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Cualquier noche puede salir el sol

Les dijeron que a las cinco de la madrugada tenían que estar en la playa del Túnel, para luego ir nadando a Los Cancajos.

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Acabado el Brunch sacaron el piano fuera. Las Gemelas tocaron a cuatro manos música francesa de época, coreada por todas Las Gabachas. Cuando estas se cansaron, Fellini empezó a tocar piezas musicales de sus películas, las compuestas por Nino Rota. Y finalmente Billy Wilder hizo otro tanto con las suyas.

Los Generales Gabachos deportados por De Gaulle, que se alojaban en el Hotel Mayantigo, supieron, a media mañana, que Las Gabachas habían llegado con el Plus Ultra, para iniciarse en la Sexualidad Sagrada y que tenían un Brunch en Casa Katia, decidieron acercarse. Llegaron cuando Las Gemelas empezaron a tocar el piano.

Detrás de ellos, lo hicieron Chasquido, que era el nombre de un lugareño, cocinero, repostero y pescador, con el que Santa Cruz de La Palma había bautizado a un actor por su asombrosos parecido físico con él al que mataban en todas las películas. Miguel Fumanchú, un ingenuo y bonachón barrendero que tenía un parecido asombroso con este personaje. Manolo Cantinflas, El Charro Negro, Tarzán, Colombo, Troy Donahuer, Ironside, Película, Anita Ekberg, La Guagua de las nueve, Barba Azul. Todos aquellos palmeros que el cine, el invento de los hermanos Lumiere, había dejado una huella marcada en sus nombres, o sus nombres habían dejado mella en los actores.

Los Generales se sentían como en su casa. Acompañaban cantando a Las Gemelas en todas las canciones que tocaban. En un momento determinado, uno de ellos llamó por teléfono  al Mayantigo para que le diesen el acordeón suyo a Niño Bueno, para que se lo acercase en el taxi y acompañar a Las Gemelas tocando canciones de Edith Piaf.

Se acabó por segunda vez el Cava Integral Brut Nature de Llopart. Miguel se tuvo que volver a acercar  a Las Cosas Buenas. No erró en su pensamiento al haber dejado otra vez las neveras llenas, por lo que pudiera ocurrir.

Integral es un cava hecho con las siguientes variedades de uvas, Parellada, Chardonnay y Xarel-lo, que han realizado la primera fermentación a una temperatura de 15ºC, y conjuntamente con el singular coupage, dan lugar a la máxima acentuación de las peculiaridades afrutadas de las variedades de uva. Color amarillo pajizo, con pálidos brillos verdosos. Burbuja fina y constante. Gran riqueza de aromas primarios, afrutados (manzana, melocotón, piña) y  muy conjuntados. En la boca es ligero y suave, con una gran viveza y frescor. Es un cava especialmente idóneo para tomar solo, como aperitivo y para acompañar platos ligeros.

Ninnette, Lissette y  El Chivato Tántrico pasaron al salón interior de Casa Katia, con Las Meretrices, para comentarles algunos detalles de la pre iniciación. Les dijeron que a las cinco de la madrugada tenían que estar en la playa del Túnel, para luego ir nadando a Los Cancajos.

Fellini le comentó a Billy Wilder, Shirley Maclaine y Jack Lemmon que Constantine estaba planteándose dejar su carrera de detective paranormal para dedicarse al cine, y que Maguisa y Mikell Norel, una vez regresase a Roma, irían a dar con él para hacer unas pruebas en los estudios. Billy, Shirley y Jack, comentaron que se les notaba muy bien dotados para el celuloide, y que a La Mistola y La Hermana de La Rubia Estanquera, también.

En un momento en el que paró la música, Constantine fue a hablar con Los Generales. Les dijo que estaba al tanto de sus planes de fuga, pero que no se preocupasen, porque él no entraba nunca en política y que tampoco  podía alterar la historia. Tomó del brazo al que se escaparía con la señorita que Constantine amaba en secreto, calladamente, y le dijo que también sabía que en los planes de  él estaba llevarse a una de las señoritas más guapas de Santa Cruz de La Palma. Constantine lo dijo apenado, y casi se le salen las lágrimas, pero las pudo contener trayendo a su mente los días de amor y gloria que le esperaban cuando se dedicase al cine. Pensó, al mismo tiempo, que tenía que mirar aquella frustración amorosa como una lección que le iba a ayudar en toda su vida posterior. El Gabacho, por su parte, creyó adivinar en las palabras de Constantine que pudiese estar enamorado de su prometida, y se lo preguntó. Constantine le respondió que sí, pero que eso ya no importaba. Le dio un abrazo y le dijo que la tratase bien, al mismo tiempo que sus dones le advertían de que eso no iba a estar  claro. El Gabacho le devolvió el abrazo.

A la fiesta se siguieron incorporando todas las personas a las que he ido mencionando en estos cuadernos, todas sin excepción, porque todas tienen que ver con ese arte que nació a finales del XIX, como una atracción de feria, barraca o circo, y que acabó convirtiéndose durante el XX en sumo arte. Fueron llegando todas. Corrijo, pues hubo una excepción. Como canta Jaime Sisa en Cualquier noche puede salir el sol: todas, si, pero faltabas tú. Tú, a quien no  he nombrado nunca, y de quien tanto estuve calladamente enamorado, como Constantine de su colegiala. Tú, mi Angelica Houston en Paseo por el amor y la muerte. Pero eso, hoy tampoco importa, como tampoco le importó a Constantine. Pues la vida, poco a poco, me fue dando más, como también lo hizo con él.       

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