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José Miguel González Hernández

Natural de Santa Cruz de Tenerife, es economista de amplia y contrastada formación y experiencia. En la actualidad, ocupa el puesto es director general de Trabajo del Gobierno de Canarias, y antes había desarrollado su labor profesional al frente del Gabinete Técnico de CCOO en Canarias. Analista habitual en los medios de comunicación de las Islas, ha sido docente en la UNED y ha formado parte del Consejo Económico y Social de Canarias, entre otras atribuciones.

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La semántica de las matemáticas

Una vez finalizado el ejercicio democrático multitudinario, damos paso a la aritmética. Pero antes, generemos entornos. Para ello, en primer lugar, debemos crear una atmósfera afectiva, saliendo de posturas rí­gidas basadas en la confrontación por la confrontación, aunque eso sí, yendo de frente y sin pausa, porque la sociedad no para.

Una vez elegido el momento, degustemos las percepciones. Así­ podremos saber cómo se va a reaccionar en cada momento porque, si lo que queremos es encontrar una solución, tendremos que tener en cuenta las necesidades de la otra parte.

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La construcción de la identidad

No crea que es el dinero. Es la idea. Lo primero que necesitamos para crear una empresa es una buena idea que ofrezca novedad junto a una rentabilidad adecuada en el plazo de tiempo que nos propongamos y relacionada con el nivel de riesgo que queramos asumir. Para ello se necesita una demanda que se interrelacione con la oferta de forma que genere un mercado.

Dicho mercado no debemos afrontarlo desde una perspectiva genérica e indeterminada, sino que hay que procurar identificar las categorías específicas en las que la oferta resulta más competitiva. Y ¿por qué? Porque resulta imprescindible para enfocar adecuadamente las estrategias y acciones de marketing tanto en lo relativo a la ordenación del suministro de productos y servicios como a la proyección de estos a través de la promoción.

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El grosor de la piel

- Pero ¿¡tú has visto lo que ha dicho!? ¡Es tremendo!

- Sí. Sí que lo he visto. Te recomiendo que no lo tengas en cuenta.

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Nuestra historia

De nada vale disponer de todos los medios si no tienes con qué habilitar su utilidad. De nada vale disponer de todo el conocimiento del mundo si no tienes ni idea de cómo ponerlo en marcha. De nada vale pensar que tienes la solución a todos los problemas del mundo y ni siquiera sabes por dónde se coge una cuchara. De nada vale. Por ello, para evitar la brecha entre la idea y la acción se han de poner en marcha los diferentes valores sobre los que basamos nuestras actuaciones. De hecho, se utilizan para alcanzar los fines que nos proponemos satisfaciendo las necesidades en condiciones socialmente aceptables.

Ahora bien, una cosa es lo que se debe hacer, otra lo que hay que hacer y otra lo que se puede hacer, diferenciando el valor intrí­nseco del instrumental en nuestras actuaciones, viniendo motivada la distinción por el propio fin o los medios de los que se disponen, tal y como estructuró Milton Rokeach (1918-1988), a principios de los 70, el cual determinó dicha distinción, creando una encuesta de valores de referencia con la finalidad de autoevaluar el sistema propio que nos permite organizar las reglas que hemos asimilado con el objetivo de resolver conflictos a la vez que escogemos las alternativas existentes.

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La dicotomía

Resulta que se ha cometido un delito y detienen a dos personas (A y B). Por separado, se les hará una sola pregunta: ¿quién tiene la culpa? Si A dice que fue B, automáticamente B va a prisión y A queda libre. Pero si B dice que fue A, sucederá justamente lo contrario. No obstante, si ambas personas guardan silencio, después de una breve estancia entre rejas, serán puestos en libertad. El cuarto escenario es que las dos partes se acusan mutuamente y terminan ambas con los huesos en la cárcel. Entonces, viendo esas cuatro posibilidades, ¿cuál cree que sucederá?  ¿Qué harías si te ocurriera a ti?

A este reto se le conoce como el dilema del prisionero y está basado en la teoría de juegos. Esta busca el concepto de solución basado en la lógica y en las estrategias de cada una de las partes, las cuales se ejecutan con la finalidad última de maximizar la utilidad (individual en principio, colectiva en última instancia) y teniendo en consideración las tácticas del resto. Está claro que parte de las reglas de este tipo de juegos se basa en los incentivos existentes que terminan por condicionar el resultado final.

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De datos y personas

Los que tenemos algo de memoria debemos recordar aquella tasa de paro que alcanzaba el 9,87% en el segundo trimestre de 2017. Fue a partir de ese momento donde se comenzó a no poder abonar las deudas contraídas, ocasionando impagos y caída de las carteras de pedido en las empresas, lo que provocó que dicha tasa creciera hasta alcanzar su cenit en el tercer trimestre de 2013, con el 34,76%.

Fue entonces donde se vislumbró un cierto cambio de tendencia, no tanto en la disminución del desempleo, sino en la paralización de la sangría que afectaba a la población ocupada. En ese momento el paro provenía de la demanda de trabajo, de tal forma que el pronóstico más acertado era el de "si no perdías el empleo, podrías asegurar que estabas más cerca de la salvación".

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¿Coste o excelencia?

Un mercado no es otra cosa que un lugar en el que se intercambian bienes y/o servicios, de forma que se establece una cantidad a cambio de un precio donde las diferentes partes se encuentren identificadas. Dichas partes están representadas por la demanda y la oferta. La demanda representa el consumo, es decir, personas que disponen de una renta determinada y que especifican una serie de necesidades para que alguien se las satisfaga. Está claro que la calidad de la demanda dependerá de la cantidad de su renta, la cual en su mayoría depende del trabajo.

Por el otro lado, está la oferta, que, en términos microeconómicos, viene a representar el coste marginal de la producción. En este caso, un mejor posicionamiento en el mercado dependerá de la competitividad de las empresas suministradoras. No obstante, si el precio que se establece es muy alto, probablemente la demanda se desincentive, aunque la producción se vea multiplicada en su rentabilidad. Dicha situación genera un denominado exceso de oferta que, en condiciones de libertad competencia, hará que los precios se suavicen. Por otro lado, si el precio es demasiado bajo como empresa aparecen desincentivos a la producción, mientras que la demanda genera el efecto subasta, originando un incremento de los precios.

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Analogías

Somos física y química al ser un organismo que reúne una serie de reacciones metabólicas que interactúan entre sí. Por ello siempre me ha gustado intentar poder comprender e intervenir en un cuerpo humano determinado, para intentar solucionar un problema que por sí mismo no ha podido ser resuelto debido a algún tipo de disfuncionalidad, ya sea adquirida por hábito o por genética.

Por ejemplo, hay un órgano que funciona como una barrera protectora frente al exterior y dispone de todo un complejo sistema de mecanismos que expulsa lo indeseable a cambio de retener lo necesario. Además, regula el metabolismo y la propia temperatura corporal. y es el órgano más grande del cuerpo humano, representando en un adulto promedio una superficie aproximada de dos metros cuadrados, alcanzando un peso de cinco kilos.

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La suerte

- ¿Y por qué crees que te ha pasado?

- Pues, porque yo me lo merezco.

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Instrucciones semanales

Para borrar los pecados cometidos, nada mejor que una buena penitencia, que tiene como finalidad una correcta curación espiritual. Por eso la denominan el sacramento de la conversión, porque retornamos al buen sendero después de que nos hemos alejado del pecado. Ahora bien, hay que tener en cuenta que antes debemos obtener el perdón, y eso solo se consigue a través de la confesión, aunque se pueden acortar los plazos si accedemos a la contrición con el fin de demostrar el arrepentimiento por haber obrado de forma calamitosa, siempre y cuando se tenga el firme deseo de no volver a actuar mal en un futuro.

Si ya hemos decidido llevar a cabo dicha confesión, se necesita hacer un escrupuloso examen de conciencia, en el que se demuestre sinceridad y repulsa ante los pecados cometidos. Ahora bien, debemos diferenciar si lo hacemos por reglas y convicciones propias o por miedo a las repercusiones. Ese hecho marca la diferencia porque el perdón en el primer caso se obtiene de forma automática, mientras que el segundo tiene un cierto tránsito.

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