Investigadores del CSIC revelan desde Canarias que las plantas invasoras se adaptan “con facilidad” a nuevos climas
Un estudio de más de 180 especies de plantas introducidas en Canarias ha revelado que las especies invasoras pueden adaptarse a nuevos climas “con mayor facilidad” de lo que predecían las teorías clásicas, según una investigación internacional liderada en el Archipiélago.
El trabajo, publicado en la revista científica Ecography, está coliderado por el Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA-CSIC) y la Universidad de La Laguna (ULL).
Según señala la institución científica en un comunicado, el estudio demuestra que muchas plantas introducidas en Canarias son capaces de establecerse en condiciones climáticas diferentes de las que ocupan en sus áreas de distribución naturales, un resultado que cuestiona algunos de los modelos utilizados hasta ahora para predecir el riesgo de invasión.
Al respecto, señala que desde la época de Charles Darwin los científicos han propuesto diferentes hipótesis para explicar por qué unas especies introducidas logran establecerse con éxito y otras no.
Una de ellas, conocida como la hipótesis de la preadaptación de Darwin, plantea que las especies introducidas emparentadas con la flora nativa tienen más probabilidades de prosperar porque comparten adaptaciones ecológicas similares.
Otra, la hipótesis de la analogía climática, sostiene que una especie solo podrá establecerse si encuentra un clima parecido al de su área de origen.
El IPNA-CSIC indica que el objetivo del estudio fue comprobar hasta qué punto estas hipótesis explican el éxito de las plantas introducidas en un archipiélago oceánico como Canarias.
Como señala Louis S. Jay-García, investigador del IPNA-CSIC y de la ULL y coautor del estudio, “durante décadas pensamos que bastaba con conocer el parentesco evolutivo de una especie o el clima de su lugar de origen para predecir su capacidad de invadir nuevos territorios, pero estos resultados muestran que la realidad es mucho más compleja: muchas plantas son capaces de ampliar el rango de condiciones climáticas que ocupan una vez llegan a las islas”.
Más de 180 especies para responder a una pregunta
Para poner a prueba estas hipótesis, el equipo analizó más de 180 especies de plantas introducidas pertenecientes a 82 géneros presentes en Canarias. Los investigadores compararon cada una de ellas con especies nativas del mismo género, integrando relaciones filogenéticas, millones de registros de distribución y modelos climáticos de alta resolución para reconstruir el nicho climático de cada especie.
Uno de los ejemplos analizados corresponde al género Andryala, representado en Canarias por especies endémicas como Andryala pinnatifida y por la especie introducida Andryala laxiflora.
Aunque ambas pertenecen al mismo género, el estudio demuestra que A. laxiflora ha conseguido establecerse en el archipiélago ocupando condiciones climáticas diferentes de las presentes en su distribución natural, un ejemplo de la expansión del nicho climático observada en numerosas especies introducidas.
El parentesco no basta para explicar las invasiones
Los resultados muestran que la hipótesis de la preadaptación de Darwin no explica por sí sola el éxito de las plantas introducidas en Canarias. El parentesco evolutivo entre especies nativas e introducidas apenas contribuye a explicar la similitud entre sus nichos climáticos. En otras palabras, pertenecer al mismo género que una planta canaria no implica necesariamente que ambas ocupen las mismas condiciones ambientales.
Por otro lado, aunque muchas especies procedentes de regiones mediterráneas y neotropicales sí encuentran en Canarias climas similares a los de sus lugares de origen, una parte importante consigue establecerse en condiciones climáticas completamente distintas.
En concreto, más de un tercio de las especies estudiadas ocupa exclusivamente condiciones climáticas que no utiliza en su distribución natural y cerca de dos terceras partes muestran una expansión muy marcada de su nicho climático.
Los investigadores plantean varias posibles explicaciones para este fenómeno, entre ellas la liberación ecológica (al desaparecer competidores o enemigos naturales presentes en el área de origen), la adaptación evolutiva a las nuevas condiciones ambientales o la existencia de microclimas locales que facilitan el establecimiento de especies fuera de las condiciones climáticas que ocupan habitualmente.
Nuevas herramientas para anticipar futuras invasiones
Como recalca Jairo Patiño, científico del IPNA-CSIC y firmante del estudio, “las invasiones biológicas constituyen una de las principales amenazas para la biodiversidad insular” y este trabajo muestra que ni el parentesco con la flora nativa ni el clima de origen limitan por completo la capacidad de las especies introducidas para establecerse.
Por ello, asegura que “incorporar esta mayor flexibilidad ecológica a los modelos de evaluación del riesgo permitirá mejorar las estrategias de prevención y conservación”.
Las islas albergan una elevada proporción de especies endémicas y, al mismo tiempo, presentan una gran vulnerabilidad frente a las invasiones biológicas.
En Canarias, las plantas introducidas representan aproximadamente un tercio de la flora conocida. En este sentido, hay que comprender qué factores favorecen su establecimiento resulta esencial para mejorar las herramientas de prevención y gestión de futuras invasiones.
Los autores concluyen que los modelos actuales de evaluación del riesgo deberían incorporar la capacidad de las especies para ampliar su nicho climático una vez introducidas.
Basarse únicamente en la similitud climática entre el lugar de origen y el territorio receptor podría conducir a subestimar el potencial invasor de determinadas especies en un contexto de cambio climático y creciente movilidad de organismos a escala global.