Calima
Calima: esto es lo que “realmente” respiras cuando el cielo se vuelve marrón, según una experta
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Seguro que alguna vez te has preguntado qué es lo que realmente hay en el aire cuando el cielo de Canarias se vuelve marrón por la calima, y no, “no es solo polvo”, según asegura la divulgadora científica Gemma del Caño, en un artículo publicado en Meteored.
En lo que va de año, el archipiélago ha vivido, por el momento, un episodio fuerte de calima. Una situación que derivó en una prealerta declarada por el Gobierno regional, avisos amarillos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) y recomendaciones de Salud Pública para evitar problemas respiratorios derivados de aspirar las partículas que contiene este fenómeno meteorológico, pero ¿qué estamos respirando?, y sobre todo, ¿qué efectos tiene en nuestra salud?
La divulgadora científica, en su artículo, hace un análisis especializado de la calima y advierte que este polvo en suspensión “cambia lo que respiramos” y sí que “puede afectar seriamente a la salud”.
La experta detalla que la calima “no solo es polvo”, sino que está formada por partículas en suspensión, muchas de ellas PM10 y PM2,5, que significa el tamaño de las partículas en micras. “Cuanto más pequeñas, más profundas llegan al sistema respiratorio, alcanzando bronquios, bronquiolos e incluso los alvéolos pulmonares”, destaca.
Además, señala que ese polvo puede transportar metales como hierro, aluminio o manganeso; esporas de hongos y bacterias, “algunas incluso viables” tras hacer miles de kilómetros, y contaminantes químicos adsorbidos en el trayecto, sobre todo si se mezclan con la contaminación urbana, pero la calima no crea estos contaminantes, los concentra y los redistribuye, “empeorando la calidad del aire”, subraya.
Pero, ¿cuál es el impacto real en nuestra salud?. Aquí es donde conviene separar datos de percepciones, manifiesta la divulgadora científica, ya que, durante episodios de calima se incrementan las consultas médicas por asma, bronquitis, EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) y otros problemas respiratorios.
Según señala el artículo, estas partículas finas provocan irritación de las vías respiratorias, broncoconstricción, especialmente en personas asmáticas y mayor susceptibilidad a infecciones respiratorias.
Sin embargo, en personas con EPOC, “la calima puede desencadenar exacerbaciones graves”. No es que “el polvo se sienta mal”, es que “aumenta la inflamación pulmonar y reduce la capacidad respiratoria en organismos ya comprometidos”, explica.
Pero la cosa no queda aquí, y es que, según dice la experta, las partículas más pequeñas pueden pasar a la circulación sanguínea, generando inflamación sistémica, y eso puede derivar en una consecuencia, como es el aumento del riesgo cardiovascular.
Gema Del Caño dice que durante episodios intensos de calima se ha observado “mayor incidencia de infartos, descompensación de insuficiencia cardíaca o aumento de ingresos hospitalarios por causas cardiovasculares”. Esto no significa que la calima “cause” infartos de forma directa, sino que “actúa como factor desencadenante en personas vulnerables”, aclara.
Entre los síntomas frecuentes que puede ocasionar la calima, está el picor ocular, sequedad, lagrimeo, irritación de garganta y tos seca
Estas molestias “no son alergias, aunque se les parecen”, subraya la divulgadora científica. La explicación está en que el polvo en suspensión “no es polen, pero puede agravar las alergias respiratorias existentes, sumando irritación a un sistema ya sensibilizado”.
En la piel, el efecto “suele ser leve”, pero en personas con dermatitis o piel sensible “puede aparecer un empeoramiento de los síntomas”, avisa.
El problema no es una infección masiva, sino que estas partículas biológicas pueden aumentar la inflamación y empeorar las patologías previas.
Un mito recurrente en un episodio de polvo en suspensión es sobre calima y microorganismos. Gema del Caño reconoce que sí, que el polvo puede transportar hongos y bacterias, “pero no estamos ante una lluvia de patógenos peligrosos”.
Esto se debe a que, “la mayoría son microorganismos ambientales, y el riesgo para la población general es bajo”, según la experta.
Entonces, cuando la calima se acerque, la divulgadora aconseja consultar índices de calidad del aire, limitar la exposición y entender que, “la calima no es inocua, pero tampoco un evento catastrófico”.