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La Virgen de las Angustias en rogativa de lluvia, y las nubes “dejaron caer copiosas y fecundantes lluvias”

Los Llanos de Aridane —
11 de agosto de 2026 20:24 h (Hora canaria)

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En el margen derecho del impresionante barranco de las Angustias, a su paso por el término municipal de Los Llanos de Aridane, se alza el Santuario de la Virgen de su mismo nombre.

En los primeros años posconquista el barranco tenía el topónimo de “río de Tazacorte” y con el paso de los años, y desde muy antiguo, su topónimo pasó a ser conocido indistintamente como “río de Tazacorte o las Angustias”. En este momento el nombre oficial es el de barranco de las Angustias.

Este cambio de denominación de topónimo está relacionado con la destacada devoción que los palmeros, de toda la isla, profesaron y profesan por la bellísima imagen de la Virgen de las Angustias.

A principios del siglo XVI el acaudalado flamenco Jácome Groenemberg (Monteverde) a su costa reedificó la ermita y trajo desde Flandes la devota imagen de Nuestra Señora de las Angustias y otras valiosas obras de imaginería religiosa.

La primitiva ermita se construyó en piedra de cantería roja, tejado a dos vertientes y una espadaña para alojar la pequeña campana, también flamenca. En los inventarios de 1522 y 1528 se describe que en la cabecera del templo se alzaba un altar de madera provisto de manteles, frontal y cielo de lienzo blanco con flecos del mismo color, ara y dos candelabros grandes de metal, sobre el que descansaba la imagen de la Virgen de “Nuestra Señora de bulto con su Hijo preciosos en los brazos, cuando lo descienden de la Cruz, encerrada en un tabernáculo con otras figuras pintadas”.

Jácome junto a su esposa acudía todos los sábados a oír misa, eucarística que aún hoy se sigue haciendo ese mismo día de la semana, que había instituida él, “quien tenía por devoción el ir allí” y a su coste corría con el gasto del aceite que debía arder ese día.

La devoción popular por la Virgen de las Angustias iba aumentando con el transcurso de los años. Promesas y milagros de la Virgen el pueblo los relata. La Virgen salía en peregrinación y subía a la parroquia, de la que siempre ha dependido eclesiásticamente, de Nuestra Señora de los Remedios en el casco urbano de Los Llanos de Aridane.

El pueblo en momentos de angustiosas calamidades públicas miraba y buscaban el consuelo de la “madre del barranco”, que se alongaba sobre el acaudalado cauce permanente, hasta hace pocos años, de desagüe natural del parque nacional de La Caldera de Taburiente.

Las lluvias eran necesarias para los campos yermos por la “seca”. El 19 de enero de 1839 el Ayuntamiento aridanense acuerda solicitar al Obispado la subida en procesión de la Virgen de las Angustias ante la desolación por la pertinaz sequía, reflejando las actas municipales que con anterioridad había estado en octava la Virgen de los Dolores “no habiendo sido posible el conseguir semejantes beneficios”.

En 1878 autoridades y vecinos decidieron traer en peregrinación a la Virgen y programarle suntuosos actos religiosos en solicitud o rogativa de lluvia. El clamor popular tuvo su recompensa y la Virgen les trajo lágrimas de agua que calmaron la sed. No en vano su casa se encontraba a pocos pasos del agua que corría velozmente hacía el mar del Puerto de Tazacorte.

Eran años que la prolífera prensa de isla se encargaba de recoger con detalle la crónica y testimonio de ese fervor cristiano. El periódico palmero La Palma, de fecha 9 de mayo de 1878, publicó este extenso y bellísimo relato digno de ser divulgado y conocido.

Esta crónica, de anónima firma, dice: “El I. Ayuntamiento de esta villa de Los Llanos en sesión de 21 de marzo próximo pasado, en completa y perfecta armonía con el venerable párroco de la misma, acordó conducir la venerable imagen de la Virgen de Ntra. Sra. de las Angustias desde la ermita de su nombre a esta parroquia matriz de Ntra. Sra. de los Remedios en solemne rogativa, con el fin de que por su intercesión se dignara el Altísimo conceder la lluvia tan necesariamente indispensable a estos campos, asolados entonces una larga y conmovedora sequía.

Llegado el día designado para la subida, que fue en la mañana del 25 del significado mes de marzo, la numerosa muchedumbre que por doquiera atestaba la carrera del tránsito movida, por el sentimiento único de la devoción, daba ostensibles señales del más acendrado recogimiento y fervor con que se preparaba desde las primeras horas en religiosa oración a buscar en su santuario a la milagrosa Reina de los cielos; y en efecto, después de haber presenciado el santo sacrificio de la misa que celebró el venerable sacerdote D. Elías Santos Lorenzo y oír el breve pero expresivo discurso alusivo al acto que éste pronunciara en vía de inculcar en la extensa concurrencia el mejor orden, veneración y constante ruego al Todopoderoso para que tendiese su mando protectora sobre nosotros, a hora de las siete poco más o menos de la referida mañana se puso en marcha la solemne procesión de rogativa con asistencia de la ilustre Corporación y demás autoridades y empleados públicos residentes en esta villa, observándose durante el trayecto hasta hacer la entrada en la parroquia la más rigurosa compostura y venerable atención en la general concurrencia.

Hecha su entrada en el templo la Virgen de las Angustias se le ofreció inmediatamente una función con misa solemne de ministros y sermón, el cual estuvo a cargo del renombrado orador sagrado presbítero D. Víctor Lorenzo y Lorenzo que con tanta oportunidad escogió el tema: Ecce ancilla Domini; fiat mehi secundum verbum luum, y supo también grabar en él gentío que cuajaba las bóvedas del templo el sistema y la norma de vida que habíamos de seguir para no incurrir en los justos castigos de Dios“.

Y las nubes dejaron caer copiosas y fecundantes lluvias

La detallada crónica del periódico palmero La Palma, de fecha 9 de mayo de 1878, denota máximo detalle y precisión de aquellos días de “subida” de la Virgen de las Angustias a la parroquia matriz de N. S. de los Remedios en el casco urbano de Los Llanos de Aridane y continúa diciendo:

“Es necesario hacer constar de que mientras duraron los ejercicios religiosos que todas las noches venían haciéndose a la Virgen, los venerables presbíteros doctor D. Víctor Lorenzo y Lorenzo y D. Elías Santos Lorenzo, alternando respectivamente predicaban a la numerosa concurrencia, que afluía diariamente, saludables doctrinas y consejos a implantar el bien en las entrañas de la sociedad, lo cual llevaron a cabo con elocuencia lenguaje y valor de fe. Más, la Divina Misericordia, nunca sorda a los ruegos de sus hijos, hizo bien pronto cesar las intranquilidades y zozobras de éstos mismos, pues en la memorable mañana del 6 de abril, Sr. Director, las nubes, obedeciendo al mandato del Creador, dejaron caer copiosas y fecundantes lluvias sobre el suelo esterilizado ya por destructora sequía, e introdujo el regocijo general en los corazones que ha poco tiempo estaban contristados por la grave y sensible consideración de ser pronto víctimas de la miseria”.

Habían pasado tan solo 11 días de la subida de la venerada imagen de N. S. de las Angustias, desde su Santuario del barranco, a la parroquia de N. S. de los Remedios, en el casco urbano de la por entonces villa, cuando los aridanenses recibieron el auxilio divino del Cielo en forma de copiosas lluvias.

El 30 de junio de 1878 consta, en el Archivo Municipal de Los Llanos de Aridane, que se hicieron pagos “ocasionados en la subida y bajada de la Virgen de las Angustias a esta parroquia acordados por el Ayuntamiento”.

Retorno de la imagen a su Santuario pasando por las ermitas de Argual y Tazacorte

Después de que los habitantes del Valle de Aridane fueron socorridos por la fertilidad que propiciaron las abundantes lluvias, la crónica del periódico La Palma continuaba su relato diciendo: “Alegrado el pueblo por el bien inapreciable de la lluvia se preparaba en hacer acopios de festejos para despedir a la Virgen en su ida a su casa, lo mismo que para tributarle los merecidos honores en procesión general que había de verificarse el día anterior al que marchara, cuya procesión tuvo lugar en la tarde del día lunes de Pascua; 22 de abril, después de haber habido por la mañana una función con misa solemne de ministros y sermón, ocupando la cátedra del Espíritu Santo el venerable sacerdote D. Víctor Lorenzo y Lorenzo, que con launión y elocuencia que le es propia hizo, como acostumbra, preciosas reflexiones a impregnar en el ánimo de los oyentes, las que arrancara del tema: Misericordia et veritas precedent faciem tuam; beatus populos quiscit jublilationem.

La procesión estuvo concurridísima y con notable orden, admirándose el buen gusto y particular esmero con que de antemano se hallaban enramadas las calles por donde había de pasar la Virgen, muy especialmente las Casas Consistoriales que ostentaban colgaduras y palmas y los bonitos pabellones que se alzaban frente a la casa que habita D. Augusto Cuevas y a la del venerable presbítero D. Víctor Lorenzo, pues este último estaba formado un exquisito altar con hermosas inscripciones alusivas a la Reina de los Ángeles; debiéndose advertir que desde que la efigie salió a la calle no cesaron de atronar el espacio multitud de cohetes-voladores, repetidas y continuas descargas alternando el acto y las dos bandas de música de esta villa y Tazacorte amenizando con escogidas piezas la marcha procesional a la cual asistía también el Cuerpo Capitular y demás autoridades de la población.

Llegado el siguiente día martes 23 del mes que concluye, después de celebrado el sacrificio de la misa y en medio de un inmenso gentío salió de esta parroquia con dirección a su ermita Ntra. Sra. de las Angustias, y entre el mayor orden, asistencia de la Corporación municipal y demás autoridades de esta villa y la banda de música, llegó a la ermita de San Pedro en Argual, donde hubo misa solemne de ministros y un bonito sermón de despedida que pronunciara, como todos los suyos, el presbítero Víctor Lorenzo y Lorenzo desde la puerta de aquel templo por no ser posible contener éste la aglomeración de gente que concurriera, en el cual tomó por tema aquellas sublimes verdades evangélicas: Ubi thesaurus vécter est, ibi et corvestrum erit; habiendo sido objeto la Virgen durante la carrera de ferviente aclamaciones, puesto que no dejó de verse un solo punto que pudiera tributar a María el homenaje de admiración que dejara de hacerlo, resultando lo mismo en la ermita que, en su adorno, resaltaba el gusto más perfecto.

Puesta en marcha la procesión bajo el mismo orden anterior se dirigió a la ermita de Tazacorte, y llegada que hubo allí y ser recibida con regocijos vítores y el entusiasmo sincero de aquellos fieles corazones, ocupó la sagrada cátedra D. Elías Santos Lorenzo, pronunciando un buen discurso con el buen gusto y lenguaje que era de esperar; y como éste era el último pago que había de despedir a la Madre de Dios Hombre, se dispuso a conducir el fervoroso entusiasmo hasta las puertas de su propio templo, y ¡cosa admirable! Al llegar al puerto, los barquitos, galanamente abanderados, rendían a María el saludo de cariñosa veneración, elevando a los aires multitud de cohetes e invocando la protección de la gracia hacia aquellas sencillas naves que bogaban por los encrespados mares sin otro auxilio que la suave y omnipotente protección de Dios.

Siguiendo su marcha la referida procesión y presenciado las vistosas cimas de las colinas adornadas que al efecto de presentar la más bonita perspectivas se habían compuesto, llegó por fin el momento de hacer la sagrada imagen su entrada en su casa y quedar depositada en el lugar milagroso en que el Eterno la colocara para bien y felicidad de los fieles, con la satisfactoria convicción de que son muy raros los hechos de que en las procesiones que han tenido lugar con el numeroso concurso de gente se cuente la dicha, como ha sucedido en las anteriormente relacionadas, de haber sido tan unánime el orden y respeto y por lo cual fue innecesario hacer uso de los soldados que en ellas asistieron con el objeto de hacer observarlos.

Ahora resta, Sr. Director, hacer público el loable comportamiento del venerable párroco D. José María Lorenzo Armas en el ejercicio de las expresadas solemnidades, por cuyo comportamiento y el buen deseo que demostrara en la santificación de estos fines, se le da la más expresiva enhorabuena. Idénticos plácemes de felicitación y agrado se les da también a los venerables sacerdotes D. Víctor Lorenzo y Lorenzo, D. Elías Santos Lorenzo y D. Antonio Pérez y Cáceres por el decidido y religioso empeño con que cada uno supo prestarse al generoso desempeño y cumplimiento de los servicios que se les encomendara. También al ilustre Cuerpo municipal que lleva por el alcalde presidente D. Manuel Pérez y Cáceres, se le da la más sincera y merecida enhorabuena por la tan bien que ha sabido y sabe no sólo conquistarse el aprecio general de sus representados, sino garantizarle la confianza, intereses y sentimiento que en él depositan, pues elocuentísimos son los hechos que, hijos de su comportamiento, acaban de probarlo; extendiendo iguales plácemes no sólo a las demás autoridades que así mismo han secundado los propósitos de este Ilustre Cuerpo, asociándose a la noble liberalidad de sus acciones, sino también a las dos bandas de música de esta villa y Tazacorte por haberse mostrado tan gustosas a solemnizar con sus tocatas las procesiones. Y, por último, reciban del mismo modo la más espontánea como particular felicitación de compañerismo las 7 u 8.000 almas que acompañaron desde esta parroquia, por el singular procedimiento con que obraron, a medida de sus fuerzas, en revelar notablemente el mérito de sus peculiares cualidades cuando se trata de la fe católica“.

Además del relato de la solemnidad eucarística, procesional y devocional la crónica aporta otros datos importantes para la historia local como son los nombres de los recordados sacerdotes, alcalde, muestras populares del regocijo de los vecinos y existencia de dos bandas de música que deben corresponder a La Filarmónica, fundada en 1858 y otra agrupación musical en el pago, por ese entonces aridanense, de Tazacorte.

Las rogativas a la Virgen de las Angustias implorando lluvias han sido usuales en el trascurrir de los años y los siglos.

La primera conocida la recoge el portugués Gaspar Frutuoso quien dice que, en el mes de marzo de 1562, más de 2000 almas se juntaron en una gran procesión y acudieron «a la ermita de Nuestra Señora de Tazacorte, a 3 leguas de la ciudad», para implorar el cese de una pertinaz sequía. Sin nada que comer, «pues no lo había en la tierra», a todos ellos los mantuvo el caballero flamenco Luis Van de Walle.

Y continua Frutuoso, cronista del siglo XVI, manifestando que la súplica de aquellas más de 2000 almas dio copiosas lluvias en una fecha no usual del calendario, 14 de agosto: “Y en la víspera de N. S. de la Asunción, 14 de agosto de dicho año, llovió súbitamente, tanto que hartó la tierra de agua, y al año siguiente de 1563 dio Dios tanto trigo, que de una fanega que se sembró, se cogieron ciento diez e incluso ciento doce; también fue abundante la cosecha de vino ese año”.

El próximo sábado, 15 de agosto, tendrá lugar en el Santuario del barranco la Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María, fiesta principal de Ntra. Sra. de las Angustias alcaldesa honoraria desde 1988.

Y el pueblo volverá a rememorar los favores ya recibidos e implorará a la Virgen interceda ante su Hijo por ayuda y consuelo ante la adversidad. Y volverá a la memoria de miles de palmeros, especialmente de los aridanenses, la tradición y la cultura de las “romerías” y rogativas a la Virgen de las Angustias.

BIBLIOGRAFIA:

-Hernández [Pérez], María Victoria, «Relatos y leyendas de La Palma: 1878. La Virgen de las Angustias en rogativo [sic] de lluvia / 1», Diario de Avisos (Santa Cruz de Tenerife, 29 de diciembre de 2002), p. 29.

-Hernández [Pérez], María Victoria, «Relatos y leyendas de La Palma: 1878. La Virgen [sic] de las Angustias en rogativa de lluvia / y 2», Diario de Avisos (Santa Cruz de Tenerife, 5 de enero de 2003), p. 22.

*María Victoria Hernández es cronista oficial de la ciudad de Los Llanos de Aridane (2002), miembro de la Academia Canaria de la Lengua (2009) y de la Real Academia Canaria de Bellas Artes San Miguel Arcángel (2009)