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"Las crisis se crea cuando influye más la derecha"

ENTREVISTA / LUIS COBIELLA

A sus 87 años, el humanista y compositor, primer Diputado del Común y Premio Canarias de Bellas Artes e Interpretación, confiesa que la enfermedad que padece le ha ayudado a encontrar sentido a la existencia.

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Sus reflexiones son de una profundidad tal, que se puede tener la sensación de que no habita entre los mortales. Pero sí, Luis Cobiella vive en este mundo y le duele el dolor de otros. A sus 87 años, el humanista y compositor, primer Diputado del Común y Premio Canarias de Bellas Artes e Interpretación, sigue aprendiendo de Jesús de Nazaret, que "era un hombre". Su Dios está del lado de los que pasan hambre y frío y de los que sufren injusticias. Confiesa que la enfermedad que padece le ha ayudado a encontrar sentido a la existencia.

Luis Cobiella en su domicilio.

Luis Cobiella en su domicilio.

-En la presentación de su último libro, 'El Reino de Dios', el jesuita Fernando López dijo que su Dios es "un Dios que se la juega" ¿Se la juega de verdad?

-Si existe, yo creo que sí, que se la juega porque generalmente está tratando de que el mundo sea distinto, con toda la buena fe del mundo o con la buena fe de Dios, si existe, y todavía no tiene eco. Él es un hombre, he dicho una barbaridad para la Iglesia (que Dios es un hombre), es un hombre que no se ocupa sino de procurar que la gente que lo necesita avenga a sus necesidades.

-¿Es Dios la gran metáfora?

-Ortega y Gasset, para mí el mejor pensador y escritor, titula un trabajo importante y breve con la siguiente expresión: 'Dios, la gran metáfora'. En efecto, pienso que cuando se diga Dios es inevitablemente metafórico. La metáfora es el más importante matiz sin el cual no es posible la comunicación perfecta.

-¿Cómo entiende usted el misterio?

-El misterio es la realidad de lo que no existe, poco más o menos. Es algo para mí respetable si se usa bien y rechazable si se usa para engañar. Al misterio pertenece lo que es pero aún no puede explicarse. La ciencia, sobre todo la ciencia, apenas sería lo que es sin el misterio.

-¿Qué ha aprendido de Jesús de Nazaret?

-Hasta hace un par de años, nada. Pero desde que me empecé a fijar en Jesús de Nazaret y a creer que existió, y a creer el evangelio, es decir, a lo que él se dedicó, voy aprendiendo (no he aprendido) mi perfección, entiéndase mi acabamiento, mi completo? Pero lo estoy aprendiendo todo de Jesús de Nazaret.

-En tiempos de crisis como los actuales ¿Cuál debe ser el papel de la Iglesia?

-Si es que la Iglesia tiene que hacer un papel, que creo que sí, que podría hacerlo, tendría que ser un papel a favor de los que pasan hambre, pasan frío, están encerrados, sufren injusticias?

-¿Se considera un cristiano heterodoxo?

-Heterodoxo y creyente.

-¿Le ha encontrado sentido a la existencia?

-Sí, y cada vez más. Claro, habría que hablar de lo que es el sentido de la existencia, pero en general, le encuentro sentido. No sé si un poco influido por la enfermedad que tengo, más sentido le encuentro todavía. Es un sentido positivo, pero no de pasarlo bien, sino un sentido que da sentido. Creo que merece la pena vivir, lo creo, y cada vez más últimamente. Antes, y de joven, no me planteaba la pregunta, pero, con los años, y un poco con la enfermedad, le encuentro sentido. A veces, en las partes en que yo creo que tengo gravedad, no las he sentido nunca como fuente de gravedad o de tristeza, sino en algún momento, de vez en cuando, como si no goce, felicidad. Es un poco raro lo que te estoy diciendo.

-¿Cómo contempla el mundo desde el otoño de la vida?

-Contemplo el mundo cada vez menos religioso y más profano, en el sentido noble de estas dos palabras. Cada vez veo más en el mundo que debe existir lo que existe, y lo que existe en primer lugar físicamente, existe físicamente un hombre, después existen también físicamente palabras derivadas del hombre: 'humanamente', 'humanismo'? Pero las palabras que son inventadas por cualquier religión, cada vez me dicen menos y me da la impresión de que son inútiles, no voy a decir engañadoras porque no siempre, ni muchísimo menos, tienen la intención de engañar, pero son inútiles y me separo más de ellas.

-¿Qué ha significado la música en su trayectoria vital?

-Esa es la pregunta más difícil. La música, la música, si te digo que es todo no te digo nada. Yo nací con especial cualidad para entender la música, como poca gente la entiende (y un señor de la Calle Real puede pensar que yo soy un presumido al decir esto). Para mí la música es una cosa muy importante de la que he logrado saber, de la que paso desconsuelo de no fastidiar a los vecinos explicándoles lo que es, porque tengo unas ganas tremendas de hablar de música, de esa música que yo he encontrado, pero bueno, se quedará ahí?

-¿Qué autores lee?

-Estoy leyendo poco por los dos años casi de enfermedad, pero leo a Ortega y Gasset, como autor que me llega, y a Georges Simenon, que está considerado como un simple autor de novelas policiacas, y sí, tiene novelas policiacas porque el tema es policiaco? A Ortega y Gasset desde pequeño lo leía con mi padre; a él le gustaba mucho, yo me aficioné a él y me gusta lo que escribe y también cómo lo escribe. Ortega es un hombre de una valía extraordinaria que no está en los primeros puestos de las conversaciones de la gente que se llama culta, pero creo que es de lo mejor que tenemos en España. También leo a José Antonio Pagola, un cristiano progresista que no está de acuerdo con la Iglesia ni con los templos sino con Jesús de Nazaret.

-¿Ve la televisión?

-Sí, pero solo como distracción, sobre todo porque estoy enfermo. Entretiene, pero no creo que esté en los primeros puestos.

-¿Se sintió útil cuando fue Diputado del Común?

-Al principio no me sentí, después, poco a poco, me sentí útil, sí, sobre todo, y en primer lugar, para la gente que trabajaba conmigo, los que me ayudaban, lo que llamamos empleados. No sé cuántos eran, seis o siete, o diez? Los convertí en otros tantos diputados del común, y ellos eran naturalmente diputados del común que recibían visitas, consultas y, más o menos, quizá no tanto como yo, pero respondían tanto como yo, porque para mí el Diputado del Común era hacer consciente a la gente que iba a verme de dos cosas: una, de que tenían las autoridades y los gobiernos la obligación de contestarles y atenderles, que eran sujeto de derechos, y a todo el que venía le enseñé que era un sujeto de derechos, no un 'pidión' de derechos; la otra cosa es que, una vez sintiéndose progresivamente sujeto de derechos, tuviese el atrevimiento primero y luego la valentía de ejercer esos derechos. Resolver causas, alguna vez se lograba, pero lo que estaba dentro de mí, porque lo necesitaba más la gente, era que todas las personas se sintiesen sujetos de derechos y después que tuviesen la valentía de ejercer tales derechos. Y los que estaban conmigo pensaron así. Fue una Diputación del Común muy interesante en ese sentido.

-¿Está al corriente de lo que ocurre en la vida política española?

-Poco, porque creo que no se explica muy bien, y además, como es doloroso, y por mis circunstancias huyo un poco de dolor, no procuro estar muy al corriente. También me da la impresión de que no explican bien lo que tú me preguntas: cómo está la política española. Es un poco difícil, pero creo que no se explica bien porque, por un lado, son un poco torpes los encargados de explicar, y, por otro, porque no les interesa explicar bien.

-¿Dónde localizaría el origen de la crisis que se vive en la actualidad?

-Creo que la crisis económica se genera cuando tiene más influencia lo que llamamos la derecha, y menos influencia lo que llamamos la izquierda. Esto puede resultar tonto, pero en un sitio donde haya sentimientos de izquierda, habría menos follón.

-¿Trabaja en algún proyecto literario o musical?

-Empiezo ahora a trabajar, porque no me daban ganas de ir al ordenador a escribir, a inventar algo.

-¿Cómo ha vivido los dos años que lleva enfermo? ¿Qué han tenido de negativo y qué de positivo?

-De negativo, es fácil de adivinar: tener que estar sentado o echado 24 horas al día, cosas de este tipo. Pero de positivo mucho. No es que esté gozando con que me duela la barriga, pero es que descubro en mí motivos casi diría de felicidad, quizá sea esto un poco exagerado. Descubro en mí un enamoramiento tremendo que nunca sospeché de Concha, de mi mujer, un enamoramiento, un encontrarla preciosa, mucho más preciosa que antes, y, sobre todo, cómo me quiere, cómo me atiende, eso que te atiendan la mujer, las hijas, los nietos, los amigos?, eso me da un placer que no tenía antes de estar enfermo. Casi, casi, hasta merece la pena estar enfermo. Y esto no lo digo como una guasita.

-¿Se imagina su vida sin la compañía de Concha Capote?

-No (rotundo).

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