El Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane recupera la pila de la plaza Elías Santos Abreu
El Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane “finaliza la reparación de la pila de la plaza Elías Santos Abreu, conocida popularmente como plaza chica o plaza trasera”, indica en una nota de prensa. La actuación “pone fin a las pérdidas de agua que registraba desde hace décadas gracias a la instalación de un sistema de circuito cerrado, que permite que esta histórica pila de abasto público funcione ahora de forma automática y sin desperdicio”.
El alcalde de Los Llanos de Aridane, Javier Llamas, señala que muchas generaciones de vecinos y vecinas crecieron viendo correr el agua en esta pila. “Forma parte de la memoria de nuestro pueblo y era necesario cuidarla como se merece. Es un icono e imagen de Aridane”, añade.
En este sentido, destaca que “además de conservar un elemento tan querido, también se da una solución definitiva a una pérdida de agua que llevaba años produciéndose”.
Por su parte, el concejal de Obras, José María Rivera, explica que “esta actuación parecía sencilla, pero llevaba muchísimo tiempo pendiente porque no era fácil encontrar una solución que mantuviera la esencia de la pila al tiempo que acabara con las pérdidas”. “Hoy conseguimos que siga funcionando como siempre la hemos conocido, pero sin desperdiciar agua”, afirma.
Rivera también agradece la colaboración de la cronista oficial del municipio, María Victoria Hernández, y del personal de obras, fontanería y electricidad “por ayudar a conservar y poner en valor parte de la historia cotidiana de Los Llanos de Aridane”.
Uno de los tres únicos puntos históricos de abasto público
La pila de la plaza Elías Santos Abreu, se explica en la nota, constituye uno de los tres únicos puntos históricos de abasto público de agua que marcaron la llegada del agua canalizada al casco urbano de Aridane en el siglo XIX, junto a los chorros y abrevaderos situados en El Trocadero y El Calvario.
Construida en torno a 1870, esta infraestructura permitió durante décadas el acceso al agua a numerosas familias del municipio, convirtiéndose en un lugar habitual de encuentro y vida diaria para vecinos y vecinas del casco urbano.
Su ejecución se atribuye al maestro pedrero Raimundo Brito, cuya obra destaca por la calidad de la piedra y la integración de la pila en uno de los rincones más reconocibles del municipio.