Una postura en El Hierro, otras en Tenerife y en Gran Canaria
En esa ceremonia de la confusión, en ese “sé que tienes razón pero ahora mismo no me interesa dártela”, el PP pronunciaba este lunes dos discursos diametralmente contrarios. Soria, desde El Hierro, hacía una de sus apuestas favoritas por el turismo de baratillo, el turismo de sol y playa, de balconing, borracheras y bajo coste, por la renuncia a aprovechar la crisis para especializar a cada región a partir de las fortalezas de cada cual. A la misma hora, en el Parlamento de Canarias, la diputada del PP Aurora del Rosario reprochaba tenazmente a la consejera de Empleo, Industria y Energía, Margarita Ramos, que su Gobierno “no esté trabajando en otros productos como el turismo de congresos o el golf ni en fidelizar el turismo prestado por otros destinos competidores”. La petición de Soria a todas las comunidades autónomas de que se dejen de martingalas y consoliden el producto de sol y playa choca de bruces con lo que su mismo partido reclamaba a la misma hora en el Parlamento de Canarias y con lo que en la tercera isla protagonista turística del día, trataba de hacer con su fastuosidad habitual el presidente del Cabildo, el también popular José Miguel Bravo de Laguna con un parque de atracciones igual que el que ya tiene Tenerife. Pero más grande, eso sí, que toca papanatismo.