La usura bancaria por Francisco Quintero
Es por esto que la búsqueda de utopías está bastante alejado de lo que buscan los ciudadanos cuando acuden a un Banco o a cualquiera de las sucursales de las entidades de ahorro. La indignación entre los que somos clientes, es decir la inmensa mayoría de los ciudadanos es alarmante. Por todos es comprensible que el que tiene un negocio lo posee para que sea próspero y para obtener beneficios que le permita ganar mucho más de lo que invirtió. Pero es lamentable la actitud de la banca española, especialmente cuando los beneficios y reparto de dividendos entre sus accionistas sigue siendo una constante.
Muchas de las más grandes entidades bancarias del mundo se ubican en España, y también muchas de ellas presumen en sus páginas Web y en sus balances sociales de realizar importantes inversiones y destinar ingentes partidas presupuestarias en materias destinadas a la Responsabilidad social de las empresas, al buen gobierno y a convertirse en modelos empresariales a seguir por otras grandes empresas en estos conceptos derivados de la RSE. Todo es pura falacia.
¿Qué clase de Responsabilidad Social es aquella que no tiene como objetivo mejorar las condiciones vitales de los individuos que conforman la sociedad en la que te desenvuelves? ¿Cómo pueden dar la cara ante la ciudadanía española a sabiendas de que por fin se reducen los tipos de interés y baja el Euríbor, ellos deciden aumentar el diferencial que aplican a las nuevas hipotecas que conceden? ¿Para qué sirve toda la protección que a través de avales con dinero público les ha servido el Gobierno? Todas estas preguntas tienen respuestas desagradables y sobre todo incongruentes con la situación que vive ahora el país.
Olvidan que sin clientes no tienen negocio, arrinconar al ciudadano y por ende a su cliente potencial con herramientas propias de la peor de la usuras, les aislará y terminará acabando con su gallina de los huevos de oro. No caeremos en el engaño de pensar que ellos perderán alguna vez, pero sí queremos pensar que estarán a la altura de estas circunstancias excepcionales y contribuir a que la crisis sea menos duradera. Los datos del Banco de España corroboran que nunca antes había existido un salto tan grande entre el Euríbor y los tipos medios a los que las entidades conceden préstamos.
La propia patronal bancaria “AEB” admite que el diferencial que cobran los bancos ha aumentado en los últimos meses. Se añade a esto que sólo ofrecen el 80% de la tasación de la vivienda o que los préstamos de consumo tiene un T.A.E. (tasa anual equivalente) del 11,5 %, diez puntos por encima del precio del dinero que ofrece el Banco Central europeo.
Y aún hay más datos que abundan en todo esto, cuando el presidente de la Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros asegura que uno de cada cinco hipotecados no se beneficiarán de las bajadas del Euríbor porque los bancos han incluidos cláusulas en sus contratos que impiden llegar a topes mínimos en sus cálculos.
Pero, a pesar de que les llueven las críticas, incluso de otras patronales, de las asociaciones de consumidores, de miembros del Gobierno, es como si con ellos no fuera. Sólo conocen el papel del malo de la película, sólo quieren ganar más, no la mitad, sino todo.
Harán buena la frase del ex presidente norteamericano Thomas Jefferson, en 1802, cuando dijo: “Todas las instituciones que florecerán entorno a los bancos, privarán a la gente de toda posesión, primero por medio de la inflación, enseguida por la recesión, hasta el día que sus hijos se despertarán sin casa y sin techo”. La Responsabilidad Social de estas grandes corporaciones comienza por prestar apoyo a través de sus enormes brazos financieros a la enclenque economía nacional e internacional y no sólo a sacar provecho de esta oscura situación. El futuro es de todos, no sólo de unos pocos privilegiados.
(*) Francisco Quintero es escritor y columnista de elplural.com Francisco Quintero *