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Marián Franquet: “Al PSOE aún le queda mucho por cambiar”

La candidata número 2 del PSOE al Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife asegura ser consciente de que “hay una demanda social para que la democracia sea más participativa”

“Nos acomodamos a gestionar de arriba a abajo, cuando el discurso del partido socialista era y es gobernar con el pueblo”

“Debíamos recuperar lo que tenemos que ofrecer, porque de siempre las soluciones han venido de la izquierda, nunca de la derecha”

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Marián Franquet, candidata número 2 a la Alcaldía de Santa Cruz de Tenerife.

Marián Franquet, candidata número 2 a la Alcaldía de Santa Cruz de Tenerife.

Parece que lleve en la política una eternidad, pero tan sólo tiene 43 años. Y también parece que lleve toda su vida en el PSOE, lo cual es casi cierto, porque Marian Franquet Navarro se afilió a esa formación hace 25 años, en cuanto pudo firmar como mayor de edad. La que será con toda probabilidad segunda en la lista socialista a la Alcaldía de Santa Cruz de Tenerife, a falta de que la ratifique la asamblea local, agradece al fenómeno Podemos la sacudida que le ha metido a su partido.

 “El PSOE ha cambiado. No sólo de secretario general, no sólo de cara, ha cambiado pero aún le queda mucho por cambiar. Lo primero que teníamos que hacer era cambiar nuestra casa por dentro para tener algo nuevo que ofrecer. O, mejor dicho, recuperar lo que tenemos que ofrecer, porque de siempre las soluciones han venido de la izquierda, nunca de la derecha, que nos ha deshilvanado el estado de bienestar”.

En una entrevista con eldiario.es/tenerifeahora, Franquet reivindica ese espacio a la izquierda que hace dos décadas ocupaba el PSOE y que en la actualidad llenan movimientos y colectivos sociales.

“No comparto esa opinión”, matiza. “En realidad, lo que se ha desvirtuado es la propia democracia, el sentido de lo que significa. Son los grupos y colectivos sociales los que nos están indicando cómo hacer política. Nos acomodamos en gestionar y gobernar de arriba abajo, cuando el discurso de la izquierda era, y es, gobernar con el pueblo”.

¿Cómo explica entonces esta activista social, con el feminismo por bandera, el ascenso de Podemos, que ha abierto un enorme boquete en ese espacio de izquierdas, con sus efectos colaterales sobre PSOE e IU? “Somos conscientes de que hay una demanda social de cambio”, asegura. “El afán por tener una democracia más real, más participativa, sale del 15-M y de la indignación de la gente, eso lo sabemos”.

“Es un efecto de reivindicación social al que Podemos ha puesto un altavoz”, añade. “Muchas personas no han creído en los partidos tradicionales para canalizar ese cambio, y de ahí surge Podemos, pero también es cierto que, entre muchos cambios, lo primero que habría que cambiar es el sistema electoral para que los representantes elegidos sean, realmente, los de la ciudadanía”.

¿Tiene miedo a que Podemos le arrase? “No, porque no sabemos qué va a pasar. Es la diferencia. En anteriores campañas una podía atreverse a aventurar subirán estos, bajarán esos, aquellos pactarán…Ahora no tenemos ni idea de cuál va a ser el resultado de las urnas”.

Política masculinizada

Sin embargo, defiende la política de pactos. “No es mala política, siempre que se sea sincero con el electorado, sin engaños. La gente no es tonta, y es lo que nos está diciendo. Que ya no se cree nada, que está harta de que voto se manipule. Por eso, en ese punto, hay que ser muy claros en la campaña electoral”.

Marián Franquet se mueve en la política municipal. Se siente cómoda en lo cercano. Tampoco ha extrañado tanto que José Ángel Martín, candidato socialista a alcalde de la capital tinerfeña, optará por ella como su número 2. Al fin y al cabo, hace veinte años que son camaradas y más de una década que trabajan codo con codo. En la actualidad, Franquet es su jefa de Gabinete, y en la anterior legislatura ambos fueron concejales.

Al margen de los cupos y porcentajes de equivalencia entre los dos géneros. Cuando se le pregunta por mujeres que han llegado al poder solo por esos pactos y porcentajes, se pone a la defensiva, incluso ante casos de pésimas gestoras en el actual Gobierno regional.

“Lo que ocurre es que la política está masculinizada, siempre lo ha estado”, argumenta. “A las pocas mujeres que llegan a ocupar un cargo público se les exige mucho más que a los hombres. Sonara a frase manida, pero es cierta. Y es verdad que hay mujeres que son muy malas gestoras, pero también lo son muchos hombres, y de la misma forma hay excelentes gestoras”.

Y sigue: “Como decía antes, José Ángel Martín y yo fuimos concejales al mismo tiempo, con los votos de nuestros votantes, pero mientras él ‘se lo había ganado’, a mí ‘me pusieron’. Ese es el problema de las mujeres en la política. Y cuando una mujer política intenta imponerse acaba asumiendo maneras que las alejan de la aportación feminista a la cosa pública”.

 “En el IMAS hubo que empezar desde cero”

¿Y qué entiende Franquet por feminismo? “Es una forma de entender la vida. Lo impregna todo. Por ejemplo, el urbanismo de una ciudad. Hay calles en las que ves los cochitos de bebés van bailando samba. Ese enfoque está en todo el Plan Urban. Las mujeres aportamos otros enfoques, que en pleno siglo XXI, todavía están ausentes. La igualdad de oportunidades tiene que ver con la estructura de las ciudades. Y no sólo de oportunidades entre hombres y mujeres, sino entre vecinos”.

Derribo o no del Mamotreto, el juicio oral por Las Teresitas, la recuperación como empresa pública de Emmasa, el desastre del Instituto Municipal de Atención Social (IMAS)… En la próxima campaña electoral volverán a estar presentes como lo estuvieron en la pasada.

“Pero las cosas no están igual que antes, ni mucho menos”, se apresura a aclarar. “En el caso Mamotreto sólo esperaremos, si ganamos las elecciones, a que nos diga la justicia cómo tenemos que ejecutar la sentencia de su derribo. En cuanto a Emmasa, tiene que volver a ser pública, pero no se había movido un papel para lograrlo hasta que el PSOE llegó a cogobernar en Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. Sencillamente, no había voluntad alguna para solucionar lo de Emmasa”.

"Y en cuanto al IMAS, es verdad que hay mucho que mejorar, pero cuando llegamos al Gobierno local, el único recurso social con que contaba esta ciudad era el albergue. Hubo que empezar desde cero. Es cierto que se tarda mucho en atender a quienes lo piden, pero al menos se les atiende. Antes ni siquiera eso, porque no había nada”.

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