El asesino confeso del gobernador de Punjab confirma que lo mató por “blasfemo”

MADRID, 4 (EUROPA PRESS)

El asesino confeso del gobernador de la provincia paquistaní de Punjab (centro), Salman Taseer, ha confirmado que lo mató por “blasfemo”. Previamente, el ministro del Interior, Rehman Malik, había dicho que, probablemente, Malik Mumtaz Husein Qadri, uno de los policías encargados de proteger al dirigente regional, decidió acabar con su vida a causa de su oposición a la ley contra la blasfemia.

El ministro del Interior ha dicho en una rueda de prensa que Qadri, que ya ha sido detenido, ha confesado que es el autor del crimen cometido este martes en Islamabad y que lo ha hecho porque Taser ha descrito la ley contra la blasfemia como la “ley negra”.

“Salman Taseer es un blasfemo y éste es el castigo para los blasfemos”, ha afirmado el asesino confeso en unas declaraciones difundidas por el canal de televisión Dunya.

Justo después de cometer el atentado, Qadri, miembro de la Fuerza de Élite de la Policía de Islamabad, se ha entregado a las fuerzas de seguridad. “Fue arrestado inmediatamente y ahora está siendo interrogado por la Policía”, ha indicado Malik, citado por la agencia de noticias pública, APP.

El ministro ha detallado que el gobernador de Punjab fue asesinado a tiros al salir de una cafetería de Islamabad donde había estado comiendo con un amigo y dirigirse a su coche. “Llevaremos a cabo una investigación minuciosa para saber si fue un acto individual o si hay alguien más detrás”, ha señalado.

Adelantándose a posibles críticas, Malik ha asegurado que “todos los miembros de las fuerzas de élite destinados a proteger a altos cargos son investigados concienzudamente”.

En este contexto, ha agregado que se supone que el responsable de aplicar el protocolo era el Gobierno de Punjab y que se intentarán esclarecer los hechos. Asimismo, ha dicho que todos los escoltas del gobernador han sido arrestados como medida de precaución.

LEY CONTRA LA BLASFEMIA

Los grupos de defensa de los Derechos Humanos afirman que la ley contra la blasfemia suele ser aprovechada por extremistas religiosos para fomentar el fundamentalismo y por ciudadanos comunes para resolver disputas personales.

Los islamistas están enfurecidos porque creen que el Gobierno pretende modificar o derogar la ley, que goza de un gran apoyo en Pakistán, donde más del 95 por ciento de la población es musulmana y la mayoría de los políticos se resisten a dar la imagen de que no defienden el islam con la suficiente convicción.

Salman Taseer era un político liberal y carismático miembro del Partido del Pueblo de Pakistán (PPP), que encabeza el Gobierno central de coalición. El gobernador visitó en la cárcel a Asia Bibi, una mujer cristiana a la que un tribunal condenó a muerte el pasado noviembre por blasfemia en un caso que realmente tiene su origen en una disputa ocurrida en un pueblo.

Taseer escribió el viernes pasado en su perfil de la red social Twitter: “He estado bajo una gran presión por la intimidación de los derechistas en relación con la blasfemia. Me niego. Aunque fuese el último hombre en la Tierra”.

TRES DÍAS DE LUTO

El primer ministro, Yusuf Raza Gilani, ha anunciado tres días de luto por el fallecimiento de Taseer y ha ordenado que se celebre un funeral de Estado en su memoria.

Gilani ha afirmado que los culpables serán llevados ante la Justicia y ha pedido a los miembros de su partido, el PPP, que permanezcan en calma para que se pueda llevar a cabo la investigación. En varias ciudades del país, miembros de este partido han salido a la calle para manifestar su repulsa.

El presidente, Asif Ali Zardari, ha condenado con firmeza el asesinato, que ha descrito como “el crimen más horrible”, y ha dicho que los responsables deben ser castigados, según ha declarado un portavoz suyo, Farhatulá Babar.

También el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, ha condenado el asesinato de Taseer, “un destacado dirigente cuya muerte es una pérdida para Pakistán”.