Estudiantes de la ULPGC se suman a la acampada por Palestina: “No se puede dejar el genocidio fuera de la universidad”

Gara Santana

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Cantaba Violeta Parra que le gustaban los estudiantes “porque levantan el pecho cuando les dicen harina, sabiéndose que es afrecho”. Los universitarios de España siguen acampados en las puertas de sus facultades exigiendo, entre otras reivindicaciones, un alto el fuego en Gaza. Reclaman que todas las instituciones, también las universidades públicas, rompan todo tipo de relaciones con Israel, lo que incluye los convenios de estudiantes, grupos de investigación o intercambios. A la lucha se ha unido desde la pasada noche la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) donde los alumnos y alumnas, en plena época de exámenes, han decidido dar un paso más en la lucha por la paz.

“Somos la primera línea de lucha en toda revolución”, afirma a este periódico Tyler Carrasco, estudiante de Arte que señala la importancia de que “quienes nos enseñan y construyen nuestra visión del mundo muestren un poquito de humanidad, no solo por Palestina, sino en general y que empiecen a movilizarse y a apoyar lo que el estudiantado demanda”.

Alaa Elgeoushi, estudiante de Ciencias del Mar, recibe a la prensa delante de su tienda de campaña sin dejar de lado los apuntes que entre fórmulas y rotulados fosforito le recuerdan que mañana se examina, pero también le preocupa la prueba que reta actualmente al mundo. “No podemos callar, el silencio nos hace cómplices, no se puede dejar fuera de la ULPGC el genocidio y el apartheid”. Creen que la ULPGC es rotunda contra las guerras del mundo, “pero nunca llega a mencionar que se está cometiendo un genocidio y es lo que nosotras exigimos y también la Red Universitaria por Palestina”.

Aseguran que el profesorado de Humanidades se ha puesto en contacto con ellos y también dos vicerrectores, “nos apoyan en la causa, contamos con un baño abierto y no nos han complicado nuestra estancia aquí”. Les preocupa que la Universidad se esté alejando de la sociedad, “con una posición de no querer mojarse en ningún momento, cuando sus alumnos y alumnas se están mojando, acampando o saliendo a manifestarse, no pueden dar la espalda o decirnos que no se puede politizar la universidad como me ha dicho a mí algún profesor”, denuncia Elgeoushi.

Desde este periódico nos hemos puesto en contacto con el rector de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Lluis Serra, que se muestra, “como no podría ser de otro modo”, favorable al derecho de manifestación de los estudiantes, y que, incluso, “quiere pasarse este jueves para saludarles”. Serra asegura que se ha establecido una comunicación desde el equipo rectoral y “lo único”, señala, “es que se han acordado una serie de normas relativas a la convivencia como que solo puedan acampar miembros de la comunidad universitaria y que haya normalidad en la vida académica y de investigación”.

Los estudiantes tienen previsto acampar hasta este sábado, fecha para la que está convocada una movilización estatal, “pero no sabemos todavía cómo nos organizaremos porque tenemos que decidirlo en asamblea”. Hacen un llamamiento no solo a estudiantes de la universidad, sino también de ciclos formativos, bachillerato, de la ESO y “a todo el que pueda venir sea estudiante o no, que venga. Aquí intentaremos hacer un taller para hacer pancartas e intentaremos involucrar a la gente para hacer piña y ser más”.

Los estudiantes concluyen que “no puede haber un sectarismo en el que la Universidad sea solo de profesores, o rectores y vicerrectores porque al final las universidades no existirían sin los alumnos”.

Desde que el pasado 7 de octubre comenzara la guerra en la Franja de Gaza se han sucedido en la isla de Gran Canaria diferentes muestras de apoyo hacia el pueblo palestino y en contra de la ofensiva israelí, que no discrimina entre civiles y terroristas en sus ataques. La ULPGC ha protagonizado desde entonces varias muestras de solidaridad, como un escrito firmado por decenas de trabajadores de la institución expresando su “solidaridad con el pueblo palestino de Gaza y en Cisjordania, víctima de atrocidades y violaciones del Derecho Internacional de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario” y solicitando que, como se hizo con la bandera de Ucrania, se coloque una de similar tamaño en la sede de la institución. Los trabajadores y trabajadoras de la biblioteca universitaria con sede en Tafira desplegaron en el mes de enero una bandera en la fachada del edificio que tuvo que ser retirada por orden de la gerencia de la Universidad.