La familia de un alumno con síndrome de Down reclama un auxiliar para que pueda seguir en el aula enclave de su instituto en Gran Canaria

Jennifer Martín es la madre de Nilmar, un niño de 13 años con síndrome de Down y TDH que desde que empezó el curso está escolarizado en el aula enclave de un instituto de Gran Canaria. Aunque al comienzo le costó adaptarse ya que venía de un centro de educación especial, su madre asegura que ya se encuentra adaptado y su evocuión ha sido positiva, pero que requiere de un auxiliar específico para poder acudir al baño y a las salidas al exterior fundamentalmente. Debido a esa falta de auxiliar explica que el niño ha tenido un retroceso en su conducta y teme que le indiquen que no podrá continuar el curso que viene. Por ello insiste en que “cambiarlo ahora de centro o modalidad no sería lo apropiado, ya que empezaría nuevamente de cero”. 

“Mi hijo no puede cambiar a cada año de centro porque le cuesta un mundo”, afirma Jennifer Martín, que incluso ha perdido algunos trabajos debido a que la llaman constantemente de los centros donde ha estado escolarizado para que acuda por distintas cuestiones del menor. La familia se decidió por este último, el IES Schamann porque contaba con esta aula enclave y años de experiencia. Jennifer Martín asegura que ha presentado escritos para solicitar un auxiliar, ya que no se explica cómo es que el centro cuenta con aula enclave sin los suficientes recursos. 

“Les ruego encarecidamente si le pueden poner un auxiliar para lo que queda de curso o el que viene, puesto que si ha cambiado tanto en tres meses pienso que podría conseguir ese poquito que le queda. Es su primer año en el instituto y ha comenzado un curso antes de lo normal, ya que se consideró no ponerlo en primaria para que no diera pasos para atrás”, afirma Jennifer Martín en un correo al área de NEAE del Gobierno de Canarias el pasado mes de abril. 

Desde la asociación Síndrome de Down de Las Palmas redactaron un informe sobre la situación de Nilmar, que se elaboró tras las visitas al centro para evaluar las conductas del niño y las necesidades y apoyos necesarios para la mejor adaptación posible. En ese documento se explica que las recomendaciones que han aportado se basan en el conocimiento que se tiene de él desde la asociación desde que tiene dos años y de su desarrollo, principalmente de las áreas cognitiva y social en diferentes contextos: lúdico, educativo, familiar y social. 

“Las conductas que manifiesta en el centro educativo no son generalizadas y Nilmar muestra capacidad de autorregulación con los apoyos y los recursos de modificación adecuados”, apunta la asociación.

Asimismo subraya que el niño “tiene potencial suficiente para que obtenga su adaptación al aula enclave y tenga una situación de bienestar e integración, si se prestan los apoyos adecuados. Ejemplo de ello es que, desde nuestras visitas hasta la actualidad, Nilmar presenta una evolución favorable, argumentado incluso por las profesionales del aula enclave en una reunión posterior a la emisión del informe”.

En ese informe también se señala que el niño “participa en actividades de diferente índole (didácticas y lúdicas) en contextos diversos y con grupos de niños y niñas de cantidad similar a las del aula enclave, presentando una conducta adecuada durante gran parte del tiempo, siendo las disruptivas de corta duración y de fácil modificación”. No obstante, las dificultades que aún faltan por superar y mejorar son las de autonomía en los desplazamientos en el centro, principalmente al cuarto de baño, y la de adecuación al contexto de las salidas al exterior con su grupo clase.

Para esto último, la asociación propone que el aula sea ubicada con más cercanía al cuarto de baño o, al menos, en la misma planta y que en desplazamientos de larga distancia en salidas al exterior, se facilite transporte para que estos no sean realizados a pie. “Como apoyo a esto, y por demanda manifiesta por parte de las profesionales del aula enclave, se considera necesaria la incorporación de la figura de auxiliar educativa de manera temporal, teniendo una retirada paulatina a medida que el niño vaya adaptándose correctamente y se obtenga el fin deseado. Por ende, no requiere de apoyo permanente ni de un cambio de escolarización”, resume. 

La asociación también destaca que con el tiempo que lleva el alumno en esta aula enclave es insuficiente para tomar una determinación de que su adaptación no es posible y no existe capacidad de adaptación y mejora de su situación, para valorar un retroceso innecesario en su modalidad de escolarización. 

Desde la asociación remarcan a este periódico que muchas veces los niños salen de las aulas porque “no se ponen los recursos suficientes” e insisten en el derecho a la educación inclusiva y en lo que plantean la Convención Internacional del Derecho de las Personas con Discapacidad que es que España incumple al haber dos líneas de Educación “una ordinaria y otra segregada”. En este sentido, añaden que para que deje de estar escolarizado en este centro ordinario se debe demostrar que se han puesto todos los recursos disponibles, pero no hay otra alternativa para que haya una adaptación, que no es el caso en Nilmar. 

Desde la Consejería de Educación de Canarias apuntan que no se pronuncian sobre casos particulares, pero insisten en que hay personal auxiliar en todas las aulas enclave y que en ese momento (finales de la pasada semana) no había aún solicitud por parte de Inspección de ningún recurso extraordinario.