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Victoria Casas acaba ganándole

EL NIÑO FUE POR LANA Y REGRESÓ TRASQUILADO

El pleito que ha dejado en ridículo al Niño Bravo comenzó cuando unos ciudadanos anónimos publicaron en el blog de Victoria Casas unos comentarios y epítetos bastante subiditos de tono contra el alcalde y los dem

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Lucas Bravo de Laguna.

Lucas Bravo de Laguna.

El pleito que ha dejado en ridículo al Niño Bravo comenzó cuando unos ciudadanos anónimos publicaron en el blog de Victoria Casas unos comentarios y epítetos bastante subiditos de tono contra el alcalde y los demás concejales que, ofendidos en grado máximo, interpusieron una demanda haciendo que el Ayuntamiento corriera con los gastos de abogado y procurador. La demanda fue ganada en primera instancia por los demandantes y supuso una condena de 9.000 euros a Victoria Casas por intromisión en el honor, pero en segunda instancia la justicia dijo que nones, que prevalecía la libertad de expresión y que cada palo aguante su vela. Fue a partir de esa última resolución cuando la ex concejala de CC inició acciones contencioso-administrativas para que el alcalde y sus mariachis devolvieran al Ayuntamiento el dinero que éste pagó en concepto de defensa y representación jurídicas. Unas cantidades que muy probablemente hayan podido sobrepasar con creces los 3.000 euros contando las dos instancias a las que tuvieron que acudir. Y la justicia dio la razón a la concejala, convirtiendo al cazador en cazado, al explorador australiano en oveja trasquilada. La duda que nos asalta de modo inquietante es si se le puede exigir ahora al Niño Bravo que pague también de su bolsillo los gastos ocasionados por la defensa que el Ayuntamiento ha tenido que hacer de este recurso contencioso-administrativo, cuyo último recurso ante la Sala ni siquiera se analizó en su fondo porque por las cantidades exigidas ni siquiera tenía consideración de admisible. Así se va escribiendo la trayectoria política de esta alma de cántaro que sigue creyendo a día de hoy que todo lo puede pagar el sufrido contribuyente, incluyendo sus caprichos baloncestísticos de los que hablaremos en otra entrega.

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