y la joven vive esta Navidad pensando con emoci&oacute;n en los cambios que se avecinan a su vida el pr&oacute;ximo a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a sus hermanos, los dos veintea&ntilde;eros, el mayor lleva tiempo desocupado y el peque&ntilde;o solo encuentra trabajo a temporadas: la crisis del empleo juvenil les afecta de lleno. Ellos, como tantos hombres de su generaci&oacute;n, est&aacute;n desencantados ante la falta de perspectivas, por lo que cada vez simpatizan m&aacute;s con un partido emergente que, aunque no ha tenido a&uacute;n victorias tan importantes como para incidir en el tablero pol&iacute;tico, est&aacute; haciendo ruido con sus proclamas populistas y promete a todos esos j&oacute;venes un futuro de trabajo y seguridad. Est&aacute;n en plena crisis econ&oacute;mica &ndash;al padre le acaban de bajar el sueldo&ndash;, y, en medio de tanta incertidumbre, cuesta confiar en el Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Este argumento podr&iacute;a ser el de una obra actual, y ese partido populista podr&iacute;a llamarse Vox, Alian&ccedil;a Catalana o cualquiera de sus hom&oacute;logos europeos. Esos muchachos sin metas podr&iacute;an pasarse las horas viendo v&iacute;deos en YouTube y TikTok de hombres que promulgan una rutina de gimnasio, recetan f&oacute;rmulas para hacerse millonario, atacan al feminismo por robarles oportunidades y se&ntilde;alan a los inmigrantes por &ldquo;robarles&rdquo; trabajo y beneficiarse de los servicios p&uacute;blicos. Esa pareja de novios enamorados podr&iacute;an ser dos j&oacute;venes reci&eacute;n graduados que se han esforzado mucho y sienten que por fin se les brinda la oportunidad de construir una vida propia, juntos, lejos del hogar familiar.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/ad613374-c494-48a8-b0f0-149470ec456c_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Podr&iacute;an ser ellos, podr&iacute;an vivir aqu&iacute; y ahora, pero la acci&oacute;n de <em>La cruz torcida</em> (1934) la novela que este a&ntilde;o han publicado dos editoriales (Perif&eacute;rica con traducci&oacute;n de Jes&uacute;s Gonz&aacute;lez Yumar y Alianza Editorial, de Ainize Aguillo Salaberri) comienza la Nochebuena de 1932. En una localidad del sur de Alemania, el nuevo l&iacute;der del populismo se llama Adolf Hitler y las cacer&iacute;as no se organizan contra los inmigrantes magreb&iacute;es, sino contra el pueblo jud&iacute;o. La escritora brit&aacute;nica Sally Carson, seud&oacute;nimo de Sylvia Carson (Surrey, 1902 - Leeds, 1941), la escribi&oacute; despu&eacute;s de pasar unas vacaciones en un pueblo de M&uacute;nich. Mucho le debi&oacute; de impactar lo que vio, porque no esper&oacute; para ponerse a novelar c&oacute;mo se trastoca la vida de una familia corriente con el ascenso del nazismo.
    </p><p class="article-text">
        La inmediatez de los hechos, que suele circunscribirse a la cr&oacute;nica, no es, sin embargo, &oacute;bice para que la autora d&eacute; forma una novela de vuelos literarios, un fresco social de enorme viveza, escrito con elegancia, un fino sentido del humor y o&iacute;do para el di&aacute;logo, con esa hondura, esa capacidad de conmover que se espera de cualquier obra literaria digna de tal nombre. Desde las primeras p&aacute;ginas, mientras Lexa, la hija, se encarga de decorar la casa junto con sus hermanas, los personajes dejan entrever su complejidad: a trav&eacute;s de los hechos cotidianos, se les muestra en toda su viveza, sin manique&iacute;smos, y resulta f&aacute;cil entender la postura de cada uno ante el nuevo panorama pol&iacute;tico.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La novela capta cómo los personajes se van habituando a unas circunstancias que no hace tanto resultaban inconcebibles; porque el horror no se instala de repente ni surge por generación espontánea: es en el día a día, a través de detalles a veces diminutos, que se va instalando en las calles, en las vidas de todos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Dice bien Laura Freeman, autora del pr&oacute;logo, cuando advierte que toda novela que se abre con una pl&aacute;cida escena navide&ntilde;a levanta sospechas: esa felicidad, esa armon&iacute;a, se romper&aacute; m&aacute;s pronto que tarde. El lector juega con ventaja: sabe lo que ocurri&oacute; en los meses posteriores a la Nochebuena de 1932 (Hitler fue elegido canciller en enero de 1933). Los personajes, no. Y ah&iacute; est&aacute; la gracia: en narrar ese proceso de incredulidad, pero tambi&eacute;n de adaptaci&oacute;n progresiva, sobre la marcha. Capta c&oacute;mo se van habituando a unas circunstancias que no hace tanto resultaban inconcebibles; porque el horror no se instala de repente ni surge por generaci&oacute;n espont&aacute;nea: es en el d&iacute;a a d&iacute;a, a trav&eacute;s de detalles a veces diminutos, que se va instalando en las calles, en las vidas de todos.
    </p><p class="article-text">
        Esta novela pone el foco sobre todo en los j&oacute;venes: tanto por Moritz, el prometido de la protagonista, que enseguida se ve se&ntilde;alado por tener un apellido jud&iacute;o, como por los dos hermanos, &ldquo;buenos chicos&rdquo; que no se educaron en los valores fascistas, pero que, en el contexto inestable de la Alemania de Weimar, han ido desvi&aacute;ndose. La literatura, a diferencia de los libros de historia, tiene la capacidad de revelar c&oacute;mo se inocula una ideolog&iacute;a, c&oacute;mo se fraguan las rebeliones de la masa. Sally Carson lo logra mirando de cerca el conflicto, con una mirada llena de humanidad, que revela tanto la fragilidad de aquellos hombres como la brutalidad con la que el nuevo r&eacute;gimen anula a sus v&iacute;ctimas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/044e99ec-dae0-4676-b6fd-60b9c0fb7604_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La autora plasma c&oacute;mo la propaganda fascista sembr&oacute; la discordia en la poblaci&oacute;n: &ldquo;Por culpa de la herida que se les hab&iacute;a infligido, s&oacute;lo sosten&iacute;an en pie una vida a medias. Los lazos de amor y amistad se romp&iacute;an y se sustitu&iacute;an con la desconfianza, la rabia y el desencanto&rdquo;. Todo lo que aqu&iacute; se narra resulta familiar de una manera inquietante: Sally Carson la escribi&oacute; antes del Holocausto, pero vio venir el horror que se avecinaba de un modo similar al que ahora advertimos, impotentes, c&oacute;mo la ultraderecha, en cuanto se asoma al poder, derriba derechos, propugna veneno y cuestiona valores que estaban, o al menos lo parec&iacute;an, plenamente asentados en la sociedad. El diagn&oacute;stico no es favorable: &ldquo;Las lealtades se hab&iacute;an quebrantado con tanta violencia e irracionalidad que, con toda certeza, no volver&iacute;an a crecer ni a encarrilarse hasta varias generaciones despu&eacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>La cruz torcida</em>, es importante recalcarlo, no solo se recupera porque retrate un mundo cambiante que mantiene ciertos paralelismos con el presente; se rescata, por encima de todo, por ser una muy buena novela. Sutil, precisa, es la historia de la desintegraci&oacute;n de una familia y a la vez una hermosa historia de amor truncada por el auge del nazismo. Lexa, la protagonista, se encuentra en medio, entre los familiares que adoptan posturas antisemitas y el novio bondadoso a quien de pronto la sociedad arrincona; un centro del relato muy bien elegido, que permite abordar el conflicto esquivando la tentaci&oacute;n de repartir las etiquetas de v&iacute;ctima y culpable con demasiada ligereza: &ldquo;Lexa actuaba como una ni&ntilde;a desconcertada, no como una ni&ntilde;a asustada en la oscuridad. [&hellip;] No ten&iacute;a ni idea de hasta d&oacute;nde llegaban los espantos que la aguardaban. No ten&iacute;a ning&uacute;n adversario al que destruir. M&aacute;s bien, ella era el origen de una serie de luchas, tribulaciones y aflicciones que no sab&iacute;a cu&aacute;ndo concluir&iacute;an&rdquo;.
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                Adolf Hitler, en una imagen de un acto en Nuremberg en 1933                            </span>
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        Sally Carson, pese a ser entonces una debutante, firma una novela espl&eacute;ndida, de una contenci&oacute;n y una pulcritud dif&iacute;ciles de encontrar hasta en los novelistas consumados. Se revela como una narradora observadora, reflexiva sin excesos, que sabe concentrar una tragedia colectiva en el drama &iacute;ntimo de una familia, y se mueve de lo particular de los hechos inmediatos a la meditaci&oacute;n existencial que revisten cuando se ven con el tiempo. En su caso, el margen no era mucho, ni siquiera hab&iacute;an transcurrido dos a&ntilde;os del periodo que abarca la novela (los seis primeros meses de 1933); aun as&iacute;, su mirada result&oacute; visionaria: &ldquo;Alemania encerraba en s&iacute; su propio castigo. [&hellip;] Las mismas personas que hab&iacute;an administrado el veneno de la expulsi&oacute;n y la crucifixi&oacute;n de los jud&iacute;os hab&iacute;an acabado ingiri&eacute;ndolo. Ellas ser&iacute;an las v&iacute;ctimas definitivas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La novela, que debe su t&iacute;tulo al s&iacute;mbolo nazi por excelencia y tuvo dos continuaciones, <em>The Prisoner</em> (1936) y <em>A Traveller Came By</em> (1938), tuvo una buena acogida cuando se public&oacute; en ingl&eacute;s, pero, la misma historia de siempre, cay&oacute; en el olvido tras la muerte de la autora, que falleci&oacute; unos meses antes de cumplir 39 a&ntilde;os, de un c&aacute;ncer de mama. Un olvido que, en su caso, se agrav&oacute; por la escasez de copias impresas: tal como cuenta Laura Freeman en el pr&oacute;logo a la nueva edici&oacute;n, cuando la editorial Persephone Books, responsable de su recuperaci&oacute;n en ingl&eacute;s el a&ntilde;o pasado, quiso rescatarla, se top&oacute; con la dificultad de localizar un ejemplar del original, ya que, a pesar de su inteligencia para intuir lo que se avecinaba, no se hab&iacute;a vuelto a reeditar desde aquel lejano 1934.
    </p><p class="article-text">
        La historia de la literatura (y de la edici&oacute;n) est&aacute; hecha de peque&ntilde;os milagros, como dar por casualidad con un libro en el que se menciona una novela olvidada y no parar hasta encontrarla, leerla y publicarla casi cien a&ntilde;os despu&eacute;s de su llegada a las librer&iacute;as. As&iacute; lo hizo la <a href="https://persephonebooks.co.uk/products/crooked-cross" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">editorial independiente brit&aacute;nica Persephone</a>. Por su parte, la independiente espa&ntilde;ola Perif&eacute;rica, al elegir este libro, suma Sally Carson a una larga lista de recuperaciones relacionadas con el periodo de entreguerras y los a&ntilde;os posteriores en Europa, como Erich Hackl, Odette Elina, Verna B. Carletton, Angelika Schrobsdorff, Vera Brittain, Marie Jalowicz Simon y Marcella Olschki, entre otros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/novela-sally-carson-narro-tiempo-real-adolf-hitler-llegaba_1_13448058.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Aug 2026 20:04:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La novela de Sally Carson que narró, casi en tiempo real, cómo un tal Adolf Hitler llegaba al poder]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Nazismo,Adolf Hitler,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Treinta años de ‘Las cenizas de Ángela’, las memorias de una infancia en la miseria que conmovieron al mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/treinta-anos-cenizas-angela-memorias-infancia-miseria-conmovieron-mundo_1_13437747.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6fa55994-8010-4b25-a2a5-0901789f76f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149029.jpg" width="1495" height="841" alt="Treinta años de ‘Las cenizas de Ángela’, las memorias de una infancia en la miseria que conmovieron al mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El emblemático libro de Frank McCourt sobre su niñez en la Irlanda de la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial se lee hoy como un ejemplo de resiliencia</p><p class="subtitle">Caroline O'Donoghue, escritora: “Las irlandesas nos sentimos empoderadas desde la legalización del aborto en 2018”
</p></div><p class="article-text">
        Corr&iacute;a el a&ntilde;o 1996 cuando un profesor jubilado llamado <a href="https://www.eldiario.es/la-rioja/muere-frank-mccourt-autor-de-las-cenizas-de-angela_1_11033658.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Frank McCourt</a> (1930-2009) se situ&oacute; entre los escritores m&aacute;s vendidos con su primer libro, <em>Las cenizas de &Aacute;ngela</em>, unas memorias noveladas de su infancia en la Irlanda suburbial de los a&ntilde;os treinta y cuarenta. Nacido en Nueva York, era el hijo mayor de un matrimonio de inmigrantes irlandeses que regres&oacute; pronto a su pa&iacute;s de origen. La familia se instal&oacute; en la ciudad de Limerick, donde el autor creci&oacute; junto a sus hermanos. El padre, alcoh&oacute;lico, ten&iacute;a serios problemas para conservar un empleo, por lo que la madre, &Aacute;ngela, se erige en la figura nuclear que los sostiene. El prop&oacute;sito de novelar su ni&ntilde;ez nace, de hecho, como un homenaje a ella.
    </p><p class="article-text">
        Si nos limit&aacute;ramos a comentar el contenido de estas memorias, no pasar&iacute;an de ser una de una infancia en la miseria, pero por desgracia bastante com&uacute;n en la &eacute;poca, que sirve de radiograf&iacute;a social de los colectivos m&aacute;s desfavorecidos: un padre malgastador y con adicci&oacute;n a la bebida, incapaz de ocuparse de su familia, pero al que su hijo escucha con embeleso cuando le cuenta historias legendarias; la madre que se sacrifica por los hijos, que llega hasta a pedir limosna para darles de comer, abnegada, trabajadora y familiar, tal como se espera de las mujeres en la sociedad irlandesa; una larga sucesi&oacute;n de hijos, con la imposibilidad de mantenerlos y el trauma de la elevada mortalidad infantil.
    </p><p class="article-text">
        En esas condiciones de pobreza extrema, que implican mucho m&aacute;s que no poder llevar un trozo de pan a la mesa &ndash;enfermedades, suciedad, desarraigo, dependencia (tanto las redes familiares, clave en una sociedad cat&oacute;lica, como las instituciones de caridad o las de tipo gubernamental), abandono escolar temprano, trabajos precarios y peligrosos&ndash;, el narrador comienza a alimentar un prop&oacute;sito: el sue&ntilde;o americano, emigrar a los Estados Unidos, donde por aquel entonces todav&iacute;a se confiaba en hacer fortuna. Mientras crece, logra sacar fuerza de la desdicha pensando en el futuro, en la posibilidad de algo mejor.
    </p><p class="article-text">
        En apariencia, <em>Las cenizas de &Aacute;ngela</em> puede parecer un libro de memorias m&aacute;s, como ha habido y hay tantos. Sin embargo, adem&aacute;s de convertirse en un &eacute;xito de ventas, recibi&oacute; el Premio Pulitzer de Memorias y el National Book Critics Circle Award, se adapt&oacute; al cine en el filme hom&oacute;nimo de 1999, dirigida por Alan Parker, y ha sido la elecci&oacute;n de muchos clubes de lectura alrededor del mundo. &iquest;Qu&eacute; tiene de particular, qu&eacute; lo hace, no solo sobresalir, sino conectar con la sensibilidad de tantos y tan diferentes lectores, por qu&eacute; provoca tantas lecturas, y tantas ganas de compartir impresiones?
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/364081e5-3bca-4125-8ad7-28ea5ebfd7f1_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La respuesta est&aacute;, como siempre, en la forma de contar: la voz en primera persona de un Frank McCourt que recuerda aquellos a&ntilde;os con la viveza del muchacho que fue, un ni&ntilde;o que, con ese don que tienen de asombrarse, de observar la maravilla hasta en la realidad m&aacute;s cruel, se hizo un fort&iacute;n a trav&eacute;s de la imaginaci&oacute;n. Su percepci&oacute;n de los personajes, como ese padre para &eacute;l encantador, es muy diferente de la que tiene un adulto; es en esa mirada infantil que sus recuerdos se convierten en algo m&aacute;s que una cr&oacute;nica as&eacute;ptica.
    </p><p class="article-text">
        Y el humor: cu&aacute;n importante es el sentido del humor en <em>Las cenizas de &Aacute;ngela</em>. En lugar de lamentarse por su infortunio, relata sus peripecias con la naturalidad del chiquillo que no ha conocido otra existencia y, por lo tanto, se ha acostumbrado a vivir en un estado al que nadie tendr&iacute;a que acostumbrarse. Porque Frank no es un ni&ntilde;o llor&oacute;n ni pasivo; al contrario, pronto aprovecha su intelecto despierto para aportar dinero con sus trabajillos. Sus vivencias tienen algo de picaresca, tambi&eacute;n, como un Lazarillo contempor&aacute;neo en la Irlanda depauperada por las crisis econ&oacute;micas, reprimida por la moral del catolicismo y con tensiones latentes por la todav&iacute;a reciente divisi&oacute;n, que suscita recelos hacia la gente del norte, como el padre de Frank.
    </p><p class="article-text">
        A prop&oacute;sito de Irlanda, esta es una de las obras en las que se evocan con mayor eficacia las costumbres de las clases bajas, con una gran viveza para reproducir las expresiones coloquiales y el argot de los maleantes, as&iacute; como la cultura popular y las creencias m&aacute;s arraigadas, con particular hincapi&eacute; en la m&uacute;sica, las canciones que se dejan o&iacute;r por los <em>pubs</em> y que los hombres borrachos entonan al volver a casa. Son esas peque&ntilde;as cosas que, lejos de resultar triviales, conforman la verdadera &ldquo;textura&rdquo; de la vida y del relato. El autor brilla gracias a una recreaci&oacute;n que traslada al lector a los <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/viajarahora/destino_europa/que-ver-en-limerick-mapa-ruta-de-frank-mccourt_1_12806856.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">callejones grises de Limerick</a> y deja escenas memorables grabadas para siempre.
    </p><p class="article-text">
        Al final, el protagonista hizo realidad su sue&ntilde;o de hacer las Am&eacute;ricas, aunque esa parte no la narra hasta la continuaci&oacute;n, <em>Lo es</em> (1999), que tuvo mucho menos recorrido, quiz&aacute; porque, al centrarse en las experiencias de juventud, se pierde el encanto de la voz de un ni&ntilde;o. Despu&eacute;s de muchos esfuerzos, el joven Frank pudo embarcarse rumbo a Estados Unidos, donde tampoco lo tuvo f&aacute;cil &ndash;la etiqueta de &ldquo;superviviente&rdquo; no le queda grande en absoluto&ndash;, aunque, con el tiempo, consigui&oacute; dedicarse a la ense&ntilde;anza, una profesi&oacute;n que parec&iacute;a impensable para ese ni&ntilde;o sucio y hambriento de los suburbios irlandeses. <em>El profesor</em> (2005), con sus recuerdos de m&aacute;s de treinta a&ntilde;os de carrera, culmina la trilog&iacute;a. En Espa&ntilde;a, las tres han sido publicadas por Maeva (trad. Alejandro Pareja Rodr&iacute;guez).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Esta historia de superaci&oacute;n del ni&ntilde;o criado en la indigencia que logra abrirse camino y estudiar en la universidad gracias a su tes&oacute;n y su amor por los libros &ndash;asegura ser un gran lector para que le den la oportunidad de acceder a los estudios&ndash; resulta, sin duda, inspiradora; pero no ha estado exenta de pol&eacute;mica: tras su &eacute;xito, se le acus&oacute; de haber exagerado algunas vivencias, algo que &eacute;l neg&oacute;. Por otro lado, una parte de la sociedad irlandesa expres&oacute; su malestar por lo que consideraron una falta de pudor al compartir unas circunstancias familiares tan &iacute;ntimas &ndash;la eterna &ldquo;verg&uuml;enza&rdquo; del pobre, que calla y sufre en silencio&ndash;, adem&aacute;s de por mostrar al mundo una imagen del pa&iacute;s nada halag&uuml;e&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Sea como sea, de lo que no cabe duda es de la destreza de Frank McCourt para hacer de sus memorias un material literario rebosante de vida, con un esp&iacute;ritu similar al de otras novelas emblem&aacute;tica sobre infancias en la penuria, como <em>Un &aacute;rbol crece en Brooklyn</em> (1943), de Betty Smith, o <em>El castillo de cristal</em> (2005), de Jeanette Walls. Le&iacute;da ahora, <em>Las cenizas de &Aacute;ngela</em> no solo se distingue por su historia de resiliencia y superaci&oacute;n, sino, y ante todo, por una actitud, ante la vida y ante el hecho narrativo. No elegimos qu&eacute; tipo de existencia nos espera al nacer, pero s&iacute; podemos escoger con qu&eacute; &aacute;nimo la encaramos, y, al cabo del tiempo, desde qu&eacute; prisma decidimos recordarla. Y es que, como escribi&oacute; Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez en sus memorias, &ldquo;La vida no es la que uno vivi&oacute;, sino la que uno recuerda, y c&oacute;mo la recuerda para contarla&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/treinta-anos-cenizas-angela-memorias-infancia-miseria-conmovieron-mundo_1_13437747.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Aug 2026 19:25:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Treinta años de ‘Las cenizas de Ángela’, las memorias de una infancia en la miseria que conmovieron al mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Irlanda,Segunda Guerra Mundial,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los fans de Harry Potter consiguen reubicar un cable submarino para evitar que pase por la tumba (ficticia) de Dobby]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/fans-harry-potter-reubicar-cable-submarino-evitar-pase-tumba-ficticia-dobby_1_13438901.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0b3d9628-e963-495e-a59c-2ccc9d9c79bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los fans de Harry Potter consiguen reubicar un cable submarino para evitar que pase por la tumba (ficticia) de Dobby"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cable eléctrico que une Reino Unido e Irlanda, valorado en 503 millones de euros, pasa ahora cerca de restos de enterramientos humanos de la Edad de Bronce en lugar de por una playa galesa</p><p class="subtitle">George R.R. Martin desvela que padece una depresión: “Han pasado tantas cosas que ha sido abrumador”
</p></div><p class="article-text">
        Los fans de Harry Potter han conseguido que se reubique un nuevo cable el&eacute;ctrico, de coste multimillonario, entre Reino Unido e Irlanda tras quejarse de que profanar&iacute;a <a href="https://www.howwetravel.co.uk/dobbys-grave/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la 'tumba' de Dobb</a>y, un elfo ficticio.
    </p><p class="article-text">
        El personaje fue enterrado en la playa de Freshwater West, en Pembrokeshire, Gales, en la pel&iacute;cula <em>Harry Potter y las reliquias de la muerte</em>. Los seguidores de la saga m&aacute;gica suelen dejar piedras con la inscripci&oacute;n &ldquo;Aqu&iacute; yace Dobby&rdquo;, a pesar de que el propietario del terreno, el National Trust, <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-61320437" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">les ha pedido que no lo hagan</a>, ya que la playa es un lugar ecol&oacute;gicamente sensible.
    </p><p class="article-text">
        El cable Greenlink, valorado en 430 millones de libras (503 millones de euros), que conecta la Red El&eacute;ctrica Nacional con Irlanda, iba a pasar inicialmente por el lugar de la 'tumba', seg&uacute;n explic&oacute; el director del proyecto, <a href="https://creators.spotify.com/pod/profile/the-energy-revolution9/episodes/Can-We-Connect-the-Worlds-Electricity-Grids--with-Simon-Ludlam-Etchea-Energy-e3mvmmm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Simon Ludlam, en el podcast Energy Revolution</a>.
    </p><p class="article-text">
        Los fans se enteraron de los planes despu&eacute;s de que Ludlam se&ntilde;alara, durante una entrevista con la BBC, el tramo de Freshwater West por donde pasar&iacute;a bajo tierra el cable de 200 km (125 millas) que va al condado de Wexford. &ldquo;Hicimos la toma, terminamos, volv&iacute; a Londres y la emitieron un par de semanas despu&eacute;s. Recibimos cientos de llamadas, de verdad, cientos de llamadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ludlam dijo que no sab&iacute;a qui&eacute;n era Dobby y que las llamadas que recibi&oacute; la empresa lo confundieron. Un colega le dijo: &ldquo;Al parecer, vamos a pasar justo por la tumba de Dobby&rdquo;. &ldquo;Le dije: &lsquo;&iquest;Dobby? &iquest;Qui&eacute;n es Dobby? No conozco a Dobby&rsquo;. Le dije: &lsquo;Es un personaje ficticio de un libro ficticio, todo es ficticio, &iquest;de qu&eacute; est&aacute;s hablando?&rsquo;&rdquo;. El colega le respondi&oacute;: &ldquo;No, es muy, muy serio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La empresa contrat&oacute; entonces a planificadores para encontrar una nueva ruta que evitara la supuesta tumba. &ldquo;Mucha gente se alegr&oacute; mucho, el proyecto sigue adelante y Dobby est&aacute; contento&rdquo;. Al final, dijo: &ldquo;Nos acercamos bastante a algunos restos aut&eacute;nticos de la Edad de Bronce, pero evitamos la tumba de Dobby&rdquo;. Entre los restos de la Edad de Bronce se incluyen urnas asociadas a enterramientos humanos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Helena Horton]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/fans-harry-potter-reubicar-cable-submarino-evitar-pase-tumba-ficticia-dobby_1_13438901.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Aug 2026 15:48:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los fans de Harry Potter consiguen reubicar un cable submarino para evitar que pase por la tumba (ficticia) de Dobby]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Harry Potter,Reino Unido,Irlanda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¿Quién decide qué es violencia? ¿El que la perpetra o quien la sufre?", la pregunta radical que plantea 'Broma']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/decide-violencia-perpetra-sufre-pregunta-radical-plantea-broma_1_13428147.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/364f800e-9891-4a48-982a-1c798f71850d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1028y1228.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;¿Quién decide qué es violencia? ¿El que la perpetra o quien la sufre?&quot;, la pregunta radical que plantea &#039;Broma&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El debut en la novela de Lucía Marín viene con el sello de la edición de Sabina Urraca, la gran descubridora en España del nuevo talento narrativo</p><p class="subtitle">La ganadora más joven del Booker que pasó 20 años sin querer publicar está de regreso</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Ninguna persona se desquicia sola. Ninguna persona justifica las violencias del d&iacute;a a d&iacute;a hasta que le han domesticado del todo y ya no sabe lo que es violencia y lo que no y se pregunta si quiz&aacute; la culpa es suya y se dice que a lo mejor emple&oacute; un tono fuera de lugar, que lo suyo no es para tanto. Que est&aacute; sobrerreaccionando. Estos son los pensamientos recurrentes de Julia, la protagonista de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Broma </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">(Editorial diecis&eacute;is, 2026), la primera novela de Luc&iacute;a Mar&iacute;n (Granada, 1985), autora de los libros de relatos </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>No somos flores</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (Nazar&iacute;, 2017) y </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>La piel caduca </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">(RIL, 2018), y que ha sido editada por </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/sabina-urraca-reducir-literatura-temas-hashtags-peligrosisimo_1_11349980.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Sabina Urraca</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Mar&iacute;n explora en </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Broma</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> la vida de una mujer joven en torno a dos relaciones: la que tiene con un padre ausente que se muere &mdash;un padre que ha entregado su vida al cuidado de los dem&aacute;s a costa de descuidar lo suyo propio&mdash; y el desvanecimiento de un v&iacute;nculo, una pareja, progresivo e intermitente que la va matando poco a poco. </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Broma</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> es una novela cosida con bistur&iacute; que est&aacute; llena de preguntas sobre el comportamiento humano. La primera, quiz&aacute;, sea hasta qu&eacute; punto est&aacute; dispuesta una persona a dejarse llevar, a dejarse arrastrar, por amor. O por la falta de este.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Hac&iacute;a mucho tiempo que ten&iacute;a el tema rondado en la cabeza&rdquo;, explica Mar&iacute;n en conversaci&oacute;n c</span>on elDiario.es <span class="highlight" style="--color:transparent;">frente a un batido en una cafeter&iacute;a en el madrile&ntilde;o barrio de la Latina. &ldquo;Hab&iacute;a escrito un par de relatos, que han acabado por convertirse en cap&iacute;tulos de esta historia&rdquo;, confiesa para se&ntilde;alar que la figura del padre aqu&iacute; dibujada tiene una historia un tanto paralela a la de su propio padre, al que recuerda al final del libro, en los agradecimientos, con un apelativo cari&ntilde;oso que tambi&eacute;n llevar&aacute;, en alg&uacute;n momento, el padre de la ficci&oacute;n: &ldquo;A Igor Mansevich, all&aacute; donde se encuentre&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        Cuenta Mar&iacute;n que ella quer&iacute;a escribir una historia de violencia donde la violencia est&aacute; ah&iacute;, la ves y la miras a los ojos, pero no es palpable, no la puedes tocar, no la puedes se&ntilde;alar porque son dosis tan peque&ntilde;as que, hasta que no las juntas todas, no te das cuenta de que te han envenenado. &ldquo;Me interesaba explorar el destrato y el maltrato desde lo cotidiano&rdquo;, se&ntilde;ala la autora para a&ntilde;adir que &ldquo;una de las preguntas radicales de esta novela es qui&eacute;n decide qu&eacute; es violencia; si lo decide el que la perpetra o quien la sufre&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/e47d7bb2-431b-4945-9f25-91ee0338d289_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Un padre que cambi&oacute; una vida corriente, una mujer y una hija, para dedicarse plenamente a un ideal. Un padre que ejerce de padre de otros ni&ntilde;os y adolescentes menos de su propia hija porque ella lo entiende, c&oacute;mo no lo va a entender, si en vez de su hija puede ser algo mejor: su mejor amiga. &ldquo;Y ella acepta, claro, piensa que no tiene un amigo tan bueno e interesante como su padre&rdquo;, explica la autora para se&ntilde;alar que la protagonista se va quedando con las migajas que le ofrecen los otros. &ldquo;Ella piensa que, si ya no va a ser su padre, por lo menos se queda con eso, con lo que le da&rdquo;, contin&uacute;a para incidir en que Julia ans&iacute;a tanto eso que brilla que est&aacute; dispuesta a pagar el precio. Sea cual sea. Un padre carism&aacute;tico que nunca ejercer&aacute; de padre y un novio, tambi&eacute;n carism&aacute;tico y atractivo, que nunca la tratar&aacute; como una pareja. Y, ni mucho menos, como a una igual. </span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Luz de gas</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La luz de gas o </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>gaslighting</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> es tambi&eacute;n otro de los protagonistas de la novela. Un t&eacute;rmino cuya definici&oacute;n se encuadrar&iacute;a como una forma de abuso psicol&oacute;gico y manipulaci&oacute;n en la que una persona hace que otra dude de su memoria, de su juicio, de sus percepciones y de su propia realidad. Un abuso que, en ocasiones, sufre el propio lector: &ldquo;Esto es algo que me dijeron en la presentaci&oacute;n del libro en Madrid porque, claro, todo lo que hacen ambos hombres est&aacute; muy bien argumentado desde su perspectiva&rdquo;, recuerda Mar&iacute;n para poner dos ejemplos en la novela: cuando el padre le dice a la hija con 18 a&ntilde;os reci&eacute;n cumplidos que ya es adulta, que no le va a pasar la manutenci&oacute;n porque hay otros ni&ntilde;os que le necesitan m&aacute;s que ella. O cuando su novio, de vacaciones y embarazada, le dice que no la quiere, pero que no la va a dejar, que va a estar a su lado siempre que ella quiera. Que si la relaci&oacute;n termina ser&aacute; decisi&oacute;n de ella, no de &eacute;l, que ella tiene todo el poder de decisi&oacute;n.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Hay un patr&oacute;n que tambi&eacute;n quer&iacute;a explorar y es el de qu&eacute; ocurre en medio de un conflicto cuando la otra parte no asume su responsabilidad&rdquo;, contin&uacute;a la escritora para apuntar que se crea una situaci&oacute;n tan inestable y de tanta incertidumbre que una acaba asumiendo toda la culpa. &ldquo;Si t&uacute; te adjudicas la culpa sientes que tienes el control y, as&iacute;, al menos, parece que puedes hacer algo con ello, puedes resolverlo en el futuro&rdquo;, argumenta. Pero a Julia, su protagonista, esto cada vez le va sirviendo menos. &ldquo;Tiene una pulsi&oacute;n tremenda de tener una familia, de armar un n&uacute;cleo familiar como el que ella nunca tuvo. Lograr una familia feliz para sanar y est&aacute; dispuesta todo. Hasta a ir a terapia de pareja, pero sola, claro, ella se encargar&aacute; de todo&rdquo;, contin&uacute;a Mar&iacute;n, que dibuja la vida de Julia a medio camino entre lo tr&aacute;gico y lo c&oacute;mico, donde un novio encantador con todo el mundo menos con ella, desarma una a una todas las demandas de una mujer que solo desea ser amada.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Tambi&eacute;n por su entorno, pero el estar siempre mal tambi&eacute;n cansa. Aburre. &ldquo;Tenemos muy poca tolerancia al dolor ajeno. Es muy cansado soportar al amigo, a la amiga, que est&aacute; siempre mal y es muy com&uacute;n que este acabe siendo abandonado&rdquo;, apunta Mar&iacute;n, que dibuja una situaci&oacute;n com&uacute;n en su historia, la de las amistades de ella que la van dejando de lado, poco a poco, se van yendo para acercarse un poco m&aacute;s a &eacute;l. Al fin y al cabo, es mucho m&aacute;s divertido.</span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">El consentimiento en el l&iacute;mite</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Condicionada por un padre narcisista, y por el maltrato de ese padre a su madre, que acaba por permear tambi&eacute;n en la ni&ntilde;a que fue. Julia se deja hacer, se deja insultar, pide perd&oacute;n, no pone l&iacute;mites y escribe todo en un diario que lee su novio, quien se enfada y llora porque no le gusta c&oacute;mo queda retratado y que solo admite haber sido pillado cuando ella se da cuenta, cuando ella entiende c&oacute;mo puede ser que &eacute;l act&uacute;e como si supiera todo lo que le pasa por la cabeza. Y es que lo sabe, claro. &ldquo;Yo quer&iacute;a explorar eso, c&oacute;mo se enfrenta el narcisista cuando est&aacute; expuesto, cuando se siente vulnerado, y abordar un poco el tema de qu&eacute; es peor, quien destrata o quien, luego, escribe sobre ese maltrato sufrido&rdquo;, ironiza Mar&iacute;n, que tiene clara su respuesta.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Pero su novela, explica la autora, no pretende juzgar a un personaje u otro sino mostrar una concatenaci&oacute;n de situaciones que pueden explotar en cualquier momento de cualquier manera y forma. Como, por ejemplo, una violaci&oacute;n que al lector no le queda del todo claro que lo sea. Un caminar en el borde a&uacute;n a sabiendas de que nada, en ese instante, est&aacute; funcionando como deber&iacute;a. Que algo grave est&aacute; pasando, aunque no se sepa muy bien qu&eacute;. &ldquo;Es una escena que escrib&iacute; varias veces. Al principio desde fuera, porque quer&iacute;a ser lo m&aacute;s cl&iacute;nica y as&eacute;ptica posible, precisamente para analizar si es o no es y volver a la idea de qui&eacute;n decide lo que es violencia&rdquo;, explica.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;&iquest;Qui&eacute;n decide lo que est&aacute; ocurriendo? &iquest;Qu&eacute; punto de vista es el v&aacute;lido? &iquest;Es una agresi&oacute;n si no te das cuenta de lo que la otra persona est&aacute; sintiendo y esta se lo calla? Hay muchas preguntas que se pueden dar en una escena como esa y a m&iacute; interesa tanto explorar los l&iacute;mites dentro de la intimidad de una pareja, porque creo que es un tema que tiene much&iacute;sima miga&rdquo;, desarrolla Mar&iacute;n que dice que una amiga lectora le dijo que estaba esperando que Julia reaccionase. Que en alg&uacute;n momento lo quemara todo. Pero al final no pasa nada.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Es un final realista. A veces, el hecho de salir de ah&iacute; es suficiente&rdquo;, se&ntilde;ala. En la vida, cuando una sale de un lugar oscuro, rara vez le esperan fuegos artificiales. &ldquo;Hay muchas pelis de venganza grandiosa, de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>rape-revenge,</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> pero yo no quer&iacute;a hablar de nada de eso. Todo sigue un poco igual, ella sigue un poco de aquella manera. No hay ni gloria ni devastaci&oacute;n, tan solo lo que queda cuando la tormenta se termina: un cuerpo, una persona&rdquo;, zanja la escritora. Su protagonista, escribe, quiere seguir adelante como si nada de todo aquello hubiera pasado. </span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/decide-violencia-perpetra-sufre-pregunta-radical-plantea-broma_1_13428147.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Aug 2026 20:05:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["¿Quién decide qué es violencia? ¿El que la perpetra o quien la sufre?", la pregunta radical que plantea 'Broma']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Violencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ganadora más joven del Booker que pasó 20 años sin querer publicar está de regreso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/ganadora-joven-booker-paso-20-anos-publicar-regreso_1_13432016.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/98df9742-e16d-44d5-8146-21ec7af40002_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148820.jpg" width="4278" height="2406" alt="La ganadora más joven del Booker que pasó 20 años sin querer publicar está de regreso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Kiran Desai consiguió en 2006 el premio que a su madre, Anita Desai, referente de la literatura india escrita en inglés, se le escapó tres veces. No tuvo prisa en su regreso, que se ha producido con 'La soledad de Sonia y Sunny', una novela con la quedó finalista del gran premio de la literatura en Reino Unido</p><p class="subtitle">Cincuenta años sin Agatha Christie: diez cosas que los escritores (y la industria editorial) deberían aprender de ella
</p></div><p class="article-text">
        Kiran Desai (Nueva Delhi, 1971) creci&oacute; viendo c&oacute;mo su madre, la novelista Anita Desai (Mussoorie, 1937), se convert&iacute;a en una de las primeras mujeres de su generaci&oacute;n en dar a su carrera literaria toda la atenci&oacute;n que requer&iacute;a, sin descuidar por ello la crianza ni las tareas dom&eacute;sticas. Para su hija, la menor de cuatro hermanos, se volvi&oacute; normal ver a su madre dedicar horas y horas a la escritura, una rutina obstinada de silencio y creatividad que contrastaba con el ajetreo de las calles de la India. En un momento dado, le hicieron una oferta para impartir clase en el extranjero, primero en el Reino Unido y luego en los Estados Unidos, para lo que no dud&oacute; en hacer las maletas y llevarse a su hija peque&ntilde;a, la &uacute;nica que a&uacute;n viv&iacute;a en la casa familiar, que comenz&oacute; a estudiar en dichos pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, Kiran Desai lleva veinticinco a&ntilde;os establecida en Nueva York, donde tambi&eacute;n vive su madre, con la que sigue muy unida. Su progenitora no solo es un apoyo indispensable para su propia carrera, sino que, con su ejemplo vital, le mostr&oacute; un camino de libertad e independencia absolutas. La separaci&oacute;n de su marido, un empresario, poco despu&eacute;s del traslado, fue determinante: la sociedad solo esperaba de ella que se comportara como la esposa convencional, pero no se resign&oacute; a ese papel. El cambio de pa&iacute;s, por otra parte, le abri&oacute; horizontes a su hija, aunque tambi&eacute;n le provoc&oacute; esa disociaci&oacute;n de identidades que experimentan quienes crecen entre dos culturas, sin encajar del todo en ninguna de ellas.
    </p><p class="article-text">
        Esa tensi&oacute;n entre la educaci&oacute;n occidental y los valores tradicionales que persisten en la India contempor&aacute;nea constituyen el n&uacute;cleo de su propia obra, no tan vasta como la de su madre, pero exquisita y cuidada al mil&iacute;metro. Se dio a conocer en 1998 con <em>Alboroto en el guayabal</em>, una alegor&iacute;a mordaz sobre las costumbres indias, pero fue con <em>El legado de la p&eacute;rdida</em> (2006) que se consolid&oacute; como una de las voces m&aacute;s importantes de su &eacute;poca, al convertirse en la ganadora m&aacute;s joven del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/ana-paula-maia-finalista-premio-booker-mundo-sigue-cruel-peligroso-cambiado_1_13222643.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">prestigioso Premio Booker</a>, un galard&oacute;n que su madre no hab&iacute;a logrado nunca, pese a haber sido nominada en tres ocasiones.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/ad84b56c-4f15-4687-ab87-78ecdb3f2702_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Son muchas las expectativas que se ponen en un autor cuando recibe un premio de esta relevancia, que conlleva el lanzamiento de su obra en todo mundo acompa&ntilde;ado de una promoci&oacute;n intensa. La autora reconoce que al principio le pes&oacute;, pero despu&eacute;s se limit&oacute; a seguir su camino, sin ceder a las presiones habituales de la industria editorial. Prueba de ello es que tard&oacute; cerca de veinte a&ntilde;os en publicar su siguiente novela, <em>La soledad de Sonia y Sunny</em> (Salamandra, 2026), un libro de m&aacute;s de setecientas p&aacute;ginas que aspira a convertirse en su obra magna. Fue nominada de nuevo al Booker &ndash;que esta vez gan&oacute; David Szalay con <em>Flesh</em>&ndash; y los medios anglosajones la destacaron como uno de los t&iacute;tulos del a&ntilde;o. En Espa&ntilde;a llega de la mano de la editorial Salamandra, traducida por Aurora Echeverr&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">La mirada occidental hacia Oriente</h2><p class="article-text">
        Kiran Desai es una autora de personajes e ideas: primero concibe el tipo de conflictos que quiere plantear y el perfil de los protagonistas que mejor pueden encarnarlos, y solo mucho m&aacute;s tarde les da forma de trama. M&aacute;s que mecanismos de relojer&iacute;a, sus novelas &ndash;y <em>La soledad de Sonia y Sunny</em> en particular&ndash; son historias expansivas, que adquieren nuevas capas en cada episodio. A trav&eacute;s de la psique del personaje, se entrev&eacute; la tensi&oacute;n social de toda una comunidad, con lo que realiza un retrato pormenorizado e incisivo de las tribulaciones y las contradicciones internas del mundo contempor&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        Como en las novelas de Zadie Smith o en <em>Americanah</em> (2013), de Chimamanda Ngozi Adichie, el conflicto racial, el encaje complejo de los inmigrantes, es un asunto crucial; narra la relaci&oacute;n a lo largo del tiempo de Sonia y Sunny, dos j&oacute;venes indios de su quinta que rechazan las convenciones indias y se marchan al extranjero, donde, sin embargo, se enfrentan a la discriminaci&oacute;n en su d&iacute;a a d&iacute;a, un racismo sutil que a menudo se camufla en pr&aacute;cticas de apariencia bienintencionada, como la recomendaci&oacute;n a Sonia, que quiere ser escritora, de que evite los temas genuinamente orientales y el realismo m&aacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de Sonia, que tiene mucho de la propia autora, se introduce una reflexi&oacute;n sobre los prejuicios occidentales, sobre lo que esperan, en este caso los lectores, de las novelas de un escritor indio (algo que remite al cl&aacute;sico de Edward Said, <em>Orientalismo</em>, 1978, que advirti&oacute; las estructuras de poder detr&aacute;s de las representaciones que Occidente ha hecho de Oriente en su narrativa). Es interesante subrayar aqu&iacute; la deuda que Kiran Desai dice sentir hacia narradores hispanos como Jorge Luis Borges, Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez o Juan Rulfo: ir m&aacute;s all&aacute; del canon ingl&eacute;s la provee no solo de otras t&aacute;cticas estil&iacute;sticas, sino que ensancha su mirada, su comprensi&oacute;n del entorno.
    </p><p class="article-text">
        Esa amplitud de miras tambi&eacute;n se aplica a las diferentes generaciones: en su ambici&oacute;n de novela total, <em>La soledad de Sonia y Sunny</em> recorre d&eacute;cadas y continentes siguiendo los azares de las familias de los protagonistas, con sus consiguientes confrontaciones generacionales. Es llamativo el hecho de que, en principio, Sonia y Sunny iban a estar unidos por una propuesta de matrimonio concertado, pero ellos se oponen a ese tipo de uni&oacute;n, si bien por s&iacute; mismos experimentar&aacute;n idas y venidas en su relaci&oacute;n. Esta decisi&oacute;n los aleja de sus ra&iacute;ces, algo as&iacute; como renunciar a su pasado, con el inconveniente de que tampoco su presente, junto a sus pares occidentales, les resulta propio.
    </p><h2 class="article-text">Anatom&iacute;a de la(s) soledad(es) contempor&aacute;nea(s)</h2><p class="article-text">
        Esa ruptura entre culturas, entre el mundo de la infancia y el de su vida como adultos, es solo una de las soledades que la autora quiso reflejar en <em>La soledad de Sonia y Sunny</em>. El t&iacute;tulo no enga&ntilde;a: m&aacute;s que esbozar un fresco social, la radiograf&iacute;a de la sociedad actual en diferentes escenarios le sirve para inducir una profunda meditaci&oacute;n sobre la soledad, ese sentimiento omnipresente en nuestra era, que aqu&iacute; se entiende m&aacute;s all&aacute; de la falta de compa&ntilde;&iacute;a afectiva o de las consecuencias del uso excesivo de dispositivos digitales: est&aacute; la soledad como falta de entendimiento con la generaci&oacute;n precedente, la soledad de no reconocerse del todo en una identidad &eacute;tnica, la soledad de un inmigrante en el territorio extranjero, la soledad del oficio del escritor, la soledad de los v&iacute;nculos sin compromiso.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para la autora, que vive sola y dice sentirse a gusto con su soledad buscada, la novela ofrece una suerte de consuelo cuando propicia una introspección de la que uno emerge renovado, más fuerte, más dueño de su rutina</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pese a ello, para la autora &ndash;que vive sola y dice sentirse a gusto con su soledad buscada&ndash;, la novela ofrece una suerte de consuelo cuando propicia una introspecci&oacute;n de la que uno emerge renovado, m&aacute;s fuerte, m&aacute;s due&ntilde;o de su rutina. La soledad, las soledades, pueden doler, pero tambi&eacute;n pueden ser una palanca para aprender a estar con nosotros mismos, como la fase de cris&aacute;lida imprescindible antes de que el insecto pueda echar a volar. Y todo ello, aderezado con esos suaves toques de humor que amenizan el d&iacute;a a d&iacute;a; no es, pese a su extensi&oacute;n y complejidad, una novela ardua, sino que se lee con placer, sin que el inter&eacute;s decaiga, como un Dickens de hoy.
    </p><p class="article-text">
        Si se le puede hacer alguna objeci&oacute;n, es precisamente que, al pretender abarcar tanto, al aspirar de forma tan consciente a hacer una &ldquo;gran novela&rdquo;, una &ldquo;novela total&rdquo;, se pierde el control de la narraci&oacute;n, que se dispersa por momentos en sus m&uacute;ltiples ramificaciones sin terminar de encauzar la direcci&oacute;n. Es inteligente, es elegante, tiene unos personajes complejos memorables y m&aacute;s hondura que muchas novedades que llegan a las librer&iacute;as; pero es tambi&eacute;n excesiva, desbordante en su querer ser demasiado a la vez. La novela se resiente por estos detalles, que le restan fuerza. De todos modos, la riqueza de su retrato multicultural e intergeneracional, junto con el espl&eacute;ndido ejercicio de introspecci&oacute;n en los dos protagonistas, son un aliciente m&aacute;s que suficiente para alentar su lectura.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/ganadora-joven-booker-paso-20-anos-publicar-regreso_1_13432016.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Aug 2026 19:18:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ganadora más joven del Booker que pasó 20 años sin querer publicar está de regreso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Premios literarios,India]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cincuenta años sin Agatha Christie: diez cosas que los escritores (y la industria editorial) deberían aprender de ella]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/cincuenta-anos-agatha-christie-diez-cosas-escritores-industria-editorial-deberian-aprender_1_13421724.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b0bd77d-0abc-4a1a-9512-5ada9b46b508_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148574.jpg" width="3609" height="2030" alt="Cincuenta años sin Agatha Christie: diez cosas que los escritores (y la industria editorial) deberían aprender de ella"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Analizamos las claves de la narrativa de la gran maestra del género policíaco a partir de su clásico ‘El asesinato de Roger Ackroyd’, publicado hace ahora un siglo</p><p class="subtitle">15 libros para meter en la maleta este verano
</p></div><p class="article-text">
        Quiz&aacute; no tiene la popularidad de <em>Asesinato en el Orient Express</em> (1934) o <em>Diez negritos</em> (1939) &ndash;ahora traducido como <em>Y no qued&oacute; ninguno</em>, m&aacute;s fiel al original <em>And Then There Were None</em> (y menos racista)&ndash;, pero <em>El asesinato de Roger Ackroyd</em> (1926) es para muchos la obra maestra de Agatha Christie (1890-1976); de hecho, <a href="https://www.independent.co.uk/arts-entertainment/books/news/agatha-christie-s-the-murder-of-roger-ackroyd-voted-best-crime-novel-ever-8923395.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en 2013, la Crime Writers&rsquo; Association (CWA), de seiscientos miembros, la eligi&oacute; como la mejor novela del g&eacute;nero jam&aacute;s escrita</a>. Tal vez lo que le ha faltado es una (buena) adaptaci&oacute;n al cine que la diera m&aacute;s a conocer, pero es que precisamente la gracia de la novela hace dif&iacute;cil trasladarla a la pantalla.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se cumple un siglo de la edici&oacute;n del libro, que en sus primeras ediciones en castellano se public&oacute;, siguiendo esa vieja costumbre por fortuna extinta de traducir los nombres propios, como <em>El asesinato de Rogelio Ackroyd</em>, adem&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os de la desaparici&oacute;n (la de verdad, es decir, la <em>definitiva</em>) de su autora, revisamos algunas de sus claves que se echan de menos en la ficci&oacute;n popular de hoy. Escritores, tomen nota, porque si algo no ha dejado de tener nunca la gran maestra del crimen son lectores, esa especie en peligro de extinci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. La importancia del punto de vista</strong>. S&iacute;, incluso en un g&eacute;nero en el que el argumento (y, para ser exactos, la identidad del culpable) es fundamental, no se puede descuidar la forma, la perspectiva desde la que se van a narrar los hechos. Seg&uacute;n sea un narrador en tercera persona omnisciente o uno en primera persona (investigador, v&iacute;ctima, testigo o personaje no confiable), se a&ntilde;aden variables que aumentan la intriga y le sacan jugo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Sin mancharse las manos.</strong> Hoy abundan m&aacute;s la novela negra y el thriller psicol&oacute;gico que la tradicional novela polic&iacute;aca o de detectives, que se recrea m&aacute;s de lo necesario en escenas de violencia y descripciones escabrosas, bajo el pretexto de mostrar la cara m&aacute;s turbia de la sociedad. Sin embargo, Agatha Christie &ndash;y la escuela inglesa en general&ndash; es un ejemplo de que se pueden crear misterios apasionantes solo con el juego intelectual.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. El arte (&iquest;olvidado?) del </strong><em><strong>whodunit</strong></em><strong>.</strong> El m&eacute;todo <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Whodunit" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>whodunit</em></a> (literalmente, &ldquo;&iquest;qui&eacute;n lo ha hecho?&rdquo;) describe el tipo de narraci&oacute;n que se construye en torno a averiguar la identidad del culpable, por lo general ligada al concepto de &ldquo;crimen de la habitaci&oacute;n cerrada&rdquo;, por cuanto los sospechosos se encuentran encerrados en el mismo espacio. Esta estructura ha perdido fuelle en la narrativa contempor&aacute;nea frente a la novela negra m&aacute;s expansiva; pero no es imprescindible aumentar el espacio ni el tiempo para narrar un buen misterio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Sentido del humor.</strong> &iquest;Qui&eacute;n dijo que la literatura criminal tiene que ser seria? Puede que en sus variantes m&aacute;s oscuras cueste m&aacute;s introducir una broma, de acuerdo, pero si algo bueno tiene la localizaci&oacute;n el caso en la (fina) aristocracia brit&aacute;nica es un ambiente de ligereza que se presta al humor, con frecuencia en boca de los siempre agudos Poirot y Miss Marple. Este g&eacute;nero busca la evasi&oacute;n; que sea, pues, una evasi&oacute;n para sonre&iacute;r.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. Giros sorprendentes (y no solo al final).</strong> Es importante guardar un as en la manga para sorprender al lector al revelar la identidad del culpable en el desenlace, pero no lo es menos hacer dudar a lo largo del relato: es b&aacute;sico que los sospechosos tengan todos un buen motivo para matar, adem&aacute;s de una personalidad que permita explorar qu&eacute; tipo de reacci&oacute;n tiene cada uno ante el suceso y al saberse investigado. Hacer dudar al lector, a veces de una p&aacute;gina a otra, es una de las claves de su &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. El cambio en la continuidad.</strong> Agatha Christie fue, para alegr&iacute;a de sus lectores, una escritora muy prol&iacute;fica (public&oacute; m&aacute;s de sesenta novelas, adem&aacute;s de numerosos relatos, obras de teatro, poes&iacute;a y su monumental <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-autobiografia/299294" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autobiograf&iacute;a</a>). Sin embargo, escribir mucho suele llevar aparejada, y m&aacute;s en el g&eacute;nero, la repetici&oacute;n de ciertas f&oacute;rmulas. La autora demuestra que se puede sobrellevar introduciendo peque&ntilde;os cambios cosm&eacute;ticos que le dan otro aire, como los t&iacute;tulos que, fruto de sus viajes y su pasi&oacute;n por la arqueolog&iacute;a, sit&uacute;a en Egipto o Mesopotamia, e incluso en un marco hist&oacute;rico, como <em>La venganza de Nofret</em> (1944).
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. Lo bueno, si breve&hellip;</strong> En la industria editorial, cuando se trata de publicar ficci&oacute;n del tipo m&aacute;s comercial, parece prevalecer la m&aacute;xima del engorde: cuanto m&aacute;s largo, m&aacute;s dinero se puede cobrar por un libro, aunque se tenga que &ldquo;engordarlo&rdquo; con tipograf&iacute;a grande, muchos blancos, papel grueso&hellip; y cero trabajo de edici&oacute;n del manuscrito. A&uacute;n existe, adem&aacute;s, cierto prestigio en torno a la obra extensa, como si fuera <em>mejor</em>, o <em>m&aacute;s profunda</em>, <em>m&aacute;s interesante</em>, por el mero hecho de alargarse m&aacute;s. No obstante, el &eacute;xito de Agatha Christie demuestra que el lector agradece la novela que puede leer en dos o tres sentadas. Quiz&aacute; convendr&iacute;a retomar el concepto del formato de consumo: no huir de la concisi&oacute;n y apostar por editar en ediciones asequibles; mejor eso que condenar las de tapa dura y brilli-brilli a venderse a precio de saldo dos a&ntilde;os despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. La persistencia es la clave del triunfo. </strong>Aunque ahora no lo parezca, los comienzos de Agatha Christie no fueron f&aacute;ciles: no debut&oacute; hasta los treinta a&ntilde;os, despu&eacute;s de bregar mucho con la p&aacute;gina en blanco. Como en todo, la pr&aacute;ctica hace al maestro, y ella tuvo que trabajar duro, primero aprendiendo de los grandes (Gaston Leroux, Arthur Conan Doyle, C. K. Chesterton, entre otros) y luego con un trabajo de planificaci&oacute;n minuciosa antes de sentarse a escribir. Y no una sola vez, sino tantas como ficciones escribi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. El lector es un ser inteligente</strong>, y se le debe tratar como tal. Nada de meter paja que le haga perder el tiempo, nada de concesiones en forma de frases baratas o subrayados, nada de trampas narrativas para prolongar la acci&oacute;n, nada de escenas tr&aacute;gicas sin venir a cuento para darle dramatismo. El lector ha venido a divertirse: hay que hacerle disfrutar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. Literatura popular sin complejos.</strong> A diferencia de lo que ocurre con el cine, donde es habitual que se dediquen amplios an&aacute;lisis a los estrenos m&aacute;s comerciales, los medios apenas se ocupan de la narrativa de consumo; o, si acaso, lo hacen con condescendencia (las cr&iacute;ticas a las novelas ganadoras del Premio Planeta). En aras de buscar la evasi&oacute;n y carecer de mimbres literarios, adem&aacute;s, se les &ldquo;perdona&rdquo; todo, porque han conseguido &ldquo;atrapar al lector&rdquo; y eso parece ser lo &uacute;nico que importa. Agatha Christie, en cambio, demuestra que puede existir una literatura popular de calidad, bien hecha, que tambi&eacute;n interesa al lector que se fija en cuestiones como el modo en el que est&aacute; escrita la novela. No permitamos que baje (m&aacute;s) el list&oacute;n: escribir una (buena) novela comercial no es f&aacute;cil; hay que tom&aacute;rsela en serio, por parte de los lectores y por parte de los cr&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Bonus track: </strong></em><strong>Agatha Christie no estuvo sola.</strong> Ella es el mayor exponente de la escuela inglesa, pero hubo m&aacute;s novelistas que sobresalieron en la ficci&oacute;n polic&iacute;aca y, por suerte, cada vez se apuesta m&aacute;s por ellas: Dorothy L. Sayers, Ngaio Marsh, Christianna Brand, Josephine Tey, Margery Allingham, Elizabeth Daly, Anna Katharine Green y Annie Hayne son algunas de ellas. Y, sin necesidad de irse lejos, <em>La gota de sangre</em> (1911), de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/emilia-pardo-bazan-escritora-acabo-inevitable-pesar-obstaculos-patriarcado_1_8040143.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Emilia Pardo Baz&aacute;n</a>, considerada la primera novela de detectives espa&ntilde;ola escrita por una mujer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/cincuenta-anos-agatha-christie-diez-cosas-escritores-industria-editorial-deberian-aprender_1_13421724.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2026 21:18:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cincuenta años sin Agatha Christie: diez cosas que los escritores (y la industria editorial) deberían aprender de ella]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Novela negra,Novela]]></media:keywords>
    </item>
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