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Los museos que nos merecemos por Juan Carlos Domínguez

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Por ejemplo, no existe un Museo de Artes Plásticas donde nuestros escolares puedan estudiar la obra de Millares, Oramas, Plácido Fleitas, Felo Monzón, Manrique, Mainou, Massieu, Hidalgo, Gallardo, Dámaso, y demás artistas nacidos en el terruño. En cualquier ciudad europea, esta ausencia causaría asombro (y sonrojo). El CAAM, ni siquiera el mejor CAAM, ese que todos esperamos que algún día regrese, o acabe de nacer de una vez, compensa la ausencia de obra permanente ¿Cómo disfrutar del arte canario del S. XXI si no se conoce el del XX?

Hay otros museos, nos merecemos otro tipo de museos. ¿Para cuándo un Museo de Historia Insular? Un espacio donde se exponga, aprovechando la impactante capacidad de las nuevas tecnologías, el desarrollo de la sociedad canaria, el recorrido por su economía, las formas políticas de dominación y emancipación, la transformación de su territorio, de sus bosques, sus campos y sus urbes. Y qué decir de los acontecimientos históricos por las que ha atravesado la isla: la fundación y evolución de sus ciudades, sus ataques piráticos o corsarios, sus autos de fe, sus epidemias, sus manifestaciones culturales, sus motines y tumultos, sus huelgas y mítines, junto a un largo etcétera.

¿Es mucho pedir un Museo de Antropología o de Etnografía?, pues nada se muestra en Gran Canaria respecto a los viejos oficios, la carpintería de ribera, las salinas, la alimentación, las recetas, el uso y abuso del agua, el vestido, las fiestas, los muebles, las zafras, los entierros... Sería un pequeño paso para la FEDAC, pero un gran paso para la isla.

En cuanto a la Arqueología, la apertura de la Cueva Pintada, y su corto pero ya intenso recorrido, ha dejado al descubierto, por contraste, la inoperancia del Museo Canario, tan noble como vetusta institución, varada en una playa privada (pero financiada con fondos públicos), adonde no alcanzan las mareas de la investigación contemporánea. Hace años que el Museo Canario no está a la altura. Y no es por compararnos con la otra orilla, pero quien no esté totalmente ciego podrá apreciar a qué distancia nos hemos quedado atrás y lo que nos costará acortarla. Ya es hora de dejarnos de zarandajas y acometer la reconversión del Museo Canario, timoneando el tránsito desde lo que es, la mejor colección de piezas canarias y una hemeroteca muy completa, a lo que debe y puede ser, un centro de investigación moderno, donde se dirijan doctorados, se investigue sobre nuestro pasado, mediante convenios con todas las universidades y museos del mundo, donde se debata y se publique. No es plan seguir paliando su esclerosis múltiple financiando ampliaciones con cargo a los presupuestos públicos, sino de enterrar el pasado con los debidos honores y reinventar el Museo Insular de Arqueología de Gran Canaria.

No, no tiene motivos la Consejería de Cultura del Cabildo grancanario para sentirse orgullosa de la situación. Ni los canarios amantes de los museos y de la historia estamos en disposición de felicitar a la institución insular, que en esta materia dedica menos de la mitad de recursos que su homónimo de Tenerife (4.637.490 frente a 9.988.000 euros), por no entrar a comparar la inversión que le han dedicado a los Museos, uno y otro Cabildo, en los últimos 15 años.

Sin embargo, el horizonte es esperanzador (siempre lo es, ya que en caso contrario no sería horizonte). Justo ahora, la situación resulta óptima para rediseñar la política insular de museos, porque está terminándose la restauración de muchos edificios apropiados para estos usos. Existen los contenedores (el Castillo de La Luz, el de Mata, el de San Francisco, las Casas Consistoriales, el Hospital San Martín?), y existe el propósito de reevaluar la oferta cultural y turística de la ciudad. Es el momento de introducir la voluntad y el esfuerzo. Como la historia reciente demuestra, algunas reconversiones son impostergables. Nunca estaremos en mejores condiciones para abordarla y dotar así a nuestra isla de la constelación museística moderna que se merece. Ahora sólo falta que el Cabildo de Gran Canaria se plantee la tarea de planificar el futuro. Podemos tener la certeza de que toda la isla le apoyaría en este laudable empeño.

*Firman este artículo Juan Carlos Domínguez, Agustín Millares, Jovanka Vaccari, Alfonso Crujera, Julio Cuenca.

Juan Carlos Domínguez*

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