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Un perrito para Malia Obama

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La asociación que dirige Claudia Gálvez ha mandado una carta a la embajada de Estados Unidos en Perú ofreciéndole el perrito Orejas como regalo para Malia, la hija mayor de Obama que quiere tener una mascota pero es alérgica. Los de la asociación de Perros sin pelo de Perú han decidido volver a bautizar al perro, ya no se llama Orejas, desde esta semana se llama Machu Picchu, porque este nombre es más representativo de Perú que el de Orejas, que es demasiado universal aunque se acerca más a la imagen del perrito.

Es una pena que a la cena de esta noche de los presidentes del G-20 + España y Holanda no acuda el perrito Machu Picchu. Los presidentes de los gobiernos de las potencias económicas mundiales y los dirigentes de los llamados países emergentes se reúnen mañana en Washington para refundar el capitalismo. Esta noche tendrán una cena en la Casa Blanca que supongo que para adaptarse a los tiempos que corren será a base de huevos y papas fritas. Estos señores que cenarán esta noche quieren salvar al capitalismo, porque es un sistema que había funcionado perfectamente hasta ahora. El capitalismo no estaba en crisis por los 800 millones de personas que pasan hambre, ni por los 1100 millones que sobreviven con menos de un dólar al día, ni por los 10 millones de niños que mueren por enfermedades curables, ni por los 1200 millones de personas que no tienen acceso a agua potable. No, estos señores que se reúnen este fin de semana en Washington tienen cara de preocupación porque han cerrado algunos bancos y se están yendo al carajo algunas fábricas de automóviles. Nos lo han dicho miles de veces desde que empezó la cosa: el dinero es la sangre de este sistema, el sistema puede vivir con millones de hambrientos pero no con 10 grandes bancos cerrados.

Por eso creo que esta noche debería de acudir a la cena el perrito Machu Picchu, porque podría representar al trabajador sin empleo, al inmigrante desterrado, al niñito muerto por una enfermedad curable, a los masacrados en guerras como las del Congo o la de Irak. Cuando veo la imagen de Macchu Picchu que no tiene pelos para abrigarse, tiene orejas para escuchar pero no puede hablar y a pesar de eso mueve la colita para expresar su sonrisa, pienso en todas las víctimas de este capitalismo que quieren refundar, que no tienen ni sindicatos ni presidentes de gobierno que los defiendan y que no van a estar representados en la cena de esta noche en la Casa Blanca por una cuestión coyuntural, simplemente porque Obama no puede entrar en la Casa Blanca con el perrito antes del próximo 20 de enero.

Juan García Luján

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