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José Miguel González Hernández

Natural de Santa Cruz de Tenerife, es economista de amplia y contrastada formación y experiencia. En la actualidad, ocupa el puesto es Director de Consultoría en la empresa CORPORACIÓN 5 tras haber sido director general de Trabajo del Gobierno de Canarias.

Antes había desarrollado su labor profesional como director de la Sociedad de Desarrollo de Santa Cruz de Tenerife. También ha estado al frente del Gabinete Técnico de CCOO en Canarias.

Analista habitual en los medios de comunicación de las Islas, ha sido docente en la UNED y ha formado parte del Consejo Económico y Social de Canarias, entre otras atribuciones.

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Prueba y error

Se suele decir, no con poca sorna, que la economía predice el pasado. Y lo predice porque modeliza un comportamiento a posteriori explicando por qué no se dio lo que se había dicho que se iba a dar. Independientemente de ser sospechoso de defender al gremio, hay que salir a la palestra para decir una serie de cosas. La primera, que no les falta verdad cuando se reexplica la situación. Ahora bien, cuando se afirman de forma (ya sea taxativa o con cierto carácter probabilístico) que algo va a ocurrir si se toman determinadas decisiones, originas cambios en el comportamiento de los diferentes agentes que hacen que ya cambie el pronóstico. En otras palabras, si crees que tienes información suficiente para decir que algo pernicioso va a suceder, aquellos que lo crean o que se verán impactados, terminarán por llevar a cabo acciones que limiten su impacto. O, por el contrario, si el escenario es positivo, haremos lo posible por obtener más rédito de esa situación de presumible beneficio.

Y para muestra un botón. Hablemos del ahorro. Actualmente, las noticias que sobrevuelan sobre nuestras cabezas es que estamos en un proceso de reajuste del ciclo económico: cierto. Ahora mismo, el consumo privado no evoluciona y la tasa de crecimiento del Producto Interior Bruto cae. Y con ella, el empleo, claro está. Pero ojo, que caiga no significa que sea negativa. Es positiva, pero menor. Esa ha sido una de las razones por las que se ha incrementado el ahorro. Pero el denominado ahorro precaucional. ¿Y eso que significa? Que, por si acaso, guardo unas perritas. Y además las guardo en lugares con poco riesgo. Es decir, los anuncios retraen aún más las decisiones de consumo y, por lo tanto, las carteras de pedidos de las empresas, desacelerando el ciclo inversión-empleo-consumo-inversión…

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La razón de las cosas

¿Sientes dolores, sensación de ahogo, palpitaciones, mareos, sudoración, temblores, fatiga excesiva, pinchazos, náuseas o escalofríos, entre otros síntomas similares? Es que resulta que todas las monedas tienen dos caras, independientemente de su valor. Cuando pensabas que la vida era de tu color preferido, resulta que no. Resulta que está llena de otras tonalidades e, incluso, con alguna mancha.

Pero, a ver, no te asustes ni te sorprendas. No todo van a ser risas y fiestas. Probablemente, terminaríamos por aburrirnos. Porque, si lo que pretendemos es vivir en paz y armonía sin ningún tipo de contratiempo, en donde siempre haga frío o calor dependiendo de lo que nos apetece, así como de la ropa que llevamos puesta, pues vamos desenfocados. La normalidad no es la ausencia de conflictos. La normalidad es saber gestionar los conflictos. Por eso, ante un obstáculo, superación. Y en tiempo real, a ser posible.  

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Adivina, adivinanza…

1.- No todo el mundo puede hacerlo igual, ni en la forma ni en el tiempo.

2.- Depende de la percepción de su intensidad y necesidad.

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Decisiones estratégicas

Suelo ver una pintada en un muro que dice “…pregúntate si lo que estás haciendo te llevará donde quieres estar mañana…”. Se le atribuye a Walt Disney, al cual lo podríamos catalogar como el rey de la fantasía. No obstante, más allá de compadecernos por el frío que estará pasando en la actualidad, nos vale como reflexión para escribir unas líneas. Hoy hablaremos de las implicaciones que hacemos en el presente para posicionarnos (o no) en el futuro.

Ya sea para decidir qué vas a comer hoy o el camino por el que transitarás o, incluso, una política presupuestaria determinada que mejore la distribución de la renta, la verdad es que, en todo proceso de toma de decisiones generas efectos. Y algunos deseados pero otros indeseados. Por eso, hay que saber qué es lo que implica lo que vas a hacer. De este modo, para predecir el futuro hay algo mejor que una bola de cristal. De hecho, te la puedes ahorrar, salvo que la necesites como adorno. Para predecir el futuro debes que incorporar una cantidad ingente de información que te permita establecer todas las circunstancias posibles. Así y todo, puede que no atines al cien por cien porque se te haya escapado alguna. Así que lo ideal es generar prospectiva.

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Nuevos rumbos

Disculpen que hable de mí, pero es que cambio de disciplina y nos dedicaremos a otra cosa, mariposa. Es cierto que, en otro equipo, en otra liga, e incluso en otra disciplina. Parece ser que se ha confiado en los antecedentes y, aunque resultados pasados no garantizan los futuros, sí que se pondrá todo el empeño para no solo igualar sensaciones pasadas, sino que se trabajará para sobrepasarlas con creces.

Para los adentros espero que el trabajo realizado con anterioridad haya aportado soluciones, aunque seguro que alguna duda, también. Pero es que, si no tienes enemigos, no eres nadie. Sobre el puesto en sí, da igual. Lo mismo habrá que hacer de cancerbero, enfundándose los guantes con el fin de evitar cualquier tipo de peligro en el área, que de killer, para que, desde que aparezca una oportunidad, por mínima que sea, se aproveche en forma de éxito.

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El concepto

Sin aspavientos ni histerismo. No será ni la primera ni la última vez que esto suceda. De hecho, cada persona las sufre o experimenta varias veces en su vida. Es cierto que, con diferente intensidad, pero de alguna forma u otra, lo terminas por notar. No. No estamos hablando de nada raro. Estamos hablando de los ciclos en la economía. Eso que sentimos de forma periódica en forma de (in)seguridad en nuestro día a día.

De hecho, es una de las principales señas de identidad de cualquier sistema económico. Porque, incluso habiendo hecho todas las tareas para minimizar o maximizar su impacto, termina por afectarte. En definitiva, son oscilaciones de la actividad que se expanden o se contraen debido a que el crecimiento económico no es un proceso lineal en donde siempre se crece o se cae, sino que presenta alternativas. De hecho, el ciclo puede tener una evolución coyuntural o estructural, dependiendo de la fortaleza de los pilares sobre los que se asienta.

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La asignatura pendiente

¿Cuál es la verdadera asignatura pendiente de nuestro sistema productivo más allá de una ostensible mejora en el ámbito de la mera duración estadística de los contratos, teniendo como finalidad la inserción social a través de una inserción laboral? La productividad. Ésta, literalmente, se define como la cantidad de producción de una unidad de producto o servicio por insumo de cada factor utilizado por unidad de tiempo. En definitiva, mide la eficiencia de producción por factor utilizado.

 

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Horas de vuelo

Decía mi padre que, para conseguir un empleo, hacían falta dos cosas principalmente: un título académico y otro de mecanografía. En los años ochenta era la visión más lógica. De hecho, normalmente el día que empezabas a trabajar ya te compraban el reloj que ibas a recibir el día de tu jubilación. De hecho, siempre se ha defendido que la formación y la experiencia profesional son de los aspectos que mayor valoración contienen a la hora de alcanzar un empleo, ya sea por cuenta propia o por cuenta ajena. No obstante, son condición necesaria, pero no siempre suficiente para que se puedan alcanzar todos los deseos laborales que se plantean. En este sentido, es cierto que la formación no genera empleo, pero te ayuda a posicionarte en aquellos planos de resolución de conflictos a una altura diferente. De hecho, la formación compleja resuelve problemas complejos, o lo que es lo mismo, no me atrevería a ponerme en las manos de cualquier persona si tuviera que necesitar una operación a corazón abierto.

Mi padre no estaba equivocado. La suficiencia curricular a la hora de acceder a los mercados de trabajo se comportaba como cierta garantía. Incluso, estadísticamente, se corrobora, dado que aquellas personas que poseen una titulación de rango superior soportan una menor tasa de paro. Sí, sí… ya sé lo que piensan: que no trabajan para lo que realmente se formaron, apareciendo la sombra del subempleo. Y, en los primeros estadios, estarían en lo cierto, pero en el caso de poder acceder, bien a la promoción en los mercados internos de trabajo en aquellas empresas o unidades de negocio de cierto tamaño, o bien a nuevas oportunidades que pudieran aparecer, el salto es más posible con cierta seguridad en el éxito.

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C+M+Co+I+Dp-Da=D

C: Comodidad. Procede del latín “comoditas”, refiriéndose a la calidad de cómodo, formada por “con”, que indica unión y por “modus”, que significa modo. En este sentido se alude a una serie de circunstancias que hace que nos sintamos en un entorno confortable y placentero, no tanto desde la perspectiva de la abundancia, sino desde la óptica del descanso (tanto físico como mental), del relax, de la falta de buscarse preocupaciones, haciendo, aparentemente, más agradable la mera existencia. También se le conoce como la acepción de no realizar esfuerzos.

M: Miedo. Es una emoción. Una emoción amarga, pese a que, en dosis prudentes, nos sirve para poder llevar a cabo la reacción necesaria en caso de una situación desconocida. No obstante, puede llegar a atenazar, y lo que se convertía en una posible oportunidad, se transforma en un abismo infranqueable. Afecta al cuerpo como una vivencia opresiva, al igual que a la conciencia, porque te hace ver la vida como un lugar lleno de amenazas.

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Entropía

-Desde luego… Me recuerdas a aquella historia en donde una persona había perdido de noche sus llaves en la calle y las buscaba debajo de las farolas. En ese momento alguien que pasaba cerca le intentaba ayudar y le preguntó “pero ¿dónde las perdió? Porque por aquí yo no las veo ningún sitio. A lo que le respondió: “Realmente las perdí donde no hay luz, pero es que ahí no veo nada…”.

-¿Y eso qué tiene que ver conmigo?

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