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Estatuto y reforma electoral, la revolución pendiente

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El presidente Zapatero impulsó un cambio modernizador y descentralizador, que ha derivado en una nueva distribución de competencias en el Estado Autonómico.

Se hizo porque era necesario para la ciudadanía colocar en hora sus administraciones. Es posible que muchos ciudadanos no estuvieran en esa cuenta; tampoco se levantan pensando en las directivas europeas, pero es obligación de un gobernante adaptar las normas a los tiempos.

Siempre se podrá decir, como hizo el PP, que la Reforma no era el interés de la ciudadanía; tampoco los viajes al espacio, han dicho otros, mientras exista hambre en el mundo. Pero cuántos adelantos y beneficios posteriores.

Si hay lugar en España con derecho y necesidad de un Estatuto primero y su Reforma después, ese es Canarias. No teniendo lengua propia, tenemos una situación geográfica singular; no hay más que mirar el mapa en varias direcciones o recordar nuestras tradiciones fiscales y ser sensatos; porque somos singularmente diferentes.

Ahora bien, la Reforma del Estatuto de Autonomía, su ampliación competencial, conlleva una Reforma Electoral que resuelva los problemas históricos de nuestro sistema de representación.

El PP ha tenido en Canarias una posición pendular, tanto en lo referente al Estatuto como la reforma electoral. Su posición depende de si está en el Gobierno o en la oposición; un ejemplo de coherencia y solidez política, que sólo puede dar resultado donde estas cosas se perdonan?.. a ellos.

CC ha desarrollado una posición mas proclive a la Reforma, después de una larga ausencia reivindicativa ante el Gobierno Aznar, contrario a la misma. El nacionalismo Madrileño de CC, es incapaz de mover nada sin mirar primero la cara del Gobierno de turno en España.

Sólo cuando el PP ha vuelto al maridaje plácido y tradicional con la pata tinerfeña de CC-ATI, se ha vuelto a colocar sobre la mesa, la Reforma.

El primer acto, un disparate. Retirar el Estatuto ya admitido por las Cortes, para sustituirlo por una nueva propuesta; eso si, justo en año electoral para fijar el centro del debate donde a ellos les interesa.

Una autentica lección de patriotismo: retirarlo para contentar al PP. Situarlo en fechas preelectorales para tratar de beneficiar a CC; ¿y de los intereses generales de Canarias?: NADA.

Siempre he defendido en el Parlamento en tantos debates donde he tenido el honor de defender la posición del PSC-PSOE, que quiero para nuestro Estatuto, todo lo que sea posible desarrollar en Canarias. Porque teniendo tanto contra este gobierno, nada puedo tener contra de mi tierra; no confundo al gobierno con los ciudadanos que lo padecen.

Pero un Estatuto Reformado, que desarrolla y amplia competencias para el Ejecutivo, debe llevar -en paralelo-, un aumento de los mecanismos de control democráticos, una reforma electoral que dé pluralidad al Parlamento Canario.

El actual sistema electoral no está pensado, como dice PP-CC, para evitar la atomización del Parlamento canario; en todo caso, más democrática que el actual sistema. Su perversa intención inicial fue crear una pieza fija del sistema CC-ATI y otras dos: PP y PSC, alternantes en el gobierno.

La evolución real ha sido la construcción de un bloque de poder político, social y económico en torno a PP-CC, independientemente del Gobierno electo en España y con la exclusión permanente del PSC-PSOE. En otra ocasión, quizás me detenga en analizar las características de este bloque y los instrumentos adecuados frente al mismo.

El actual sistema ha devenido en un régimen político, al cual no le niego su extracción parlamentaria, tanto como sus políticas caribeñas. La expulsión de miles de votantes debido a unas barreras electorales, antidemocráticas y tramposas, no puede tener otra calificación.

Hablamos de un cambio; hablamos de una autentica revolución democrática y de algo esencial: respeto al voto ciudadano, rebajando las barreras electorales. Ese ha sido el núcleo del pensamiento electoral reformista del PSC-PSOE.

La llamada triple paridad, no ha servido nunca para nada; y menos para que los territorios insulares gobernados por la derecha se revuelvan contra su propio Gobierno. El tiempo ha demostrado que los territorios no están sobre las personas organizadas y sus ideas.

La llamada lista autonómica siempre me ha merecido el acatamiento y la defensa que marca un Congreso, pero los tiempos políticos son otros. En cambio, el debate poblacional y su influencia en la distribución de escaños, es una asignatura pendiente y democráticamente urgente en su resolución. La reforma electoral no beneficia al PSC-PSOE matemáticamente, pero si es buena para Canarias, lo será para nosotros.

La pretensión de no realizar una reforma electoral por parte del Gobierno Canario, marcó nuestro abandono de la Comisión del Estatuto la legislatura pasada, como signo inequívoco de nuestro compromiso democrático. Más competencias sin mas democracia, claramente NO.

Nada ha cambiado en nuestro pensamiento. Esta es una causa democrática. Sus beneficiarios mayoritariamente no nos votan, pero tienen derechos y nosotros seremos su voz. Los compromisos democráticos no sólo se miden en votos, sino en principios y este, es uno irrenunciable.

(*) Juan Carlos Alemán Santana es diputado socialista del Parlamento de Canarias y ex secretario general del PSC-PSOE.

Juan Carlos Alemán *

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