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Verdes, 'coloraos' y ecologistas por Heriberto Dávila

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A principios de los años 90, esto es, veinte años después de los primeros grupos ecologistas, comienzan a aparecer en Canarias partidos que reivindican para sí la representación de la ideología ecologista, junto a otras ideas, claro está. Son los partidos políticos que se comienzan a autodenominar como verdes. Es evidente que la etiqueta ecologista no puede ni debe ser patrimonio de nadie, al igual que sería impensable que alguien se quisiera otorgar para sí la etiqueta de socialista o liberal, al margen de que es también evidente que estos partidos verdes beben y viven de la rica y prolongada historia del movimiento ecologista canario. Sólo unos pocos ecologistas activos, sobre todo en Tenerife, comienzan a integrarse en esas fuerzas políticas, ya que generalmente, la gran mayoría, o tenían sus simpatías en otras opciones o consideraban más importante y prioritario seguir trabajando desde lo social y no desde una opción electoral. Para la Federación Ben Magec-Ecologistas en Acción es fundamental la movilización social y la participación ciudadana en defensa del territorio y el medio. Consideramos que en ocasiones se ha demostrado, tanto en Canarias, como en el resto del mundo, que se consiguen más objetivos desde ese ámbito que desde la actividad político-institucional. De hecho a veces, la participación directa en la política, y con ello de poder influir en los poderes públicos (en parte real y en parte ilusoria) genera un mecanismo desactivador de los conflictos eco-sociales. De esta forma muchos de ellos se desplazan desde aquellos terrenos en los que se manifiesta con más vigor y más directamente (manifestaciones, denuncias, protestas) hasta el ámbito institucional, donde pierden energía y toman una forma más moderada (e institucionalizada). Además, hay que tener en cuenta que las organizaciones sociales como la nuestra no se ven sometidas a la acción de una fuerza arrolladora que si impera normalmente sobre los partidos. Estos buscan votos allí donde los hay (sin circunscribirse a las personas identificadas con sus ideales únicamente). Esta búsqueda supone un alejamiento de esos ideales cuando cobran peso franjas electorales o posibilidades de gobierno alejadas de la ideología original. En cambio los movimientos sociales, y el ecologista en particular, no tenemos sobre nosotros el peso de lo políticamente correcto o del electoralismo. En este sentido, quiero hacer una pregunta a los lectores, ¿creen ustedes que se hubiese salvado Veneguera o se hubiese retrasado el puerto de Granadilla si en vez de miles de ciudadanos movilizados en la calle hubiese habido dos o tres diputados verdes o coloraos en el Parlamento de Canarias con un par de miles de votos detrás? Creo que la respuesta es evidente, y es por eso por lo que desde hace mucho tiempo muchos de los ecologistas activos consideramos prioritaria la lucha social, y desde lo más profundo de la ciudadanía, que por desgracia cada vez está más alejada de la política. En los últimos días estamos recibiendo un aluvión de comentarios y llamadas de teléfono de ciudadanos preocupados con los resultados electorales, con los movimientos pos-electorales, y más concretamente con el pacto entre una opción política verde y el Partido Popular en Santa Brígida (Gran Canaria). Desde esta tribuna quiero aclarar una vez más que nada de eso tiene que ver con nuestra Federación, ya que nuestro ámbito no es el de la política institucional, ni el del poder, de hecho en nuestros propios estatutos se considera incompatible estar en puestos de responsabilidad de nuestra Federación y a la misma vez ser un cargo político (público u orgánico). Para Ben Magec-Ecologistas en Acción la tarea de la democracia está en la sociedad, en la ciudadanía crítica y activa que se organiza en el ámbito social y se dirige desde ahí a un ámbito de la política que tiende a desentenderse de la ciudadanía durante cuatro años, hasta las próximas elecciones. Ningún partido, sea verde o colorao, representa al plural movimiento ecologista que hoy existe, y que se ha convertido en uno de los mayores referentes democráticos de nuestra sociedad. Es por ello, que quiero hacer un llamamiento a la ciudadanía crítica y disconforme con lo que pasa en Canarias, no sólo para que voten cada cuatro años (cosa seguramente saludable), sino para que participen y colaboren con colectivos ciudadanos y ecologistas como las nuestros. Porque una sociedad articulada nos ofrece una mayor posibilidad de incidir en la política y es mayor garantía de salud democrática, algo de lo que, desgraciadamente, como estamos viendo, adolece nuestra sociedad canaria. * Historiador y Responsable de Organización de Ben Magec-Ecologistas en Acción de Canarias

Heriberto Dávila*

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