El paso de la borrasca ‘Therese’ precipita el cierre de la quesería más joven de La Palma
El joven cabrero palmero Jorge San Gil, de 21 años, ha cesado la actividad de su quesería ‘El Guisio’ ante la falta de instalaciones adecuadas que garanticen el bienestar animal y la viabilidad de la producción, en un contexto marcado por la escasez de suelo ganadero accesible en la isla y el paso de la borrasca “Therese”.
San Gil, que matiza que se trata de “un parón” que espera que sea temporal, explica que la decisión responde a un conjunto de factores acumulados, como las limitaciones de la explotación en la que trabajaba, de carácter antiguo y en régimen de alquiler.
El detonante final fue el paso de la borrasca “Therese” por La Palma, que afectó directamente a su cabaña ganadera, con una decena de cabras que enfermaron debido a las condiciones de la granja, que no ofrecía protección suficiente frente a la lluvia. Este episodio, afirma, fue “la gota que colmó el vaso” y precipitó el cierre de la actividad.
El joven, formado en un Grado Superior de Ganadería en Pamplona aunque sin tradición familiar directa en el sector, inició su actividad desde cero hasta alcanzar un rebaño de unas 130 cabras, con el objetivo de producir queso fresco palmero bajo su marca ‘El Guisio’.
Según ha defendido,“para que las cabras produzcan leche en cantidad y calidad tiene que haber bienestar”, por lo que su objetivo es “tener unas instalaciones modernas y adaptadas en las que todos nos sintamos a gusto y así producir el mejor queso”.
San Gil ha apuntado que la falta de suelo ganadero adecuado como uno de los principales obstáculos para el desarrollo de nuevas explotaciones, lo que le llevó desde su inicio a alquilar unas instalaciones que no cumplían sus necesidades.
En su experiencia, los terrenos disponibles suelen encontrarse en zonas remotas, sin acceso a suministros básicos como agua o electricidad, y esto incrementa los costes de inversión y producción.
Por ello, ha rechazado que exista una falta de relevo generacional en el sector primario y ha defendido que “hay jóvenes que quieren dedicarse al campo”, aunque ha subrayado que el problema radica en la falta de oportunidades para iniciar proyectos.
Mientras tanto, el queso fresco palmero mantiene una alta demanda en el mercado, hasta el punto de que “todo está vendido, a nadie le queda un queso fresco en el almacén”, lo que, a juicio de San Gil, contrasta con las dificultades que afrontan los productores.
El joven cabrero también ha defendido su apuesta por la cabra de raza palmera, una especie autóctona en peligro de extinción, adaptada al territorio y con buenas condiciones para el pastoreo en la isla, “por lo que la menor productividad se te compensa con otros aspectos que tiene esta raza”.
De cara al futuro, San Gil ha indicado que su continuidad en la actividad dependerá de la posibilidad de acceder a instalaciones adecuadas, incluso a través del relevo en explotaciones existentes, y ha instado a las administraciones a buscar soluciones ante la falta de suelo ganadero que, según advierte, pone en riesgo el futuro del sector.