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Varias cosas…

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Llega el otoño y con él los cada vez más asiduos intervalos nubosos al norte de las islas de mayor relieve a primeras horas, tendiendo a poco nuboso durante la mañana por la consiguiente evaporación debido al incremento de las temperaturas, pero sin olvidar la continua entrada de humedad con los vientos alisios.

No obstante, la situación geográfica, más allá de una posible tropicalización del destino, permite seguir disfrutando de unas condiciones climáticas propicias para la práctica del ocio, lo que ofrece la oportunidad de tener playas a pleno rendimiento, dando la posibilidad de que las infraestructuras hoteleras sigan teniendo picos de demanda que provocan, en alguno de los casos, la colocación del cartel de completo.

Independientemente de que la demanda de este tipo de servicios no se detiene sino que se incrementa y de que los servicios que se prestan son, comparativamente hablando, de alta calidad, el turismo sigue evolucionando, tanto el extranjero, nacional o residente.

Es cierto que se ha atenuado la estancia media, pero el gasto por persona vuelve a colocarse en cifras importantes como para que la rentabilidad del sector siga siendo relevante, con la consiguiente creación de empleo. No obstante, aún hay margen de mejora debido a que la estacionalidad está superada (aunque realmente nunca la habido), de ahí que, asumiendo que ninguna empresa deja de contratar cuando lo necesita, sí que debe aparecer un compromiso social haciendo que los beneficios del crecimiento puedan ir empapando y sellando las diferentes grietas de la sociedad.

Por otro lado, la tan manida reflexión sobre el denominado cambio de modelo como bálsamo de Fierabrás puede que, primero, no se considere la mejor opción y, segundo, no sea tan sencillo como parece. No se trata de tomar hoy el café con azúcar y mañana con sacarina.

El cambio de rentabilidad sectorial no surge de la noche a la mañana. Ni siquiera una sola parte de la sociedad, por muy importante y determinante sea, podrá ser capaz de mutarlo. Por ello, y dada la revolución tecnológica a la que de forma permanente ya asistimos, sigamos pensando que, pudiendo actuar en diferentes plazos, a corto hay que seguir rentabilizando aquellas actividades productivas que sabemos y podemos ejecutar haciendo que aparezca otro reto, como es el de alcanzar un modelo turístico sostenible y responsable, debido a la composición mayoritaria del producto (sol y playa) que ofrecemos desde el archipiélago.

De ahí que la diversificación intersectorial sea un rumbo nada desdeñable a explotar, habida cuenta de que disponemos de acervo cultural, gastronómico, así como de una infinidad de contrastes en un relativo poco espacio, provocando la denominada y existente diversificación intrasectorial, porque, si lo que se desea es un cambio artificial, simplemente porque alguien piensa que tener un veinticinco por ciento en cada uno de los cuatro tradicionales sectores económicos estadísticos es mejor que la especialización productiva, se le respeta y ya está.

Pero ahora bien, no hay nada escrito al respecto, siendo justamente la singularidad y la excelencia la que te permite ser único en el mercado. Tener la oportunidad y no aprovecharla muestra una osadía muy por encima del conocimiento. Pero es solo una opinión.

*Economista

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