Entre la multitud de peregrinos de la Bajada, una multitud variopinta donde hay de todo y aporta colorido y barroquismo a la gran fiesta palmera me encontré a un amigo que se ha convertido en una autoridad mundial de la teoría reptiliana, ha dado conferencias hasta en Harvard y me puso al día del tema: los reptilianos llevan tiempo entre nosotros y por exclusión son ya la única explicación plausible de que el ser humano no acabe de despegar, de madurar éticamente. Me habla de líderes mundiales cuyos actos sólo se explican porque son una especie de instalación alienígena reptiliana, ellos ni siquiera lo saben, mi amigo apunta a Elon Musk, Trump, Putin, Maduro, Zuckerberg y sobre todo a un coreano con nombre de transistor al que no nombro por razones no sólo ortográficas sino porque nombrarlo da mala suerte, como cuando se nombra a un cantante gallego que tocó con los Brincos o a un conocido cantante canarión . No voy a nombrar a líderes más cercanos para no contribuir a la polarización que por cierto mi amigo reptilianólogo dice que también es una instalación alienígena. Añade mi amigo que no podemos meter a todos los reptilianos en el mismo saco, algunos de ellos se han humanizado, discuten de fútbol, se jartan a carne de cochino, juegan al pádel y como concejales sobre todo de urbanismo hacen tantos estragos como cualquier otro. Por extraño que parezca no les gusta la IA pues para inteligentes ya están ellos. Mi amigo reptiliano se jinca seis cañas a mis costillasy desaparece entre la multitud y ahora yo desconfío hasta del lagarto de El Hierro que no tiene culpa de nada. En fin.