Un Aula Pedro Pérez Díaz para reivindicar su figura y estudiar los Cabildos Insulares

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La historia de los Cabildos Insulares suele contarse a partir de una fecha: 1912. La ley aprobada aquel año dio forma a una institución propia para cada isla y abrió una etapa decisiva en la organización de Canarias. Tras ese proceso hubo debates, proyectos y personas. Entre ellas destaca Pedro Pérez Díaz, palmero nacido en Villa de Mazo en 1865, jurista y letrado del Consejo de Estado, cuya contribución merece un lugar más visible en la historia de las instituciones canarias.

La creación del Aula Pedro Pérez Díaz permitiría al Cabildo de La Palma articular un programa estable de investigación, cultura y divulgación. Partiendo de la figura que le da nombre, el programa podría alcanzar un horizonte más amplio: promover el estudio de los Cabildos Insulares, de su historia y evolución, de su papel actual y de los retos que afrontarán en el futuro. Asimismo, abriría un espacio para conocer la realidad insular, con atención especial a las islas menores.

Pedro Pérez Díaz desempeñó quizá el papel más decisivo en la gestación de los Cabildos Insulares y en la elaboración de la Ley de 1912 que los creó y reguló. Sus escritos y su actividad pública permiten estudiar la autonomía insular, las relaciones entre Canarias y el Estado, la reforma de la vida política, el caciquismo y la cuestión social. La figura y la obra de Pérez Díaz cuentan ya con estudios específicos, que ofrecen una base para ampliar las preguntas y abrir nuevas líneas de investigación. El Aula podría partir de esa labor acumulada y extender el análisis a la historia institucional de los Cabildos.

El Cabildo ha dejado varias señales de reconocimiento: colocó un busto de Pérez Díaz en la entrada de su edificio, dio su nombre al salón de consejeros y lo declaró Hijo Predilecto de La Palma a título póstumo. La participación del Cabildo en relación con su figura no puede limitarse a esos gestos. Son homenajes valiosos, que pueden adquirir continuidad mediante una labor estable de investigación, conservación documental y divulgación. El Aula permitiría dar contenido público a esa memoria y convertirla en una oportunidad para estudiar la historia y el presente de los Cabildos.

Una de esas preguntas tiene que ver con el reconocimiento historiográfico. En algunos estudios y relatos sobre el nacimiento de los Cabildos se ha destacado especialmente la aportación de Manuel Velázquez Cabrera, mientras que la intervención de Pérez Díaz ha quedado en un segundo plano. Velázquez Cabrera merece plenamente el reconocimiento que ha recibido: Fuerteventura cuenta con una Fundación dedicada a su legado y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y el Cabildo majorero sostienen la Cátedra Manuel Velázquez Cabrera de Historia de la Administración. Esa experiencia muestra lo que puede aportar una iniciativa continuada. La trayectoria de Pérez Díaz merece una atención institucional equivalente, asentada en sus propias aportaciones y en el papel que desempeñó.

El análisis debe situar ambas aportaciones dentro de un proceso plural, con varias voces y dimensiones. La génesis de los Cabildos requiere examinar los proyectos políticos y jurídicos, los debates de la época, la diversidad de las islas y las relaciones entre los poderes insulares, municipales, autonómicos y estatales. El Aula podría contribuir a que esas perspectivas se estudien conjuntamente y a que la aportación de La Palma tenga presencia en la historia general de Canarias.

Ese trabajo no debería detenerse en 1912. Los Cabildos han cambiado con el tiempo y hoy forman parte de un sistema institucional distinto, en el que conviven con la Comunidad Autónoma, los ayuntamientos y el Estado. Estudiar su evolución implica analizar cómo se han transformado sus funciones y cómo responden a las necesidades de cada isla. También invita a pensar en su futuro: qué papel pueden desempeñar ante cambios sociales, económicos y demográficos, y cómo sostener servicios públicos y oportunidades en territorios insulares diversos.

La mirada sobre las islas menores debe ocupar un lugar central. La insularidad no se vive igual en todas partes, y la población, la distancia, la conectividad y la disponibilidad de servicios plantean realidades distintas. Un espacio de investigación promovido desde La Palma puede ayudar a comparar experiencias, escuchar a las comunidades insulares y examinar qué respuestas institucionales han funcionado. Así, el Aula serviría para relacionar la historia con cuestiones presentes y futuras que afectan a la vida cotidiana.

La iniciativa podría comenzar con una estructura sencilla dentro del propio Cabildo. Una primera etapa permitiría localizar y catalogar documentos, publicaciones, correspondencia, expedientes y prensa histórica relacionados con Pérez Díaz y con la historia de los Cabildos. Podría prepararse un inventario público y avanzar, mediante acuerdos con archivos y bibliotecas, hacia un Archivo Digital Pedro Pérez Díaz y de los Cabildos Insulares. La recuperación documental ofrecería una base común para investigadores, docentes, estudiantes y ciudadanía.

Junto a esa labor, el Aula podría organizar publicaciones, conferencias, seminarios y jornadas periódicas. Un encuentro anual serviría para reunir a especialistas de distintas islas y abordar cada año una cuestión concreta: el origen de los Cabildos, su evolución jurídica y administrativa, la autonomía insular, la cooperación entre islas o los desafíos de las islas menores. Exposiciones, recursos digitales y actividades educativas harían que los resultados llegaran más allá de los círculos académicos.

Para que el proyecto adquiera dimensión regional, sería conveniente promover la colaboración del Gobierno de Canarias, otros Cabildos y alguna de las universidades del Archipiélago. El Ayuntamiento de Villa de Mazo, localidad natal de Pérez Díaz, podría participar en actividades, propuestas educativas y acciones de recuperación de la memoria local. Archivos, bibliotecas y centros de investigación aportarían conocimiento y fuentes. La colaboración ampliaría el alcance del Aula y ayudaría a que su programación no quedara circunscrita a una sola institución o isla.

El modelo puede ser gradual y evaluable. El Cabildo de La Palma podría aprobar una programación inicial y aprovechar sus recursos culturales y administrativos existentes. Al finalizar esa primera etapa, una memoria pública permitiría valorar las fuentes localizadas, las actividades, las publicaciones, la participación y la cooperación alcanzada. Con esa información se decidiría cómo continuar y si conviene promover acuerdos estables, una cátedra universitaria u otras fórmulas. El desarrollo institucional debe acompañar a la actividad y a los resultados.

Recuperar a Pérez Díaz también exige una lectura crítica y abierta. Estudiar su pensamiento no significa convertirlo en una figura intocable ni juzgar su época sin contexto. Significa poner sus escritos en relación con las circunstancias en que fueron elaborados, con las ideas de otras personas y con los efectos de las reformas que defendió. Un Aula con vocación científica debe ofrecer fuentes, formular preguntas y propiciar el debate. El reconocimiento público será más sólido cuanto mejor conozcamos el proceso histórico en toda su complejidad.

La propuesta puede producir resultados visibles desde el primer año: un inventario inicial de fuentes, una agenda pública de actividades, una primera publicación digital y una conferencia abierta. No es necesario esperar a disponer de un archivo completo para compartir avances. Informar de qué se ha localizado, dónde se conserva y qué queda por investigar permitiría rendir cuentas y recibir aportaciones de la ciudadanía. Una fotografía, un documento familiar o una referencia poco conocida puede abrir nuevas pistas y contribuir a preservar el patrimonio documental.

El Aula Pedro Pérez Díaz puede ser, así, mucho más que un homenaje a una personalidad relevante. Puede convertirse en un lugar permanente para estudiar los Cabildos desde su nacimiento hasta sus desafíos contemporáneos, y para pensar qué instituciones y políticas necesitan las islas en el futuro. La Palma cuenta con una razón histórica y con una oportunidad cultural para impulsar ese proyecto. Con la participación de Villa de Mazo, del Gobierno de Canarias, de alguna de las universidades y de otras islas, el legado de Pérez Díaz podría ayudar a construir un conocimiento compartido sobre la realidad insular y sobre el futuro de Canarias.

J.J. Rodríguez-Lewis