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Que les quiten lo bailado

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La moratoria previó la excepción de interés general que dio a los políticos poder de discernir, de decidir quiénes pueden hacer negocio y quienes no, con lo que incrementó la producción autóctona de embutidos y promocionó puntualmente la pesca de salmón noruego. Así se llegó a la aprobación por el Parlamento de las 5.500 nuevas camas excepcionales. Se había decidido dejar el asunto para la próxima legislatura, pero, ejercidas las oportunas presiones, a las pocas horas se modificó la agenda para aprobarlas en el tiempo añadido de la última sesión parlamentaria. Pueden ustedes sospechar lo que quieran. Elijan. Yo creo que, tal y como está hoy el mercado, no van a construirse de inmediato y que el negocio es otro. Por alguna razón, recuerdo aquella ley de Comercio que decía defender del acoso de las trasnacionales a las empresas canarias; las que utilizaron sus restricciones legales a las foráneas para revalorizar activos y nada más publicarse la ley, ya estaban vendiendo a los acosadores por un precio superior; excepcional, pudiera decirse. Por cierto: Paulino Rivero ha retomado la cantinela de la defensa de la empresa canaria no sé con que intenciones; la electoral aparte. Volviendo al tema central, Adán Martín asegura que la aprobación de las camas es legal. Vale. Podría replicarle que no menos legal es cortarle las manos a los ladrones allí donde la ley lo permite. Pero no es preciso porque ya se encargó su consejero Domingo Berriel de mostrar cómo se usan las leyes al asegurar que sacará adelante el proyecto de Tindaya dejando en suspenso la normativa legal que lo obstaculice. Es listo, el jodido. Las 5.500 camas van en el mismo paquete parlamentario que el desenlace del caso Amorós y las conclusiones de la comisión investigadora de la trama eólica, que apuntan incluso a este periódico donde curiosamente fue denunciada antes de que el juez Parramón se pusiera. Es el mismo Parlamento que en su día ignoró las 50.000 firmas de la acción popular de Granadilla. No sale la cámara bien parada; aunque queda libre de sospechas pues éstas no caben cuando actúan tan a la vista y sin disimular los intereses reales en presencia. Lo vino a decir Mauricio: alarmados por López Aguilar, CC y PP arrimaron diferencias para hacerle frente y salvar el quiosco. Pero, por si acaso, echaron delante las 5.500 camas y que les quiten lo bailado.

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