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Asuntos ajenos

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El macho se ha esforzado desde siempre en trasladar al debate político canario la bronca en Madrid de psocialistas y populares. Ha tratado de inocular aquí los posicionamientos de la cúpula pepera como si la disputa por el poder allá formara parte de las urgencias políticas de aquí. Con su última intervención ha sacado a relucir saben, lo ocurrido con los Gal y otras vergüenzas de la época felipista, que no fueron pocas pero que han sido castigadas por la Justicia, aunque, por lo visto, siguen siendo útiles a la personalidad política de Soria, enferma de odio y resentimiento. Su aportación al encono y a la crispación de las relaciones políticas isleñas es bien conocida; al margen de que haya a quienes les parece bien que así sea y otros que no lo ven tan bueno. El elemento nuevo de este último episodio es que los psocialistas entraron al trapo. La decisión del PSC de querellarse contra Soria ayuda a introducir cuestiones alejadas de nuestro entorno político cotidiano inmediato. Como en tantas otras ocasiones, las cancaburradas de Soria se acompasan a las vueltas de tuerca que en el Congreso da el PP a su labor de oposición. Los psocialistas canarios, como digo, entraron al trapo al anunciar querella en nombre del PSOE federal. ¿Por qué no la asume directamente Ferraz, que es a quien le incumben directamente las injurias? Mucho me temo que ha optado por alejar la pelota de su campo y que la jueguen los psocialistas de aquí, que se han prestado sumisos al juego, y no abrirse nuevos frentes en el escenario nacional. Total que, sin comerlo ni beberlo, gracias a Soria y a los psocialistas canarios, se nos vienen arriba las secuelas de algo que está ya a casi tres legislaturas de distancia y que los tribunales zanjaron en su momento.

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