Los tubos volcánicos de La Palma y Terceira llevarán a la creación de estaciones en los de la Luna y Marte
El estudio de los tubos volcánicos de La Palma y Terceira “servirá para adelantar el conocimiento necesario para que los túneles descubiertos en la Luna y Marte sirvan para acoger futuras estaciones que permitan sobrevivir al ser humano, afirmó este jueves la astronauta de misiones análogas Ana Pires en el último bloque del I Congreso de Paisaje de Canarias”, indica la organizacón del evento en una nota de prensa. Dijo que los viajes para establecerse en el espacio “necesitan de viajes al interior de la Tierra”.
Bajo el epígrafe 'El espacio en la Tierra: los tubos de lava de Terceira y La Palma como laboratorios vivos', añade, la comandante de la misión portuguesa CAMoes, que se desarrolló en el desierto de Utah, explicó que los científicos portugueses y españoles realizan un trabajo conjunto para el estudio y la conservación de la geodiversidad de estas construcciones geológicas y cuentan con la tecnología y la robótica para ayudar a conocer sus entrañas.
“Tienen mucha importancia porque ya fueron identificados en la Luna y Marte y protegerán al ser humano de micrometeoritos, de la radiación y la temperatura”, lo que lleva a pensar que se podrán usar en construcciones y convertirlos en la “arquitectura que reinaría en el espacio para establecer bases permanentes”.
De hecho, apunta en la nota, la NASA y la Agencia Espacial Europea tienen diversidad de proyectos relacionados con estos túneles de lava para comprenderlos mejor. “Es importante empezar por los de la Tierra, realmente somos una especie interplanetaria”.
Pero de dónde surge este planteamiento, preguntó al público antes de aclarar que se basa en la observación de cómo la fauna, sean aves o lagartos, así como la vegetación, por ejemplo, los pinos, se adaptan a las erupciones. Por ello, el ser humano también debe adaptarse. De ahí nacieron las denominadas misiones análogas, que consisten en la simulación de una expedición espacial en lugares como desiertos, polos y tubos volcánicos. Con la colaboración de espeleólogos, ingenieros, arquitectos y un abanico de científicos, se agrega en la nota, la misión realizada en Terceira recogió multitud de datos y proyectó multitud de adaptaciones, como que los trajes para mujeres deben tener la cremallera en la espalda para facilitar ir al baño y no dejarlos como hoy en día, con apertura solo delante, por citar un simple ejemplo, exclamó.
La Palma por su parte, se señala en la nota, no solo ofrece tubos lávicos, sino toda una región espacial, lo que quedó comprobado con las similitudes de fotos aéreas de la isla y Marte mostradas por esta geocientífica, que se despidió con el ruego de la conservación de estos laboratorios vivos de enorme valor para el presente y futuro de la humanidad.
Sistema de viñedo único en el mundo
Más en la superficie, explica, los viñedos también forman parte del paisaje de la Macaronesia, que presenta así una impronta lusa y andaluza, aunque la experimentación para lograr viñedos en las islas dio lugar a cepas propias, expuso el catedrático en Historia Económica de la Universidad de la Lagun Antonio Macías.
La siguiente dificultad , añade, se encontró en el momento de la conducción, su alzado y amarrado, lo que derivó en el desarrollo de una técnica única en el mundo: el denominado parral bajo. En el momento del alzado, los viticultores instalaban palos de medio metro, lo que creaba una cámara entre la frondosa vid y el suelo. La tierra absorbe calor por el día y lo desprende por la noche, menos en estas cámaras, que ofrecían una temperatura constante para la creación de azúcares a “fuego lento” y el mejor de los caldos.
Con el mercado interno como destino, indica, en el siglo XVI ya habrían empezado a dar pérdidas si no fuera por que se conquistó el mercado americano, tal era su competitividad, pues, con lo que se adquiría una pipa (500 litros) en Sevilla, se adquirían tres en Canarias. Del mismo modo, con la dulzura y la graduación de la malvasía se conquistó el norte de Europa.
Pero en el siglo XVIII, prosigue, llegó la crisis y apareció otra nueva innovación que también modificó el paisaje, pues aparecieron las papas plantadas en medio de los parrales gracias a los ensayos que permitieron dar con la especie que permitía aprovechar el denominado tiempo muerto del viñedo, que va de la vendimia hasta la poda.
Las erupciones iniciadas en 1730 “arruinaron los suelos más fértiles de Lanzarote, pero las vinagreras e higueras que quedaron malheridas resurgieron con más fuerza por la humedad del mulching o manto de picón, así que la población hizo hoyos en búsqueda de la madre tierra y surgió La Geria”.
Playas y dunas
“En esta tierra de contrastes, qué duda cabe de que las playas y las dunas son una de las características del paisaje de la Macaronesia, con más arena y paisaje sedimentario cuanto más antigua y al este se encuentre la isla”, explicó el geógrafo Leví Sánchez, quien recordó que más allá de constituir grandes postales dan servicios ecosistémicos como protección de las costas y reserva de alimentos.
En cualquier caso, se añade en la nota, “las playas más abundantes son las que menos se potencian, las de callaos; de hecho, se construyen artificiales como Las Teresitas o Amadores, que ha retrocedido 30 metros porque la arena sale pero no se repone debido, en parte, a los propios diques y rompeolas marinos de proyección”.
El mar que cierra y abre
En cualquier caso, señala, “las islas no son solo un trozo de isla rodeado de mar: es mucho más, lo de dentro y lo de fuera. Es continuidad y discontinuidad; es limitación y condicionante, aseguró el catedrático de Metodología y Didáctica de las Bellas Artes de la Universidad de La Laguna Francisco Aznar Vallejo”, quien disertó sobre la particular dimensión del patrimonio de los territorios insulares, cuyo mar encierra a sus habitantes, para también los abre a la ensoñación.
“Nos hace tener valores más allá de lo físico” y, como no, determina el patrimonio. La Macaronesia “tiene una entidad extraordinaria; es un archipiélago de archipiélagos iguales pero distintos”, expresó el catedrático, para incidir en que de la concepción paisajística hay que pasar al “monumento a la vida”.
Antes de culminar, Aznar Vallejo hizo una advertencia al asegurar que la sociedad asiste a una “peligrosa banalización del patrimonio por intereses espúreos, como pasar el carnaval a agosto para que lo puedan disfrutar los visitantes”.
El continente de las islas macaronésicas “es inseparable del contenido, dado que genera un patrimonio particular en un paisaje único, por lo que uno de los asistentes se atrevió a invitar al público a islear por la región y a recuperar el antiguo verbo veer para proporcionarle el sentido de mirar dos veces”, concluye la nota.