Un cuento para proteger a la infancia del porno en Internet: ''Son víctimas de la industria más agresiva del mercado''

Nacho fue expuesto por sus amigos del colegio a un vídeo ''de mayores'' sin haberlo buscado. Sus compañeros se reían, pero él se quedó con un ''nudo'' en el estómago y con problemas para dormir. Nacho es el personaje protagonista del cuento ‘Las gafas invisibles’, financiado por el Instituto de las Mujeres y presentado por el equipo del proyecto ‘Por-no hablar’ en algunos centros de primaria de Gran Canaria. El objetivo de esta historia es trabajar con los menores de más de seis años sobre cómo se sienten al acceder en edades tempranas a contenido pornográfico sin pretenderlo y sin estar preparados para ello.

Cuando los niños y las niñas acceden a estos contenidos violentos, las imágenes se les quedan ''pegadas'' a la mente. Sienten que ''quieren escapar'', pero no pueden deshacerse de ellas. Por las noches, llegan las pesadillas. ''Nos verbalizan que temen incluso dormirse porque esa imagen les viene todo el rato'', explica la trabajadora social Idaira Alemán.

''Una de las cosas que intentamos transmitirles es que aunque la idea nos venga de forma recurrente, no significa que nuestro cerebro la quiera, sino que ha sido un impacto tan fuerte que no ha podido procesarla y no sabe qué hacer con ella'', subraya la coordinadora de ‘Por-no hablar’. Este proyecto educativo creado en Canarias trabaja con la infancia, las familias, los profesionales y la comunidad educativa para que el porno deje de ser la principal fuente de aprendizaje sobre el sexo. 

El papel de los adultos en este proceso es clave. ''A veces hay peques que sienten vergüenza y tienen miedo de hablar con personas adultas sobre lo que les ocurre porque no quieren que se enfaden con ellos'', explica Alemán. ''Es fundamental que seamos un espacio seguro y un espacio de confianza. Los niños y niñas no son responsables de que este contenido les aparezca, son las víctimas de la industria más agresiva del mercado'', insiste la trabajadora social. 

Para Idaira Alemán, hay que acompañar desde la protección y no desde el enfado. Con el propósito de ayudar a las familias y al profesorado, junto al cuento ‘Las gafas invisibles’ se publicará una guía didáctica sobre cómo utilizar esta historia para llegar a los niños y acompañarlos.  

La “mirada pornificada” 

Un estudio publicado en 2023 por el Instituto Balear de la Mujer recoge que el 90% de los adolescentes de entre 13 y 18 años afirman que ya han visto pornografía. Que la primera aproximación de los menores al sexo sea a través del porno trae consigo consecuencias peligrosas, al tratarse de una industria en la que no existen ni el consentimiento, ni la comunicación, ni el deseo y que normaliza las prácticas de riesgo. 

Este tipo de contenido, advierte la experta, está en todas partes. En las redes sociales, pero también en otras plataformas como los videojuegos o las de reproducción de música. La regla de Internet conocida como la ‘rule 34’ dice que “si existe, hay porno sobre ello”. 

''Bajo esta premisa podemos encontrar porno de Pikachu, Sonic, Minecraft…Y eso no es para los adultos'', cuenta Alemán. ''Por eso, los dueños de las páginas pornográficas siempre están en contra de las medidas que intentan regular la verificación de la edad. Lo venden como contenido para adultos, pero es una gran mentira'', critica.

Estos contenidos pornográficos se le aparecen a los menores cuando están con el móvil y sin que ellos lo busquen. Los niños y niñas ''intentan rechazar la imagen, pero al mismo tiempo sienten curiosidad''. ''El cerebro empieza a generar dopamina y pide más, entonces entra en esa lucha. Estamos hablando de niños muy pequeñitos que tienen acceso a estímulos muy fuertes para su cerebro y cargados de violencia'', resume Alemán. 

En los talleres impartidos en los centros educativos por el equipo de ‘Por-no Hablar’ se crean espacios seguros donde el alumnado puede hablar de lo que ocurre en las pantallas. Además, las profesionales trabajan con los menores sobre cómo algunos vídeos de Internet les hacen ver a las personas, en especial a las niñas, como objetos. ''Les pornifican la mirada'', indica Alemán.  

Después de ver un vídeo porno, los menores empiezan a mirar a sus compañeras de manera diferente. ''Relatan que empiezan a imaginarlas con menos ropa o en posturas determinadas. Ellos reconocen muy bien cuándo se les instala la que conocemos como ''mirada pornificada'''', explica Alemán. 

''El objetivo de la pornografía no es otro que hacernos ver a los demás como herramientas sexuales a nuestro favor'', subraya la trabajadora social. ''Solo de esa manera se va a seguir construyendo esta gran industria e incluso llegaremos a demandar prostitución. Es la manera en la que se sustenta que veamos a los demás como objetos y no como personas'', añade. 

Sobre la propuesta del Gobierno de España de prohibir el acceso a las redes sociales de los menores de 16 años, la trabajadora social valora que es ''clave''. Sin embargo, añade que estas medidas deben ir acompañadas de sensibilización. ''Si prohibimos pero no educamos, lo que estamos haciendo es trasladar esa curiosidad sexual a espacios más oscuros'', alerta. 

El paquete legislativo anunciado por el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, también contempla la responsabilidad penal de los CEO de las plataformas digitales por la difusión de contenidos ilícitos. ''Grok, la inteligencia artificial de X, ha generado millones de desnudos, y muchos de ellos de menores. Es fundamental que se regule y que quede claro que hay límites que no se pueden pasar'', concluye Alemán.