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El sistema electoral en sentido estricto

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Desde hace tiempo, lo tengo que confesar, me irritan bastante las ideas peregrinas que lanzan unos y otros para deshacer el entuerto. Hemos oído de todo y en algunos casos hasta para no creerlo. Sin embargo, el sociólogo y profesor Miguel Guerra publicó recientemente un interesante análisis acerca de la desproporción existente entre la población y la representación política. En dicho artículo ofrece los datos correspondientes a un sistema estrictamente proporcional para la asignación del número de diputados en el parlamento canario. Al final realiza una clara y lógica propuesta de aumentar el número de diputados a 75. Sin embargo, al hablar de la aplicación de un sistema estrictamente proporcional concluye diciendo que "seguirla en sentido estricto, agudizaría el conflicto y su salida. Canarias es una Comunidad territorialmente fragmentada y sus habitantes viven en islas muy diferenciadas y por tanto, no sería democrático tratar con un único criterio, el poblacional, la compleja singularidad que la insularidad entraña".

Sin embargo, la democracia en sentido estricto es una persona, un voto y de igual valor. Cualquier otra solución puede ser puesta en tela de juicio. El problema ahora reside en el criterio geográfico. Aquí ocurre como en las matemáticas y es que no se pueden sumar peras con manzanas. Una cosa es elegir a personas que te representen en relación a una forma de pensar, una causa, una ideología,? y otra la defensa de la población que vive en un territorio. No tienen nada que ver y el que lo intenta fracasa de igual forma que quien hace la misma tontería a la hora de sumar o restar.

Cualquier democracia que se precie tiene un parlamento donde los representantes son elegidos por distritos electorales de igual número de habitantes (con alguna concesión), que responde a las formas de pensar de sus votantes. Punto. Ahora viene el problema geográfico. Cualquier democracia que se precie tiene una segunda cámara, normalmente constituida por dos o tres representantes de cada unidad geográfica, en nuestro caso serían dos o tres por cada isla. El propósito de esta cámara no es otro que evitar que se legisle en perjuicio de unas u otras unidades geográficas (normalmente sobre las que menor población tienen), y por eso se requieren mayorías de dos tercios para aprobar las leyes. Punto.

Ahora saldrá el discurso facilón de siempre. Una segunda cámara, con lo que eso nos cuesta a los contribuyentes y bla, bla, bla,? Quién dice esto no tiene idea de las cifras en las que se mueve una región como Canarias y desde luego es más barato que instituciones que para nada sirven (p.e., televisión canaria, diputado del común,?). En cualquier caso, está cámara nos costaría menos que el desaguisado que ha promovido que el 15% de la población se constituya en mayoría, el neocaciquismo que se ha creado y la pobreza que ha generado. La actual ley no impide tener una segunda cámara, y designar a dos o tres personas por isla lo podemos hacer a la hora de las elecciones a cabildos. Si no se hace es porque no se quiere.

*Catedrático de Zoología

Santiago Hernández León*

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