Casi tantos coches como habitantes: las claves que apuntan a que los planes de movilidad en Canarias no están funcionando como deberían
Canarias tiene ya casi tantos automóviles como personas. El Archipiélago cerró agosto de 2026 superando los dos millones de vehículos para una población de algo más de 2,2 millones de residentes. Esto arroja una tasa de 830 vehículos por cada 1.000 habitantes y lo sitúa como el séptimo territorio con mayor densidad de coches del mundo, superando con creces a Estados Unidos.
Además la cifra no deja de incrementarse. Los datos de matriculaciones apuntan a que el parque continúa creciendo tras registrar 32.587 matriculaciones en lo que va de 2026, es decir, en nueve meses se han registrado más del 60% de todos los turismos matriculados en todo 2025, según el Instituto Canario de Estadística (ISTAC). Todo ello en una vorágine de intentos por frenar el colapso viario por parte del Gobierno de Canarias y los cabildos que han chocado contra la realidad orográfica, económica y urbanística de las Islas.
Turismo, falta de tren y fiscalidad: las claves del parque móvil canario
La altísima densidad de vehículos en Canarias se debe a tres factores estructurales. El primero es el parque móvil turístico. La gran proporción de coches matriculados no pertenece a particulares, sino a masivas flotas de rent a car para abastecer a la industria turística. Julián Sastre, presidente del Instituto de Movilidad y experto en transporte sostenible, explica en conversación con Canarias Ahora que el modelo turístico predominante en el Archipiélago “favorece especialmente el vehículo de alquiler como medio para acceder a playas, espacios naturales, núcleos rurales y otros puntos de interés con una cobertura de transporte público más limitada” y que, en consecuencia, eso ha contribuido al crecimiento de demanda, “incrementando la presión sobre las redes viarias y reforzando la presencia del automóvil en los desplazamientos”.
En segundo lugar se encuentra la ausencia de red ferroviaria interurbana. A diferencia del territorio continental, la orografía insular ha limitado el desarrollo del ferrocarril, salvo el tranvía local de Tenerife, obligando a depender casi exclusivamente del coche y la guagua. Algo en lo que hace hincapié el Sastre, quien asegura que el problema principal es que “el modelo de ocupación territorial, caracterizado en numerosos ámbitos por una elevada dispersión de los asentamientos, junto con la presencia de numerosos espacios naturales protegidos, condiciona la continuidad de las redes de transporte y dificulta la conexión eficiente entre los distintos núcleos de población”.
El último componente es la fiscalidad diferenciada. La aplicación del IGIC frente al IVA abarata relativamente el coste de adquisición de vehículos nuevos, otro factor que ayuda a explicar la elevada dimensión del parque móvil canario.
El parque móvil canario suma más de 150.000 vehículos desde la pandemia
Canarias se colocaría, de esta manera, en la séptima posición mundial con mayor número de coches por habitantes, solo por debajo de San Marino (1.606 coches), Guernsey (1.389), Jersey (1.234), Andorra (1.214 coches), Malasia (1.102) y Taiwán (999 coches).
Este acelerón imparable nos rebobina a la pandemia. En términos absolutos, el crecimiento del parque móvil del Archipiélago ha sumado más de 150.000 vehículos a sus carreteras desde el fin de las restricciones sanitarias, rompiendo una barrera histórica este verano de 2026.
Los datos registrados por el ISTAC y la DGT muestran la escalada de la saturación viaria. En 2022 se contabilizaban 1.870.173 vehículos, un 8% menos que los más de dos millones que circulan hoy por territorio canario.
Pero el verdadero punto de partida está en 2021, cuando el parque móvil cerró en torno a los 1,84 millones de vehículos. Todavía era un año marcado por el parón económico y la incertidumbre de la pandemia. Las flotas de rent a car no se habían renovado y las compras de particulares seguían prácticamente estancadas.
Es por ello que el verdadero boom de matriculaciones comenzó a partir de 2023, con la recuperación del turismo y la reposición de las flotas de alquiler. Desde entonces, el parque no ha dejado de crecer, hasta sumar casi 37.000 vehículos solo durante 2025.
Se producen además dos hitos importantes. La provincia de Las Palmas superó por primera vez en su historia el millón de vehículos matriculados, al cerrar 2025 con 1.016.398. Santa Cruz de Tenerife, por su parte, alcanzó los 961.456.
Aparcamientos intermodales como medida reactiva
Frente a esto, el Gobierno de Canarias y los cabildos llevan años intentando sacar los coches de las carreteras. Han abaratado el transporte público, proyectado trenes, impulsado zonas de bajas emisiones y planteado sin éxito carriles BUS-VAO, pero no ha sido suficiente.
La gratuidad de las guaguas ha disparado el número de viajeros, aunque no ha tenido el mismo efecto sobre el tráfico. Buena parte de los nuevos usuarios son personas que antes caminaban, pagaban el billete o no se desplazaban. Para quien necesita cruzar la isla para trabajar, el problema sigue siendo el tiempo, ya que el transporte público no siempre puede competir con el coche.
César García, ingeniero informático y responsable de Movilidad e Innovación de Sagulpa (Sociedad Municipal de Aparcamientos de Las Palmas de Gran Canaria), explica a Canarias Ahora que la gratuidad “es una medida que favorece el uso del transporte público colectivo, pero que faltan más infraestructuras para ello, de manera que vayan de manera exclusiva por carriles BUS-VAO o infraestructuras para se favorezca el uso de bicicletas de última milla”.
García no cree que el remedio sea crear carriles para que haya más coches, sino “eliminarlos y diseñar esos BUS-VAO”. Además, señala que habría que invertir más en líneas de guaguas que aumenten la frecuencia y lo asemeja con el tiempo entre un metro y otro en Madrid, que suele ser de unos 10 minutos como máximo: “Si no llegamos a tener el concepto de Metro de Madrid, de no pasa nada si se me escapa, no cambiaremos nunca el vehículo privado”, argumenta.
Pero, sobre todo, pone el foco en la creación de aparcamientos intermodales en origen. “En origen me refiero a que hay que atacar el desplazamiento del vehículo privado desde donde se produce y no desde el destino”, explica. “Si establecemos aparcamientos intermodales exclusivamente en el destino, el vehículo al final se termina desplazando, con lo cual no termina de encontrar la solución a los diferentes atascos y a incentivar el uso compartido”.
Por ello, considera que la solución pasa por situar estos aparcamientos al inicio de los desplazamientos, en cada uno de los municipios, y ofrecerlos a un precio muy reducido para incentivar que los usuarios dejen allí el vehículo y continúen su trayecto en transporte colectivo. Como ejemplo, cita el parking intermodal de El Rincón, junto al Centro Comercial Las Arenas, que cuenta con 912 plazas y permite aparcar durante todo el día por 3 euros.
Sobre los carriles BUS-VAO, Sastre coincide en que pueden formar parte de la solución, aunque señala que el reto va más allá de las infraestructuras viarias. A su juicio, la clave pasa por “crear una política de urbanismo y movilidad como binomio inseparable”, basada en la concentración y densificación urbana y en impulsar el transporte público como “la pata negra de la movilidad motorizada”.
Para lograrlo, considera necesario desarrollar un transporte público de calidad que pueda competir con el coche en sus tres pilares fundamentales: tiempo de viaje, desplazamiento puerta a puerta y comodidad. Es, asegura, una línea en la que ya se está trabajando a través de la Estrategia de Movilidad Sostenible e Inteligente de Canarias (MOVIC).
Rejuvenecer el parque móvil no es la solución
De los más de dos millones de vehículos registrados, los coches enchufables siguen siendo una minoría. Solo un 0,8% -unos 16.000 vehículos- son 100% eléctricos (BEV). Si se suman los híbridos enchufables (PHEV), la cuota apenas alcanza el 1,4%.
Pero si nos fijamos en los coches que se están comprando actualmente, en 2025 y 2026, los eléctricos puros ya representan el 7,2% de las nuevas ventas. Y si se añaden los híbridos convencionales, los vehículos considerados sostenibles suponen ya el 55,5% de los coches nuevos que se matriculan en Canarias.
El problema es que cambiar el coche nuevo no significa necesariamente retirar el antiguo. Canarias cada vez vende más vehículos nuevos, pero eso no se traduce simultáneamente en una renovación del parque. Muchos de los coches que dejan de ser nuevos simplemente pasan a otro propietario y siguen circulando por las Islas. Es decir, por cada coche nuevo que se vende, se comercializan más de 1,2 vehículos de segunda mano con más de diez años.
Por eso, pese al avance de la electrificación en las nuevas matriculaciones, el parque canario sigue siendo viejo. El 51% de los turismos que circulan hoy por el Archipiélago tiene más de 15 años y uno de cada tres supera los 20 años.
Las Zonas de Bajas Emisiones y los carriles Bus-VAO tampoco han cambiado la ecuación. Las primeras avanzan con ritmos desiguales y los segundos tienen una implantación todavía limitada. César García detalla en conversación con este periódico que es la ley nacional la que obliga a todos los municipios de más de 50.000 habitantes a implantar la zona de bajas emisiones, que es precisamente restringir el acceso en aquellas zonas donde realmente hay contaminación, y que esa medida es la que solventaría reducir los vehículos antiguos y renovar la flota por vehículos eléctricos o híbridos, lo que ayudaría también a disminuir el número de vehículos.
Aun así, asegura, eso no deja de apelar a vehículos privados: “Si al final sustituimos un modelo de todo combustión a todo eléctrico, no estamos arreglando el problema de demasiado tráfico de vehículo privado. No consiste en hacer una renovación completa del parque actual, porque tendríamos el mismo problema, con menos contaminación, pero con la misma densidad de vehículo privado que tenemos”. La solución, insiste, es la implementación de bajas emisiones y la creación de aparcamientos intermodales.
Si aterrizamos en cada isla, existen dos realidades muy distintas. Por un lado, el volumen total, donde mandan las islas capitalinas por su población y, por otro, la densidad por habitante, donde tanto Santa Cruz de Tenerife como Las Palmas de Gran Canaria tienen las mayores tasas de saturación.
A falta de los últimos cierres absolutos de 2026 por isla los datos posicionan a La Palma como el territorio con mayor densidad automovilística de todo el país. El motivo no es otro que su orográfía, extremadamente escarpada, y la gran dispersión de su núcleos poblacionales, lo que hace que el transporte público sea lento y poco eficiente para los traslados diarios. Muchas familias palmeras necesitan disponer de un vehículo por cada miembro en edad de conducir y no es raro que mantengan dados de alta coches muy antiguos para trayectos cortos o labores agrícolas.
Aun así, Tenerife y Gran Canaria concentran aproximadamente el 80% de todos los coches de Canarias, lo que explica por qué sus autopistas principales (la TF-5 y la GC-1) sufren los mayores atascos de la región, a pesar de tener una densidad por habitante algo menor que las llamadas islas verdes.
El reto de renovar un parque móvil cada vez más antiguo
Más allá del volumen de vehículos, otro de los problemas que preocupa al Gobierno de Canarias es esa antigüedad del parque móvil. En las entrevistas mantenidas en el marco de la Estrategia de Movilidad Sostenible e Inteligente de Canarias (EMSICAN), el Ejecutivo autonómico señaló su impacto tanto desde el punto de vista ambiental, por las mayores emisiones de los vehículos más antiguos, como sobre la propia circulación, ya que las averías pueden provocar retenciones y afectar a la operatividad de las carreteras.
Para abordar esta situación, se plantean dos líneas de actuación. A corto plazo, reforzar la respuesta ante las averías con grúas de actuación rápida, capaces de retirar los vehículos de la vía con mayor celeridad y reducir su impacto sobre el tráfico. A más largo plazo, propone desarrollar un plan de renovación del parque que facilite la sustitución de los vehículos más antiguos por otros más eficientes y con menores emisiones. El programa incluiría además incentivos adicionales para quienes entreguen dos vehículos antiguos para su retirada, con el objetivo de acelerar la renovación. Una estrategia que, como explica Julián Sastre, debe ir acompañada de otras medidas si el objetivo es reducir no solo las emisiones, sino también la presión que el vehículo privado ejerce sobre las carreteras de las Islas.