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Los cercados del pensamiento

En esta sociedad del orden y lo educado, de las formas, los cercados nos son marcados por verdades nacidas de la mentira, exhibidas como certezas inquebrantables en toda clase de medios de comunicación.

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“No solo la frontera del territorio, más si cabe e importante, limitar con cercados el pensamiento. No dejarlo ir más allá de lo limitado, y en ello, que el ciudadano quede en ese espacio conocido y afable dispuesto por el estadista o pastor del rebaño.  No imponer, sino seducir, mostrar como único camino, como excelsa verdad”.  Esta idea ha sido dispuesta desde el principio de los tiempos.  Lo que ha permutado desde entonces es el color y los adornos en el camino, el suelo pavimentado, los artificios metálicos. 

El ciudadano siempre se ha visto envuelto en la sinrazón de verse arrollado y conducido por la imposición dictatorial, bajo asesinatos, violaciones físicas y violaciones de sus derechos y libertades, condenas de cárcel y condenas psíquicas, pero también, y esto parece menos relevante, bajo verdades y paisajes de colores que no lo son.

Exhibir y publicitar la mentira una y otra vez desde diferentes lugares, acaba por parecer una verdad elocuente, se instala como verdad en nuestras vidas siendo un penoso y vergonzoso engaño, una versión que seduce y consuela, pero que nos aleja de la autenticidad, de toda veracidad de los hechos y las formas.  Y luego, al rebatirlas e ir contra corriente, contra esa mentira instalada como verdad, parece que se ejerce la conducta y actitud de un indisciplinado, de un desobediente que viene a acarrear problemas, aunque en todo momento la pretensión ejercida sea desvelar la verdad, quitar todas las máscaras y los engaños publicitados.

En esta sociedad del orden y lo educado, de las formas, los cercados nos son marcados por verdades nacidas de la mentira, exhibidas como certezas inquebrantables en toda clase de medios de comunicación, apoyados y estructurados por compañías que son propietarias de dichos medios, y que el procurador y divulgador de dicha mentira ha planificado y estructurado para que en esa manera se dé a conocer, apoyados en una pauta que durante siglos ha sido efectiva: edificar cualquier mentira como si se tratara de una verdad, y en ello, acabar siendo para el ciudadano otra verdad más a la que adorar, otro cercado al pensamiento, no impuesto sino engañado, seducido. 

El propio ciudadano es el que construye metro a metro su propio corral.

Andrés Expósito, escritor

  www.andresexposito.es

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