Carpetazo a Totisa, nuevo escenario en el Puerto de Las Palmas
La declaración de impacto ambiental (DIA) desfavorable para el proyecto de Totisa de una planta de gas natural licuado en el Puerto de La Luz y de Las Palmas es, con casi completa seguridad, el fin de una idea que fue demasiado lejos: un proyecto para instalar una central de gas natural licuado a las puertas de un núcleo urbano de primer orden como es la capital de la provincia.
El fracaso de este proyecto genera algunas lecciones, pero también no pocas amenazas para el muy corto plazo que merecen un somero análisis. En primer lugar, se trata de un éxito, consecuencia de una serie de actuaciones inteligentes y comprometidas de distintos participantes, tales como la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias, la cual jugó un papel profesional, independiente y valiente frente a presiones políticas y empresariales, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y del Cabildo de Gran Canaria, que finalmente después de ciertos titubeos, se posicionaron contra este proyecto, la plataforma ciudadana en la que participamos tanto en su constitución como en su desarrollo, la cual supo dinamizar a vecinos, expertos, organizaciones ecologistas y sociales de escala nacional e internacional que compartían la preocupación y la evidencia empírica de que era una mala idea que no podía ser ejecutada. Y, modestia aparte, el trabajo de nuestro colectivo que, desde dos años antes de que se movilizaran instituciones y otros movimientos ciudadanos, trasladamos a la opinión pública análisis, criterio y argumentos en contra de este proyecto. Quienes no lo conozcan pueden comprobarlo en la hemeroteca, nuestra web y redes sociales.
La experiencia de Totisa en el Puerto de Las Palmas nos muestra que con la virtuosa alianza de instituciones, grupos ecologistas, funcionarios cumpliendo con su deber y una ciudadanía comprometida se puede lograr frenar proyectos que van en contra de los intereses generales, y lo que es peor, proyectos que dan pasos hacia atrás en el proceso de Descarbonización de nuestras islas, no aportan seguridad del suministro, ni precios estables de la electricidad, ni cumplimiento de las directrices europeas en materia de puertos.
En el lado contrario de todo este proceso ha estado la presidenta de la Autoridad Portuaria, Beatriz Calzada, la cual se puso de perfil, justificando la necesidad de que el Puerto de Las Palmas contara con herramientas como el almacenamiento de GNL para el suministro a buques. Pero fuimos demostrando que en realidad era sólo la excusa pues donde se encontraba el negocio era en una planta de producción eléctrica a las puertas de la ciudad, con todos los efectos adversos de salud ambiental que eso traía consigo.
Una vez excluida esta planta del proceso de concurrencia competitiva, junto a la proyectada en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, con los informes desfavorables de varias instancias y, por último, la DIA negativa, la sociedad y las instituciones canarias han tomado conciencia de lo que suponía en realidad este proyecto. Sin embargo, si alguien piensa que la historia acaba aquí se equivoca (y mucho).
Hace unos días la presidenta del Puerto volvía a plantear la necesidad de promover una instalación de almacenamiento de GNL para el suministro de buques. Al mismo tiempo, el consejero de Transición Ecológica del Gobierno de Canarias, Mariano Hernández Zapata, anunció en sede parlamentaria el atraque de forma permanente de una central térmica flotante alimentada por gasoil o GNL. Esta medida se suma a otras que está tomando el Gobierno canario y que desde nuestro punto de vista vuelven a obstaculizar la transición energética de Gran Canaria y el camino hacia la sostenibilidad del puerto de Las Palmas, haciendo caso omiso a las exenciones contempladas en el Reglamento (UE) 2023/1804 del Parlamento Europeo y del Consejo de 13 de septiembre de 2023 relativo a la implantación de una infraestructura para los combustibles alternativos y por el que se derogan todas las Directivas anteriores, incluyendo la 2014/94/UE.
Dicho de otra forma: si bien ha caído el proyecto de Totisa, no faltan nuevos intentos de instalación de generación fósil con la excusa de la seguridad del suministro y que el GNL contamina “menos” por kWh generado. Por ello, una idea como la de instalar una central térmica flotante debe ser combatida con la misma dureza que la fallida central de GNL en el Puerto de Las Palmas y con argumentos técnicos similares.
Gran Canaria avanza hacia el cambio de paradigma energético con la implantación acelerada de instalaciones de renovables, comunidades energéticas y con la joya de la corona que es la central de bombeo reversible Salto de Chira. Al mismo tiempo, el Gobierno central está dando los primeros pasos del proceso de Planificación de la Red de Transporte para el periodo 2026-2030, en la cual se incluye la duplicación de las líneas de alta tensión sur-norte que el Operador del Sistema estableció en su Informe de Cobertura de 2021 como la causa que haría necesaria los grupos de emergencia.
Por último, Gran Canaria se mantiene a la espera del pistoletazo de salida normativo para la instalación de baterías BESS stand alone, con una cantidad destacada de operadores privados con proyectos presentados a la espera de su instalación. Estas baterías, junto a los compensadores síncronos y los volantes de inercia, constituyen un perfecto sustituto de actuaciones netamente contaminantes como este barco que se pretende atracar en el Puerto de Las Palmas.
Con estas alternativas, la gran mayoría de ellas en fase de aplicación práctica o a punto de ser realidad en un plazo no lejano, ¿por qué hay que insistir en soluciones contaminantes que requieren sí o sí de retribución regulada (que pagamos todos en el recibo de la luz) y un negocio de compraventa de gas absolutamente innecesario?
Tenemos muchas dudas de que la actual presidencia del Puerto de Las Palmas sea la persona adecuada para afrontar una revolución en el plan energético que traiga la descarbonización del Puerto vía energías y gases renovables. Dudamos, al mismo tiempo, que el consejero de Transición Ecológica esté dándose cuenta de que su planteamiento sigue siendo erróneo si sigue creyendo que los grupos de emergencia y el próximo proceso de concurrencia competitiva, todo ello con combustible contaminante, es la solución al problema energético de Canarias.